Entrades amb l'etiqueta ‘París: Llums i Revolució’

Declaració dels Drets de l’Home i del Ciutadà (1793)

diumenge, 7/11/2010

Una nova Declaració dels Drets de l’Home i del Ciutadà precedia la Constitució francesa de 1793 votada per la Convenció el 24 de juny d’aquell any. Aquesta, però, era molt més radical que la de 1789, fet que s’explica pel context polític d’instauració de la nova democràcia política per la pròpia Acta Constitucional. D’aquesta manera, la nova Declaració, basada en el Dret Natural, proclamava la llibertat econòmica i completava el dret de resistència a l’opressió amb el dret de rebel·lió. Reconeixia també els drets a l’educació, al treball i a l’assistència pública. No arribava, però, a plantejar la modificació de la definició del dret de propietat que Robespierre proposava.

Declaration_des_Droits_de_l'Homme_et_du_Citoyen_de_1793.jpg

Text de la Declaració dels Drets de l’Home i del Ciutadà (1793):

El pueblo francés, convencido de que el olvido y el menosprecio de los derechos naturales del hombre son la sola causa de los problemas del mundo, ha resuelto exponer, en una declaración solemne, estos derechos sagrados e inalienables, para que todos los ciudadanos puedan comparar los actos del gobierno y el funcionamiento de toda institución social y no se deje jamás oprimir y abatir por la tiranía; con la finalidad de que el pueblo tenga siempre delante de sus ojos las bases de su libertad y de su bienestar; el magistrado, las reglas de sus deberes; el legislador, el objeto de su misión.

En consecuencia, proclama, en presencia del ser supremo, la declaración siguiente de los derechos del hombre y del ciudadano.

Artículo primero. La finalidad de la sociedad es el bienestar común. El gobierno es instituido para garantizar al hombre la vigencia de sus derechos naturales e imprescriptibles.

Artículo 2. Estos derechos son la igualdad, la libertad, la seguridad, la propiedad.

Artículo 3. Todos los hombres son iguales por naturaleza y ante la ley.

Artículo 4. La ley es la expresión libre y solemne de la voluntad general; es la misma para todos, sea para proteger o para castigar; no puede ordenar más que lo que es justo y útil para la sociedad; no puede prohibir más que lo que es nocivo.

Artículo 5. Todos los ciudadanos tienen igualdad de acceso a la Función Pública. Los pueblos libres no conocen otro motivo de preferencia, en sus elecciones, que las virtudes y los conocimientos.

Artículo 6. La libertad es el poder que tiene el hombre de hacer todo aquello que no cause perjuicio a los derechos de los demás; tiene por principio la naturaleza; por regla, la justicia; por salvaguarda, la ley; su límite moral viene dado por la máxima “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”.

Artículo 7. El derecho a manifestar sus ideas y opiniones, sea a través de la prensa, sea a través de cualquier otro medio, el derecho a reunirse pacíficamente, el libre ejercicio de los cultos, no pueden ser prohibidos. La necesidad de enunciar estos derechos supone, o bien la presencia, o bien el recuerdo reciente del despotismo.

Artículo 8. La seguridad consiste en la protección acordada por la sociedad a cada uno de sus miembros para la conservación de su persona, de sus derechos y de sus propiedades.

Artículo 9. La ley debe proteger la libertad pública e individual contra la opresión de los que la administran.

Artículo 10. Nadie puede ser acusado, arrestado y mantenido en confinamiento, excepto en los casos determinados por la ley, y de acuerdo con las formas por ésta prescritas. Todo ciudadano requerido o aprehendido por virtud de la ley debe obedecer inmediatamente, y se hace culpable si ofrece resistencia.

Artículo 11. Todo acto ejercido contra un hombre fuera de los casos y de las formas previstos por la ley, es arbitrario y tiránico; todo aquél al que se le quisiere imponer violentamente, tiene el derecho de rechazarlo por la fuerza.

Artículo 12. Todo aquel que promueva, solicite, ejecute o haga que sean ejecutadas órdenes arbitrarias, es culpable y debe ser castigado.

Artículo 13. Todo hombre es considerado inocente hasta que sea declarado culpable. Por lo tanto, siempre que su detención se haga indispensable, la ley ha de reprimir firmemente todo rigor mayor del necesario para asegurar su persona.

Artículo 14. Nadie puede ser juzgado ni condenado sin haber sido previamente escuchado y enjuiciado, y en virtud de una ley promulgada con anterioridad al delito. Toda ley que castigue los delitos cometidos antes de su existencia no es sino una tiranía; el efecto retroactivo otorgado a la ley constituiría un crimen.

Artículo 15. La ley no debe imponer otras penas que aquéllas que son estricta y evidentemente necesarias; las penas deben ser proporcionales a los delitos y útiles a la sociedad.

Artículo 16. El derecho de propiedad es el que pertenece a todo ciudadano para disfrutar y disponer a su gusto de sus bienes, de sus ingresos, del fruto de su trabajo y de sus industrias.

Artículo 17. Ningún género de trabajo, de cultura, de comercio, puede prohibirse a la iniciativa de los ciudadanos.

Artículo 18. Todo hombre puede comprometer sus servicios, su tiempo; pero no puede venderse, ni ser vendido; su persona no es una propiedad alienable. La ley no reconoce la domesticación; no puede existir más que un compromiso de respeto y reconocimiento entre quien trabaja y su empleador.

Artículo 19. Nadie puede ser privado de ninguna parte de su propiedad, sin su consentimiento, excepto en los casos de necesidad pública evidente, legalmente comprobada, y bajo la condición de una justa y objetiva indemnización.

Artículo 20. Ninguna contribución puede ser establecida por utilidad general. Todos los ciudadanos tienen derecho a participar en el establecimiento de las contribuciones, de velar por el uso de las mismas y de que les sean rendidas las cuentas.

Artículo 21. La asistencia social es una deuda sagrada. La sociedad debe asegurar la subsistencia de los ciudadanos desprotegidos, ya sea procurándoles un trabajo, ya sea asegurando los medios de existencia a los que no estén en condiciones de trabajar.

Artículo 22. La educación es necesidad de todos. La sociedad debe esforzarse al máximo para favorecer el progreso de la razón pública, y poner la educación pública al alcance de todos los ciudadanos.

Artículo 23. La garantía social consiste en la acción de todos para asegurar a cada uno el disfrute y la conservación de sus derechos; esta garantía reposa sobre la soberanía nacional.

Artículo 24. No puede existir si los límites de la función pública no son claramente determinados por la ley, y, si la responsabilidad de todos los funcionarios no está asegurada.

Artículo 25. La soberanía reside en el pueblo; es una e indivisible, imprescriptible e inalienable.

Artículo 26. Ninguna parte del pueblo puede ejercer la representación del pueblo entero, pero cada sección del pueblo reunido en forma soberana, tiene derecho a expresar su voluntad con entera libertad.

Artículo 27. Todo individuo que usurpe la soberanía habría de recibir muerte inmediata a manos de los hombres libres.

Artículo 28. El pueblo tiene siempre el derecho a revisar, reformar y cambiar la Constitución. Una generación no puede comprometer con sus leyes a generaciones futuras.

Artículo 29. Cada ciudadano tiene derecho, en condiciones de igualdad, a participar en la elaboración de la ley y en el nombramiento de sus mandatarios o agentes.

Artículo 30. Las funciones públicas son de carácter temporal; no pueden ser consideradas como un privilegio ni como una recompensa, sí en cambio como un deber.

Artículo 31. Los delitos de los mandatarios del pueblo y de sus agentes no deben quedar jamás impunes. Nadie tiene derecho a considerarse más inviolable que el resto de los ciudadanos.

Artículo 32. El derecho de presentar peticiones a los depositarios de la autoridad pública no puede, en ningún caso, ser prohibido, suspendido o limitado.

Artículo 33. La resistencia a la opresión es la consecuencia de los otros derechos del hombre.

Artículo 34. Existe opresión contra el cuerpo social cuando uno solo de sus miembros es oprimido. Hay opresión contra cada miembro cuando el cuerpo social es oprimido.

Artículo 35. Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo la insurreción es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes.

El Terror durant la Revolució francesa

divendres, 5/11/2010

El 5 de setembre de 1793, la Convenció posava en vigor el que anomenem Terror. És a dir, un sistema que organitzava, sistematitzava i accelerava la repressió dels adversaris interiors de la República i iniciava els càstigs expeditius de tots els “traïdors” a la Revolució. Això, precedit, des de bon matí, per la pressió i invasió de l’Assemblea per part dels sans-culottes sota la reclamació de “pa i guillotina”. Abans que considerar-lo exclusivament com un conjunt d’institucions repressives emprades per la Convenció per a liquidar adversaris polítics i poder consolidar el seu poder sobre la base de la por, el Terror ha de ser vist com la resposta republicana a un conjunt de circumstàncies: la guerra exterior, la revolta de la Vendée i la revolta girondina federalista. Però, a més, el Terror pot ser considerat com una ideologia pròpia de la Revolució, una reivindicació popular que responia a l’activisme revolucionari.

TerrorGuillotine.jpg

D’aquesta manera, ja des del mateix 1789, lligat a la idea de que la Revolució està amenaçada per un complot aristocràtic, existeix la mentalitat segons la qual només mesures expeditives poden fer-la triomfar. La pròpia violència popular que culminaria en la presa de la Bastilla, el 14 de juliol, ja responia a aquesta lògica semi-econòmica i semi-política, conspiracionista, que caracteritzarà la societat parisenca. I en la figura de Marat i el seu Ami du Peuple, la idea terrorista trobarà el seu home i la seva plataforma. Així s’explica l’existència, des de 1789, de comitès permanents d’investigació i després de Seguretat General. Amb el pas dels mesos, la guerra multiplicarà els efectes i els temors de la població, convertint els nobles i el clergat refractari en els principals enemics de la pàtria. La caiguda de la monarquia després de la presa de les Tulleries, el 10 d’agost de 1792, no faria més que liquidar una figura simbòlica, però no feia més que deixar al descobert els perills exteriors i interiors que corria la Revolució.

L’Assemblea Legislativa no era en aquells moments més que una sobirania suspesa, ja que el veritable poder ha passat a mans dels vencedors del 10 d’agost: la Comuna de París. Sota la pressió de la Comuna, l’Assemblea votaria la instauració d’un tribunal d’excepció (17 d’agost de 1792) sense possibilitat de recurs de cassació i mesures contra el clergat refractari. Quan a finals d’agost arriben notícies des de les fronteres en guerra, la resposta és la matança de presoners a París entre el 2 i el 6 de setembre –més de 1.000 morts, dels quals gairebé tres quartes parts són simples presos comuns–. Per tant, la tendència a les matances indiscriminades no seria només part d’un període concret de la Revolució i tenia uns antecedents sagnants protagonitzats pel propi poble.

Per tant, la “voluntat punitiva” va constituir des de 1789 una de les principals característiques de la mentalitat revolucionària. Davant la “conjura aristocràtica” va assentar-se una “reacció defensiva” i la “voluntat punitiva” de les masses populars com a dirigents no oficials d’aquesta etapa de la Revolució.

Hinrichtung_Ludwig_des_XVI.png

El Terror, com a tal, va anar instal·lant-se paulatinament des de les altures polítiques i institucionalitzat al llarg de 1793 a mida que la Muntanya va anar recolzant-se en els activistes de les seccions parisenques per assegurar-se el control de la Revolució. Per tant, en el pla polític, el Terror esdevindrà el triomf de la Muntanya. Així, l’11 de març la Convenció va crear el Tribunal Revolucionari, el 21 es creen els Tribunals de Vigilància als “sospitosos” i el 28 es codifiquen i amplien les lleis contra els emigrats.

L’expulsió dels girondins de la Convenció, el 2 de juny, acceleraria l’evolució del Terror donant una garantia suplementària a les exigències dels sans-culottes. La situació interior i exterior de França a inicis de l’estiu justificaria l’establiment d’un govern d’excepció en mans dels comitès, l’enviament a les províncies rebels de representants proveïts de poders especials extraordinaris, i d’altres mesures situades a les afores del dret comú. El Terror seria, des d’aquest moment, un sistema de govern; o dit d’una altra manera, el braç armat i l’essència del Govern Revolucionari.

El Tribunal Revolucionari restava instituït per evitar una radicalització popular de la Revolució i quedava format per a vigilar qualsevol acció contrarevolucionària. Després de les accions populars de setembre, el dia 5, es reorganitzava el tribunal que, nomenat per la Convenció, jutjava segons un procediment simplificat: el jurat d’acusació va ser suprimit i no existien ni recurs d’apel·lació ni recurs de cassació. Els comitès de vigilància, creats el 21 de març de 1793, va restar sotmesos a la llei de sospitosos de 17 de setembre i al control del Comitè de Seguretat General. La Convenció, a més, va incloure comissions militars dotades d’un procediment especial.

Les noves institucions actuarien al llarg de 1793 contra els rebels de la Vendée i contra els emigrats. Pels rebels, els emigrats i els refractaris deportats que havien retornat a França, tots considerats al marge de la llei, el procés quedava simplificat a una comprovació de la identitat i la sentencia de mort.

Però el Terror no pot reduir-se a una sola institució, per poderosa i significativa que en fos. El Terror seria un mitjà de govern pel qual el govern revolucionari de París faria sentir la mà de ferro de la Revolució arran del país i a l’exèrcit. Així, el Terror actua també mitjançant l’exèrcit revolucionari, creat el setembre, i convertit en la pedrera dels activistes sota l’autoritat del sans-culotte Ronsin. Un exèrcit que esdevenia la gendarmeria política del París de les seccions.

The_Radical's_Arms.png

Durant aquest període, la intensitat del Terror va variar en la seva intensitat segons els departaments, segons els representats en missió i segons la influència dels terroristes locals. El camp de repressió s’ampliava o es disminuïa segons les circumstàncies i la importància dels perills i també en funció del temperament dels responsables i de la interpretació que es donava als texts legislatius. Alguns van cebar la seva ira revolucionària contra els antics reialistes moderats, amb els crítics del 10 d’agost o del govern jacobí. L’empitjorament de la situació econòmica i l’aplicació efectiva de l’economia dirigida van  multiplicar el nombre de sospitosos: els rics que acumulaven, els productors i els comerciants que contravenien el màximum… fins arribar, en els casos més radicals, fins els sacerdots constitucionals i els fidels que van mantenir el culte. La centralització del Terror va reforçar-se amb la caiguda de les faccions i amb els processos de germinal. Fins aquell moment, el Terror estava centrat en els enemics de la Revolució, i des d’aquell instant, enfront dels adversaris del Govern Revolucionari.

El procediment era simple: els comitès revolucionaris eren els encarregats de les detencions i de rebre o fer ells mateixos les delacions sobre els sospitosos. Després, havien de fer arribar les proves fins al Comitè de Seguretat General. Els tribunals criminals ordinaris van rebre la funció de jutjar els sospitosos o enviar-los al Tribunal Revolucionari de París en casos de col·lapse.

La primavera de 1794, un any després de la creació del Tribunal, serà el moment de la institucionalització administrativa del Terror. La llei del 22 de pradial (10 de juny) renovaria el Tribunal en funcions donant-li una nova omnipotència exterminadora. Així, la llei del Gran Terror afirma que el Tribunal s’institueix per “a castigar els enemics del poble”. Es suprimia la instrucció, es fundava l’acta d’acusació en base a simples denúncies, es treia el dret de l’acusat a la presència d’un advocat i es suprimia la presència de testimonis en les audiències. L’obra de Couthom seria recolzada per Robespierre com a eina per a perseguir els “conspiradors i enemics de la llibertat”.

El Tribunal Revolucionari va ser reorganitzat ampliant la seva plantilla a 16 jutges, 60 jurats i 5 substituts; dividint-se el treball en quatre seccions i donant competències a l’acusador públic Fouquier Tinville, per a detenir, perseguir i jutjar sobre la base de la denúncia de les autoritats constituïdes.

Les dades del Tribunal Revolucionari de París que coneixem ens donen el següent balanç des de la seva creació fins el cop de Termidor. D’aquesta manera, entre març i setembre de 1793 la seva activitat seria molt reduïda i ja caracteritzada per l’elecció entre la mort i l’absolució –es signarien entre cinc i quinze condemnes a mort per mes, amb moltes més absolucions que condemnes–.

Seria des de l’octubre, després de les jornades de 5 de setembre, quan realment el Tribunal implanta el Terror amb l’aplicació de la llei de sospitosos: entre la tardor i el gener de 1794 comptem amb cent noranta-tres guillotinats –dels quals destaquen Maria Antonieta, Felip d’Orleans, Brissot, Vergniaud, Bailly o Barnave–. És a dir, el Terror passa de perseguir els monàrquics a abraçar a totes les tendències derrotades en el procés revolucionari.

Arribats a la tardor de 1794, el Tribunal ja jutjaria un centenar de casos al mes, però en resultarien absolts més de la meitat. Seria des de març de 1794, coincidint amb l’increment del nombre de sospitosos en presó i el d’acusats a comparèixer, quan és pot observar un increment del nombre de penes de mort. Tot això degut, d’una banda, a l’agudització de la lluita entre les faccions revolucionàries i la lluita pel poder –que portaran els hebertistes i els dantonistes a la guillotina–, i de l’altra, pel resultat dels decrets de germinal que, a proposta de Saint-Just, centralitzaven la justícia revolucionària al Tribunal Revolucionari de París. Les presons parisenques passen des d’aquest moment a trobar-se superpoblades arribant als vuit mil sospitosos a les portes de Termidor.

La reacció termidoriana i la mort de Robespierre (27 de juliol), però, detindrien el pas de les carretes de la mort en defensa de la Revolució per donar pas al Terror Blanc.

Execution_robespierre,_saint_just....jpg

Si comparem les dades del Tribunal Revolucionari de París amb les que va aportar Donald Green (1935) podem extreure conclusions sobre el veritable abast del Terror. Segons les xifres de Green, el període del Terror va cobrar-se 16.600 vides com a conseqüència d’una sentència a mort emesa per qualsevol dels diferents tribunals de justícia revolucionària que van actuar arran del país. El Tribunal Revolucionari de París només va emetre 2.625 d’aquestes sentències. El nombre de detencions efectuades entre març de 1793 i juliol de 1794 és molt més elevat que el nombre de guillotinats, aproximant-se al mig milió de detinguts.

D’altra banda, les víctimes del Terror pertanyien a totes les capes socials, amb diferències que podem associar amb la diferència dels conflictes jutjats: a banda d’aristòcrates i membres del clergat que serien proporcionalment els més afectats per la justícia revolucionària, hi hauria més camperols a la Vendée i més burgesos a París, Lió o Nimes.

Cronològicament, el període menys sagnant del Terror seria el del la primavera i l’estiu de 1793, tot i ser el més crític per a la República amb la presa del Condé, Valenciennes i Magúncia per part dels exèrcits prussià i austríac i les crisis interiors provocades per la revolta federalista, l’auge dels contrarevolucionaris de la Vendée, les insurreccions reialistes de Lió o Marsella, i les amenaces de les seccions parisenques sobre la Convenció.

Contràriament, quan s’incrementa el nombre d’execucions sembla que la República s’ha estabilitzat en la guerra exterior i les revoltes interiors han començat a ser controlades sinó esclafades. El Terror podria ser entès, d’aquesta manera, també com una resposta tardana a una situació en vies de restabliment. Una mesura que buscava prevenir l’Estat revolucionari de noves situacions crítiques com les patides en els mesos anteriors. Una “salvació pública” no tan sols de reacció contra l’amenaça sinó de prevenció.

El París del segle XVIII: La crisi de la monarquia i la Llum de la Il·lustració (1715-1789)

dissabte, 30/10/2010

En el pla polític, el regnat de Lluís XV va trobar una França en crisi. El regent Felip d’Orleans, després de fer-se amb el poder forçant el parlament de París a obviar la voluntat de Lluís XIV de constituir un Consell de Regència, va mirar de redreçar les finances per mitjà d’expedients i confià al financer escocès John Law la creació d’una banca d’emissió; però l’emissió constant de paper del tresor acabaria produint la bancarrota de l’Estat.

Mort el regent, amb l’ascensió de Lluís XV al tron, el cardenal Fleury, prudentment, millorà la situació econòmica de França. En morir aquest, el 1743, el rei es deixà dominar per Madame de Pompadour, una de les seves favorites i “amant titular”. El 1740 i el 1756 França entrà en guerra, i el 1763 la pau consagrà la pèrdua de l’imperi colonial (l’Índia, Amèrica).  La guerra agreujà la situació, i el descontentament cresqué. Choiseul intentà de redreçar la situació, però topà amb els parlaments i la situació empitjorà. El regnat de Lluís XV no va fer res més que incrementar les desigualtat socials.

Louis_XV_France.jpg

En el segle XVIII, París es converteix a les idees filosòfiques de les Llums. La Il·lustració penetrava amb força i en els principals cafès (com el Procope) es començaven a discutir conceptes com igualtat, llibertat i sobirania nacional. Comencen a conviure dues ciutats en una: d’una banda, trobem el París popular, brut, pudent i tenebrós amb carrers poblats de misèria; de l’altra, el París de les Llums, la ciutat elegant dels aristòcrates que van sobreviure a la bancarrota, la luxosa capital d’Europa.

Fills d’aquesta distribució social eren els components de la Il·lustració francesa que van passar per París exposant el seu pensament: Rousseau, el fill d’un ric joier; Voltaire, un nen de classe mitjana educat pels jesuïtes; Condillac, un sacerdot; Condorcet, un marquès; Diderot, fill d’una rica família d’artesans; D’Alembert, fill natural d’un aristòcrata. El seu objectiu no seria cap altre més que salvar la monarquia i l’status quo mitjançant reformes, però el seu discurs aniria calant en la jove burgesia pujant i en la baixa aristocràcia. Les classes populars ja tenien suficient a sobreviure com per preocupar-se dels nous pensaments que corrien pels luxosos salons aristocràtics.

Salon_de_Madame_Geoffrin.jpg

Lluís XV, profundament impopular, va morir el 1774, i el seu successor, Lluís XVI, va haver de cridar de nou els parlaments exiliats. Turgot procurà de reformar el règim (lliure circulació dels grans, intent d’igualtat fiscal), però aquesta política liberal desplagué als privilegiats, i Turgot fou bandejat. Els seus successors (Necker, Calonne) es mantingueren gràcies als emprèstits, i els privilegiats (nobles i eclesiàstics) refusaren la igualtat fiscal. El rei convocà, doncs, els estats generals (1789). França esdevingué llavors un “agregat inconstituït de pobles desunits”. A més, les institucions restaren inadaptades a un país en plena ufana demogràfica. L’expansió econòmica fou frenada pels entrebancs del comerç i la feblesa del crèdit. Els filòsofs de la Il·lustració criticarien aquest règim, basat en la desigualtat.

Lluís XVI.jpg

En aquest període segueixen realitzant-se construccions importants com l’École Militaire, l’Odeon, el Pantheon i Saint Suplice. El pont de Lluís XVI a la Concorde es connectaria amb la plaça Lluís XV donant lloc a la primera plaça reial oberta: La Concorde. El 1785, els encarregats de recaptar els peatges de mercaderies farien construir les primeres rotondes a la plaça de Stalingrad i a la plaça de la Nació. D’altra banda, els jardins del Palais Royal van ser condicionats per a la seva obertura al públic.

pontlouisxvi.jpg

Le Grand Siècle a París (1610-1715)

dissabte, 30/10/2010

Ja en el segle XVII, París aniria convertint-se en la primera capital d’Europa, a més de seu de la més potent monarquia absoluta. Sota Lluís XIII (1610-1643) començava la gran època de França –le Grand Siècle–. El 1610 s’obrí mig segle ple d’aldarulls. La regent, Maria de Medicis, va deixar governar uns incapaços. Mancada de diners, la regent va convocar els estats generals el 1614, que no adoptaren cap decisió. Paral·lelament, la política pro-catòlica exasperà els protestants, que es revoltaren.

Louis_XIII.jpg

Lluís XIII cridà al govern el cardenal Richelieu, el qual intentà d’esclafar els protestants i els nobles i de reforçar el poder reial. Els protestants perderen els últims bastions. La repressió caigué sobre les grans figures del protestantisme francès (Montmorency). Els parlaments foren emmordassats i les revoltes populars foren esclafades (Croquants). Per consolidar la seva dictadura, Richelieu desenvolupà l’exèrcit i la marina, creà colònies, nomenà intendents i encarregà l’Académie de vigilar els intel·lectuals. Abocada a la guerra contra la monarquia hispànica, la corona mirà d’utilitzar la revolta catalana; però, desapareguts Richelieu i Lluís XIII (1643), la monarquia va passar per una situació crítica.

palais-royal.jpg

A París, Lluís XIII crearia durant el seu regnat noves fortificacions a la vora dreta del Sena per permetre l’expansió de la ciutat. Així, anirien apareixent nous barris que van anar substituint els antics camps agrícoles del faubourg Saint-Honoré, de l’Ile Saint-Louis, del  Marais i del faubourg Saint-Germain. A més, Richelieu va fer-se construir el majestuós Palais-Cardinal (avui Palais-Royal) i Maria de Medicis va traslladar-se del Louvre al palau de Luxemburg com a domini personal. A més, el regnat de Lluís XIII i Richelieu va fer honor al nom d’absolutisme “il·lustrat” amb un important impuls a les lletres i les arts, permetent l’aparició de les primeres obres filosòfiques de Descartes (El discurs del mètode) o els drames en vers de Corneille.

El regnat de Lluís XIV, el Rei Sol (1643-1715), marcaria l’imaginari de la Grandeur francesa i de l’absolutisme francès. Un aixecament popular (la Fronda, 1648-53) contra el seu ministre, Mazzarino,durant la seva minoria d’edat motivaria el canvi del palau reial cap a Versalles, definitiu des de 1682. A Versalles moriria el Rei Sol després de 72 anys de regnat.

Louis_XIV_of_France.jpg

El cardenal Mazarino va continuar amb la política de Richelieu i el fisc s’afeixugà; aleshores es produí l’explosió de la Fronda, que fracassà a causa de la divisió dels parlamentaris i de la por dels nobles davant els moviments populars. Mazarino restablí un poder fort, però França restà arruïnada per la guerra. La victòria permeté l’annexió d’Alsàcia, l’Artois i, al sud, les terres rosselloneses, el 1659, pel tractat dels Pirineus. En morir Mazarino (1661), començà el regnat personal de Lluís XIV, que significà el triomf de la monarquia absoluta.

Exercint una autoritat indivisa, el rei va envoltar-se d’un personal bàsicament burgès. Els estats provincials foren reduïts al silenci; els intendents venien a ésser “el rei a la província”. L’exèrcit esdevingué un dels fonaments del règim, gràcies a Louvois. Quant a les finances, Colbert, el favorit del rei, va establir una comptabilitat rigorosa i va imposar un dirigisme industrial i el proteccionisme. A més, foren creades arreu companyies de comerç i foren fundades colònies (Louisiana). Desitjós d’un règim de prestigi, de cara a la glòria, el rei féu construir el palau de Versalles, que arruïnà l’estat i aïllà el sobirà. Aquest regnat fou sotraguejat per una sèrie de revoltes populars, ofegades cruentament. La revocació de l’edicte de Nantes (1685) intentà d’eliminar els protestants, cosa que provocà la revolta occitana dels camisards (1702-10).

El Rei Sol va intentar convertir-se en l’amo d’Europa (ho prova la seva política de mecenatge), però no comprengué que el poder havia d’ésser també militar i terrestre, tant com comercial, colonial i marítim. Així, a partir del 1667 es produïren un seguit de guerres ruïnoses. Això permeté l’annexió del Franc Comtat i de Flandes, de completar la d’Alsàcia (1681) i l’ascensió d’un Borbó al tron d’Espanya, però el regnat acabà amb una colla de fracassos. França restà aïllada, amb una situació econòmica desastrosa. Les revoltes es multiplicaren, igualment com les crítiques contra el règim, de manera que, en morir el rei (1715), el país, segurament, se sentí més alleujat que no pas entristit.

salpetriere.jpg

Tot i la marxa de la monarquia de la capital, París no deixaria de créixer (arribant als 500.000 habitants) i es mantindria com a centre intel·lectual del país. Les construccions majestuoses van prosseguir sota l’autoritat de Jean Baptiste Colbert, únic administrador i governador de la capital, que va recórrer, entre d’altres, a l’arquitecte François Mansart.

Daten del finals del segle XVII, l’inici de la construcció dels amplis bulevards, la columnata del Louvre (que marca l’inici de l’estil clàssic en oposició al barroc italià), els Invalides, l’Observatori, l’Hospital de la Salpêtrière, les portes de Saint Denis i Sant Martí, els jardins de les Tuilleries y la manufactura dels Gobelins. A més, Colbert introduiria, el 1663, el primer sistema d’enllumenament de la ciutat, il·luminant amb 6.000 llànties d’oli les nits parisenques. Colbert també reforçaria el cos de policia i introduiria el cos de carters. Aquesta opulència arquitectònica contrastava fortament amb el París popular on es vivia en condicions d’amuntegament i misèria.

Sobre jacobins i antijacobins

dissabte, 9/10/2010

És molt habitual en el llenguatge polític practicat per polítics i periodistes, i inclús per alguns historiadors, fer servir el terme jacobí per a definir un tipus de política de caràcter centralista, anti-nacionalista i autoritària. A més, el mot comporta sempre una dosi important de desqualificació per aquell a qui va referit. I ara que ens aboquem a un nou cicle electoral segurament en afartarem de sentir-la. Aquesta definició, però, és inacceptable per a una persona que porta ja un llarg període de temps estudiant i divulgant allò que va significar la Revolució francesa. El jacobinisme no té res a veure amb el tòpic que ens venen els nostres polítics i els mitjans de comunicació, molts cops simples caixes de ressonància dels primers.

Per tant, quin és el veritable sentit polític del terme jacobinisme? Sota la denominació de jacobins, els reialistes i absolutistes i els partidaris de liquidar la Revolució francesa de soca-rel ja des dels seus inicis van pretendre assenyalar de forma despectiva a aquells que, des del mateix 1789, s’autodenominaven com Amics de la Constitució, és a dir, partidaris de liquidar l’absolutisme monàrquic, el despotisme i l’Antic Règim en favor dels principis de la Il·lustració i l’incipient liberalisme polític. Per tant, el terme jacobins neix d’un fet despectiu. El nom va aplicar-se’ls perquè celebraven les seves reunions en el convent parisenc dels dominics, els quals a la seva vegada eren coneguts vulgarment d’aquesta manera ja que tenien el seu vell convent al costat de l’església de Saint Jacques.

opening_devise.jpg

Ara bé, els diversos sectors que integraven aquesta tendència política (mai partit polític) aviat assumirien la denominació com a pròpia, tot dotant-la d’un caràcter plural que no permet aplicar-la a un únic grup, i molt menys fer-la servir en un únic sentit per la diversitat dels seus integrants. D’aquesta manera, la complexitat del grup polític i social que denominem com a jacobí en la Revolució francesa fa que puguem identificar aquest fenomen amb el sentit més profund i transcendent del moviment revolucionari francès que va commocionar Europa en el tombant cap al segle XIX i l’edat contemporània.

El jacobinisme, en contra d’allò que ens volen vendre els polítics dels nostres dies, encarna la invenció de la participació democràtica en la política. Una participació que anava més enllà de les elits, sinó que incloïa als sectors populars del Tercer Estat, en definitiva al conjunt de la societat inclosa en el terme nació. L’aparició de les societats polítiques (o clubs polítics) en la França revolucionària pot ser interpretada com un notable antecedent dels partits polítics moderns. Amb una diferència, però, força notable respecte dels nostres partits: aquestes societats eren plurals i mai van imposar la disciplina de vot.

Aquestes societats, juntament amb la llibertat d’expressió, d’opinió i d’impremta, van ser un dels factors més decisius del desenvolupament d’una cultura política d’inspiració laica, racionalista i democràtica, fet sense precedents en l’Europa de l’Antic Règim. Davant de la societat del privilegi, el dogmatisme, l’absolutisme monàrquic i el despotisme, el jacobinisme va proposar allò que avui considerem, sense cap mena de dubte, els pilars de la nostra democràcia: la igualtat civil, la llibertat d’expressió, el laïcisme, i la democràcia representativa i participativa recolzada en el sufragi universal. Una democràcia, imperfecta com a nounat que era, proclamada en els grans textos fundacionals de la França contemporània: les declaracions de drets de l’home i el ciutadà i les constitucions polítiques.

Robespierre2.jpgAmb aquestes bases, com és possible que existeixin els tòpics despectius contra el jacobinisme i que arriben fins als nostres dies? La resposta no té cap misteri. Això va ser degut a la reducció del moviment polític jacobí a allò que alguns historiadors han denominat com la dictadura jacobina (maig de 1793 – juliol de 1794) tot oblidant que aquest era un moviment que va estar present des dels primers passos de la Revolució. I aquesta reducció, a més, com va posar de manifest Lluís Roura, també comporta una gran manca de rigor en l’anàlisi del període del Govern Revolucionari sempre identificat amb la figura de Robespierre. Així, aquest anti-jacobinisme que identifica el període com a totalitari i fa fortuna en els nostres dies procedeix de la contrarevolució i els moviments burgesos conservadors.

No hem d’oblidar mai tres aspectes fonamentals a l’hora d’analitzar en el seu context històric el període del Govern Revolucionari. En primer lloc, i fet fonamental per a comprendre el context, aquest govern d’excepció tenia un caràcter transitori que deixava en suspens l’Acta Constitucional de 1793 motivat per les circumstàncies derivades de la guerra exterior i la contrarevolució interior. Un segon aspecte a destacar és que el Parlament (escollit per sufragi universal) i la Convenció Nacional (escollida pel propi Parlament) van exercir un control institucional permanent sobre el Comitè de Salut Pública i sobre el govern d’excepció. I un tercer element a considerar, tot i la seva dimonització historiogràfica, situant-se davant dels seus escrits i analitzant les seves accions, és profundament qüestionable dubtar de la convicció i la profunditat democràtica del pensament polític de Robespierre. Per tant, govern d’excepció sí, però autoritarisme o totalitarisme no, s’han de contextualitzar les circumstàncies. O és que la Generalitat republicana va ser una institució totalitària? Rotundament no, però en el context de la Guerra Civil va donar lloc a accions qüestionables que només poden entendre’s dins del marc del conflicte.

Respecte del centralisme jacobí. La concepció de l’Estat francès és una herència política i administrativa de l’Antic Règim i la culminació del model centralista contemporani no va ser obra de la Revolució pròpiament dita, sinó de l’Estat napoleònic. És cert, que la Gironda va desenvolupar, en el context de la guerra interior, uns suposats plantejaments federalistes en oposició al centralisme jacobí. Ara bé, aquests plantejaments no responien a un veritable desig d’articular una República federal, sinó de contraposar a la centralització parisenca (París estava dominat pels jacobins) la centralització en una altra capital controlada pels girondins.

REVOLU~1.PNGPerò és que encara hi ha més dades que permeten qüestionar aquest centralisme jacobí: la dinàmica de la complexa xarxa de societats jacobines existents a la França revolucionària ha donat peu a que un important sector de la historiografia francesa sobre la Revolució comenci a parlar del federalisme jacobí. El problema és que l’estudi de la Revolució ha estat centrat en els fets succeïts a la ciutat de París, escenari capital però no únic, i això ha deixat de banda el que va passar a les províncies i la seva relació amb la capital, fet que en els darrers anys afortunadament comença a solucionar-se i donarà lloc, amb tota seguretat, a la necessitat de reescriure bona part de les interpretacions clàssiques del període.

Des de la Revolució, el pensament contrarevolucionari primer i els moviments polítics burgesos conservadors després, van procurar fer-se seva la memòria històrica d’aquells aconteixements. Si la burgesia moderada va ser la triomfadora de la Revolució, és lògic que en controlés la seva memòria tot dimonitzant els protagonistes de la Revolució democràtica, dibuixant l’estereotip i el mite d’uns jacobins que encarnaven el mal, l’anticlericalisme violent i arrogant, el monstre del racionalisme encarnat en la filosofia, i que van conduir el país cap al caos i l’anarquia. Segons aquesta interpretació, la guerra interior hauria estat lliurada per un sol bàndol, però si és guerra és perquè dos combaten.

Aquesta interpretació del jacobinisme no només va perllongar-se en els corrents polítics conservadors i, lògicament, en els obertaments reaccionaris dels segles XIX i XX, sinó que va abraçar també els beneficiaris de la Revolució. D’aquesta manera, la pròpia burgesia, un cop consolidada la dimensió burgesa de la Revolució, no va dubtar a ignorar, oblidar i, fins i tot, combatre la memòria revolucionària tot rebutjant el caràcter revolucionari dels seus propis orígens polítics. La burgesia va passar així a representar la gent d’ordre, i condemnava els revolucionaris, deixant de banda que sense haver participat de les revolucions que van caracteritzar la primera meitat del segle XIX no hagués assolit mai els seus objectius polítics.

I així ha arribat als nostres dies el mite del jacobinisme com a monstre totalitari i centralista oposat a la llibertat política. La definició no es sosté per enlloc, però ha fet fortuna i ens persegueix. Fins i tot, si consultem el Diccionari de la Llengua Catalana de l’Institut d’Estudis Catalans trobarem la següent definició: “Radicalisme violent. Concepció política que propugna una centralització del poder polític estatal amb l’objectiu d’anul·lar les diferències entre els territoris que el componen i d’aconseguir una democratització radical”. Potser ja seria hora de revisar el concepte i acceptar allò que la historiografia porta anys explicant. O potser hem d’acceptar que els nostres polítics no coneixen les seves arrels i necessiten tornar a escola a aprendre on neix i es desenvolupa el concepte de la democràcia.

Guerres de Religió en el camí cap a l’absolutisme (1495-1610)

dissabte, 9/10/2010

A l’Època Moderna, especialment des de mitjans del segle XVI, sota el regnat de Francesc I, que tornaria a residir a la ciutat després d’un breu trasllat de la Cort als castells del Loira, la capital va embellir-se amb la proliferació de construccions renaixentistes, com el renovat Louvre y l’Ajuntament (Hôtel de Ville). És en aquesta època quan es construeixen monuments como el Museu d’història natural y el Palau de Luxemburg. La ciutat, oberta a les idees del renaixement, coneixerà novament un període d’esplendor intel·lectual i cultural gràcies a la introducció de la impremta, una relativa llibertat de pensament i al treball de nombrosos poetes, artistes i savis humanistes com Leonardo Da Vinci, o Andrea del Sarto. Aquesta llibertat, però s’esvairia el darrer any del seu regnat amb l’inici de la persecució dels hugonots, fet que li donaria un gran suport popular tot i la sagnia econòmica en forma d’impostos i taxes que va suposar el seu regnat pel poble parisenc, principal pagador de les seves campanyes militars contra la Monarquia Hispànica.

©Photo. R.M.N. / R.-G. OjŽda

Paral·lelament, amb la introducció de la Reforma, París va convertir-se en un focus de constant agitació política amb l’esclat de les Guerres de Religió. Fervorosament catòlica, Paris es mostrarà profundament hostil a la Reforma, fins al punt que les passions religioses dividiran la ciutat des de 1534 en dos faccions: catòlics y hugonots (nom que rebien els protestants francesos). Enric II crearia, el 1547, un tribunal contra l’heretgia protestant: la chambre ardente, amb seu a París. Els catòlics, cada cop més radicalitzats, anirien agrupant-se al voltant de la Santa Lliga liderada pel duc de Guisa. Els catòlics es farien forts a París, mentre que els protestants tindrien la seva principal plaça a Orleans, liderats per Antoni de Borbó, rei consort de Navarra. Després de tres esclats de violència, la mort del líder protestant semblava posar fi al conflicte.

plan-de-paris-en-1575.jpg

Els Borbons accedien al tron francès i s’obria una nova etapa de prosperitat per a la ciutat. La nova monarquia propiciaria l’embelliment de la ciutat com a símbol de la fortalesa de la monarquia absolutista i centralitzadora. Sota Enric IV París veuria sanejades les finances després de les llargues guerres i un renaixement del comerç i l’activitat econòmica. A més, seria el propi Enric IV qui reordenaria el pla de la ciutat entorn de la Plaça dels Vosges, continuaria la remodelació del Louvre i el castells de les Tulleries, terminaria l’Hôtel de Ville i el Pont-Neuf. A partir de la coronació del nou monarca, la ciutat ha d’honrar el seu sobirà i exaltar el seu poder. D’aquesta manera es comencen a construir les places reials: la plaça Douphine en honor del propi Enric IV o la Plaça dels Vosges pel seu fill Lluís XIII.

pont-neuf.jpg

Així, quan, el 1570, per la Pau de Saint Germain els hugonots van poder practicar amb llibertat el seu culte, aquesta mesura no va aplicar-se a París. Semblava que el conflicte religiós havia acabat en taules i s’iniciaria una època de relativa tranquil·litat. Així, Carles IX va oferir a Enric III de Navarra (fill del difunt líder protestant Antoni de Navarra) la mà de la princesa Margarita de Valois. El casament entre Enric i Margot tindria lloc a Notre Dame davant de les protestes de la Santa Lliga i de bona part de poble de París. Quan el conflicte semblava en vies de resolució, la nit de Sant Bartomeu de 1572, el poble massacraria els protestants que es trobaven a la ciutat (moririen prop de 20.000 hugonots a tota França, 3.000 d’ells a París). La guerra es reiniciava.

Massacre_saint_barthelemy.jpg

Enric de Navarra va ser retingut al Louvre pel duc de Guisa, abans de ser desterrat al seu regne per protestant. Carles IX moria el 1574 i així s’iniciava el conflicte successori: quan Enric III de França, germà de Carles, anava a jurar el seu ascens al tron, Enric de Navarra es proclamava aspirant al tron. Casat amb Margot, primera en la línia de successió francesa, Enric de Navarra a més era descendent de la línia dels Capets. Així s’iniciava la “Guerra dels tres Enrics” (Enric III de França, Enric de Guisa i Enric III de Navarra) pel control de París i del tron francès.

El rei Enric III va recolzar-se en el duc de Guisa, però desconfiava de les seves aspiracions al tron (era el favorit de Felip II d’Espanya) i va prohibir que residís a París. El 1588, el duc, conscient de les simpaties que aixecava entre els parisencs, va plantar-se davant de les muralles mentre les tropes reials es desplegaven pel barri llatí, la Cité i el Louvre. Grups armats de parisencs s’aixecaren aleshores exigint el pas a la ciutat del duc i aconseguirien que Enric entrés a la ciutat aclamat pels seus seguidors. Poc duraria l’alegria del duc catòlic que seria assassinat el desembre de 1588 per un sicari de la Corona. L’any següent, un catòlic exaltat feriria de mort Enric III que abans d’expirar va reconèixer els drets successoris d’Enric de Navarra.

enric-iv.jpg

Proclamat rei de França el 1589, Enric IV va haver de fer front a la darrera espurna de les guerres de religió per accedir a una capital que li era hostil per la seva fe protestant i es trobava en mans de la Santa Lliga i rebia el suport de la monarquia hispànica. Quan Enric de Borbó va abjurar del protestantisme el 1593 va poder prendre possessió de París (que “bé valia una missa”). Amb l’Edicte de Nantes (1598) el nou monarca garantia la llibertat religiosa als protestants.

El París medieval, la capital dels Capets (987-1495)

dissabte, 9/10/2010

El 891 la ciutat va ser recuperada per la dinastia comtal dels Capets. No seria fins a la introducció de la dinastia Capeta quan París va tornar a ser la capital indiscutible del país. Hug Capet, el comte de París, era escollit rei de França el 987, instaurant la dinastia Capeta i donant lloc durant el segle XI a una època d’expansió ininterrompuda de la ciutat que passaria de ser la capital d’un petit regne a esdevenir la principal ciutat francesa gràcies a l’annexió dels senyorius d’altres senyors per part de la nova dinastia. La presència novament de la Cort reial, instal·lada a la Conciergerie, i el caire religiós de la monarquia va fer que en ella hi confluïssin nobles i clergues que aportarien un nou esplendor a la urbs parisenca.

La ciutat esdevindria aleshores un important centre artesà i comercial i tornaria a créixer per les dues bandes del Sena. Tot i que podem considerar Hug Capet com el primer rei de França, la realitat és que els seus dominis efectius es reduïen a la ciutat de París, els voltants de la capital i la regió d’Orleans. La resta de França es trobava feudalitzada com a conseqüència de segles de divisions territorials per les herències merovíngies i carolíngies i el poder residia en poderosos senyors feudals i en l’Església.

Felip II l’August, rei de França entre 1179 i 1223, seria el gran monarca medieval per a la ciutat de París, amb la seva Cort instal·lada al palau del Louvre, el monarca va ampliar el territori francès al derrotar els Pantegenet anglesos capitanejats per Ricard Cor de Lleó i va reforçar la figura de la monarquia tot aprofitant-se de les disputes entre els senyors feudals per reforçar el paper reial. A més, va iniciar algunes de les grans construccions de la urbs parisenca. Les construccions civils (muralles, Louvre, ponts sobre el Sena, pavimentació de carrers, mercat de Les Halles) i religioses (Saint-Denis, Notre Dame) van proliferar des d’aquest moment.

louvre-medieval.jpg

forteres-louvre.jpg

L’existència de les muralles explica la seva distribució circular ja que els bulevards concèntrics van anar substituint les successives muralles i l’escasa presència de jardins per la massificació de l’espai. No només això, sinó que va preocupar-se pel benestar dels ciutadans parisencs construint tres hospitals i va contenir les epidèmies donant ordre de crear aqüeductes per donar sortida a l’aigua putrefacte del clavegueram. Bona part d’aquesta obra pública seria finançada pels gremis d’artesans i comerciants de la ciutat, aliats fidels del monarca.

arton161-71841.jpg

En el segle XIII, París ja era la ciutat més poblada (amb uns 200.000 habitants aproximadament) i la més rica d’Occident. En els seus carrers convivien artesans, comerciants, estudiants, frares, clergues, joglars, prestamistes, soldats, prostitutes, captaires, cortesans i el propi rei, configurant la miscel·lània característica d’un gran capital medieval. En aquest període, la ciutat estava administrada per un solo home, el prebost del rei. Aviat, però, cap al 1210, la rica burgesia local, sota la direcció dels gremis més poderosos, s’organitzaria per tal de reglamentar la vida econòmica de la capital. El 1268, la poderosa corporació dels barquers va adoptar el seu lema, “Fluctuat nec mergitur” (flota però no s’enfonsa), que més endavant es convertiria en el lema de la ciutat.

A la mort de Felip August aquest ritme de creixement no va aturar-se, i amb l’ascens al tron de Sant Lluís IX. Tot i la seva dedicació a la guerra contra els infidels en les Croades i a la lluita territorial amb Anglaterra, el monarca no va deixar de banda la seva capital i va promoure la construcció d’esglésies i de la residència universitària que esdevindria l’embrió de la Sorbona.

enceinte-philippe-auguste-1223-paris.jpg

Urbanísticament, va ser en aquesta època quan París va configurar una divisió territorial especialitzada –amb la Cité com a centre  polític i religiós, la vora dreta com a zona comercial amb l’epicentre a Les Halles, i l’esquerra cultural, universitària i  intel·lectual–. Va se a la “Île de la Cité” on van construir-se la catedral de Notre Dame (començada en 1163 i finalitzada el 1345), la Sainte-Chapelle (sota Sant Lluís, el 1246) i el palau reial de la Cité (la Conciergerie) seria ampliat per Felip el Bell entre 1285 i 1314. D’altra banda, la tradició intel·lectual de la “rive gauche” data de la instal·lació en el segle XII de mestres dissidents de la Cité com a conseqüència de les imposicions del canceller de Notre Dame que vigilava las ensenyances, fet que va portar a alguns mestres a instal·lar-se fora de l’abast de la seva autoritat i a ensenyar a les granges de les muntanyes de Santa Genoveva. A partir de 1250, unes seixanta institucions començarien a rebre prop de 700 “escholiers” donant-los llit i refugi intel·lectual. La institució més famosa i reconeguda seria la fundada en 1257 per Robert de Sorbon: La Sorbonne. La Universitat de París serà des d’aquest moment un dels grans centres intel·lectuals en filosofia i teologia de la cristiandat medieval.

plan_de_paris_1223_bnf07710747.png

El segle XIII finalitzaria amb el regnat de Felip IV, un període d’ordre amb la implantació del Parlament de París amb funcions legislatives, judicials i fiscals; a més de la regulació del comerç i de la Fira de Saint Denis, fet que va donar un nou auge econòmic a la urbs. Nogensmenys, el regnat de Felip el Bell també portaria desordres derivats de les seves creixents despeses en les campanyes militars i en engrandir els luxes de la Cort, sumades a una sèrie de males collites que van  comportar un període d’empobriment del poble i fam, derivant en motins populars. Impossibilitat per a incrementar els impostos sobre la població i perseguit pels deutes acumulats pels Capets després de tres segles de campanyes militars i embelliment de la Cort, Felip va optar, en connivència amb el papa Climent V, per iniciar un procés d’heretgia contra l’Ordre del Temple per fer-se amb els seu tresor, acabant amb les seves activitats i fent-se amb els seus béns. El mestre del Temple, Jacques de Molay acabaria sent executat a la foguera a una illa de la Cité. Amb el seu estil, Felip el Bell consolidaria l’autoritat reial, però a la vegada esdevenia un precursor de l’absolutisme.

Templars_on_Stake.jpg

En el segle XIV, però, van iniciar-se temps més difícils per a la ciutat: la població va esgotar-se per les citades fams de 1315-17 i per l’epidèmia de pesta de 1348-49. A més, la Guerra dels Cent Anys (1337-1453) entre França i Anglaterra va convertir París en un focus constant d’agitació. Iniciada per Eduard III d’Anglaterra, net de Felip IV, el conflicte arrencava com un plet pel tron francès en instaurar-se a França la dinastia Valois en la figura de Felip VI (també Capet per part de mare). Quan el Parlament de París va rebutjar la candidatura d’Eduard, aquest va enviar les seves tropes a França iniciant les hostilitats bèl·liques. La Pau de Brétigny (1360) suposava una treva en el conflicte que suposava la consolidació de la dinastia Valois a canvi de les places de Crécy, Poitiers i Calais per a Anglaterra.

El 1356, el nou prelat dels comerciants parisencs, Étienne Marcel, va llançar un pols al Delfí francès Carles V pel control de la ciutat aprofitant l’absència del rei Felip VI. Així, Marcel va fer al Delfí signar una acta que li atorgava plens poders sobre la ciutat amb l’excusa que era necessari un poder fort per defensar de l’ofensiva anglesa. La pressió dels poderosos gremis i de bona part del poble que veia una possibilitat de fugir de la guerra. Carles va haver de fugir de la ciutat i assetjar-la amb l’exèrcit reial. Traït pel seu propi lloctinent, Marcel seria empresonat i executat. Carles V un cop es coronés rei convertiria el prebost dels gremis en el prebost de París, sota el seu control directe per evitar noves agitacions procedents de la pujant burgesia comercial.

Des de 1369, Carles V aconseguiria recuperar part de les places perdudes, però quan el seu successor, Carles VI el Boig, va haver de fer front a les rebel·lions dels borgonyons aliats amb els anglesos, la guerra va posar-se clarament en contra dels interessos francesos, arribant les tropes angleses a controlar bona part de França, París inclosa. El 1420, la ciutat va arribar a ser ocupada pels anglesos i fins 1436 Carles VII no va reconquerir la ciutat. Els anglesos van instal·lar-hi una Cort encapçalada pel Duc de Bedford, regent del rei Enric VI menor d’edat. Els efectes de la guerra van minvar la resistència parisenca i la ciutat va ressentir-se fortament. L’únic consol va arribar quan les notícies de la recuperació de l’exèrcit de Carles VII van creuar les muralles. Tot i la recuperació reial i el mite de Joana d’Arc com a heroïna i inspiradora de la victòria sobre els anglesos, París va restar setze anys en mans angleses.

juana_de_arco.jpg

Les continues guerres de la Baixa Edat Mitjana van frenar temporalment l’expansió parisenca, però van tenir un efecte decisiu: van consolidar la posició política de la burgesia enfront dels reis. Durant el segle XV, un cop superada la guerra, aquesta va esdevenir la segona urbs d’Europa després de Constantinopla. Focus receptor d’un ininterromput corrent immigratori, motor econòmic del regne, París es convertiria paral·lelament en un centre difusor de la cultura renaixentista a França.

París dels merovingis a la caiguda de l’Imperi Carolingi (481-987)

dissabte, 9/10/2010

Capital del regne franc de Clodoveu, que va conquerir la ciutat sense resistència el 486, des de 508 la ciutat de París esdevindria la capital de la França merovíngia. Clodoveu en la seva lluita per fer-se amb els territoris controlats per visigots i burgundis va forjar un regne que s’extenia des dels Pirineus fins més enllà del Rin, ocupant gairebé la totalitat de la França actual –amb l’excepció de la Provença i Bretanya–, Bèlgica, els Països Baixos i la part oest d’Alemanya. L’emperador oriental, Anastasi, va concedir-li el títol de cònsol amb dret a fer servir la insígnia imperial.

clovis-bautismo

ClovisDomain.jpg

Clodoveu va morir el 511 i, segons la llei sàlica, el regne va dividir-se entre els seus quatre fills. Així, la divisió de l’herència va realitzar-se sense tenir en compte la coherència territorial i política, sinó en funció del repartiment de les rendes d’una forma equitativa entre els quatre germans. El regne de París (Neustria), juntament amb una part de la llunyana Aquitània  restava en mans de Chidelbert I. Si bé sumant els territoris de la dinastia merovíngia França esdevenia la nació més poderosa d’Europa a finals del segle VI, la realitat és que la divisió constant dels regnes seguint la llei sàlica i les pugnes internes per fer-se amb el poder van anar fragmentant cada cop més el regne creat per Clodoveu.

Una merovíngia que passaria a la història de la ciutat va ser la reina Brunilda de Reims (Austrasia). Aquesta monarca faria assassinar el rei Childeric de París com a venjança per la mort del seu marit i la seva germana, suposadament instigada pel rei parisenc. Protagonista d’un regnat tirànic, els nobles de Reims es revoltarien per portar-la presonera a París i entregar-la al rei Chilperic II que va sotmetre-la a diferents tortures fins que com a conseqüència de patir un suplici al ser arrossegada per un cavall salvatge va morir. D’aquesta manera s’unificaven els regnes de París i Reims.

El fill de Chilperic II, Dagobert, seria el darrer monarca merovingi de certa importància en la història de la ciutat, més per la seva coneguda apetència sexual i per les orgies que organitzava que pels seus èxits polítics i militars. Després del seu regnat s’iniciaria l’època dels majordoms, els poderosos ministres principals dels reis, càrrec que esdevindria hereditari en la família dels Pipins, origen de la dinastia carolíngia. D’aquest període els fets més significatius per la ciutat serien la creació de la fira comercial de Saint Denis i la configuració de París com important centre religiós de l’Alta Edat Mitjana amb fundació de Saint-Germain-des-Pres.

Si la ciutat de París fou abandonada paulatinament pels darrers reis merovingis, el desplaçament definitiu arribaria amb la instauració de la dinastia carolíngia que desplaçaria la capital del regne cap al nord-est a Aquisgran (Aix-la-Chapelle). Així, Carlemany esdevindria el gran absent de la història de París, ciutat que només visitaria en dues ocasions i sempre amb presa. La ciutat va ser menyspreada fins a tal punt que en el seu testament va deixar donacions i llegats a vint-i-una ciutats franceses: París no es trobava entre aquestes.

carlemany

Frankenreich_768-811.jpg

A més, París, davant de l’abandonament per part del monarca carolingi que va deixar la ciutat a la seva sort, hauria de fer front a les invasions normandes durant la segona meitat del segle IX –arribant a ser presa durant un breu lapse de temps per les tropes vikingues–. Els parisencs van deposar el comte titella del monarca el 870 i van recórrer a la protecció del senyor d’Anjou, Robert el Fort, que es convertia en nou comte de París i faria front les tropes normandes.

La Lutècia antiga, gals i romans (segle III a.C.-481)

dissabte, 9/10/2010

Tot i que el territori actual de la ciutat de París, punt d’encreuament entre l’Oise i el Marme en el Sena, està ocupat per l’home des de fa milers d’anys –s’han localitzat restes neolítiques datades el 4.500 a.C i era un espai clau en el desplaçament entre Britània i la costa mediterrània gal·la–, tradicionalment es considera que la història de la ciutat de París comença a escriure’s realment en el segle III a.C (entre 250 i 200 a.C).

Gaule_-59.png

Així, els primers habitants de París que coneixem van ser els membres de la tribu gal·la dels parisii, una petit poblet celta de navegants, caçadors i pescadors, que en aquell moment van establir-se a una illa del Sena (la Cité o Île de France) que les cròniques romanes van anomenar Lutècia (drassana en el riu), punt estratègic en el pas cap al nord del país i en la ruta del comerç de l’estany. Els parisii fins i tot encunyaven les seves pròpies monedes d’or –algunes de les quals han estat localitzades en un altar pagà en el subsòl de l’església de Notre Dame–.

Conscient de la importància d’aquest enclavament, en el context de la Guerra de les Gàl·lies (58-51 a.C.), Juli César enviaria les seves legions per conquistar el territori gal dels parisii. Vercingetòrix va ser un llegendari cap gal que s’aixecaria contra l’ocupació romana el 52 a.C. Un any abans els senons i els carnuts, pobles veïns dels parisii, ja s’havien negat a enviar els seus representants a l’assemblea de tribus gal·les convocada per César a Amiens. El líder romà va considerar aquest fet com un atac i va traslladar l’assemblea als voltants de Lutècia, però per aquells moments la revolta ja s’extenia per la major part de la regió.

galos2.jpg

Així, els romans ocuparien l’illa de la Cité el 52 a.C. després de la batalla de Lutècia (en l’esplanada que ocupa l’actual Camp de Mart). Els parisii, comandats per Camulogen, van resistir inicialment a les legions romanes des del marge esquerra del riu, aixecant un campament on avui trobem el Panteó. Juli César, que havia derrotat i empresonat Vercingetòrix a Alèsia, va enviar el seu general Labienus amb quatre legions que van avançar pel marge dret del Sena, instal·lant el seu campament a l’alçada de l’actual museu del Louvre. Desprès de la destrucció de la ciutat –els gals van preferir cremar la ciutat abans que entregar-la als romans–, la població dels parisii esdevindria una ciutat gal·loromana que s’estendria per la vorera esquerra del riu.

La poderosa expansió de l’Imperi Romà va deure’s a l’eficàcia militar de les seves legions i a una discreta tolerància de les creences i costums dels vençuts. Els temples a Júpiter eren un espai on retre culte a l’emperador i, sovint, mantenir els cultes pagans anteriors. D’aquesta manera, en el temple de Júpiter de Lutècia (situat gairebé on s’aixeca l’actual catedral de Notre Dame), es mantenia el culte a les antigues divinitats gal·les com Taran (déu del tro), Teutates (déu protector), o Esus (déu de la guerra), administrat pels druides. Tot i la relativa tolerància vers les creences gal·les, els romans si perseguirien la figura dels druides, prohibint les seves pràctiques cerimonials més sagnants (practicaven sacrificis humans).

vercingetorix1.jpg

Lutècia aniria prenent forma, reconstruïda pels ocupants de la Cité, transformant-la en un centre administratiu romà, la típica capital de província. D’aquesta manera, la ciutat aniria creixent a la banda esquerra del Sena i a la pendent nord de la muntanya de Santa Genoveva (l’actual barri llatí). En els segles I i II van construir-se l’antic amfiteatre i les termes de Cluny, les úniques restes de l’època romana conservades a l’actualitat. Les termes eren alimentades d’aigua per un aqüeducte que recorria el Bièvre, un petit riu que  travessa París de forma subterrània. El monument és un reflex de l’exportació de les formes de vida romanes a través de l’Imperi i del seu impacte a la ciutat.

Experts mariners i comerciants, sota el domini romà els parisii van ampliar el seu radi d’acció i ampliant la seva oferta de mercaderies. Al segle I es fundava el Nautae Parisiaci, el gremi de navegants de Lutècia, associació que esdevindria la llavor de la gran Lliga comerciant parisenca de l’Edat Mitjana.

El cristianisme començaria a introduir-se a la ciutat a finals del segle III per Saint Denis (Sant Dionisi), aquest esdevindria el primer bisbe de la ciutat fins la seva decapitació a mans de les autoritats romanes el 280 –la llegenda diu que hauria caminat amb el cap sota el braç fins a la basílica que porta el seu nom–.

saint-denis.jpg

La ciutat hauria de fer front a fortes onades d’invasors bàrbars germànics, motiu pel qual va ser fortificada, però inútilment perquè va ser conquerida pels bàrbars i destruïda en la seva major part l’any 280. Els habitants de Lutècia van refugiar-se a la Cité i van erigir una nova civitas fortificada. A finals de segle, la pujada al poder de l’emperador Dioclecià va restablir la pau i va portar un nou període de prosperitat per a la ciutat. Lutècia va convertir-se aleshores en el centre neuràlgic del comerç del nord-est europeu. A més, Lutècia va esdevenir un important punt estratègic i militar: tot i la retòrica nacionalista i l’exaltació de la figura de Vergincetòrix, els gals van mantenir-se sempre lleials a Roma i van nodrir abastament les legions. L’emperador Constantí (306-337) va dignificar la ciutat establint-hi la presència d’un prefecte pretorià d’alt rang a la ciutat. El propi Constantí seria l’emperador romà que es convertiria al cristianisme i consagraria aquest com a religió oficial de l’Estat.

Des del segle IV Lutècia canviaria el seu nom, en paral·lel a la proclamació de Flavi Claudi Julià l’Apostata, prefecte de Roma, com a emperador dels gals (355). Governador de la Gàl·lia amb dignitat de César, Julià va establir la seva residència a Lutècia, embellint la ciutat que seria rebatejada amb el nom de  París el 360, recuperant el nom dels seus antics habitants. Apostata del cristianisme, Julià seria proclamat emperador de Roma pels seus generals i soldats el 361, mantenint el seu palau a París, convertida en capital imperial. L’emperador donaria llibertat religiosa en els seus territoris.

santa-genoveva.jpg

La decadència de l’Imperi era un fet i la Gàl·lia hauria de fer front a diferents onades invasores de pobles bàrbars des de finals del segle IV. Mentre els visigots s’instal·laven al sud de la Gàl·lia, l’any 451, un aconteixement marcaria la memòria de la ciutat de forma duradora: la religiosa Geneniève (Santa Genoveva) va aconseguir desviar la cobdícia de Atila, rei dels huns, inspirant la resistència parisenca contra l’intent d’invasió de les seves tropes mitjançant les seves pregàries a Déu. A través d’aquest mite, fortament reproduït pels nacionalistes francesos, la religiosa es convertiria en la patrona de la ciutat de París.

Anys després, però, el 486, els francs merovingis liderats per Clodoveu van envair la ciutat, van convertir-se al cristianisme i van fer de París la capital del seu nou regne: França.

París, ciutat universal

dissabte, 9/10/2010

Capital de l’Estat francès i de la regió administrativa de l’Illa de França, París forma un departament independent amb un radi de 105 km2 i 2.153.600 milions d’habitants que constitueix el centre d’una àrea metropolitana (regió parisenca o Illa de França) de 9,9 milions d’habitants. Seu del Govern estatal i principal centre intel·lectual, artístic, econòmic i financer de França, el seu prestigi sobrepassa la funció de capital estatal per assumir la d’una autèntica metròpoli mundial.

paris.png

Situada a la confluència de les valls de l’Oise, Marme i Sena, al centre de l’Illa de França i propera a regions diverses del país (Beauce, Brie, Valois), moltes són les causes que han afavorit l’expansió de París: la disponibilitat d’una via fluvial (riu Sena) que facilita les relacions amb la mar; l’encreuament d’aquesta via fluvial amb vies terrestres que han assolit importància arran del creixement urbà (artèria nord-sud i artèria est-oest); la mateixa existència d’una illa (la Cité) que, en facilitar el pas del riu, presentava òptimes condicions per a la defensa; i també les circumstàncies històriques que promogueren ja des dels segles IX i X l’ascensió de París al primer rang d’Europa com a centre polític.

paris-commune.jpgLa ciutat de París assoleix la configuració actual el 1860 (moment de les eixamples de les grans capitals europees); així, en aquesta modificació van crear-se  els vint districtes municipals (arrondisements) actuals, distribuïts en forma d’espiral i seguint la direcció de les agulles del rellotge. Dels 78 km2 que abrasava la ciutat el 1860, París va ampliar-se a 86,9 durant la dècada dels anys vint, arribant als 105 km2 actuals el 1929 amb l’annexió oficial dels parcs forestals del Bois de Boulogne i del Bois de Vincennes.

París acull a una població amb múltiples cares. Una gran porció d’estudiants, joves actius i persones grans, nombrosos turistes i una part important d’estrangers residents donen mostra de la seva riquesa cultural. Actualment, els parisencs representen el 19,3% de la població de l’Ile de France i el 3,6% de la població total del país. Val a dir que els turistes engrandeixen les seves xifres amb uns 27 milions de visitants a l’any. Per tant, els parisencs de naixement són escassos a París ja que la majoria de la població de la ciutat no hi ha nascut. El 14% de la població parisenca és d’origen estranger (310.000 persones), sense comptar els nacionalitzats. Magribins, turcs i europeus de la Unió Europea constitueixen el 78% d’aquest gruix migratori.

Malgrat una notable interacció entre els espais que la configuren, podem diferenciar diversos sectors:

  1. El París històric. El vell París, centre de l’aglomeració urbana, des de la Bastilla a l’Étoile, i de l’Opera a l’Observatoire, és on podem trobar les funcions culturals i administratives de la ciutat.
  2. L’àrea residencial oest. Des de l’Étoile fins al Bois de Boulogne podem observar un espai sotmès a un creixent procés de densificació per l’aparició d’alts immobles de luxe a l’entorn de l’àrea de la Défense.
  3. El París perifèric. El París popular de la perifèria presenta un paisatge urbà tant incoherent com anàrquic per la seva construcció en al·luvió.
  4. L’àrea suburbana. La banlieue, amb una extensió 14 vegades superior a la de la pròpia ciutat i amb més del doble de densitat de població, presenta una gran densitat de paisatges urbans marcats per la manca de planificació. Cal distingir entre la banlieue de l’est que s’apropa a les característiques de degradació urbana, i la de l’oest que gaudeix d’un millor nivell de vida.

paris_night.jpg

Però la ciutat és, a més, una gran aglomeració nascuda més enllà del nucli que la forma. Així, l’àrea demogràfica parisenca abraça una territori que se’n va molt més enllà dels límits de la ciutat formant un oval  irregular amb extensions de creixement urbà al llarg dels rius Sena i Oise al nord-oest i el nord. Més enllà dels principals suburbis, la densitat de població decreix bruscament donant pas a una combinació de boscs i zones agrícoles amb una sèrie de ciutats satèl·lits distribuïdes de forma dispersa però relativament uniforme en el territori. Aquesta corona periurbana combinada amb l’aglomeració de París completa l’àrea urbana parisenca abraçant un oval de 14.518 km², és a dir, una àrea aproximadament 138 cops més gran que la del propi París, i 12.067.000 habitants.

paris_et_petite_couronne.jpg

L’aglomeració parisenca és la primera regió industrial francesa. Certament difosa, la localització industrial s’accentua als sectors de Levallois-Perret, Clichy, Saint-Ouen, Asnières, Saint-Denis, La Courneuve i Aubervilliers. Les noves àrees industrials predominen al nord i a l’est (Aulnay-Sous-Bois, Haut-Montruil, entre d’altres). Moltes d’aquestes zones citades són les que darrerament van patir aldarulls per la mala integració del jovent immigrant de segona i tercera generació.

plano-paris.jpg

En el centre urbà persisteixen les típiques indústries parisenques: joieria, orfebreria, mobles artístics, alta costura, perfumeria i cosmètica, material de precisió, activitats editorials i tipogràfiques, entre d’altres. A més, alguns punts de la perifèria concentren diversos sectors industrials: automòbils (Renault, Citröen), productes químics i construccions mecàniques. La funció política i administrativa de París potència, d’altra banda, el sector terciari, amb una gran concentració d’oficines de banca, grans empreses, asseguradores, majoristes, etc. A més, la capital francesa mostra una gran concentració del patrimoni i de l’activitat cultural del país amb la creació de centres culturals, facultats i biblioteques a molts sectors de l’àrea suburbana.