Entrades amb l'etiqueta ‘Industrialització’

La crema de la Fàbrica Bonaplata

divendres, 9/12/2011

Un nou moviment de bullanga, l’agost de 1835, va adreçar-se contra les autoritats militars ja que el general Bassa acudia en una actitud provocadora a castigar els barcelonins després de les primeres bullangues i emparant-se en el context de la Primera Guerra Carlina. Bassa va ser assassinat per un grup d’assaltants i llançat daltabaix del balcó sense que la milícia ni la tropa fessin res per evitar-lo. El cadàver va ser arrossegat i cremat posteriorment a costat de la destrucció de l’estàtua de Ferran VII i la crema de les casetes dels burots i de la fàbrica Bonaplata.

La crema del vapor Bonaplata va ser un acte de ludisme, un atac a la industrialització i mecanització, en un període en que la persistència de la guerra carlina creava dificultats de treball i ocupació. Aquest fet revelava que els burgesos no podien controlar les masses populars amb la facilitat que havien cregut quan van estimular la seva agitació o l’havien tolerada mentre les seves accions respectaven la seva propietat. La crema del Vapor faria néixer el temor a les masses descontrolades, apartaria els més tebis de l’acció revolucionària i donaria lloc a que l’autoritat actués sense contemplacions.

D’aquesta manera es relataven els fets que van culminar amb l’incendi de la fàbrica Bonaplata al diari liberal barceloní El Vapor de 10 d’agost de 1835:

el vapor.jpg

La fuerza impotente de la facción carlista del Norte; los repetidos descalabros que nuestro valiente ejército sufrió en Navarra; el aumento escandaloso de la facción de Cataluña, y su insolente audacia; los asesinatos de los urbanos de Manresa, Camarasa, Reus y otras poblaciones; los continuos robos que diariamente estaban haciendo los facciosos a los ciudadanos más pacíficos y honrados, deteniéndolos en los caminos públicos o sacándolos de su casa para exigirles por su libertad cantidades que no podían pagar ni aun desposeyéndose de cuanto tenían; las quemas de las diligencias y de los coches que conducen la correspondencia pública; la obstrucción, por estos medios, del comercio exterior y consecuente paralización de la industria […] hechos eran que hacían penetrar en los espíritus de todas las personas interesadas en el nuevo orden de cosas aquella inquietud que precede ordinariamente las grandes crisis […].

Autorizado con este decreto venía el general Bassa a castigar de un modo ejemplar a los que hubiesen tomado parte en los acontecimientos de la noche del 25 al 26 de julio: la resistencia del Pueblo produjo la muerte del general gobernador.

En ambos días las propiedades de los particulares habían sido respetadas, y en medio del desorden reinaba cierto orden que honraba al pueblo barcelonés; pero por una de aquellas desgracias, inevitables en una población de 150.000 habitantes, un enemigo de las prosperidad pública logró sin duda seducir a algunos sugiriéndoles la idea de que la fábrica de vapor de Bonaplata, Vilaregut, Rull y compañía, perjudicaba al pobre jornalero, porque causaba la disminución en el precio de su jornal.

incendi fabrica bonaplata.jpgCon este engaño los seducidos, en vez de acudir a la Junta de Autoridades pidiendo leyes que mejorasen la suerte de las clases inferiores; que diesen una instrucción proporcionada a sus hijos para que con el tiempo pudiesen ser unos ciudadanos útiles, que disminuyesen los enormes derechos que pesan sobre la clase más pobre y más numerosa; que reformasen la ley de elecciones, para que los Procuradores pudiesen ser verdaderos representantes de la Nación española; que la elección de alcaldes y regidores, como que es un gobierno de familia, pudiese recaer en cualquier ciudadano que mereciese la confianza del pueblo sin necesidad de la autorización del Gobierno; que la policía dependiese exclusivamente del alcalde del pueblo, como autoridad central del Gobierno civil de la Provincia, a fin que la policía no pudiese ser convertida en un medio de opresión del hombre de bien, libertando al pueblo de las engorrosas y dispendiosas trabas con que hasta ahora se le ha mortificado: leyes que autorizasen a los individuos de una compañía de la Milicia ciudadana, protectora especial de los derechos del Pueblo, a nombrar sus oficiales y los capitanes de batallón, la plana mayor; que toda la Milicia de España estuviese organizada por batallones […]; que concediesen libertad de imprenta […], leyes en fin que declarasen nacionales los bienes del clero […].

En vez, repetimos, de ocuparse el Pueblo en pedir estas leyes que podían hacer su felicidad y establecer sólidamente un verdadero gobierno representativo, se detuvo en destruir los elementos de la riqueza nacional quemando la fábrica de Bonaplata y compañía. Con ello, los que lo hicieron, acreditaron las voces de que Barcelona estaba llena de anarquistas que sólo aspiraban a enriquecerse con el robo de la propiedad de los ciudadanos pacíficos […]. Dieron con su ejemplo motivo a otros desórdenes y son responsables de los castigos que algunos desgraciados sufran: desmintieron a los que habían prometido que el pueblo no cometería ningún exceso de este género: privaron al Pueblo inocente y desgraciado de sus mejores defensores que de ordinario son filósofos, que al paso que intentan hacer restituir al pueblo los derechos que le competen, son enemigos del robo y del asesinato: finalmente, fueron ingratos con los jefes de aquella fábrica que en aquel mismo día los habían conducido al combate.

d7eed8d81e047d730dc59d4129290485_1M.png.jpgY cuando todas las naciones de Europa recompensan con munificencia a los inventores de un descubrimiento que acelere los motores de las máquinas de vapor para dar mayor vigor a la industria; cuando por medio de caminos de hierro se conducen por el vapor con extraordinaria rapidez, facilidad y baratura de las primeras materias, los géneros de consumo y los artefactos; cuando por el vapor llegamos con velocidad y tiempo determinado a las regiones más distantes; cuando sin el vapor seremos siempre y necesariamente tributarios de la industria extranjera porque nunca podremos rivalizar ni competir con ella; cuando por carecer España de aguas no pueden abrirse canales; y sin el vapor no puede haber caminos de hierro que nos transporten los granos de que abundan otras provincias para comer el pan barato […] ¿no es un enemigo del Pueblo el que induce a quemar las máquinas de vapor? ¿Podremos nunca sin el vapor fabricar las muselinas, holandas y otras manufacturas que tenemos ahora que comprar al extranjero, y en qué se emplearían los brazos del jornalero español? […].

Pero el mal está hecho: de lo que debe tratarse ahora es de repararlo. La política y la justicia lo exigen. Lo primero, para que se vea que cuando en un trastorno político se causa un mal, se repara; lo segundo, porque si no nos engañamos: y en efecto los gobernantes, siguiendo un sistema erróneo, dieron lugar al estallido popular de resultas del cual se quemó la fábrica, es justo y muy justo que la Nación indemnice a los propietarios de los perjuicios sufridos, toda vez que por carecer de una ley de responsabilidad no pueden los propietarios reclamar la responsabilidad de los agentes del poder.

Si nuestro dictamen debiese prevalecer, la Junta de Autoridades autorizaría a la de Comercio para que abriese una suscripción voluntaria y recaudase las sumas que entregasen para la indemnización: la Junta de Autoridades pediría la Reina Gobernadora el terreno de uno de los conventos derruidos de esta ciudad para que vendiéndolo se aplicase su producto a la indemnización entregando lo restante, si lo hubiese, al Ayuntamiento para el equipo de los que se alistasen ahora a la Milicia Urbana y no tuviesen facultades para costearse el uniforme.

La indústria tèxtil catalana en el segle XIX

dimarts, 4/01/2011

A mitjans del segle XVIII ja hi havia a Catalunya una important producció manufacturera d’indianes (teixits de cotó estampats). Aquest procés de protoindustrialització, però, es veuria estroncat a inicis del segle XIX a causa de l’esclat de la Guerra del Francès. Així, el desenvolupament de la indústria tèxtil catalana va haver d’esperar fins als anys trenta i va haver de fer front a dues limitacions força importants que van condicionar la seva evolució: les manques energètiques i la feblesa del mercat espanyol.

La indústria tèxtil catalana en el segle XIX.jpg

En primer lloc, a causa de la pobresa del subsòl català, escàs en carbó, i a les dificultats de transport per proveir-se de l’hulla procedent d’Astúries, va donar-se una dependència energètica de l’estranger, especialment de la Gran Bretanya, d’on provindria la major part del carbó que es consumia a la Catalunya industrial.

En segon lloc, el tèxtil català va haver de fer front a la feblesa del mercat espanyol, que es trobava constituït bàsicament per una pagesia amb poca capacitat adquisitiva, fet que suposava una demanda minsa i lligada a les fluctuacions d’una producció agrària endarrerida i exposada a les crisis de subsistència.

D’aquesta manera, la indústria tèxtil va esdevenir un sector que exigia constantment al govern la promulgació de mesures proteccionistes per afrontar la competència d’uns teixits estrangers que tenien un cost de producció més reduït i, per tant, eren més barats.

revolució industrial catalunya.jpg

La industrialització catalana va caracteritzar-se per la seva concentració en el camp de la indústria lleugera, bàsicament en el sector tèxtil. En concret, van predominar les indústries intensives en capacitat empresarial i comercial i es van eludir les intensives en capital. Així, la indústria tèxtil es va iniciar amb l’aportació de petits capitals provinents fonamentalment dels beneficis agrícoles i del comerç colonial i va créixer a partir de la reinversió dels guanys. En general, van predominar les petites i mitjanes empreses, i es va mantenir una certa producció domèstica. Tot i això, un nombre limitat de grans empresaris era el que donava la seva major solidesa a l’estructura industrial catalana.

industrialització catalunya xix.JPG

Pel que fa a la localització industrial, en una primera etapa, entre 1830 i 1860, i amb l’objectiu de reduir els costos de producció, la major part dels vapors van situar-se a la costa, a prop dels ports per on arribava el cotó a Catalunya, i així el protagonisme de la Revolució Industrial va correspondre a les comarques del Barcelonès, el Maresme i el Garraf.

En aquesta etapa de la industrialització, el model d’organització de la producció industrial predominant va ser el dels vapors. Aquest era el nom que es donava a les indústries tèxtils que utilitzaven l’energia del carbó i estaven situades als barris industrials de les ciutats, preferentment al costat de les estacions de ferrocarril per poder abastar-se fàcilment de carbó. Els vapors constaven, fonamentalment, de l’edifici fabril i els seus annexos (carbonera, màquina de vapor, magatzems, etc.)

vapor-terrassa.jpg

En una segona etapa, a partir de la dècada de 1870, i per tal d’estalviar els alts costos que comportava l’ús del carbó, es van buscar cursos d’aigua utilitzables per a obtenir energia hidràulica, i d’aquesta manera la indústria va desplaçar-se cap a les conques del Besòs, el Llobregat, el Cardener i el Ter.

Així, el model d’organització de la producció industrial predominant en aquesta etapa serien les colònies situades a prop dels rius. Aquestes estaven allunyades dels nuclis urbans i comportaven l’edificació d’un conjunt d’immobles complementaris (església, escola, habitatges, economat, centres recreatius, etc.) perquè els treballadors i les seves famílies poguessin viure en la mateixa colònia.

Aquest model presentava inconvenients i avantatges per a la producció. Les colònies eren unes construccions més complexes i el model productiu exigia reduir el procés de producció quan, en els mesos d’estiu, es reduïa el cabal d’aigua. A més, el cost del transport era elevat a causa de la distància entre la fàbrica i els ports per on entraven al país les primeres matèries, així com fins als centres de consum situats fonamentalment en els nuclis urbans. En canvi, les colònies resultaven avantatjoses per la gratuïtat de l’aigua, pel fet de comptar amb una mà d’obra més barata i menys reivindicativa que l’urbana, i pels beneficis concedits per les diverses disposicions legals encaminades a fomentar el poblament rural.

La industrialització de Catalunya en el segle XIX

dilluns, 3/01/2011

El segle XIX va ser per a molts països d’Europa una etapa de canvis profunds en la seva estructura econòmica. Es va fer el pas de societats agràries a societats industrials, amb tota una sèrie de canvis paral·lels de caire institucional, econòmic, social i cultural. A Catalunya, aquest canvi es quedaria a mig camí perquè, malgrat el desenvolupament d’un nucli industrial, aquest era de dimensions reduïdes i sobretot limitat al sector tèxtil, sense fer el salt qualitatiu cap a una industrialització complexa.

El procés d’industrialització català va iniciar-se en el segle XVIII, lligat a la indústria cotonera i les fàbriques d’indianes que havien incrementat la seva producció i havien incorporat les primeres filadores mecàniques. Aquest procés, però, va veure’s troncat a principis del segle XIX a causa de l’esclat de la Guerra del Francès ja que el conflicte va significar un desgavell econòmic i l’entrada de productes estrangers, però sobretot va provocar la pèrdua dels mercats colonials quan les colònies americanes van independitzar-se.

D’aquesta manera, quan s’havia de realitzar el pas de la manufactura a la producció industrial moderna, els productes tèxtils catalans es veien obligats a adreçar-se cap a un mercat reduït i mal articulat com era l’espanyol, que oferia poques possibilitats d’expansió a causa de la seva escassa integració, amb greus problemes de comunicació, i amb un baix nivell adquisitiu.

El procés de modernització i mecanització de la indústria catalana va haver de realitzar-se sempre de manera retardada i limitada respecte a la resta d’Europa. Catalunya també va patir una mancança de recursos naturals, especialment carbó i ferro, que eren elements bàsics per a poder iniciar un procés d’industrialització completa. Tot i això, la prosperitat agrícola del període va beneficiar el desenvolupament industrial amb la generació de capitals.

El principal sector industrial va ser el tèxtil cotoner i llaner, que la llarg del segle va experimentar una creixent mecanització. Altres sectors destacats van ser la metal·lúrgia, amb indústries com La Maquinista Terrestre i Marítima, amb escasses possibilitats d’expansió per la manca de matèries primeres, i indústries com la química i l’elèctrica. Per contra, la construcció naval va patir una greu regressió com a conseqüència de la pèrdua dels mercats colonials.

La indústria catalana (1856):

Sectors Estructura sector industrial Percentatge sobre el total espanyol
Alimentàries 21,9% 10,1%
Tèxtils 61,3% 66,3%
Ceràmica 3,3% 15,7%
Paper 2,9% 31,8%
Metal·lúrgiques 2,7% 21%
Químiques 2,4% 17,5%
Fusta i suro 2,2% 46%
Cuir 2% 13,3%
Diverses 1,4% 32,5%
TOTAL 100% 25,6%

L’organització industrial catalana té les seves arrels en el segle XVIII quan va constituir-se la Junta de Comerç, dins de la qual va constituir-se la Comissió de Fàbriques el 1799. Aquesta Comissió va evolucionar fins a convertir-se en l’Institut Industrial de Catalunya (1848), el símbol de la burgesia industrial.

La pèrdua de les colònies va significar un fort cop per a Catalunya, del qual no es recuperaria fins a 1830, quan Ferran VII, davant de l’enfrontament dinàstic amb el seu germà Carles, va necessitar incrementar el nombre dels seus partidaris i va començar unes reformes de caràcter liberal. Les mesures liberalitzadores de la producció i el mercat que van acompanyar la revolució liberal, i molt especialment la supressió dels privilegis gremials, van assegurar el lliure exercici de l’activitat industrial i van permetre la mecanització de la indústria en una Catalunya que ja comptava amb capitals i empresaris.

Aquest moviment va ser aprofitat per la indústria catalana, gràcies a les mesures proteccionistes que prohibien la importació de manufactures de cotó estrangeres, per a mecanitzar-se. En aquest canvi va tenir molta importància el català Gaspar de Remisa, un negociant i banquer que va ser secretari del Tresor Reial (1826-33) i membre del Consell Reial de Ferran VII, des d’on va defensar el reformisme de caràcter liberal i el proteccionisme econòmic. Així, el salt cap a una economia industrialitzada va anar acompanyat de la introducció de la màquina de vapor i la mecanització del procés productiu.

Així, la primera màquina de vapor es va instal·lar a la fàbrica tèxtil Bonaplata de Barcelona, el 1833. Malgrat tot, a causa de la inestabilitat política i social provocada per la revolució liberal i la Primera Guerra Carlina, la modernització tecnològica catalana no va experimentar una autèntica revolució fins a la dècada dels quaranta. Les màquines de filar tradicional, com ara la bergadana, van ser substituïdes per la mule-jenny durant els anys trenta i quaranta, fet que va incrementar significativament la producció de fil.

Però el procés de mecanització no es va aturar, i durant la dècada dels cinquanta va començar la substitució de la mule-jenny per les selfactines (de l’anglès self-acting) i les contínues, que eren màquines més modernes i que requerien menys mà d’obra a les fàbriques, fet que va produir el rebuig dels obrers. Quant els telers, sembla que el primer teler mecànic va instal·lar-se a Sallent l’any 1828, però el nombre de telers manuals i mecànics no s’igualaria fins a la dècada dels seixanta.

El procés de mecanització de la indústria cotonera catalana, les màquines en funcionament:

MECANITZACIÓ DE LA FILATURA
1835 1841 1850 1861
Fusos manuals (berguedans i jennies) 691.949 315.162 183.778 7.366
Fusos mecànics (mule-jennies, contínues i selfactines) 27.220 346.681 622.858 763.051
Mule-jennies 27.220 323.937 475.490 ?
Contínues 22.744 51.040 ?
Selfactines 96.328 ?
TOTAL FUSOS 719.169 661.843 806.636 770.417
MECANITZACIÓ DEL TISSATGE
1835 1841 1850 1861
Telers manuals ? 24.880 24.008 12.026
Telers mecànics ? 231 5.580 9.695
TOTAL TELERS ? 25.111 29.588 21.721

És també a partir dels anys quaranta quan va començar a Catalunya la revolució dels transports, construint-se una xarxa de ferrocarrils que iniciaria una extraordinària onada de prosperitat. El primer tren va construir-se el 1848 entre Barcelona i Mataró. Aquests anys també van significar una gran expansió financera i borsàtil amb la creació de nombrosos bancs, com el Banc de Barcelona (1844) i la Societat Catalana General de Crèdit (1856), i la consolidació de Barcelona com la principal plaça financera de Catalunya i Espanya.

El drama de Catalunya va ser que mentre els seus interessos es basaven a la recerca del proteccionisme per a la seva indústria, l’Estat liberal espanyol que es configurat en el segon terç del segle XIX i defensat per les classes dirigents espanyoles partia d’un pensament lliurecanvista i antiindustrialista. Així, el desenvolupament del nucli industrial català va estar sempre lligat a la demanda de lleis proteccionistes ja que la competència amb els productes estrangers era sempre desfavorable pels teixits catalans.

La bona marxa de l’economia va allargar-se fins als anys seixanta del segle XIX quan, com a conseqüència de la Guerra de Secessió nord-americana, va esclatar una forta crisi en la indústria cotonera per la interrupció de les importacions del cotó dels Estats Units (fam de cotó), fet que va provocar una desacceleració de les activitats econòmiques.

A més, aquesta activitat va veure’s frenada per la crisi econòmica de 1866 que va provocar la fallida de molts bancs i el crac de la Borsa de Barcelona. L’encariment del cotó, la desviació de capitals cap a la compra de deute estatal (menys arriscat i amb interessos elevats) i la baixa rendibilitat dels ferrocarrils en explotació van ser les causes d’una crisi que va fer trontollar les febles bases de la monarquia d’Isabel II i va conduir cap a la Revolució Gloriosa de 1868. El Sexenni Democràtic, però, va suposar un període de gran inestabilitat política i de dificultats per a l’economia catalana com a resultat dels tractats comercials, de marcat caràcter lliurecanvista, negociats amb França i Anglaterra.

La Restauració va significar l’inici d’una nova etapa d’expansió, la febre d’or, que va proporcionar a Catalunya una gran prosperitat durant la dècada dels setanta i els primers vuitanta. Tres processos de renovació marcarien aquest període: la millora de la maquinària basada en la mecanització del tissatge, la transformació dels edificis industrials com a resultat de la introducció de la nova maquinària pesant i la substitució energètica. La utilització de l’energia hidràulica en comptes del vapor va comportar un canvi en la localització de les fàbriques i el sorgiment d’un gran nombre de colònies industrials a la vora dels rius, factor que va fer que poblets desconeguts i rurals passessin a ser uns centres urbans relativament importants i amb personalitat pròpia gràcies a la seva situació geogràfica a prop d’un corrent d’aigua, una font d’energia importantíssima durant el segle XIX.

Producció d’energies primàries a Catalunya en el segle XIX (en tones equivalents de carbó):

Any Aigua (ús directe) Carbó Hidroelectricitat TOTAL
1860 88.651 4.705 93.356
1870 125.472 11.686 137.158
1880 169.358 10.571 2.001 181.930
1890 216.585 61.992 6.704 285.281
1900 299.489 54.986 39.693 394.168

Consum d’energies primàries a Catalunya en el segle XIX (en tones equivalents de carbó):

Any Aigua (ús directe) Carbó Hidroelectricitat Petroli TOTAL
1860 88.651 131.367 220.018
1870 125.472 187.355 6.059 318.886
1880 169.358 367.419 2.014 5.552 544.343
1890 216.585 547.387 6.692 7.470 778.134
1900 299.489 775.661 39.694 9.670 1.124.514

L’objectiu dels empresaris catalans va ser monopolitzar el mercat peninsular i les restes del mercat colonial (Cuba, Puerto Rico i Filipines) mitjançant una política proteccionista. Aquests són anys d’importants canvis urbanístics, amb la modernització del port de Barcelona i la planificació de l’Eixample de la ciutat. Un procés que culminaria amb l’Exposició Universal de 1888. Les bases d’aquesta expansió, però, eren febles i, a partir de 1885, van començar a notar-se els primers símptomes de crisi. L’extensió de la fil·loxera a Catalunya i el nou tomb governamental cap a una política més lliurecanvista amb tractats comercials amb França van iniciar una etapa de dificultats que culminaria de forma dramàtica amb la pèrdua de les darreres colònies el 1898.

Espanya en el segle XIX: la indústria

diumenge, 2/01/2011

En l’Espanya del segle XIX, les transformacions econòmiques no van ser tan intenses com a d’altres països europeus com ara Gran Bretanya o Alemanya. Això va ser motivat per diversos factors com, per exemple, l’escassetat de matèries primeres, les males comunicacions, la manca d’un mercat per als productes (tant per la pobresa de la població com per la pèrdua de bona part de l’Imperi colonial) i la falta d’inversions. Per això, moltes vegades van ser empreses estrangeres les que més van invertir en la creació de fàbriques, bancs i infraestructures.

Les primeres indústries modernes van localitzar-se en zones molt concretes de l’Estat, i les més destacades van ser la tèxtil catalana i les siderúrgiques del País Basc, Astúries i Andalusia.  Paral·lelament, es van fundar les primeres institucions financeres, com ara els bancs moderns i la borsa de Madrid.

La siderúrgia. Les primeres indústries siderúrgiques van crear-se a Màlaga i Astúries per la proximitat de les mines de ferro i carbó en aquests punts de la geografia espanyola. Tot i això, aquestes indústries mai van acabar de consolidar-se a causa dels elevats costos de transport del carbó asturià i de l’escassa capacitat calorífica que representava aquest mineral. D’aquesta manera, a partir de la dècada de 1850, les siderúrgiques establertes a Astúries i Andalusia ja no van poder competir amb les basques.

Costos de producció del ferro (1864-1865):

La Concepción (Màlaga) La Felguera (Astúries)
Carbó vegetal 481,72 rals/tona Carbó vegetal 127,3 rals/tona
Minerals 84,48 rals/tona Minerals 140,84 rals/tona
Calcària i pissarra 2,16 rals/tona Calcària i pissarra 18,88 rals/tona
Mà d’obra 26,72 rals/tona Mà d’obra 22,17 rals/tona
Altres 38,44 rals/tona Altres 39,72 rals/tona
TOTAL 633,52 rals/tona TOTAL 348,91 rals/tona

A Biscaia sí que es va desenvolupar una indústria siderúrgica potent. Les raons del seu èxit les trobem en la consolidació de l’articulació d’un eix comercial, pel qual s’exportava ferro a Anglaterra a canvi de la importació de carbó gal·lès; en l’augment de la mecanització agrícola i tèxtil; i per l’aparició de noves indústries de construcció mecàniques, com ara el ferrocarril. A partir del desenvolupament de la indústria siderúrgica, l’economia basca va diversificar-se amb la creació d’importants empreses de construcció mecànica i naval. A més, al País Basc va desenvolupar-se un important sector bancari (Banc de Bilbao, Banc de Biscaia) que va donar suport financer a la industrialització.

La mineria. El subsòl espanyol és ric en jaciments miners i la seva explotació massiva va començar arran de l’aprovació de la nova legislació de mines de 1868. Així, l’explotació dels jaciments de plom (Linares, La Carolina), coure (Riotinto), mercuri (Almadén) i zinc (Reocín) van ser importants en el procés d’industrialització espanyol. Ara bé, per recaptar fons i pal·liar el deute de la hisenda espanyola, l’explotació d’un bon nombre d’aquests jaciments va ser concedida a companyies estrangeres, sobretot franceses i angleses. A més, una part important del mineral que s’extreia s’exportava a Europa, on la demanda d’aquesta matèria primera era més elevada que a Espanya.

Les dues activitats mineres més importants d’aquest període estaven relacionades amb el carbó i el ferro. Els jaciments carbonífers més importants estaven a Astúries, però el carbó que s’extreia era de baixa qualitat i no va poder resistir la competència del carbó gal·lès, caloríficament molt més poderós. D’altra banda, les mines de ferro eren a Biscaia, i per la seva manca de fòsfor presentava una gran qualitat per a ser utilitzat en la fabricació d’acer. La poca demanda interior va comportar que la immensa majoria de la producció de ferro es dediqués a l’exportació. Això sí, l’augment de les importacions va fer que Espanya esdevingués el principal subministrador de mineral de ferro a Europa.

xarxa-de-ferrocarrils-a-espanya.pngEl ferrocarril. Un dels grans impulsors del procés d’industrialització espanyol va ser la construcció de la xarxa ferroviària. Malgrat les iniciatives anteriors, la construcció d’una gran xarxa de ferrocarrils va haver d’esperar a que s’aprovés la Llei General de Ferrocarrils, el juny de 1855. Després de l’aprovació d’aquesta llei, entre el 1856 i el 1866 es van fabricar a l’Estat més de mil quilòmetres de via per any, una etapa d’intensa construcció que, amb la interrupció per la crisi de 1866, va allargar-se fins a les primeres dècades del segle XX.

La necessitat de construir amb rapidesa la xarxa ferroviària, especialment amb l’objectiu d’estimular el comerç interior, va fer que la majoria de materials per construir-la fossin importats de l’estranger sense l’aplicació d’aranzels. Aquest fet va representar una important ocasió que va ser desaprofitada per la siderúrgia espanyola, que no es va poder beneficiar de l’augment de la demanda que suposava la construcció del ferrocarril.

La xarxa ferroviària que va articular-se en aquest període tenia una estructura radial amb centre a Madrid i l’ample entre carrils era més gran que a la resta d’Europa, fet que va dificultar els intercanvis amb la resta del continent ja que obligava a transbordar les mercaderies a la frontera, amb les conseqüències d’un increment dels costos i una pèrdua de temps considerable.

Els nous sectors industrials. A finals del segle XIX la indústria espanyola va consolidar-se i també van desenvolupar-se nous sectors: l’electricitat, que es va utilitzar per a la il·luminació dels carrers de les grans ciutats, les fàbriques i els espais públics i com a font d’energia per a la indústria; el petroli, que va permetre la difusió de l’automòbil (Hispano Suïssa, 1904); i la indústria química, amb la fabricació d’adobs, pintures, medicaments i explosius, entre d’altres productes.

mapain.jpgEls problemes de la industrialització espanyola. Durant el darrer terç del segle XIX, la indústria va escampar-se per més zones del territori. Així, Madrid va esdevenir la tercera regió industrial del país, per darrere de Catalunya i el País Basc, com a conseqüència de que moltes empreses, tant espanyoles com estrangeres, van instal·lar-s’hi i del seu creixement demogràfic que va estimular la demanda de béns de consum.

Però la indústria espanyola tenia dos problemes molt greus per al seu desenvolupament. En primer lloc, era un sector econòmic poc competitiu, per això l’Estat gravava amb uns alts impostos els productes estrangers com a únic recurs per aconseguir encarir-ne el preu i que la població comprés els productes nacionals a un preu més barat. En segon lloc, tot i l’expansió de la industrialització, els sectors moderns es concentraven en molt poques zones del territori (fonamentalment Catalunya i les províncies basques), mentre que la resta de l’Estat continuava molt endarrerida i persistien desequilibris profunds en la distribució regional de la riquesa.

La industrialització dels Estats Units

dijous, 25/11/2010

Desprès de la independència els EUA van veure com tres factors frenaven la seva immediata industrialització: el domini econòmic de l’antiga metròpoli anglesa, la manca de mà d’obra i la inexistència de xarxes de comunicació.

Abans de la independència, Gran Bretanya havia limitat el desenvolupament industrial de les seves colònies de Nova Anglaterra en un intent de convertir aquests territoris en una font de matèries primeres. Aconseguida la independència aquest fre britànic desapareixia, però durant les primeres dècades del segle XIX els Estats no van estar en condicions de competir amb els productes que arribaven des de l’antiga metròpoli.

Lentament, els obstacles inicials anirien superant-se gràcies al creixement demogràfic, que va permetre realitzar una revolució industrial, i la ràpida articulació del país a partir de noves xarxes comunicació. A més, els Estats Units van beneficiar-se de les noves tècniques arribades des d’Europa i de la ràpida aplicació de la divisió del treball.

GROWTH1850.JPG

Cap a 1830 comencem a percebre un increment continuat de la producció que el 1850 seria espectacular en les indústries tèxtil, metal·lúrgica i de la construcció. El tèxtil seria, igual que a Europa, el motor del desenvolupament nord-americà. La indústria siderúrgica seria segon motor de la industrialització gràcies a les necessitats derivades de la construcció del ferrocarril.

La Guerra de Secessió suposaria una recessió econòmica en els anys seixanta, però la reconstrucció econòmica desprès de la pau comportaria nous camps d’inversió. Cap a finals de segle els EUA ja estaven al nivell econòmic de Gran Bretanya i el 1914 eren la primera potència industrial del món amb bases –gràcies a la seva riquesa en carbó i petroli– per incrementar el seu volum de negocis.

Una Segona Revolució Industrial

dimarts, 9/11/2010

Durant la primera onada industrialitzadora, produïda entre finals del segle XVIII i la primera etapa del XIX, la major part de les innovacions tecnològiques que la van fer possible no van ser el resultat de la investigació científica, sinó més aviat el fruit de l’experiència acumulada al llarg dels anys i de l’enginy dels pioners de la indústria.

Però, al llarg de l’embranzida industrial de les darreres dècades del segle XIX la investigació científica va convertir-se en un factor determinant del desenvolupament econòmic.

D’aquesta manera, les vinculacions entre ciència i indústria va anar fent-se més estretes i aquesta va reconèixer el valor de la investigació com a element per a millorar la producció.

segunda-revolucion-industrial.jpg

Així, la indústria va començar a dedicar notables quantitats de diners a la investigació, primer en col·laboració amb els laboratoris i les universitats i més endavant creant els seus propis equips d’investigadors. Com a resultat, en aquest període es van fer un important nombre d’invents que revolucionarien el món de l’energia, els mitjans de transport, la indústria i la vida quotidiana.

Moltes de les aplicacions dels nous enginys van tenir una repercussió directa en l’àmbit de la vida familiar (automòbil, llum elèctrica, electrodomèstics, fonògraf, telèfon, etc.).

Va ser així com, a finals del segle XIX, el món va entrar en una nova fase del procés d’industrialització. És l’anomenada Segona Revolució Industrial, en la qual la preeminència econòmica de la Gran Bretanya va cedir el pas a noves potències industrials com Alemanya o els Estats Units.

La prohibició als treballadors britànics d’associar-se

dimecres, 27/10/2010

El primer ministre britànic, el conservador William Pitt (el Jove), davant del temor a l’esclat de motins populars, va promoure les Combination Acts de 1799-1800, que van prohibir qualsevol associació amb finalitats laborals.

Aquesta legislació va ser el resultat de la por produïda pels esdeveniments viscuts a la França revolucionària. Les Combination Acts van estar en vigor fins el 1824, quan el Parlament va derogar la legislació mitjançant una llei que permetia la lliure associació, però va continuar sense autoritzar els sindicats obrers, que no es van legalitzar fins al període 1871-1875.

Extracte de les Combination Acts (1800):

I. Queda sancionat […] que tots els contractes, convenis i acords de tota mena que en qualsevol moment s’estipulin des d’ara entre qualsevol obrer de la indústria i altres persones amb l’objectiu d’obtenir augments salarials per a ells mateixos, o per a qualsevol altre obrer a jornada o treballador, o un altre de qualsevol indústria, comerç o feina o amb l’objectiu de disminuir o alterar l’horari habitual o el temps de feina, o per obstaculitzar o impedir a una o més persones que contractin qui considerin més adequat per a la feina o amb l’objectiu de controlar o limitar les persones que dirigeixen una indústria, comerç o empresa […], serà il·legal, nul i sense efectes […].

III. Tot obrer […] que després de l’aprovació d’aquesta llei ingressi en qualsevol associació amb la finalitat d’obtenir un augment de sou o per reduir o alterar les hores o la durada de l’horari de treball, o per reduir la quantitat de feina, o amb qualsevol altre objectiu contrari a aquesta llei o que, per mitjà de diners o de persuasió, incitació o intimidació, o qualsevol altre mitjà, s’esforci amb premeditació o malícia a allunyar un obrer, treballador o altra persona sense feina d’una indústria, comerç o empresa, o impedeixi que una altra persona que vulgui tenir feina en aquesta indústria, comerç o empresa pugui ser contractada per un industrial, comerciant o persona que dirigeix l’empresa; i que sigui declarat culpable segons la llei d’una de les esmentades transgressions, després de la pròpia confessió o després del testimoni d’una o més persones dignes de confiança, davant de dos jutges de pau del comtat […] o del lloc on es cometin els delictes, en el termini de tres mesos solars serà condemnat per aquests jutges […] a presó per un període no superior a tres mesos solars; o bé a una casa de correcció […] per un període no superior a dos mesos solars.

El ludisme, la lluita contra les màquines

dimarts, 26/10/2010

La lluita contra les màquines va esdevenir, en absència de sindicats, una manera de defensar els llocs de treball i també una manera d’intimidar els empresaris en moments de conflicte laboral. A Espanya, per exemple, van esclatar revoltes ludistes a molts llocs com Andalusia, València o Catalunya, però els fets més coneguts són la revolta d’Alcoi de 1820 i la crema del Vapor Bonaplata a Barcelona el 1835.

Aquesta carta anònima (signada pel personatge fictici Ned Ludd) enviada a un fabricant de Huddersfield el 1812 n’és un bon exemple del ludisme:

Hem sabut que vostè és el propietari d’aquestes detestables màquines de filar, i els meus homes m’han sol·licitat que l’adverteixi que ha de destruir-les. Si no les destrueix abans del final de la setmana que ve, enviaré almenys 200 homes perquè ho facin ells. Si vostè els dispara, tenen ordre de matar-lo i cremar les seves propietats. Comuniqui-ho als seus veïns i informi’ls que si no destrueixen les seves màquines els passarà el mateix.

Aquí tenim un extracte del manifest dels treballadors de Sallent, datat el 1854, on es descriu l’ambient de lluita contra la màquina existent entre els obrers:

Calúmnia és dir-nos,a nosaltres els treballadors, que volem viure sense treballar i que volem igualar les fortunes […]. El que volem els filadors és que les màquines selfactines que estalvien els braços del treballador i fan guanyar el 90% al capital del fabricant mentre llancen a la misèria els pares de família que abans es mantenien de les màquines mogenis [sic].

És una màquina infernal, la selfactina, que hauria de desaparèixer com a escarment d’aquells que, per fer ràpidament la seva fortuna, no tenen por de valer-se d’enganys i prometen al govern, els qui van demanar la introducció d’aquestes màquines per mitjà d’una rebaixa d’un 25% de drets d’entrada, que la filatura seria de la classe de 80 en amunt, i en canvi fins ara només ha igualat la de les màquines mogenis.

Destruint per tant la maquinària mogenis allà on el treballador guanyava el seu pa i el de la seva família, i que en les màquines selfactines l’egoisme dels fabricants els ha exclòs del treball i ha posat al seu lloc dones i nens que amb una mesquinesa de sou els satisfan i que arribant a la majoria d’edat com què tindran més necessitats (no seria pas estrany perquè aquest és el costum dels senyors fabricants) seran despatxats i reemplaçats per altres de menys edat, tot restant a la misèria i en la desesperació tant els qui han estat ocupats en les màquines selfactines com ho han quedat els qui treballen en les màquines mogenis, i els fabricants fent aquestes fortunes ràpides que Barcelona i tota la nació han vist horroritzats […].

El treball infantil

dilluns, 25/10/2010

El treball infantil era una part essencial de l’economia familiar i fins i tot es considerava convenient. Predominava la idea que treballar era bo per als nens, perquè d’aquesta manera se’ls feia útils per a la societat, se’ls hi permetia ajudar a la família i se’ls feia madurar abans.

planella_tejedora.jpgEls nens i les nenes feien llargues fornades laborals de catorze hores, que a vegades eren de setze, i rebien un salari més baix que el dels adults. L’assistència a l’escola era poc freqüent: els infants només hi anaven durant dos o tres anys, el temps just per aprendre a llegir i escriure de forma rudimentària i per adquirir uns coneixement mínims i molt deficients.

Una mostra de l’eficiència laboral que tenien és que cap al 1820 un nen amb dos telers podia produir quinze vegades més que un artesà rural.

D’aquesta manera denunciava el treball infantil el socialista utòpic Robert Owen en les seves Observacions sobre l’efecte que té el sistema de manufacturació (1815):

Avui dia els nens han de treballar sense parar per guanyar-se la mera subsistència: no se’ls ha acostumat a diversions innocents, sanes i intel·ligents; no se’ls concedeix temps lliure si és que abans hi estaven acostumats. No saben que és l’esbarjo, només l’aturada de la feina. Estan envoltats d’altres nens en les mateixes circumstàncies i, d’aquesta manera, en passar de la infància a la joventut, a poc a poc s’inicien, especialment els homes, però sovint també les dones, en els seductors plaers de la droga i l’alcoholisme. Per a això els ha preparat la dura feina diària, la falta de costums millors i el buit total de les seves ments.

La legislació protectora de la infància va ser escassa i es va aplicar sense gaire interès. La prohibició de treballar per als menors de nou anys es va establir al Regne Unit en la Factory Act o Llei Industrial del 1833, però a penes es va complir. Només a partir del 1844, la situació dels treballadors infantils va començar a millorar. Malgrat tot, a l’Anglaterra de mitjans del segle XIX treballava més d’un terç de la població menor de 15 anys.

El reglament d’una fàbrica tèxtil anglesa

dilluns, 25/10/2010

Durant el segle XIX les condicions dels treballadors fabrils van tenir unes característiques comunes a gairebé tots els països industrialitzats. Així, llargues jornades laborals, des de la sortida del sol fins que es ponia; disciplina estricta amb càstigs corporals o sancions econòmiques, segons la reglamentació de cada empresa; supressió del descans dominical i dels festius; acomiadaments freqüents i inexistència de pensions per malaltia o atur; i absència de drets laborals i sindicals.

Aquest era el reglament d’una fàbrica tèxtil anglesa recollit al Political Register de 30 d’agost de 1823:

A Tyldesley, a prop de Manchester, els homes treballen, inclosa l’hora de dinar, 14 hores al dia, a una temperatura de 80 a 84 graus Fahrenheit (26,6 a 28,8 graus centígrads). La porta està tancada durant les hores de feina, excepte els trenta minuts que dura l’hora del te. Els treballadors no poden anar a buscar aigua per refrescar-se enmig de l’atmosfera sufocant de la filatura. I encara més, l’aigua de pluja està sota cadenat, per ordre del patró; si no, els filadors podrien utilitzar-la.

Vet aquí les multes que els imposaven segons les infraccions comeses:

Infracció

Xílings

Filador que hagi obert una finestra

1

Filador que hagi reparat la corretja del seu tambor i hagi encès el bec del gas

2

Filador que abandoni el seu teler i es deixi el gas encès

2

Filador que encengui el gas massa aviat

1

Filador que encengui el gas massa tard al matí

2

Filador que hagi obert massa la clau del gas

1

Filador que xiuli mentre treballa

1

Filador que tingui deixalles sobre el carro

1

Filador que arribi 5 minuts després de l’últim toc de campana

1