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El Trienni Liberal: Ferran VII jura la Constitució de Cadis

dimarts, 29/11/2011

Com a conseqüència de la repressió contra els liberals i, especialment, per l’existència d’un important nucli liberal en el si de l’exèrcit espanyol, a més de la ineficàcia mostrada pels successius ministres de Ferran VII davant la crisi econòmica i d’Hisenda que patia el país, l’1 de gener de 1820 el coronel Rafael del Riego, cap de les forces que havien de sufocar les sublevacions americanes i constitucionalista convençut, es va aixecar a Cabezas de San Juan en un pronunciamiento contra Ferran VII i va recórrer Andalusia proclamant la Constitució de 1812.

La rebel·lió de les tropes va ser el resultat de la suma de factors provocats per la crisi del país i el fracàs de l’Estat absolutista, però el propi Riego pensava que la sublevació havia fracassat quan només li quedaven uns 50 homes desmoralitzats i cansats després del seu recorregut per Andalusia proclamant la Constitució i va dissoldre la partida. Sense que ell ho sabés, aquesta vegada el pronunciament havia tingut resposta i La Corunya, Múrcia, Saragossa, Tarragona, Pamplona, Barcelona i Cadis van anar sumant-se a la insurrecció. Finalment, a Madrid van esclatar una sèrie d’aldarulls als carrers que va precipitar l’èxit del pronunciament.

La passivitat de l’exèrcit, l’acció dels liberals a les principals ciutats espanyoles i la neutralitat dels pagesos van obligar Ferran VII a acceptar la Constitució el 10 de març. El triomf del pronunciamiento va suposar l’aplicació de la Constitució de Cadis, fet que va comportar la formació d’un nou govern que va proclamar una amnistia que va permetre el retorn dels liberals i la convocatòria de Corts. La constitució havia estat imposada al monarca en un exercici de sobirania nacional i el règim liberal s’havia imposat sense gaire violència, el que suposaria un model revolucionari per a la resta d’Europa.

Manifiesto Regio de Ferran VII (10 de març de 1820)

Fernando_VII_jura_la_constitucion.pngCuando vuestros heróicos esfuerzos lograron poner término al cautiverio en que me retuvo la mas inaudita perfidia, todo cuanto ví y escuché, apenas pisè el suelo patrio, se reunió para persuadirme que la Nacion deseaba ver resucitada su anterior forma de Gobierno; y esta persuasion me debiò decidir á conformarme con lo que parecia ser el voto casi general de un pueblo magnánimo que, triunfador del enemigo extrangero, temia los males aun mas horribles de la intestina discordia.

No se me ocultaba sin embargo que el progreso rápido de la civilizacion europea, la difusion universal de luces hasta entre las clases menos elevadas, la mas frecuente comunicacion entre los diferentes paises del globo, los asombrosos acaecimientos reservados á la generacion actual, habian suscitado ideas y deseos desconocidos á nuestros mayores, resultando nuevas é imperiosas necesidades; ni tampoco dejaba de conocer que era indispensable amoldar á tales elementos las instituciones políticas, á fin de obtener aquella conveniente armonía entre los hombres y las leyes, en que estriba la estabilidad y el reposo de las sociedades.

Pero mientras Yo meditaba maduramente con la solicitud propia de mi paternal corazon las variaciones de nuestro régimen fundamental, que parecian mas adaptables al caracter nacional y al estado presente de las diversas porciones de la Monarquía española, así como mas análogas á la organizacion de los pueblos ilustrados, me habeis hecho entender vuestro anhelo de que se restableciese aquella Constitucion que entre el estruendo de armas hostiles fue promulgada en Cádiz el año de 1812, al propio tiempo que con asombro del mundo combatiais por la libertad de la patria. He oido vuestros votos, y cual tierno Padre he condescendido á lo que mis hijos reputan conducente á su felicidad. He jurado esa Constitucion, por la cual suspirábais, y seré siempre su mas firme apoyo. Ya he tomado las medidas oportunas para la pronta convocacion de las Cortes. En ellas, reunido á vuestros Representantes, me gozaré de concurrir á la grande obra de la prosperidad nacional.

Españoles: vuestra gloria es la única que mi corazón ambiciona. Mi alma no apetece sino veros en torno de mi Trono unidos, pacíficos y dichosos. Confiad, pues, en vuestro Rey, que os habla con la efusion sincera que le inspiran las circunstancias en que os hallais, y el sentimiento íntimo de los altos deberes que le impuso la Providencia. Vuestra ventura desde hoy en adelante dependerá en gran parte de vosotros mismos. Guardaos de dejaros seducir por falaces apariencias de un bien ideal, que frecuentemente impiden alcanzar el bien efectivo. Evitad la exaltacion de pasiones, que suele transformar en enemigos á los que solo deben ser hermanos, acordes en afectos como lo son en religion, idioma y costumbres. Repeled las pérfidas insinuaciones, halagueñamente disfrazadas, de vuestros emulos. Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional; y mostrando á la Europa un modelo de sabiduría, orden y perfecta moderacion en una crisis que en otras naciones ha sido acompañada de lágrimas y desgracias, hagamos admirar y reverenciar el nombre Español, al mismo tiempo que labramos para siglos nuestra felicidad y nuestra gloria.

Els pronunciaments

diumenge, 27/11/2011

Com a conseqüència de la política absolutista de Ferran VII i de la crisi econòmica que va afectar Espanya en la postguerra, l’oposició liberal es va anar enfortint. Així, a les ciutats van créixer les societats secretes i maçòniques, i, a més, la integració dels caps de la guerrilla a l’exèrcit va originar un sector liberal, partidari de reformes, que protagonitzaria un gran nombre de pronunciamientos militars, mètode que en el futur jugaria un paper fonamental a l’hora de forçar canvis de governs a Espanya.

D’aquesta manera, bona part de l’agitació arribava principalment des de les files d’un exèrcit que es trobava equipat de forma deficitària, era pagat de forma irregular i patia de macrocefàlia. La Guerra de la Independència havia suposat l’inici d’un procés que va fomentar la intervenció dels militars a la vida política, convertint-los en un factor dominant de la vida pública. Els pronunciaments liberals proclamaven la Constitució de 1812 pels hereus de la guerrilla influïts per una forta càrrega utòpica insurreccional que associava la Constitució de Cadis amb la llibertat.

Manifest de la Junta Provincial de Galícia, presidida pel mariscal de camp Juan Díaz Porlier, dirigit a la Nació espanyola (21 de setembre de 1815)

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Juan Díaz Porlier

Obligados por la necesidad, viendo que la verdad no puede llegar a oídos del Rey, sitiado a toda costa por sus consejeros, a menos que ésta se le presente de una manera a propósito para hacerla respetar, hemos tomado la resolución terrible, pero indispensable, de reclamar con las armas en la mano lo que se ha negado a nuestras solicitudes.

Nuestro objeto es el de España entera: una monarquía sometida a leyes justas y sabias, y constituida de una manera que sea una garantía, lo mismo de las prerrogativas del trono que de los derechos de la nación. Pedimos la convocación de Cortes nombradas por el pueblo, y que estas tengan la capacidad de hacer en la Constitución proclamada por las Cortes extraordinarias, los cambios que exige nuestra situación, que aconseja la experiencia, que nos indiquen las leyes constitucionales de las otras monarquías.

Las Cortes restablecerán el orden en nuestra Hacienda, cuidarán de la suerte de nuestros soldados, recompensarán sus servicios, les asegurarán la existencia para la vejez, y harán en adelante la nación sea respetada y estimada.

Renunciando la nobleza a una insignificante parte de sus privilegios, encontrará la indemnización del sacrificio en las nuevas disposiciones constitucionales que le darán existencia política. Todas las clases de la sociedad verán mejorar su situación: los párrocos, cuya influencia puede ser tan útil, obtendrán sueldo más elevado; el agricultor, el artesano, el comerciante y el industrial gozarán de nuevo de las ventajas que habían empezado a sacar de los cambios hechos en su favor por las Cortes; y gracias a una sabia administración de los fondos públicos, los acreedores del Estado podrán esperar ser indemnizados de los adelantos que tienen hechos y de las pérdidas que han sufrido, ya por sacrificios patrióticos, ya por desconfianza en las promesas del gobierno.

¡Españoles! Tales son nuestros deseos; tales serán sin duda los de las Cortes cuando estén reunidas. Para alcanzar tan sagrado objeto, Galicia invita a sus hermanas a reunirse a ella. Igual invitación ofrecemos a los intrépidos defensores de la patria, a los dignos oficiales, a los ilustres generales, en una palabra, a los españoles de todas las clases.

Firmes en nuestra resolución, no dejaremos las armas (si nos vemos obligados a recurrir a ellas) antes de obtener lo que pedimos; y tan dispuestos estamos a estrechar entre nuestros brazos a todo español que se aliste bajo el estandarte nacional, como a ser implacables para con los que, enemigos a un tiempo de su patria y de su rey, prefieran abandonar a éste en manos de sus viles consejeros, a apartarle de su influencia y ponerle delante de los ojos sus pérfidas intenciones.

Nuestra conducta servirá de modelo a la de nuestros adversarios. Respetaremos la propiedad, y la libertad individual será santa para nosotros. Pero ¡desgraciados aquellos que, abusando del augusto nombre del Rey, se permitirán contra quien quiera que sea el insulto o la persecución! Responderán con sus cabezas, y en su defecto, la responsabilidad caerá sobre los que se crean susceptibles de ser tomados en rehenes.

Estamos seguros de la justicia de nuestra causa, y el mundo verá que España, que ha sabido desplegar tanto valor guerrero para el sostén de su independencia contra el extranjero, está dispuesta a mostrar igual energía para proteger en el interior sus derechos y libertades.

El retorn a l’absolutisme de Ferran VII

dimecres, 23/11/2011

Un cop derrotat Napoleó, a Espanya es plantejava el problema de la integració de Ferran VII en el nou ordre constitucional nascut a les Corts de Cadis. El monarca havia abandonat el país com a rei absolut i hi retornava, després del Tractat de Valençay, en el marc d’una monarquia constitucional, fet que feia desconfiar els liberals que acceptés el nou ordre. Així, els diputats van disposar que Ferran VII viatgés directament a Madrid per jurar la Constitució i aquest, temorós d’enfrontar-se amb els que durant sis anys havien resistit l’invasor francès, va acatar les condicions. Però els absolutistes, fonamentalment la noblesa i el clergat, sabien que amb el retorn del monarca disposaven de la seva millor oportunitat per a desfer-se de tot allò que s’havia fet a Cadis i precipitar el retorn cap a l’Antic Règim.

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Ferran VII

Els absolutistes, per primer cop, es veien obligats a justificar i legitimar enfront dels liberals el règim que ells defensaven. Així, aquests sectors reaccionaris, tron i altar, van organitzar-se ràpidament contra el liberalisme per a demanar el retorn de l’absolutisme a través del Manifest dels Perses d’abril de 1814 (seixanta nou signats conservadors demanaven a Ferran VII que suspengués la Constitució i anul·lés les lleis promulgades per les Corts) i van mobilitzar el poble perquè, a través de la creació del mite de “Fernando el Deseado”, mostrés la seva adhesió incondicional al monarca. D’aquesta manera, l’arribada de Ferran VII va aixecar un gran entusiasme entre una població, que havia lluitat més per l’expulsió dels francesos i per l’alliberament del seu rei que per una Constitució que ni coneixia ni podia entendre. Des del poble, la monarquia es veia com un ens no qüestionable.

Manifest dels Perses de 12 d’abril de 1814

Manifiesto_de_los_Persas.jpgLa monarquía absoluta […] es una obra de la razón y de la inteligencia: está subordinada a la ley divina, a la justicia y a las reglas fundamentales del Estado: fue establecida por derecho de conquista o por la sumisión voluntaria de los primeros hombres que eligieron sus Reyes. Así que el Soberano absoluto no tiene facultad de usar sin razón de su autoridad […]: por esto ha sido necesario que el poder Soberano fuese absoluto, para prescribir a los súbditos todo lo que mira al interés común, y obligar a la obediencia a los que se niegan a ella. Pero los que, declaman contra el Gobierno monárquico, confunden el poder absoluto con el arbitrario; sin reflexionar que no hay Estado […], donde en el constitutivo de la Soberanía no se halle un poder absoluto. La única diferencia que hay entre el poder de un Rey y el de una República es que aquel puede ser limitado y el de esta no puede serlo: llamándose absoluto en razón de la fuerza con que pueda ejecutar la ley que constituye el interés de las sociedades civiles. En un gobierno absoluto las personas son libres, la propiedad de los bienes es tan legítima e inviolable, que subsiste aun contra el mismo Soberano que aprueba el ser compelido ante los tribunales, y que su mismo Consejo decida sobre las pretensiones que tienen contra él sus vasallos. El Soberano no puede disponer de la vida de sus súbditos, sino conformarse con el orden de justicia establecido en su Estado. Hay entre el Príncipe y el Pueblo ciertas convenciones que se renuevan con juramento en la consagración de cada Rey: hay leyes, y cuanto se hace contra sus disposiciones es nulo en derecho. Póngase al lado de esta definición la antigua Constitución Española, y medítese la injusticia que se le hace […].

El que debemos pedir, trasladando al papel nuestro voto, y el de nuestras Provincias, es con arreglo a las leyes, fueros, usos y costumbres de España. Ojalá no hubiera materia harto cumplida para que V. M. repita al Reino el decreto que dictó en Bayona y manifieste […] la necesidad de remediar lo actuado en Cádiz, que a este fin se proceda a celebrar Cortes con la solemnidad, y en la forma que se celebraron las antiguas; que entre tanto se mantenga ilesa la Constitución española observada por tantos siglos, y las leyes y fueros que a su virtud se acordaron: que se suspendan los efectos de la Constitución y decretos dictados en Cádiz, y que las nuevas Cortes tomen en consideración su nulidad, su injusticia y sus inconvenientes que también tomen en consideración las resoluciones dictadas en España desde las últimas Cortes hechas en libertad, y lo hecho contra lo dispuesto en ellas, remediando los defectos cometidos por el despotismo ministerial, y dando tono a cuanto interesa a la recta administración de justicia; al arreglo igual de las contribuciones de los vasallos, a la justa libertad y seguridad de sus personas, y a todo lo que es preciso para el mejor orden de una monarquía.

En aquest context, Ferran VII, convençut de la feblesa del sector liberal, va trair les seves promeses inicials i, per mitjà del Reial Decret de 4 de maig de 1814, va abolir la Constitució de 1812 i les lleis elaborades a Cadis per iniciar la restauració de l’absolutisme. Així, van eliminar-se pràcticament totes les reformes impulsades per les Corts durant la guerra i va restablir-se la vella organització administrativa. L’Església va recuperar les seves prerrogatives i les ordres religioses la seva legalitat, els jesuïtes van poder retornar al país i la Inquisició va rebre els seus vells drets. La llibertat d’indústria quedava abolida i els gremis restablerts.

Reial Decret de 4 de maig de 1814

Dado que la divina Providencia por medio de la renuncia espontánea y solemne de mi augusto padre me puso en el trono de mis mayores […] y desde aquel fausto día en que entré en la capital, en medio de las sinceras demostraciones de amor y lealtad con que el pueblo de Madrid salió a recibirme, imponiendo esta manifestación de su amor a mi real persona a las huestes francesas […]; desde aquel día, pues, puse en mi real ánimo para responder a tan leales sentimientos y satisfacer a las grandes obligaciones en que está un Rey con sus pueblos, dedicar todo mi tiempo al desempeño de tan augustas funciones, y a reparar los males a que pudo dar ocasión la perniciosa influencia de un valido durante el reinado anterior […].

Pero la dura situación de las cosas y la perfidia de Buonaparte, de cuyos crueles efectos quise, pasando por Bayona, preservar a mi pueblo, apenas dieron lugar a más. Reunida allí la real familia, se cometió en toda ella, y señaladamente en mi persona, un atroz atentado […]; y violado, en lo más alto el sagrado derecho de gentes, fui privado de mi libertad y de hecho del gobierno de mis reinos […].

Por tanto, habiendo oído lo que ecuánimemente me han informado personas respetables por su celo y conocimientos y lo que acerca de cuanto aquí se contiene se me ha expuesto en representaciones que de varias partes del reino se me han dirigido […] declaro que mi real ánimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución ni a decreto alguno de las cortes generales y extraordinarias, y de las ordinarias actualmente abiertas […] sino a declarar aquella constitución y tales decretos nulos y de ningún valor y efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos, y se quitasen de en medio del tiempo, y sin obligación en mis pueblos y súbditos, de cualquiera clase y condición, a cumplirlos ni guardarlos […].

L’abolició del feudalisme per les Corts de Cadis

dilluns, 21/11/2011

Els diputats de les Corts de Cadis van procedir a desmantellar el règim feudal mitjançant la supressió de les senyories jurisdiccionals, fent-ne distinció de les territorials, que van passar a ser propietat privada dels senyors. Aquest procés apuntava cap a un tipus de reforma agrària que, d’una banda, liquidava el règim senyorial, però que a la vegada transformava els antics senyors en els propietaris de la terra i no pas els pagesos que la treballaven. També es va decretar l’eliminació de les primogenitures i la desamortització de les terres comunals, tot amb l’objectiu de recaptar capitals per amortitzar deute públic.

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Decret d’abolició de les senyories i les càrregues feudals (6 d’agost de 1811)

1º. Desde ahora quedan incorporados á la Nación todos los señoríos jurisdiccionales de qualquiera clase y condición que sean.

2º. Se procederá al nombramiento de todas las justicias y demás funcionarios públicos por el mismo orden y según se verifica en los pueblos de realengo […].

4º. Quedan abolidos los dictados de vasallo y vasallage, y las prestaciones así reales como personales, que deban su origen a título jurisdiccional, á excepción de las que procedan de contrato libre en uso del sagrado derecho a la propiedad.

5º. Los señoríos territoriales y solariegos quedan desde ahora en clase de los demás derechos de la propiedad particular, si no son de aquellos que por su naturaleza deban incorporarse á la Nación, ó de los en que no se hayan cumplido las condiciones con que se concedieron, lo que resultará de los títulos de adquisición.

6º. Por lo mismo los contratos, pactos, ó convenios que se hayan hecho en razón de los aprovechamientos, arriendos de terrenos, censos, ú otros de esta especie, celebrados entre los llamados señores y vasallos, se deberán considerar desde ahora como contratos de particular á particular.

7º. Quedan abolidos los privilegios llamados exclusivos, privativos y prohibitivos que tengan el mismo origen de señorío, como son los de caza, pesca, hornos, molinos, aprovechamientos de agua, montes y demás […].

11º. La Nación abonará el capital que resulte de los títulos de adquisición, ó lo reconocerá, otorgando la correspondiente escritura […].

14º. En adelante nadie podrá llamarse Señor de vasallos, exercer jurisdicción, nombrar jueces, ni usar de los privilegios y derechos comprehendidos en este decreto; y el que lo hiciese perderá el derecho al reintegro en los casos que quedan indicados.

La Constitució de 1812

dissabte, 19/11/2011

Amb la constitució de les Corts es va començar a edificar un nou projecte polític que lluitava contra el despotisme oposant-hi una societat basada en la llibertat i la igualtat davant de la llei. El camí cap a la constitució de Cadis suposaria la introducció del liberalisme com a limitació del poder del rei. Així, una comissió de les Corts va encarregar-se de preparar un projecte de Constitució, que es va promulgar, després d’una sèrie d’intensos debats entre absolutistes i liberals, el 19 de març de 1812, dia de Sant Josep, motiu pel qual la primera Constitució de la història d’Espanya va ser coneguda com “la Pepa”.

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El nou règim constitucional, tot i que s’inspirava evidentment en la Constitució francesa de 1791, no era una còpia exacta de la mateixa, com argumentaven els seus detractors des del conservadorisme. La Constitució de Cadis sí que mantenia el mateix concepte de Nació i de sobirania nacional que havien introduït els revolucionaris francesos, però a partir d’aquí hi ha moltes diferències.

Constitució de Cadis de  19 de març de 1812

De la Nación española:

Art. 1. La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios.

Art. 2. La Nación española es libre e independiente, y no puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.

Art. 3. La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales.

Art. 4. La Nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.

De la Religión:

Art. 12. La Religión de la Nación española es y será perpetuamente la Católica, Apostólica y Romana, la única verdadera. La Nación la protege por leyes savias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquier otra.

Del Gobierno:

Art. 13. El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen.

Art. 14. El Gobierno de la Nación española es una Monarquía moderada hereditaria.

Art. 15. La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey.

Art. 16. La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en el Rey.

Art. 17. La potestad de aplicar las leyes en las causas civiles y criminales reside en los tribunales establecidos por la ley.

Del modo de formarse las Cortes:

Art. 27. Las Cortes son la reunión de todos los diputados que representan la Nación […].

Del nombramiento de diputados de Cortes:

Art. 34. Para la elección de los diputados de Cortes se celebrarán juntas electorales de parroquia, de partido y de provincia.

De las juntas electorales de provincia:

Art. 92. Se requiere además, para ser elegido diputado de Cortes, tener una renta anual proporcionada, procedente de bienes propios.

De las facultades de las Cortes:

Art. 131. Las Facultades de las Cortes son:

1. Proponer y decretar las leyes, e interpretarlas y de rogarías en caso necesario.

2. Recibir el juramento al Rey, al Príncipe de Asturias y a la Regencia, como se previene en sus lugares.

8. Conceder o negar la admisión de tropas extranjeras en el reino.

13. Establecer anualmente las contribuciones e impuestos.

De la formación de las leyes y de la sanción real:

Art. 142. El Rey tiene la sanción de las leyes.

De la Administración de Justicia en lo Criminal:

Art. 303. No se usará nunca del tormento ni de los apremios.

Art. 306. No podrá ser allanada la casa de ningún español, sino en los casos que determine la ley para el buen orden y seguridad del Estado.

De la instrucción pública:

Art. 366. En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo de la religión católica, que comprenderá también una breve exposición de las obligaciones civiles.

Art. 371. Todos los españoles tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación, bajo las restricciones y responsabilidad que establezcan las leyes.

D’aquesta manera, la Constitució de 1812, descartant la via revolucionària francesa, contenia una declaració de drets del ciutadà on es garantien la llibertat de pensament i d’opinió, la igualtat dels espanyols davant la llei, el dret de petició, la llibertat civil, el dret de propietat i el reconeixement de tots els drets legítims dels individus que composaven la nació espanyola. Aquesta nació era definida com la reunió del conjunt de tots els espanyols dels dos hemisferis, és a dir, els territoris peninsulars i les colònies americanes i no era patrimoni de cap família ni persona.

L’estructura de l’Estat definida per la Constitució corresponia a una monarquia limitada, moderada o constitucional basada en la divisió de poders i que deixava de banda la monarquia de dret diví. Així, s’estableix la divisió de poders legislatiu, executiu i judicial: el poder legislatiu resideix en les Corts, l’executiu en el rei no responsable i el judicial en els tribunals de justícia.

Constitucion 1812.Portada.jpgEl poder legislatiu era competència de les Corts unicamerals, que representaven la voluntat nacional i posseïen amplis poders com l’elaboració de les lleis, l’aprovació dels pressupostos, l’aprovació dels tractats internacionals, el comandament sobre l’exèrcit, etc. Els diputats de les Corts ocupaven el càrrec durant dos anys i eren inviolables en l’exercici de les seves funcions.

El poder executiu estava encapçalat pel monarca que era qui posseïa la direcció del govern, intervenia en l’elaboració de les lleis a través de la iniciativa i la sanció, i tenia la possibilitat d’aplicar un vet suspensiu a la iniciativa legislativa durant dos anys. Les decisions del monarca havien de ser referendades pels ministres, els quals estaven sotmesos a responsabilitat penal. El monarca, sota cap pretext, no podria evitar, suspendre o dissoldre les Corts.

L’administració de justícia era competència exclusiva dels tribunals, i s’hi establien els principis bàsics d’un Estat de dret: codis únics en matèria civil, criminal i comercial, inamovibilitat dels jutges, garanties dels processos, etc.

La Constitució de Cadis plantejava en els seus articles la reforma dels impostos i de la hisenda, la creació d’un exèrcit nacional (una força militar permanent de terra i mar per la defensa exterior de l’Estat i la conservació de l’ordre intern), el servei militar obligatori i la implantació d’un ensenyament primari públic i de caràcter obligatori (escoles de “primeras letras” per que els nens poguessin aprendre a escriure, llegir, matemàtiques bàsiques i el catecisme catòlic).

El territori de l’Estat espanyol es dividia en províncies, institucions d’inspiració francesa que portaran a la recreació de l’Estat, i per al govern interior de les quals es creaven les diputacions provincials, s’establia la formació d’ajuntaments amb càrrecs electius per al govern dels pobles i es creava la milícia nacional (composada per habitants de la pròpia província), en els àmbits local i provincial.

Finalment, el text constitucional recollia també el compromís existent entre els sectors de la burgesia liberal i els absolutistes amb l’afirmació de la confessionalitat catòlica de l’Estat. Va arribar a donar-se una veritable obsessió per remarcar la qüestió religiosa a la Constitució com a signe d’identitat del país. Així, com que l’Església exercia una funció social a l’Espanya de principis del segle XIX, heretada de l’època moderna, les Corts buscaran l’adequació de l’Església a la nova situació sense separar en cap cas Estat i Església. La religió catòlica apostòlica i romana serà l’única religió oficial de l’Estat i serà protegida. El control nacional de la religió en detriment de la llibertat confessional va considerar-se que podria ser un element alliberador i que jugaria un important paper a la cohesió nacional en el si d’una monarquia catòlica.

Els il·lustrats espanyols i la Guerra de la Independència: Gaspar Melchor de Jovellanos

divendres, 18/11/2011

El govern napoleònic de Josep Bonaparte va buscar el recolzament dels antics il·lustrats reformistes que havien estat arraconats del poder amb el replegament reaccionari que Carles IV i Godoy havien introduït com a mesura per evitar el contagi de la Revolució francesa. Alguns dels il·lustrats espanyols, però, van resistir-se a la col·laboració amb els francesos perquè esperaven que la tornada de Ferran VII suposés l’aplicació d’un programa de reformes i la modernització del país, sempre dins del marc de l’Antic Règim.

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Josep I Bonaparte

Per exemple, en una carta publicada a la Gaceta del Gobierno del 12 de maig 1809, els afrancesats demanaven a Gaspar Melchor de Jovellanos la seva col·laboració amb el govern del rei napoleònic:

Al excmo. Sr. D. Gaspar de Jovellanos.

Señor: la reputación de que gozáis en Europa, vuestras ideas liberales, vuestro amor por la patria, el deseo que manifestáis de verla feliz y floreciente, deben haceros abandonar un partido que sólo combate por la Inquisición, por mantener las preocupaciones, por el interés de algunos grandes de España y por los de Inglaterra. Prolongar esta lucha es querer aumentar las desgracias de la España. Un hombre, cual vos sois, conocido por su carácter y sus talentos, debe conocer que la España puede esperar el resultado más feliz de la sumisión a un rey justo e ilustrado, cuyo genio y generosidad deben atraerle a todos los españoles que desean la tranquilidad y prosperidad de su patria. La libertad constitucional bajo un gobierno monárquico, el libre ejercicio de vuestra religión, la destrucción de los obstáculos que varios siglos ha se oponen a la regeneración de esta bella nación, serán el resultado feliz de la constitución que os ha dado el genio vasto y sublime del emperador.

Despedazados en facciones, abandonados por los ingleses, que jamás tuvieron otros proyectos que el debilitaros, el de robaros vuestras flotas, y destruir vuestro comercio, haciendo de Cádiz un nuevo Gibraltar, no podéis ser sordos a la voz de la patria que os pide la paz y la tranquilidad. Trabajad en ella de acuerdo con nosotros, y que la energía de la España sólo se emplee desde hoy en cimentar su verdadera felicidad. Os presento una gloriosa carrera; no dudo que acojáis con gusto la ocasión de ser útil al rey Josef y a vuestros ciudadanos. Conocéis la fuerza y el poder de nuestros ejércitos; sabéis que el partido en que os halláis no ha obtenido la menor vislumbre de suceso; hubierais llorado un día si las victorias le hubieran coronado; pero el Todopoderoso en su infinita bondad os ha libertado de esta desgracia.

Estoy pronto a entablar comunicaciones con vos, y daros pruebas de mi alta consideración.

Horacio Sebastiani.

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Gaspar Melchor de Jovellanos

I la resposta de Jovellanos a la petició dels afrancesats, publicada en la mateixa edició de la Gaceta del Gobierno,  va ser negativa. Ell es trobava integrat en el front patriòtic i lluitava pel retorn dels Borbons en la figura de Ferran VII:

Señor General:

Yo no sigo un partido. Sigo la santa y justa causa que sostiene mi patria; que únicamente adoptamos los que recibimos de su mano el augusto encargo de defenderla y regirla, y que todos habemos jurado seguir y sostener a costa de nuestras vidas. No lidiamos, como pretendéis, por la Inquisición, ni por soñadas preocupaciones, ni por el interés de los grandes de España: lidiamos por los precisos derechos de nuestro rey, nuestra religión, nuestra constitución y nuestra independencia. Ni creáis que el deseo de conservarlos esté distante del de destruir cuantos obstáculos puedan oponerse a este fin; antes por el contrario, y para usar de vuestra frase, el deseo y el propósito de regenerar la España, y levantarla al grado de esplendor que ha tenido algún día, y que en adelante tendrá, es mirado por nosotros como una de nuestras principales obligaciones.

Acaso no pasará mucho tiempo sin que la Francia y la Europa entera reconozcan, que la misma nación, que sabe sostener con tanto valor y constancia la causa de su rey y de su libertad, contra una agresión tanto más injusta, cuanto menos debía esperarla de los que se decían sus primeros amigos, tiene también bastante celo, firmeza y sabiduría, para corregir los abusos que la condujeron insensiblemente a la horrible suerte que le preparaban.

No hay alma sensible que no libre los atroces males que esta agresión ha derramado sobre unos pueblos inocentes, a quienes después de pretender denigrarlos con el infame título de rebeldes, se niega aun aquella humanidad que el derecho de la guerra exige, y encuentra en los más bárbaros enemigos. Pero ¿a quién serán imputados estos males? ¿a los que los causan violando todos los principios de la naturaleza y la justicia, o a los que lidian generosamente para defenderse de ellos y alejarlos de una vez para siempre de esta grande y notable nación? Porque Señor General, no os dejéis alucinar; estos sentimientos que tengo el honor de expresaros son los de la nación entera, sin que haya en ella un solo hombre bueno, aun entre los que vuestras armas oprimen, que no sienta en su pecho la noble llama que arde en el de sus defensores.

Hablar de nuestros aliados fuera impertinente si vuestra carta no me obligare a decir en honor suyo, que los propósitos que les atribuís son tan injuriosos como ajenos de la generosidad con que la nación inglesa ofreció su amistad y sus auxilios a nuestras provincias, cuando desarmadas y empobrecidas los imploraron, desde los primeros pasos de la opresión con que la amenazaban sus amigos.

En fin Señor General, yo estaré muy dispuesto a respetar los humanos y filosóficos principios, que según nos decís, profesa vuestro rey Josef, cuando vea que ausentándose de nuestro territorio, reconozca que una nación, cuya desolación se hace actualmente a su nombre, por vuestros soldados, no es el teatro más propio para desplegarlos. Esto sería ciertamente un triunfo digno de su filosofía; y vos Señor General, si estáis penetrado de los sentimientos que ella inspira, deberéis gloriaros también de concurrir a este triunfo, para que os toque alguna parte de nuestra admiración y nuestro reconocimiento. Sólo en este caso me permitirán mi honor y mis sentimientos entrar con vos en la comunicación que me proponéis. Si la Suprema Junta Central lo aprobase.

Gaspar de Jovellanos.

La batalla del Bruc

dijous, 17/11/2011

Els primers incidents bèl·lics importants de la Guerra del Francès a Catalunya van arribar amb les batalles del Bruc del 6 i el 14 de juny de 1808, les quals van suposar les primeres derrotes de l’exèrcit napoleònic contra una barreja de sometents, mercenaris suïssos, militars fugitius de la guarnició de Barcelona i població civil. Les derrotes dels francesos al Bruc i la resistència trobada en d’altres punts del Principat expliquen que aquests no aconseguissin estendre el seu domini a Catalunya més enllà de Mataró. Aquests són alguns documents que ens expliquen la batalla:

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Carta de la Junta Corregimental de Manresa (10 de juny de 1808)

Muy señor mio las circunstancias críticas en que nos hallamos por sostener la causa más justa que tal vez no se descubre igual en los fastos de la antigüedad, y que por los estímulos de las proclamas y providencias de V.E. han provocado el zelo y ardor catalán para sostenerla ha sido causa para que el dia 2 de este mes se exaltase el entusiasmo de los vecinos de esta ciudad, y se aclamase á Nº Rey Don Fernando Septimo, siguiendo este exemplo no solo nuestro Corregimiento sino casi todo el Principado. Cuyas ciudades y cabezas de partido han formado quasi al mismo tiempo juntas dirigidas a tan loable fin.

La explosion repentina de este justo celo llegó el dia 3 á noticia del General en Gefe francès  que oprime a Barcelona, el qual […] mandó que el dia quatro desfilase desde Barcelona contra esta ciudad una columna de seis cientos caballos y dos mil infantes […]; al momento que se tubo esta noticia el mismo pueblo tocó á somatén ó a rebato imitandole en los pueblos de la comarca y otras poblaciones de consideración con tal noble ardimiento que en veinte y quatro horas se hallaron cubiertos de paysanos armados los tres puntos que conducen á esta ciudad […], pues en la mañana del dia seis en que fueron acometidos a Casa Masana por la referida columna francesa, depuesto el primer asombro que les incutió la artilleria, envistieron con tal denuedo que en la noche siguiente ya la havian confinado entre Brera y Martorell distante quatro horas de Casa Masana y ocho de este ciudad con pérdida de artillería y de mucha gente y con solo la de dos muertos y un herido de los Somatenes. Se les persiguió en el siete sin cesar y haviendo hecho causa comun los Pueblos de la Carrera se halla el resto del enemigo [en] el mayor conflito y necesitado á refugiarse en las casas del pueblo de San Feliu distante dos horas de Barcelona sin querer darles quartel.

Diario de Manresa (26 de setembre de 1808)

Només amb les pròpies forces, uns 100 fusells, escopetes i carrabines dels particulars, sense cavalleria, tropa, artilleria, ni cap militar que els dirigís, amb les úniques 15 roves, 18 lliures de pólvora, 11 roves de bales de plom i gairebé la mateixa quantitat de ferro, que en aquella urgència i precipitació es van fer a cops de martell, va tenir el dia 6 del mateix mes, a l’indret del Bruc i roques de Can Massana, la animositat, valor i coratge de presentar batalla i fins i tot d’atacar l’enemic que amb un exèrcit de les seves escollides tropes d’infanteria i cavalleria amb set peces de canó sabia del cert que es dirigia sobre ella per fer un estrepitós escarment que assegurés al seu Emperador la conquista de Catalunya i, amb ella, la de tot Espanya […].

Per sort va tenir tan feliç èxit l’atac fet pels manresans i altres sometents del seu Corregiment, particularment els de La Guàrdia, Guardiola, Sallent, Sant Pedor, Maians, Castellar, Castellfollit, Castellvell, Balsareny, Castellet i Marganell, que amb els d’Igualada i alguns del seu partit, hi concorregueren com un sol home, que restà l’enemic batut, derrotat i obligat a la més vergonyosa i desordenada fuga […]; fet que manifestà […] que els exèrcits de l’opressor de l’Orbe, Napoleó, no són invencibles ni irresistibles.

Resumé des Opérations militaires. Corps d’Armée des Pyrénées Orientales del general Porte (desembre de 1808)

La seva columna [la d’Schwartz] va travessar en principi tranquil·lament els tres petits pobles que es troben en aquesta ruta i fins i tot va ser força ben acollida per les seves autoritats, però arribat al peu del Montserrat la columna fou atacada per una multitud considerable de paisans armats entre els quals es trobaven molts desertors espanyols de tots els regiments. El general Schwartz els atacà ben aviat i els forçà cap a un petit poble que es diu Bruch; fou aleshores que va sentir tocar el tambor pertot arreu, i que va saber que a tots els indrets on havia passat pel matí i la vetlla, feien malbé els camins, tallaven els ponts i barraven els carrers.

Va creure que era el seu deure abandonar l’expedició per combatre aquestes noves insurreccions i desfer la ruta; va retrocedir tot seguit i forçà amb molta bravura Esparraguera, Martorell i Molins de Rei, malgrat la viva resistència de la població d’aquests indrets reunida a la dels municipis dels encontorns, el furor i l’acarnissament de la qual contra els francesos arribaven al punt que les dones i els infants llançaven pedres i tot el que es trobaven a les mans, al cap dels nostres soldats (…..) Després d’una marxa molt llarga i molt penosa en la qual va perdre una peça de canó per la caiguda d’un pont que els insurgents havien  incendiat i que s’ensorrà en el moment de passar-hi per sobre. [Schwartz] Va arribar el 8 de juny al darrera de Molins de Rei, on va prendre posició esperant noves ordres.

Els orígens del catalanisme polític: un catalanisme d’esquerres?

dijous, 10/11/2011

Un dels debats recurrents de la historiografia catalana ens situa en els orígens del catalanisme polític i gira al voltant d’una pregunta que amaga un component ideològic evident: el catalanisme va ser originàriament un moviment polític d’esquerres o de dretes? Per als partidaris de la tesi conservadora, el catalanisme polític va néixer de la mà de la burgesia industrial. La realitat, però, és que el catalanisme primigeni del darrer terç del segle XIX va ser una resposta dels sectors progressistes catalans desencantats amb el fracàs del federalisme republicà, que s’articula a partir de la figura de Valentí Almirall i amb uns clars antecedents populars i progressistes. Serà a finals de segle quan la burgesia faci seu aquest moviment i, coincidint amb la diversificació de les esquerres dividides entre el republicanisme, el socialisme i l’anarquisme, el conservadorisme es faci hegemònic entre el catalanisme.

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Valentí Almirall

Això no vol negar, en cap cas, l’origen polièdric del catalanisme com a moviment polític i de reivindicació nacional en el vuit-cents. El catalanisme va expressar-se a través de corrents culturals diversos i en doctrines polítiques evidentment plurals. Així, durant la Restauració borbònica apareixeria un catalanisme polític diversificat i plural, la base del qual va ser l’existència d’una identitat diferenciada i la progressiva construcció intel·lectual d’una sèrie tradicions i referències històriques que legitimaven l’especificitat de Catalunya.

Ara bé, si hem de cercar els antecedents del moviment hem de remuntar-nos fins a l’esclat dels moviments populars anticentralistes (les bullangues dels anys trenta i quaranta) i al peculiar procés d’industrialització del Principat (fet diferencial fonamental respecte de l’Estat espanyol). Amb anterioritat a l’esclat d’aquests dos elements, Catalunya no havia pres consciència de cap tipus de fet nacional diferencial, fet que és compatible amb la idea de catalanitat, és a dir, el manteniment de la consciència de ser català, la pervivència de la llengua, el manteniment d’uns costums i l’existència d’un passat específic. Aquesta catalanitat, però, estava integrada dins de la naixent nació espanyola de les Corts de Cadis.

Les dificultats en l’articulació de l’Estat liberal espanyol van comportar el naixement de tendències anticentralistes, identificables amb diversos moviments que van anar des dels incipients demòcrates, passant pel naixement del federalisme o els moviments foralistes. Aquesta amalgama de tendències va trobar en la Renaixença, en l’acció cultural i historicista dels intel·lectuals del romanticisme català, una base intel·lectual gestada des de l’esquerra popular.

D’aquesta manera, les primeres aspiracions d’autogovern de Catalunya van començar a concretar-se amb l’aparició del moviment republicà federal, articulat amb el pacte de Tortosa de 1869, el qual, en el context de la Revolució Gloriosa, aspirava a unir els antics territoris de la Corona d’Aragó amb l’objectiu de reclamar una República federal en la qual Catalunya veuria reconeguda la seva especificitat en el conjunt de l’Estat.

El fracàs del republicanisme federal després de la fallida de la Primera República, el 1874, seria el catalitzador que faria evolucionar aquests federalistes cap al catalanisme polític. Així, seria en el marc de la Restauració canovista, amb la imposició de la seva idea restrictiva, essencialista i dogmàtica d’Espanya i la nació espanyola, quan sorgissin els primers moviments polítics identitaris que identifiquem amb el catalanisme. Un moviment catalanista caracteritzat pels principis del republicanisme i el laïcisme.

lo catalanisme.jpgEn aquest sentit, va ser el dirigent republicà Valentí Almirall qui va esdevenir el primer teòric de les aspiracions catalanes d’autonomia, el pare del catalanisme polític dins de la reconstrucció de l’Estat espanyol i, d’aquesta manera, una figura cabdal en la definició del catalanisme polític. Vicepresident del Club dels Federalistes i redactor de les Bases para la constitución del Estado Catalán,  el fracàs de la Primera República reconduiria Almirall cap a posicions plenament catalanistes.

El 1879, Almirall va fundar el primer diari que estava totalment escrit en català –el Diari Català– i, el 1880, va convocar el Primer Congrés Catalanista, una fita importantíssima en l’evolució del moviment ja que va permetre aglutinar les diferents tendències del catalanisme, des d’antics federals fins a gent vinculada la revista apolítica La Renaixensa (tot i que aquests van acabar per retirar-se). Algunes demandes del Primer congrés catalanista van ser la creació d’una comissió defensora de la llengua catalana, la creació d’una acadèmia de la llengua catalana i la creació d’una comissió de defensa del dret civil català, amenaçat per l’uniformisme del govern central.

Així, l’aparició de Diari Català, unit al moviment cultural de la Renaixença, van propiciar la separació definitiva, el 1881, d’Almirall del projecte federalista de Pi i Margall i l’aparició del Centre Català (1882), la primera entitat política de caràcter catalanista que establia que els seus socis no podien pertànyer als partits polítics “sucursalistes” de caràcter espanyol, tot agrupant el conjunt de les forces catalanistes, i que seria l’encarregada de desenvolupar un projecte polític catalanista i reivindicatiu (llengua, dret civil, divisió comarcal, proteccionisme econòmic) i de crear nuclis propagandístics del catalanisme arreu del Principat.

Per què, doncs, existeix el debat sobre els orígens del catalanisme com a moviment d’esquerres o de dretes? Perquè l’evolució del moviment va estar marcada per l’evolució conservadora. Si bé els orígens han de situar-se en el marc del progressisme, la burgesia va veure en el catalanisme l’eina necessària per expressar les frustracions i ambicions pròpies d’aquest sector social. En paral·lel, les esquerres es fragmentaven en posicions de republicanisme espanyol, republicanisme catalanista, socialisme i anarquisme. Mentre que la burgesia catalanista va articular un programa polític concretat en el naixement de la Lliga Regionalista en el tombant dels segles XIX i XX i en el context de la llarga crisi del sistema polític restauracionista, l’esquerra catalanista no va ser capaç de vertebrar un programa doctrinal progressista i catalanista fins els anys vint del segle XX. En definitiva, tot i que la dreta burgesa s’apropiés del moviment, els orígens del catalanisme polític els hem de cercar en l’esquerra popular.

Carles IV i Napoleó

dimecres, 9/11/2011

La por que la presència francesa a Espanya acabés en una invasió real del país després dels acords de Fontainebleau va anar prenent cos entre la població al llarg de 1808. Una por agreujada pel fet que Godoy i Carles IV haguessin decidit retirar-se a Aranjuez, des d’on pensaven viatjar cap a Sevilla on embarcarien cap a Amèrica. Això va fer esclatar la crisi de la monarquia amb el Motí d’Aranjuez contra Godoy, el 18 de març de 1808. El motí va ser protagonitzat per les capes populars, però estava dirigit per l’aristocràcia palatina, el clergat i els oficials de l’exèrcit, i el seu objectiu era la caiguda del valido i l’abdicació de Carles IV en la figura del príncep Ferran, esperança de redreçament de la crisi que patia el país.

El motí triomfar i els amotinats van aconseguir el seu objectiu de derrocar Carles IV i Godoy, però els fets sobretot van evidenciar la profunda crisi en la qual estava immersa la monarquia espanyola. Ferran VII era proclamat com a nou rei d’Espanya, però Carles IV no va acceptar la derrota i va recórrer a demanar auxili a Napoleó per a recuperar el tron arrabassat pel seu propi fill:

Señor mi hermano: V. M. sabrá sin duda con pena los sucesos de Aranjuez y sus resultas; y no verá con indiferencia á un rey, que forzado á renunciar la corona, acude á ponerse en los brazos de un grande monarca aliado suyo, subordinándose totalmente á la disposición del único que puede darle su felicidad, la de toda su familia y la de sus fieles vasallos. Yo no he renunciado en favor de mi hijo sino por la fuerza de las circunstancias, cuando el estruendo de las armas y los clamores de una guardia sublevada me hacían conocer bastante la necesidad de escoger la vida ó la muerte, pues esta última se hubiera seguido después de la de la reina.

Yo fui forzado á renunciar; pero asegurado ahora con plena confianza en la magnanimidad y el genio del grande hombre que siempre ha mostrado ser amigo mío, yo he tomado la resolución de conformarme con todo lo que este mismo grande hombre quiera disponer de nosotros y de mi suerte, la de la reina y la del príncipe de la Paz.

Dirijo á V. M. I. y R. una protesta contra los sucesos de Aranjuez y contra mi abdicación. Me entrego y enteramente confío en el corazón y amistad de V. M., con lo cual ruego á Dios que os conserve en su santa y digna guarda.

De V. M. I. y R. su muy afecto hermano y amigo,

Carlos.

El Tractat de Fontainebleau

dilluns, 7/11/2011

Els inicis de la Guerra de la Independència o Guerra del Francès cal situar-los en els acords del Tractat de Fontainebleau del 27 d’octubre 1807, aliança franco-espanyola que deterioraria encara més la situació del país. Segons l’acord negociat per Godoy amb el vistiplau de Carles IV, Espanya autoritzava l’entrada al país de les tropes franceses (uns 28.000 soldats) per a realitzar l’ocupació de Portugal, aliat de la Gran Bretanya, i procedir el seu posterior repartiment en tres parts: una per França, una per Espanya i un principat per a Godoy.

Tratado de Fontainebleau (27 de octubre de 1807):

Napoleón emperador de los franceses […]. Habiendo visto y examinado el tratado concluido, arreglado y firmado en Fontainebleau á 27 de octubre de 1807 por el general de división Miguel Duroc, gran mariscal de nuestro palacio etc., en virtud de los plenos poderes que le hemos conferido á este efecto, con don Eugenio Izquierdo, consejero honorario de Estado y de Guerra de S. M. el rey de España, igualmente autorizado con plenos poderes de su soberano, de cuyo tratado es el tenor como sigue:

S. M. el emperador de los franceses y S. M. el rey de España queriendo arreglar de común acuerdo los intereses de los dos estados, y determinar la suerte futura de Portugal de un modo que concilie la política de los dos países, han nombrado por sus ministros plenipotenciarios, á saber: S. M. el emperador de los franceses al general Duroc, y S. M. el rey de España á don Eugenio Izquierdo, los cuales después de haber canjeado sus plenos poderes, se han convenido en lo que sigue :

1. La provincia de Entre-Duero-y-Miño con la ciudad de Oporto se dará en toda propiedad y soberanía a S.M. el Rey de Etruria con el título de Rey de la Lusitania Septentrional.

2. La provincia de Alentejo y el Reino de los Algarbes se darán en toda propiedad y soberanía al Príncipe de la Paz para que las disfrute con el título de Príncipe de los Algarbes.

3. Las provincias de Beira, Tras-los-Montes y la Extremadura portuguesa quedarán en depósito hasta la paz general, para disponer de ellas según las circunstancias y conforme a lo que se convenga entre las dos altas partes contratantes.

4. El Reino de la Lusitania Septentrional será poseído por los descendientes de S.M. el Rey de Etruria, hereditariamente y siguiendo las leyes que están en uso en la familia reinante de S.M. el Rey de España.

5. El principado de los Algarbes será poseído por los descendientes del Príncipe de la Paz hereditariamente y siguiendo las reglas del artículo anterior.

6. En defecto de descendientes o herederos legítimos del Rey de la Lusitania Septentrional, o del Príncipe de los Algarbes, estos paises se darán por investidura por S.M. el Rey de España, sin que jamás puedan ser reunidos bajo una misma cabeza, o a la Corona de España.

7. El Reino de la Lusitania Septentrional y el principado de los Algarbes reconocerán por protector a S.M. el Rey de España y en ningún caso los soberanos de estos países podrán hacer ni la paz ni la guerra sin su consentimiento.

8. En el caso de que las provincias de Beira, Tras-los-Montes y Extremadura portuguesa, tenidas en secuestro, fuesen devueltas a la paz general a la casa de Braganza, en cambio de Gibraltar, la Trinidad y otras colonias que los ingleses han conquistado sobre la España y sus aliados, el nuevo soberano de estas provincias tendría con respecto a S.M. el Rey de España los mismos vínculos que el Rey de la Lusitania Septentrional y el Príncipe de los Algarbes y serán poseídas por aquel bajo las mismas condiciones.

9. S.M. el Rey de Etruria cede en toda propiedad y soberanía el Reino de Etruria a S.M. el Emperador de los franceses.

10. Cuando se efectúe la ocupación definitiva de las provincias de Portugal, los diferentes Príncipes que deben poseerlas nombrarán de acuerdo comisarios para fijar sus límites naturales.

11. S.M. el Emperador de los franceses sale garante a S.M. el Rey de España de la posesión de sus Estados del continente de Europa, situados al Mediodía de los Pirineos.

12. S.M. el Emperador de los franceses se obliga a reconocer a S.M. el Rey de España como Emperador de las dos Américas, cuando todo esté preparado para que S.M. pueda tomar este título; lo que podrá ser, o bien a la paz general, o a más tardar dentro de tres años.

13. Las dos altas partes contratantes se entenderán para hacer un repartimiento igual de las islas, colonias y otras propiedades ultramarinas de Portugal.

14. El presente tratado quedará secreto, será ratificado y las ratificaciones serán canjeadas en Madrid veinte días, a más tardar, después del día en que se ha firmado.

Convención anexa al tratado anterior:

1. Un cuerpo de tropas imperiales francesas de veinticinco mil hombres de infantería y tres mil de caballería entrará en España y marchará en derechura a Lisboa. Se reunirá a este cuerpo otro de ocho mil hombres de infantería y de tres mil de caballería de tropas españolas, con treinta piezas de artillería.

2. Al mismo tiempo, una división de tropas españolas de diez mil hombres tomará posesión de la provincia Entre-Duero-y-Miño y de la ciudad de Oporto; y otra división de seis mil hombres, compuesta igualmente de tropas españolas, tomará posesión de la provincia de Alentejo y del Reino de los Algarbes.

3. Las tropas francesas serán alimentadas y mantenidas por España, y sus sueldos pagados por Francia, durante todo el tiempo de su tránsito por España.

4. Desde el momento en que las tropas combinadas hayan entrado en Portugal, las provincias de Beira, Tras-los-Montes y la Extremadura portuguesa (que deben quedar secuestradas) serán administradas y gobernadas por el general comandante de las tropas francesas, y las contribuciones que se impongan quedarán a beneficio de la Francia. Las provincias que deban formar el Reino de Lusitania Septentrional y el principado de los Algarbes, serán administradas y gobernadas por los generales comandantes de las divisiones españolas, que entrarán en ellas, y las contribuciones que se impongan quedarán a beneficio de la España.

5. El cuerpo del centro estará bajo las órdenes de los comandantes de las tropas francesas, y a el estarán sujetas las tropas españolas que se reúnan a aquellas. Sin embargo, si el Rey de España o el Príncipe de la Paz juzgaran conveniente trasladarse a este cuerpo de ejército, el general comandante de las tropas francesas, y estas mismas, quedarán bajo sus órdenes.

6. Un nuevo cuerpo de cuarenta mil hombres de tropas francesas se reunirá en Bayona, a más tardar, en 20 de Noviembre próximo, para estar pronto a entrar en España y trasladarse a Portugal, en el caso que los ingleses enviasen refuerzos y amenazasen atacarle. Este nuevo cuerpo no entrará, sin embargo, en España, hasta que las dos altas potencias contratantes se hayan puesto de acuerdo a este efecto.