Entrades amb l'etiqueta ‘Segle XIX’

Els afrancesats

divendres, 4/11/2011

Una minoria d’espanyols han estat qualificats d’afrancesats per col·laborar amb la monarquia bonapartista de Josep I. En aquest sentit, cal tenir en compte que més de cent mil persones van col·laborar amb el poder francès i prop de dos milions d’espanyols van donar jurament a Josep I Bonaparte. L’afrancesament suposava, tot i la forta crítica que ha rebut per una part de la historiografia, una opció política reformista més, enfrontada a l’immobilisme de l’absolutisme i alternativa a la ruptura que proposaven els liberals.

És cert que va existir una minoria afrancesada per raons de convicció ideològica, però la majoria dels col·laboracionistes el que buscaven era una sortida reformista davant de la crisis de l’Antic Règim. D’aquesta manera, el perfil sociològic dels afrancesats era força divers. Entre ells hi havia intel·lectuals, alts funcionaris i una part de l’alta noblesa que, procedents en la seva majoria dels anys del despotisme il·lustrat, van sentir-se vinculats amb el programa reformista de Napoleó i advocaven per un poder fort que modernitzés Espanya sense el risc d’un esclat revolucionari com havia passat a França.

Al final de la guerra, molts d’aquests afrancesats van haver d’exiliar-se davant la persecució iniciada per Ferran VII, que va ficar en el mateix sac a afrancesats i liberals. Així, de les 12.000 famílies d’espanyols que van haver de marxar cap a l’exili des de 1813 per haver col·laborat amb l’administració napoleònica, el 79% de la població civil procedia del funcionariat de l’administració i de la classe política, i gairebé una quarta part eren militars. La repressió va fer que aquests desapareguessin com a grup polític, tot i que la majoria dels afrancesats acabaria formant part de la dreta liberal.

Jose-Bonaparte.jpg

Josep I Bonaparte

Aquest és el testimoni de Miguel José de Azanza i Gonzalo O’Farril sobre els fets que justificaven la seva conducta afrancesada en temps de la Guerra de la Independència segons la seva Memoria sobre los hechos que justifican su conducta política desde marzo de 1808 hasta abril de 1814 (París, 1814):

Cuando a mediados de julio de 1808 capituló en Bailén el cuerpo de ejército que mandaba el general Dupont, se exaltó el entusiasmo nacional y se dedujo de este suceso que podía hacerse la guerra con iguales y aun mayores ventajas. Precisados los franceses a concentrar sus fuerzas y a retroceder al Ebro, tuvo el rey José que evacuar Madrid en fin de julio, y este acontecimiento, poniendo a todos en libertad de elegir y decidirse por el partido que juzgasen podía prevalecer, cada uno obró conforme al juicio que formó de las vicisitudes y consecuencias ulteriores de la guerra.

Entonces puede decirse que se formaron dos partidos, si así quiere llamarse a dos opiniones, abrazadas por unos y otros de buena fe y que tenían por objeto lo que más convenía al bien de la nación en el concepto de cada uno. De ahí provino que los unos, o sobresaltados con las amenazas del pueblo y sus atroces venganzas, o consultando su posición personal y relaciones e intereses de familia, o favorecidos de la circunstancia de no haber hecho nada que diese a conocer su opinión política, se decidieron a quedarse en Madrid, mientras que otros se resolvieron a salir de la capital, retirándose con el ejército del rey José a Vitoria.

En todo esto no se ve obrar otro principio que el de la opinión sobre el éxito probable de la guerra. ¿Y qué otro principio ha guiado en todos tiempos y países a los hombres cuando han visto conjuradas contra su patria la política y una fuerza superior e irresistible? Sería un delirio el querer suponer facciones en un estado y en una guerra en que se no se trataba de mudar la forma de gobierno ni existían bandos que aspirasen o se disputasen el bando supremo: guerra que no presentaba entonces otro objeto que el derramar arroyos de sangre para probar a la nación si, hallándose privada de sus antiguos soberanos, le convenía conservar su independencia y recibir un rey constitucional sostenido por las fuerzas de un Imperio que daba la ley a toda Europa. Cualquiera otro país o nación donde hubiesen sucedido los acontecimientos que en España, hubiera infaliblemente presentado los mismos fenómenos, la misma diferencia de opiniones y de conducta, siendo compatible con una y otra la mejor intención; ningún hombre imparcial hallaría dificultad en reconocer que todos aspiraban sinceramente a salvar la patria: los unos por la sumisión y los otros por la guerra […].

A vista de este cuadro que presentaba la nación, ¿qué hay que admirarse de la fluctuación e incertidumbre en que oscilaba la opinión y conducta de los hombres más sensatos? La reprobación de la guerra estaba pintada en el semblante de todos ellos, y la general reserva que todos observaban en su porte se hizo tan notable, que fueron muy contados los hombres que pudieron evitar la nota de sospechosos. Todas las pasiones se desencadenaron y los homicidios se aplaudían como actos positivos de patriotismo. Destituidas todas las autoridades, el mando supremo se halló de repente depositado en manos inexpertas: unas, porque a favor de la confusión y del desorden lo arrebataron; otras, al contrario, porque las intimidaron y obligaron a ejercer funciones, las más ajenas de sus conocimientos y profesión. Libertad de deliberar, ninguna o precaria, porque las Juntas que se reconocían mandatarias del pueblo soberano, nada se atrevían a disponer sin esperar su iniciativa.

En fin, si la apariencia de nuestros recursos, cuya desproporción no era dada a todos conocer, mantenía en unos la duda y en otros la confianza que se podía combatir sin temeridad el desorden y la anarquía, a que no se veía un término sino remoto, los hicieron a todos desmayar: ¡Felices en tan delicada crisis los que no teniendo cargo alguno en el Gobierno podían esperar en silencio y en sus casas a que se serenase la general tormenta y a dejarse conducir al puerto en la nave que a otros incumbía gobernar! ¡Pero desgraciados y dignos de compasión los que por sus empleos han contraído la obligación de dirigir y aconsejar, y cuyo empleo y conducta se han de mirar siempre como un fallo y juicio deducido de principios bien calculados, como que han de servir de guía a los demás!

Constituidos en la obligación de no ver las cosas a otra luz que la de la propia imparcialidad, y a no desmentir el testimonio de nuestras conciencias, ¿qué podíamos pronunciar sobre los resultados más probables de la guerra, sino hacer esta sola reflexión? Una población de once millones de almas y un pie de ejército de sesenta mil hombres, aunque se cuadriplique con nuevas levas, no resiste mucho tiempo a una población de cuarenta millones y a un ejército de cuatrocientos mil hombres de tropa, las más aguerridas de la Europa y dirigidas por una sola cabeza, que están en posición de triunfar en todas partes. Este juicio se ha frustrado, es verdad; pero sin una inspiración divina, ¿quién haría entonces la predicción contraria y la de todo lo que ha pasado?

Catecisme espanyol de 1808

dimecres, 2/11/2011

La invasió napoleònica de 1808 va comportar l’entronització de Josep Bonaparte, el qual va intentar portar a terme una experiència reformista amb l’objectiu de liquidar l’Antic Règim. D’aquesta manera, el monarca va abolir el règim senyorial, va desamortitzar terres de l’Església, va desvincular les terres de les primogenitures i va acabar amb les terres de mans mortes. També estava prevista l’abolició dels privilegis, declarar la invulnerabilitat del domicili, la llibertat de residència, el lliure accés a totes les professions, la unificació dels diferents codis jurídics, l’abolició de les duanes interiors, la fixació d’una extensió màxima pels mayorazgos i l’abolició de la Inquisició.

Tot i ser una reforma raonable, aquesta va tenir poc suport i va topar amb una total incomprensió entre la societat espanyola que considerava que estava governada per un govern il·legítim, estranger i basat en el poder de les armes. D’aquesta manera, els càlculs de Napoleó respecte d’Espanya van demostrar-se erronis. Ni el clergat, excepció feta de la jerarquia superior, era tan fàcil de controlar, ni la resta de la societat espanyola podia reduir-se a “populacho” com ell creia. Tenia raó quan pensava que la força dels exèrcit espanyols era ben escassa, però no havia previst la importància que tindrien les forces irregulars i la poderosa combinació que podrien formar resistència i tropes regulars britàniques. La resistència popular espanyola a la introducció dels francesos faria esclatar la Guerra de la Independència.

Aquesta és la resposta propagandística que el patriotisme espanyol va donar a l’impuls modernitzador de la monarquia napoleònica per a mobilitzar a la població contra els francesos, tot instant als valors propis de l’Antic Règim: la defensa de la religió, la pàtria i el rei, a la vegada que presenta a Ferran VII com a veritable i legítim rei d’Espanya i a l’invasor francès i la Il·lustració com a culpables de tots els mals del país:

Catecismo español de 1808:

Capítulo I

– Dime hijo: ¿qué eres tú?
– Soy español, por la gracia de Dios.
– ¿Qué quiere decir español?
– Hombre de bien.
– ¿Cuántas obligaciones tiene un español?
– Tres: ser cristiano y defender la patria y el rey.
– ¿Quién es vuestro rey?
– Fernando VII.
– ¿Con qué ardor debe ser amado?
– Con el más vivo y cual merecen sus virtudes y sus desgracias.
– ¿Quién es el enemigo de nuestra felicidad?
– El emperador de los franceses.
– ¿Quién es este hombre?
– Un malvado, un ambicioso, principio de todos los males, fin de todos los bienes y compuesto y depósito de todos los vicios.
– ¿Cuántas naturalezas tiene?
– Dos: una diabólica y una humana.
– ¿Cuántos emperadores hay?
– Uno verdadero en tres personas engañosas.
– ¿Cuáles son?
– Napoleón, Murat y Godoy.
 

Capítulo II

– ¿Qué son los franceses?
– Antiguos cristianos y herejes modernos.
– ¿Quién los ha conducido a semejante esclavitud?
– La falsa filosofía y la corrupción de las costumbres.
– ¿Cuándo se acabará su atroz despotismo?
– Ya se halla cercano su fin.
– ¿De dónde nos puede provenir esta esperanza?
– De los esfuerzos que haga nuestra amada patria.
– ¿Qué es patria?
– La reunión de muchos gobernados por un rey, según nuestras leyes.
– ¿Qué castigo merece un español que falte a sus justos deberes?
– La infamia, la muerte material reservada al traidor y la muerte civil para sus descendientes.
 

Capítulo III

– ¿Es pecado asesinar a un francés?
– No, padre; se hace una obra meritoria librando a la patria de estos violentos opresores.
 

Capítulo IV

– ¿Qué debemos hacer en el combate?
– Aumentar la gloria de la nación, defender nuestros hermanos y salvar la patria.
– ¿Quiénes deben tomar las armas?
– Todo el que pueda; los designados por el gobierno menos necesarios para los destinos públicos.
 

Capítulo V

– ¿Cuál debe ser la política de los españoles?
– Las máximas de Jesucristo.
– ¿Cuáles son las de nuestros enemigos?
– Las de Maquiavelo.
– ¿En qué consisten éstas?
– En el egoísmo.
 

Capítulo VI

– ¿Qué felicidades debemos esperar?
– Las que los tiranos no nos pueden dar.
– ¿Cuáles son?
– La seguridad en nuestros derechos, el libre uso de nuestro santo culto, el restablecimiento monárquico con arreglo a las Constituciones españolas y las relaciones con la Europa.
– Pero ¿no las teníamos?
– Sí padre, más degradadas por la adulación de las autoridades que nos han gobernado.
– ¿Quién debe restablecerlas y asegurarlas?
– La España reunida en Cortes, a quien solo compete derecho, tan luego como tenga sacudido el yugo extranjero.
– ¿Quién nos autoriza a esta grande empresa?
– Fernando VII, que deseamos a todo nuestro corazón ver entrar entre nosotros por los siglos de los siglos.
– Amén.

Encapçalats inicialment pel clergat i l’aristocràcia, els integrants del front patriòtic antifrancès cercaven el retorn de l’absolutisme sota la monarquia de Ferran VII, defensaven la tradició i la religió catòlica i rebutjaven qualsevol canvi social. A més, l’Església veia en la lluita contra els francesos l’oportunitat d’anar contra les disposicions reformistes implantades per Godoy (en especial les desamortitzacions) i contra un Napoleó que representava l’herència de la Revolució francesa. La incorporació a aquest front dels il·lustrats espanyols i dels incipients representants del liberalisme hispànic comportaria el naixement de posicions polítiques antagòniques en el si de l’oposició a Napoleó.

La mitificació de la Guerra de Independència

dissabte, 29/10/2011

La denominació de Guerra de la Independència per a qualificar la guerra napoleònica a Espanya prové de l’àmbit liberal que li donava un contingut romàntic: el poble lluitant contra un enemic invasor a la recerca de la llibertat i la independència del seu territori. La guerra i la revolució serien dos elements que conviurien en el mateix conflicte. En conjunt, la Guerra de la Independència es convertirà en un mite i en un dels fonaments fundacionals del nacionalisme espanyol.

Ja el 1810, Flórez Estrada, escriuria Introducción para la historia de la revolución en España i el Conde de Toreno Historia del levantamiento, guerra i revolución de España el 1835. A continuació reproduïm un text anònim de 1835 on es pot observar aquesta mitificació del conflicte que va realitzar-se des del camp liberal: Observaciones sobre la Historia Moderna del siglo XIX desde la Guerra de la Independencia hasta la caída del Gobierno Constitucional en 1823.

La guerra de la independencia con la que comienza para España la historia del siglo 19, es sin duda el acontecimiento más grande y memorable de que ha podido ser teatro pueblo alguno. Por mucho que se haya hablado y escrito, tanto sobre el suceso en sí, como sobre sus inmensos resultados, nunca se podrá exponerle al público con todos los títulos a la admiración del género humano de que es digno. Una nación de doce millones de habitantes que abandonada así misma se levanta en masa se levanta en masa y simultáneamente contra el hombre grande y formidable que a la sazón se consideraba como el árbitro de los destinos del continente de Europa; una nación que sin tener en cuenta a los egercitos formidables, dueños ya de sus Plazas fuertes y casi todo su vasto territorio se pronuncia de un modo tan solemne contra esa violencia y agresión, presenta una de sus figuras más sublimes que puedan verse en el cuadro de la especie humana.

Santa_Engracia_-_Lejeune.jpg

Es seguramente extraordinario este fenómeno; pero se explica considerando la circunstancia feliz de que todos los sentimientos nacionales hubiesen convergido entonces hacia un punto único. Tembló la aristocracia por sus privilegios, y las demás clases dominantes por su influencia: se indignaron los hombres de elevados sentimientos, al ver vilipendiado el honor de la nación con una infracción escandalosa de los derechos más legítimos; se irritó el pueblo al aspecto de la opresión y la violencia con que iba acompañada una invasión que reunía a ellas el insulto y el desprecio; se alarmaron igualmente las conciencias timoratas que creyeron ver en este cambio una era de impiedad y la destrucción del edificio religioso. Así, grandes, pequeños, instruidos, ignorantes, las clases más elevadas como las del vulgo, todos convinieron simultáneamente y por instinto en que eran preferibles todos los males, y hasta el de la muerte, á la ignominia de tolerar una dominación que se presentaba con tan funestos y humilladores caracteres […].

Ocupado el interior del país, abandonada la nación de sus antiguos gefes, no quedaba más recurso que formarse un gobierno análogo a la situación particular de las provincias. Cada uno confió la dirección de todos los negocios á una Junta de las personas más notables del país que egercieron desde un principio todos los poderes del estado, el administrativo, como el legislativo, como el judicial. Jamás el pueblo se metió en averiguar ni el verdadero origen de su actividad, ni la extensión de sus poderes. Unos mandaban, obedecían los otros sin ninguna repugnancia; y como la guerra nacional era el negocio que absorbía todas las atenciones públicas, todo el mundo trató de cooperar por su parte al desarrollo de un sentimiento único, incompatible entonces con la discusión de teorías políticas.

Se emprendió, pues, la guerra bajo la dirección de estas Juntas parciales […]. Cuando se vio algo desembarazado el territorio, y la posibilidad de concentrar la dirección de todos los negocios, se formó con delegados de estas Juntas primitivas una sola; era otro progreso natural aconsejado por las circunstancias. Las Juntas provinciales pasaron de ser supremas y legisladoras a puramente administrativas, bajo la dirección de la Central […].

La Junta Central formada de una manera tan sencilla é instalada con aplauso universal, no fue dichosa en su gobierno. Demasiado numerosa para administrar, y demasiado poco para egercer el poder legislativo, se vio objeto de censura en un tiempo en que los ánimos de los españoles ya propendían naturalmente a ocuparse de política […]. Gastada la Junta Central antes de tiempo, agitada en su seno por discordias, objeto de reprobación y de censura; y pareciéndole por otra parte que ya era tiempo de dar a la Potestad suprema una forma más regular y en armonía con las opiniones dominantes, resignó su poder en las manos de una Junta de regencia cuya autoridad fue reconocida sin ninguna repugnancia, como lo había sido antes la suya propia y la de las Juntas provinciales.

Fouquier-Tinville, l’home del Terror

divendres, 16/09/2011

Nascut a Hérouël (Aisne) el 12 de juny de 1746, va estudiar dret i va treballar com a passant d’un procurador de Châtelet (1765). El 1774 va comprar el càrrec. Un any després es casaria amb una cosina amb la que tindria cinc fills. Després de la mort de la seva dona tornaria a casar-se, però, asfixiat pels deutes creixents, va haver de vendre’s el càrrec el 1783. Posteriorment, a les portes de la Revolució, es convertiria en comissari del rei (1789).

Fouquier_Tinville.jpg

En esclatar la Revolució, gràcies a les influències de Camille Desmoulins (el seu cosí), va ser nomenat director d’un dels jurats d’acusació popular del tribunal format el 17 d’agost de 1792 per a jutjar els monàrquics detinguts el 10 d’agost.

Després de la supressió d’aquest tribunal va ser designat acusador del tribunal criminal del Sena (novembre). El març de 1793 era nomenat jutge del tribunal de Saint-Quentin.

Quan la Convenció va crear el Tribunal Revolucionari (març de 1793), Fouquier-Tinville va ser escollit com a primer substitut de l’acusador públic Faure. Després de la renúncia d’aquest, Fouquier passaria a ser l’acusador públic del Terror.

Així, Fouquier-Tinville passava a ser l’actor principal del Tribunal Revolucionari, l’home que executava el Terror: escollia els jutges i els jurats, redactava les actes d’acusació, feia aplicar la llei, rebia els botxins, designava el nombre de carros pels condemnats i rendia comptes davant del Comitè de Salut Pública. La Conciergerie va convertir-se en la seva llar, sempre buscant una aplicació acurada i detallada de la llei revolucionària.

Dels casos més importants en que va intervenir destaquem el procés a Charlotte Corday (juliol de 1793), a la reina Maria Antonieta (octubre de 1793), als girondins (març de 1794) i als dantonistes (abril de 1794). També, el 9 de Termidor, seria l’encarregat de procedir a la identificació dels rebels situats fora de la llei: Robespierre, Saint-Just, Couthom i els altres jacobins que serien ajusticiats.

Fouquier-Tinville,_Accusateur_Public_au_Tribunal_Révolutionnaire.JPG

Després del cop de Termidor (juliol de 1794), el Comitè de Salut Pública s’encarregaria de renovar el tribunal. Tot i que inicialment semblava que Fouquier-Tinville mantindria el seu càrrec d’acusador públic per la seva aplicació rigorosa i minuciosa de la llei en tot moment (estava inclòs en la llista de jutges i jurats), tres dies després era arrestat.

L’acusador del Terror va ser processat en el propi Tribunal Revolucionari el desembre de 1794 per la seva actuació durant el Gran Terror. Judicis era el nou acusador públic.

En la seva defensa, Fouquier-Tinville va declarar:

“Ce n’est pas moi qui devrais être traduit ici, mais les chefs dont j’ai exécuté les ordres. Je n’ai agi qu’en vertu des lois portées par une Convention investie de tous les pouvoirs. Par l’absence de ses membres, je me trouve le chef d’une conspiration que je n’ai jamais connue. Me voilà en butte à la calomnie, à un peuple toujours avide de trouver des coupables”.

El 6 de maig, Fouquier-Tinville va ser condemnat a mort per les “maniobres i conspiracions tendents a afavorir els projectes lliberticides dels enemics del poble i la República, per provocar la dissolució de la representació nacional, i el derrocament del règim republicà, per incitar els enfrontaments entre els ciutadans, i per haver fet desaparèixer mitjançant judicis falsejats a un gran nombre de francesos”.

A la Conciergerie, Fouquier-Tiville escriuria les darreres línies:

“Je n’ai rien à me reprocher : je me suis toujours conformé aux lois, je n’ai jamais été la créature de Robespierre ni de Saint-Just ; au contraire, j’ai été sur le point d’être arrêté quatre fois. Je meurs pour ma patrie et sans reproche. Je suis satisfait : plus tard, on reconnaîtra mon innocence”.

La seva execució es produïa el 7 de maig de 1795 a la plaça Gréve de París.

Charlotte Corday, l’assassina de Marat

dissabte, 30/07/2011

Fervent seguidora de la Gironda, Marie-Anne-Charlotte de Corday d’Armont va néixer a Saint-Saturnin-des-Ligneries el 1768.

charlotte-corday.jpg

Apassionada lectora de les obres de Rousseau, Plutarc i de Corneille (de qui era besnéta), durant la Revolució va esdevenir una gran defensora de les idees republicanes revolucionàries expressades pels girondins, però va acabar indignant-se davant els excessos revolucionaris. La proscripció dels diputats girondins, el 31 de maig i el 2 de juny de 1793, va portar-la a la resolució de liquidar Marat com a formar de resoldre les matances i la guerra civil soterrada, ja que el feia responsable d’aquests fets pels seus incendiaris escrits.

Així explicava ella mateixa el perquè dels seus actes en una carta de justificació:

Fins quan, maleïts francesos, gaudireu dels problemes i les divisions? Ja fa massa temps que els facciosos i els brivalls han imposat la seva ambició per sobre de l’interès general. Per què, víctimes del seu furor, s’han destruït a si mateixos, per establir el dessig de la tirania sobre les runes de França? Les faccions esclaten per qualsevol lloc, la Muntanya triomfa gràcies al crim i a l’opressió, alguns mostres banyats amb la nostra sang condueixen aquestes abominables conspiracions… Treballem en la nostra perdició amb més zel i energia del que mai abans havíem dedicat a la conquesta de la llibertat! Oh francès, una mica més de temps  i no restarà més que el record de la nostra existència!

Jacques-Louis_David.jpg

D’aquesta manera, Corday va arribar a París procedent de Caen, va aconseguir penetrar a la casa del membre de la Convenció i va apunyalar-lo mentre aquest es trobava al bany (13 de juny de 1793). Alphonse de Lamartine, a la seva Histoire des Girondins (1847) narrava així l’assassinat de Marat:

Va baixar del cotxe en el costat oposat del carrer, enfront de la residència de Marat. La llum començava a desaparèixer, especialment en aquell barri enfosquit per cases altes i estrets carrers. La portera, en un principi, va negar-se a deixar entrar la jove desconeguda al tribunal. Tot i això, aquesta va insistir i va arribar a pujar alguns esglaons de l’escala mentre la portera cridava. Arrel d’aquest soroll, la majordoma de Marat va entreobrir la porta i va negar l’entrada de l’estrangera a l’apartament. La cridòria de l’enfrontament entre les dues dones, una suplicant que la deixessin parlar amb l’amic del poble i l’altra obstinada en impedir la seva entrada, va arribar a oïdes de Marat. Aquest va comprendre que la visitant era l’estrangera que havia enviat dues cartes durant el dia. Així, mitjançant un fort crit va ordenar que la deixessin passar.

Ja fos per gelosia o desconfiança, Albertine, la majordoma, va obeir l’ordre amb repugnància i remugant. Va introduir la jove noia a la petita cambra on es trobava Marat i va deixar, en retirar-se, la porta del passadís entreoberta per poder escoltar qualsevol paraula o moviment del malalt.

445px-Charlotte_Corday.jpg

La cambra estava escassament il·luminada. Marat estava prenent un bany. En aquest descans forçat que reclamava el seu cos emmalaltit no deixava descansar la seva ànima. Un tauler matusserament col·locat a sobre de la banyera estava cobert amb papers, cartes obertes i escrits a mig realitzar. Sostenia en la seva mà dreta la ploma que l’arribada de l’estrangera havia deixat en suspens sobre la pàgina. Aquest paper era una carta a la Convenció on demanava el judici i la proscripció dels darrers Borbons tolerats a França. Al costat de la banyera, una pesada peça de roure similar a un tronc donava forma a un escriptori; la font impura des d’on havien emanat des de feia tres anys tants deliris, tantes denúncies, tanta sang. Marat, cobert en la seva banyera per un drap brut i tacat de tinta, no tenia fora de l’aigua més que el cap, les espatlles, el cim del bust i el braç dret. No hi havia res en les característiques d’aquest home que anés a estovar la mirada de la dona ni a fer vacil·lar el cop. El cabell gras, envoltat per un mocador brut, el front fugisser, els ulls descarats, el rasclet destacat, la boca immensa i burleta, el pit pilós, els membres picats per la verola, la pell lívida: tal era Marat.

Charlotte va evitar detenir la seva mirada sobre ell, per por de trair l’horror que li provocava a la seva ànima aquest assumpte. Dempeus, abaixant els ulls, les mans pendents davant la banyera, va esperar al fet que Marat la interrogués sobre la situació a Normandia. Ella va respondre breument, donant a les seves respostes el sentit i el color susceptibles d’afalagar les presumptes disposicions del demagog. Ell li demanaria a continuació els noms dels diputats refugiats a Caen. Ella els hi dictaria. Ell els escriuria, i després, quan va acabar d’escriure aquests noms: “Està bé! –dit amb el to d’un home segur de la seva venjança– En menys de vuit dies aniran tots a la guillotina!”.

corday-turba.gif

Amb aquestes paraules, com si l’ànima de Charlotte hagués estat esperant un últim delicte per convèncer-se de donar el cop, va prendre del seu pit si un ganivet i el va enfonsar fins al mànec en el cor de Marat amb una força sobrenatural. Charlotte va retirar amb el mateix moviment el ganivet ensangonat del cos de la víctima, i va deixar que caigués als seus peus— “A mi, la meva benvolguda amiga!”—, i va expirar sota el cop.

Com a conseqüència de l’assassinat de Marat, Charlotte Corday va ser condemnada a mort i guillotinada el 17 de juliol de 1793 a París.

734px-The_heroic_Charlotte_la_Cordé,_upon_her_trial,_at_the_bar_of_the_revolutionary_tribunal_of_Paris,_July_17,_1793.jpg

Els símbols de la República francesa: el 14 de juliol

dijous, 14/07/2011

Jornada revolucionària parisenca que marca l’esclat de la Revolució francesa, el 14 de juliol va convertir-se en la data de la festa nacional francesa des de fa més d’un segle. Així, la presa de la Bastilla s’associa actualment amb una jornada amb solemnes desfilades militars en connivència amb les festes i els focs artificials.

L’origen del fet el trobem en la gran agitació regnant al París pre-revolucionari. Des de la primavera de 1789, els Estats Generals s’havien convertit en Assemblea Nacional Constituent, i el mes de juliol el rei Lluís XVI va fer concentrar-se les tropes al voltant de la ciutat, a més de destituir a Necker, un ministre reformista en el qual residien part de les esperances de canvi del Tercer Estat. En aquest clima convuls, i després d’unes jornades d’agitació i els primers esclats revolucionaris populars, el matí del 14 de juliol el poble de París va armar-se als Invàlids i després va dirigir-se cap al polvorí de la Bastilla, la vella fortalesa símbol de l’absolutisme. Després d’un sagnant enfrontament, el poble va fer-se amb la presó i va posar en llibertat els pocs presoners que s’hi trobaven allí. Era la primera victòria del poble de París contra un símbol de l’Antic Règim.

Prise_de_la_Bastille.jpg

La Festa de la Federació del 14 de juliol de 1790 celebraria amb gran pompa el primer aniversari de la insurrecció, i durant tot el cicle revolucionari va recordar-se la data com a símbol de la victòria del poble sobre la tirania. Així, la celebració de 1790 es recordaria com un gran moviment de confraternització de la nació francesa. A París, el Camp-de-Mart va esdevenir un gran amfiteatre dominat pel dit altar de la pàtria, aixecat en l’esplanada que acolliria els 14.000 federats arribats d’arreu del país. Després de la missa, La Fayette, heroi de la guerra d’Independència dels Estats Units, va prendre la paraula per arengar els presents sota el discurs de comunió amb el rei per a defensar la llibertat, la constitució i la llei. Després, Lluís XVI juraria respecte a la constitució redactada per l’Assemblea. A les províncies també es reproduirien aquests pactes dels federats. Els ciutadans s’havien apropiat de la festa, donant lloc a un dels primers impulsos del patriotisme francés.

H_P_Perrault_Prise_de_la_Bastille_(painted_1928).jpg

En els anys posteriors a la Revolució (1800-1870) cap dels diferents règims que se succeïren en el país va commemorar novament la data, fins que amb la instauració de la Tercera República, els seus dirigents, i especialment Gambetta, van buscar l’exaltació dels fonaments republicans del règim en la història francesa. Així, per iniciativa del diputat del Sena Benjamin Raspall, va aprovar-se la llei de 6 de juliol de 1880 que instaurava oficialment el 14 de juliol com a festa nacional republicana. D’aquesta manera van començar a impulsar-se arreu del país una sèrie de celebracions laiques a les escoles, inauguracions d’estàtues republicanes, repartiment d’aliments als indigents, il·luminacions, repic de campanes i desfilada de tropes.

marianne.jpg

Marianne, el símbol femení i laic de la República francesa

Ja des d’un principi varen destacar-se el caràcter laic, patriòtic i militar de la celebració, com a mostra del ressorgiment de França després de la desfeta nacional davant Prússia el 1870 i la crisi derivada –esclat de la Comuna inclòs–. Totes les comunes n’hi participaven, en una festa que ja s’iniciava en la nit del 13 de juliol amb una desfilada nocturna il·luminada amb torxes. Al dia següent, els campanars de les esglésies i les salves dels artillers anunciaven la desfilada militar, el dinar, els espectacles i els jocs. La jornada es tancava amb balls i focs d’artifici. A més, s’entronitzava a Marianne, el símbol femení i laic de la República mitjançant la proliferació de reproduccions del seu bust en espais públics i la venda de litografies on era representada amb el barret frigi o amb la bandera tricolor.

Les localitats de majoria conservadora rebutjarien inicialment la idea de celebrar una ideologia laica i republicana. Monarquistes i catòlics consideraven encara en aquells moments la Revolució com un fet que traïa la història i la tradició francesa, i el 14 de juliol suposava més un drama que un triomf de la llibertat i l’emancipació de la ciutadania. Les desfilades triomfants que havien recorregut la capital la tarda de la caiguda de la fortalesa de l’Antic Règim eren per a ells una simple reunió d’indesitjables agitadors. Ara bé, aquesta perspectiva aviat quedaria reduïda gràcies a les referències del govern al 14 de juliol de 1790, fent força en la idea de festa patriòtica que incorporava a tots els francesos. El dia que, segons Gambetta, s’havia “fundat la nació francesa”.

Arribats al segle XX, després dels moments d’austeritat imposats per la conjuntura bèl·lica de 1914-1918, el 14 de juliol de 1919 esdevindria la gran festa de celebració de la victòria. Igualment, el 14 de juliol de 1945 esdevindria l’esclat patriòtic després de l’ocupació alemanya, amb tres dies d’activitats festives cíviques.

Actualment, el 14 de juliol encara suposa un gran aconteixement pel país. A París, la tradicional desfilada militar pels Champs Élysées és objecte d’una minuciosa preparació i és un èxit de públic any rere any. A més, a tots els indrets de França hi ha balls, il·luminacions especials i focs d’artifici. Això sí, el temps passa i cada president de la Cinquena República ha buscat posar el seu segell personal a la jornada.

defile14juillet2006.jpg

D’aquesta manera, el president Giscard d’Estaing va fer desfilar les tropes pel recorregut que enllaça les places de la Bastilla i la República, recuperant la tradició del París revolucionari. D’altra banda, a la presidència de François Mitterrand, el 14 de juliol de 1789 va suposar el punt culminant dels actes dedicats al bicentenari de la Revolució francesa.

Madame Roland, la musa dels girondins

dilluns, 11/07/2011

Marie-Jeanne Roland de la Platerie, més coneguda com a Madame Roland, i nascuda amb el nom de Marie-Jeanne Phlipon el 17 de març de 1754, aquesta parisenca de naixement va ser una destacada partidària de la Revolució francesa i una influent membre del grup girondí.

Madame Roland.jpg

Filla de Gratioen Phlipon, un ambiciós però pobre gravador parisenc, ja des de la seva infantesa va demostrar una gran capacitat pels estudis, un esperit apassionat i un talent indiscutible. En gran part autodidacta, la seva passió per la lectura va portar-la fins els escrits de Plutarc, Bousset, Massillon, per acabar amb els clàssics de la Il·lustració i l’enciclopedisme francès Montesquieu, Voltaire i Rousseau. Si bé semblava dirigida a acabar els seus dies en un convent, la lectura d’aquests autors i la influència que van exercir en ella va suposar un canvi per a la jove Marie-Jeanne.

Madame_Roland.pngEl 1781 va casar-se amb Jean Marie Roland de la Platière, un inspector de manufactures vint anys més gran que ella però amb qui compartia lectures i inquietuds. Des dels primers moments del seu matrimoni, Madame Roland va començar a escriure articles polítics pel Courrier de Lyon, ciutat a la que s’havia traslladat. Tot i això, la seva veritable influència política va iniciar-se el 1791 quan la parella va abandonar la ciutat de Lió per traslladar-se al París revolucionari.

A París, Jean Marie Roland ocuparia el càrrec de ministre d’Interior en el gabinet del general Dumoriez (1792). En paral·lel, les inclinacions intel·lectuals de Madame Roland van portar-la a la recerca de la influència de que gaudien les amfitriones de l’Antic Règim, i amb aquest objectiu va fer servir la seva residència per coordinar les activitats polítiques dels girondins. El seu saló al carrer de Guénégaud va convertir-se en el punt de trobada de personalitats com Brissot, Pétion, Robespierre i d’altres líders del moviment popular. Un dels principals convidats al saló seria François Buzot per qui Marie-Jeanne professaria un amor platònic.

Aviat es trobaria al bell mig de tota una sèrie d’aspiracions i intrigues polítiques per la seva tendència a envoltar-se dels polítics progressistes de major influència. Seria considerada l’Egeria dels girondins i, fins i tot, va dir-se que va dirigir els afers del Ministeri d’Interior quan el seu marit va ocupar el càrrec de ministre. La popularitat de la parella, però, començaria a declinar en el moment en que el seu marit va denunciar públicament els pitjors excessos de la Revolució. Madame Roland va haver d’anar a l’Assemblea a donar resposta a les acusacions de contrarevolucionària que van anar llançant-se contra la parella des de finals de 1792.

Detinguda durant la depuració dels girondins, entre el 31 de maig i el 2 de juny, va ser empresonada i ingressada a la presó de l’Abbaye. En canvi, el seu marit va aconseguir fugir a Ruan. Alliberada pel fugaç espai de temps d’una hora, novament seria arrestada i traslladada a Sainte-Pelagie, per acabar tancada a la Conciergerie de París. Presonera de primera classe, Madame Roland podria rebre visites ocasionals i escriure les seves memòries Appel à l’impartiale postérité.

El 8 de novembre de 1793, durant la repressió de les anomenades “dones perilloses”, va ser conduïda a la mort i executada a la guillotina. En conèixer la seva mort, el seu marit va suïcidar-se.

La guillotina, el giny que no va inventar el doctor Guillotin

dilluns, 4/07/2011

La guillotina és una làmina tallant que cau guiada per dos muntants verticals i serveix per a decapitar els condemnats a mort.

Quan el 10 d’octubre de 1789 el doctor i diputat per París Joseph Ignace Guillotin (1738-1814) va demanar a l’Assemblea Nacional francesa que aprovés l’ús de la guillotina, feia segles que el morbós giny ja estava inventat. La més antiga que es coneix ja s’utilitzava a Escòcia en el segle XIV (la Maiden), però també els alemanys (la Fallbeil), els anglesos (la gibbet), els italians i els propis francesos del migdia la van fer servir abans que els revolucionaris francesos.

guillotine_large.jpg

I si fem cas de l’opinió del doctor Guillotin, i de l’Assemblea francesa, l’ús de la mannaia (com era anomenada a Itàlia) era un progrés. Guillotin no va proposar-la com a una mesura venjativa sinó com a mesura filantròpica (pietosa o humanitària) davant de les tècniques que s’havien utilitzat fins aquell moment: la destral, el desmembrament amb cavalls o l’empalament, que anaven acompanyats d’una lenta i penosa agonia. La guillotina es proposava també com a mètode igualitari, ja que, durant l’Antic Règim, s’utilitzaven instruments diferents segons la classe social a què pertanyia l’executat. I és que, fins aquell moment, només els membres de l’aristocràcia tenien el privilegi de ser ajusticiats sense patir cap agonia mitjançant la decapitació per espasa o destral.

La idea del doctor, però, no va tenir èxit immediatament. Així, quan va presentar-la, el 1789, l’Assemblea no la va aprovar. Sí que va acceptar, en canvi, les altres propostes de Guillotin. Així, va posar-se en pràctica l’estandardització de les penes d’àmbit estatal, el respecte a la família de l’ajusticiat i l’obligació de retornar el cadàver als seus parents.

guillotine_15229_lg.gif

Amb el pas del temps l’Assemblea Nacional va accedir a instaurar la guillotina com a instrument oficial d’execució a França i, el 1791, va encarregar a l’artesà alemany Tobias Schmidt, un fabricant de pianos, el disseny de la màquina. Diuen que el secretari de l’Acadèmia de Cirurgia i Medicina, el doctor Antoine Louis, va fer d’assessor de l’Assemblea. D’aquesta manera, va provar l’invent, primer amb uns corderets i després amb cadàvers de l’hospital de Bicêtre de París, i hi va donar el vistiplau. Per això, al principi, la guillotina va ser batejada per Marat com la Louisette. Curiosament, el mortífer giny sempre va rebre noms femenins.

El primer ajusticiat mitjançant la guillotina va ser un delinqüent anomenat Pelletier, el 27 de maig de 1792. En el moment d’aprovar la guillotina com a mitjà de suplici , pocs, i menys que cap altre el propi doctor Guillotin, deurien pensar que, a més de ràpides i igualitàries, les execucions amb aquella nova eina serien molt més senzilles. En l’època que coneixem amb el nom de “Terror”, entre setembre de 1793 i juliol de 1794, van instal·lar-se a l’Estat francès un total de cinquanta guillotines treballant a ple rendiment. A París les fonts ens diuen que les guillotines funcionaven durant sis hores al dia, i es calcula que en aquells deu mesos van passar pel cadafal 19.000 persones. Fora de París, el nombre de guillotinats va ser, aproximadament, de 42.000. Sovint, les execucions mitjançant la guillotina es convertien en escenificacions públiques amb finalitats disciplinàries.

guillotina 2.jpg

El doctor Guillotin, que segons alguns autors també investigava si hi havia vida després de la mort, no va acabar, com diuen uns altres, víctima de la seva pròpia medicina, sinó de mort natural, a casa seva, el 1814. Probablement, moria amb el neguit que la mortífera invenció portés, des del 1800 aproximadament, el seu cognom.

Adoptada el 1792 com a mitjà de suplici únic, la guillotina no va quedar en desús fins que va ser abolida la pena de mort a França el 1981. El giny era utilitzat per aplicar la pena capital per delictes comuns. La darrera execució amb guillotina a França s’havia donat el 1977, quan Hamida Djandoubi, un immigrant tunisenc que havia assassinat la seva companya, va ser ajusticiat a la presó de Marsella.

Curiosament, en ple regnat del Terror, el 1794, vint anys abans de la mort del doctor Guillotin, havia mort el primer defensor europeu d’acabar amb la pena de mort, el milanès Cesare Bonesana Beccaria, seguidor dels enciclopedistes francesos, el qual, el 1764, havia escrit el Tractat dels delictes i les penes, on es pronunciava obertament en contra de la tortura i la pena de mort. En les seves paraules, “la pena de mort no és un dret, sinó una guerra de la nació contra el ciutadà” perquè els homes no poden atribuir-se el dret de matar els seus semblants.

La crítica de la civilització occidental a les colònies

divendres, 1/07/2011

El rebuig de la colonització paulatinament va anar estenent-se, lògicament, per les colònies, ja en els inicis del segle XX. Els procediments brutals i humiliants de dominació colonial imposats per les potències imperialistes van provocar freqüents aixecaments i moviments de resistència entre la població sotmesa. D’aquesta manera, dins de les mateixes societats indígenes van començar a sentir-se veus que, influïdes per les idees occidentals d’igualtat i llibertat, van reclamar aquests drets pels pobles colonitzats. Molts dels dirigents d’aquests moviments serien membres de l’elit indígena que havien estat educats a occident segons els ideals d’igualtat civil i política.

Així, a l’Àfrica va iniciar-se un moviment de defensa dels valors culturals propis, la negritud, que s’escamparia per tot el continent al llarg del segle XX.

En aquest gravat, del segle XIX, resistents bòxers xinesos maten a dos oficials francesos en una rebel·lió que va dur per lema "mort als blancs i als cristians"

D’altra banda, a Àsia, on els països dominats tenien un major desenvolupament, es generarien moviments d’alliberament nacional que reclamarien la independència. D’aquesta manera, al final del segle XIX, a l’Índia, l’anomenat Congrés Nacional Indi, dirigit per Gandhi, endegaria un moviment favorable a la independència del país que preconitzava, des de 1916, la no-cooperació amb els ocupants anglesos i la desobediència civil.

Una altra de les principals figures del moviment nacional independentista indi va ser Rabindranath Tagore, escriptor i filòsof guardonat amb el premi Nobel de literatura (1913). L’escriptor feia aquesta duríssima descripció de la civilització occidental en un discurs pronunciat a la Universitat de Tòquio el 18 de juny de 1916:

La civilització que ens ve d’Europa és voraç i dominadora: consumeix els pobles que envaeix, extermina o anorrea les races que s’oposen al seu avanç conqueridor. És una civilització completament política, amb tendències caníbals, oprimeix els febles i s’enriqueix a la seva esquena. És una màquina de triturar. Sembra pertot la gelosia i les desavinences. És una civilització científica i no humana […]. Concentra les forces cap a l’únic objectiu d’enriquir-se, com faria un milionari que acaparés una fortuna venent-se l’ànima […].

Profetitzem, sense cap mena de dubte, que això no pot durar sempre, com hi ha al món una llei moral sobirana que s’aplica tant a les col·lectivitats com als individus.

rabindranath tagore.jpg

Rabindranath Tagore, escriptor i filòsof indi

La condemna de l’Imperialisme per la Segona Internacional

dijous, 30/06/2011

Van ser els polítics socialistes els que, malgrat a l’existència d’algunes reticències en els seus rengles, van endegar les més importants campanyes de denúncia del colonialisme en els inicis del segle XX. D’aquesta manera, la Segona Internacional, al Congrés de Stuttgart (1907), definiria l’Imperialisme com una forma “degradada” del capitalisme i acordava que els partits socialistes tenien el deure de combatre l’explotació i la servitud colonial en totes les seves formes.

Extracte de la resolució de la Segona Internacional al Congrés de París de 1900:

El Congrés Socialista Internacional reunit a París, considerant que el desenvolupament del capitalisme comporta fatalment l’expansió colonial, que és causa d’enfrontament entre governs, que l’Imperialisme excita el xovinisme a tots els països i imposa despeses cada cop més grans en profit del militarisme, que la política colonial de la burgesia no té cap més propòsit que ampliar els beneficis de la classe capitalista i el manteniment d’aquest sistema […] i que comet crims i crueltats contra les races indígenes conquerides per la força de les armes.

Extracte de la resolució de la Segona Internacional al Congrés de Stuttgart de 1907:

El Congrés declara que els diputats socialistes tenen el deure d’oposar-se irreductiblement, en tots els parlaments, a aquest règim d’explotació i de servitud que impera a les colònies i d’exigir reformes per millorar la vida dels indígenes, vetllant pel manteniment dels seus drets, impedint-ne qualsevol mena d’explotació i de servitud i treballant, amb tots els mitjans que tinguin a la seva disposició, per educar aquests pobles per a la independència.

Lentament, al començament del segle XX, i gràcies a la condemna de l’imperialisme realitzada pel socialisme i altres sectors democràtics progressistes va anar-se consolidant un poderós corrent anti colonialista, els arguments del qual van anar penetrant a poc a poc en les consciències de la gent i amb el temps molts dels governs de les potències imperialistes van trobar-se, a l’interior del mateix país explotador, amb una forta oposició a la seva actuació colonial.