Entrades amb l'etiqueta ‘Segona República Espanyola’

Les lletres contra el feixisme

dijous, 21/07/2011

L’esclat de la Guerra Civil va radicalitzar les posicions ideològiques de molts intel·lectuals i artistes espanyols, els quals van contribuir a mobilitzar esforços i a commoure consciències amb les seves obres. Així, el conflicte va trasbalsar profundament el món de la cultura, l’educació i la intel·lectualitat, i molts dels seus integrants van esdevenir representants de la propaganda ideològica d’un o altre dels bàndols. La majoria de la intel·lectualitat va mantenir-se al costat de la República i dels ideals de la democràcia i la llibertat que aquesta representava. D’aquesta manera, nombrosos intel·lectuals i escriptors espanyols, que ja s’havien compromès amb la tasca cultural iniciada en paral·lel a l’establiment de la República, van situar-se al costat de la legalitat i contra la insurrecció militar, tot redactant aquest manifest publicat al diari El Sol el 30 de juliol de 1936:

manifiesto.gifSe ha producido en toda España una explosión de barbarie en que las viejas formas de la reacción del pasado han tomado nuevo y más poderoso empuje, como si alcanzasen una suprema expresión histórica al integrarse en el fascismo.

Este levantamiento criminal de militarismo, clericalismo y aristocratismo de casta contra la República democrática, contra el pueblo, representado en su Gobierno por el Frente Popular, ha encontrado en los procedimientos fascistas la novedad de fortalecer todos aquellos elementos mortales de nuestra historia, que por su descomposición lenta venían corrompiendo y envenenando el pueblo en su afán activo de crear una nueva vida española. Contra la auténtica España popular se ha precipitado, para destruirla o corromperla, envileciéndola con una esclavitud, embrutecedora y sangrienta, como la de la represión asturiana, ese criminal empeño de una parte del Ejército, que al traicionar a la República lo ha hecho de tal modo que han desenmascarado la culpabilidad de su intención, agravándola con la de traicionarse a sí mismo en la falsedad de los ideales patrióticos que se decía defender, sacrificando la dignidad internacional de España y ensangrentando y destruyendo el suelo sagrado de su historia. Y esto con tal ímpetu desesperado, demoledor, suicida, que la trágica responsabilidad delictiva de sus dirigentes lo ha determinado con características vesánicas de crueldad y destrucción acaso jamás conocidas en España; en una palabra: fascistas.

Contra ese monstruoso estallido de fascismo, que tan espantosa evidencia ha logrado ahora en España, nosotros, escritores, artistas, investigadores, científicos, hombres de actividad intelectual, en suma, agrupados para defender la cultura en todos sus valores nacionales y universales de tradición y creación constante, declaramos nuestra identificación plena y activa con el pueblo, que ahora lucha gloriosamente al lado del Gobierno del Frente Popular, defendiendo los verdaderos valores de la inteligencia al defender nuestra libertad y dignidad humana, como siempre hizo, abriendo heroicamente paso, con su independencia, a la verdadera continuidad de nuestra cultura, que fue popular siempre, y a todas las posibilidades creadoras de España en el porvenir.

La crisi de la República i les causes de la Guerra Civil segons Manuel Azaña

dimecres, 20/07/2011

El 1939, poc després d’iniciar el camí cap a l’exili francès del qual mai retornaria, Manuel Azaña, el ja dimitit president de la Segona República, va escriure un llarg article (que no va arribar a publicar-se en el seu moment) en el qual, tot dirigint-se a la opinió pública internacional, apuntava quines, segons la seva opinió, havien estat les causes que havien conduit a l’esclat de la Guerra Civil espanyola, a més de fer un anàlisi en profunditat dels anys de govern republicà i els entrebancs que aquest va trobar en el seu intent de modernitzar el país:

manuel-azana.jpg

Manuel Azaña

Las causas de la guerra y de la revolución que han asolado a España durante treinta y dos meses son de dos órdenes: de política interior española y de política internacional. Ambas series se sostienen mutuamente, de suerte que faltando una, la otra no habría sido bastante para desencadenar tanta calamidad. Sin el hecho interno español del alzamiento de julio de 1936, la acción de las potencias totalitarias, que ha convertido el conflicto de España en un problema internacional, no habría tenido ocasión de producirse, ni materia donde clavar la garra. Sin el auxilio previamente concertado de aquellas potencias, la rebelión y la guerra civil subsiguiente no se habrían producido. Es lógico comenzar por la situación política de España este rápido examen, que no se dirige a atacar a nadie ni a defender nada, sino a proveer de elementos de juicio al público extranjero, aturdido por la propaganda.

Desde julio del 36, la propaganda, arma de guerra equivalente a los gases tóxicos, hizo saber al mundo que el alzamiento militar tenía por objetivo: reprimir la anarquía, salir al paso a una inminente revolución comunista y librar a España del dominio de Moscú, defender la civilización cristiana en el occidente de Europa, restaurar la religión perseguida, consolidar la unidad nacional. A estos temas no tardaron en agregarse otros dos: realizar en España una revolución nacional-sindicalista, crear un nuevo imperio español. ¿Cuáles eran, desde el punto de vista de la evolución política de mi país y confrontados con la obra de la República, el origen y el valor de estos temas?

Sería erróneo representarse el movimiento de julio del 36 como una resolución desesperada que una parte del país adoptó ante un riesgo inminente. Los complots contra la República son casi coetáneos a la instauración del régimen. El más notable salió a la luz el 10 de agosto de 1932, con la sublevación de la guarnición de Sevilla y parte de la de Madrid. Detrás estaban, aunque en la sombra, las mismas fuerzas políticas y sociales que han preparado y sostenido el movimiento de julio del 36. Pero en aquella fecha no se había puesto en circulación el slogan del peligro comunista.

La instalación de la República, nacida pacíficamente de unas elecciones municipales, en abril de 1931, sorprendió, no solamente a la corona y los valedores del régimen monárquico, sino a un buen número de republicanos. Los asaltos a viva fuerza contra el nuevo régimen no empezaron antes porque sus enemigos necesitaron algún tiempo para reponerse del estupor y organizarse. El régimen monárquico se hundió por sus propias faltas, más que por el empuje de sus enemigos. La más grave de todas fue la de unir su suerte a la dictadura militar del general Primo de Rivera, instaurada en 1923 con la aprobación del rey. Siete años de opresión despertaron el sentimiento político de los españoles. En abril del 31, la inmensa mayoría era antimonárquica. La explosión del sufragio universal en esa fecha, más que un voto totalmente republicano, era un voto contra el rey y los dictadores. Pero la República era la consecuencia necesaria.

El nuevo régimen se instauró sin causar víctimas ni daños. Una alegría desbordante inundó todo el país. La República venía realmente a dar forma a las aspiraciones que desde los comienzos del siglo trabajaban el espíritu público, a satisfacer las exigencias más urgentes del pueblo. Pero el pueblo, excesivamente contento de su triunfo, no veía las dificultades del camino. En realidad, eran inmensas.

Las dificultades provenían del fondo mismo de la estructura social española y de su historia política en el último siglo. La sociedad española ofrecía los contrastes más violentos. En ciertos núcleos urbanos, un nivel de vida alto, adaptado a todos los usos de la civilización contemporánea, y a los pocos quilómetros, aldeas que parecen detenidas en el siglo XV. Casi a la vista de los palacios de Madrid, los albergues miserables de la montaña. Una corriente vigorosa de libertad intelectual, que en materia de religión se convertía en indiferencia y agnosticismo, junto a demostraciones públicas de fanatismo y superstición, muy distantes del puro sentimiento religioso. Provincias del noroeste donde la tierra está desmenuzada en pedacitos que no bastan a mantener al cultivador; provincias del sur y del oeste, donde el propietario de 14.000 hectáreas detenta en una sola mano todo el territorio de un pueblo. En las grandes ciudades y en las cuencas fabriles, un proletariado industrial bien encuadrado y defendido por los sindicatos; en Andalucía y Extremadura, un proletariado rural que no había saciado el hambre, propicio al anarquismo. La clase media no había realizado a fondo, durante el siglo XIX, la revolución liberal. Expropió las tierras de la Iglesia, fundó el régimen parlamentario. El atraso de la instrucción popular, y su consecuencia, la indiferencia por los asuntos públicos, dejaban sin base sólida al sistema. La industria, la banca, y, en general, la riqueza mobiliaria, resultante del espíritu de empresa, se desarrollaron poco. España siguió siendo un país rural, gobernado por unos cientos de familias. Aunque la Constitución limitaba teóricamente los poderes de la corona, el rey, en buen acuerdo con la Iglesia, reconciliada con la dinastía por la política de León XIII, y apoyado en el ejército, conservaba un predominio decisivo a través de unos partidos pendientes de la voluntad regia. La institución parlamentaria era poco más que una ficción.

Las clases mismas estaban internamente divididas. La porción más adelantada del proletariado formaba dos bandos irreconciliables. La Unión General de Trabajadores (UGT), inspirada y dirigida por el Partido Socialista, se distinguía por su moderación, su disciplina, su concepto de la responsabilidad. Colaboraba en los organismos oficiales (incluso durante la dictadura de Primo de Rivera), aceptaba la legislación social. La organización rival, Confederación Nacional del Trabajo (CNT), abrigaba en su seno a la Federación Anarquista Ibérica (FAI), rehusaba toda participación en los asuntos políticos, repudiaba la legislación social, sus miembros no votaban en las elecciones, practicaba la violencia, el sabotaje y la huelga revolucionaria. Las luchas entre la UGT y la CNT eran durísimas, a veces sangrientas. Por su parte, la clase media, en que el republicanismo liberal reclutaba los más de sus adeptos, también se dividía en bandos, por dos motivos: el religioso y el social. Muchos veían con horror todo intento de laicismo del Estado. A otros, cualquier concesión a las reivindicaciones del proletariado les infundía miedo, como un comienzo de revolución. En realidad, esa discordia interna de la clase media y, en general, de la burguesía, es el origen de la Guerra Civil. La República heredó también de la monarquía el problema de las autonomías regionales. Sobre todo la cuestión catalana venía siendo, desde hacía treinta años, una perturbación constante de la vida pública española.

El primer Parlamento y los primeros Gobiernos republicanos tenían que contemporizar entre esas fuerzas heterogéneas, habitualmente divergentes, acordes por un momento en el interés común de establecer la República. Una república socialista era imposible. Las tres cuartas partes del país la habrían rechazado. Tampoco era posible una república cerradamente burguesa, como lo fue bastantes años la Tercera República en Francia. No era posible, primero porque la burguesía liberal española no tenía fuerza bastante para implantar por si sola el nuevo régimen y defenderlo contra los ataques conjugados de la extrema derecha y de la extrema izquierda. Segundo, porque no habría sido ni justo ni útil que el proletariado español en su conjunto se hallase bajo la República en iguales condiciones que bajo la monarquía. En la evolución política española, la República representaba la posibilidad de transformar el Estado sin someter al país a los estragos de una conmoción violenta. El primer presidente del Gobierno provisional de la Republica, monárquico hasta dos años antes, jefe del partido republicano de la derecha, y católico, formó el Ministerio con republicanos de todos los matices y tres ministros socialistas. La colaboración socialista, indispensable en los primeros tiempos del régimen, a quien primero perjudicó fue al mismo partido, en cuyas filas abrieron brecha los ataques de los extremistas revolucionarios y de los comunistas.

La obra legislativa y de gobierno de la República arrancó de los principios clásicos de la democracia liberal: sufragio universal, Parlamento, elegibilidad de todos los poderes, libertad de conciencia y de cultos, abolición de tribunales y jurisdicciones privilegiados, etc. En las cuestiones económicas era imposible (con socialistas y sin socialistas) atenerse al liberalismo tradicional […].

Las reformas políticas de la República satisfacían a los burgueses liberales, interesaban poco a los proletarios, enemistaban con la República a la burguesía conservadora. Las reformas sociales, por moderadas que fuesen, irritaban a los capitalistas. Las realizaciones principales de la República (reforma agraria, separación de la Iglesia y el Estado, ley del divorcio, autonomía de Cataluña, disminución de la oficialidad en el ejército, etc.) suscitaron, como es normal, gran oposición. También fue rotundamente combatida la función de millares de escuelas y de un centenar de establecimientos de segunda enseñanza porque la instrucción era neutra en lo religioso […].

[En 1934] Había amenazas de un golpe de Estado, dado desde el poder por las derechas, y amenazas de insurrección de las masas proletarias. Huelga de campesinos en mayo del 34. Conflicto con Cataluña. Entrega del poder (octubre 1934) a los grupos de la derecha que no habían aceptado lealmente la República. Decisión gravísima, llena de riesgos. Réplica: insurrección proletaria en Asturias, e insurrección del gobierno catalán. Errores mucho más graves aún, e irreparables. El gobierno no se contentó con sofocar las dos insurrecciones. Realizada una represión atroz, suprimió la autonomía de Cataluña y metió en la cárcel a treinta mil personas. Era el prólogo de la Guerra Civil.

Del aluvión electoral de febrero de 1936, que produjo una mayoría de republicanos y socialistas, salió un gobierno de republicanos burgueses, sin participación socialista. Su programa, sumamente moderado, se publicó antes de las elecciones. El gobierno pronunció palabras de paz, no tomó represalias por las persecuciones sufridas, se esforzó en restablecer la vida normal de la democracia. Los dislates cometidos desde 1934 daban ahora sus frutos. Extremas derechas y extremas izquierdas se hacían ya la guerra. Ardieron algunas iglesias, ardieron Casas del Pueblo. Cayeron asesinadas algunas personas conocidas por su republicanismo y otras de los partidos de derecha. La Falange lanzaba públicas apelaciones a la violencia. Otro tanto hacían algunos grupos obreros. La organización militar clandestina, que funcionaba por lo menos desde dos años antes, y los grupos políticos que se habían procurado el concurso de Italia y Alemania, comenzaron el alzamiento en julio. Lo que esperaban golpe rápido, que en 48 horas les diese el dominio del país, se convirtió en Guerra Civil, en la que inmediatamente se insertó la intervención extranjera.

Carlos Sentís, un homenatge de dubtós mereixement

dimarts, 19/07/2011

El periodista Carlos Sentís ha mort avui, a l’edat de 99 anys. Personatge controvertit, va ser acusar de ser espia de Franco, càrrec que ell sempre va negar. Tot i així, va quedar acreditada la seva vinculació amb la Lliga, que el va deixar en una posició vulnerable quan va començar la Guerra Civil i es va exiliar a Itàlia i França. Va treballar als serveis d’informació de Cambó, que servien informació al bàndol franquista. El 1937 va tornar a Espanya i es va unir a l’exèrcit nacional. En la seva faceta política, durant la Transició va encapçalar la candidatura de la UCD per Barcelona i va ser elegit diputat al Congrés el 1977, càrrec que va repetir el 1979. Igualment, va ser un dels encarregats de gestionar el retorn del president de la Generalitat Josep Tarradellas i d’acompanyar-lo des de París a les primeres entrevistes amb el president del Govern Adolfo Suárez i el rei Joan Carles.

A la premsa digital s’ha lloat la introducció a Catalunya de les tècniques del reportatge modern a través de la seva sèrie de reportatges sobre les condicions en què viatjaven els immigrants murcians que acudien al país en autobusos batejats càusticament com a transmiserians. Llàstima que s’ha oblidat el racisme i el classisme cap al proletariat murcià i almerienc que es podia llegir en aquests articles:

Són molt pocs els habitants de la regió esmentada [murcianoalmerienca] que van a servir; la majoria perquè són tracomatosos des dels primers dies de la seva vida; d’altres perquè se l’encomanen expressament per estalviar-se el servei militar […] [La solució] consistiria en obligar a tots els tracomatosos, per a obtenir treball o per a conservar-lo, a exhibir un carnet en el qual els dispensaris enganxarien segells acreditatius del dia en què foren assistits. No posseir el carnet, o no tenir-lo en regla, equivaldria a no voler-se sotmetre a tractament, i, per tant a ésser bandejat de tot arreu. Però aquest procediment no evita el pretracomatós. Potser caldria proveir de carnet a tots els passatgers dels transmiserians a llur arribada a Barcelona.

SENTÍS, Carles. Viatge en Transmiserià. Crònica viscuda de la primera gran emigració a Catalunya. Ed. La Campana. Barcelona, 1994 [1932] (pàgs. 88 i 93).

Igualment, s’ha oblidat que va ser un franquista declarat com queda patent en aquesta crònica sobre la retirada dels republicans direcció a l’exili francès publicada a La Vanguardia Española el 17 de febrer de 1939 sota el títol “¿«FINÍS CATALONIAE»? El «fin» de una película de «gangsters», simplemente” en la qual assegurava que Franco arribava per alliberar la Catalunya eterna de la màfia republicana:

Entre la neblina que el sol de esto, domingo de lebrero deshilvana, se ha abierto el eco del último cañonazo sobre la tierra catalana.

Ante la serenidad inmutable de un Canigó enteramente blanco y un Cabo de Creus extendido perezosamente sobre un mar espumoso, han cesado las últimas escenas guerreras que ha presenciado este Pirineo tan conocedor de Ejércitos y de batallas.

Esta vez el Pirineo se ha limitado a funciones de Portero Mayor. Quizá el pobre viejo está ya tan cansado de presenciar luchas, que ha preferido contemplar un mero desfile. Una sencilla distracción o pasatiempo para el que ha visto pasar todo el Ejército de Aníbal.

Sí; porque por los mismos sitios y pisando las mismas piedras ha pasado el ejército rojo con sus grandes camiones e incluso con sus tanques, que son la modalidad moderna de los elefantes que componían las fuerzas de asalto de los cartagineses.

Pero, que el lector me perdone, aquí acabo con las comparaciones. No queda ya otra. El paso de los dos Ejércitos es, de tan distinto, opuesto. Unos iban, los otros corrían. Los primeros atacaban, los segundos escapaban.

El paso del ejército rojo se puede explicar o comentar de muchas maneras. De todas, menos en forma de cantar de gesta. Verdaguer no podía jamás prever que un día tendría lugar ésta parodia del «Paso de los Pirineos» que él cantó. ¿Recordáis los versos de epopeya?

I avall, onades d’homes a onades succeeixen,
Ones de ferro a onades d’acer sense parar,
Com mai encara en surten al cim, i ja cobreixen
El pla, les del Massana seguint cap a. la mar,
Mostrant al sol s’escata d’argent que lluenteja,
Apar serpent enorme que corre i anguileja
Des de Banyuls a Salces, de Salces fins Osseja,
Podent dues vegades el Rosselló faixar.

¡Dios mío! ¡Dios, mío! ¡Y qué monótona es la Historia! Exacto, matemáticamente exacto, se podría hoy así describir esta serpiente de material y hombres que por Port-Bou y El Peritas sale precisamente para Banyuls y Osseja, respectivamente. Dice Verdaguer que aquellas huestes podían fajar en doble vuelta al- Rosellón. Esta nueva columna de hombres, de hierro y de acero —«oleadas de hombres a oleadas suceden; olas de hierro a oleadas de acero sin parar»— se extendía días pasados de Gerona a la frontera. Más de una compañía, — concretamente el 32 batallón de Infantería— creyendo que por todas partes cuecen habas (lentejas en este caso), se negaba a desarmar y algunos puros pistoleros de las fuerzas del «Gouvernement» ya se habían escondido en los ejes de los vagones de la estación de Perpiñán, con sus bolsillos repletos de bombas de mano y sus pistolas-ametralladoras bajo el brazo… ¡Pobrecillos!… Del primer puñetazo les han cerrado la boca del estómago… ¡Infelices! Ellos desconocen el francés o, algunos, ni leer el periódico saben para enterarse que ya hoy en Francia son también los marxistas, «los marxistas presuntuosos», traducido literalmente de un periódico de izquierdas.

Los rojos, al volar tos puentes, nos han causado un perjuicio real y tremendo. Real y tremendo a mí y a mi amigo, este audaz operador de la Cinematografía Nacional que parece arrancado de un film americano. Pero a las Divisiones Navarras o Marroquíes, al Ejército en general, estas voladuras han sido tan ridículas como echar gravilla para impedir el paso de una apisonadora.

Pero los últimos puentes no estaban volados ya; les hubiesen cortado la propia retirada, como ya ocurrió a muchos grandes camiones de la D.C.A., que se han quedado a dos kilómetros de la frontera, inmóviles como rollizas perdices sorprendidas por el perro.

Yo no sé si Aníbal por aquellos caminos, que hoy cubre el asfalto do la carretera, dejaba muchos huesos de elefantes. Ignoro qué dejaba en pos de sí el coloso de las anchas espaldas. Pero en cambio he visto lo que ha dejado tras su huella este otro «coloso» de Negrín. Sencillamente ha dejado la mayor cantidad de restos de automóvil que se puede ver hoy en Europa —los cementerios de Automóviles de Detroit ya sabemos que son insuperables.

¡Cómo se ha parecido esta Revolución (en Cataluña) a una inmensa película de «gangsters»! ¡Qué copia tan siniestra de esta producción «standard», con la cual la judía Hollywood invade el mundo!… Todos recordamos que las primeras manifestaciones de la revolución en Barcelona fueron los grandes coches aristados de «Parabellums» y «Hammerless» derrapando por el asfalto de la calle Balines con los neumáticos chirriantes y enloquecidos.

Y, ahora, las últimas manifestaciones: coches quemados, como cerillas, en el Fluviá; coches aplastados en Figueras y coches despeñados por la carretera de P0rt de la Selva, como el final espectacular de una película de George Raft. Desde el fondo de los barrancos de la Costa Brava los coches muestran sus ejes y sus diferenciales, panza arriba en la última instantánea de su desplome que contemplaban, allá arriba, grupos huidizos de aficionados al espectáculo del celuloide. Les faltaba este detalle americano para completar dos años de esta vida de película de «gangsters»; grandes trajes, pistolas en el bolsillo interior de la americana, negocios de exportación y chantaje, borracheras colectivas y desorden integral.

No puedo resistirme de escribir ocho líneas de paréntesis: si el lector quiere vivir media hora de película del más puro sabor Metro Goldwin Mayer no tiene más que trasladarse a la Cheka instalada en casa de los Conde de San Gervasio: mezcla brutal de lujo y desorden; cigarrillos de marca U. E. of A.; revistas y periódicos americanos: el. «New York Worker», el «Nash»; discos de Benie Cárter, botellas vacías y material de tocador femenino.

Pero hacia las crestas —que uno tuvo que subir a pie por los puentes volados de la carretera— que costienen y basan el Cabo de Creus, las huellas no son tan americanas ni modernas. Aquí y allí, desperdigados por el monte, quedan los restos de cabras y carneros que sacrificó el Ejército rojo al dios de la derrota antes de saltar ágilmente la línea fronteriza. El sol saca destellos relucientes del tejido triposo del ganado ya devorado; los cuervos y los buitres desde muchos centenares de metros se lanzan veloces… No tienen, a Dios gracias, otra comida. Estos parajes de poesía, estas mágicas tierras del Ampurdán se han ahorrado, por esta vez, la visión de cadáveres humanos.

Contando con la rapidez de sus ocho cilindros, ha habido «ministros y ministrables» rojos que han llegado a distancias irrisorias. El día de la entrada en Barcelona comimos el arroz preparado para Juan Comorera, y según me contó un periodista francés en la frontera, Negrín pasó a las 3,45 —junto con su escolta de siete coches do poderosa marca americana—, eso es, a muy poco de llegar el propio General Solchaga. Azaña, por el contrario, pasó el primero y no se quedó en Perpiñán. Los periódicos franceses que nos entrega nuestro amigo, nos lo muestran en los alrededores de Chamonix, en casa de un compañero de su cuñado Rivas Cherif, la mujer del cual declara, a los periodistas: «¡Ah!, Si se hubiese escuchado a Azaña… Pero no se le escuchó y quisieron resistir…»

Ya empiezan, pues, las peleas y el descargo del muerto. La desgracia no los hará más dignos.

El propio periodista francés me da el último ejemplar del «Candide», semanario amigo de la España Nacional. En su primera página se lee: «LOS ÚLTIMOS DÍAS DE CATALUÑA.» «Finis Cataloniae».

Pero, ¡por Dios!… Estos periodistas franceses no curarán nunca. Tras lo pintoresco, tras el afán de dramatizarlo todo, caen en el folletín más falso. Señores, un poco de reflexión: Bueno, sí: «Los últimos días de Cataluña»… la de Durruti… «Las últimas horas de Cataluña»… la de Companys… la de Negrín… ¡Perfecto! Pero Cataluña es algo más y algo más eterno que eso.

Eso no ha sido más que «The End», el cartelito de «Fin» de esta gigantesca ampliación de «Scarface» o de «El Imperio del Crimen».

Aquella Cataluña acabó; pero la Cataluña real, que diría, vuestro y nuestro caro Charles Maurras, hoy, precisamente, empieza a amanecer.

En definitiva, avui ha mort el que, sense cap dubte va ser, un dels millors periodistes de la Catalunya dels anys trenta. Però que la memòria de l’oblit nascuda a la Transició no ens enganyi. Avui ha mort un home que va expressar opinions racistes vers la immigració peninsular en els anys trenta, i un franquista declarat i convençut des de la Guerra Civil.

El 19 de juliol de 1936 segons Lluís Companys

dimarts, 19/07/2011

Lluís Companys, el president de la Generalitat de Catalunya, va analitzar en primera persona els fets del 19 de juliol de 1936 a través d’aquestes declaracions que recollia el diari La Voz el 21 de juliol:

companys.jpg

Lluís Companys

A las cuatro de la madrugada, cuando se habían retirado de la Generalidad todos los consejeros y personalidades del Frente Popular que habían acudido a ofrecer su colaboración, quedé completamente solo y muy agotado. En el momento de ir a retirarme a descansar recibí noticias que acusaban una enorme gravedad, ya que el movimiento anunciado, y que se creía habíase aplazado, estallaba. A él se había adherido toda la guarnición, y eran cinco mil hombres armados con disciplina, disponiendo de ametralladoras y cañones, con los que se lanzaban a la calle para apoderarse de la ciudad.

Me di cuenta de la gravedad del momento, y decidí trasladarme a la Comisaría General. Mi presencia en aquel lugar produjo un gran entusiasmo, y, curtido ya por diversas emociones intensas experimentadas desde que inicié mi vida política, confieso que la mayor de todas la recibí en la Comisaría General de Cataluña durante la mañana y la tarde del domingo, hasta conocer la resolución del general Goded.

La incorporación a las fuerzas leales de guardias de Asalto, Seguridad y Guardia Civil y pueblo armado, me dieron la sensación de que podíamos entablar una lucha que debía ser a muerte o victoria decidida a nuestro favor […]. A medida que transcurría la mañana llegaban noticias en las que se decía que la lucha era cruenta. Muchos combatientes leales, heridos de importancia, se presentaban para saludarme, desarrollándose escenas de gran dramatismo, porque guardias, soldados y paisanos, rendidos y ensangrentados, al tenderles yo la mano, decíanme: “Señor Presidente, estamos a su disposición para defender a Cataluña y a la República” […].

Cerca de las once y media de la mañana, y en ocasión de encontrarme en el balcón de la Comisaría, desfilaron, al mando de un coronel, quinientos guardias civiles, que avanzaban lentamente hacia el edificio. ¿Qué iba a ocurrir? Algo emocionante, que provocó un entusiasmo frenético. Los guardias, con sus jefes, desfilaron, saludándome y vitoreando a la República. Este acto de acatamiento decidido al presidente de la Generalidad […] fue en extremo reconfortante.  No lo olvidaré en mucho tiempo.

Regresé a la Presidencia de la Generalidad a descansar, y a las ocho de la noche me anunciaron que traían prisionero al general Goded […].

El 19 de juliol de 1936 a Barcelona

dilluns, 18/07/2011

A Catalunya l’aixecament militar havia de ser dirigit pel general Goded, que va desplaçar-s’hi des de Mallorca, però aquest comptava amb un suport civil escàs. Pocs catalans havien optat per la insurrecció i els partits directament implicats tenien poca implantació en el Principat. A més, el principal partit conservador, la Lliga Catalana, no va participar ni va donar suport explícit al complot, tot i que després del 19 de juliol molts dels seus dirigents van sortir de Catalunya per donar suport a la causa del bàndol nacional.

Tot i la manca de suports civils, els militars confiaven que la majoria de l’exèrcit participaria de la insurrecció i que la Guàrdia Civil els seguiria. Així, a Barcelona la insurrecció va esclatar el dia 19, però els rebels van ser aturats gràcies a l’acció de la població, amb partits i sindicats d’esquerres armats per la Generalitat, i per la intervenció de les forces d’ordre públic, que van mantenir-se fidels a la República. El fracàs de la revolta a Barcelona va propiciar que a la resta del Principat els militars sublevats acabessin rendint-se. La victòria va viure’s com un gran triomf popular. El general Goded va ser arrestat i, posteriorment, jutjat i afusellat.

Aquesta va ser la crònica que el diari La Vanguardia del 22 de juliol va realitzar al voltant dels fets d’aquella llarga jornada:

Durante toda la noche del sábado se notó en las Ramblas y en otras calles céntricas de la ciudad, así como en las barriadas obreras, gran animación y efervescencia entre el público que transitaba por las calles. Circularon insistentes rumores según los cuales en aquella misma noche iban a salir de los cuarteles del extrarradio las tropas iniciando un movimiento subversivo contra la República […].

A las cinco menos cuarto de la madrugada sonaron en la Plaza de la Universidad los primeros disparos […]. El movimiento subversivo se había producido en nuestra ciudad, entablándose entre la Guardia de Asalto y Seguridad y las fuerzas sublevadas que procedían de los cuarteles de Pedralbes […]. Abriendo fuego intentaron avanzar, pero la reacción de las fuerzas leales al Gobierno fue aun más enérgica, consiguiendo impedir el avance […].

La acción de las tropas sublevadas fue decayendo a medida que se prolongaba la lucha. La dispersión total de estas fuerzas se produjo al entrar en combate contra las mismas de Aviación, que operaban al lado del régimen republicano y que con sus ametralladoras desmoralizaron la caballería rebelde […]. Rodeado el cuartel general de la IV División por fuerzas integradas por la Guardia Civil, de seguridad y paisanos, y viendo los sitiados la imposibilidad de resistir, a las seis de la tarde se izó la bandera blanca […]. Las fuerzas leales entraron en el interior del edificio haciendo prisionero al general Goded […].

La_Vanguardia_22_7_1936.png

El pronunciament del general Franco

diumenge, 17/07/2011

El 17 de juliol de 1936 va succeir el que tothom es temia: l’exèrcit va sublevar-se. A Melilla, el coronel Yagüe, cap de la Legió, va aixecar-se en armes contra la República i la insurrecció, l’Alzamiento Nacional, va estendre’s ràpidament a la resta del protectorat marroquí. El 18 de juliol, el general Franco, un cop assegurat el triomf de la insurrecció a Canàries, va passar al Marroc per posar-se al capdavant de l’exèrcit de l’Àfrica i dirigir-se cap a la Península. Seguidament, entre el 18 i el 19 de juliol, la majoria de les guarnicions militars de la resta d’Espanya van unir-se al cop d’Estat, així com sectors civil de la Falange i els requetès carlins. Aquest va ser el pronunciament amb el que Franco va dirigir-se als espanyols:

franco.jpgDon Francisco Franco Bahamonde, General de División, Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos y Alto Comisario.

Hago saber:

Una vez más el Ejército, unido a las demás fuerzas de la nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles que vetan con amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: España.

Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República, no solamente en sus apariencias o signos exteriores, sino también en su misma esencia; para ello precisa obrar con justicia, que no repara en clases ni categorías sociales, a las que ni se halaga ni se persigue, cesando de estar dividido el país en dos grupos: el de los que disfrutan el poder y el de los que eran atropellados en sus derechos, aun tratándose de leyes hechas por los mismos que las vulneraron; la conducta de cada uno guiará la conducta que con relación a él seguirá la autoridad, otro elemento desaparecido de nuestra nación, y que es indispensable en toda colectividad humana, tanto si es en régimen democrático como si es en régimen soviético, en donde llegará a su máximo rigor. El restablecimiento de este principio de autoridad, olvidado en los últimos años, exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con que se impondrán y la rapidez con que se llevarán a cabo, sin titubeos ni vacilaciones.

Por lo que afecta al elemento obrero, queda garantizada la libertad de trabajo, no admitiéndose coacciones ni de una parte ni de otra. Las aspiraciones de patronos y obreros serán estudiadas y resueltas con la mayor justicia posible en un plan de cooperación, confiando en la sensatez de los últimos y la caridad de los primeros, hermanándose con la razón, la justicia y el patriotismo sabrán conducir las luchas sociales a un terreno de comprensión con beneficio para todos y para el país. El que voluntariamente se niegue a cooperar o dificulte la consecución de estos fines será el que primero y principalmente sufrirá las consecuencias.

Para llevar a cabo la labor anunciada rápidamente, ordeno y mando:

Art. 1º. Queda declarado el Estado de Guerra en todo el territorio de Marruecos Español, y como primera consecuencia, militarizadas todas las fuerzas armadas, sea cualquiera la autoridad de quien dependían anteriormente, con los deberes y atribuciones que competen a las del Ejército y sujetas igualmente al Código de Justicia Militar.

Art. 2º. No precisará intimación ni aviso para repeler por la fuerza agresiones a las fuerzas indicadas anteriormente, ni a los locales o edificios que sean custodiados por aquellas, así como los atentados y “sabotajes” a vías y medios de comunicación y transporte de toda clase, y a los servicios de agua, gas y electricidad y artículos de primera calidad. Se tendrá en cuenta la misma norma para impedir los intentos de fuga de los detenidos.

Art. 3º. Quedan sometidos a jurisdicción de guerra y tramitados por procedimiento sumarísimo: a) Los hechos comprendidos en el artículo anterior. b) Los delitos de rebelión, sedición y los conexos de ambos, los de atentado y resistencia a los agentes de la autoridad, los de desacato, injuria, calumnia, amenaza y menosprecio a los anteriores o al personal militar o militarizado que lleve distintivo de tal, cualquiera que sea el medio empleado, así como los mismos delitos cometidos contra el personal civil que desempeñe funciones de servicio público. Los de tenencia ilícita de armas o cualquiera otro objeto de agresión utilizado o utilizable por las fuerzas armadas con fines de lucha o destrucción. A los efectos de este apartado quedan caducadas todas las licencias de uso de armas concedidas con anterioridad a esta fecha. Las nuevas serán tramitadas y despachadas en la forma que oportunamente se señalará.

Art. 4º. Se considerarán también como autores de los delitos anteriores los incitadores, agentes de enlace, repartidores de hojas y proclamas clandestinas o subversivas; los dirigentes de las entidades que patrocinen, fomenten o aconsejen tales delitos, así como todos los que directa o indirectamente contribuyan a su comisión o preparación, así como los que directa o indirectamente tomen parte en atracos y robos a mano armada o empleen para cometerlos cualquiera otra coacción o violencia.

Art. 5º. Quedan totalmente prohibidos los “lockouts” y huelgas. Se considerará como sedición el abandono del trabajo y serán principalmente responsables los dirigentes de las asociaciones o sindicatos a que pertenezcan los huelguistas, aun cuando simplemente adopten la actitud de “brazos caídos”.

Art. 6º. Quedan prohibidos el uso de banderas, insignias, uniformes, distintivos y análogos que sean contrarios a este Bando y al espíritu que le inspira, así como al canto de himnos de análoga significación.

Art. 7º. Se prohíben igualmente las reuniones de cualquier clase que sean, aun cuando tengan lugar en sitios públicos, como restaurantes o cafés, así como las manifestaciones públicas.

Art. 8º. Serán depuestas las Autoridades principales o subordinadas que no ofrezcan confianza o no presten el auxilio debido y sustituidas por las que se designe.

Art. 9º. Quedan en suspensión todas las leyes o disposiciones que no tengan fuerza de tales en todo el territorio nacional, excepto aquéllas que por su antigüedad sean ya tradicionales. Las consultas resolverán los casos dudosos.

Art. 10º. Los reclutas en Caja, los soldados de 1ª y 2ª, situación de servicio activo, y los de reserva que sean acusados de delitos comprendidos en este Bando o en el Código de Justicia Militar quedan sometidos a la jurisdicción de guerra.

Art. 11º. Los jefes más caracterizados o más antiguos de la Guardia Civil, Carabineros, Seguridad y Asalto, con mando, y a falta de ellos, los de los Cuerpos forales, Mozos de Escuadra, etcétera (donde existan), se harán cargo del mando civil en los territorios de su demarcación, siempre que en ellos no haya fuerza del Ejército, a quienes compete en primer lugar.

Art. 12º. Quedan sometidas a la censura militar todas las publicaciones impresas de cualquier clase que sean. Para la difusión de noticias se utilizará la radiodifusión y los periódicos, los cuales tienen la obligación de reservar en el lugar que se les indique espacio suficiente para la inserción de las noticias oficiales, únicas que sobre orden público y política podrán insertarse. También quedan sometidas a la censura las comunicaciones eléctricas urbanas e interurbanas.

Art. 13º. Queda prohibido, por el momento, el funcionamiento de todas las estaciones radioemisoras particulares de onda corta o extracorta, incurriendo los infractores en los delitos indicados en los artículos tercero y cuarto.

Art. 14º. Ante el bien supremo de la Patria quedan en suspenso todas las garantías individuales establecidas en la Constitución, aun cuando no se hayan consignado espacialmente en este Bando.

Art. 15º. A los efectos legales, este Bando surtirá efecto inmediatamente después de su publicación.

Por último, espero la colaboración de todas las personas patrióticas, amantes del orden y de la paz que suspiraban por este movimiento, sin necesidad de que sean requeridas espacialmente para ello, ya que siendo sin duda estas personas la mayoría por comodidad, falta de valor cívico o por carencia de aglutinante que aunara los esfuerzos de todos, hemos sido dominados hasta ahora por unas minorías audaces sujetas a órdenes de internacionales de índole varia, pero todas igualmente antiespañolas. Por esto termino con un solo clamor que deseo sea sentido por todos los corazones y repetido por todas las voluntades: ¡Viva España!

Tetuán, 18 de julio de 1936.

Els germans Badia

dilluns, 20/06/2011

Els germans Miquel i Josep Badia, procedien d’una família pagesa de Lleida. En la dècada dels anys vint van traslladar-se a Barcelona. Miquel, partidari d’un nacionalisme radical, ja durant la Dictadura va afiliar-se a La Bandera Negra (dependent d’Estat Català). Acusat de participació en el complot de Garraf, al juny del 1925 va ser detingut i empresonat fins a la caiguda de la dictadura de Primo de Rivera, quan va ser amnistiat. Proclamada la República, va ser designat cap de les Joventuts d’Estat Català, secretari del conseller de la Generalitat Josep Dencàs, secretari general (desembre del 1933) i cap superior (març del 1934) dels serveis d’ordre públic, càrrec del qual va haver de dimitir. També intervindria en els fets del Sis d’Octubre. Exiliat a França, d’on va ser expulsat, es traslladaria a Amèrica, Alemanya, Bèlgica i, finalment, a Andorra. Amnistiat després del triomf del Front Popular, el 1936 va tornar a Barcelona on va dedicar-se a reorganitzar les joventuts d’Estat Català. El 28 d’abril va ser assassinat, juntament amb el seu germà Josep per pistolers de la FAI com a represàlia per la seva anterior campanya contra el pistolerisme.

germans_badia.jpg

Ara bé, aquesta biografia resta enfosquida pels seus coqueteigs amb el feixisme. Per això, coincidint amb el setanta-cinquè aniversari del seu assassinat, ens fem ressò del debat mantingut aquests dies pels historiadors Agustí Colomines i Fermí Rubiralta sobre la naturalesa feixista d’aquests personatges. Aquí teniu un extracte:

Agustí Colomines: “Sobre l’homenatge als germans Badia”

Des de fa anys que penso que la història d’aquest país està condicionada pel presentisme. Hi ha historiadors que es dediquen a justificar el present amb arguments històrics que no porten enlloc perquè són falsos […]. La història no és cap argument polític. Les comunitats es construeixen en el present i no pas en el passat. Ara bé, també és veritat que les comunitats no viuen sense identificacions. I aquí és on entra en joc el simbolisme, el ritual, la commemoració i la memòria. En fi, l’elaboració d’una tradició que empeny a l’adscripció, nacional o de grup. I la pregunta és si calia homenatjar els germans Badia com a part de la tradició nacionalista moderna. Crec que no, la veritat. Almenys aquests dos senyors no són part de la tradició política que servidor, adscrit políticament en la socialdemocràcia independentista, està disposat a assumir i a reivindicar. Com ja vaig plantejar en una conferència sobre el president Companys: “Una bella mort no justifica una vida”. Que els germans Badia fossin assassinats per la FAI, no vol dir que ells mateixos no fossin assassins i que no formessin part del nacionalisme radical fascinat per les ideologies, diguem-ne, fortes que predominaven durant el primer terç del segle XX.

[…] A Jaume Compte i el Partit Català Proletari, Imma Tubella va explicar la deriva comunista d’una part d’Estat Català. I a La Catalunya populista. Imatge, cultura i política en l’etapa republicana (1931-1939), Enric Ucelay-Da Cal va explicar molt bé que el populisme era el que va permetre unir en un mateix moviment polític representants de la burgesia industrial, de la petita burgesia i quadres de les organitzacions separatistes i obreres, amb Estat Català com a punta de llança “amada” de la causa nacional. Macià fou el líder que encarnà aquesta conjunció política, però amb crítiques molt severes d’aquells que en refusaven la tebior pragmàtica o l’aburgesament, segons fossin més purs o més esquerrans. A Estat Català hi van conviure, doncs, els que se sentien fascinats per l’estètica feixistitzant (predominants a Nosaltres Sols! i al Partit Nacionalista Català) i combatien els anarquistes, i els comunistes d’Estat Català Proletari, que, d’altra banda, van acabar sent un dels partits que van fundar el PSUC el 1936.

Fermí Rubiralta: “En defensa de Miquel Badia”

La coincidència enguany del 75è aniversari del seu assassinat ha contribuït a posar d’actualitat de nou la controvertida figura de Miquel Badia. I amb ell […], han tornat a aparèixer desqualificacions apriorístiques interessades que ja en el passat han portat, com deia Enric Ucelay, a donar més relleu a la desfilada de les JEREC el 22 d’octubre de 1933 que a l’acte fundacional de Falange a Madrid el cap de setmana següent.

És probable que diverses accions dels escamots de les JEREC i algunes de les actuacions de Miquel Badia el 1934 com a cap de l’ordre públic de la Generalitat, foren, des d’un punt de vista ètic, execrables i condemnables. Però, com que la ciència històrica no té com a objectiu el judici ètic i sí, en canvi, situar el personatge a les coordenades del seu moment i espai concret, una de les conclusions del nostre treball seria que no es pot considerar Badia com el líder d’un moviment feixista a la catalana.

És indubtable que en el seu modus operandi hi trobem aspectes coincidents amb alguns trets dels moviments feixistes de l’època. Però, […] totes aquestes expressions són presents també a d’altres moviments del moment. La presència d’una faramalla militarista n’és una, d’aquestes expressions. Però, a diferència, per exemple, de les joventuts socialistes unificades, el vestuari dels escamots no incorporava cap corretjam, […] com també apareix al dibuix adjunt que distorsiona el seu vertader uniforme, prenent com a model el de les SA.

[…] L’actuació dels escamots no arribà mai, a diferència de les patrulles de control, a provocar cap mort […]. la violència emprada s’exercia des de la legalitat i la defensa de les institucions […]. No s’acostuma a acusar de formar una “colla d’assassins” el cap de policia d’un país on impera l’estat de dret, com era la realitat de la Catalunya de l’any 1934.

A més que, com conclou el catedràtic Balcells, les formacions del moviment obrer “no els veien com a elements portadors del feixisme, que era el gran enemic a Europa del socialisme i el comunisme” […]. La pràctica totalitat de les joventuts ensinistrades pels germans Badia no sols combateren el feixisme durant la guerra civil, sinó, més enllà, des de les files del FNC.

Agustí Colomines: “Els Badia i l’excepcionalitat catalana”

Si el modus operandi coincidia amb els moviments feixistes i moltes de les coses que deien sobre la catalanitat també s’hi assemblaven, la meva observació que EC i els Escamots tenien característiques pròpies dels moviments feixistitzants no devia ser tan desafortunada […]. Que el nacionalisme català dels germans Badia els allunyés del feixisme espanyol no vol dir que ells i molts altres separatistes catalans no sucumbissin a la temptació totalitària. O és que a Catalunya els qui van ser seduïts pels ideals totalitaris feixistitzants tan sols eren els espanyolistes i, per tant, els franquistes? Hauria estat rar, oi? Tant és si hi ha un interès pervers a donar més relleu a la desfilada de les JEREC del 22 d’octubre del 1933, que tenia una estètica feixista evident, que a l’acte fundacional de Falange a Madrid del cap de setmana següent, perquè la desfilada va existir. L’interès és actual i, en canvi, el fet és del passat però ben real i té el valor que va tenir aleshores. És legítim, doncs, d’equiparar l’una cosa i l’altra per molt que les JEREC i la Falange fossin grups que s’enfrontessin ells amb ells. Tampoc no és estrany d’equiparar la violència dels Escamots amb la de les Patrulles de Control.

La immigració a Catalunya en el segle XX: de l’èxode rural a les primeres migracions peninsulars (1877-1939)

dijous, 26/05/2011

El primer cens modern espanyol, realitzat el 1857, donava a Catalunya una població de 1.652.291 habitants; el 1877 la població havia crescut fins els 1.752.033 i el 1900 ja era de 1.966.382 persones. El país es dividia geogràficament en dues grans àrees: la litoral o industrial i la continental o rural. A més, ja des de la segona meitat del segle XIX estava clarament definida la macrocefàlia barcelonina –el 1877 amb 353.853 habitants constituïa el 17,3% de la població catalana, arribant al 24% i 544.137 habitants el 1900–. Per tant, Catalunya comença a entrar en el règim demogràfic modern en aquest període, el que comportaria, com a la resta dels països industrials europeus, un èxode del camp cap a la ciutat.

Respecte de les migracions, cal remarcar que fins a finals del segle XIX Catalunya era terra d’emigrants. Molts d’ells sense sortir de Catalunya, d’altres marxant cap a l’Amèrica Llatina –colonial i independent–. Catalunya va créixer en habitants al llarg de la centúria, però aquests es concentraven majoritàriament a l’entorn de la ciutat de Barcelona i els saldos migratoris del país resultaven invariablement negatius. El que es produïa a nivell intern del país era un moviment de la població que anava de la muntanya al pla i de les àrees rurals a les zones urbanes buscant fer fortuna en les grans ciutats en procés d’industrialització. En paraules de l’historiador Jaume Vicens Vives: “L’estímul dels sous elevats promogué el començament del gran trasbals demogràfic català contemporani, caracteritzat, com arreu de l’Europa occidental, per l’emigració del camp a la ciutat i la transformació del pagès en obrer. Considerables masses humanes canviaren d’horitzons. Aquest fenomen es veié afavorit pel desenvolupament dels mitjans de transport des del regnat d’Isabel II: els ferrocarrils i les carreteres, pujant muntanya amunt, estengueren la xarxa que havia de xuclar cap a la indústria o l’emigració la sang de la pagesia catalana”.

Tot i així, en el període 1857-1877 encara van marxar de Catalunya 68.910 persones més de les que van arribar des de fora i el percentatge de no-catalans residents al país era només del 1,25%. Per tant, Catalunya era en aquest període una terra de sortida i no pas d’entrada d’immigrants. Seria cap a finals de la centúria quan les coses començarien a canviar i de l’Aragó i el País Valencià arribarien els primers grans contingents d’immigrants que convertirien Catalunya en un país receptor net de població en els següents cent anys. El resultat d’aquest procés seria que en el període 1877-1900 la tendència migratòria ja s’havia invertit, donant un saldo positiu  de 83.004 persones –el 3,33% dels residents a Catalunya–. Sense que l’èxode rural interior cap a les ciutats s’aturés, ara començarien a arribar immigrants no catalans –bàsicament valencians, aragonesos i els primers murcians–, a les principals poblacions urbanes i industrials del país com a conseqüència de  l’anomenada “febre de l’or” (1876-1886), de la generació de llocs de treball derivats de l’Exposició Universal de Barcelona de 1888 i de l’auge econòmic provocat pel sistema proteccionista de la Restauració.

Des de finals del segle XIX fins a pràcticament la Guerra Civil (1936-1939) la xarxa urbana catalana va anar creixent continuadament reestructurant-se respecte a les característiques pròpies del segle XIX. En especial va créixer la ciutat de Barcelona que va agregar-se el municipis veïns de Gràcia, Sants, Sant Andreu de Palomar, Sant Martí de Provençals, Sarrià, etc. Els moviments migratoris han estat de manera general el principal motor del creixement de la ciutat de Barcelona i no resulta exagerat dir que la gran expansió demogràfica de la capital catalana va alimentar-se gairebé de forma exclusiva de la immigració. També van créixer algunes de les velles ciutats del Principat (Girona, Manresa, Tarragona) i antigues poblacions rurals es convertien en ciutats (Sabadell, Terrassa), mentre que d’altres ciutats tradicionals o s’estancaven o bé retrocedien (Reus, Tortosa, Valls, Vic). Paral·lelament a aquest procés, anaven desenvolupant-se la indústria i el comerç, prenia cos la xarxa de transports ferroviaris i millorava la xarxa de carreteres. Catalunya esdevenia un país urbà i la ciutat de Barcelona era la gran protagonista del procés. L’aportació de la immigració va resultar determinant per aquest procés. Els ràpids creixements de la població no s’alimenten només del creixement natural –resultat de la diferència entre natalitat i mortalitat– perquè la capacitat natalícia d’una comunitat és limitada. Les migracions no només engrandeixen la població del lloc on van a parar per si mateixes, sinó per l’aportació que aquests mateixos provoquen a la natalitat, sempre més baixa, de les àrees urbanes. A més, la major part dels immigrants són gent jove en edat de procrear.

Aquestes primeres migracions vers Catalunya provocarien els primers conflictes interns entre els residents autòctons i els nouvinguts. Tot i ser generalment persones de parla catalana –valencians o aragonesos de la Franja de Ponent–, les tensions entre persones vingudes de llocs diferents i els que es consideraven “autòctons” perquè hi eren abans en el país van sorgir sota el mar de fons de les disputes pels llocs de treball que els autòctons veien amenaçats per l’arribada de nova mà d’obra. L’escenari immediat d’aquesta disputa seria, tal i com pot resseguir-se a la premsa de l’època, la disputa pels llocs d’oci, és a dir les tavernes.

Quadre 1. El creixement de la població catalana (1911-1940)

Creixement total Creixement natural Creixement migratori Increment població
1911-1915 55.181 33.489 21.692 2,65%
1916-1920 204.670 2.062 202.608 9,56%
1921-1925 166.922 59.569 107.353 7,12%
1926-1930 279.651 64.925 214.726 11,13%
1931-1935 99.062 49.177 49.885 3,55%
1936-1940 620 -59.318 59.938 0,02%
TOTAL (1911-1940) 806.106 149.904 656.202 5,67%

FONT: CABRÉ, Anna i PUJADAS, Isabel. “La població: immigració i explosió demogràfica”. Dins: NADAL, J.; MALUQUER, J.; SUDRIÀ C. i CABANA F.  (Dirs.). Història econòmica de la Catalunya contemporània (vol. 5). Ed. Enciclopèdia Catalana. Barcelona, 1989.

Quadre 2. Estimació dels saldos migratoris quinquennals i la seva participació en el creixement total (1901-1940)

Creixement total Creixement natural Creixement migratori Impacte de les migracions (%)
1901-1905 58.160 42.564 15.596 26,8%
1906-1910 60.326 42.253 18.073 30%
1911-1915 55.181 33.489 21.692 29,3%
1916-1920 204.670 2.062 202.608 99%
1921-1925 166.922 59.569 107.353 64,3%
1926-1930 279.651 64.925 214.726 76,8%
1931-1935 99.062 49.177 49.885 50,4%
1936-1940 620 -59.318 59.938 96,67%
TOTAL 924.592 234.721 689.871 68,54%

FONT: CABRÉ, Anna i PUJADAS, Isabel. “La població: immigració i explosió demogràfica”. Dins: NADAL, J.; MALUQUER, J.; SUDRIÀ C. i CABANA F.  (Dirs.). Història econòmica de la Catalunya contemporània (vol. 5). Ed. Enciclopèdia Catalana. Barcelona, 1989.

Ara bé, el veritable salt de qualitat arribaria a partir de la dècada de 1910, arribant Catalunya a la xifra de 2.344.719 habitants el 1920, un increment degut fonamentalment a la immigració, que va cobrir l’emigració catalana cap a una França mancada de braços en els anys de la Gran Guerra. Així, el saldo migratori per al període 1911-1930 supera el mig milió d’habitants i suposa el 77% del creixement total del país. Aquest moviment va arrencar amb força el 1916 i va mantenir-se amb intensitat fins al 1930. Els immigrants arribats a Catalunya en aquest període procedien majoritàriament del País Valencià, l’Aragó, Múrcia i Almeria, tant el 1920 com el 1930. Existia una forta atracció, especialment, sobre les províncies frontereres (Castelló, Osca, Terol), que van ser les que van subministrar la proporció més grans dels seus habitants. La seva proximitat geogràfica, cultural i lingüística, sumada al fet que ja havien arribat amb anterioritat altres onades migratòries va provocar una ràpida integració social. En canvi, els immigrants de Múrcia i Almeria representarien més del 10% de la població immigrada total i serien els que més contrastarien tant per la llengua com pels seus costums, provocant el primer debat al voltant del fet migratori en els anys vint i trenta.

Quadre 3. Població activa a Catalunya per sectors (1900-1940)

Sector Primari Sector Secundari Sector Terciari
1900 429.266 52,88% 221.419 27,28% 161.018 19,84%
1910 344.701 36,31% 338.685 37,87% 201.380 22,52%
1920 345.163 33,23% 431.142 41,52% 253.750 24,44%
1930 321.245 26,63% 612.262 50,76% 266.507 22,09%
1940 329.178 26,86% 523.924 42,76% 368.843 30,10%

FONT: CÁMARA OFICIAL DE COMERCIO, INDUSTRIA Y NAVEGACIÓN DE BARCELONA. Informe económico de Cataluña (1968).

Quadre 4. Evolució de la població activa per sectors d’activitat (1910-1930)

1910 1930 Increment 1910-1930
Actius % Actius % Absolut Relatiu
Agricultura 370.417 41,4% 317.956 26,3% -52.461 -14,16%
Indústria i mines 259.803 29% 554.415 45,8% 294.612 113,4%
Energia i aigua 2.938 0,3% 5.047 0,4% 2.609 107,01%
Construcció 47.852 5,3% 64.390 5,3% 16.538 34,56%
Comerç 58.520 6,5% 71.347 5,9% 12.827 21,92%
Transports 24.185 2,7% 40.564 3,4% 16.379 67,72%
Serveis 131.439 14,8% 156.474 12,9% 25.035 19,05%

FONT: CABRÉ, Anna i PUJADAS, Isabel. “La població: immigració i explosió demogràfica”. Dins: NADAL, J.; MALUQUER, J.; SUDRIÀ C. i CABANA F.  (Dirs.). Història econòmica de la Catalunya contemporània (vol. 5). Ed. Enciclopèdia Catalana. Barcelona, 1989.

Els immigrants arribaven a la Catalunya urbana a la recerca de noves possibilitats d’ocupació i de millora econòmica, partint d’àrees deprimides econòmicament, preferentment rurals. Estimulats pel rellançament industrial de Catalunya a causa de la no bel·ligerància a la Gran Guerra, per la gran quantitat d’obres públiques realitzades a Barcelona –xarxa de metro, obres de l’Exposició de 1929, obertura de la Via Laietana– i pel treball a les mines de sal potàssiques arribarien a Catalunya milers d’immigrants peninsulars. Per tant, la gran empenta al fenomen migratori va produir-se arran de la Primera Guerra Mundial i es mantindria amb un ritme important durant la dictadura de Primo de Rivera. L’estructura de la població activa catalana contrastava amb l’espanyola ja des de finals del segle XIX: un 52% estava dedicat al sector primari, un 27% al secundari o industrial i un 19,8% al terciari o serveis, mentre que al conjunt de l’Estat presentava pels diferents sectors l’estadística de 66,3% sector primari, 16% sector secundari i 17,7% sector terciari. Cap a 1920 la tendència s’havia incrementat ja que Catalunya tenia només un 33% de la població activa en el sector primari –per un 57,3% a Espanya–, un 41,5% en el secundari –per un 22% a Espanya– i un 24,4% en el terciari –per un 20% a Espanya–, i encara era necessària més mà d’obra per cobrir la demanda de treball. Aquesta necessitat de mà d’obra seria l’atracció principal que tindrien els immigrants a l’hora d’emprendre l’aventura.

Les circumstàncies econòmiques viscudes en els llocs d’origen sumades a la situació política que allí patien van impulsar aquestes persones a prendre la decisió de marxar cap a Catalunya, és el que l’historiador Carlos Serrano ha denominat com a grau zero de la revolta, l’acceptació de la impossibilitat de canviar la situació a casa seva i iniciar l’aventura de la immigració incluso cuando se alimenta de sueños de un esplendor futuro y de ilusiones de un regreso venturoso, significa siempre el rechazo a aceptar o la imposibilidad de soportar la vida que su propia sociedad ofrece al individuo. En este sentido, y cualesquiera que sean las explicaciones propuestas, evidencia una profunda distorsión e indica quienes son las víctimas—”.

Durant el primer terç del segle XX la població catalana es concentra al litoral. El destí principal de la immigració, per tant, seria la ciutat de Barcelona –de cada tres immigrants dos anaven a la capital catalana– i les comarques més properes a la capital. D’aquesta manera, la població de la ciutat de Barcelona va incrementar-se en 386.482 persones entre 1915 i 1930, de les quals aproximadament 185.000 eren no-catalanes, a més de 70.000 immigrants procedents de la resta de Catalunya. L’assentament dels immigrants a Barcelona dibuixaria una sèrie d’espais clarament diferenciats. Un d’ells era el de la “Barcelona autòctona”, amb predomini dels nascuts a la ciutat, localitzada principalment a la dreta de l’Eixample, part de Gràcia, el centre de Ciutat Vella i els antics nuclis municipals de Sants, Horta, Sarrià, Sant Andreu i Sant Martí (aquest en menor proporció) ara convertits en barris de la ciutat. Els altres espais configuraven la “Barcelona immigrant” localitzada a Ciutat Vella –el Barri Gòtic– i a la perifèria dels antics municipis com Sant Martí, Gràcia, Sants i la part alta de Sant Andreu. A més, trobem importants concentracions d’immigrants a als barris suburbials de cases barates i de barraques que es trobaven principalment a Montjuïc i la franja litoral, però també a la perifèria de l’esquerra de l’Eixample, la Sagrada Família i les Corts.

Quadre 5. La concentració de la població a Barcelona i les seves comarques immediates (1857-1930)

1857 1910 1930
Barcelona ciutat 13,9% 28,2% 36%
Comarca del Barcelonès 1,3% 2% 3,8%
Comarques immediates 12,5% 12,2% 13,3%
Resta de Catalunya 72,3% 57,6% 46,9%

FONT: TERMES, Josep. De la Revolució de Setembre a la fi de la Guerra Civil (1868-1939). Edicions 62. Barcelona, 1987.

La societat catalana va rebre aquesta immigració de maneres molt diferents segons el punt de vista adoptat: els sectors més conservadors els presentaven com una amenaça, els més progressistes com una esperança de futur. En aquells anys s’arribaria a crear un despectiu “murciano” que serviria per a denominar despectivament els nouvinguts. L’impacte certament havia de ser considerable ja que de l’1,25% de no-catalans residents al país el 1887 es passava a un volum d’immigrants que oscil·lava al voltant del 20% el 1930. Tot i que l’animadversió va centrar-se en els col·lectius murcians (73.826 immigrants) i almeriencs (37.544), la realitat és que en l’any 1930 trobem a Catalunya nombrosos immigrants procedents de València (50.707), Castelló (49.247), Osca (43.675), Terol (38.193), Saragossa (36.478), Alacant (26.211), Madrid (15.106) i les Illes Balears (11.317). La immigració espanyola a Catalunya el 1920 era de 300.871 persones, el que constituïa el 12,83% de la població –percentatge que creix fins el 19,21% de la població si només observem la província de Barcelona–, mentre que el 1930 ja era de 509.721 persones, el que representava el 18,26% de la població total catalana –el que suposava el 25,35% de la població de la província de Barcelona–. Val a dir que els immigrants catalans no barcelonins traslladats a la capital també feien un volum considerable, arribant als 192.226 el 1930.

L’Ajuntament de Barcelona debatria en el gener de 1933 sobre el problema de la immigració a la ciutat, per acabar concloent que no existia cap problema i desviant la proposició de formació d’una comissió destinada a l’estudi de la qüestió cap a la comissió de política social. El regidor radical Santamaria –un dels signants de la proposició– va dir que “tots els treballadors espanyols tenen dret a venir ací” i el regidor Vilalta de l’Esquerra Republicana va aclarir que el seu partit considerava “catalans tots els que del seu treball visquin a Catalunya”. El debat social existia, però les autoritats polítiques no van intervenir per frenar una immigració, que en aquells moments ja davallava per si sola com a conseqüència de la depressió.

L’allau immigratòria que havia caracteritzat els anys vint va estroncar-se en els anys de la República a causa de l’extensió a Espanya de la crisi econòmica europea derivada de la Gran Depressió, tot i que el nombre de nouvinguts pel quinquenni 1931-1935 encara seria considerable i suposava el 50,4% del creixement del país. Seria l’esclat de la Guerra Civil, el 1936, el que acabaria de convulsionar la situació. La importància de les migracions durant els anys de guerra és molt difícil d’avaluar ja que, si bé numèricament es presenta un increment de població importantíssim, realment s’hauria de parlar de desplaçaments forçats per motius de mobilització militar i d’allau de refugiats. Per tant, Catalunya va rebre durant la Guerra Civil gran quantitat de civils refugiats –es calcula una xifra aproximada de 200.000 refugiats “controlats”–, sobretot d’Astúries, el País Basc i l’Aragó, però seria només la conjuntura bèl·lica el que els portava al país i majoritàriament serien aquests refugiats els primers que fugirien cap a França davant de l’entrada franquista al país el 1939 o bé serien retornats als seus llocs d’origen per les autoritats franquistes a través de les anomenades Oficinas de Evacuación de Refugiados.

La Guerra Civil a Catalunya (4): la desfeta de 1939

dilluns, 18/04/2011

Els bombardejos aeris –fins al mes de desembre de 1938 l’activitat va ser intensa–, l’agreujament de l’escassetat de les subsistències, els efectes distorsionadors de l’allau de refugiats, la publicitat quintacolumnista i la generalització de la mobilització militar havien derrotat moralment la rereguarda catalana. Ara, el gener de 1939, es consumaria la derrota militar de Catalunya primer –que seria totalment ocupada per les tropes franquistes– i de la República desprès.

L’entrada triomfal dels homes de Franco en els territoris catalans resistents va anar acompanyada de l’acció de l’aviació que semblava donar l’anunci i la benvinguda als feixistes llançant bombes sobre la trasbalsada població civil que no havia fugit cap a l’exili. Així, en l’etapa final del conflicte l’activitat aèria també va ser intensa, un acte gairebé quotidià que no finalitzaria fins al darrer dia de guerra. Al final de la guerra el nombre de morts com a conseqüència dels bombardejos va arribar als 5.500, la meitat dels quals va morir a la ciutat de Barcelona.

franquistes a la gran via.jpg

S’ha comptabilitzat que prop de 50.000 catalans marxaren cap a l’exili dirigint-se a la frontera francesa en les més penoses situacions. Ells foren els darrers objectius de les bombes de Franco. Així, els darrers atacs aeris els patirien les comarques gironines un cop caiguda Barcelona. Quin era el blanc d’aquests atacs si el territori ja estava vençut? Doncs nuclis urbans que restaven totalment indefensos i col·lapsats per les llargues columnes de fugitius. La població ofegada per la presència de refugiats durant la guerra havia de convertir-se ara en refugiada… i el seu futur no seria gaire agradable.

refugiats.jpg

refugiats 2.jpg

Entre el 27 de gener i el 3 de febrer de 1939 es calcula que mig milió d’espanyols van entrar a França després de creuar la frontera catalana. Una munió de persones de totes les edats i de les condicions socials més diverses, amb cotxes, amb camions, a peu o arrossegant carros, van omplir les carreteres des de Barcelona fins a Portbou i la Jonquera per cercar refugi en el país veí. Una part d’aquests refugiats van ser reclosos en camps de concentració improvisats en les platges properes a Argelers i Sant Cebrià.

exili.jpg

map62.jpg

Posteriorment a l’ocupació franquista la situació de fam es perllongaria. La guerra no seria el període de gana i penúria, sinó que més aviat va resultar com un assaig del que vindria desprès. Si durant 1936-39 la fam era la lògica conseqüència del conflicte bèl·lic, ara esdevindria una arma poderosa a fer servir com a “mecanisme de disciplinament col·lectiu” tot i que els publicistes interiors del règim havien venut les bondats dels rebels. Una frase molt repetida ens il·lustra la situació: “durant la guerra encara es menjava, desprès no”.

ha llegado espana.jpg

L’excepció van ser els primers dies d’ocupació quan sobtadament la població va viure una sobtada abundància de menjar com a conseqüència de l’arribada de donatius procedents de la zona nacionalista, de l’aprofitament d’alguns estocs que el govern republicà guardava per a destinar al racionament i que va ser utilitzat tot d’un cop i de l’assalt a comerços que va donar-se en el breu buit de poder que va donar-se entre la sortida de les autoritats republicanes i l’arribada dels ocupants. Desprès fam i penúries.

La Guerra Civil a Catalunya (3): un país partit i assetjat

dissabte, 16/04/2011

A partir de 1938, la intensificació i eficàcia dels bombardejos sobre el territori català va incrementar-se, fet que va minvar força la ja minsa moral de la rereguarda. Barcelona, Lleida, Figueres, Granollers… el front de guerra cada cop era més proper. Una realitat llunyana esdevenia cada cop més real i mortífera. Els morts, els ferits, les nombroses destrosses materials i la proliferació de refugis antiaeris són les principals característiques que marcaran aquest decisiu període en l’evolució del conflicte.

Sense cap mena de dubte, la ciutat que va patir els atacs més devastadors va ser la capital. Barcelona seria colpida per l’aviació italiana amb base a Mallorca els dies 16, 17 i 18 de març amb una força terrorífica. Els projectils varen afectar de forma indiscriminada els barris més cèntrics de la ciutat, deixant un balanç de prop d’un miler de víctimes mortals, la destrucció total de 48 edificis, la destrucció parcial d’uns 75 edificis més i, el que era més important, el pànic estès entre tota la població. En el total de la guerra, Barcelona va ser bombardejada fins a 384 vegades, fet que va obligar a la construcció de més de 1.000 refugis subterranis.

barcelona bombardejada.jpg

bombardeigs barcelona 1937.jpg

bombardeigs.jpg

bombers bombardeigs.jpg

Deixant de banda els bombardejos sobre Barcelona, que aixecaren una forta crítica internacional, altres poblacions que van patir el pànic de les bombes van ser Lleida, Granollers i Tarragona. La capital lleidatana va veure com s’intensificava el foc a mida que les tropes franquistes avançaven en la conquesta del front oest català. El 27 de març l’aviació causaria quantioses destrosses materials i centenars de ferits. Poc desprès, la ciutat seria sotmesa pels feixistes. Altra població catalana durament colpida pels bombardeigs seria Granollers, el 31 de maig, causant la destrucció total o parcial de diversos edificis i més de 200 víctimes mortals. Els hospitals dels pobles del voltant i de Barcelona no donaven a l’abast per atendre les víctimes que arribaven des de la ciutat vallesana. Precisament, la gran mortalitat es deuria al fet que la població feia cua per aconseguir menjar (“la cua de les faves”), el que va comportar un gran nombre de dones i nens ferits. Finalment, el mes de desembre, a mida que front de l’Ebre es venia a baix, les accions aèries sobre terres tarragonines augmentarien fortament.

Aquesta tàctica d’atacs aeris a la població de la rereguarda era totalment innovadora i va donar lloc a la formació de les anomenades Juntes de Defensa Passiva (una Junta de Defensa Passiva de Catalunya i Juntes de caràcter local), una organització defensiva i de protecció que va haver de desenvolupar-se al llarg del conflicte partint des de zero. Sense cap precedent en el qual inspirar-se, les primeres mides que van prendre’s al llarg del 1937 foren l’organització de sistemes d’alarma, la construcció de refugis particulars a les plantes baixes i els soterranis de les cases, la protecció dels vidres i la instrucció d’apagar les llums per dificultar els objectius als atacants.

Aquestes mesures, però, van demostrar-se totalment ineficients davant l’increment terrorífic dels bombardejos durant el 1938. El següent pas seria la construcció de refugis col·lectius de formigó i ferro sota les places (organitzats per les institucions) i la construcció de refugis a les afores dels municipis aprofitant mines i galeries o simplement la rústica confecció de trinxeres que a l’hora de la veritat van esdevenir inútils i autèntiques trampes mortíferes per a la població. Davant la manca de pressupost, a Barcelona, per exemple, van aprofitar-se els túnels del metro com a refugis improvisats.

La construcció de refugis va posar a prova a la població de la rereguarda i va acabar convertint-se en un dels esforços més grans de la guerra. Les antigues xarxes de les associacions de barri o poble van transformar la seva fisonomia per a fer-ne front ja que les institucions es veien desbordades per l’allau de les complicacions derivades del conflicte. La població civil va reaccionar aleshores i gràcies a la seva iniciativa van poder fer-se plans i aconseguir els diners necessaris per a construir els refugis. Però, tot i el gran esforç realitzat no va poder evitar-se un terrible balanç: fins el 31 d’octubre de 1938 unes 5.000 persones moriren com a conseqüència dels atacs aeris (la meitat a la ciutat de Barcelona). A més, en total, van ser destruïts totalment 2.138 edificis i van veure’s afectats de forma parcial 3.789. no cal insistir en l’efecte demolidor que aquestes tràgiques dades tindrien en la moral de la població.

refugi barcelona.jpg

Altre factor que va contribuir a la desmoralització de la rereguarda catalana va ser el fet que cada cop més persones fossin cridades al front. Això es degué al fet que l’Exèrcit Popular necessitava progressivament de més efectius humans per a poder oferir una mínima resistència als franquistes. La pèrdua contínua de territoris per part de la República comportava la mobilització forçosa en els territoris que encara es mantenien fidels a causa. Això va tenir un important cost humà per a Catalunya: entre 35.000 i 40.000 soldats nascuts a casa nostra van perdre la vida al front. Això sense comptar el que potser podria resultar més dramàtic i palpable per la rereguarda, es a dir, el retorn de ferits, mutilats, la situació de dones vídues i de nens i nenes orfes que veien trencades de cop les seves il·lusions.

Il·lusions que saltaven per l’aire i fam cada cop més acusada. El 6 de gener de 1938 el consell de Ministres de la República decretava la unificació del control dels subministraments a través de la Comisión Nacional de Abastecimientos (comissió que comptaria amb una petita representació de la Generalitat). És un exemple més de com el govern Negrín va anar assumint poders que la Generalitat s’havia atribuït. El president Companys cedia els poders residents en el Departament de Proveïments per “la necessitat d’obtenir el màxim rendiment dels recursos econòmics de que disposen el govern de la República i el de Catalunya, per tal de resoldre de manera efectiva l’important problema del proveïment de la població i del front de guerra”. Cinc dies desprès, l’11 de gener, el Ministerio de Hacienda y Economía dotava la representació de la Comisión Nacional de Abastos, organisme que actuaria sota la presidència del sots secretari d’economia.

Des del gener de 1938 també van aparèixer els Tribunals de Subsistències i Preus Indeguts, a més de Jutjats Populars locals. Els delictes que havien de jutjar eren l’alteració dels preus oficials que havia fixat el govern republicà des de pocs mesos desprès de l’inici del conflicte, l’ocultació o acaparament de productes bàsics, les irregularitats en el pes de les mercaderies i l’ocultació de les seves característiques en les trameses comercials, i l’incompliment de les normes establertes pel racionament. El govern havia pres total consciència del greu problema alimentari que estava sobrevolant Catalunya. D’altra banda, van establir-se magatzems centrals per poder realitzar els racionaments en diverses vegueries sota el control de delegats del govern de la República.

Robert Capa 937

En aquests moments, la desnutrició ja començava a fer-se present en la població. Catalunya estava aïllada de la resta de l’Espanya republicana que resistia i el comerç ja era totalment impossible. A més, començava a caure part del propi territori nacional català (Lleida estava ocupada i el front de l’Ebre s’ensorrava). Aquesta conjunció comportaria l’aparició de problemes sanitaris derivats del problema de la subalimentació. Malalties que hom consideraria pròpies del segle XIX –com el tifus, la diftèria i la tuberculosi– van fer la seva reaparició. Per exemple, la mortaldat entre els ancians arribaria a cotes del 80 per cent. Com a darrera mesura desesperada per a solucionar la qüestió dels béns de primera necessitat, el 16 de novembre es constituïa la Junta Reguladora de Abastecimientos, institució depenent del Ministeri de Defensa. Aquest pas suposava la centralització absoluta en la qüestió dels proveïments. Les targetes de racionament i el control dels articles de primera necessitat ja s’estendrien a la pràctica totalitat de la població fins al final de la guerra.

En els darrers mesos del conflicte la publicitat quintacolumnista aniria creixent amb força en el seu intent de culpabilitzar els responsables de la distribució dels articles de primera necessitat. Per a aquests sectors dretans i reaccionaris de la societat catalana, que es mantenien amagats i camuflats, les autoritats republicanes eren la font de totes les mancances que patia la població –no els militars que s’havien aixecat contra l’ordre legalment establert– i no dubtarien en torpedinar des de dins la minvada moral de la rereguarda. La població ja no estava a aquestes alçades per guanyar la guerra, fet que cada cop es veia més impossible, sinó que desitjava el final del conflicte i la recuperació quan abans millor de la normalitat. L’eufòria inicial dels primers dies s’havia esvaït totalment. Molts ja creien que era preferible l’ocupació feixista abans que mantenir el martiri de la fam i la por als bombardejos.