Entrades amb l'etiqueta ‘Imperi Napoleònic’

Catecisme espanyol de 1808

dimecres, 2/11/2011

La invasió napoleònica de 1808 va comportar l’entronització de Josep Bonaparte, el qual va intentar portar a terme una experiència reformista amb l’objectiu de liquidar l’Antic Règim. D’aquesta manera, el monarca va abolir el règim senyorial, va desamortitzar terres de l’Església, va desvincular les terres de les primogenitures i va acabar amb les terres de mans mortes. També estava prevista l’abolició dels privilegis, declarar la invulnerabilitat del domicili, la llibertat de residència, el lliure accés a totes les professions, la unificació dels diferents codis jurídics, l’abolició de les duanes interiors, la fixació d’una extensió màxima pels mayorazgos i l’abolició de la Inquisició.

Tot i ser una reforma raonable, aquesta va tenir poc suport i va topar amb una total incomprensió entre la societat espanyola que considerava que estava governada per un govern il·legítim, estranger i basat en el poder de les armes. D’aquesta manera, els càlculs de Napoleó respecte d’Espanya van demostrar-se erronis. Ni el clergat, excepció feta de la jerarquia superior, era tan fàcil de controlar, ni la resta de la societat espanyola podia reduir-se a “populacho” com ell creia. Tenia raó quan pensava que la força dels exèrcit espanyols era ben escassa, però no havia previst la importància que tindrien les forces irregulars i la poderosa combinació que podrien formar resistència i tropes regulars britàniques. La resistència popular espanyola a la introducció dels francesos faria esclatar la Guerra de la Independència.

Aquesta és la resposta propagandística que el patriotisme espanyol va donar a l’impuls modernitzador de la monarquia napoleònica per a mobilitzar a la població contra els francesos, tot instant als valors propis de l’Antic Règim: la defensa de la religió, la pàtria i el rei, a la vegada que presenta a Ferran VII com a veritable i legítim rei d’Espanya i a l’invasor francès i la Il·lustració com a culpables de tots els mals del país:

Catecismo español de 1808:

Capítulo I

– Dime hijo: ¿qué eres tú?
– Soy español, por la gracia de Dios.
– ¿Qué quiere decir español?
– Hombre de bien.
– ¿Cuántas obligaciones tiene un español?
– Tres: ser cristiano y defender la patria y el rey.
– ¿Quién es vuestro rey?
– Fernando VII.
– ¿Con qué ardor debe ser amado?
– Con el más vivo y cual merecen sus virtudes y sus desgracias.
– ¿Quién es el enemigo de nuestra felicidad?
– El emperador de los franceses.
– ¿Quién es este hombre?
– Un malvado, un ambicioso, principio de todos los males, fin de todos los bienes y compuesto y depósito de todos los vicios.
– ¿Cuántas naturalezas tiene?
– Dos: una diabólica y una humana.
– ¿Cuántos emperadores hay?
– Uno verdadero en tres personas engañosas.
– ¿Cuáles son?
– Napoleón, Murat y Godoy.
 

Capítulo II

– ¿Qué son los franceses?
– Antiguos cristianos y herejes modernos.
– ¿Quién los ha conducido a semejante esclavitud?
– La falsa filosofía y la corrupción de las costumbres.
– ¿Cuándo se acabará su atroz despotismo?
– Ya se halla cercano su fin.
– ¿De dónde nos puede provenir esta esperanza?
– De los esfuerzos que haga nuestra amada patria.
– ¿Qué es patria?
– La reunión de muchos gobernados por un rey, según nuestras leyes.
– ¿Qué castigo merece un español que falte a sus justos deberes?
– La infamia, la muerte material reservada al traidor y la muerte civil para sus descendientes.
 

Capítulo III

– ¿Es pecado asesinar a un francés?
– No, padre; se hace una obra meritoria librando a la patria de estos violentos opresores.
 

Capítulo IV

– ¿Qué debemos hacer en el combate?
– Aumentar la gloria de la nación, defender nuestros hermanos y salvar la patria.
– ¿Quiénes deben tomar las armas?
– Todo el que pueda; los designados por el gobierno menos necesarios para los destinos públicos.
 

Capítulo V

– ¿Cuál debe ser la política de los españoles?
– Las máximas de Jesucristo.
– ¿Cuáles son las de nuestros enemigos?
– Las de Maquiavelo.
– ¿En qué consisten éstas?
– En el egoísmo.
 

Capítulo VI

– ¿Qué felicidades debemos esperar?
– Las que los tiranos no nos pueden dar.
– ¿Cuáles son?
– La seguridad en nuestros derechos, el libre uso de nuestro santo culto, el restablecimiento monárquico con arreglo a las Constituciones españolas y las relaciones con la Europa.
– Pero ¿no las teníamos?
– Sí padre, más degradadas por la adulación de las autoridades que nos han gobernado.
– ¿Quién debe restablecerlas y asegurarlas?
– La España reunida en Cortes, a quien solo compete derecho, tan luego como tenga sacudido el yugo extranjero.
– ¿Quién nos autoriza a esta grande empresa?
– Fernando VII, que deseamos a todo nuestro corazón ver entrar entre nosotros por los siglos de los siglos.
– Amén.

Encapçalats inicialment pel clergat i l’aristocràcia, els integrants del front patriòtic antifrancès cercaven el retorn de l’absolutisme sota la monarquia de Ferran VII, defensaven la tradició i la religió catòlica i rebutjaven qualsevol canvi social. A més, l’Església veia en la lluita contra els francesos l’oportunitat d’anar contra les disposicions reformistes implantades per Godoy (en especial les desamortitzacions) i contra un Napoleó que representava l’herència de la Revolució francesa. La incorporació a aquest front dels il·lustrats espanyols i dels incipients representants del liberalisme hispànic comportaria el naixement de posicions polítiques antagòniques en el si de l’oposició a Napoleó.

La mitificació de la Guerra de Independència

dissabte, 29/10/2011

La denominació de Guerra de la Independència per a qualificar la guerra napoleònica a Espanya prové de l’àmbit liberal que li donava un contingut romàntic: el poble lluitant contra un enemic invasor a la recerca de la llibertat i la independència del seu territori. La guerra i la revolució serien dos elements que conviurien en el mateix conflicte. En conjunt, la Guerra de la Independència es convertirà en un mite i en un dels fonaments fundacionals del nacionalisme espanyol.

Ja el 1810, Flórez Estrada, escriuria Introducción para la historia de la revolución en España i el Conde de Toreno Historia del levantamiento, guerra i revolución de España el 1835. A continuació reproduïm un text anònim de 1835 on es pot observar aquesta mitificació del conflicte que va realitzar-se des del camp liberal: Observaciones sobre la Historia Moderna del siglo XIX desde la Guerra de la Independencia hasta la caída del Gobierno Constitucional en 1823.

La guerra de la independencia con la que comienza para España la historia del siglo 19, es sin duda el acontecimiento más grande y memorable de que ha podido ser teatro pueblo alguno. Por mucho que se haya hablado y escrito, tanto sobre el suceso en sí, como sobre sus inmensos resultados, nunca se podrá exponerle al público con todos los títulos a la admiración del género humano de que es digno. Una nación de doce millones de habitantes que abandonada así misma se levanta en masa se levanta en masa y simultáneamente contra el hombre grande y formidable que a la sazón se consideraba como el árbitro de los destinos del continente de Europa; una nación que sin tener en cuenta a los egercitos formidables, dueños ya de sus Plazas fuertes y casi todo su vasto territorio se pronuncia de un modo tan solemne contra esa violencia y agresión, presenta una de sus figuras más sublimes que puedan verse en el cuadro de la especie humana.

Santa_Engracia_-_Lejeune.jpg

Es seguramente extraordinario este fenómeno; pero se explica considerando la circunstancia feliz de que todos los sentimientos nacionales hubiesen convergido entonces hacia un punto único. Tembló la aristocracia por sus privilegios, y las demás clases dominantes por su influencia: se indignaron los hombres de elevados sentimientos, al ver vilipendiado el honor de la nación con una infracción escandalosa de los derechos más legítimos; se irritó el pueblo al aspecto de la opresión y la violencia con que iba acompañada una invasión que reunía a ellas el insulto y el desprecio; se alarmaron igualmente las conciencias timoratas que creyeron ver en este cambio una era de impiedad y la destrucción del edificio religioso. Así, grandes, pequeños, instruidos, ignorantes, las clases más elevadas como las del vulgo, todos convinieron simultáneamente y por instinto en que eran preferibles todos los males, y hasta el de la muerte, á la ignominia de tolerar una dominación que se presentaba con tan funestos y humilladores caracteres […].

Ocupado el interior del país, abandonada la nación de sus antiguos gefes, no quedaba más recurso que formarse un gobierno análogo a la situación particular de las provincias. Cada uno confió la dirección de todos los negocios á una Junta de las personas más notables del país que egercieron desde un principio todos los poderes del estado, el administrativo, como el legislativo, como el judicial. Jamás el pueblo se metió en averiguar ni el verdadero origen de su actividad, ni la extensión de sus poderes. Unos mandaban, obedecían los otros sin ninguna repugnancia; y como la guerra nacional era el negocio que absorbía todas las atenciones públicas, todo el mundo trató de cooperar por su parte al desarrollo de un sentimiento único, incompatible entonces con la discusión de teorías políticas.

Se emprendió, pues, la guerra bajo la dirección de estas Juntas parciales […]. Cuando se vio algo desembarazado el territorio, y la posibilidad de concentrar la dirección de todos los negocios, se formó con delegados de estas Juntas primitivas una sola; era otro progreso natural aconsejado por las circunstancias. Las Juntas provinciales pasaron de ser supremas y legisladoras a puramente administrativas, bajo la dirección de la Central […].

La Junta Central formada de una manera tan sencilla é instalada con aplauso universal, no fue dichosa en su gobierno. Demasiado numerosa para administrar, y demasiado poco para egercer el poder legislativo, se vio objeto de censura en un tiempo en que los ánimos de los españoles ya propendían naturalmente a ocuparse de política […]. Gastada la Junta Central antes de tiempo, agitada en su seno por discordias, objeto de reprobación y de censura; y pareciéndole por otra parte que ya era tiempo de dar a la Potestad suprema una forma más regular y en armonía con las opiniones dominantes, resignó su poder en las manos de una Junta de regencia cuya autoridad fue reconocida sin ninguna repugnancia, como lo había sido antes la suya propia y la de las Juntas provinciales.

L’Arc del Triomf

diumenge, 20/02/2011

L’any 1806, desprès de la victòria de les seves tropes a la “Batalla dels Tres Emperadors” (Austerlitz, 1805) Napoleó va ordenar construir un arc triomfal en record i commemoració de les seves victòries i el seu gloriós exèrcit. La tasca va ser encomanada a l’arquitecte Jean-François Chalgrin (1739-1811) que va dissenyar l’Arc del Triomf inspirant-se en les antigues construccions romanes. L’objectiu era que l’Arc es convertís en el símbol de la grandesa de l’Imperi Napoleònic (1804-1815).

Arc_Triomphe.jpg

La idea inicial era que l’Arc del Triomf estigués situat a la Plaça de la Bastilla, però finalment va resultar una magnífica cloenda pels Champs Élysées. La realització d’aquesta imponent obra va portar-se a terme durant un llarg temps. El 1810 (any en que l’emperador Napoleó va casar-se amb Maria Lluïsa) la construcció encara estava pels ciments. Seria, paradoxalment, desprès de la caiguda de l’Imperi quan els Borbons restaurats en el tron francès impulsarien la seva construcció.

Finalment, la construcció de l’Arc del Triomf seria culminada el 1836 en el regnat de Lluís Felip. Durant el Segon Imperi, la Plaça de L’Etoile i els carrers que neixen d’ella si van bastir molts edificis construïts per Haussman i Hittorf. El 1840 passarien per sota de l’Arc del Triomf les restes mortals de Napoleó quan el seu cadàver va poder tornar a França desprès de morir desterrat. El 1885, va ser el lloc que va acollir durant dos dies la capella amb el cos de Víctor Hugo. Això demostra com l’Arc del Triomf esdevé el signe de la “grandeur” francesa. Des de 1921 un soldat desconegut sepultat sota l’Arc representa els caiguts francesos en la Primera Guerra Mundial.

Paris-Triumph-Bogenh.jpg

A l’Arc del Triomf es pot accedir des d’un túnel a l’avinguda dels Champs Elysées. L’arc està guarnit amb escultures que suavitzen la monumentalitat del conjunt. Les colossals escultures de les façanes principals són una glorificació del poble que va aixecar-se contra la monarquia el 1792 i les victòries de Napoleó. A continuació proposem una llista de les diferents escultures que trobem en els quatre pilars que aixequen l’Arc:

  • La Marsellesa (o Partida dels voluntaris de 1792).
  • Triomf de Napoleó desprès de la Pau de 1810.
  • Enterrament del general Marceau el 1796.
  • Batalla d’Aboukir de 1799.
  • Batalla de Jemappes de 1792.
  • La resistència de 1814.
  • La Pau de 1815.
  • Pas del Pont Arcole de 1796.
  • Tomba d’Alexandria.
  • Batalla d’Austerlitz de 1805.

Le_bas_relief_de_la_marseillaise.jpg

Jean-Jacques Pradier va ser el creador de les divinitats alades que podem observar a l’arc. La totalitat de la part superior de la construcció està rodejada per un fris guarnit amb figures de dos metres d’alçada que representen la partida i el retorn triomfal de la Grande Armée. A la part superior podem observar uns escuts rodons i realitzats en relleu on figuren els noms de les batalles guanyades per Napoleó i el nom dels seus 558 generals.

Mitjançant un ascensor es pot accedir a la plataforma de l’Arc del Triomf. Des d’allà es pot contemplar una vista privilegiada i excepcional dels camps Elisis i de la ciutat de París.

El concepte de Guerra de la Independència o Guerra del Francès

diumenge, 12/12/2010

En el procés de crisi de l’Antic Règim a Espanya, de manifest des de l’últim terç del segle XVIII, la conjuntura revolucionària de la Guerra de la Independència o Guerra del Francès (1808-1814) va actuar com a desencadenat de l’esclat de l’inici de la fi del sistema. La conflictivitat política i social van incrementar-se a partir de la invasió de l’exèrcit napoleònic, demostrant la fragilitat de l’Estat absolut. La guerra va possibilitar la introducció d’una sèrie de reformes dins del marc de les revolucions liberals que van produir-se després de la Revolució francesa de 1789. La guerra i la revolució serien dos processos complementaris que es donarien en aquest període.

La Guerra de la independència tradicionalment s’ha interpretat com l’inici de l’època contemporània a Espanya. Ens trobem davant d’un conflicte peninsular per Espanya i Portugal, en el context de les guerres napoleòniques. La invasió de Portugal per part de la França napoleònica el 1807 buscava el control de l’accés al mar i el bloqueig d’Anglaterra. El monarca portuguès abandonarà el país marxant a Brasil i deixant una Junta de Govern. Ferran VII també abandonarà Espanya després de les abdicacions de Baiona. Tots dos països introduiran les juntes de govern de representació política que a Portugal no tindran cap connotació revolucionària, en canvi a Espanya conduiran cap a la revolució.

És una guerra complexa que va enfrontar tota la península en el conflicte amb la França napoleònica. Per això, des de la historiografia britànica posarà l’èmfasi en l’actuació de l’exèrcit britànic de Wellington a la península i anomenarà el conflicte com a guerra peninsular. L’exèrcit britànic amb l’ajuda de les restes de l’exèrcit portuguès i de les guerrilles espanyoles s’imposaria a la guerra. Wellington recolzarà Ferran VII i no tindrà cap simpatia per la Constitució de Cadis de 1812.

The_Defence_of_Saragossa.jpg

En canvi, per a la historiografia espanyola el conflicte es tracta d’una guerra d’independència que es convertirà en un dels principals referents del nacionalisme espanyol. És una concepció mítica i nacional de la victòria en front de l’invasor francès. Estem davant d’una guerra moderna i revolucionària amb un matís romàntic.

Des de la historiografia espanyola es mitificarà la figura del poble espanyol aixecat en armes contra els francesos. Així, per exemple, en aplicació del liberalisme existent a principis de segle, des de Catalunya es considerarà que la pàtria és Catalunya però la nació és Espanya. Estem davant d’una nació que apareixeria en aquest moment. En el context de la guerra napoleònica es buscarà un canvi de règim polític i dinàstic. Els espanyols es dividiran en afrancesats i patriotes provocant un conflicte intern paral·lel a la guerra que buscava la regeneració estructural del país. Els afrancesats seran considerats traïdors a Espanya.

La denominació de Guerra de la Independència prové de l’àmbit liberal que li donava un contingut romàntic: el poble lluitant contra un enemic invasor a la recerca de la llibertat i la independència del seu territori. La guerra i la revolució serien dos elements que conviurien en el mateix conflicte. En conjunt, la Guerra de la Independència es convertirà en un mite i en un dels fonaments del nacionalisme espanyol. Ja el 1810, Flórez Estrada, escriuria Introducción para la historia de la revolución en España i el Conde de Toreno Historia del levantamiento, guerra i revolución de España el 1835.

Battle_of_Somosierra.PNG

En canvi, des dels cercles absolutistes propers a Ferran VII es denominaria el conflicte com a guerra napoleònica per a ressaltar el conflicte dinàstic entre els Borbons i la nova dinastia napoleònica, obviant el component d’emancipació liberal que comportava el terme independència. Aquesta denominació avui encara perdura dins de la historiografia francesa que analitza el conflicte com un episodi més dels produïts dins de l’Europa enfrontada a Napoleó.

Per contra, en l’àmbit català, des de l’obra de Jaume Vicens Vives, es parlarà de Guerra del Francès amb un cert grau de xenofòbia contra l’invasor francès heretada dels conflictes existents des del segle XVII amb els enfrontaments bèl·lics de la Guerra dels Trenta Anys i l’amarg record de la derrota en la Guerra de Successió. És una denominació que expressa la diversitat de conflictes que van coexistir dins de la mateixa guerra i que, possiblement, resumeix millor el que realment estava succeint.

La Guerra del Francès: les actituds davant la invasió

dijous, 9/12/2010

La invasió francesa de 1808 va obligar els diferents corrents ideològics que existien a l’Espanya del tombant de segle a prendre partit davant l’ocupació francesa i la nova monarquia napoleònica de Josep I. Així, la guerra de 1808-1814 va causar una fractura interna entre els espanyols que van veure’s dividits en dos grans blocs: els afrancesats i els membres del front patriòtic.

Jose-Bonaparte.jpg

Josep I

Els afrancesats. Una minoria d’espanyols han estat qualificats d’afrancesats per col·laborar amb la monarquia bonapartista de Josep I. Cal tenir en compte que més de cent mil persones van col·laborar amb el poder francès i prop de dos milions d’espanyols van donar jurament a Josep I Bonaparte. L’afrancesament suposava, tot i la forta crítica que ha rebut per una part de la historiografia, una opció política reformista més, enfrontada a l’immobilisme de l’absolutisme i alternativa a la ruptura que proposaven els liberals.

Sí que va existir una minoria afrancesada per raons de convicció ideològica, però la majoria dels col·laboracionistes el que buscaven era una sortida reformista davant de la crisis de l’Antic Règim. El perfil sociològic dels afrancesats era força divers. Entre ells hi havia intel·lectuals, alts funcionaris i una part de l’alta noblesa que, procedents en la seva majoria dels anys del despotisme il·lustrat, van sentir-se vinculats amb el programa reformista de Napoleó i advocaven per un poder fort que modernitzés Espanya sense el risc d’un esclat revolucionari com havia passat a França.

Al final de la guerra, molts d’aquests afrancesats van haver d’exiliar-se davant la persecució iniciada per Ferran VII, que va ficar en el mateix sac a afrancesats i liberals. Així, de les 12.000 famílies d’espanyols que van haver de marxar cap a l’exili des de 1813 per haver col·laborat amb l’administració napoleònica, el 79% de la població civil procedia del funcionariat de l’administració i de la classe política, i gairebé una quarta part eren militars. La repressió va fer que aquests desapareguessin com a grup polític, tot i que la majoria dels afrancesats acabaria formant part de la dreta liberal.

Fernando_VII.jpg

Ferran VII

El front patriòtic. El gruix de la població va formar part de l’anomenat front patriòtic, integrat per tots aquells que rebutjaven la invasió francesa. Ara bé, en el si d’aquest grup podem trobar una manca d’uniformitat, de creences i d’objectius que derivarien en posicions polítiques antagòniques.

a. D’una banda, la major part del clergat i la noblesa cercaven el retorn de l’absolutisme sota la monarquia de Ferran VII, defensaven la tradició i la religió catòlica i rebutjaven qualsevol canvi social. L’Església veia en la lluita contra els francesos l’oportunitat d’anar contra les disposicions reformistes implantades per Godoy (en especial les desamortitzacions) i contra un Napoleó que representava l’herència de la Revolució francesa.

b. D’altra banda, alguns il·lustrats esperaven que la tornada del monarca suposés l’aplicació d’un programa de reformes i la modernització del país, sempre dins del marc de l’Antic Règim.

c. Finalment, els liberals (burgesos, professionals, etc.) veien en la guerra l’oportunitat de realitzar un canvi en el sistema polític i, per tant, exercien un patriotisme més nacionalista (espanyol) que dinàstic. Per a ells, la guerra era l’oportunitat per implantar un sistema polític liberal, basat en una Constitució, en la sobirania nacional, la divisió de poders, les institucions representatives i l’abolició dels privilegis estamentals. Igualment, cercaven l’eliminació dels privilegis gremials, dels drets senyorials i de totes aquelles traves que impedien la llibertat de comerç, de propietat i d’indústria.

Al marge de les diferents posicions ideològiques, gran part de la població, en especial les classes populars rurals i urbanes, va encarar la guerra com un moviment de defensa i resistència contra l’invasor estranger i combinaven l’hostilitat al godoyisme amb la defensa de la tornada de Ferran VII i de les prerrogatives de l’Església catòlica, tot confiant que un nou règim del Borbó suposaria el redreçament de vells abusos i l’arribada de la pau. Així, una minoria activa i políticament conscient lluitava contra Napoleó i l’Antic Règim i una massa apassionada lluitava simplement contra un nou règim representat per Napoleó.

La Guerra del Francès: la Catalunya napoleònica

dimecres, 8/12/2010

Al principi de la guerra (1808-1809), el règim d’ocupació militar implantat pels francesos a Catalunya tenia com a única finalitat era la continuïtat de la guerra. En definitiva, en aquesta primera etapa, els francesos només podien controlar unes quantes ciutats i no es pot parlar de gaire més que un règim d’ocupació militar on la preocupació principal era obtenir, per mitjans violents si era necessari, els recursos necessaris per a mantenir l’exèrcit i continuar la guerra.

espanya guerra frances.JPG

A mesura que els esdeveniments van anar succeint-se, amb l’arribada del duc de Castiglione per a fer-se càrrec del comandament de l’exèrcit francès a Catalunya en els inicis de 1810, va iniciar-se una política d’atracció envers els catalans, com l’ús de la llengua catalana en les comunicacions, que, malgrat tot, va tenir un escàs ressò entre la població i va acabar pocs mesos després amb la caiguda de Castiglione.

En general, l’Imperi va seguir, des de 1810, durant “l’intermedi del mariscal Macdonald”, un militar preocupat essencialment per la guerra i els proveïments, una política d’afrancesament progressiu que facilités l’annexió catalana que pretenia Napoleó un cop es dominés el territori. Així, la situació estava preparada per a la unió amb l’Imperi que es realitzaria a la pràctica, tot i que no va proclamar-se oficialment.

El 12 de gener de 1812, un cop l’exèrcit francès va dominar tot el territori català, Napoleó va ordenar l’annexió de Catalunya a l’Imperi. Es van crear quatre departaments (Ter amb capital a Girona, Segre amb capital a Puigcerdà, Montserrat amb capital a Barcelona i Boques de l’Ebre amb capital a Lleida). L’administració de la Catalunya integrada en l’Imperi depenia de dos intendents i quatre prefectes o caps de departament. Catalunya esdevenia així una província francesa de fet, encara que no fos de dret, però la precarietat de l’assentament francès va impedir la consolidació del sistema.

Departaments-1812.jpg

Una allau de funcionaris es va traslladar a Catalunya per organitzar el país segons el model francès. Els nous funcionaris van intentar impulsar una sèrie de reformes i millores en el camp fiscal, jurídic i administratiu, com també en les obres públiques. Els canvis polítics i administratius que va introduir el règim napoleònic a Catalunya, però, van ser intranscendents ja que van quedar en reformes de “paper” que no van poder aplicar-se perquè els francesos no ocupaven eficaçment el territori i la davallada militar francesa va fer que, des de 1813, es tornés a viure sota un règim militar com en els primers anys de l’ocupació.

La-Divisio-territorial-napoleonica-de-Catalunya-de-1812.jpg

En aquesta tasca d’integració en l’Imperi, els francesos van comptar amb la col·laboració de part dels il·lustrats reformistes catalans, esperançats que la presència francesa transformaria el país donant pas al liberalisme. Tanmateix, aquests col·laboracionistes afrancesats van ser més aviat escassos ja que Catalunya va ser una de les zones on els napoleònics van trobar una resistència més aferrissada perquè va ser on es van haver de patir més llarga i durament els costos militars de l’ocupació.

El cas més notable de col·laboracionista afrancesat de convicció a Catalunya va ser Tomàs Puig, un home ric i respectat, coneixedor de la llengua francesa i lector dels enciclopedistes. Alcalde i posteriorment corregidor de Figueres, Puig era un ferm partidari del model federatiu que proposava l’Imperi Napoleònic i organitzava partides de “caragirats” que lluitaven per la causa napoleònica.

La majoria van ser personatges que s’acomodaven per interès a la nova situació, sense fer-se gaires problemes de consciència. Així, per exemple, membres de la burgesia van limitar-se a fer negocis amb els francesos sense deixar-se complicar en formes de col·laboració política. Tot i que això era mal vist per amplis sectors de la població, cap d’aquests burgesos fabricants i especuladors, col·laboradors econòmics amb els ocupants francesos, van ser molestats després per les autoritats espanyoles.

A més d’aquests “col·laboradors honorables” trobem tota una massa de gent de menor categoria que van ajudar els francesos en la repressió contra la població catalana per a beneficiar-se directament. Així, parrots, brivalles i caragirats són difícils de distingir-se dels simples delinqüents. Destaquen dos caragirats famosos com Joan Serra, que va organitzar una partida que després d’abandonar l’exèrcit patriota va atemorir les terres tarragonines, i Josep Pujol, un traginer de Besalú que va començar actuant com a guerriller patriota però va vendre’s als francesos el 1810.

La Guerra del Francès: la guerra de guerrilles

dimarts, 7/12/2010

Napoleó havia previst una guerra dinàstica contra l’exèrcit borbònic, no una guerra nacional, però, davant la inferioritat evident, els espanyols van veure’s forçats a abandonar l’estratègia militar habitual i apostar per un nou model de guerra: la guerra de guerrilles. Així, des de la tardor del 1808, quan l’exèrcit espanyol va ser incapaç d’oposar-se al progrés de les tropes franceses, la resistència a la invasió va realitzar-se mitjançant una modalitat de lluita armada espontània, popular i eficaç: les partides de guerrillers, uns escamots locals que estaven composats per d’uns 30 a 50 membres, comandats per un cap.

mapa-guerra-independencia.jpgLa població va mostrar-se resistent a l’hora d’integrar-se en l’exèrcit regular. Van negar-se al reclutament i, si van ser obligats a servir, van aprofitar la primera ocasió per a desertar. Volien combatre al seu aire, de forma irregular i ocasional, en la guerrilla o el sotmetent, mobilitzant-se de forma temporal o per realitzar una acció puntual contra els francesos i tornar seguidament a casa.

I és que el poble va ser més la víctima que no pas el protagonista de la guerra. La població humil era sempre en els combats ja que no podia fugir a refugis més tranquils de Mallorca, Cadis o Amèrica com feien les classes benestants. Espremut tant per francesos, espanyols i partides irregulars, el poble esdevindria combatent cada cop que tingui que defensar la seva casa, la seva terra i la seva família, però retornarà a l’arada o el teler sempre que es produeixi un mínim moment de treva local. Així, seria un gran “defensor de la terra”, però no voldrà convertir-se en soldat d’un exèrcit regular.

El_Empecinado_de_Goya.jpeg

Juan Martín Díez, El Empecinado

Per això, la guerra a Espanya va estar marcada per la formació de guerrilles, el que va convertir el conflicte en una guerra irregular i diferent que va fer inútils les tècniques militars de Napoleó. Val a dir que la denominació espanyola “guerrilla” seria utilitzada per la resta de països a partir de la Guerra del Francès. L’aparició de les guerrilles explica el caràcter popular d’una guerra que es convertirà en el prototip de guerra d’alliberament nacional.

La guerrilla va actuar en una “guerra total” amb una violència generalitzada en la qual la resistència armada i el procés militar de la guerra posaven en evidència la incapacitat de l’exèrcit espanyol per fer front al francès. Eren necessàries la presència d’altres tipus de forces irregulars com les guerrilles, partides, milícies honrades, miquelets o el sotmetent, amb major capacitat d’adaptació a cada territori.

A partir de 1809 la guerrilla s’institucionalitzarà realitzant petites accions que impossibilitaven la consolidació de l’ocupació francesa. La guerrilla serà l’única forma de resistència pel poble espanyol. Només es podia eliminar l’ocupant francès mitjançant la contínua bel·ligerància d’unes guerrilles que van esdevenir un referent del poble espanyol i del nacionalisme per la defensa de la religió, la pàtria i el rei.

Els seus membres eren pagesos, artesans, estudiants, metges o advocats, entre d’altres, malgrat que els seus dirigents acostumaven a pertànyer a les elits militars i del clergat. Els caps dels guerrillers eren gent amb una personalitat pròpia que aglutinava els homes al seu voltant. Es calcula que van formar-se unes 500 guerrilles que van arreplegar uns 55.000 homes que, actuant en petits grups, van obligar a l’exèrcit francès a que un 80% de les seves tropes vigilessin la rereguarda.

Francisco_Espoz_y_Mina_by_Francisco_Goya.jpg

Francisco Espoz y Mina

La guerra va suposar un extermini físic i material per la proliferació de la “terra cremada” en les retirades. Amb les seves accions fustigaven l’exèrcit enemic, en destruïen les instal·lacions, n’interferien els moviments i assaltaven els combois d’aprovisionament, tot sotmetent els francesos a una pressió i a un desgast permanents per culpa d’una resistència guerrillera que feia difícil el control efectiu del país i mantenia viu el sentiment antifrancès, sobretot entre les classes populars.

Així, va iniciar-se una guerra propagandística destinada a crear un estat d’opinió. Els capellans van convertir-se en propagandistes de la guerrilla des dels seus púlpits i alguns arribarien a encapçalar guerrilles de croada. Per la seva part, els francesos utilitzarien la propaganda per eliminar els contraris desprestigiant les guerrilles per la seva forta violència, tot justificant la seva derrota per la difícil geografia espanyola i per la dispersió d’una població que es mostrava molt hostil.

Les guerrilles van ser populars entre la població i, en canvi, generaven por entre les elits que les associaven amb l’anarquia. Tanmateix, cal tenir en compte que no tots els pobles van col·laborar amb les guerrilles, el que indica el caràcter localista de la guerra. La realitat es que les guerrilles eren autònomes i, a més, no eren ben acceptades per l’exèrcit regular espanyol perquè no tenien disciplina militar. D’altra banda, les guerrilles imposaven una sèrie d’impostos i robaven als pagesos per finançar-se i aconseguir armament.

guerra.pngEn el cas de Catalunya, aquesta era una terra amb una llarga tradició de bandolerisme i les partides armades eren una realitat freqüent. Era normal que el conflicte donés lloc a mobilitzacions d’aquesta mena amb una participació social molt àmplia. La majoria dels guerrillers eren lluitadors ocasionals, però hi hauria d’altres que combatrien durant tota la guerra, primer col·laborant amb l’exèrcit i després arribant a integrar-se (Manso i Milans del Bosch). Bona part dels millors caps militars de l’exèrcit de Catalunya sortirien de la guerrilla. Homes d’extracció social molt diversa coincidirien a abandonar els seus projectes anteriors de vida a causa de la guerra, i descobrint la seva capacitat militar restarien vinculats a l’exèrcit.

La Guerra del Francès: la lluita armada

dilluns, 6/12/2010

La Guerra del Francès no va ser l’enfrontament tradicional entre dos exèrcits, el francès i l’espanyol, sinó que un dels seus protagonistes essencials va ser la guerrilla, un fet desconegut anteriorment. D’altra banda, la guerra contra els francesos no va tenir límits en la violència, esdevenint una guerra contemporània. Tot i que la tecnologia encara era molt limitada, amb baionetes, canyons i l’ús de la cavalleria, la violència va arribar a uns límits que abans mai no s’havien arribat a donar.

Guerra Independencia.jpg

Així, la història militar de la guerra contra el francès, tot i ser força complexa, es pot dividir en tres grans etapes:

Organització de la resistència (1808-1809). L’actuació desorganitzada de la resistència en un primer moment semblava indicar que, tal i com havia previst Napoleó, la invasió francesa seria ràpida i relativament fàcil. Però, la resistència mostrada per ciutats com Girona, Saragossa o Tarragona, sotmeses al violent setge de les tropes franceses, suportant els bombardeigs i la fam durant mesos, va immobilitzar part de l’exèrcit i va impedir el progrés francès cap al sud peninsular.

The_Defence_of_Saragossa.jpg

D’altra banda, van produir-se els primers incidents bèl·lics importants amb les batalles del Bruc del 6 i el 14 de juny de 1808, que van suposar les primeres derrotes de l’exèrcit napoleònic contra una barreja de sometents, mercenaris suïssos, militars fugitius de la guarnició de Barcelona i població civil. Les derrotes dels francesos al Bruc i la resistència en el camí de Tarragona expliquen que aquests no aconseguissin estendre el seu domini a Catalunya més enllà de Mataró. El fracàs del setge de Girona va fer que ni tan sols el camí de la frontera restés assegurat. Així, l’octubre de 1808, els francesos es trobaven a la defensiva. Es va arribar a posar setge formalment a Barcelona mentre els anglesos bombardejaven des del mar.

Bataille_de_Bruc.jpg

Paral·lelament, els francesos eren derrotats per les forces militars espanyoles a la Batalla de Bailén, el 19 de juliol de 1808, fet que va permetre apartar momentàniament les tropes imperials d’Andalusia, frenar l’avenç de l’exèrcit invasor, replegat al nord de l’Ebre, i forçar Josep I a abandonar Madrid.

La_Rendición_de_Bailén.jpg

En resposta, Napoleó va decidir que, davant les males perspectives de la campanya espanyola, hi intervindria personalment desplaçant un exèrcit de 250.000 homes que arribaria el novembre per a dirigir la contraofensiva francesa. En quatre setmanes el seu progrés va ser irresistible i els francesos van aconseguir la victòria de Somosierra, el 30 de novembre. D’aquesta manera, el gener de 1809, deixaven a Josep I novament instal·lat a Madrid. A continuació, durant el 1809, el domini napoleònic es va estendre per tot el territori espanyol.

Rédition_de_Madrid_1808.jpg

El 1809, un nou cos francès encapçalat per Saint-Cyr entrava a Catalunya marxant cap a Barcelona desfent l’amenaça del setge després de derrotar Vives (el segon capità general de la guerra) que va ser substituït pel general suís Teodor Reding que va reorganitzar les tropes. Reding, però, va morir a l’abril de 1809 i el va substituir Blake (capità general de València i Aragó). Els mesos següents estarien marcats per la inacció i Girona acabaria caient a mans franceses el mes de desembre després d’un sagnant setge. A continuació es produiria un autèntic holocaust entre la població gironina (la meitat dels habitants de Girona perdrien la vida) a mans del nou cap de les tropes franceses: el duc de Castiglione.

El_setge_de_Girona_de_1809.jpg

Conquesta de Catalunya pels napoleònics i resistència guerrillera (1810-1811). Arribats a 1810, les principals ciutats catalanes van caure en mans de l’invasor. Amb la conquesta de Girona el camí de la frontera restava obert i Napoleó podria portar endavant els seus projectes per consolidar el domini de Catalunya endinsant-se a poc a poc cap a la plana de Vic. Ara, Suchet iniciaria el setge de Lleida que acabaria amb la presa de la ciutat després d’un violent combat casa per casa.

Amb la presa de Girona i Lleida s’iniciava l’etapa més pròspera del domini militar napoleònic a Catalunya mentre els exèrcits regulars espanyols encadenaven derrota rere derrota, la Junta Superior es veia forçada a iniciar un peregrinatge pel país fins arribar a Cadis i els generals napoleònics anaven apuntant-se victòries (Tortosa queia el 1811). Després de la caiguda de Tortosa, Suchet va llançar-se al setge de Tarragona, convertida en capital del govern de Catalunya.

guerra frances.jpg

Blake va dimitir del comandament de les tropes patriotes donant pas a una etapa de confusió i desordre fins que O’Donnell va ser nomenat capità general. El nomenament d’O’Donnell va donar esperances a la població i va retornar la moral a l’exèrcit amb un seguit d’accions més espectaculars que efectives, però va acabar dimitint i embarcant-se cap a Mallorca deixant a la població decebuda i irritada. El comandament militar va passar aleshores al marqués de Campoverde després d’un estrany aldarull iniciat a Reus. Nomenat en contra de les ordres que arribaven de Cadis, el poder de Campoverde es fonamentava en el suport popular, però també acabaria abandonat covardament Tarragona.

La ciutat quedava d’aquesta manera lliurada a les seves pròpies forces, realitzant una resistència heroica fins a juny de 1811, quan, guanyada a l’assalt, va ser víctima de la brutalitat dels conqueridors que es venjarien de la resistència amb assassinats, violacions, robatoris i destruccions. D’aquesta manera, els francesos feien efectiu el seu domini de tot el territori català. Suchet acabaria la campanya de presa de Catalunya amb l’ocupació i destrucció del monestir de Montserrat.

Bitwa_pod_Tudela.jpg

Domini francès consolidat i ofensiva aliada (1812-1814). Així, a finals de 1811 l’ocupació francesa de Catalunya era completada i el 1812 es procediria a la integració del conjunt de terres catalanes dins de l’Imperi Napoleònic. Però, la resistència popular i la guerrilla van mantenir un estat de guerra que va frustrar la major part dels intents reformistes que Napoleó volia introduir a Catalunya.

A mitjans de 1812, les coses van tornar a canviar desfavorablement per als francesos que van veure com els exèrcits de Napoleó eren destruïts a la campanya de Rússia i que, aprofitant-se de la conjuntura, les forces espanyoles, amb el suport de la guerrilla i de l’exèrcit britànic comandat pel general Wellington, començava a obtenir victòries a Espanya (Arapiles, al juliol de 1812), fet que suposaria un punt d’inflexió en el desenvolupament militar del conflicte.

Charge_polonaise_à_Somosierra.jpg

A Catalunya, sota el comandament del nou capità general designat per la Junta Suprema, el general Lacy, i homes com Eroles, Manso o Milans del Bosch, es produirien un seguit d’accions al voltant de Tarragona. La mancança de mitjans, però, feia que Lacy no pogués fer més que fustigar i desgastar l’enemic mentre el desencís popular pels terribles costos de la guerra anava en augment.

El març de 1813, Josep I abandonava Madrid definitivament. La capital va ser presa per Wellington el 12 d’agost i el domini francès a la Península va començar a decaure. Incapaç de mantenir la guerra a Rússia i Espanya, Napoleó va veure’s obligat a pactar la fi del conflicte amb la signatura del Tractat de Valençay de 1813, que reconeixia Ferran VII com a rei d’Espanya. Així, els exèrcits francesos van iniciar la seva retirada.

wellington.jpg

Arthur Wellesley, duc de Wellington

La retirada de Catalunya trigaria encara uns mesos més ja que aquest seria l’últim assentament de Suchet que, des de la ciutat de Barcelona, va ordenar l’evacuació cap a França, mentre les tropes aliades travessaven l’Ebre i els guerrillers controlaven el nord del Principat. Després d’evacuar Barcelona, Suchet va instal·lar-se primer a Girona i després avançà cap al Fluvià. Els afrancesats que acompanyaven l’exèrcit napoleònic acampaven a fora de les muralles, miserables i derrotats, mentre a dins de les ciutats els militars francesos s’apressaven a aconseguir un botí personal com a recompensa per la llarga guerra. D’aquesta manera, Catalunya va ser la zona de la Península que més temps va estar ocupada pels francesos, constantment en peu de guerra i sofrint majors destruccions que cap altra província espanyola.

La Guerra del Francès: la resistència contra la invasió

divendres, 3/12/2010

Mentre es produïen les abdicacions de Baiona i la substitució de la monarquia borbònica per la bonapartista, l’esclat d’una insurrecció popular contra la presència francesa i la passivitat de l’administració va donar origen a una guerra llarga i complexa: la Guerra de la Independència o Guerra del Francès que integra una sèrie de corrents, canvis socials i successos puntuals de gran complexitat.

2-de-mayo.jpg

Les tropes imperials franceses van entrar van entrar a Catalunya el 9 de febrer de 1808 sota el comandament del general Duhesme i de Lechi amb 5.427 homes i 1.830 cavalls. Arribarien a la ciutat de Barcelona el 13 de febrer en mig de la passivitat de les autoritats, sent ben acollits, però no sense deixar de produir un cert neguit entre la població. Dos dies després arribaven 4.000 soldats més i els dies van començar a passar sense que marxessin. Al contrari, ben aviat van fer-se amb el control de la ciutat, des d’on van iniciar un desplegament estratègic per tot Catalunya i van ocupar el castell de Sant Ferran de Figueres davant el neguit de la població.

Poc a poc van començar a produir-se enfrontaments entre els ciutadans barcelonins i els soldats francesos. Els francesos van ocupar la Ciutadella i Montjuïc per sorpresa i amb la tolerància d’Ezpeleta, el capità general de Catalunya, davant la irritació en augment dels barcelonins. Unes tropes que, oficialment, eren aliades i estaven mantingudes per l’Ajuntament, ocupaven els punts forts de la ciutat mentre el capità general donava ordres de calmar l’agitació creixent contra uns visitants que havien esdevingut ocupants.

Les notícies de l’aixecament de la població de Madrid contra les tropes franceses el 2 de maig de 1808, per impedir la marxa de la família reial a Baiona, on el poble creia que Napoleó tenia segrestats els monarques, i la dura repressió exercida per Murat contra els revoltats van encoratjar l’aixecament contra l’invasor.

Goya_-_Second_of_May_1808.jpg

goya 2 de mayo.jpg

Poc després, la insurrecció esclatava a Lleida i s’estenia a d’altres ciutats com Manresa, Igualada o Cervera. L’aixecament s’iniciaria amb una sèrie d’enfrontaments locals i amb esdeveniments com la crema del paper segellat habilitat per les noves autoritats a Manresa. A Barcelona es repetien els incidents i apareixien les primeres autoritats insurreccionals, articulades mitjançant les Juntes.

La mobilització va ser la resposta popular contra la presència francesa, però també el rebuig cap a les autoritats borbòniques tolerants amb l’invasor. D’aquesta manera, el país va abocar-se a patir el binomi guerra-revolució per la crisi interna que patia i la Guerra de la Independència va suposar el primer moviment contra l’Antic Règim a Espanya.

Defensa_del_Parque_de_Artillería_de_Monteleón.jpg

Sota les aparences d’unanimitat que donen determinades imatges de la guerra, la resistència amaga una gran diversitat. Pels sectors conservadors, i en especial per l’Església, la guerra suposava la lluita contra les restes del “despotisme godoyista” i contra un Napoleó que representava l’herència de la Revolució francesa. Napoleó podia ser moderat en termes socials, però conservava aversió a l’Església tradicional. Però, a més, una minoria activa i políticament conscient lluitava contra Napoleó i l’Antic Règim; i, finalment, una massa apassionada lluitava contra un nou règim estranger representat per Napoleó. Així, l’aixecament de 1808 pot considerar-se inicialment com una variant del “Visca el rei i mori el mal govern!” propi de l’Antic Règim.

expo_franca.jpg

Les Juntes van ser en primer lloc locals i estaven dirigides, principalment, per personalitats dels pobles partidaris de Ferran VII (clergues, militars, nobles,etc.), que pretenien canalitzar l’agitació popular. Així, el juny es constituïa a Lleida una primera Junta de Govern i Defensa, encapçalada pel bisbe, però nascuda de la pressió popular que exigia a les autoritats que declaressin si volien “seguir lo partit español com lo mateix poble ho reclamaba”. Seguidament s’anirien constituint altres juntes a les localitats catalanes més importants.

S’estava construint una mena de teixit de govern alternatiu al de les autoritats que havien restat fidels a Madrid (controlat pels francesos). Tot aquest procés va culminar amb la constitució d’una Junta Superior de Catalunya a la ciutat de Lleida, presidida pel bisbe de la ciutat i amb representants dels corregiments, que seria l’encarregada de coordinar les actuacions.

Les noves Juntes (van formar-se 18 al conjunt d’Espanya) eren una forma de canalitzar el descontentament popular i d’assumir la sobirania en absència del rei. La necessitat de coordinació dels esforços militars i una consciència primerenca d’unitat nacional van permetre que ràpidament, el setembre de 1808, es constituís un govern central, la Junta Suprema Central, reunida a Aranjuez i encarregada de coordinar la lluita armada i dirigir el país mentre es cercava l’ajuda militar de la Gran Bretanya.

La formació de les Juntes i la seva reunió en una Junta Suprema Central suposava una forma de govern radicalment nova per Espanya, que culminava el trencament amb les institucions de la monarquia. Dins de la Junta Central es distingien dues tendències, l’aristocràtica de Floridablanca i la liberal de Jovellanos, els membres més il·lustres dels que la integraven. En qualsevol cas, les declaracions de guerra que van promulgar contra els francesos les diferents juntes provincials posaven de manifest que no hi havia una autoritat central efectiva i molt menys un comandament militar unificat.

La Junta Suprema Central va reconèixer Ferran VII com a legítim rei d’Espanya i va assumir, fins el seu retorn, l’autoritat reial. El govern juntista, però, davant del progrés francès, va haver de fugir d’Aranjuez a Sevilla i, posteriorment, a Cadis el 1810, l’única ciutat que, gràcies a l’ajuda britànica, resistia el setge francès, on acabaria per dissoldre’s, no sense abans convocar unes Corts que introduirien el liberalisme polític a través de la formulació de la Constitució de 1812.

L’esfondrament de la monarquia borbònica i l’entrada de Napoleó a Espanya

dijous, 2/12/2010

La caiguda de la monarquia. Els inicis de la Guerra de la Independència o Guerra del Francès cal situar-los en els acords del Tractat de Fontainebleau del 27 d’octubre 1807, aliança franco-espanyola que deterioraria encara més la situació del país. Segons l’acord negociat per Godoy amb el vistiplau de Carles IV, Espanya autoritzava l’entrada al país de les tropes franceses (uns 28.000 soldats) per a realitzar l’ocupació de Portugal, aliat de la Gran Bretanya, i procedir el seu posterior repartiment en tres parts: una per França, una per Espanya i un principat per a Godoy.

Els francesos van travessar els Pirineus i van entrar a Catalunya el febrer del 1808. La seva presència va ser acceptada per les autoritats borbòniques, malgrat que va provocar força irritació entre la població. Les tropes es van situar en llocs estratègics com ara Barcelona, Vitòria i Madrid, des d’on havien de desplegar-se per tot el territori.

La por que la presència francesa acabés en una invasió real del país va anar prenent cos entre la població. Una por agreujada pel fet que Godoy i Carles IV haguessin decidit retirar-se a Aranjuez, des d’on pensaven viatjar cap a Sevilla on embarcarien cap a Amèrica. Això va fer esclatar la crisi amb el Motí d’Aranjuez contra Godoy el 18 de març de 1808. El motí va ser protagonitzat per les capes populars, però estava dirigit per l’aristocràcia palatina, el clergat i els oficials de l’exèrcit, i el seu objectiu era la caiguda del valido Godoy i l’abdicació de Carles IV en la figura del príncep Ferran, esperança de redreçament de la crisi que patia el país.

Motín_de_Aranjuez.JPG

El motí triomfar i els amotinats van aconseguir el seu objectiu de derrocar Carles IV i Godoy, però els fets sobretot van evidenciar la profunda crisi en la qual estava immersa la monarquia espanyola. Ferran VII era proclamat rei d’Espanya, però Carles IV no va acceptar la derrota i va recórrer a demanar auxili a Napoleó per a recuperar el tron arrabassat pel seu propi fill.

Els fets van confirmar a Napoleó la seva convicció de la feblesa, la corrupció i la incapacitat de la monarquia dels Borbons espanyols, i el van decidir a ocupar el país per fer-ne un satèl·lit de l’Imperi. Així Espanya es regeneraria il·lustradament en agraïment a que ajudés a la lluita contra Anglaterra i a l’engrandiment de França. A més, dominar Espanya volia dir tenir el comandament de les índies i controlar el corrent de metalls preciosos que procedien de les colònies americanes. L’emperador estava convençut que l’Espanya d’inicis del segle XIX, governada per una dinastia inepta, seria un enemic sense importància i que podia dominar-se amb poc esforç en la seva lluita pel control d’Europa.

La monarquia de Josep I Bonaparte. Així, Carles IV i Ferran VII van ser convocats per Napoleó a Baiona (abril-maig de 1808) i aquest va forçar l’abdicació, sense cap resistència, dels Borbons en la seva persona. Legitimat per les abdicacions de Baiona, Napoleó va tenir les mans lliures per introduir la dinastia bonapartista a Espanya en la figura de Josep I, el seu germà.

Jose-Bonaparte.jpg

Josep I

A continuació, Napoleó va convocar les corts per tal d’aprovar una constitució que acabés amb l’Antic Règim i ratifiqués el nomenament de Josep I com a nou rei d’Espanya. En conseqüència va aprovar-se el Codi de Baiona pel qual es reconeixia la igualtat dels espanyols davant la llei, en els impostos i en l’accés als càrrecs públics. Tot i això, l’Estatut de Baiona destacava pels seus signes autoritaris per sobre dels ingredients liberals ja que instaurava un sistema centralista amb unes Corts reduïdes a la mínima expressió per la seva representació de caràcter estamental, mancada d’influència a l’Espanya de principis de segle. Josep I juraria el seu càrrec el 7 de juliol de 1808 convertint-se en el nou monarca davant la passivitat de la major part de l’administració borbònica.

Josep Bonaparte va intentar portar a terme una experiència reformista amb l’objectiu de liquidar l’Antic Règim. D’aquesta manera, el monarca va abolir el règim senyorial, va desamortitzar terres de l’Església, va desvincular les terres de les primogenitures i va acabar amb les terres de mans mortes. També estava prevista l’abolició dels privilegis, declarar la invulnerabilitat del domicili, la llibertat de residència, el lliure accés a totes les professions, la unificació dels diferents codis jurídics, l’abolició de les duanes interiors, la fixació d’una extensió màxima pels mayorazgos i l’abolició de la Inquisició.

Tot i ser una reforma raonable, aquesta va tenir poc suport i va topar amb una total incomprensió entre la societat espanyola que considerava que estava governada per un govern il·legítim, estranger i basat en el poder de les armes. D’aquesta manera, els càlculs de Napoleó respecte d’Espanya van demostrar-se erronis. Ni el clergat, excepció feta de la jerarquia superior, era tan fàcil de controlar, ni la resta de la societat espanyola podia reduir-se a “populacho” com ell creia. Tenia raó quan pensava que la força dels exèrcit espanyols era ben escassa, però no havia previst la importància que tindrien les forces irregulars i la poderosa combinació que podrien formar resistència i tropes regulars britàniques. La resistència popular espanyola a la introducció dels francesos faria esclatar la Guerra de la Independència.