Entrades amb l'etiqueta ‘Història d’Espanya’

La crisi de la República i les causes de la Guerra Civil segons Manuel Azaña

dimecres, 20/07/2011

El 1939, poc després d’iniciar el camí cap a l’exili francès del qual mai retornaria, Manuel Azaña, el ja dimitit president de la Segona República, va escriure un llarg article (que no va arribar a publicar-se en el seu moment) en el qual, tot dirigint-se a la opinió pública internacional, apuntava quines, segons la seva opinió, havien estat les causes que havien conduit a l’esclat de la Guerra Civil espanyola, a més de fer un anàlisi en profunditat dels anys de govern republicà i els entrebancs que aquest va trobar en el seu intent de modernitzar el país:

manuel-azana.jpg

Manuel Azaña

Las causas de la guerra y de la revolución que han asolado a España durante treinta y dos meses son de dos órdenes: de política interior española y de política internacional. Ambas series se sostienen mutuamente, de suerte que faltando una, la otra no habría sido bastante para desencadenar tanta calamidad. Sin el hecho interno español del alzamiento de julio de 1936, la acción de las potencias totalitarias, que ha convertido el conflicto de España en un problema internacional, no habría tenido ocasión de producirse, ni materia donde clavar la garra. Sin el auxilio previamente concertado de aquellas potencias, la rebelión y la guerra civil subsiguiente no se habrían producido. Es lógico comenzar por la situación política de España este rápido examen, que no se dirige a atacar a nadie ni a defender nada, sino a proveer de elementos de juicio al público extranjero, aturdido por la propaganda.

Desde julio del 36, la propaganda, arma de guerra equivalente a los gases tóxicos, hizo saber al mundo que el alzamiento militar tenía por objetivo: reprimir la anarquía, salir al paso a una inminente revolución comunista y librar a España del dominio de Moscú, defender la civilización cristiana en el occidente de Europa, restaurar la religión perseguida, consolidar la unidad nacional. A estos temas no tardaron en agregarse otros dos: realizar en España una revolución nacional-sindicalista, crear un nuevo imperio español. ¿Cuáles eran, desde el punto de vista de la evolución política de mi país y confrontados con la obra de la República, el origen y el valor de estos temas?

Sería erróneo representarse el movimiento de julio del 36 como una resolución desesperada que una parte del país adoptó ante un riesgo inminente. Los complots contra la República son casi coetáneos a la instauración del régimen. El más notable salió a la luz el 10 de agosto de 1932, con la sublevación de la guarnición de Sevilla y parte de la de Madrid. Detrás estaban, aunque en la sombra, las mismas fuerzas políticas y sociales que han preparado y sostenido el movimiento de julio del 36. Pero en aquella fecha no se había puesto en circulación el slogan del peligro comunista.

La instalación de la República, nacida pacíficamente de unas elecciones municipales, en abril de 1931, sorprendió, no solamente a la corona y los valedores del régimen monárquico, sino a un buen número de republicanos. Los asaltos a viva fuerza contra el nuevo régimen no empezaron antes porque sus enemigos necesitaron algún tiempo para reponerse del estupor y organizarse. El régimen monárquico se hundió por sus propias faltas, más que por el empuje de sus enemigos. La más grave de todas fue la de unir su suerte a la dictadura militar del general Primo de Rivera, instaurada en 1923 con la aprobación del rey. Siete años de opresión despertaron el sentimiento político de los españoles. En abril del 31, la inmensa mayoría era antimonárquica. La explosión del sufragio universal en esa fecha, más que un voto totalmente republicano, era un voto contra el rey y los dictadores. Pero la República era la consecuencia necesaria.

El nuevo régimen se instauró sin causar víctimas ni daños. Una alegría desbordante inundó todo el país. La República venía realmente a dar forma a las aspiraciones que desde los comienzos del siglo trabajaban el espíritu público, a satisfacer las exigencias más urgentes del pueblo. Pero el pueblo, excesivamente contento de su triunfo, no veía las dificultades del camino. En realidad, eran inmensas.

Las dificultades provenían del fondo mismo de la estructura social española y de su historia política en el último siglo. La sociedad española ofrecía los contrastes más violentos. En ciertos núcleos urbanos, un nivel de vida alto, adaptado a todos los usos de la civilización contemporánea, y a los pocos quilómetros, aldeas que parecen detenidas en el siglo XV. Casi a la vista de los palacios de Madrid, los albergues miserables de la montaña. Una corriente vigorosa de libertad intelectual, que en materia de religión se convertía en indiferencia y agnosticismo, junto a demostraciones públicas de fanatismo y superstición, muy distantes del puro sentimiento religioso. Provincias del noroeste donde la tierra está desmenuzada en pedacitos que no bastan a mantener al cultivador; provincias del sur y del oeste, donde el propietario de 14.000 hectáreas detenta en una sola mano todo el territorio de un pueblo. En las grandes ciudades y en las cuencas fabriles, un proletariado industrial bien encuadrado y defendido por los sindicatos; en Andalucía y Extremadura, un proletariado rural que no había saciado el hambre, propicio al anarquismo. La clase media no había realizado a fondo, durante el siglo XIX, la revolución liberal. Expropió las tierras de la Iglesia, fundó el régimen parlamentario. El atraso de la instrucción popular, y su consecuencia, la indiferencia por los asuntos públicos, dejaban sin base sólida al sistema. La industria, la banca, y, en general, la riqueza mobiliaria, resultante del espíritu de empresa, se desarrollaron poco. España siguió siendo un país rural, gobernado por unos cientos de familias. Aunque la Constitución limitaba teóricamente los poderes de la corona, el rey, en buen acuerdo con la Iglesia, reconciliada con la dinastía por la política de León XIII, y apoyado en el ejército, conservaba un predominio decisivo a través de unos partidos pendientes de la voluntad regia. La institución parlamentaria era poco más que una ficción.

Las clases mismas estaban internamente divididas. La porción más adelantada del proletariado formaba dos bandos irreconciliables. La Unión General de Trabajadores (UGT), inspirada y dirigida por el Partido Socialista, se distinguía por su moderación, su disciplina, su concepto de la responsabilidad. Colaboraba en los organismos oficiales (incluso durante la dictadura de Primo de Rivera), aceptaba la legislación social. La organización rival, Confederación Nacional del Trabajo (CNT), abrigaba en su seno a la Federación Anarquista Ibérica (FAI), rehusaba toda participación en los asuntos políticos, repudiaba la legislación social, sus miembros no votaban en las elecciones, practicaba la violencia, el sabotaje y la huelga revolucionaria. Las luchas entre la UGT y la CNT eran durísimas, a veces sangrientas. Por su parte, la clase media, en que el republicanismo liberal reclutaba los más de sus adeptos, también se dividía en bandos, por dos motivos: el religioso y el social. Muchos veían con horror todo intento de laicismo del Estado. A otros, cualquier concesión a las reivindicaciones del proletariado les infundía miedo, como un comienzo de revolución. En realidad, esa discordia interna de la clase media y, en general, de la burguesía, es el origen de la Guerra Civil. La República heredó también de la monarquía el problema de las autonomías regionales. Sobre todo la cuestión catalana venía siendo, desde hacía treinta años, una perturbación constante de la vida pública española.

El primer Parlamento y los primeros Gobiernos republicanos tenían que contemporizar entre esas fuerzas heterogéneas, habitualmente divergentes, acordes por un momento en el interés común de establecer la República. Una república socialista era imposible. Las tres cuartas partes del país la habrían rechazado. Tampoco era posible una república cerradamente burguesa, como lo fue bastantes años la Tercera República en Francia. No era posible, primero porque la burguesía liberal española no tenía fuerza bastante para implantar por si sola el nuevo régimen y defenderlo contra los ataques conjugados de la extrema derecha y de la extrema izquierda. Segundo, porque no habría sido ni justo ni útil que el proletariado español en su conjunto se hallase bajo la República en iguales condiciones que bajo la monarquía. En la evolución política española, la República representaba la posibilidad de transformar el Estado sin someter al país a los estragos de una conmoción violenta. El primer presidente del Gobierno provisional de la Republica, monárquico hasta dos años antes, jefe del partido republicano de la derecha, y católico, formó el Ministerio con republicanos de todos los matices y tres ministros socialistas. La colaboración socialista, indispensable en los primeros tiempos del régimen, a quien primero perjudicó fue al mismo partido, en cuyas filas abrieron brecha los ataques de los extremistas revolucionarios y de los comunistas.

La obra legislativa y de gobierno de la República arrancó de los principios clásicos de la democracia liberal: sufragio universal, Parlamento, elegibilidad de todos los poderes, libertad de conciencia y de cultos, abolición de tribunales y jurisdicciones privilegiados, etc. En las cuestiones económicas era imposible (con socialistas y sin socialistas) atenerse al liberalismo tradicional […].

Las reformas políticas de la República satisfacían a los burgueses liberales, interesaban poco a los proletarios, enemistaban con la República a la burguesía conservadora. Las reformas sociales, por moderadas que fuesen, irritaban a los capitalistas. Las realizaciones principales de la República (reforma agraria, separación de la Iglesia y el Estado, ley del divorcio, autonomía de Cataluña, disminución de la oficialidad en el ejército, etc.) suscitaron, como es normal, gran oposición. También fue rotundamente combatida la función de millares de escuelas y de un centenar de establecimientos de segunda enseñanza porque la instrucción era neutra en lo religioso […].

[En 1934] Había amenazas de un golpe de Estado, dado desde el poder por las derechas, y amenazas de insurrección de las masas proletarias. Huelga de campesinos en mayo del 34. Conflicto con Cataluña. Entrega del poder (octubre 1934) a los grupos de la derecha que no habían aceptado lealmente la República. Decisión gravísima, llena de riesgos. Réplica: insurrección proletaria en Asturias, e insurrección del gobierno catalán. Errores mucho más graves aún, e irreparables. El gobierno no se contentó con sofocar las dos insurrecciones. Realizada una represión atroz, suprimió la autonomía de Cataluña y metió en la cárcel a treinta mil personas. Era el prólogo de la Guerra Civil.

Del aluvión electoral de febrero de 1936, que produjo una mayoría de republicanos y socialistas, salió un gobierno de republicanos burgueses, sin participación socialista. Su programa, sumamente moderado, se publicó antes de las elecciones. El gobierno pronunció palabras de paz, no tomó represalias por las persecuciones sufridas, se esforzó en restablecer la vida normal de la democracia. Los dislates cometidos desde 1934 daban ahora sus frutos. Extremas derechas y extremas izquierdas se hacían ya la guerra. Ardieron algunas iglesias, ardieron Casas del Pueblo. Cayeron asesinadas algunas personas conocidas por su republicanismo y otras de los partidos de derecha. La Falange lanzaba públicas apelaciones a la violencia. Otro tanto hacían algunos grupos obreros. La organización militar clandestina, que funcionaba por lo menos desde dos años antes, y los grupos políticos que se habían procurado el concurso de Italia y Alemania, comenzaron el alzamiento en julio. Lo que esperaban golpe rápido, que en 48 horas les diese el dominio del país, se convirtió en Guerra Civil, en la que inmediatamente se insertó la intervención extranjera.

Carlos Sentís, un homenatge de dubtós mereixement

dimarts, 19/07/2011

El periodista Carlos Sentís ha mort avui, a l’edat de 99 anys. Personatge controvertit, va ser acusar de ser espia de Franco, càrrec que ell sempre va negar. Tot i així, va quedar acreditada la seva vinculació amb la Lliga, que el va deixar en una posició vulnerable quan va començar la Guerra Civil i es va exiliar a Itàlia i França. Va treballar als serveis d’informació de Cambó, que servien informació al bàndol franquista. El 1937 va tornar a Espanya i es va unir a l’exèrcit nacional. En la seva faceta política, durant la Transició va encapçalar la candidatura de la UCD per Barcelona i va ser elegit diputat al Congrés el 1977, càrrec que va repetir el 1979. Igualment, va ser un dels encarregats de gestionar el retorn del president de la Generalitat Josep Tarradellas i d’acompanyar-lo des de París a les primeres entrevistes amb el president del Govern Adolfo Suárez i el rei Joan Carles.

A la premsa digital s’ha lloat la introducció a Catalunya de les tècniques del reportatge modern a través de la seva sèrie de reportatges sobre les condicions en què viatjaven els immigrants murcians que acudien al país en autobusos batejats càusticament com a transmiserians. Llàstima que s’ha oblidat el racisme i el classisme cap al proletariat murcià i almerienc que es podia llegir en aquests articles:

Són molt pocs els habitants de la regió esmentada [murcianoalmerienca] que van a servir; la majoria perquè són tracomatosos des dels primers dies de la seva vida; d’altres perquè se l’encomanen expressament per estalviar-se el servei militar […] [La solució] consistiria en obligar a tots els tracomatosos, per a obtenir treball o per a conservar-lo, a exhibir un carnet en el qual els dispensaris enganxarien segells acreditatius del dia en què foren assistits. No posseir el carnet, o no tenir-lo en regla, equivaldria a no voler-se sotmetre a tractament, i, per tant a ésser bandejat de tot arreu. Però aquest procediment no evita el pretracomatós. Potser caldria proveir de carnet a tots els passatgers dels transmiserians a llur arribada a Barcelona.

SENTÍS, Carles. Viatge en Transmiserià. Crònica viscuda de la primera gran emigració a Catalunya. Ed. La Campana. Barcelona, 1994 [1932] (pàgs. 88 i 93).

Igualment, s’ha oblidat que va ser un franquista declarat com queda patent en aquesta crònica sobre la retirada dels republicans direcció a l’exili francès publicada a La Vanguardia Española el 17 de febrer de 1939 sota el títol “¿«FINÍS CATALONIAE»? El «fin» de una película de «gangsters», simplemente” en la qual assegurava que Franco arribava per alliberar la Catalunya eterna de la màfia republicana:

Entre la neblina que el sol de esto, domingo de lebrero deshilvana, se ha abierto el eco del último cañonazo sobre la tierra catalana.

Ante la serenidad inmutable de un Canigó enteramente blanco y un Cabo de Creus extendido perezosamente sobre un mar espumoso, han cesado las últimas escenas guerreras que ha presenciado este Pirineo tan conocedor de Ejércitos y de batallas.

Esta vez el Pirineo se ha limitado a funciones de Portero Mayor. Quizá el pobre viejo está ya tan cansado de presenciar luchas, que ha preferido contemplar un mero desfile. Una sencilla distracción o pasatiempo para el que ha visto pasar todo el Ejército de Aníbal.

Sí; porque por los mismos sitios y pisando las mismas piedras ha pasado el ejército rojo con sus grandes camiones e incluso con sus tanques, que son la modalidad moderna de los elefantes que componían las fuerzas de asalto de los cartagineses.

Pero, que el lector me perdone, aquí acabo con las comparaciones. No queda ya otra. El paso de los dos Ejércitos es, de tan distinto, opuesto. Unos iban, los otros corrían. Los primeros atacaban, los segundos escapaban.

El paso del ejército rojo se puede explicar o comentar de muchas maneras. De todas, menos en forma de cantar de gesta. Verdaguer no podía jamás prever que un día tendría lugar ésta parodia del «Paso de los Pirineos» que él cantó. ¿Recordáis los versos de epopeya?

I avall, onades d’homes a onades succeeixen,
Ones de ferro a onades d’acer sense parar,
Com mai encara en surten al cim, i ja cobreixen
El pla, les del Massana seguint cap a. la mar,
Mostrant al sol s’escata d’argent que lluenteja,
Apar serpent enorme que corre i anguileja
Des de Banyuls a Salces, de Salces fins Osseja,
Podent dues vegades el Rosselló faixar.

¡Dios mío! ¡Dios, mío! ¡Y qué monótona es la Historia! Exacto, matemáticamente exacto, se podría hoy así describir esta serpiente de material y hombres que por Port-Bou y El Peritas sale precisamente para Banyuls y Osseja, respectivamente. Dice Verdaguer que aquellas huestes podían fajar en doble vuelta al- Rosellón. Esta nueva columna de hombres, de hierro y de acero —«oleadas de hombres a oleadas suceden; olas de hierro a oleadas de acero sin parar»— se extendía días pasados de Gerona a la frontera. Más de una compañía, — concretamente el 32 batallón de Infantería— creyendo que por todas partes cuecen habas (lentejas en este caso), se negaba a desarmar y algunos puros pistoleros de las fuerzas del «Gouvernement» ya se habían escondido en los ejes de los vagones de la estación de Perpiñán, con sus bolsillos repletos de bombas de mano y sus pistolas-ametralladoras bajo el brazo… ¡Pobrecillos!… Del primer puñetazo les han cerrado la boca del estómago… ¡Infelices! Ellos desconocen el francés o, algunos, ni leer el periódico saben para enterarse que ya hoy en Francia son también los marxistas, «los marxistas presuntuosos», traducido literalmente de un periódico de izquierdas.

Los rojos, al volar tos puentes, nos han causado un perjuicio real y tremendo. Real y tremendo a mí y a mi amigo, este audaz operador de la Cinematografía Nacional que parece arrancado de un film americano. Pero a las Divisiones Navarras o Marroquíes, al Ejército en general, estas voladuras han sido tan ridículas como echar gravilla para impedir el paso de una apisonadora.

Pero los últimos puentes no estaban volados ya; les hubiesen cortado la propia retirada, como ya ocurrió a muchos grandes camiones de la D.C.A., que se han quedado a dos kilómetros de la frontera, inmóviles como rollizas perdices sorprendidas por el perro.

Yo no sé si Aníbal por aquellos caminos, que hoy cubre el asfalto do la carretera, dejaba muchos huesos de elefantes. Ignoro qué dejaba en pos de sí el coloso de las anchas espaldas. Pero en cambio he visto lo que ha dejado tras su huella este otro «coloso» de Negrín. Sencillamente ha dejado la mayor cantidad de restos de automóvil que se puede ver hoy en Europa —los cementerios de Automóviles de Detroit ya sabemos que son insuperables.

¡Cómo se ha parecido esta Revolución (en Cataluña) a una inmensa película de «gangsters»! ¡Qué copia tan siniestra de esta producción «standard», con la cual la judía Hollywood invade el mundo!… Todos recordamos que las primeras manifestaciones de la revolución en Barcelona fueron los grandes coches aristados de «Parabellums» y «Hammerless» derrapando por el asfalto de la calle Balines con los neumáticos chirriantes y enloquecidos.

Y, ahora, las últimas manifestaciones: coches quemados, como cerillas, en el Fluviá; coches aplastados en Figueras y coches despeñados por la carretera de P0rt de la Selva, como el final espectacular de una película de George Raft. Desde el fondo de los barrancos de la Costa Brava los coches muestran sus ejes y sus diferenciales, panza arriba en la última instantánea de su desplome que contemplaban, allá arriba, grupos huidizos de aficionados al espectáculo del celuloide. Les faltaba este detalle americano para completar dos años de esta vida de película de «gangsters»; grandes trajes, pistolas en el bolsillo interior de la americana, negocios de exportación y chantaje, borracheras colectivas y desorden integral.

No puedo resistirme de escribir ocho líneas de paréntesis: si el lector quiere vivir media hora de película del más puro sabor Metro Goldwin Mayer no tiene más que trasladarse a la Cheka instalada en casa de los Conde de San Gervasio: mezcla brutal de lujo y desorden; cigarrillos de marca U. E. of A.; revistas y periódicos americanos: el. «New York Worker», el «Nash»; discos de Benie Cárter, botellas vacías y material de tocador femenino.

Pero hacia las crestas —que uno tuvo que subir a pie por los puentes volados de la carretera— que costienen y basan el Cabo de Creus, las huellas no son tan americanas ni modernas. Aquí y allí, desperdigados por el monte, quedan los restos de cabras y carneros que sacrificó el Ejército rojo al dios de la derrota antes de saltar ágilmente la línea fronteriza. El sol saca destellos relucientes del tejido triposo del ganado ya devorado; los cuervos y los buitres desde muchos centenares de metros se lanzan veloces… No tienen, a Dios gracias, otra comida. Estos parajes de poesía, estas mágicas tierras del Ampurdán se han ahorrado, por esta vez, la visión de cadáveres humanos.

Contando con la rapidez de sus ocho cilindros, ha habido «ministros y ministrables» rojos que han llegado a distancias irrisorias. El día de la entrada en Barcelona comimos el arroz preparado para Juan Comorera, y según me contó un periodista francés en la frontera, Negrín pasó a las 3,45 —junto con su escolta de siete coches do poderosa marca americana—, eso es, a muy poco de llegar el propio General Solchaga. Azaña, por el contrario, pasó el primero y no se quedó en Perpiñán. Los periódicos franceses que nos entrega nuestro amigo, nos lo muestran en los alrededores de Chamonix, en casa de un compañero de su cuñado Rivas Cherif, la mujer del cual declara, a los periodistas: «¡Ah!, Si se hubiese escuchado a Azaña… Pero no se le escuchó y quisieron resistir…»

Ya empiezan, pues, las peleas y el descargo del muerto. La desgracia no los hará más dignos.

El propio periodista francés me da el último ejemplar del «Candide», semanario amigo de la España Nacional. En su primera página se lee: «LOS ÚLTIMOS DÍAS DE CATALUÑA.» «Finis Cataloniae».

Pero, ¡por Dios!… Estos periodistas franceses no curarán nunca. Tras lo pintoresco, tras el afán de dramatizarlo todo, caen en el folletín más falso. Señores, un poco de reflexión: Bueno, sí: «Los últimos días de Cataluña»… la de Durruti… «Las últimas horas de Cataluña»… la de Companys… la de Negrín… ¡Perfecto! Pero Cataluña es algo más y algo más eterno que eso.

Eso no ha sido más que «The End», el cartelito de «Fin» de esta gigantesca ampliación de «Scarface» o de «El Imperio del Crimen».

Aquella Cataluña acabó; pero la Cataluña real, que diría, vuestro y nuestro caro Charles Maurras, hoy, precisamente, empieza a amanecer.

En definitiva, avui ha mort el que, sense cap dubte va ser, un dels millors periodistes de la Catalunya dels anys trenta. Però que la memòria de l’oblit nascuda a la Transició no ens enganyi. Avui ha mort un home que va expressar opinions racistes vers la immigració peninsular en els anys trenta, i un franquista declarat i convençut des de la Guerra Civil.

El pronunciament del general Franco

diumenge, 17/07/2011

El 17 de juliol de 1936 va succeir el que tothom es temia: l’exèrcit va sublevar-se. A Melilla, el coronel Yagüe, cap de la Legió, va aixecar-se en armes contra la República i la insurrecció, l’Alzamiento Nacional, va estendre’s ràpidament a la resta del protectorat marroquí. El 18 de juliol, el general Franco, un cop assegurat el triomf de la insurrecció a Canàries, va passar al Marroc per posar-se al capdavant de l’exèrcit de l’Àfrica i dirigir-se cap a la Península. Seguidament, entre el 18 i el 19 de juliol, la majoria de les guarnicions militars de la resta d’Espanya van unir-se al cop d’Estat, així com sectors civil de la Falange i els requetès carlins. Aquest va ser el pronunciament amb el que Franco va dirigir-se als espanyols:

franco.jpgDon Francisco Franco Bahamonde, General de División, Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos y Alto Comisario.

Hago saber:

Una vez más el Ejército, unido a las demás fuerzas de la nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles que vetan con amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: España.

Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República, no solamente en sus apariencias o signos exteriores, sino también en su misma esencia; para ello precisa obrar con justicia, que no repara en clases ni categorías sociales, a las que ni se halaga ni se persigue, cesando de estar dividido el país en dos grupos: el de los que disfrutan el poder y el de los que eran atropellados en sus derechos, aun tratándose de leyes hechas por los mismos que las vulneraron; la conducta de cada uno guiará la conducta que con relación a él seguirá la autoridad, otro elemento desaparecido de nuestra nación, y que es indispensable en toda colectividad humana, tanto si es en régimen democrático como si es en régimen soviético, en donde llegará a su máximo rigor. El restablecimiento de este principio de autoridad, olvidado en los últimos años, exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con que se impondrán y la rapidez con que se llevarán a cabo, sin titubeos ni vacilaciones.

Por lo que afecta al elemento obrero, queda garantizada la libertad de trabajo, no admitiéndose coacciones ni de una parte ni de otra. Las aspiraciones de patronos y obreros serán estudiadas y resueltas con la mayor justicia posible en un plan de cooperación, confiando en la sensatez de los últimos y la caridad de los primeros, hermanándose con la razón, la justicia y el patriotismo sabrán conducir las luchas sociales a un terreno de comprensión con beneficio para todos y para el país. El que voluntariamente se niegue a cooperar o dificulte la consecución de estos fines será el que primero y principalmente sufrirá las consecuencias.

Para llevar a cabo la labor anunciada rápidamente, ordeno y mando:

Art. 1º. Queda declarado el Estado de Guerra en todo el territorio de Marruecos Español, y como primera consecuencia, militarizadas todas las fuerzas armadas, sea cualquiera la autoridad de quien dependían anteriormente, con los deberes y atribuciones que competen a las del Ejército y sujetas igualmente al Código de Justicia Militar.

Art. 2º. No precisará intimación ni aviso para repeler por la fuerza agresiones a las fuerzas indicadas anteriormente, ni a los locales o edificios que sean custodiados por aquellas, así como los atentados y “sabotajes” a vías y medios de comunicación y transporte de toda clase, y a los servicios de agua, gas y electricidad y artículos de primera calidad. Se tendrá en cuenta la misma norma para impedir los intentos de fuga de los detenidos.

Art. 3º. Quedan sometidos a jurisdicción de guerra y tramitados por procedimiento sumarísimo: a) Los hechos comprendidos en el artículo anterior. b) Los delitos de rebelión, sedición y los conexos de ambos, los de atentado y resistencia a los agentes de la autoridad, los de desacato, injuria, calumnia, amenaza y menosprecio a los anteriores o al personal militar o militarizado que lleve distintivo de tal, cualquiera que sea el medio empleado, así como los mismos delitos cometidos contra el personal civil que desempeñe funciones de servicio público. Los de tenencia ilícita de armas o cualquiera otro objeto de agresión utilizado o utilizable por las fuerzas armadas con fines de lucha o destrucción. A los efectos de este apartado quedan caducadas todas las licencias de uso de armas concedidas con anterioridad a esta fecha. Las nuevas serán tramitadas y despachadas en la forma que oportunamente se señalará.

Art. 4º. Se considerarán también como autores de los delitos anteriores los incitadores, agentes de enlace, repartidores de hojas y proclamas clandestinas o subversivas; los dirigentes de las entidades que patrocinen, fomenten o aconsejen tales delitos, así como todos los que directa o indirectamente contribuyan a su comisión o preparación, así como los que directa o indirectamente tomen parte en atracos y robos a mano armada o empleen para cometerlos cualquiera otra coacción o violencia.

Art. 5º. Quedan totalmente prohibidos los “lockouts” y huelgas. Se considerará como sedición el abandono del trabajo y serán principalmente responsables los dirigentes de las asociaciones o sindicatos a que pertenezcan los huelguistas, aun cuando simplemente adopten la actitud de “brazos caídos”.

Art. 6º. Quedan prohibidos el uso de banderas, insignias, uniformes, distintivos y análogos que sean contrarios a este Bando y al espíritu que le inspira, así como al canto de himnos de análoga significación.

Art. 7º. Se prohíben igualmente las reuniones de cualquier clase que sean, aun cuando tengan lugar en sitios públicos, como restaurantes o cafés, así como las manifestaciones públicas.

Art. 8º. Serán depuestas las Autoridades principales o subordinadas que no ofrezcan confianza o no presten el auxilio debido y sustituidas por las que se designe.

Art. 9º. Quedan en suspensión todas las leyes o disposiciones que no tengan fuerza de tales en todo el territorio nacional, excepto aquéllas que por su antigüedad sean ya tradicionales. Las consultas resolverán los casos dudosos.

Art. 10º. Los reclutas en Caja, los soldados de 1ª y 2ª, situación de servicio activo, y los de reserva que sean acusados de delitos comprendidos en este Bando o en el Código de Justicia Militar quedan sometidos a la jurisdicción de guerra.

Art. 11º. Los jefes más caracterizados o más antiguos de la Guardia Civil, Carabineros, Seguridad y Asalto, con mando, y a falta de ellos, los de los Cuerpos forales, Mozos de Escuadra, etcétera (donde existan), se harán cargo del mando civil en los territorios de su demarcación, siempre que en ellos no haya fuerza del Ejército, a quienes compete en primer lugar.

Art. 12º. Quedan sometidas a la censura militar todas las publicaciones impresas de cualquier clase que sean. Para la difusión de noticias se utilizará la radiodifusión y los periódicos, los cuales tienen la obligación de reservar en el lugar que se les indique espacio suficiente para la inserción de las noticias oficiales, únicas que sobre orden público y política podrán insertarse. También quedan sometidas a la censura las comunicaciones eléctricas urbanas e interurbanas.

Art. 13º. Queda prohibido, por el momento, el funcionamiento de todas las estaciones radioemisoras particulares de onda corta o extracorta, incurriendo los infractores en los delitos indicados en los artículos tercero y cuarto.

Art. 14º. Ante el bien supremo de la Patria quedan en suspenso todas las garantías individuales establecidas en la Constitución, aun cuando no se hayan consignado espacialmente en este Bando.

Art. 15º. A los efectos legales, este Bando surtirá efecto inmediatamente después de su publicación.

Por último, espero la colaboración de todas las personas patrióticas, amantes del orden y de la paz que suspiraban por este movimiento, sin necesidad de que sean requeridas espacialmente para ello, ya que siendo sin duda estas personas la mayoría por comodidad, falta de valor cívico o por carencia de aglutinante que aunara los esfuerzos de todos, hemos sido dominados hasta ahora por unas minorías audaces sujetas a órdenes de internacionales de índole varia, pero todas igualmente antiespañolas. Por esto termino con un solo clamor que deseo sea sentido por todos los corazones y repetido por todas las voluntades: ¡Viva España!

Tetuán, 18 de julio de 1936.

Les condicions de vida a l’Espanya franquista de la postguerra

dimecres, 29/06/2011

La reglamentació de l’economia espanyola en la postguerra com a conseqüència de l’autarquia franquista va donar lloc al control del mercat per part de l’Estat. Els productors agrícoles estaven obligats a lliurar la producció a un preu de taxa i l’administració era l’encarregada de vendre els productes a un preu també regulat. El resultat d’aquesta combinació de factors va ser la manca d’abastaments i el racionament dels productes de primera necessitat, els quals es subministraven mitjançant les cartilles de racionament.

hambre.jpgLa gana va ser un fet habitual a l’Espanya franquista ja que la producció agrícola no va retornar a les xifres de 1935 fins a la collita de 1957-58. Així, es pot entendre que fins el 1952 l’Estat no suprimís el racionament dels queviures de primera necessitat. El racionament estava a l’ordre del dia i, com a conseqüència dels salaris baixos, l’escassetat i el preu prohibitiu de molts productes, va produir-se un gran canvi en la dieta alimentària. El menjar de la gent era a base de pa i alguna altra cosa, ja que els aliments bàsics eren escassos.

El racionament d’una sèrie de productes, l’escassetat d’altres i la fixació d’uns preus oficials no basats en els costos de mercat van provocar l’ocultació generalitzada de tota mena de productes i mercaderies i la seva venda fraudulenta. Espanya va convertir-se en un gran mercat negre fins 1953-54 gràcies a la tolerància i la complicitat de moltes autoritats. Però no només hi havia mercat negre de queviures, sinó també de matèries primeres i de productes semielaborats i manufacturats. Els preus del mercat negre variaven considerablement en funció de les conjuntures i de les zones.

Al camp, per obtenir productes al marge del racionament es recorria al bescanvi. Així, la pagesia, per poder subsistir, bescanviava productes agraris de tot ordre. L’intercanvi d’oli per farina o per avellanes o garrofes sense passar pel control oficial van permetre a força gent subsistir mínimament. Els obrers industrials, en canvi, la van passar més magra. L’altra cara de l’estraperlo era l’anada massiva de gent de les ciutats al camp per adquirir directament als pagesos alguns aliments, fet que convertia la tornada a la ciutat en una autèntica odissea perquè s’havia d’evitar els nombrosos controls establerts per la Guardia Civil.

estraperlo.jpg

L’estraperlo, com s’anomenava la venda de productes al marge dels canals legals establerts pel règim, també va esdevenir un fet usual. Fins i tot, alguna cambra de comerç catalana airejava els preus del mercat negre en contraposició als oficials, esdevenint entre quatre i cinc vegades superiors. Els que podien fer-ho, compraven gran quantitat de gènere a preus per sobre de l’oficial. Aquests acaparadors de productes ho revenien a preus prohibitius a una minoria que s’ho podia permetre. Les fortunes que van amassar-se com a conseqüència de l’estraperlo van ser quantioses durant una llarga temporada ja que el racionament va mantenir-se fins el 1952. Els casos més forts de corrupció van provenir de persones que tenien càrrecs oficials o dels mateixos serveis que ho havien de controlar.

pan.jpgTambé eren molt habituals les adulteracions dels productes, la compra-venda de cupos sencers per empreses fantasmes que no existien, el tràfic i la falsificació de cartilles de racionament. Es va fer extensiu el qualificatiu d’estraperlo a l’adquisició corrupta de llicències d’importació i exportació o de crèdits preferents dels bancs oficials i a l’adjudicació fraudulenta de concursos d’obres, contractes i subhastes. Amb el temps, van crear-se enormes xarxes clandestines de distribució dels productes que només podien funcionar gràcies al fet de comptar amb el vist-i-plau de funcionaris, d’autoritats locals, de la Guardia Civil i d’alts empleats de l’administració. L’estraperlo generarà uns beneficis econòmics considerables i la formació del grup social dels “nous rics”.

Al costat d’aquesta situació, el nivell de vida de la població va disminuir considerablement com a conseqüència de la inflació i dels baixos salaris. Segons dades oficials, el cost de la vida a la ciutat de Barcelona va multiplicar-se per 5,4 en el període comprés entre 1937 i 1950, mentre que l’increment dels salaris només va multiplicar-se per 2,7. Una altra dada significativa és que, el 1945, la renda per càpita real dels espanyols era un terç inferior a l’existent abans de l’esclat de la Guerra Civil. A més, el poder adquisitiu dels treballadors de la indústria tèxtil era, el 1942, només un 28% del que tenien el 1936.

servicio social.JPG

D’aquesta manera, la fam va afectar a una part significativa de la població que va veure’s obligada a recórrer sistemàticament a la caritat institucionalitzada. Igualment, la precarietat va fer-se evident en la manca d’habitatges dignes, sobretot pel que fa a l’habitatge de les classes més modestes, i en especial dels emigrants. Es va produir una paralització quasi total de la construcció de tota mena d’habitatges, però especialment de les anomenades “cases barates”. En les grans ciutats com Barcelona, Madrid, València o Bilbao va estendre’s el fenomen del barraquisme, va desenvolupar-se el rellogament d’habitacions i, fins i tot, van habilitar-se coves com a habitatges.

somorrostro.jpg

També com a conseqüència de l’extensió de la misèria entre les classes populars, durant la llarga postguerra va produir-se un increment notable dels actes delictius, va aparèixer un immens sector de marginats socials, van proliferar els captaires i vagabunds i la prostitució va créixer de forma espectacular.

grafico-evolucion-natalidad-mortalidad-spain-siglo-xx.jpgLa subalimentació, el fred, la insalubritat dels edificis i l’esforç laboral van provocar una notable disminució de les defenses físiques dels treballadors i els va fer més vulnerables a malalties que, teòricament, ja havien estat eradicades, com ara la tuberculosi, el tifus o el còlera. Les malalties típiques de la subalimentació i les males condicions de vida afectaven de forma molt més marcada els nens que anaven a les escoles públiques. La tuberculosi era la malaltia dels pobres. A més, el sistema sanitari era força deficient. La ineficàcia i la insuficiència de les prestacions obreres ofertes pel Seguro Obligatorio de Enfermedad van forçar a molts treballadors i a empreses a contractar pel seu compte assegurances amb entitats privades, sobretot pels accidents laborals, maternitat i jubilació.

En conseqüència, el 1941, la taxa de mortalitat va arribar a assolir a Espanya un màxim del 18,7 per mil, i la mortalitat infantil va enfilar-se fins el 143 per mil. La fragilitat dels infants els va convertir en les víctimes d’altres problemes sanitaris com el raquitisme. En aquests anys el creixement vegetatiu espanyol va arribar a mínims del 0,9 per mil, i l’esperança de vida va situar-se, el 1945, a 47 anys pels homes i 53 anys per a les dones.

La política econòmica autàrquica del franquisme

dilluns, 27/06/2011

Un dels objectius principals de la primera etapa del franquisme va ser aconseguir l’autosuficiència econòmica, és a dir, l’autarquia. Per això, el règim va fomentar una política econòmica fonamentada en l’aïllament exterior i la substitució de la llibertat de mercat per la intervenció estatal en l’economia. Sempre sota la justificació d’un discurs de caràcter feixista i patriòtic. És a dir, la política autàrquica va ser una opció voluntària del franquisme i no va estar forçada pels danys provocats per la guerra o per factors externs. L’autarquia era el resultat d’un projecte polític totalitari conscient, el qual buscava la independència econòmica, sublimava l’aïllament i rebutjava el liberalisme.

Comerç exterior. El primer camp d’actuació de la política econòmica autàrquica va ser la reglamentació del comerç exterior. D’aquesta manera, les importacions i les exportacions van passar a ser completament controlades per l’Estat, i per a poder realitzar-ne calia una autorització administrativa. Amb aquesta mesura, el franquisme pretenia limitar al màxim els intercanvis amb l’exterior, de manera que van reduir-se les importacions a aquells productes que es consideraven imprescindibles.

El resultat d’aquestes restriccions, però, va ser l’encariment del preu dels productes que l’Estat havia d’importar i una gran escassetat de béns de consum. La manca d’abastaments va afectar també a les matèries primeres. Per exemple, les importacions de cotó per a la indústria tèxtil catalana al llarg de la dècada dels anys quaranta van oscil·lar entre els 50 i el 75% del volum previ a l’esclat de la Guerra Civil. També el subministrament elèctric va patir restriccions, fet que va comportar un notable descens de la producció industrial. El 1950, el 86% de la potència elèctrica instal·lada provenia de centrals elèctriques creades abans de la guerra, fet que contrastava amb l’increment de la demanda (més del 12% anual).

Així, la disminució dràstica del comerç exterior sota el total control del govern va afectar negativament a les economies dels sectors més dependents de les importacions. L’escassetat de productes va portar a la intervenció de l’administració que va passar a controlar la distribució de primeres matèries i dels productes més bàsics mitjançant l’establiment de cupos i la fixació dels seus preus oficials. Molts empresaris van haver de sortir-se de la legalitat i recórrer al mercat negre per aconseguir que les seves empreses funcionessin. Però, el mercat negre si bé solucionava en part els efectes del col·lapse de la producció, repercutia molt negativament en el poder adquisitiu de la població.

datos_postguerra.jpg

Indústria. Un segon àmbit d’actuació econòmica va ser el foment de la indústria, sobretot aquella que el règim considerava d’interès estratègic per assegurar la independència militar i política del Nuevo Estado. Una sèrie de lleis i de mesures polítiques van afavorir la creació d’empreses públiques i la nacionalització de sectors considerats indispensables. Però, en aquest context, el creixement de la indústria catalana durant la postguerra es va veure dificultat per les traves derivades de la política de discriminalització realitzada per l’administració franquista ja que la Llei d’Indústries d’Interès Nacional va donar avantatges a nous sectors productius i perjudicava a la “vella” industria catalana.

També es va fomentar el desenvolupament de les indústries de béns d’equip, que van rebre una ajuda pública continuada, fet que va derivar en l’increment de la despesa pública i en uns efectes deflacionistes considerables. Per exemple, el 1941, va crear-se la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE) i, el 1945, va nacionalitzar-se la Compañía Telefónica Nacional de España.

El 1941 va fundar-se l’Instituto Nacional de Industria (INI), organisme destinat a ser el promotor d’aquesta nova política industrial. l’INI va impulsar la creació d’un gran nombre d’empreses públiques, l’objectiu de les quals era la producció de béns que el sector privat no fabricava, ja fos per la manca de rendibilitat o perquè requerien unes despeses d’inversió excessivament altes. L’Estat va prioritzar les inversions en aquells sectors vinculats als interessos de la defensa militar: hidrocarburs, vehicles de transport, construcció naval, siderúrgia, etc. A més, en aquesta primera etapa del franquisme, van crear-se les principals empreses del grup: IBERIA (1943), Banco Exterior de España (1943), ENDESA (1944), ENHERM (1946), ENSIDESA (1949) i SEAT (1950).

La intervenció directa de l’Estat franquista en l’economia catalana va materialitzar-se en la reduïda instal·lació de l’INI i en les escasses i discriminades intervencions públiques com la creació de la fàbrica d’automòbils SEAT. El Plan de Regiones Devastadas gairebé no s’aplicà a Catalunya i les inversions públiques que es van concretar en la infraestructura van ser molt reduïdes en sectors tant bàsics com l’ensenyament, la sanitat i l’habitatge social. El 1951 es creava la FECSA després de la fallida de Barcelona Traction provocada a instància de Joan March i amb el suport del govern franquista.

Agricultura. El tercer àmbit d’intervencionisme estatal va afectar al sector agrari, el qual va veure com l’Estat regulava la seva producció, la comercialització, els preus i el consum de la majoria dels seus productes. Els baixos preus oficials van provocar un descens de la producció. Igualment, també va minvar la productivitat per hectàrees, la qual va arribar a situar-se durant els anys quaranta en nivells propis de començament del segle XX. Així, Espanya viurà una gran escassetat de blat i caldrà importar-lo des de l’Argentina. Va produir-se una notable restricció dels nivells de producció perquè els baixos preus oficials van fer que els petits propietaris tendissin a l’abandonament dels conreus i els grans i mitjans propietaris van practicar l’ocultació de la producció.

800px-Arando_-el_saucejo-.jpg

La política agrària autàrquica va propiciar que els grans i mitjans propietaris ocultessin bona part de les collites per distribuir-les després en el mercat negre, mentre que els petits propietaris difícilment podien eludir les quotes de lliurament obligatori. Més de la meitat de la collita espanyola de blat va anar a parar al mercat clandestí. Una ocultació tant gran de la producció només es podia donar amb la tolerància i la corrupció de les autoritats. La fixació dels cupos pel Servició Nacional del Trigo, a més, era força arbitrària. Les autoritats van trobar-se en més d’una ocasió amb l’escassa col·laboració dels pagesos a l’hora de lliurar els cupos de producció i amb molts petits propietaris i arrendataris que van preferir no sembrar cereals, com havien fet tota la vida, sinó farratge o deixar les terres per al pasturatge.

Conseqüències. El resultat de la política econòmica autàrquica va ser un profund estancament econòmic, caracteritzat pel col·lapse del comerç exterior, el descens dels nivells de producció i consum, un brutal retrocés en la capacitat adquisitiva i la disminució del nivell de vida de la població. A més, l’autarquia va suposar la distorsió del mercat capitalista i una frenada de les tendències modernitzadores que l’economia espanyola havia mostrat des dels inicis del segle XX, comportant a la vegada un distanciament amb els nivells de benestar dels països de l’Europa occidental. Si bé els països afectats per la Segona Guerra Mundial van trigar entre cinc i nou anys per recuperar els nivells econòmics de 1939, Espanya va trigar quinze anys a assolir els nivells de 1935.

El procés de construcció europea

dimecres, 15/06/2011

A la fi de la Segona Guerra Mundial, en un món marcat per l’enfrontament dels dos blocs i per la internacionalització de l’economia, la influència d’Europa, el vell continent, resultava cada cop més dèbil. És en aquest context quan una sèrie de polítics i pensadors europeus van defensar la necessitat que Europa caminés cap a la integració, l’única manera de recuperar un lloc entre les grans potències. Tanmateix, després de la destrucció derivada de l’enfrontament en les dues guerres mundials, semblava una missió impossible que els països europeus aconseguissin unir-se i formar una organització política i econòmica comuna.

Europe 1946.gif

El projecte va posar-se en marxa entre els països europeus occidentals en la postguerra com a instrument per avançar en la reconstrucció econòmica i per enfrontar-se a l’amenaça del bloc comunista. I és que la reconstrucció del continent després de la Segona Guerra Mundial passava per dues premisses: no repetir els errors del passat i fer possible un acord entre els països de l’Europa occidental per a situar el continent en el nou marc polític i econòmic internacional.

A més, dos factors derivats del conflicte contra els feixismes pesaven enormement en la consciència dels europeus: la necessitat d’evitar qualsevol nou enfrontament bèl·lic entre els països europeus i la consciència que l’única possibilitat d’Europa per mantenir-se al nivell de les superpotències nord-americana i soviètica era la unió. Així, des del 1946, van anar apareixent diferents organitzacions que coincidien en el seu caràcter marcadament europeista: el Moviment per l’Europa Unida, la Lliga Europea de Cooperació i Econòmica, o la Unió Europea de Federalistes, grups que acabarien unint-se, el 1948, en el Comitè Internacional de Coordinació per l’Europa Unida.

La primera experiència integradora a l’Europa de postguerra va produir-se amb la creació del Benelux, una unió duanera entre Bèlgica, els Països Baixos i Luxemburg que va endegar-se el 1948. L’experiència va ser molt positiva ja que, amb l’eliminació dels problemes derivats de l’existència de fronteres entre aquests països, el comerç va reactivar-se novament. Tot un exemple que obria les portes a futurs esdeveniments.

Benelux.jpg

El Benelux

A nivell europeu els aconteixements van prosseguir a gran velocitat. El mateix 1948 es va crear l’Organització per a la Cooperació i el Desenvolupament Econòmic (OCDE), encarregada d’afavorir el comerç i la cooperació econòmica entre els Estats membres. I, el 1949, naixia el Consell d’Europa (1949), un organisme de caràcter consultiu per a fomentar la cooperació política, social i cultural i al defensa dels drets humans. Tanmateix, no tot van ser èxits en el procés de construcció europea. Per exemple, el 1950, fracassaria la proposta francesa del primer ministre René Pleven de crear una Comunitat Europea de Defensa.

El 1950, a proposta dels francesos Jean Monnet i Robert Shuman (Ministre d’Afers Exteriors de França) i amb el vistiplau del canceller alemany Konrad Adenauer, es va endegar un projecte d’unió econòmica entre França i la República Federal d’Alemanya per unificar els recursos siderúrgics i del carbó, el qual va prendre forma, el 1951, amb la constitució de la Comunitat Econòmica del Carbó i de l’Acer (CECA), a la qual s’hi afegirien Itàlia, Bèlgica, els Països Baixos i Luxemburg. La CECA, organitzava de la producció siderúrgica i el mercat del carbó i de l’acer entre els seus membres. Aquest seria el veritable embrió de l’actual Unió Europea, un projecte pacificador que conduïa cap a la impossibilitat d’un nou conflicte entre francesos i alemanys.

fondateur_ue_monnet_1951.jpg

Jean Monnet

Robert_Schumann.jpg

Robert Shuman

Adenauer.jpg

Konrad Adenauer

Spaak.jpg

Paul-Henri Spaak

D’altra banda, la participació espanyola en aquest procés va ser igual a zero ja que en aquells moments  l’Espanya franquista estava caracteritzada per unes relacions exteriors pràcticament nul·les. En el context de l’autarquia, la dictadura de Franco havia convertit Espanya en una societat gairebé aïllada dels altres Estats europeus, sense relacions polítiques, econòmiques, ni culturals. Fins a la dècada dels cinquanta, l’Estat espanyol va mantenir relacions comercials amb alguns països àrabs i sud-americans per importar cereals i d’altres productes alimentaris, però la relació amb l’entorn europeu era pràcticament inexistent. Tot i que des del 1953, amb la signatura dels convenis amb els Estats Units i del Concordat amb el Vaticà, l’Espanya franquista començaria a treure el cap en les relacions internacionals, no va haver-hi cap acostament cap a la CECA. I l’acostament a Europa encara es faria esperar fins els anys seixanta.

L’èxit aconseguit per la CECA, la primera institució europea amb un caràcter supraestatal, va estimular els Estats que la integraven, l’Europa dels Sis, a crear una sèrie de mecanismes semblants per al conjunt de l’economia. Així, el 25 de març de 1957, van signar-se a Roma els tractats fundacionals de la Comunitat Econòmica Europea (CEE) i de la Comunitat de l’Energia Atòmica (EURATOM). Els signants d’aquests històrics tractats van ser França, la República Federal d’Alemanya, Itàlia, Bèlgica, els Països Baixos i Luxemburg.

image002.jpg

El Tractat de Roma establia en el seu preàmbul l’objectiu polític de la integració progressiva entre els països membres. En la pràctica, però, en aquell moment només es va crear una unió duanera, que afectava només la lliure circulació de béns. D’aquesta manera, el moviment de persones, capitals i serveis va continuar sofrint limitacions importants fins els anys vuitanta. Per això, la CEE va ser coneguda sota la denominació de Mercat Comú, un espai en el qual els productes dels països membres es poguessin vendre sense aranzels. Aquesta unificació del mercat va obligar els Estats membres a aproximar les seves polítiques econòmiques. A més, a Roma va establir-se la creació d’un banc europeu d’inversions.

Igualment, el Tractat de Roma creava les institucions comunitàries, les quals organitzarien i desenvoluparien els projectes previstos: la Comissió Europea, el Consell de Ministres, el Consell Europeu, l’Assemblea Europea i el Tribunal de Justícia, a més d’institucions de rang menor. Els Estats membres de la CEE van renunciar a una part de la seva capacitat de decisió per tal d’arribar a acords comuns que beneficiessin el conjunt.

0,,4686142_1,00.jpg

Respecte de l’EURATOM, la seva missió era l’establiment d’un mercat comú de productes nuclears i la vigilància de la utilització pacífica de l’energia nuclear, tot fomentant la formació d’investigadors i la divulgació dels coneixement atòmic.

El principal problema polític de la CEE en els seus inicis va ser que la Gran Bretanya va mantenir-se al marge. Els britànics tenien molt poc interès en les implicacions polítiques derivades d’un projecte europeista, defensaven el lliurecanvi i mantenien més relacions comercials amb les seves velles colònies que no pas amb Europa. A més, van impulsar la creació de l’Associació Europea de Lliure Comerç (EFTA), un organisme econòmic sense cap pretensió d’unitat política, a la qual van adherir-s’hi Suècia, Suïssa, Noruega, Dinamarca, Àustria i Portugal.

Però, durant els anys seixanta va manifestar-se clarament que l’èxit econòmic assolit pels Estats integrants de la CEE era molt superior al dels membres de la EFTA. D’aquesta manera, el 1973, davant el lent creixement de la seva economia, la Gran Bretanya, va optar per integrar-se, juntament amb Irlanda i Dinamarca, dins de la CEE, donant lloc a l’Europa dels Nou. Posteriorment, la caiguda de les dictadures militars a Grècia (1974), Portugal (1974) i Espanya (1978) va fer possible l’inici de les converses per a la seva integració europea i l’equilibri geogràfic de la CEE cap al sud del continent: Grècia va adherir-se el 1981, i Espanya i Portugal el 1986. El 1995 s’incorporarien Àustria, Suècia i Finlàndia, configurant l’Europa dels Quinze.

felipe-gonzalez-entrada-cee.jpg

Felipe González signa l'adhesió d'Espanya a la CEE el 1986

D’altra banda, la crisi econòmica dels anys setanta va enfosquir el panorama de la construcció europea, però la Comunitat Econòmica Europea va respondre avançant en la integració donant pas a la incorporació de nous països i reestructurant les seves institucions. D’aquesta manera, el 1979 va néixer el Sistema Monetari Europeu (SME), com a instrument per a garantir l’estabilitat monetària, i va crear-se l’ECU, una unitat de compte imaginària i que va suposar l’antecedent directe de l’Euro com a moneda europea. També va establir-se un Impost indirecte sobre el Valor Afegit dels Productes, l’IVA. I aquell mateix any va votar-se per primera vegada el Parlament Europeu, seu de la sobirania europea.

creacion ue.png

L’estructura del Nuevo Estado franquista: la democràcia orgànica

dijous, 5/05/2011

El franquisme, com a règim totalitari, rebutjava obertament el sistema democràtic basat en la voluntat popular expressada mitjançant el sufragi universal i la separació de poders heretada dels principis liberals de la Revolució francesa. Per això, en la construcció del Nuevo Estado va inspirar-se en el model corporativista del feixisme italià, el qual organitzava la participació popular a partir de tres unitats bàsiques artificioses: la família, el municipi i el sindicat. Aquests tres elements eren considerats com l’articulació natural de la societat, superant els partits polítics com a instruments de participació ciutadana. El sistema va ser definit com a democràcia orgànica, però de democràtic en tenia ben poc.

Les Corts. En una primera fase, Franco va tenir suficient amb comptar com a organismes de poder amb la seva pròpia figura i l’acció de govern del Consell de Ministres. Les primeres lleis del franquisme van sorgir íntegrament del govern ja que les Corts, la representació popular en les institucions de l’Estat, no van ser reposades fins el 1942 a partir de la Llei Constitutiva de les Corts, una llei fonamental que definia les Corts com un “òrgan superior de participació del poble espanyol en les tasques de l’Estat”.

cortes_franquistas.jpgTots els representants en les Corts franquistes, anomenats procuradors, eren designats per Franco i entre ells hi havia els ministres, els membres del Consejo Nacional del Movimiento i de l’organització sindical. També hi havia procuradors que ho eren per raó del seu càrrec i entre els quals s’hi comptaven els alcaldes de les grans ciutats, els rectors de les universitats i els representants de la jerarquia eclesiàstica. Es tractava, en definitiva, d’una representació corporativa per terços: el sindical, el d’entitats i col·legis professionals i el del partit i l’administració local. A partir de 1966, amb l’aprovació de la Llei Orgànica de l’Estat, van introduir-se els anomenats procuradors pel terç familiar, escollits mitjançant sufragi dels caps de família.

En qualsevol cas, aquestes Corts eren simplement un òrgan decoratiu ja que la seva funció era conèixer les lleis importants i opinar sobre aquells projectes que el govern considerés necessari rebre assessorament. És a dir, no tenien un poder legislatiu autèntic perquè el govern decidia quins projectes de llei podien passar a les Corts i quins eren aprovats directament a través d’un decret llei.

El poder provincial i els ajuntaments. En el pla territorial, el poder del govern es transmetia a través de la institució dels governadors civils de cada província, els quals també eren els caps provincials del Movimiento. Aquests, tenien el càrrec per nomenament directe del govern i també eren cessats per la mateixa via. Per exemple, a Barcelona i Girona van passar-hi 10 per cada província, a Lleida 11 i a Tarragona 12. L’origen geogràfic de la majoria dels governadors que van exercir el seu càrrec a Catalunya era aragonès o castellà.

A cada província va instituir-se també la figura del governador militar com a prova de la dualitat del poder entre civils i militars. També va restablir-se l’estructura militar de les capitanies generals que havia estat suprimida en temps de la República.

porcioles.jpg

Josep Maria de Porcioles, alcalde de Barcelona entre 1957 i 1973

Als ajuntaments, els alcaldes, que també eren caps locals del Movimiento, eren elegits directament pel governador civil. Tot i això, amb el pas dels anys podem distingir una certa evolució, com ho demostra l’aparent obertura del règim amb la convocatòria d’eleccions municipals des de 1948. El nou procediment distribuïa els regidors en tres grups: els escollits pels caps de família, els escollits pels sindicats i els escollits d’entre els membres de les entitats econòmiques, culturals i professionals del municipi, acció que realitzava l’alcalde. Tot i el seu caràcter electiu, els ajuntaments mai van suposar un focus d’indisciplina amb el règim ja que tant l’alcalde com els regidors eren addictes al règim. No seria fins a les eleccions de 1973, a les darreries del franquisme, quan en alguns municipis grans van presentar-se alguns candidats d’esperit democràtic, arribant a guanyar algunes regidories.

Un darrer eix de decisió local eren les diputacions, les quals van esdevenir durant el franquisme un simple òrgan administratiu. Gestionades per representants dels grups afavorits, s’encarregaven del funcionament d’alguns establiments d’ordre sanitari i assistencial, de la conservació i millora dels camins veïnals, de patrocinar una cultura desfasada i de promocionar les festes provincials.

El sindicat vertical. Un altre poder de l’Estat franquista van ser els sindicats verticals de la Central Nacional Sindicalista (CNS), anomenada posteriorment Organización Sindical Española (OSE), els quals depenien d’un secretari general amb rang de ministre. Mentre que el sindicalisme de classe que defensava els drets dels treballadors i que era representat per la CNT i la UGT era il·legalitzat i represaliat pel règim, el sindicat vertical va establir el veritable control sobre els treballadors.

D’aquesta manera, amb la promulgació de la Llei Sindical de 1940, inspirada novament en el model corporatiu de la Itàlia de Mussolini, va integrar-se en un mateix sindicat a empresaris i treballadors, tot organitzant-los per branques de producció. Per formar part dels quadres de comandament de la CNS calia tenir un bon informe político-social personal, redactat pel Servicio Provincial de Información e Investigación amb l’ajut del cap local de la Falange.

L’Estat exercia una tutela fèrria sobre la classe obrera i dictava les condicions laborals (salaris, durada de la jornada laboral, vacances, permisos, etc.) sense que existís cap mena de negociació col·lectiva ni tampoc de vaga ja que havia estat il·legalitzada. El resultat d’aquest estricte protocol van ser unes condicions de treball extremes que van comportar el manteniment de salaris baixos per als treballadors i van permetre uns beneficis empresarials molt elevats.

L’única possibilitat de defensa dels interessos dels treballadors va ser, des del 1954, l’establiment de la figura dels enllaços sindicals, uns càrrecs representatius d’elecció directa. El 1971 va aprovar-se una nova llei sindical, però aquesta encara seria força restrictiva. Així, a les acaballes del franquisme, tot i la presència cada cop més nombrosa dels sindicalistes de les Comissions Obreres (CCOO), encara en una situació d’il·legalitat, el sindicat vertical del règim encara mantindria el seu poder.

L’estructura del Nuevo Estado franquista: les lleis fonamentals

dilluns, 2/05/2011

El franquisme va ser un sistema polític dictatorial que anava molt més enllà de l’autoritarisme tradicional espanyol. El franquisme aspirava a eradicar els elements que explicaven el sorgiment del règim republicà de 1931 i l’arrelament de les idees democràtiques i revolucionàries. La repressió i la divisió radical entre els guanyadors i els vençuts eren consubstancials a aquest projecte franquista. No hi podia haver cap mena de reconciliació després de la guerra. La idea de nació espanyola del franquisme era exclusivista i no admetia l’existència de cap altra nacionalitat dins de l’Estat.

Spain_1945_1977.png

Durant els anys quaranta el règim franquista es mostrarà amb tota la seva crua realitat, sense disfresses ni influències. En aquests anys es crearà el muntatge institucional del nou règim, una organització que consolidava els poders absoluts de Franco com a cap de l’Estat, confirmava el caràcter no democràtic de totes les institucions i refermava la política de repressió massiva i de refús dels vençuts.

El règim antidemocràtic franquista organitzat després de la Guerra Civil volia restaurar l’ordre social conservador i el poder de les classes dominants tradicionals. Per aconseguir aquest objectiu calia crear unes institucions polítiques noves, uns nous valors ideològics, tota una nova cultura basada en la vella tradició reaccionària i antiliberal del pensament de l’extrema dreta espanyola i en els elements ideològics del feixisme. Tanmateix, l’establiment de l’entramat polític de la “democràcia orgànica” franquista a través de la promulgació d’unes lleis bàsiques que organitzessin jurídicament el Nuevo Estado va  ser un procés llarg que va iniciar-se en plena Guerra Civil i que no va concloure fins el 1966 amb la promulgació de la Llei Orgànica de l’Estat.

D’aquesta manera, l’estructura de l’Estat franquista va començar a gestar-se el gener de 1938, quan Franco va nomenar el seu primer govern. El primer tret característic del Nuevo Estado va ser la concentració de poders en la persona del general Franco, caudillo de España, fet que va mantenir-se fins a la mort del dictador. Franco era el cap de l’Estat, el cap del partit únic FET-JONS i el generalíssim dels exèrcits de terra, mar i aire. També va ocupar el càrrec de cap de govern, presidia el Consell Nacional del Movimiento, nomenava el secretari general del Movimiento i gaudia de poders excepcionals per promulgar lleis en casos d’urgència.

francisco-franco.jpg

També el 1938 va establir-se el Fuero del Trabajo, una primera llei fonamental de clara inspiració feixista basada en la Carta del Lavoro italiana. El Fuero del Trabajo declarava el manteniment de la propietat privada dels mitjans de producció, la intervenció subsidiària de l’Estat en el foment de l’economia, l’ordenació de les empreses com a unitats jeràrquiques de producció, la intervenció de l’Estat en la fixació de les normes de treball i les remuneracions, la prohibició dels sindicats obrers de classe, la creació d’una estructura sindical vertical i la prohibició de les vagues obreres.

La representació popular en les institucions de l’Estat va regular-se a partir de la Llei Constitutiva de les Corts de 1942, la qual definia les Corts com un “òrgan superior de participació del poble espanyol en les tasques de l’Estat”. Tots els seus representants, anomenats procuradors, eren designats per Franco i entre ells hi havia els ministres, els membres del Consejo Nacional del Movimiento i de l’organització sindical. També hi havia procuradors que ho eren per raó del seu càrrec i entre els quals s’hi comptaven els alcaldes de les grans ciutats, els rectors de les universitats i els representants de la jerarquia eclesiàstica. Es tractava, en definitiva, d’una representació corporativa per terços: el sindical, el d’entitats i el de l’administració local. En qualsevol cas, aquestes Corts eren simplement un òrgan decoratiu ja que la seva funció era conèixer les lleis importants i opinar sobre aquells projectes que el govern considerés necessari rebre assessorament.

El 1945, després de la derrota dels totalitarismes en la Segona Guerra Mundial, el règim franquista va veure’s obligat a promulgar una nova llei fonamental que permetés Espanya congraciar-se amb les potències vencedores. Aleshores, per aparentar unes certes llibertats polítiques, va promulgar-se el Fuero de los Españoles, el qual reconeixia com a drets, entre altres, la intimitat i la seguretat personals, la lliure expressió del pensament i la llibertat de reunió i d’associació per a fins lícits que no atemptessin contra els principis fonamentals de l’Estat; però els drets reconeguts podien ser suspesos total o parcialment mitjançant un decret llei.

Igualment, el 1945 va aprovar-se la Llei de Referèndum Nacional, mitjançant la qual Franco podia sotmetre a consulta popular les qüestions que considerés oportunes. Tot i això, durant la dictadura només van realitzar-se dues consultes als ciutadans: la Llei de Successió de 1947 i la Llei Orgànica de l’Estat de 1966.

El 1947, la Llei de Successió va establir Espanya com a regne (encara que no existís cap rei) i va permetre Franco designar el seu successor a títol de rei, és a dir, preveia la monarquia com a successora del franquisme. A més, a través d’aquesta llei es creaven dos nous òrgans: el Consell de Regència (amb la missió d’assumir el poder en cas de mort o incapacitat declarada de Franco) i el Consell del Regne (encarregat de presentar la terna de candidats per a president de govern i la de proposar a les corts, d’acord amb el govern, el successor del cap d’Estat), tots dos designats per Franco. En definitiva, allò que es pretenia garantir amb la llei era la supervivència del franquisme després de la mort del dictador.

Proclamación_de_Juan_Carlos_I_1975.jpg

El 1958 van actualitzar-se els principis directius de l’Estat a través de la promulgació de la Ley de Principios del Movimiento Nacional, que va instituir el Movimiento Nacional com partit únic i va establir que tots els alts càrrecs civils o militars passessin a ser considerats com membres nats del Movimiento. Des d’aquest moment, tots els funcionaris públics estarien obligats a jurar els “Principios del Movimiento Nacional” abans de prendre possessió dels seus càrrecs.

Finalment, el 1966, va promulgar-se la Llei Orgànica de l’Estat, en la qual l’Estat espanyol era configurat com un regne i el sistema institucional responia als principis d’unitat de poder i de coordinació de funcions. La ideologia que va inspirar la llei es basava en la més estricta fidelitat a la Ley de Principios del Movimiento Nacional. Així, la llei definia les funcions del cap de l’Estat, del president del govern, del Consell de Regència, del Consell del Regne, del Consell d’Estat, del Consejo Nacional del Movimiento, de la justícia, de les forces armades, de l’administració de l’Estat, de l’administració local, de l’economia estatal i del Tribunal de Comptes. Les disposicions transitòries segona i tercera mantenien els poders totalitaris del general Franco atorgats durant la guerra civil de 1936-1939.

Confiscació de béns i depuració dels vençuts en la postguerra

divendres, 29/04/2011

Les mesures repressives aplicades pel franquisme en la postguerra vana anar acompanyades d’un ampli procés de confiscació i espoli del patrimoni dels vençuts. D’una banda es van confiscar les propietats de la majoria dels exiliats i dels polítics republicans. De l’altra, els béns de tots els partits, els sindicats, les associacions i les entitats vinculats als republicans van passar en engrandir el patrimoni de les institucions del règim. Van ser desmantellats fins a 24 partits polítics, així com també tots els sindicats obrers. A Catalunya, es calcula que van patir les sancions econòmiques i la confiscació de béns més de 10.000 persones de la província de Barcelona i prop de 4.000 a la província de Lleida.

El franquisme, a través de la Causa General, també va cercar informacions sobre les persones amb l’objectiu de posar en marxa les depuracions o purgues entre els funcionaris públics i alguns treballadors del sector privat. Amb aquest objectiu es buscaven dades diverses de cadascun, les quals formaven el seu expedient. Darrere de cada expedient hi havia un informe de les forces vives de la població, representades per l’Ajuntament, la Falange, la Guàrdia Civil i l’Església, marcat per un interès especial a buscar i penalitzar tot allò que tingués relació amb els rojos.

D’aquesta manera, el franquisme va expulsar del món laboral totes aquelles persones que s’havien destacat a favor de la causa republicana. Es va dur a terme una depuració generalitzada dels funcionaris i es va pressionar per tal que es procedís de la mateixa manera en el sector privat. La depuració es va fer amb criteris arbitraris i amb un tractament força diferenciat i discriminatori tant en el sector públic com en el privat.

Així, el 1939, va establir-se per llei que només es mantindrien en els seus llocs de treball aquells funcionaris que mostressin clarament la seva adhesió al Movimiento Nacional. Es tractava no solament de sancionar els desafectes amb el nou règim, sinó de crear un funcionariat fidel, disciplinat i atemorit que fos la base de la construcció del Nou Estat. Als organismes oficials la depuració va exercir-se amb fermesa. La depuració fou total i rigorosa en els diferents sectors de l’administració pública de Catalunya. Per exemple, a la província de Girona van ser penalitzats el 24% dels funcionaris de l’Ajuntament, a la Diputació va superar-se aquesta xifra i gairebé un terç del professorat va patir sancions.

Un dels sectors on va ser especialment severa va ser en l’ensenyament, i en particular entre els mestres de les escoles públiques. El cos de funcionaris de magisteri va ser objecte d’una dura depuració i una tercera part de tots els mestres de Catalunya van ser sancionats amb la pèrdua definitiva de la seva plaça, la suspensió temporal de sou i feina o el trasllat forçós de la seva destinació.

La depuració franquista del magisteri en les províncies catalanes:

Destituïts Altres sancions Sense sanció
Barcelona 15,46% 15,33% 69,31%
Girona 11,12% 17,10% 71,78%
Lleida 4,65% 18,62% 76,73%
Tarragona 8,44% 13,58% 77,98%

L’exercici de certes professions liberals també va ser objecte de control a partir de les depuracions obligatòries que va realitzar-se en els col·legis professionals, com el de metges, el d’advocats o el de periodistes, dels quals van ser automàticament donats de baixa aquells membres exiliats o processats.

De la mateixa manera, a les empreses particulars, les autoritats van ordenar l’acomiadament obligatori de tots els exiliats, dels detinguts sota l’acusació d’haver abandonat el lloc de treball i dels militants de partits i organitzacions d’esquerres. Tanmateix, la depuració a les empreses privades es va fer d’una manera molt irregular ja que depenia de la decisió de la direcció o l’empresari i la majoria dels acomiadats foren els exiliats i els detinguts. Les depuracions també van servir perquè alguns empresaris s’aprofitessin de la circumstància i acomiadessin treballadors sense indemnització.

La repressió franquista

dijous, 28/04/2011

La construcció de l’Estat franquista durant la Guerra Civil va estar acompanyada d’una violència extrema que formava part de les directrius fixades pels dirigents de la insurrecció i que va comportar l’eliminació física dels vençuts en els territoris ocupats militarment per les forces rebels. Donat el caràcter totalitari del franquisme, la repressió va esdevenir una necessitat política per a mantenir i consolidar el seu projecte dictatorial. No hi havia cap interès en integrar els vençuts.

Això va passar, per exemple, en l’ocupació de Badajoz, on es calcula que 12.000 persones van ser afusellades sense judici previ en els primers dies de l’ocupació del territori extremeny. També moltes personalitats rellevants de la societat espanyola van ser assassinades pels nacionals a causa de la seva significació com a defensors públics de la República més que per la seva rellevància política, com va ser el cas del poeta Federico García Lorca. Igualment, els polítics republicans que van caure presoners dels insurrectes van ser executats així com els militars contraris al cop d’Estat, com en el cas del general Domingo Batet. Bona part dels milers d’executats durant la guerra van ser enterrats en foses comunes sense que en quedés cap constància de la seva mort.

bombardeigs.jpg

La repressió va tenir sempre un caràcter sistemàtic, planificat, i va ser portada a terme per l’exèrcit, pels militants de Falange i per les autoritats polítiques franquistes contra qualsevol persona sospitosa de simpatitzar amb les esquerres. La intenció era imposar un clima de terror que impedís qualsevol intent de contestació un cop aconseguida la victòria militar.

La fi del conflicte bèl·lic no va comportar la fi de la violència. Així, per imposar el nou ordre franquista, en la postguerra va continuar l’eliminació sistemàtica de tots aquells elements que eren considerats contraris al règim: republicans, socialistes, comunistes, maçons, catalanistes, etc. Va donar-se una planificació i preparació freda i sistemàtica de les diferents mesures repressives que calia utilitzar contra els vençuts.

El conjunt de mesures repressives adoptades per les autoritats franquistes es distingien pel seu caràcter d’exemplaritat i de càstig, de totalitat i massivitat, així com per la seva continuïtat en el temps. El franquisme va presentar els represaliats com a criminals i delinqüents, i no pas com a adversaris polítics. En definitiva, la persecució dels rojos-separatistas va ser presentada com una necessitat social de l’Espanya de postguerra. L’onada repressiva no serà un fet puntual, sinó que tindrà una dramàtica persistència. Fins el 1944 serà força generalitzada i intensa, després hi haurà moments menys durs acompanyats de períodes en que reapareixerà la intransigència.

D’altra banda, el franquisme generarà cohesió per reprimir en massa els vençuts. Participar a la repressió significarà que els vencedors es cohesionin a partir de la implicació en el joc repressor. La implicació en un judici testificant contra un vençut generarà una sèrie de col·laboracions amb el règim. Hi ha diferents implicacions, però totes elles generen cohesió.

map58.jpg

El franquisme buscarà un maniqueisme de bons i dolents i intentarà crear un sistema polític nou sense precedents en una societat que estava plena de diferents projectes polítics durant els anys trenta. El bàndol vencedor també representava diverses opcions polítiques. Implicar-se en la repressió suposava donar suport al règim en construcció. Ocasionalment, inclús, podien realitzar-se judicis a personatges que, teòricament, eren addictes al règim però amb un passat dubtós sense que els hi passés res. Així es marcaven clarament les noves regles de joc del franquisme.

La repressió no va ser exclusivament un càstig per les posicions defensades durant la guerra. Es van passar comptes per motius diversos, era una qüestió pràctica. Arribar a realitzar judicis a gent amb un perfil no dubtós generava un clima de terror permanent a la societat. El franquisme buscarà generalitzar el perfil dels terroritzats perquè així reforçava els vencedors que van haver de signar avals a gent que estarà en deute amb ells per a tota la seva vida.

Amb aquesta finalitat va procedir-se a la institucionalització de la repressió, per a la qual van elaborar-se lleis i organismes responsables d’executar-la. La primera llei repressiva de caràcter general aplicada a l’Estat va ser la Llei de responsabilitats polítiques de 1939, la qual s’encarregaria de la depuració d’aquelles persones que, d’una o altra manera, havien col·laborat amb la República. A continuació, el 1940, va formular-se la Llei de repressió del comunisme i la maçoneria, per la qual va obrir-se expedient als acusats de defensar idees contràries a la religió, la pàtria i les seves institucions fonamentals.

Tothom haurà de passar pel filtre depurador del franquisme que, el 1940, va arribar a obrir la Causa General, una causa oberta contra tota la ciutadania que funcionaria com a complement de la repressió. Depenia del Ministeri de Justícia i feia referència al coneixement del que va passar durant la guerra a la zona republicana.

La Causa General constava d’informació diversa. D’una banda, hi havia tres informes signats per l’alcalde i el secretari de la població. Al primer informe hi constava la relació de persones assassinades i desaparegudes en el terme municipal. La segona llista era la dels cadàvers de persones trobades i no reconegudes com a residents. I el tercer informe feia referència a turments, tortures, saquejos, destrucció d’esglésies i objectes de culte, profanacions i altres fets delictius. En tots tres documents es demanaven molts més detalls complementaris, com ara la filiació política dels morts o les persones sospitoses de participar en els crims.

El segon gruix d’informació inclosa a la Causa General el proporcionava l’oficial de la caserna de la Guàrdia Civil més propera i també es referia a cada població. En ell s’hi relacionava l’estat d’ordre públic a partir de les eleccions de 1936, l’organització que hi havia en temps de guerra i els noms de les persones que formaven l’ajuntament, la col·lectivitat, els partits i els sindicats, d’entre moltes altres qüestions. Gràcies a aquestes informacions, l’aparell franquista va disposar de moltíssimes dades sobre persones i fets, els quals van servir, en molts casos, per anar contra gent que estava acusada o empresonada i, fins i tot, per determinar si un exiliat podia tornar al país.

L’exèrcit va ser el principal braç executor de la política repressiva fins el 1963 quan va crear-se el Tribunal d’Ordre Públic (TOP), una jurisdicció civil especial per als delinqüents polítics. D’aquesta manera, en els primers anys de la postguerra, la majoria de les causes van ser jutjades pels tribunals militars en consells de guerra en els quals la indefensió dels acusats era total. Als consells de guerra els seguia l’execució, en uns casos, o la presó i els treballs per redimir la pena, en d’altres. Es calcula que, entre 1939 i 1945, prop de 40.000 catalans van ser jutjats per consells de guerra.

camps-refugiats2.jpg

Els consells de guerra van funcionar d’una manera ràpida i arbitrària. Els tribunals militars jutjaven a les capitals de província i la indefensió dels processats era gairebé absoluta ja que molts d’ells desconeixien els càrrecs dels que eren acusats fins al començament d’un judici que partia de la base de no tenir en compte la presumpció d’innocència.

En un matí d’actuació dels tribunals es jutjava molts presos, fins a 25 o 30 persones. El públic que assistia a les sessions era divers i estava format per familiars, amics dels processats, curiosos que hi anaven a passar el matí per morbo o fanatisme, i alguns delators dels acusats. Quan la persona jutjada s’havia guanyat un prestigi en temps de la República o les acusacions eren fortes i el càstig derivat resultaria exemplar el nombre d’espectadors es multiplicava gràcies a la publicitat que en feia el règim. Era tota una escenificació per terroritzar i adoctrinar la població.

La pena de mort era la sentència més dura. Quan un pres n’era condemnat, tornava a la presó a l’espera del dia establert per a l’execució. Algunes van ser immediates, però d’altres van trigar fins a un any a realitzar-se. El dia marcat per a l’execució es comunicava al pres que, aleshores, entrava en capella, podent confessar-se amb un capellà i fer testament. A mitjanit el furgó policial se l’enduia cap al camp d’execució: a Barcelona al Camp de la Bota, a Tarragona a la muntanya de l’Oliva, i a Lleida i Girona a les tàpies del cementiri. Allí rebia els trets de l’escamot d’afusellament i el tret de gràcia que assegurava la seva mort.

Pel que fa a les xifres de la repressió, les persones executades en el conjunt d’Espanya per raons polítiques durant la dictadura franquista va ser d’unes 150.000, de les quals 50.000 van ser jutjades durant la immediata postguerra. A Catalunya van ser executades unes 4.000 persones. És una xifra petita en comparació amb el total de l’Estat, però cal tenir present que la gran majoria de les persones políticament compromeses amb la causa de la República i la Generalitat van emprendre el camí cap a l’exili en les darreries de la Guerra Civil.

Pel que fa a la població empresonada, els historiadors han establert que, cap a 1940, hi havia uns 280.000 presos a Espanya, 23.300 dels quals eren dones. Per exemple, a la presó Model de Barcelona, amb una capacitat oficial de 1.000 presos, n’hi havia uns 13.000 el setembre de 1939. Aquesta saturació va comportar la necessitat d’habilitar camps de concentració. L’amuntegament i les pèssimes condicions alimentàries i higièniques van provocar una altíssima mortalitat entre els empresonats. Foren habilitades com a presons edificis que no ho havien estat mai. Es calcula que a Espanya, entre camps de concentració i noves presons, van aparèixer uns 104 nous centres. A més, una part important dels reclusos va ser enviada als anomenats batallons de treball, grups de treballs forçats dedicats a la realització d’obres de reconstrucció.

campos concentracion españa.jpg

A més, van aplicar-se controls col·lectius sobre la població que servien per a controlar els seus moviments i activitats. Així, a determinades hores no podia circular-se pels carrers i calia tenir tancada la porta del domicili. Igualment, tant en la postguerra com en èpoques posteriors s’havia de demanar permís al Govern Civil per realitzar qualsevol tipus de reunió. Durant anys serà necessari un salconduit per apropar-se a les localitats frontereres i l’obtenció del passaport era un privilegi que pocs aconseguien. Però, el més dur per a la població era quan el govern dictava l’aplicació de l’Estat d’Excepció, declarat per frenar alteracions de l’ordre públic, ja fos en una part del territori o en tot l’Estat, i que suposava la suspensió de les garanties jurídiques individuals recollides en el Fuero de los Españoles.

El conjunt de mesures repressives adoptades per les autoritats franquistes van caracteritzar-se per la voluntat d’exemplaritat i de càstig. No només es tractava de castigar, sinó també de difondre el terror entre la població i amb ell esclafar qualsevol intent de dissidència. La repressió buscava no solament el càstig dels “culpables”, sinó també inspirar por i immobilitzar a tots els possibles simpatitzants amb els vençuts. Els rojos eren uns homes marcats per sempre, sempre culpables, uns marginats socials que patirien tota mena de dificultats per residir en la pròpia localitat, recuperar el lloc de treball o fer una vida normal.

El resultat més notable de la sistemàtica i continuada repressió dels discrepants no només serà la feblesa i les limitacions d’una oposició organitzada, sinó també el fet d’aconseguir que una gran part de la població arribés a tenir por de parlar de política. Aquest és el gran èxit de la repressió franquista. S’iniciava un temps de por i de silenci. La població, atemorida per la repressió, va tendir a amagar el passat, a no parlar de política. I, entre d’altres factors, va ser gràcies a aquesta despolitització massiva i forçada dels espanyols que la dictadura franquista va poder sobreviure durant més de quaranta anys.