Entrades amb l'etiqueta ‘Moviments Socials’

La crema de la Fàbrica Bonaplata

divendres, 9/12/2011

Un nou moviment de bullanga, l’agost de 1835, va adreçar-se contra les autoritats militars ja que el general Bassa acudia en una actitud provocadora a castigar els barcelonins després de les primeres bullangues i emparant-se en el context de la Primera Guerra Carlina. Bassa va ser assassinat per un grup d’assaltants i llançat daltabaix del balcó sense que la milícia ni la tropa fessin res per evitar-lo. El cadàver va ser arrossegat i cremat posteriorment a costat de la destrucció de l’estàtua de Ferran VII i la crema de les casetes dels burots i de la fàbrica Bonaplata.

La crema del vapor Bonaplata va ser un acte de ludisme, un atac a la industrialització i mecanització, en un període en que la persistència de la guerra carlina creava dificultats de treball i ocupació. Aquest fet revelava que els burgesos no podien controlar les masses populars amb la facilitat que havien cregut quan van estimular la seva agitació o l’havien tolerada mentre les seves accions respectaven la seva propietat. La crema del Vapor faria néixer el temor a les masses descontrolades, apartaria els més tebis de l’acció revolucionària i donaria lloc a que l’autoritat actués sense contemplacions.

D’aquesta manera es relataven els fets que van culminar amb l’incendi de la fàbrica Bonaplata al diari liberal barceloní El Vapor de 10 d’agost de 1835:

el vapor.jpg

La fuerza impotente de la facción carlista del Norte; los repetidos descalabros que nuestro valiente ejército sufrió en Navarra; el aumento escandaloso de la facción de Cataluña, y su insolente audacia; los asesinatos de los urbanos de Manresa, Camarasa, Reus y otras poblaciones; los continuos robos que diariamente estaban haciendo los facciosos a los ciudadanos más pacíficos y honrados, deteniéndolos en los caminos públicos o sacándolos de su casa para exigirles por su libertad cantidades que no podían pagar ni aun desposeyéndose de cuanto tenían; las quemas de las diligencias y de los coches que conducen la correspondencia pública; la obstrucción, por estos medios, del comercio exterior y consecuente paralización de la industria […] hechos eran que hacían penetrar en los espíritus de todas las personas interesadas en el nuevo orden de cosas aquella inquietud que precede ordinariamente las grandes crisis […].

Autorizado con este decreto venía el general Bassa a castigar de un modo ejemplar a los que hubiesen tomado parte en los acontecimientos de la noche del 25 al 26 de julio: la resistencia del Pueblo produjo la muerte del general gobernador.

En ambos días las propiedades de los particulares habían sido respetadas, y en medio del desorden reinaba cierto orden que honraba al pueblo barcelonés; pero por una de aquellas desgracias, inevitables en una población de 150.000 habitantes, un enemigo de las prosperidad pública logró sin duda seducir a algunos sugiriéndoles la idea de que la fábrica de vapor de Bonaplata, Vilaregut, Rull y compañía, perjudicaba al pobre jornalero, porque causaba la disminución en el precio de su jornal.

incendi fabrica bonaplata.jpgCon este engaño los seducidos, en vez de acudir a la Junta de Autoridades pidiendo leyes que mejorasen la suerte de las clases inferiores; que diesen una instrucción proporcionada a sus hijos para que con el tiempo pudiesen ser unos ciudadanos útiles, que disminuyesen los enormes derechos que pesan sobre la clase más pobre y más numerosa; que reformasen la ley de elecciones, para que los Procuradores pudiesen ser verdaderos representantes de la Nación española; que la elección de alcaldes y regidores, como que es un gobierno de familia, pudiese recaer en cualquier ciudadano que mereciese la confianza del pueblo sin necesidad de la autorización del Gobierno; que la policía dependiese exclusivamente del alcalde del pueblo, como autoridad central del Gobierno civil de la Provincia, a fin que la policía no pudiese ser convertida en un medio de opresión del hombre de bien, libertando al pueblo de las engorrosas y dispendiosas trabas con que hasta ahora se le ha mortificado: leyes que autorizasen a los individuos de una compañía de la Milicia ciudadana, protectora especial de los derechos del Pueblo, a nombrar sus oficiales y los capitanes de batallón, la plana mayor; que toda la Milicia de España estuviese organizada por batallones […]; que concediesen libertad de imprenta […], leyes en fin que declarasen nacionales los bienes del clero […].

En vez, repetimos, de ocuparse el Pueblo en pedir estas leyes que podían hacer su felicidad y establecer sólidamente un verdadero gobierno representativo, se detuvo en destruir los elementos de la riqueza nacional quemando la fábrica de Bonaplata y compañía. Con ello, los que lo hicieron, acreditaron las voces de que Barcelona estaba llena de anarquistas que sólo aspiraban a enriquecerse con el robo de la propiedad de los ciudadanos pacíficos […]. Dieron con su ejemplo motivo a otros desórdenes y son responsables de los castigos que algunos desgraciados sufran: desmintieron a los que habían prometido que el pueblo no cometería ningún exceso de este género: privaron al Pueblo inocente y desgraciado de sus mejores defensores que de ordinario son filósofos, que al paso que intentan hacer restituir al pueblo los derechos que le competen, son enemigos del robo y del asesinato: finalmente, fueron ingratos con los jefes de aquella fábrica que en aquel mismo día los habían conducido al combate.

d7eed8d81e047d730dc59d4129290485_1M.png.jpgY cuando todas las naciones de Europa recompensan con munificencia a los inventores de un descubrimiento que acelere los motores de las máquinas de vapor para dar mayor vigor a la industria; cuando por medio de caminos de hierro se conducen por el vapor con extraordinaria rapidez, facilidad y baratura de las primeras materias, los géneros de consumo y los artefactos; cuando por el vapor llegamos con velocidad y tiempo determinado a las regiones más distantes; cuando sin el vapor seremos siempre y necesariamente tributarios de la industria extranjera porque nunca podremos rivalizar ni competir con ella; cuando por carecer España de aguas no pueden abrirse canales; y sin el vapor no puede haber caminos de hierro que nos transporten los granos de que abundan otras provincias para comer el pan barato […] ¿no es un enemigo del Pueblo el que induce a quemar las máquinas de vapor? ¿Podremos nunca sin el vapor fabricar las muselinas, holandas y otras manufacturas que tenemos ahora que comprar al extranjero, y en qué se emplearían los brazos del jornalero español? […].

Pero el mal está hecho: de lo que debe tratarse ahora es de repararlo. La política y la justicia lo exigen. Lo primero, para que se vea que cuando en un trastorno político se causa un mal, se repara; lo segundo, porque si no nos engañamos: y en efecto los gobernantes, siguiendo un sistema erróneo, dieron lugar al estallido popular de resultas del cual se quemó la fábrica, es justo y muy justo que la Nación indemnice a los propietarios de los perjuicios sufridos, toda vez que por carecer de una ley de responsabilidad no pueden los propietarios reclamar la responsabilidad de los agentes del poder.

Si nuestro dictamen debiese prevalecer, la Junta de Autoridades autorizaría a la de Comercio para que abriese una suscripción voluntaria y recaudase las sumas que entregasen para la indemnización: la Junta de Autoridades pediría la Reina Gobernadora el terreno de uno de los conventos derruidos de esta ciudad para que vendiéndolo se aplicase su producto a la indemnización entregando lo restante, si lo hubiese, al Ayuntamiento para el equipo de los que se alistasen ahora a la Milicia Urbana y no tuviesen facultades para costearse el uniforme.

La condemna de l’Imperialisme per la Segona Internacional

dijous, 30/06/2011

Van ser els polítics socialistes els que, malgrat a l’existència d’algunes reticències en els seus rengles, van endegar les més importants campanyes de denúncia del colonialisme en els inicis del segle XX. D’aquesta manera, la Segona Internacional, al Congrés de Stuttgart (1907), definiria l’Imperialisme com una forma “degradada” del capitalisme i acordava que els partits socialistes tenien el deure de combatre l’explotació i la servitud colonial en totes les seves formes.

Extracte de la resolució de la Segona Internacional al Congrés de París de 1900:

El Congrés Socialista Internacional reunit a París, considerant que el desenvolupament del capitalisme comporta fatalment l’expansió colonial, que és causa d’enfrontament entre governs, que l’Imperialisme excita el xovinisme a tots els països i imposa despeses cada cop més grans en profit del militarisme, que la política colonial de la burgesia no té cap més propòsit que ampliar els beneficis de la classe capitalista i el manteniment d’aquest sistema [...] i que comet crims i crueltats contra les races indígenes conquerides per la força de les armes.

Extracte de la resolució de la Segona Internacional al Congrés de Stuttgart de 1907:

El Congrés declara que els diputats socialistes tenen el deure d’oposar-se irreductiblement, en tots els parlaments, a aquest règim d’explotació i de servitud que impera a les colònies i d’exigir reformes per millorar la vida dels indígenes, vetllant pel manteniment dels seus drets, impedint-ne qualsevol mena d’explotació i de servitud i treballant, amb tots els mitjans que tinguin a la seva disposició, per educar aquests pobles per a la independència.

Lentament, al començament del segle XX, i gràcies a la condemna de l’imperialisme realitzada pel socialisme i altres sectors democràtics progressistes va anar-se consolidant un poderós corrent anti colonialista, els arguments del qual van anar penetrant a poc a poc en les consciències de la gent i amb el temps molts dels governs de les potències imperialistes van trobar-se, a l’interior del mateix país explotador, amb una forta oposició a la seva actuació colonial.

Hobsbawm i la necessitat de llegir Marx avui

diumenge, 19/06/2011

Navegant per Internet he topat amb una entrevista concedida per l’historiador britànic Eric Hobsbawm el 2008. Sempre és un plaer llegir les reflexions d’aquest mestre d’historiadors, fins i tot quan no s’està d’acord, però crec que avui dia, davant la crisi d’una esquerra cada cop més difuminada per la pràctica de polítiques de dretes (també mal conegudes com liberals) com a resposta a la crisi econòmica, aquesta entrevista recupera la seva vigència i mereix un cop d’ull. Val la pena que el socialisme rellegeixi l’obra de Marx? Aquí teniu un extracte de les opinions de Hobsbawm al respecte:

Eric Hobsbawm.jpg

Eric Hobsbawm

Cap socialista pot renunciar al pensament de Karl Marx, en el benentès que creia que la seva tesi segons la qual el capitalisme havia de ser succeït per una altra forma de societat es basava, no en una esperança o en la voluntat, sinó en un anàlisi seriós del desenvolupament històric, particularment de l’era capitalista. La seva predicció real de que el capitalisme seria reemplaçat per un sistema administrat o planejat socialment encara avui sembla raonable, tot i que va subestimar la possibilitat que els elements del mercat sobrevisquessin en algun tipus de sistema postcapitalista. Ja que Marx va abstenir-se de formular especulacions al voltant del futur no pot ser responsabilitzat per les formes específiques en les quals les economies “socialistes” van ser organitzades sota el “socialisme realment existent”.

Respecte dels objectius del socialisme, Marx no va ser l’únic pensador contemporani que desitjava una societat sense explotació i alienació, en la qual els éssers humans poguessin veure’s realitzats plenament segons el seu potencial. Ara bé, sí que va ser qui ho va expressar amb més força que ningú, i les seves paraules encara avui mantenen el poder per inspirar les noves generacions.

Tanmateix, Marx no retornarà a ser una inspiració política per a l’esquerra fins que aquesta entengui que les seves obres no poden ser enteses com a tractats polítics, autoritàriament de qualsevol altra manera, ni com a descripcions de la situació del món capitalista d’avui, sinó com una guia per entendre la naturalesa del desenvolupament capitalista. Ni tampoc podem plantejar-nos o oblidar que ni ell mateix no va aconseguir una presentació [un desenvolupament] ben planejat, coherent i complet de les seves idees, tot i els intents d’Engels i d’altres autors per construir els manuscrits de Marx, donant forma a un segon i tercer volum d’El Capital. Això ho deixen palès els Grundrisse [recopilació de les anotacions de Marx]. Fins i tot, un Capital complet només hauria format una part del pla original de l’autor, excessivament ambiciós.

D’altra banda, Marx no retornarà a l’esquerra fins que la tendència actual entre els activistes radicals de convertir l’anticapitalisme en antiglobalisme sigui abandonada. La globalització existeix i és irreversible. Marx ho va reconèixer com un fet i, com a internacionalista, va donar-li la benvinguda. Allò que ell va critica i el que nosaltres hem de criticar és el tipus de globalització que ha produït el capitalisme.

Marx és i romandrà com una de les grans ments de la filosofia i l’anàlisi econòmic del segle XIX, i, en la seva màxima expressió, com a mestre d’una prosa apassionada. També és important llegir a Marx perquè el món en el qual vivim actualment no pot entendre’s sense la influència que els escrits d’aquest home van tenir en el segle XX. I finalment, hauria de ser llegit perquè, com ell mateix va escriure, el món no pot ser canviat de manera efectiva a menys que sigui entès, i Marx roman com una guia fenomenal per a la comprensió del món i dels problemes als quals hem de fer front.

L’imperialisme al Marroc i la Setmana Tràgica de 1909

dijous, 24/02/2011

A partir de 1900, Espanya va consolidar la seva penetració al nord d’Àfrica. La Conferència d’Algesires (1906) i el posterior Tractat hispano-francès (1912) van establir un protectorat franco-espanyol al Marroc. A Espanya li va correspondre el territori del Rif, una zona muntanyosa del nord marroquí, amb l’obligació de pacificar-lo i controlar-lo. L’interès espanyol en el territori es basava en els possibles beneficis econòmics derivats de l’explotació de les mines i les inversions en ferrocarrils, però sobretot en el desig de restaurar el prestigi de l’exèrcit després del Desastre de 1898 i d’aconseguir que el país tornés a convertir-se en una potència colonial.

La presència espanyola en aquest territori, però, va veure’s contestada des d’un bon començament pels atacs continuats dels rifenys, organitzats en cabiles. Les cabiles rebels del Rif, que actuaven de forma esporàdica contra les tropes espanyoles assentades al Protectorat del Marroc, havien començat a moure’s amb més intensitat a l’estiu de 1909, atacant objectius militars, econòmics i la via del ferrocarril propera a Melilla. La derrota de les tropes espanyoles al Barranco del Lobo (1909) va fer que el Ministre de la Guerra ordenés que s’enviessin nous contingents militars al Marroc mitjançant la lleva d’uns 40.000 reservistes que van ser mobilitzats a tot l’Estat.

Protectorado español Marruecos.jpg

Molts reservistes casats van ser cridats a files, mentre que soldats en actiu i joves que havien comprat la seva exempció van lliurar-se de participar en l’operació. La major part d’aquestes tropes havien de partir cap al Marroc des de Barcelona, fet que va provocar que la ciutat visqués un moviment de protesta popular contra les autoritats de gran magnitud amb la creació d’un Comitè de Vaga i la declaració d’una vaga general que va comportar una setmana d’incidents i enfrontaments al carrer.

La mobilització contra la guerra i contra la injustícia del sistema de quintes va iniciar-se al port de Barcelona el 18 de juliol, durant l’embarcament de les tropes cap al Marroc. El dia 24, amb la participació de republicans lerrouxistes, socialistes i anarquistes, va constituir-se el Comitè de Vaga que interpretava la campanya militar al Marroc com una veritable guerra de classes i va fer la crida a la vaga general. La revolta va allargar-se una setmana, tot desbordant l’objectiu inicial de la protesta i adquirint un fort component antimilitarista i de rebuig a l’hegemonia social i cultural de l’Església.

campana-gracia-19130726.jpg

Factors que expliquen l’esclat de la Setmana Tràgica:

  • Anticlericalisme. Entès com la consciència del poble de que existia una Església organitzada, o simplement un catolicisme, al servei dels rics i els poderosos, explotadora dels pobres i corruptora de les consciències. Això era conseqüència, a més d’altres motius que venien arrossegant-se des del segle XIX, de la propaganda contra l’Església realitzada per Lerroux.
  • Antimilitarisme. Oposició al fet que els soldats fossin enviats al Rif a fer la guerra i morir. A Catalunya existia una massiva i radical oposició a deixar-se enviar fills, marits o pares a morir al Marroc. Els mateixos socialistes espanyols, moderats en comparació amb el sindicalisme i l’anarquisme català, també seguirien una política d’oposició a la guerra del Marroc.

La vaga de protesta va desembocar en una gran manifestació contra la guerra imperialista al Marroc. La revolta va ser caòtica i espontània. Al carrer van aixecar-se barricades, van produir-se enfrontaments i elements radicals i anarquistes anticlericals van incendiar-se més de vuitanta centres religiosos, entre ells 21 esglésies i 40 convents. No dirigien la sublevació ni els radicals, ni els nacionalistes republicans, ni els mateixos anarquistes. Així, la manca de direcció i coordinació polítiques van derivar cap a l’acció incontrolada de grups que actuaven indiscriminadament.

mapa_ST_gran.jpg

Les primeres notícies dels fets de Barcelona van aparèixer a la premsa espanyola com una sublevació separatista. La realitat, però, és que fora de Barcelona, la revolta només va estendre’s a Sabadell. El poble radical, treballat al llarg de vuit anys per un revolucionarisme lerrouxista extremista i confús, va sentir-se identificat instintivament amb la revolta i sense esperar directrius ni consignes va llençar-se a les barricades o a l’incendiarisme, convençut de que per fi es posava en pràctica el programa radical. Així, es podria parlar d’una certa paternitat del lerrouxisme en els fets de la Setmana Tràgica.

setmana-tragica.jpg

El govern de Maura va respondre a l’onada de violència declarant l’Estat de guerra i enviant reforços per reprimir les manifestacions mitjançant una dura repressió que va portar a sagnants enfrontaments entre els manifestants i les forces militars.

TragicWeek.jpg

Per la seva banda, la burgesia catalana no va preocupar-se, tot i la forta repressió contra els manifestants, d’altra cosa que no fos la protecció dels seus interessos econòmics. La Lliga Regionalista va descobrir la seva veritable cara a la població: era un partit classista de caire molt conservador disposat a pactar, sempre que fos necessari, amb el poder central per reprimir insurreccions populars i avortar reivindicacions socials que anessin en contra dels seus interessos.

Francisco_Ferrer_Guardia.jpg

Francesc Ferrer i Guàrdia

Acabada la revolta, va produir-se una forta repressió per part del govern amb la suspensió de les garanties constitucionals a Barcelona fins el mes de novembre, 2.500 persones detingudes –i sembla que uns 2.000 exiliats o fugits a França–, la celebració de 216 consells de guerra que van implicar 1.700 persones, i la sentència a mort de 17 persones, de les quals només cinc van ser executades.

La conseqüència més dramàtica de la Setmana Tràgica va ser l’execució de Francesc Ferrer i Guàrdia, un pedagog anarquista fundador de l’Escola Moderna, que va ser acusat de ser qui va instigar la població a aixecar-se contra el govern. Les massives protestes internacionals no van poder evitar la seva mort, tot i que no s’havia provat que tingués cap relació directa ni amb la vaga general ni amb l’esclat dels incidents. L’execució de Ferrer i Guàrdia va ser tant una represàlia originada per l’atac al sistema escolar catòlic pels seus intents de potenciar l’escola laica com una mostra del càstig exemplar que volia exercir el govern.

Si a nivell espanyol, l’actuació del govern va aixecar una onada de protestes que van fer caure Maura del poder, a Catalunya també van produir-se conseqüències polítiques.

D’una banda, el lerrouxisme, desacreditat pel seu posicionament oportunista, va començar a perdre influència entre els treballadors. A més, el fracàs del moviment va provocar el desengany d’importants sectors de la classe obrera respecte dels polítics republicans, fet que afavoriria sensiblement l’arrelament del sindicalisme apolític de la CNT en els anys següents. Finalment, la Solidaritat Catalana va rebre el seu cop definitiu i la Lliga Regionalista va patir un important retrocés electoral després d’haver donat el seu suport indirecte a la repressió de la revolta popular.

La Solidaritat Obrera i el naixement de la CNT

dimecres, 23/02/2011

El moviment obrer arribava perjudicat a l’inici del segle XX. El procés de Montjuïc i l’assassinat de Cánovas del Castillo havien tancat l’època clàssica del societarisme obrer i de l’anarquisme d’acció. L’onada terrorista i la repressió política de finals del segle XIX van deixar el moviment obrer molt debilitat. Ara, les societats obreres d’ofici adoptaran la paraula “sindicat” per denominar l’agrupació d’obrers d’un mateix ofici. L’obrerisme arribava al segle XX després de veure com els plantejaments sindicalistes del segle XIX, tant d’inspiració socialista com anarquista, havien fracassat. En mig de la desarticulació del sindicalisme, les societats d’ofici i de resistència no només no va desaparèixer, sinó que van mantenir un important nivell de militància.

Davant d’aquest panorama, el lerrouxisme va impactar amb força en els ambients proletaris fins 1909, i els seus seguidors van intentar organitzar un sindicalisme en torn al Partit Radical, però el seu intent va suposar un fracàs rotund. El socialisme intentarà, inútilment, fer-se amb el suport de l’obrerisme que donava suport a Lerroux.

Paral·lelament, l’anarquisme va iniciar un procés de reorganització i expansió sindical orientat al voltant de l’assimilació i la difusió de la teoria francesa plasmada a la Carta d’Amiens de la CGT (1906). Les característiques generals del sindicalisme revolucionari van seguir sent l’acció directa i la vaga general com a mitjà per a instaurar una societat sense classes. A la seva teoria convergien plantejaments marxistes com la lluita de classes i la resolució d’organitzar el proletariat al marge d’altres classes socials.

Les noves teories que s’anaven introduint no van ser acceptats unànimement en els medis llibertaris. L’anarquisme considerava que les idees transformarien la societat i que el sindicalisme era el terreny favorable per desenvolupar el se pensament i la seva acció. Políticament, l’anarquisme oposava l’individualisme a l’Estat, era antiparlamentari i antipolític. Durant el primer terç del segle XX, va passar-se d’un obrerisme de caràcter societari i sense cohesió organitzativa i feble a un sindicalisme de masses, socialment revolucionari que lluitava per superar les dificultats tradicionals d’organització per convertir-se en el representant dels treballadors.

El 1907 van iniciar-se les primeres reunions entre sindicalistes catalans per crear una federació sindical barcelonina: Solidaritat Obrera. Es buscava crear un moviment similar al de Solidaritat Catalana entre els treballadors i a les primeres reunions van prendre part anarquistes, socialistes i republicans. L’agost de 1907 es constituïa la federació de sindicats Solidaritat Obrera a Barcelona. El sindicat naixia per la necessitat d’oferir una alternativa organitzada a la desarticulació anarquista, al socialisme reformista i al lerrouxisme.

anagramasolidaridadobrera.jpg

Tots els treballadors tenien una sèrie d’interessos comuns, com a mínim laborals, i van reconèixer la necessitat de reformar el moviment societari per ser realment efectiu. Així, les societats adherides amb l’ajuda de Francesc Ferrer i Guàrdia van començar a publicar el setmanari Solidaridad Obrera, el que seria l’òrgan de la CNT. El model de Solidaritat Obrera tenia vocació estatal i va exportar el model a altres regions, creant organismes del mateix nom a Andalusia o Galícia. El model solidari va trencar-se aviat perquè els socialistes barcelonins, davant la pressió de la direcció del PSOE, van colisionar amb la UGT i després del desenvolupament dels fets de la Setmana Tràgica van abandonar Solidaritat Obrera.

solidaridadobrera.jpg

Cnt_1910.jpg

El 1910 va decidir-se la constitució d’una Confederació General del Treball de caràcter anarcosindicalista que es convertiria en la CNT. La CNT propugnava els principis del sindicalisme revolucionari: l’apoliticisme, l’acció directa i la vaga general com a mitjà per aconseguir la revolució social. La CNT era hereva de les velles tradicions apoliticistes del proletariat català, propugnant la ideologia i les tàctiques del sindicalisme revolucionari i diferenciant-se tant del model de la UGT com del sindicalisme reformista. La CNT ràpidament va fer-se amb l’hegemonia entre el sindicalisme català. La seva força va radicar a Catalunya i Andalusia, mentre que la UGT s’estenia amb força per Madrid i Biscaia. El socialisme català era minoritari i tenia la seva petita força concentrada a Barcelona i Mataró.

L’anarquisme a l’Espanya de la Restauració

dimarts , 1/02/2011

El 1881, la secció espanyola de la Internacional Obrera (FRE), de tendència bakuninista, va canviar el seu nom pel de Federació de Treballadors de la Regió Espanyola (FTRE) motivada per la necessitat d’adaptar-se a la nova legalitat del règim de la Restauració que prohibia les organitzacions de caràcter internacional dirigides des de l’estranger. Així, un sector dels antics dirigents de l’anarcosindicalisme català, contraris al nihilisme i l’insurreccionalisme, van emprendre el camí de la reorganització de l’anarquisme. La direcció de la FTRE defensava la vaga com a tàctica revolucionària i es mostrava contrària a tot acte violent.

La nova organització, que tenia la seva major implantació entre els jornalers d’Andalusia i la classe obrera de Catalunya, va augmentar el seu nombre d’afiliats i va desenvolupar una acció sindical de caràcter reivindicatiu. Ara bé, la trajectòria de la FTRE va ser força difícil ja que va haver de fer front a l’aparició en les seves files de dues grans tendències ideològiques: l’anarcocomunisme i l’anarcocol·lectivisme, que suposaven divergències tàctiques respecte de la via d’acció a seguir enfront del règim restauracionista.

L’anarcocomunisme rebutjava el paper predominant dels sindicats. Seguidors de Kroptkin i Malatesta, els membres d’aquesta tendència consideraven que la feina havia de ser el resultat de la pròpia satisfacció personal i no una imposició del sistema econòmic. No rebutjaven l’ús de la violència.

L’anarcocol·lectivisme, per la seva banda, confiava en la lluita sindical com a mètode per a arribar a la revolució a mitjà o llarg termini. Seguidors de Bakunin, els membres d’aquesta tendència defensaven la propietat col·lectiva dels béns i els mitjans de producció per part dels sindicats obrers. La seva ideologia responia a la idea que cada individu produiria segons la seva voluntat o capacitat i rebria un salari en funció del seu treball.

Els desacords dins d’aquesta organització, que la portarien a desaparèixer, i la repressió constant sobre el moviment obrer i pagès van afavorir que una part de l’anarquisme optés per l’acció directa o propaganda pel fet i organitzés grups autònoms revolucionaris amb l’objectiu d’atemptar contra el que consideraven com els pilars fonamentals del capitalisme espanyol: l’Estat, la burgesia i l’Església. L’ambient revolucionari que crearien aquests grups va donar lloc a una atmosfera d’inestabilitat fomentada per la conflictivitat social i laboral.

Així, el terrorisme encobert sota la “propaganda pel fet” va adquirir un gran protagonisme, fonamentalment en el període 1893-1897, i van produir-se un bon nombre d’actes de violència anarquista: atemptats contra personatges destacats de la vida política espanyola (Cánovas, Martínez Campos), bombes al teatre del Liceu de Barcelona (institució representativa de la societat burgesa) o bombes contra la processó del Corpus de Barcelona (símbol de la litúrgia popular eclesiàstica). Tanmateix, també van produir-se atemptats que no presentaven una finalitat clara, més propers a la desesperació que a la reivindicació, i que van causar víctimes innocents sense aconseguir cap altre objectiu revolucionari.

oliva.jpg

Atemptat anarquista contra Alfons XII

bomba-teatro-liceo.png

Atemptat anarquista al teatre del Liceu de Barcelona, institució representativa de la societat burgesa

procesion corpus.jpg

Bombes contra la processó del Corpus de Barcelona, símbol de la litúrgia popular eclesiàstica

L’anarquisme va ser acusat d’estar darrere de La Mà Negra, una associació clandestina que va actuar a Andalusia a les darreres dècades del segle XIX produint una important agitació camperola i a la qual van atribuir-se nombrosos assassinats així com l’incendi de collites i d’edificis.

Exécution_des_anarchistes_de_Xérès.jpg

La repressió de l'anarquisme andalús

Els atemptats i les revoltes anarquistes van anar seguits per una gran repressió governamental, en ocasions indiscriminada, que va portar a la generació d’una espiral de violència basada en una dinàmica d’acció/repressió/acció, a la vegada que creava nous màrtirs dins de les files anarquistes.

El moment clau d’aquesta espiral serien els anomenats processos de Montjuïc, celebrats el 1897 a Barcelona, la gran causa judicial contra l’anarquisme que havia estat reclamada des dels sectors més conservadors del règim. Finalment, el procés es resoldria amb cinc anarquistes condemnats a mort i vint condemnes a presó. Més enllà d’això, el procés va tenir una gran repercussió a Espanya i a l’estranger i va estar marcat pels incidents que van produir-se: els acusats van relatar al tribunal les tortures a les quals havien estat sotmesos, un dels advocats defensors va suïcidar-se i la manca de garanties judicials va ser una evidència.

montjuicexecucions1897.jpg

La proliferació d’atemptats va aprofundir la divisió de l’anarquisme entre els partidaris de mantenir l’acció directa i els qui propugnaven una acció de masses. Vells anarquistes com Anselmo Lorenzo o intel·lectuals com Federico Urales, així com amplis grups obrers, especialment a Catalunya, van manifestar-se contraris al terrorisme anarquista i, en conseqüència, van plantejar una nova via d’acció sindical amb la revolució social com a objectiu a mig termini.

Aquesta tendència, de clara orientació anarcosindicalista, va començar a donar els seus fruits en els primers anys del segle XX amb una participació destacada en la vaga general de Barcelona del 1902 tot reclamant la reducció de la jornada laboral i l’augment de salaris. Posteriorment, des de l’anarcosindicalisme es promouria la creació de la Solidaritat Obrera (1907), una federació d’associacions de treballadors de caràcter apolític, reivindicatiu i favorable a la lluita revolucionària.

El 1910, aquesta organització va impulsar el naixement de la Confederació Nacional del Treball (CNT), un nou sindicat anarquista que tenia com a objectiu escampar-se per tot el territori espanyol i donar estabilitat i empenta a un sindicalisme anarquista. Hereva de les velles tradicions apoliticistes del proletariat català, la CNT propugnava la ideologia i les tàctiques del sindicalisme revolucionari i es diferenciava tant del model de la UGT com del sindicalisme reformista.

congreso-fundacional.png

Congrés fundacional de la CNT el 1910

Per a la CNT, l’acció revolucionària contra la burgesia i el capitalisme s’havia de dur a terme mitjançant les vagues i els boicots fins que arribés una gran vaga general revolucionària que acabés amb el sistema. Amb aquests objectius, la CNT tenia com a ideologia quatre pressupòsits bàsics:

  • La independència del proletariat respecte de la burgesia i les seves institucions.
  • L’apoliticisme del moviment obrer i, en conseqüència, l’abstencionisme electoral.
  • La necessitat de la unitat sindical dels treballadors.
  • La voluntat d’enderrocar el capitalisme mitjançant l’expropiació dels burgesos.

Durant els anys posteriors a la Primera Guerra Mundial, la CNT va passar de 15.000 afiliats (1915) a 700.000 (1919) i ràpidament va fer-se amb l’hegemonia entre el sindicalisme català. La seva força va radicar a Catalunya i Andalusia, mentre que la UGT s’estenia amb força per Madrid i Biscaia. Aquest va ser el gran moment dels seus líders, Salvador Seguí “el noi del sucre”, Martí Barrera, Àngel Pestaña i Joan Peiró. En aquest creixement va tenir un paper fonamental la celebració a Barcelona del Congrés de Sants de 1918, en el qual van crear-se els anomenats sindicats únics d’indústria, que tenien la voluntat de substituir els antics sindicats d’ofici i reafirmar l’apoliticisme del moviment obrer així com la necessitat de la negociació directa entre obrers i patrons, sense cap intervenció de les forces polítiques i dels representants de l’Estat.

CNT.jpg

Reformisme i qüestió social a l’Espanya de la Restauració

dilluns, 31/01/2011

La conflictivitat social va quedar soterrada per la forta repressió dels primers anys de la Restauració, però això no va acabar amb els problemes de fons. El procés revolucionari burgés i democratitzador del Sexenni va veure’s tallat amb el cop de Estat del general Pavía al que va seguir la Restauració de la monarquia. Això va suposar una regressió respecte a l’anterior etapa. A més, el 1876, la AIT desapareixia a Filadèlfia debilitada per les escissions patides i per la a repressió que estava sotmesa el moviment obrer europeu.

RAMÓN CASAS LA CARGA.jpg

Així, cap a la dècada de 1880, la duresa de les condicions de vida i treball dels obrers, així com la creixent pressió sindical, van fer que alguns sectors del liberalisme restauracionista anessin prenent consciència de la conveniència de racionalitzar les relacions de treball de la incipient societat industrial espanyola. Per evitar la revolta social, els governs, igual que estava succeint a d’altres països europeus, van plantejar-se en aquest moment la necessitat d’exercir des de l’Estat una acció compensatòria que reglamentés les relacions econòmiques i laborals.

El 1878 van ser aprovades les primeres lleis reguladores dels treballs que eren considerats com a perillosos pels infants, la creació d’asils per a invàlids laborals i la construcció de barris per allotjar el creixent nombre d’obrers a les grans ciutats. Tot i això, l’intent del règim de practicar una política reformista va tenir un èxit nul i va tenir uns resultats totalment inapreciables.

El 1883 es va crear la Comissió de Reformes Socials, un òrgan governamental que tenia la finalitat d’informar sobre la condició obrera i promoure el reformisme social, funcionant amb uns objectius i uns mitjans molt limitats. Buscava conèixer les demandes de la classe treballadora i les seves condicions laborals. Tenia un caràcter merament informatiu i la desconfiança, tant del govern com del sindicalisme, va portar-la al fracàs. Només va ser ben acollida pel sindicalisme més reformista del les Tres Classes de Vapor.

El treball d’aquesta comissió ens ofereix dades concretes sobre la jornada laboral, salaris, accidents laborals, treball infantil i femení, associacionisme obrer, educació popular, mentalitat obrera i institucions de beneficència. Les condicions de vida obrera eren tan precàries que ens molts casos es trobaven al límit de la pobresa i era relativament fàcil traspassar el límit. Els treballs eren eventuals i la invalidesa total per accident de treball portava als treballadors, generalment, a una situació d’indigència.

Les societats de socors mutus només podien donar cobertura durant uns mesos a aquells treballadors que no rebien el salari per malaltia, però no tenien solvència per sufragar la retirada laboral dels obrers, la invalidesa permanent per accident o l’assistència sanitària i farmacèutica. Els obrers amb consciència política ideologitzada eren encara una minoria, fet que possibilitava al govern contrarestar la propaganda revolucionària que poguessin rebre. Les societats obreres, tinguessin el signe ideològic que tinguessin, tenien el seu principal objectiu en el socors mutu.

En el Congrés Sociològic Nacional, celebrat el 1883 a València, van participar representants de tot el món laboral. El seu objectiu era millorar les condicions de vida i treball mitjançant el reformisme governamental. El congrés va fracassar per l’oposició al reformisme dels patrons i per les traves que el propi govern va posar ja que la mentalitat reformista de l’Estat restauracionista era molt limitada. Només el sindicat de les Tres Classes de Vapor i el Centre Industrial de Catalunya van implicar-se a fons.

D’aquesta manera, el reformisme governamental va resultar un fracàs, fonamentalment per la no aplicació pràctica de les lleis reguladores del treball. Així, la major part de les lleis reguladores de les condicions de treball i de negociació col·lectiva a Espanya no van ser aprovades fins a les primeres dècades del segle XX.

L’onada internacionalista a Espanya: el domini anarcosindicalista durant el Sexenni Democràtic

dijous, 20/01/2011

La Revolució de Setembre de 1868 va crear un clima favorable a les llibertats polítiques i sindicals, fet que va permetre l’auge del moviment obrer després de la repressió dels anys del moderantisme. En aquest context van aparèixer el Centre Federal de les Societats Obreres de Barcelona i el sindicat Les Tres Classes de Vapor de tendència reformista i pro republicana que reunia tots els oficis del sector tèxtil de Barcelona (filadors, teixidors mecànics i jornalers) sense sobrepassar el seu àmbit.

D’altra banda, la Primera Internacional (AIT) havia nascut a Londres el 1864 com a amalgama d’organitzacions i individualitats representants del moviment obrer i amb la intenció de presentar la classe treballadora com a eix de qualsevol canvi polític i social radical. L’AIT estava dividida en dues grans tendències: el marxisme i l’anarquisme.

primera internacional.jpg

Per a Marx, el socialisme havia de ser la conseqüència de l’existència d’un sistema capitalista altament desenvolupat i d’una classe obrera madura i ben organitzada que sota la direcció d’un partit obrer assoliria el triomf revolucionari. Per contra, Bakunin confiava en la possibilitat de la revolució immediata i per a realitzar-la confiava en les masses de treballadors agraris i urbans que empesos per la misèria protagonitzessin un aixecament, tot rebutjant les tàctiques marxistes del joc polític. Davant aquesta diversitat de postures, el trencament de l’AIT es faria efectiu en poc temps i aquesta divisió també es traslladaria a Espanya.

Amb motiu de la Revolució de 1868, el Comitè Central de l’AIT va enviar a Espanya un enviat, l’italià garibaldià Giusseppe Fanelli, que va visitar Madrid i Barcelona per crear-hi els primers nuclis de la Internacional Obrera i donar a conèixer els seus principis: propietat col·lectiva de la terra i dels instruments del treball, i emancipació del proletariat. Fanelli, en la seva visita a Espanya va difondre els ideals anarquistes com si aquests fossin els de la Internacional Obrera. Membre de l’organització anarquista Aliança Internacional de la Democràcia Socialista, Fanelli va connectar a Madrid amb membres del centre cultural obrer Fomento de las Artes, i a Barcelona amb líders com Lorenzo Pellicer i Ramon Farga Pellicer, representants d’un grup més heterogeni que el madrileny.

Fanelli_Madrid.JPG

El 1869, els conflictes socials van esclatar a Espanya amb duresa: van produir-se atacs a la propietat, ocupacions de terres, motins i saqueigs, i les vagues urbanes van multiplicar-se. En aquestes condicions va produir-se un aixecament republicà, el setembre, que seria durament reprimit. El fracàs de la insurrecció seria un factor decisiu en l’encaminament del moviment obrer cap a l’abstencionisme polític i l’anarquisme en constatar que l’Estat espanyol donava l’esquena a les reivindicacions dels treballadors.

A partir del 1869, l’ internacionalisme va difondre’s per tota Espanya, i cap al 1870 ja hi havia uns 7.000 afiliats de l’AIT, dels quals un terç eren de la ciutat de Barcelona, un altre terç de la resta de Catalunya, i el terç restant procedia de la resta de l’Estat, fonamentalment d’Andalusia i el País Valencià. En aquest context, les societats obreres de Barcelona van convocar el primer congrés de la Federació Regional Espanyola (FRE) on van estar representades totes les tendències obreristes (bakuninistes, cooperativistes i sindicalistes).

En el congrés obrer de 1870 van debatre’s quatre grans temes: l’acció sindical, les cooperatives, l’organització obrera i la lluita política. Van adoptar-se acords clarament concordants amb la línia anarquista de l’obrerisme, es va definir la vaga com l’arma fonamental del proletariat, va establir-se l’apoliticisme i com a instrument per a la revolució social va establir-se l’acció directa tot refusant el cooperativisme. La FRE va inclinar-se per establir sindicats d’ofici connectats en dos nivells, d’una banda els d’un mateix ofici en un mateixa localitat, i per sobre les federacions locals. A aquest èxit de la FRE va contribuir el fet que els sindicats Les Tres Classes de Vapor i la Unió Manufacturera li donessin suport.

Barcelona_1870-_1er_Congreso_Obrero_Espanol.jpg

En mig d’aquest auge de l’anarquisme, el 1871 arribaria a Madrid Paul Lafargue, el gendre de Karl Marx, i va impulsar la creació d’un grup d’internacionalistes madrilenys més favorable a les posicions marxistes. Integrat per figures com Pablo Iglesias, Francisco Mora i José Mesa, aquest grup va desenvolupar una àmplia campanya favorable a les necessitats que la classe obrera conquerís el poder polític.

Paul_Lafargue.jpg

Paul Lafargue

Paral·lelament, el fracàs de la Comuna de París de 1871 va marcar l’inici de la decadència de l’AIT que va veure com l’organització era il·legalitzada arreu d’Europa. En canvi, els fets de la Comuna van apassionar els internacionalistes espanyols mentre que el govern liberal, temorós d’un contagi revolucionari, va posar en marxa una política repressiva que comportaria la il·legalització de la FRE el 1872.

Per a la FRE s’obria un període clandestinitat, i els fets de la Comuna van contribuir a consolidar la separació entre l’obrerisme i el republicanisme. A nivell intern, les discrepàncies entre els dos corrents internacionalistes van culminar amb l’expulsió del grup madrileny de la FRE i amb la fundació de la Nueva Federación Madrileña, de caràcter netament marxista, però la majoria de les organitzacions espanyoles de l’AIT van mantenir l’orientació bakuninista, fet que es consolidaria quan els sindicats catalans van desentendre’s de la Internacional.

Novament en la legalitat, el 1873, els nuclis espanyols de la FRE van continuar la seva expansió i durant la Primera República van assolir el seu màxim nombre d’afiliats, prop de 40.000. Dins de l’organització van anar imposant-se els postulats revolucionaris per sobre del pragmatisme. Després del fracàs de les revoltes cantonalistes, en les quals van participar nombrosos elements bakuninistes, es posaria punt i final a la col·laboració entre l’anarquisme i el republicanisme i s’iniciaria el declivi de la FRE.

El nou règim de la Restauració il·legalitzaria la FRE que va haver de moure’s en la clandestinitat mentre patia una sagnia espectacular de militància en les federacions locals i per part dels sindicats afiliats. Tanmateix, la trajectòria de la FRE va configurar el que serien l’anarquisme i els socialisme marxista a Espanya fins els anys trenta del segle XX. Així, l’anarquisme va mantenir la seva supremacia a Andalusia i el “triangle revolucionari” (Barcelona, Saragossa i València), mentre que el socialisme controlaria Madrid, Astúries i el País Basc.

Moviment obrer i socialisme utòpic a l’Espanya del segle XIX

dilluns, 10/01/2011

El moviment obrer i jornaler va veure’s reforçat en la primera meitat del segle XIX pel recolzament de les noves idees igualitaristes utòpiques. Diversos nuclis de filantrops de classe mitjana i professionals liberals, oberts a les noves corrents intel·lectuals europees i crítics amb la societat en la qual vivien, van començar a difondre a Espanya l’utopisme social, aquell pensament que Marx i Engels van qualificar de “socialisme utòpic”. L’utopisme pretenia crear societats igualitàries, amb propietat col·lectiva, i acabar amb les injustícies de la societat liberal. Tanmateix, aquestes idees van tenir un escàs èxit entre els treballadors i mai van concretar-se en un projecte de reestructuració social viable.

A Catalunya, el socialisme utòpic va començar a difondre’s en els anys trenta a través del periòdic El Vapor de Barcelona que el 1835 va publicar una sèrie d’escrits sobre la qüestió. Aviat els plantejament de Saint-Simon arribarien a Barcelona, on es formaria un nucli de saintsimonians al voltant de la figura de Pere Felip Monlau que, lluny de qualsevol temptació igualitarista o democràtica, reclamaven una planificació comuna entre propietaris i treballadors de la societat industrial, però no van ser capaços d’arrastrar ni a la burgesia ni a les societats obreres.

Pere Felip Monlau.jpg

Pere Felip Monlau

D’altra banda, a Barcelona també es formaria un grup de seguidors de Cabet que apostaven per la implantació progressiva i pacífica d’un comunisme integral en una societat integrada per forces democràtiques. Els cabetians, encapçalats per Narcís Monturiol, van enllaçar amb el republicanisme democràtic d’Abdó Terrades que oposava el socialisme pacífic amb un republicanisme actiu i d’esquerres capaç de connectar amb l’associacionisme obrer reivindicatiu que reclamaven els obrers barcelonins.

Monturiol.JPG

Narcís Monturiol

Abdó Terradas Pauli.jpg

Abdó Terrades

A la resta d’Espanya, el socialisme utòpic va difondre’s per Andalusia, on cal destacar la figura de Joaquín Abreu, un fourierista gadità que, seguint els plantejaments de Charles Fourier va defensar la creació de falansteris, petites comunitats cooperatives de producció i consum, a partir dels quals fundar un nou ordre social més harmònic i igualitari. En els falansteris tots els membres serien a la vegada productors, treballadors i consumidors, i els beneficis derivats es repartirien equitativament. Ara bé, certament Abreu va mostrar la seva preocupació per l’explotació del proletariat, però mai va combatre l’existència de la propietat privada i es va limitar a denunciar que l’explotació dels treballadors afavoria el desordre i la lluita de classes.

abreu.jpg

Joaquín Abreu

Finalment, hi va haver molts escriptors, generalment vinculats amb el republicanisme polític, que van difondre el socialisme i el cooperativisme mitjançant la publicació de llibres i articles a la premsa, entre els quals van destacar Fernando Garrido, Sixto Cámara, i Francesc Pi i Margall, que va introduir a Espanya les idees del socialista francès Proudhon.

Les primeres organitzacions obreres a l’Espanya del segle XIX

dissabte, 8/01/2011

La primitiva legislació liberal no contemplava cap tipus de normativa que regulés les relacions laborals i prohibia de manera explícita l’associació obrera perquè es considerava contrària a la llibertat de contractació. Davant d’aquesta situació, les primeres manifestacions de protesta contra el nou sistema industrial van prendre un caràcter violent, clandestí i espontani. Així, a Espanya, la destrucció de màquines i fàbriques per part de diversos col·lectius obrers ja va iniciar-se en la dècada de 1820, fet que mostrava el rebuig als nous invents incorporats a les màquines i que limitaven cada cop més els llocs de treball.

incendi fabrica bonaplata.jpgEl ludisme era la primera expressió de rebel·lia obrera contra la introducció d’unes màquines a les quals s’atribuïa la responsabilitat de la pèrdua de llocs de treball i de la minva dels jornals. Així, el 1821, els treballadors de la indústria artesana de les localitats de la rodalia d’Alcoi van assaltar la ciutat i van cremar els tallers mecànics. L’incident ludista més rellevant, però, va ser l’incendi, l’agost de 1835, de la fàbrica Bonaplata a la ciutat de Barcelona, el primer vapor que havia funcionat a Espanya.

Ben aviat, els treballadors catalans s’adonarien que l’origen dels seus problemes no eren les màquines, sinó les duríssimes condicions de treball que imposaven el propietaris, i l’eix de la protesta obrera va passar a centrar-se en les millores laborals i la defensa del dret d’associació. Així, el sindicalisme obrer a Espanya va néixer entre els treballadors de la indústria tèxtil catalana. Des de 1838 diverses comissions d’obrers barcelonins van reclamar reiteradament al capità general de la província, i sense resposta, l’autorització per associar-se. D’aquesta manera, a partir de 1839, es permetria l’existència d’associacions d’ajuda i socors de caràcter mutualista. Sorgia així un primer associacionisme obrer i es creaven les primeres associacions de socors mutus, a les quals els obrers lliuraven una petita quota per assegurar-se una ajuda en cas d’atur o de malaltia, i l’assistència dels seus familiars en cas de mort.

Cap a la dècada de 1840, a Catalunya, la decisió dels fabricants tèxtils d’augmentar la mida de les peces fabricades sense modificar la remuneració dels treballadors va comportar l’inici de les protestes obreres, perquè, de fet, s’estaven retallant els salaris. Per coordinar les accions de protesta i negociar amb els patrons es van elegir comissions de representants. D’aquest moviment de protesta van néixer, el 1840, la Societat de Teixidors (encarregada de les reivindicacions laborals) i l’Associació Mútua de Teixidors de Barcelona (amb un caràcter de societat mutualista).

Aquests primers sindicats eren federacions d’oficis i, a semblança dels que havien articulat els teixidors, van anar creant-se per a d’altres sectors (filadors, blanquejadors, impressors, etc.). Els treballadors pagaven una quota, que no només es dedicava a qüestions de protecció social sinó que també anava destinada a mantenir una caixa de resistència per a pagar el jornal en cas de vaga. D’aquesta manera, entre 1840 i 1868, l’obrerisme desenvoluparia les seves primeres activitats pròpiament sindicals. Eren una combinació de sindicats i d’associacions de socors mutu amb uns afiliats que, habitualment simpatitzaven amb els corrents polítics republicanistes, i propugnaven el cooperativisme com a alternativa a la iniciativa provada i l’explotació patronal.

bullanga 1842.jpg

La vaga va ser el principal instrument que els obrers van utilitzar per a forçar negociacions amb la patronal. Així, entre els anys 1840 i 1843, durant l’etapa progressista de la regència d’Espartero, els moviments vaguistes van ser força nombrosos. Tanmateix, els patrons catalans no van veure mai amb bons ulls el fet que els obrers poguessin associar-se i molt menys les seves activitats en defensa dels drets dels treballadors i van pressionar els diferents governs perquè les prohibissin, cosa que van aconseguir durant la dècada moderada (1844-1854).

Durant el Bienni Progressista (1854-1856) va obrir-se un període de permissivitat amb les associacions dels treballadors i el moviment obrer va conèixer una onada d’efervescència i radicalització, estimulat per la crisi econòmica i l’encariment dels aliments. Així, el primer conflicte important va esclatar a Catalunya amb la vaga contra les selfactines del 1854, una reacció violenta, amb crema de fàbriques i màquines, contra la introducció d’aquestes noves màquines de filar que consideraven que prenien llocs de treball als obrers. La repressió de la vaga va ser extraordinàriament dura i va generar un moviment de solidaritat a totes les empreses tèxtils que va atemorir les autoritats i va forçar els patrons a augmentar els salaris.

L’auge del moviment reivindicatiu després d’apuntar-se aquesta victòria va indignar els patrons que van reclamar al govern l’aplicació de mesures repressives contra el moviment obrer. Així, el govern va prohibir les associacions obreres, va declarar l’estat de setge i va executar Josep Barceló, un important líder obrer del període. A més, els patrons, per la seva banda, van suspendre els convenis col·lectius signats després de la vaga de les selfactines i van imposar l’acomiadament lliure dels obrers.

En aquest context, el 1855, va declarar-se a la ciutat de Barcelona la que és considerada com la primera vaga general de l’Estat espanyol, en la qual els obrers van exigir el reconeixement del dret d’associació, la limitació de la jornada laboral amb un horari fix, la creació de jurats mixtes per a solucionar els conflictes laborals i el dret a ingressar en la Milícia Nacional, de la qual estaven exclosos. Les propostes obreres no van ser acceptades i el conflicte només finalitzaria amb la intervenció de l’exèrcit.

El retorn dels moderats al poder suposaria la prohibició de totes les associacions obreres mitjançant un decret de l’any 1857. Tot i el desengany del Bienni Progressista, estem davant d’un obrerisme que encara confiava en el progressisme polític com a força que podia solucionar els seus problemes. Així, durant anys va existir una certa simbiosi entre les lluites obreres i el moviment radical de renovació política i el cooperativisme va mantenir-se com a model d’organització obrera hegemònic a Espanya fins els anys del Sexenni Democràtic.