Entrades amb l'etiqueta ‘Trienni Liberal’

La restitució absolutista de Ferran VII el 1823

dimecres, 7/12/2011

La intervenció francesa de 1823 per mandat de la Santa Aliança va donar pas a l’últim període del regnat de Ferran VII amb la segona restauració de l’absolutisme, l’anomenada Dècada Ominosa (1823-1833), en la qual va produir-se el col·lapse definitiu del sistema de l’Antic Règim a Espanya.

Manifiesto Regio de Ferran VII (1 d’octubre de 1823)

Fernando_VII.jpg

Ferran VII

Bien públicos y notorios fueron a todos mis vasallos los escandalosos sucesos que precedieron, acompañaron y siguieron el establecimiento de la democrática Constitución de Cádiz en el mes de marzo de 1820; la más criminal traición, la más vergonzosa cobardía, el desacato más horrendo a mi real persona, y la violencia más inevitable, fueron los elementos empleados para variar esencialmente el gobierno paternal de mis reinos en un código democrático, origen fecundo de desastres y desgracias […].

Sentado ya otra vez en el trono de San Fernando por la mano sabia y justa del Omnipotente, por las generosas resoluciones de mis poderosos aliados y por los denodados esfuerzos de mi primo, el duque de Angulema y su valiente ejército, deseando proveer el remedio a las más urgentes necesidades de mis pueblos, y manifestar a todo el mundo mi verdadera libertad he venido en decretar lo siguiente:

1º. Son nulos y de ningún valor los actos del gobierno llamado constitucional (de cualquier clase y condición que sean) que ha dominado a mis pueblos […], declarando, como declaro, que en toda esta época he carecido de libertad; obligado a sancionar las leyes y a expedir las órdenes, decretos y reglamentos que contra mi voluntad se meditaban y se expedían en el mismo gobierno.

2°. Apruebo todo cuanto se ha decretado por la Junta Provisional de gobierno y por la Regencia del Reino […].

La revolució espanyola de 1820 i las jornades de juliol de 1822 segons Mazzini

divendres, 2/12/2011

Giuseppe Mazzini (Gènova, 1805-Pisa, 1872) va ser un polític i filòsof italià. Influenciat pel romanticisme, va esdevenir uns dels principals pensadors de la unificació italiana, així com un dels més destacats teòrics dels moviments europeus democràtics i republicans. Interessat des de molt jove per l’evolució política espanyola, ja que va mantenir contacte amb els revolucionaris liberals tant de l’exili com de l’interior del país, el 1829, a París, va escriure la seva obra De l’Espagne en 1829 considérée par rapport à la France, on exposava la seva visió, entre d’altres qüestions, sobre els fets del Trienni Liberal:

Giuseppe Mazzini.jpg

Giuseppe Mazzini

Al fin triunfa el genio protector de España, y la revolución de la isla de León viene a coronar de éxito merecido los esfuerzos de los verdaderos españoles. Esta revolución, efectuada en poco tiempo por el concurso del pueblo y de las tropas, sin la menor efusión de sangre, sin que se lance un insulto contra la persona real, quedará como monumento imperecedero de la virtud española y de la unanimidad que reinaba en los corazones en favor de la libertad. Entonces Fernando [VII] por del decreto de 7 de marzo de 1820 promulgó su adhesión a la Carta española [la Constitució de 1812]; entonces juró voluntaria y solemnemente mantenerla como ley del Estado porque, decía, en su decreto, se ha pronunciado la voluntad del pueblo.

Entonces el pueblo español ofreció el espectáculo de una gran familia, reunida a sus jefes por el amor y la confianza. Las potencias europeas conservaron sus embajadores en Madrid, y reconocieron así la legitimidad del nuevo gobierno. Todo parecía garantizar un largo futuro de felicidad y, sin embargo, el despotismo conspiraba en la sombra, se urdían tramas, y los miserables establecían en el seno de la capital la sede de sus cobardes maquinaciones. El pueblo español, a quien la mala fe de la administración pública y las traiciones del jefe del poder ejecutivo, daban el derecho de proveer a su seguridad por todos los medios posibles; el pueblo español, siempre grande, siempre magnánimo, ahogaba el grito de venganza que legitimaban los lamentos de tantas víctimas, y se limitaba a deshacer los complots por una actitud enérgica y marcial.

El pueblo español hacía más: defendía, con las armas en la mano, el Palacio Real, contra el furor del populacho indignado. Fueron los mismos hombres que Fernando envió a la muerte unos años después, los que le garantizaron de todo ultraje en la jornada del 7 de julio de 1822. ¡Jornada que será siempre memorable! En este día los españoles han justificado la reputación de lealtad, que les acompañó siempre a través de los siglos y que permitió a sus Reyes dormir sin guardia en el palacio hasta fines del siglo XVII.

Sobre este día reposa la completa justificación de la Revolución española, porque se vio entonces el espectáculo único de un pueblo armado para la defensa de los mismos que le traicionaban. Se vio a los simples ciudadanos acudir para asegurar la vida de quien les había sacrificado a su desmesurada ambición, aquel que más tarde les castigaría con la muerte. La virtud española brilló ese día sin mancha: mostró al mundo asombrado lo que puede la libertad, lo que puede la generosidad en un pueblo a quien la opresión no había dejado otro patrimonio que el furor. Ah, ¡Los que calumnian la Revolución de 1820 deben comenzar por borrar el recuerdo de esta jornada de los fastos de la historia de los corazones justos y virtuosos!

El Trienni Liberal: Ferran VII jura la Constitució de Cadis

dimarts, 29/11/2011

Com a conseqüència de la repressió contra els liberals i, especialment, per l’existència d’un important nucli liberal en el si de l’exèrcit espanyol, a més de la ineficàcia mostrada pels successius ministres de Ferran VII davant la crisi econòmica i d’Hisenda que patia el país, l’1 de gener de 1820 el coronel Rafael del Riego, cap de les forces que havien de sufocar les sublevacions americanes i constitucionalista convençut, es va aixecar a Cabezas de San Juan en un pronunciamiento contra Ferran VII i va recórrer Andalusia proclamant la Constitució de 1812.

La rebel·lió de les tropes va ser el resultat de la suma de factors provocats per la crisi del país i el fracàs de l’Estat absolutista, però el propi Riego pensava que la sublevació havia fracassat quan només li quedaven uns 50 homes desmoralitzats i cansats després del seu recorregut per Andalusia proclamant la Constitució i va dissoldre la partida. Sense que ell ho sabés, aquesta vegada el pronunciament havia tingut resposta i La Corunya, Múrcia, Saragossa, Tarragona, Pamplona, Barcelona i Cadis van anar sumant-se a la insurrecció. Finalment, a Madrid van esclatar una sèrie d’aldarulls als carrers que va precipitar l’èxit del pronunciament.

La passivitat de l’exèrcit, l’acció dels liberals a les principals ciutats espanyoles i la neutralitat dels pagesos van obligar Ferran VII a acceptar la Constitució el 10 de març. El triomf del pronunciamiento va suposar l’aplicació de la Constitució de Cadis, fet que va comportar la formació d’un nou govern que va proclamar una amnistia que va permetre el retorn dels liberals i la convocatòria de Corts. La constitució havia estat imposada al monarca en un exercici de sobirania nacional i el règim liberal s’havia imposat sense gaire violència, el que suposaria un model revolucionari per a la resta d’Europa.

Manifiesto Regio de Ferran VII (10 de març de 1820)

Fernando_VII_jura_la_constitucion.pngCuando vuestros heróicos esfuerzos lograron poner término al cautiverio en que me retuvo la mas inaudita perfidia, todo cuanto ví y escuché, apenas pisè el suelo patrio, se reunió para persuadirme que la Nacion deseaba ver resucitada su anterior forma de Gobierno; y esta persuasion me debiò decidir á conformarme con lo que parecia ser el voto casi general de un pueblo magnánimo que, triunfador del enemigo extrangero, temia los males aun mas horribles de la intestina discordia.

No se me ocultaba sin embargo que el progreso rápido de la civilizacion europea, la difusion universal de luces hasta entre las clases menos elevadas, la mas frecuente comunicacion entre los diferentes paises del globo, los asombrosos acaecimientos reservados á la generacion actual, habian suscitado ideas y deseos desconocidos á nuestros mayores, resultando nuevas é imperiosas necesidades; ni tampoco dejaba de conocer que era indispensable amoldar á tales elementos las instituciones políticas, á fin de obtener aquella conveniente armonía entre los hombres y las leyes, en que estriba la estabilidad y el reposo de las sociedades.

Pero mientras Yo meditaba maduramente con la solicitud propia de mi paternal corazon las variaciones de nuestro régimen fundamental, que parecian mas adaptables al caracter nacional y al estado presente de las diversas porciones de la Monarquía española, así como mas análogas á la organizacion de los pueblos ilustrados, me habeis hecho entender vuestro anhelo de que se restableciese aquella Constitucion que entre el estruendo de armas hostiles fue promulgada en Cádiz el año de 1812, al propio tiempo que con asombro del mundo combatiais por la libertad de la patria. He oido vuestros votos, y cual tierno Padre he condescendido á lo que mis hijos reputan conducente á su felicidad. He jurado esa Constitucion, por la cual suspirábais, y seré siempre su mas firme apoyo. Ya he tomado las medidas oportunas para la pronta convocacion de las Cortes. En ellas, reunido á vuestros Representantes, me gozaré de concurrir á la grande obra de la prosperidad nacional.

Españoles: vuestra gloria es la única que mi corazón ambiciona. Mi alma no apetece sino veros en torno de mi Trono unidos, pacíficos y dichosos. Confiad, pues, en vuestro Rey, que os habla con la efusion sincera que le inspiran las circunstancias en que os hallais, y el sentimiento íntimo de los altos deberes que le impuso la Providencia. Vuestra ventura desde hoy en adelante dependerá en gran parte de vosotros mismos. Guardaos de dejaros seducir por falaces apariencias de un bien ideal, que frecuentemente impiden alcanzar el bien efectivo. Evitad la exaltacion de pasiones, que suele transformar en enemigos á los que solo deben ser hermanos, acordes en afectos como lo son en religion, idioma y costumbres. Repeled las pérfidas insinuaciones, halagueñamente disfrazadas, de vuestros emulos. Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional; y mostrando á la Europa un modelo de sabiduría, orden y perfecta moderacion en una crisis que en otras naciones ha sido acompañada de lágrimas y desgracias, hagamos admirar y reverenciar el nombre Español, al mismo tiempo que labramos para siglos nuestra felicidad y nuestra gloria.

La societat catalana durant el Trienni Liberal

dijous, 16/12/2010

L’Església:

L’Església va ser un dels sectors més hostils al liberalisme. El primer enfrontament ja va arribar per la llibertat d’impremta decretada pel govern. L’Església va acceptar que es suspengués la Inquisició, però exigia que fossin els bisbes els que vetllessin per la “salut espiritual” dels ciutadans. Més endavant apareixerien noves contradiccions originades per la llei de reforma dels ordres regulars i per la desamortització. Tot i això, ni els liberals s’oposaven a la religió ni la totalitat del clergat era enemic del liberalisme.

L’oposició al liberalisme era una manifestació al si de la pròpia Església (que va dividir-se en les mateixes tendències que fracturaven a la societat espanyola) deixant a una banda com a partidaris de l’Antic Règim a la jerarquia i als ordres religiosos. La jerarquia catalana era un col·lectiu amb ultres tant notoris com l’arquebisbe de Tarragona, Jaume Creus, o el bisbe de Vic, Raimon Strauch.

També existia un elevat nombre de clergues que eren conscients de la necessitat de canviar conjuntament la societat i l’Església per adaptar-la als nous temps. A més, l’anticlericalisme real o aparent d’un sector del liberalisme popular no implicava necessàriament una actitud hostil a la religió.

El camperolat:

La pagesia també va mostrar-se contrària al liberalisme, amb molts matisos segons les zones i les situacions concretes. El camperolat sumava a la seva mala situació provocada per la caiguda dels preus agrícoles, l’efecte desfavorable de les noves contribucions en diner. A més, les mesures adoptades pels governs constitucionals sobre l’agricultura no els compensaven aquesta pèrdua.

La política agrària del Trienni tenia la seva lògica perquè derivava del model anglès, però no era encertada pel territori català. Era favorable pels grans propietaris i per aquells sectors de propietat mitjana que poguessin adaptar-se a les regles del joc capitalista, però no per les economies camperoles familiars que vivien en règim de subsistència i es veien fora de l’explotació directa de la terra per caure en la proletarització.

La burgesia:

Grans comerciants i fabricants van mostrar-se plenament favorables al liberalisme perquè entenien que la transformació de la societat espanyola cap al capitalisme era l’única sortida que restava a la crisi i per desenvolupar un model basat en el comerç amb les colònies americanes.

La burgesia catalana trobava fàcil de fer entendre la lògica amb que demanava una actuació més global i a més llarg termini, que s’orientés cap a la creació d’un mercat nacional on l’agricultura i la indústria estiguessin protegides conjuntament i es beneficiessin de l’intercanvi dels seus productes. L’actuació dels diputats catalans a les Corts del Trienni va ser molt més remarcable i significativa que a Cadis.

Darrere del seu projecte de desenvolupament conjunt de la indústria catalana i l’agricultura cerealística espanyola hi havia una visió política que suposava que aquest creixement conjunt cimentava la conversió d’una comunitat desarticulada en una Nació espanyola. Mai la burgesia catalana va estar tant disposada com ara a signar un “pacte nacional” i a descatalanitzar-se culturalment.

Les capes populars urbanes:

Sense que acabessin d’entendre quins eren els límits que es proposaven fixar dels canvis revolucionaris els dirigents burgesos, les capes populars urbanes van donar un ample suport al liberalisme. La seva aliança amb la burgesia partia d’un objectiu comú: la superació de la crisi econòmica, i a diferència dels camperols, no van ser directament perjudicats per les mesures aprovades per les Corts, fet que va fer que conservessin l’esperança per a realitzar en la nova societat les aspiracions que tenien i que anaven molt més enllà del reformisme burgés.

Per aquesta conscienciació popular ha tingut important importància el desvetllament cultural d’aquests anys amb l’intent de restablir la universitat de Barcelona, la revitalització de les Acadèmies de Bones Lletres i de Ciències, la primera difusió de les idees romàntiques o l’aparició de la publicació El europeo. Això revela la vitalitat de la societat catalana i anuncia les línees del desenvolupament cultural que es produiria en els propers anys.

També va aparèixer una producció abundant que es dirigia especialment a les capes populars i que s’expressava en llengua catalana, integrada per obres dirigides a l’educació cívica de les classes populars mitjançant els catecismes polítics. Així, existeixen nombrosos indicis de l’arrelament popular del liberalisme, sobretot a Barcelona, però també a altres ciutats com Reus.

El Trienni Liberal (1820-1823)

dimecres, 15/12/2010

Com a conseqüència de la repressió contra els liberals i, especialment, per l’existència d’un important nucli liberal en el si de l’exèrcit espanyol, a més de la ineficàcia mostrada pels successius ministres de Ferran VII davant la crisi econòmica i d’Hisenda que patia el país, l’1 de gener de 1820 el coronel Rafael del Riego, cap de les forces que havien de sufocar les sublevacions americanes i constitucionalista convençut, es va aixecar a Cabezas de San Juan en un pronunciamiento contra Ferran VII i va recórrer Andalusia proclamant la Constitució de 1812.

Rafael_Riego.jpg

Rafael del Riego

La rebel·lió de les tropes va ser el resultat de la suma de factors provocats per la crisi del país i el fracàs de l’Estat absolutista, però el propi Riego pensava que la sublevació havia fracassat quan només li quedaven uns 50 homes desmoralitzats i cansats després del seu recorregut per Andalusia proclamant la Constitució i va dissoldre la partida. Sense que ell ho sabés, aquesta vegada el pronunciament havia tingut resposta i La Corunya, Múrcia, Saragossa, Tarragona, Pamplona, Barcelona i Cadis van anar sumant-se a la insurrecció. Finalment, a Madrid van esclatar una sèrie d’aldarulls als carrers que va precipitar l’èxit del pronunciament.

A Catalunya, el primer pas va donar-lo la ciutat de Tarragona i dos dies després esclatava la revolució a Barcelona quan va començar a aplegar-se gent a la Plaça de Palau on residia el capità general Castaños que, espantat va sortir al balcó i va fer un simulacre de jurament de la Constitució. L’únic acte violent d’aquell dia a Barcelona va donar-se contra la casa de la Inquisició que va ser la víctima d’una revolució que tenia tot l’aire d’una festa i que seria seguida de l’acceptació pacífica per part de les autoritats del vell règim.

La passivitat de l’exèrcit, l’acció dels liberals a les principals ciutats espanyoles i la neutralitat dels pagesos van obligar Ferran VII a acceptar la Constitució el 10 de març. El triomf del pronunciamiento va suposar l’aplicació de la Constitució de Cadis, fet que va comportar la formació d’un nou govern que va proclamar una amnistia que va permetre el retorn dels liberals i la convocatòria de Corts. La constitució havia estat imposada al monarca en un exercici de sobirania nacional i el règim liberal s’havia imposat sense gaire violència, el que suposaria un model revolucionari per a la resta d’Europa.

Fernando_VII_jura_la_constitucion.pngEls resultats electorals van donar una àmplia majoria als diputats liberals que van iniciar ràpidament una àmplia obra legislativa. D’aquesta manera, la implantació del nou règim liberal va permetre que, per primer cop, el liberalisme accedís al poder, ja que les Corts de Cadis havien estat una experiència més teòrica que pràctica tot i la seva important transcendència. L’any 1820 va ser el més important per aquesta acció reformadora perquè encara no hi havia intents seriosos de resistència per part dels partidaris de l’absolutisme, els governs no havien mostrat els límits del seu reformisme i no s’havia produït l’escissió dels liberals entre moderats i exaltats.

Així, va restaurar-se bona part de les reformes de Cadis, com la llibertat d’indústria, la liberalització dels intercanvis comercials, l’abolició dels gremis, la supressió de les senyories jurisdiccionals i de les primogenitures, així com la venda de terres dels monestirs. D’altra banda, van establir la disminució del delme i reformes en el sistema fiscal, el codi penal i l’exèrcit. Finalment, van iniciar la modernització política i administrativa del país: es van formar ajuntaments i diputacions electius i es va desenvolupar la Milícia Nacional, la gran força popular del règim com a cos armat de voluntaris, format per les classes mitjanes urbanes, amb la finalitat de garantir l’ordre i de defensar les reformes constitucionals. Tot això a la vegada que es prenen mesures per alleujar problemes concrets de la població (per exemple, la prohibició d’importar gra i farina estrangers).

Amb la seva acció, els dirigents del Trienni pensaven posar fi al règim senyorial, impulsar la liberalització de la indústria i del comerç, i ajudar al desenvolupament de la burgesia comercial i industrial. Aquestes reformes connectaven amb les aspiracions que a Catalunya representaven àmplies capes socials urbanes, identificades amb un projecte reformador i modernitzador.

Calia que el govern liberal no augmentés la pressió tributària, cosa que obligava a cercar els recursos necessaris per sortir de la crisi a que havia portat l’absolutisme en una política d’emprèstits exteriors amb l’esperança de recuperar la solvència del país mitjançant la desamortització eclesiàstica. D’aquesta manera, la desamortització no era entesa com una reforma agrària que hagués de donar terra al camperolat, sinó com un mètode per a fer avançar el desenvolupament capitalista al camp i, a la vegada, donés recursos per a la hisenda estatal. Uns mecanismes de creixement econòmic afavorits per la transferència de les terres eclesiàstiques a mans més actives havien d’afavorir un creixement de la riquesa que fes augmentar de forma natural les contribucions i permetés fonamentar una hisenda sòlida i pròspera.

trienni-liberal.jpg

Però, el pla econòmic liberal subestimava les dificultats que les economies camperoles familiars tindrien per adaptar-se a un pla de naturalesa específicament burgesa i pensat per afavorir un transit sense enfrontaments de la vella propietat feudal a la nova propietat capitalista. Tot això realitzat sense comptar amb la gran massa de la pagesia i a expenses de l’Església. Els vells senyors feudals acceptarien la nova política sense oposar-hi gaires obstacles perquè respectava la seva propietat, mentre que la jerarquia eclesiàstica i els ordres religiosos, que eren les víctimes directes de la desamortització, serien els primers i més aferrissats enemics del sistema liberal.

Martinez-de-la-Rosa.jpg

Martínez de la Rosa

Des de 1822, els problemes sobre la manera d’encarar les reformes necessàries va provocar tensions entre els mateixos liberals i el radicalisme d’un dels seus sectors va dividir els nous grups dominants i va restar, a la llarga, suport al nou règim constitucional. Així, els liberals es van dividir en dues tendències: els moderats (doceañistas), partidaris de dur a terme reformes limitades que no perjudiquessin les elits socials, incorporaven en el seu si a ex presidiaris i exiliats que havien viscut un procés de moderació durant els anys anteriors, les seves reivindicacions es basaven en els conceptes de “llibertat” i “ordre” i en una Constitució equilibrada, es a dir, la de 1812 amb matisos moderats; i els anomenats exaltats, que plantejaven la necessitat de realitzar reformes més radicals i favorables a les classes mitjanes populars, seguien defensant la validesa de la Constitució de Cadis sota el lema “Constitució o Mort!” i feien gala d’un discurs anti aristocràtic que resultava atractiu per a les classes populars. Els dos extrems del liberalisme es bloquejarien mútuament, fent que la cooperació entre el poder executiu, en mans dels moderats fins el juliol de 1822, i el poder legislatiu, en mans dels exaltats amb majoria parlamentària, resultés impossible.

Els governs liberals (1820-1823):

  • Primer Govern: Govern dels Presidiaris –Argüelles– (juliol 1820-març 1821).
  • Segon Govern: Govern Moderat de Bardají (març 1821-febrer 1822).
  • Tercer Govern: Govern Moderat de Martínez de la Rosa (febrer-juliol 1822).
  • Quart Govern: Govern Radical de San Miguel (juliol 1822-febrer 1823).

A més, les reformes van suscitar ràpidament l’oposició per part dels partidaris de l’absolutisme i la contrarevolució. Així, Ferran VII, fent servir el dret de veto que li atorgava la Constitució, va paralitzar les lleis a la vegada que conspirava contra els governs liberals i cercava ajuda exterior per a recuperar el poder absolut a Espanya mitjançant la intervenció de les potències de la Santa Aliança a Espanya. Per la seva banda, la noblesa i l’Església, perjudicada per la supressió del delme i per la venda de béns monacals, van impulsar la revolta contra els governants liberals.

Tanmateix, les noves mesures del Trienni van provocar el descontentament dels pagesos, especialment a Catalunya, perquè l’abolició de les senyories jurisdiccionals no els facilitava l’accés a la terra. Els antics senyors van esdevenir els nous propietaris, i els pagesos, convertits ara en arrendataris, podien ser expulsats de les terres si no pagaven. A més, el pagament en metàl·lic de les rendes, abans satisfetes amb productes agraris, obligava els camperols a aconseguir diners amb la venta dels seus productes. En una economia encara d’autosuficiència, resultava difícil vendre a bon preu els productes i reunir la quantitat necessària per fer front a les noves contribucions. D’aquesta manera, els pagesos més pobres i més indefensos davant la nova legislació capitalista es van afegir a l’agitació antiliberal.

L’aparició de resistències internes animades per l’Església i finançades per alguns governs europeus es manifestarien en la revolta de la Guardia Real a Madrid (agost de 1822) i en l’aparició d’una guerrilla camperola, donant pas una confrontació cada cop més violenta que dibuixava les línees de fractura que havien d’enfrontar a la societat espanyola en els anys de les guerres carlines. La societat cada cop estava més dividida entre l’adhesió i l’oposició al liberalisme. Així, en els moments en que el malestar dels camperols es feia més agut, sorgien resistències, inspirades i finançades primer pel clergat regular i després pel govern francès.

L’any 1822 es van aixecar partides absolutistes a Catalunya, Navarra, Galícia i el Maestrat. Els voluntaris reialistes van arribar a comptar amb 280.000 membres i van aconseguir dominar extenses zones del territori. A Catalunya, els absolutistes contrarevolucionaris van aconseguir d’aplegar uns 16.000 homes i van dominar zones del Bages, el Berguedà, el Penedès o la Conca de Barberà, entre d’altres. Aquest aixecament va anar precedit d’entrevistes dels caps ultres catalans amb el marqués de Mataflorida i de l’intent de trobar recursos per a finançar les partides absolutistes.

Els rebels van establir la capital a Cervera i en el moment de la seva màxima expansió, el 1823, es va formar un rudimentari govern provisional de Regència absolutista a la Seu d’Urgell presidit pel marqués de Mataflorida i integrat per l’arquebisbe de Tarragona i el baró d’Eroles. La insurrecció va ser derrotada per l’exèrcit liberal dirigit pel capità general de Catalunya, Espoz y Mina, que, amb el suport actiu que van donar-li les forces de la Milícia Nacional, va aconseguir esclafar el moviment guerriller i enviar el govern de regència a l’altra banda de la frontera. Tot i això, l’aixecament va evidenciar la força de l’absolutisme a Catalunya i el fracàs de la política liberal envers una bona part de la pagesia.

Louis_antoine_artois.jpg

Duc d'Angulema

De tal manera que, quan Ferran VII va demanar auxili a la Santa Aliança, que va delegar la intervenció a França, aquesta no va trobar gaire resistència per part de la població en travessar la frontera l’abril de 1823. La intervenció de l’exèrcit francès dels Cent Mil Fills de Sant Lluís, comandats pel duc d’Angulema, va restituir Ferran VII com a monarca absolut i va tenir àmplies repercussions a Catalu

nya, al punt que des de la caiguda i posterior exili d’Espoz y Mina fins el 1827 Barcelona va restar ocupada pels francesos, els quals van assumir el govern de la ciutat, evitant així les represàlies que en altres indrets d’Espanya van cometre els reialistes.

Els francesos van avançar pel país sense resistència perquè els exèrcits van anar retirant-se sense combatre i perquè el govern constitucional va rendir-se quan els francesos ni tan sols s’ho esperaven. Les causes de la ràpida ocupació francesa cal buscar-les en la mateixa divisió dels liberals i en el fet que els francesos no arribaven com a restauradors de l’absolutisme, sinó com a propugnadors d’un sistema moderat calcat del parlamentarisme francès establert per Lluís XVIII. Tot i això, la intervenció francesa de 1823 va donar pas a l’últim període del regnat de Ferran VII amb la segona restauració de l’absolutisme, l’anomenada Dècada Ominosa (1823-1833), en la qual va produir-se el col·lapse definitiu de l’Antic Règim a Espanya.

Ruta de los Cien Mil Hijos de San Luis.jpg

El Tractat de Verona

dijous, 7/10/2010

La Santa Aliança perseguia un objectiu doctrinal: mantenir Europa sota els principis establerts al Congrés de Viena (1814-15), és a dir, el manteniment de l’absolutisme i la defensa enfront de l’amenaça del liberalisme i el nacionalisme. A més, aquesta organització defensava el dret d’intervenció per sufocar qualsevol moviment revolucionari i restablir l’Antic Règim allà on estigués amenaçat.

En conseqüència, en nom de la Santa Aliança, Àustria va encarregar-se de suprimir l’agitació estudiantil als Estats alemanys i de restablir, el 1821, el poder absolut dels reis de Nàpols i del Piemont, quan aquests s’havien vist obligats a promulgar una Constitució liberal a causa de la pressió popular desfermada per l’onada revolucionària de la dècada de 1820.

La principal actuació de la Santa Aliança, però, va tenir lloc el 1823 a Espanya quan França, que s’havia sumat a la coalició absolutista el 1819, després de la reunió dels monarques absolutistes a Verona, va enviar l’exèrcit conegut com els Cent Mil Fills de Sant Lluís per eliminar el règim constitucional que havia suposat el Trienni Liberal i retornar el poder absolut al rei Ferran VII.

Ruta de los Cien Mil Hijos de San Luis.jpg

Extracte del Tractat de Verona (1823):

Article 1r. Les Altes Parts Contractants, plenament convençudes que el sistema de govern representatiu és tan incompatible amb el sistema monàrquic com de la màxima que la sobirania del poble es oposada al principi de dret diví, s’obliguen de la forma més solemne fer servir tots els seus mitjans, i unir tots els esforços, per destruir el sistema de govern representatiu de qualsevol Estat d’Europa on existeixi, i per evitar que s’introdueixi en els Estats on no es coneix.

Article 2n. Com no es pot dubtar que la llibertat d’impremta és el mitjà més eficaç que fan servir els pretesos defensors dels drets de les nacions […] les Altes Parts Contractants es comprometen recíprocament a adoptar totes les mesures per suprimir-la, no sols als seus Estats sinó també en tots els altres d’Europa.

Article 3r. Persuadits que els principis religiosos són els que encara poden contribuir més poderosament a conservar les Nacions en l’estat d’obediència passiva que deuen als seus Prínceps, Les Altes Parts Contractants declaren que la seva intenció és la de sostenir cadascuna en els seus Estats les disposicions que el Clergat pel seu propi interès estigui autoritzat a executar, per mantenir l’autoritat dels Prínceps, i totes juntes ofereixen el seu reconeixement al Papa […] sol·licitant la seva constant cooperació a fi i efecte d’avassallar les Nacions.

los_cien_mil_hijos_de_san_luis_originalarticleimage.jpg

Article 4t. Com que la situació d’Espanya i Portugal reuneix per desgràcia totes les circumstàncies a que fa referència aquest tractat, les Altes Parts Contractants, confiant a França l’encàrrec de destruir-les, li asseguren l’auxili de la manera que menys pugui comprometre-les amb el seu poble i el poble francès.