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El retorn a l’absolutisme de Ferran VII

dimecres, 23/11/2011

Un cop derrotat Napoleó, a Espanya es plantejava el problema de la integració de Ferran VII en el nou ordre constitucional nascut a les Corts de Cadis. El monarca havia abandonat el país com a rei absolut i hi retornava, després del Tractat de Valençay, en el marc d’una monarquia constitucional, fet que feia desconfiar els liberals que acceptés el nou ordre. Així, els diputats van disposar que Ferran VII viatgés directament a Madrid per jurar la Constitució i aquest, temorós d’enfrontar-se amb els que durant sis anys havien resistit l’invasor francès, va acatar les condicions. Però els absolutistes, fonamentalment la noblesa i el clergat, sabien que amb el retorn del monarca disposaven de la seva millor oportunitat per a desfer-se de tot allò que s’havia fet a Cadis i precipitar el retorn cap a l’Antic Règim.

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Ferran VII

Els absolutistes, per primer cop, es veien obligats a justificar i legitimar enfront dels liberals el règim que ells defensaven. Així, aquests sectors reaccionaris, tron i altar, van organitzar-se ràpidament contra el liberalisme per a demanar el retorn de l’absolutisme a través del Manifest dels Perses d’abril de 1814 (seixanta nou signats conservadors demanaven a Ferran VII que suspengués la Constitució i anul·lés les lleis promulgades per les Corts) i van mobilitzar el poble perquè, a través de la creació del mite de “Fernando el Deseado”, mostrés la seva adhesió incondicional al monarca. D’aquesta manera, l’arribada de Ferran VII va aixecar un gran entusiasme entre una població, que havia lluitat més per l’expulsió dels francesos i per l’alliberament del seu rei que per una Constitució que ni coneixia ni podia entendre. Des del poble, la monarquia es veia com un ens no qüestionable.

Manifest dels Perses de 12 d’abril de 1814

Manifiesto_de_los_Persas.jpgLa monarquía absoluta […] es una obra de la razón y de la inteligencia: está subordinada a la ley divina, a la justicia y a las reglas fundamentales del Estado: fue establecida por derecho de conquista o por la sumisión voluntaria de los primeros hombres que eligieron sus Reyes. Así que el Soberano absoluto no tiene facultad de usar sin razón de su autoridad […]: por esto ha sido necesario que el poder Soberano fuese absoluto, para prescribir a los súbditos todo lo que mira al interés común, y obligar a la obediencia a los que se niegan a ella. Pero los que, declaman contra el Gobierno monárquico, confunden el poder absoluto con el arbitrario; sin reflexionar que no hay Estado […], donde en el constitutivo de la Soberanía no se halle un poder absoluto. La única diferencia que hay entre el poder de un Rey y el de una República es que aquel puede ser limitado y el de esta no puede serlo: llamándose absoluto en razón de la fuerza con que pueda ejecutar la ley que constituye el interés de las sociedades civiles. En un gobierno absoluto las personas son libres, la propiedad de los bienes es tan legítima e inviolable, que subsiste aun contra el mismo Soberano que aprueba el ser compelido ante los tribunales, y que su mismo Consejo decida sobre las pretensiones que tienen contra él sus vasallos. El Soberano no puede disponer de la vida de sus súbditos, sino conformarse con el orden de justicia establecido en su Estado. Hay entre el Príncipe y el Pueblo ciertas convenciones que se renuevan con juramento en la consagración de cada Rey: hay leyes, y cuanto se hace contra sus disposiciones es nulo en derecho. Póngase al lado de esta definición la antigua Constitución Española, y medítese la injusticia que se le hace […].

El que debemos pedir, trasladando al papel nuestro voto, y el de nuestras Provincias, es con arreglo a las leyes, fueros, usos y costumbres de España. Ojalá no hubiera materia harto cumplida para que V. M. repita al Reino el decreto que dictó en Bayona y manifieste […] la necesidad de remediar lo actuado en Cádiz, que a este fin se proceda a celebrar Cortes con la solemnidad, y en la forma que se celebraron las antiguas; que entre tanto se mantenga ilesa la Constitución española observada por tantos siglos, y las leyes y fueros que a su virtud se acordaron: que se suspendan los efectos de la Constitución y decretos dictados en Cádiz, y que las nuevas Cortes tomen en consideración su nulidad, su injusticia y sus inconvenientes que también tomen en consideración las resoluciones dictadas en España desde las últimas Cortes hechas en libertad, y lo hecho contra lo dispuesto en ellas, remediando los defectos cometidos por el despotismo ministerial, y dando tono a cuanto interesa a la recta administración de justicia; al arreglo igual de las contribuciones de los vasallos, a la justa libertad y seguridad de sus personas, y a todo lo que es preciso para el mejor orden de una monarquía.

En aquest context, Ferran VII, convençut de la feblesa del sector liberal, va trair les seves promeses inicials i, per mitjà del Reial Decret de 4 de maig de 1814, va abolir la Constitució de 1812 i les lleis elaborades a Cadis per iniciar la restauració de l’absolutisme. Així, van eliminar-se pràcticament totes les reformes impulsades per les Corts durant la guerra i va restablir-se la vella organització administrativa. L’Església va recuperar les seves prerrogatives i les ordres religioses la seva legalitat, els jesuïtes van poder retornar al país i la Inquisició va rebre els seus vells drets. La llibertat d’indústria quedava abolida i els gremis restablerts.

Reial Decret de 4 de maig de 1814

Dado que la divina Providencia por medio de la renuncia espontánea y solemne de mi augusto padre me puso en el trono de mis mayores […] y desde aquel fausto día en que entré en la capital, en medio de las sinceras demostraciones de amor y lealtad con que el pueblo de Madrid salió a recibirme, imponiendo esta manifestación de su amor a mi real persona a las huestes francesas […]; desde aquel día, pues, puse en mi real ánimo para responder a tan leales sentimientos y satisfacer a las grandes obligaciones en que está un Rey con sus pueblos, dedicar todo mi tiempo al desempeño de tan augustas funciones, y a reparar los males a que pudo dar ocasión la perniciosa influencia de un valido durante el reinado anterior […].

Pero la dura situación de las cosas y la perfidia de Buonaparte, de cuyos crueles efectos quise, pasando por Bayona, preservar a mi pueblo, apenas dieron lugar a más. Reunida allí la real familia, se cometió en toda ella, y señaladamente en mi persona, un atroz atentado […]; y violado, en lo más alto el sagrado derecho de gentes, fui privado de mi libertad y de hecho del gobierno de mis reinos […].

Por tanto, habiendo oído lo que ecuánimemente me han informado personas respetables por su celo y conocimientos y lo que acerca de cuanto aquí se contiene se me ha expuesto en representaciones que de varias partes del reino se me han dirigido […] declaro que mi real ánimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución ni a decreto alguno de las cortes generales y extraordinarias, y de las ordinarias actualmente abiertas […] sino a declarar aquella constitución y tales decretos nulos y de ningún valor y efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos, y se quitasen de en medio del tiempo, y sin obligación en mis pueblos y súbditos, de cualquiera clase y condición, a cumplirlos ni guardarlos […].

L’abolició del feudalisme per les Corts de Cadis

dilluns, 21/11/2011

Els diputats de les Corts de Cadis van procedir a desmantellar el règim feudal mitjançant la supressió de les senyories jurisdiccionals, fent-ne distinció de les territorials, que van passar a ser propietat privada dels senyors. Aquest procés apuntava cap a un tipus de reforma agrària que, d’una banda, liquidava el règim senyorial, però que a la vegada transformava els antics senyors en els propietaris de la terra i no pas els pagesos que la treballaven. També es va decretar l’eliminació de les primogenitures i la desamortització de les terres comunals, tot amb l’objectiu de recaptar capitals per amortitzar deute públic.

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Decret d’abolició de les senyories i les càrregues feudals (6 d’agost de 1811)

1º. Desde ahora quedan incorporados á la Nación todos los señoríos jurisdiccionales de qualquiera clase y condición que sean.

2º. Se procederá al nombramiento de todas las justicias y demás funcionarios públicos por el mismo orden y según se verifica en los pueblos de realengo […].

4º. Quedan abolidos los dictados de vasallo y vasallage, y las prestaciones así reales como personales, que deban su origen a título jurisdiccional, á excepción de las que procedan de contrato libre en uso del sagrado derecho a la propiedad.

5º. Los señoríos territoriales y solariegos quedan desde ahora en clase de los demás derechos de la propiedad particular, si no son de aquellos que por su naturaleza deban incorporarse á la Nación, ó de los en que no se hayan cumplido las condiciones con que se concedieron, lo que resultará de los títulos de adquisición.

6º. Por lo mismo los contratos, pactos, ó convenios que se hayan hecho en razón de los aprovechamientos, arriendos de terrenos, censos, ú otros de esta especie, celebrados entre los llamados señores y vasallos, se deberán considerar desde ahora como contratos de particular á particular.

7º. Quedan abolidos los privilegios llamados exclusivos, privativos y prohibitivos que tengan el mismo origen de señorío, como son los de caza, pesca, hornos, molinos, aprovechamientos de agua, montes y demás […].

11º. La Nación abonará el capital que resulte de los títulos de adquisición, ó lo reconocerá, otorgando la correspondiente escritura […].

14º. En adelante nadie podrá llamarse Señor de vasallos, exercer jurisdicción, nombrar jueces, ni usar de los privilegios y derechos comprehendidos en este decreto; y el que lo hiciese perderá el derecho al reintegro en los casos que quedan indicados.

La Constitució de 1812

dissabte, 19/11/2011

Amb la constitució de les Corts es va començar a edificar un nou projecte polític que lluitava contra el despotisme oposant-hi una societat basada en la llibertat i la igualtat davant de la llei. El camí cap a la constitució de Cadis suposaria la introducció del liberalisme com a limitació del poder del rei. Així, una comissió de les Corts va encarregar-se de preparar un projecte de Constitució, que es va promulgar, després d’una sèrie d’intensos debats entre absolutistes i liberals, el 19 de març de 1812, dia de Sant Josep, motiu pel qual la primera Constitució de la història d’Espanya va ser coneguda com “la Pepa”.

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El nou règim constitucional, tot i que s’inspirava evidentment en la Constitució francesa de 1791, no era una còpia exacta de la mateixa, com argumentaven els seus detractors des del conservadorisme. La Constitució de Cadis sí que mantenia el mateix concepte de Nació i de sobirania nacional que havien introduït els revolucionaris francesos, però a partir d’aquí hi ha moltes diferències.

Constitució de Cadis de  19 de març de 1812

De la Nación española:

Art. 1. La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios.

Art. 2. La Nación española es libre e independiente, y no puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.

Art. 3. La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales.

Art. 4. La Nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.

De la Religión:

Art. 12. La Religión de la Nación española es y será perpetuamente la Católica, Apostólica y Romana, la única verdadera. La Nación la protege por leyes savias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquier otra.

Del Gobierno:

Art. 13. El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen.

Art. 14. El Gobierno de la Nación española es una Monarquía moderada hereditaria.

Art. 15. La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey.

Art. 16. La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en el Rey.

Art. 17. La potestad de aplicar las leyes en las causas civiles y criminales reside en los tribunales establecidos por la ley.

Del modo de formarse las Cortes:

Art. 27. Las Cortes son la reunión de todos los diputados que representan la Nación […].

Del nombramiento de diputados de Cortes:

Art. 34. Para la elección de los diputados de Cortes se celebrarán juntas electorales de parroquia, de partido y de provincia.

De las juntas electorales de provincia:

Art. 92. Se requiere además, para ser elegido diputado de Cortes, tener una renta anual proporcionada, procedente de bienes propios.

De las facultades de las Cortes:

Art. 131. Las Facultades de las Cortes son:

1. Proponer y decretar las leyes, e interpretarlas y de rogarías en caso necesario.

2. Recibir el juramento al Rey, al Príncipe de Asturias y a la Regencia, como se previene en sus lugares.

8. Conceder o negar la admisión de tropas extranjeras en el reino.

13. Establecer anualmente las contribuciones e impuestos.

De la formación de las leyes y de la sanción real:

Art. 142. El Rey tiene la sanción de las leyes.

De la Administración de Justicia en lo Criminal:

Art. 303. No se usará nunca del tormento ni de los apremios.

Art. 306. No podrá ser allanada la casa de ningún español, sino en los casos que determine la ley para el buen orden y seguridad del Estado.

De la instrucción pública:

Art. 366. En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo de la religión católica, que comprenderá también una breve exposición de las obligaciones civiles.

Art. 371. Todos los españoles tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación, bajo las restricciones y responsabilidad que establezcan las leyes.

D’aquesta manera, la Constitució de 1812, descartant la via revolucionària francesa, contenia una declaració de drets del ciutadà on es garantien la llibertat de pensament i d’opinió, la igualtat dels espanyols davant la llei, el dret de petició, la llibertat civil, el dret de propietat i el reconeixement de tots els drets legítims dels individus que composaven la nació espanyola. Aquesta nació era definida com la reunió del conjunt de tots els espanyols dels dos hemisferis, és a dir, els territoris peninsulars i les colònies americanes i no era patrimoni de cap família ni persona.

L’estructura de l’Estat definida per la Constitució corresponia a una monarquia limitada, moderada o constitucional basada en la divisió de poders i que deixava de banda la monarquia de dret diví. Així, s’estableix la divisió de poders legislatiu, executiu i judicial: el poder legislatiu resideix en les Corts, l’executiu en el rei no responsable i el judicial en els tribunals de justícia.

Constitucion 1812.Portada.jpgEl poder legislatiu era competència de les Corts unicamerals, que representaven la voluntat nacional i posseïen amplis poders com l’elaboració de les lleis, l’aprovació dels pressupostos, l’aprovació dels tractats internacionals, el comandament sobre l’exèrcit, etc. Els diputats de les Corts ocupaven el càrrec durant dos anys i eren inviolables en l’exercici de les seves funcions.

El poder executiu estava encapçalat pel monarca que era qui posseïa la direcció del govern, intervenia en l’elaboració de les lleis a través de la iniciativa i la sanció, i tenia la possibilitat d’aplicar un vet suspensiu a la iniciativa legislativa durant dos anys. Les decisions del monarca havien de ser referendades pels ministres, els quals estaven sotmesos a responsabilitat penal. El monarca, sota cap pretext, no podria evitar, suspendre o dissoldre les Corts.

L’administració de justícia era competència exclusiva dels tribunals, i s’hi establien els principis bàsics d’un Estat de dret: codis únics en matèria civil, criminal i comercial, inamovibilitat dels jutges, garanties dels processos, etc.

La Constitució de Cadis plantejava en els seus articles la reforma dels impostos i de la hisenda, la creació d’un exèrcit nacional (una força militar permanent de terra i mar per la defensa exterior de l’Estat i la conservació de l’ordre intern), el servei militar obligatori i la implantació d’un ensenyament primari públic i de caràcter obligatori (escoles de “primeras letras” per que els nens poguessin aprendre a escriure, llegir, matemàtiques bàsiques i el catecisme catòlic).

El territori de l’Estat espanyol es dividia en províncies, institucions d’inspiració francesa que portaran a la recreació de l’Estat, i per al govern interior de les quals es creaven les diputacions provincials, s’establia la formació d’ajuntaments amb càrrecs electius per al govern dels pobles i es creava la milícia nacional (composada per habitants de la pròpia província), en els àmbits local i provincial.

Finalment, el text constitucional recollia també el compromís existent entre els sectors de la burgesia liberal i els absolutistes amb l’afirmació de la confessionalitat catòlica de l’Estat. Va arribar a donar-se una veritable obsessió per remarcar la qüestió religiosa a la Constitució com a signe d’identitat del país. Així, com que l’Església exercia una funció social a l’Espanya de principis del segle XIX, heretada de l’època moderna, les Corts buscaran l’adequació de l’Església a la nova situació sense separar en cap cas Estat i Església. La religió catòlica apostòlica i romana serà l’única religió oficial de l’Estat i serà protegida. El control nacional de la religió en detriment de la llibertat confessional va considerar-se que podria ser un element alliberador i que jugaria un important paper a la cohesió nacional en el si d’una monarquia catòlica.

Els il·lustrats espanyols i la Guerra de la Independència: Gaspar Melchor de Jovellanos

divendres, 18/11/2011

El govern napoleònic de Josep Bonaparte va buscar el recolzament dels antics il·lustrats reformistes que havien estat arraconats del poder amb el replegament reaccionari que Carles IV i Godoy havien introduït com a mesura per evitar el contagi de la Revolució francesa. Alguns dels il·lustrats espanyols, però, van resistir-se a la col·laboració amb els francesos perquè esperaven que la tornada de Ferran VII suposés l’aplicació d’un programa de reformes i la modernització del país, sempre dins del marc de l’Antic Règim.

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Josep I Bonaparte

Per exemple, en una carta publicada a la Gaceta del Gobierno del 12 de maig 1809, els afrancesats demanaven a Gaspar Melchor de Jovellanos la seva col·laboració amb el govern del rei napoleònic:

Al excmo. Sr. D. Gaspar de Jovellanos.

Señor: la reputación de que gozáis en Europa, vuestras ideas liberales, vuestro amor por la patria, el deseo que manifestáis de verla feliz y floreciente, deben haceros abandonar un partido que sólo combate por la Inquisición, por mantener las preocupaciones, por el interés de algunos grandes de España y por los de Inglaterra. Prolongar esta lucha es querer aumentar las desgracias de la España. Un hombre, cual vos sois, conocido por su carácter y sus talentos, debe conocer que la España puede esperar el resultado más feliz de la sumisión a un rey justo e ilustrado, cuyo genio y generosidad deben atraerle a todos los españoles que desean la tranquilidad y prosperidad de su patria. La libertad constitucional bajo un gobierno monárquico, el libre ejercicio de vuestra religión, la destrucción de los obstáculos que varios siglos ha se oponen a la regeneración de esta bella nación, serán el resultado feliz de la constitución que os ha dado el genio vasto y sublime del emperador.

Despedazados en facciones, abandonados por los ingleses, que jamás tuvieron otros proyectos que el debilitaros, el de robaros vuestras flotas, y destruir vuestro comercio, haciendo de Cádiz un nuevo Gibraltar, no podéis ser sordos a la voz de la patria que os pide la paz y la tranquilidad. Trabajad en ella de acuerdo con nosotros, y que la energía de la España sólo se emplee desde hoy en cimentar su verdadera felicidad. Os presento una gloriosa carrera; no dudo que acojáis con gusto la ocasión de ser útil al rey Josef y a vuestros ciudadanos. Conocéis la fuerza y el poder de nuestros ejércitos; sabéis que el partido en que os halláis no ha obtenido la menor vislumbre de suceso; hubierais llorado un día si las victorias le hubieran coronado; pero el Todopoderoso en su infinita bondad os ha libertado de esta desgracia.

Estoy pronto a entablar comunicaciones con vos, y daros pruebas de mi alta consideración.

Horacio Sebastiani.

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Gaspar Melchor de Jovellanos

I la resposta de Jovellanos a la petició dels afrancesats, publicada en la mateixa edició de la Gaceta del Gobierno,  va ser negativa. Ell es trobava integrat en el front patriòtic i lluitava pel retorn dels Borbons en la figura de Ferran VII:

Señor General:

Yo no sigo un partido. Sigo la santa y justa causa que sostiene mi patria; que únicamente adoptamos los que recibimos de su mano el augusto encargo de defenderla y regirla, y que todos habemos jurado seguir y sostener a costa de nuestras vidas. No lidiamos, como pretendéis, por la Inquisición, ni por soñadas preocupaciones, ni por el interés de los grandes de España: lidiamos por los precisos derechos de nuestro rey, nuestra religión, nuestra constitución y nuestra independencia. Ni creáis que el deseo de conservarlos esté distante del de destruir cuantos obstáculos puedan oponerse a este fin; antes por el contrario, y para usar de vuestra frase, el deseo y el propósito de regenerar la España, y levantarla al grado de esplendor que ha tenido algún día, y que en adelante tendrá, es mirado por nosotros como una de nuestras principales obligaciones.

Acaso no pasará mucho tiempo sin que la Francia y la Europa entera reconozcan, que la misma nación, que sabe sostener con tanto valor y constancia la causa de su rey y de su libertad, contra una agresión tanto más injusta, cuanto menos debía esperarla de los que se decían sus primeros amigos, tiene también bastante celo, firmeza y sabiduría, para corregir los abusos que la condujeron insensiblemente a la horrible suerte que le preparaban.

No hay alma sensible que no libre los atroces males que esta agresión ha derramado sobre unos pueblos inocentes, a quienes después de pretender denigrarlos con el infame título de rebeldes, se niega aun aquella humanidad que el derecho de la guerra exige, y encuentra en los más bárbaros enemigos. Pero ¿a quién serán imputados estos males? ¿a los que los causan violando todos los principios de la naturaleza y la justicia, o a los que lidian generosamente para defenderse de ellos y alejarlos de una vez para siempre de esta grande y notable nación? Porque Señor General, no os dejéis alucinar; estos sentimientos que tengo el honor de expresaros son los de la nación entera, sin que haya en ella un solo hombre bueno, aun entre los que vuestras armas oprimen, que no sienta en su pecho la noble llama que arde en el de sus defensores.

Hablar de nuestros aliados fuera impertinente si vuestra carta no me obligare a decir en honor suyo, que los propósitos que les atribuís son tan injuriosos como ajenos de la generosidad con que la nación inglesa ofreció su amistad y sus auxilios a nuestras provincias, cuando desarmadas y empobrecidas los imploraron, desde los primeros pasos de la opresión con que la amenazaban sus amigos.

En fin Señor General, yo estaré muy dispuesto a respetar los humanos y filosóficos principios, que según nos decís, profesa vuestro rey Josef, cuando vea que ausentándose de nuestro territorio, reconozca que una nación, cuya desolación se hace actualmente a su nombre, por vuestros soldados, no es el teatro más propio para desplegarlos. Esto sería ciertamente un triunfo digno de su filosofía; y vos Señor General, si estáis penetrado de los sentimientos que ella inspira, deberéis gloriaros también de concurrir a este triunfo, para que os toque alguna parte de nuestra admiración y nuestro reconocimiento. Sólo en este caso me permitirán mi honor y mis sentimientos entrar con vos en la comunicación que me proponéis. Si la Suprema Junta Central lo aprobase.

Gaspar de Jovellanos.

Carles IV i Napoleó

dimecres, 9/11/2011

La por que la presència francesa a Espanya acabés en una invasió real del país després dels acords de Fontainebleau va anar prenent cos entre la població al llarg de 1808. Una por agreujada pel fet que Godoy i Carles IV haguessin decidit retirar-se a Aranjuez, des d’on pensaven viatjar cap a Sevilla on embarcarien cap a Amèrica. Això va fer esclatar la crisi de la monarquia amb el Motí d’Aranjuez contra Godoy, el 18 de març de 1808. El motí va ser protagonitzat per les capes populars, però estava dirigit per l’aristocràcia palatina, el clergat i els oficials de l’exèrcit, i el seu objectiu era la caiguda del valido i l’abdicació de Carles IV en la figura del príncep Ferran, esperança de redreçament de la crisi que patia el país.

El motí triomfar i els amotinats van aconseguir el seu objectiu de derrocar Carles IV i Godoy, però els fets sobretot van evidenciar la profunda crisi en la qual estava immersa la monarquia espanyola. Ferran VII era proclamat com a nou rei d’Espanya, però Carles IV no va acceptar la derrota i va recórrer a demanar auxili a Napoleó per a recuperar el tron arrabassat pel seu propi fill:

Señor mi hermano: V. M. sabrá sin duda con pena los sucesos de Aranjuez y sus resultas; y no verá con indiferencia á un rey, que forzado á renunciar la corona, acude á ponerse en los brazos de un grande monarca aliado suyo, subordinándose totalmente á la disposición del único que puede darle su felicidad, la de toda su familia y la de sus fieles vasallos. Yo no he renunciado en favor de mi hijo sino por la fuerza de las circunstancias, cuando el estruendo de las armas y los clamores de una guardia sublevada me hacían conocer bastante la necesidad de escoger la vida ó la muerte, pues esta última se hubiera seguido después de la de la reina.

Yo fui forzado á renunciar; pero asegurado ahora con plena confianza en la magnanimidad y el genio del grande hombre que siempre ha mostrado ser amigo mío, yo he tomado la resolución de conformarme con todo lo que este mismo grande hombre quiera disponer de nosotros y de mi suerte, la de la reina y la del príncipe de la Paz.

Dirijo á V. M. I. y R. una protesta contra los sucesos de Aranjuez y contra mi abdicación. Me entrego y enteramente confío en el corazón y amistad de V. M., con lo cual ruego á Dios que os conserve en su santa y digna guarda.

De V. M. I. y R. su muy afecto hermano y amigo,

Carlos.

El Tractat de Fontainebleau

dilluns, 7/11/2011

Els inicis de la Guerra de la Independència o Guerra del Francès cal situar-los en els acords del Tractat de Fontainebleau del 27 d’octubre 1807, aliança franco-espanyola que deterioraria encara més la situació del país. Segons l’acord negociat per Godoy amb el vistiplau de Carles IV, Espanya autoritzava l’entrada al país de les tropes franceses (uns 28.000 soldats) per a realitzar l’ocupació de Portugal, aliat de la Gran Bretanya, i procedir el seu posterior repartiment en tres parts: una per França, una per Espanya i un principat per a Godoy.

Tratado de Fontainebleau (27 de octubre de 1807):

Napoleón emperador de los franceses […]. Habiendo visto y examinado el tratado concluido, arreglado y firmado en Fontainebleau á 27 de octubre de 1807 por el general de división Miguel Duroc, gran mariscal de nuestro palacio etc., en virtud de los plenos poderes que le hemos conferido á este efecto, con don Eugenio Izquierdo, consejero honorario de Estado y de Guerra de S. M. el rey de España, igualmente autorizado con plenos poderes de su soberano, de cuyo tratado es el tenor como sigue:

S. M. el emperador de los franceses y S. M. el rey de España queriendo arreglar de común acuerdo los intereses de los dos estados, y determinar la suerte futura de Portugal de un modo que concilie la política de los dos países, han nombrado por sus ministros plenipotenciarios, á saber: S. M. el emperador de los franceses al general Duroc, y S. M. el rey de España á don Eugenio Izquierdo, los cuales después de haber canjeado sus plenos poderes, se han convenido en lo que sigue :

1. La provincia de Entre-Duero-y-Miño con la ciudad de Oporto se dará en toda propiedad y soberanía a S.M. el Rey de Etruria con el título de Rey de la Lusitania Septentrional.

2. La provincia de Alentejo y el Reino de los Algarbes se darán en toda propiedad y soberanía al Príncipe de la Paz para que las disfrute con el título de Príncipe de los Algarbes.

3. Las provincias de Beira, Tras-los-Montes y la Extremadura portuguesa quedarán en depósito hasta la paz general, para disponer de ellas según las circunstancias y conforme a lo que se convenga entre las dos altas partes contratantes.

4. El Reino de la Lusitania Septentrional será poseído por los descendientes de S.M. el Rey de Etruria, hereditariamente y siguiendo las leyes que están en uso en la familia reinante de S.M. el Rey de España.

5. El principado de los Algarbes será poseído por los descendientes del Príncipe de la Paz hereditariamente y siguiendo las reglas del artículo anterior.

6. En defecto de descendientes o herederos legítimos del Rey de la Lusitania Septentrional, o del Príncipe de los Algarbes, estos paises se darán por investidura por S.M. el Rey de España, sin que jamás puedan ser reunidos bajo una misma cabeza, o a la Corona de España.

7. El Reino de la Lusitania Septentrional y el principado de los Algarbes reconocerán por protector a S.M. el Rey de España y en ningún caso los soberanos de estos países podrán hacer ni la paz ni la guerra sin su consentimiento.

8. En el caso de que las provincias de Beira, Tras-los-Montes y Extremadura portuguesa, tenidas en secuestro, fuesen devueltas a la paz general a la casa de Braganza, en cambio de Gibraltar, la Trinidad y otras colonias que los ingleses han conquistado sobre la España y sus aliados, el nuevo soberano de estas provincias tendría con respecto a S.M. el Rey de España los mismos vínculos que el Rey de la Lusitania Septentrional y el Príncipe de los Algarbes y serán poseídas por aquel bajo las mismas condiciones.

9. S.M. el Rey de Etruria cede en toda propiedad y soberanía el Reino de Etruria a S.M. el Emperador de los franceses.

10. Cuando se efectúe la ocupación definitiva de las provincias de Portugal, los diferentes Príncipes que deben poseerlas nombrarán de acuerdo comisarios para fijar sus límites naturales.

11. S.M. el Emperador de los franceses sale garante a S.M. el Rey de España de la posesión de sus Estados del continente de Europa, situados al Mediodía de los Pirineos.

12. S.M. el Emperador de los franceses se obliga a reconocer a S.M. el Rey de España como Emperador de las dos Américas, cuando todo esté preparado para que S.M. pueda tomar este título; lo que podrá ser, o bien a la paz general, o a más tardar dentro de tres años.

13. Las dos altas partes contratantes se entenderán para hacer un repartimiento igual de las islas, colonias y otras propiedades ultramarinas de Portugal.

14. El presente tratado quedará secreto, será ratificado y las ratificaciones serán canjeadas en Madrid veinte días, a más tardar, después del día en que se ha firmado.

Convención anexa al tratado anterior:

1. Un cuerpo de tropas imperiales francesas de veinticinco mil hombres de infantería y tres mil de caballería entrará en España y marchará en derechura a Lisboa. Se reunirá a este cuerpo otro de ocho mil hombres de infantería y de tres mil de caballería de tropas españolas, con treinta piezas de artillería.

2. Al mismo tiempo, una división de tropas españolas de diez mil hombres tomará posesión de la provincia Entre-Duero-y-Miño y de la ciudad de Oporto; y otra división de seis mil hombres, compuesta igualmente de tropas españolas, tomará posesión de la provincia de Alentejo y del Reino de los Algarbes.

3. Las tropas francesas serán alimentadas y mantenidas por España, y sus sueldos pagados por Francia, durante todo el tiempo de su tránsito por España.

4. Desde el momento en que las tropas combinadas hayan entrado en Portugal, las provincias de Beira, Tras-los-Montes y la Extremadura portuguesa (que deben quedar secuestradas) serán administradas y gobernadas por el general comandante de las tropas francesas, y las contribuciones que se impongan quedarán a beneficio de la Francia. Las provincias que deban formar el Reino de Lusitania Septentrional y el principado de los Algarbes, serán administradas y gobernadas por los generales comandantes de las divisiones españolas, que entrarán en ellas, y las contribuciones que se impongan quedarán a beneficio de la España.

5. El cuerpo del centro estará bajo las órdenes de los comandantes de las tropas francesas, y a el estarán sujetas las tropas españolas que se reúnan a aquellas. Sin embargo, si el Rey de España o el Príncipe de la Paz juzgaran conveniente trasladarse a este cuerpo de ejército, el general comandante de las tropas francesas, y estas mismas, quedarán bajo sus órdenes.

6. Un nuevo cuerpo de cuarenta mil hombres de tropas francesas se reunirá en Bayona, a más tardar, en 20 de Noviembre próximo, para estar pronto a entrar en España y trasladarse a Portugal, en el caso que los ingleses enviasen refuerzos y amenazasen atacarle. Este nuevo cuerpo no entrará, sin embargo, en España, hasta que las dos altas potencias contratantes se hayan puesto de acuerdo a este efecto.

La monarquia de Carles IV i la por al contagi de la Revolució francesa

dissabte, 5/11/2011

Durant les primeres etapes de la Revolució francesa, la política de Carles IV va caracteritzar-se pel retrocés polític en relació a les reformes endegades pel despotisme il·lustrat al llarg del segle XVIII. Així, la monarquia espanyola va abandonar la política reformista i amb ella van desaparèixer de l’escena política els ministres il·lustrats com Floridablanca o Jovellanos, això acompanyat de la censura de llibres i premsa, i la repressió al carrer. A més, a través de l’Observancia de las anteriores prohibiciones con nuevas declaraciones para evitar la introducción de libros prohibidos Carles IV va segellar les fronteres per evitar que penetressin a Espanya les idees progressistes procedents de la França revolucionària:

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Carles IV

Con motivo de haber dado noticia a la vía reservada de Hacienda los Administradores de las aduanas de Sevilla, Cádiz y Ágreda de haber llegado a ellas varias remesas de libros Franceses, preguntando lo que deberían ejecutar, se examinó este punto en mi Consejo de Estado; y hecho cargo de lo prevenido y dispuesto en las anteriores órdenes y cédulas; y considerando que de la traída, detención y retorno de los libros que fueren corrientes, y no hubieren venido a Madrid se originarían al comercio y a los interesados muchos embarazos y perjuicios; he resuelto […]:

1. Que todas las brochuras o papeles impresos o manuscritos que traten de las revoluciones y nueva constitución de la Francia desde su principio hasta ahora, luego que lleguen a las Aduanas, se remitan por los Administradores de ellas directamente al ministerio de Estado, que es a quien corresponden los asuntos relativos a Naciones extranjeras.

2. Que los abanicos, caxas, cintas y otras maniobras que tengan alusión a los mismos asuntos, se remitan al Ministerio de Hacienda, que dispondrá se les quiten las tales alusiones, antes de entregarlas a sus dueños.

3. Que todos los libros en lengua Francesa, que lleguen a las aduanas de las fronteras y puertos con destino a Madrid, se remitan por los Administradores de ellas, cerrados y sellados, a los Directores Generales de Rentas; los quales avisen su llegada al Gobernador del Consejo, para que haciéndolos reconocer, se dé el pase a los que fueren corrientes, deteniendo los sediciosos, y que traten de las revoluciones de Francia, que se deberán remitir por dichos Directores al Ministerio de Estado […].

Real Orden de 15 de julio y Cédula del Consejo de 22 de agosto de 1792.

Els afrancesats

divendres, 4/11/2011

Una minoria d’espanyols han estat qualificats d’afrancesats per col·laborar amb la monarquia bonapartista de Josep I. En aquest sentit, cal tenir en compte que més de cent mil persones van col·laborar amb el poder francès i prop de dos milions d’espanyols van donar jurament a Josep I Bonaparte. L’afrancesament suposava, tot i la forta crítica que ha rebut per una part de la historiografia, una opció política reformista més, enfrontada a l’immobilisme de l’absolutisme i alternativa a la ruptura que proposaven els liberals.

És cert que va existir una minoria afrancesada per raons de convicció ideològica, però la majoria dels col·laboracionistes el que buscaven era una sortida reformista davant de la crisis de l’Antic Règim. D’aquesta manera, el perfil sociològic dels afrancesats era força divers. Entre ells hi havia intel·lectuals, alts funcionaris i una part de l’alta noblesa que, procedents en la seva majoria dels anys del despotisme il·lustrat, van sentir-se vinculats amb el programa reformista de Napoleó i advocaven per un poder fort que modernitzés Espanya sense el risc d’un esclat revolucionari com havia passat a França.

Al final de la guerra, molts d’aquests afrancesats van haver d’exiliar-se davant la persecució iniciada per Ferran VII, que va ficar en el mateix sac a afrancesats i liberals. Així, de les 12.000 famílies d’espanyols que van haver de marxar cap a l’exili des de 1813 per haver col·laborat amb l’administració napoleònica, el 79% de la població civil procedia del funcionariat de l’administració i de la classe política, i gairebé una quarta part eren militars. La repressió va fer que aquests desapareguessin com a grup polític, tot i que la majoria dels afrancesats acabaria formant part de la dreta liberal.

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Josep I Bonaparte

Aquest és el testimoni de Miguel José de Azanza i Gonzalo O’Farril sobre els fets que justificaven la seva conducta afrancesada en temps de la Guerra de la Independència segons la seva Memoria sobre los hechos que justifican su conducta política desde marzo de 1808 hasta abril de 1814 (París, 1814):

Cuando a mediados de julio de 1808 capituló en Bailén el cuerpo de ejército que mandaba el general Dupont, se exaltó el entusiasmo nacional y se dedujo de este suceso que podía hacerse la guerra con iguales y aun mayores ventajas. Precisados los franceses a concentrar sus fuerzas y a retroceder al Ebro, tuvo el rey José que evacuar Madrid en fin de julio, y este acontecimiento, poniendo a todos en libertad de elegir y decidirse por el partido que juzgasen podía prevalecer, cada uno obró conforme al juicio que formó de las vicisitudes y consecuencias ulteriores de la guerra.

Entonces puede decirse que se formaron dos partidos, si así quiere llamarse a dos opiniones, abrazadas por unos y otros de buena fe y que tenían por objeto lo que más convenía al bien de la nación en el concepto de cada uno. De ahí provino que los unos, o sobresaltados con las amenazas del pueblo y sus atroces venganzas, o consultando su posición personal y relaciones e intereses de familia, o favorecidos de la circunstancia de no haber hecho nada que diese a conocer su opinión política, se decidieron a quedarse en Madrid, mientras que otros se resolvieron a salir de la capital, retirándose con el ejército del rey José a Vitoria.

En todo esto no se ve obrar otro principio que el de la opinión sobre el éxito probable de la guerra. ¿Y qué otro principio ha guiado en todos tiempos y países a los hombres cuando han visto conjuradas contra su patria la política y una fuerza superior e irresistible? Sería un delirio el querer suponer facciones en un estado y en una guerra en que se no se trataba de mudar la forma de gobierno ni existían bandos que aspirasen o se disputasen el bando supremo: guerra que no presentaba entonces otro objeto que el derramar arroyos de sangre para probar a la nación si, hallándose privada de sus antiguos soberanos, le convenía conservar su independencia y recibir un rey constitucional sostenido por las fuerzas de un Imperio que daba la ley a toda Europa. Cualquiera otro país o nación donde hubiesen sucedido los acontecimientos que en España, hubiera infaliblemente presentado los mismos fenómenos, la misma diferencia de opiniones y de conducta, siendo compatible con una y otra la mejor intención; ningún hombre imparcial hallaría dificultad en reconocer que todos aspiraban sinceramente a salvar la patria: los unos por la sumisión y los otros por la guerra […].

A vista de este cuadro que presentaba la nación, ¿qué hay que admirarse de la fluctuación e incertidumbre en que oscilaba la opinión y conducta de los hombres más sensatos? La reprobación de la guerra estaba pintada en el semblante de todos ellos, y la general reserva que todos observaban en su porte se hizo tan notable, que fueron muy contados los hombres que pudieron evitar la nota de sospechosos. Todas las pasiones se desencadenaron y los homicidios se aplaudían como actos positivos de patriotismo. Destituidas todas las autoridades, el mando supremo se halló de repente depositado en manos inexpertas: unas, porque a favor de la confusión y del desorden lo arrebataron; otras, al contrario, porque las intimidaron y obligaron a ejercer funciones, las más ajenas de sus conocimientos y profesión. Libertad de deliberar, ninguna o precaria, porque las Juntas que se reconocían mandatarias del pueblo soberano, nada se atrevían a disponer sin esperar su iniciativa.

En fin, si la apariencia de nuestros recursos, cuya desproporción no era dada a todos conocer, mantenía en unos la duda y en otros la confianza que se podía combatir sin temeridad el desorden y la anarquía, a que no se veía un término sino remoto, los hicieron a todos desmayar: ¡Felices en tan delicada crisis los que no teniendo cargo alguno en el Gobierno podían esperar en silencio y en sus casas a que se serenase la general tormenta y a dejarse conducir al puerto en la nave que a otros incumbía gobernar! ¡Pero desgraciados y dignos de compasión los que por sus empleos han contraído la obligación de dirigir y aconsejar, y cuyo empleo y conducta se han de mirar siempre como un fallo y juicio deducido de principios bien calculados, como que han de servir de guía a los demás!

Constituidos en la obligación de no ver las cosas a otra luz que la de la propia imparcialidad, y a no desmentir el testimonio de nuestras conciencias, ¿qué podíamos pronunciar sobre los resultados más probables de la guerra, sino hacer esta sola reflexión? Una población de once millones de almas y un pie de ejército de sesenta mil hombres, aunque se cuadriplique con nuevas levas, no resiste mucho tiempo a una población de cuarenta millones y a un ejército de cuatrocientos mil hombres de tropa, las más aguerridas de la Europa y dirigidas por una sola cabeza, que están en posición de triunfar en todas partes. Este juicio se ha frustrado, es verdad; pero sin una inspiración divina, ¿quién haría entonces la predicción contraria y la de todo lo que ha pasado?

L’enigma Colom (5): els anys a Castella i la relació amb els Reis Catòlics

dijous, 3/11/2011

A mitjans de 1485 Cristòfor Colom va arribar a Castella fugint de Portugal i amb la intenció de promocionar el seu projecte a la cort dels Reis Catòlics. Primerament va dirigir-se cap a Palos de la Frontera, port de la costa de Huelva que bordeja amb la ria de Río Tinto. Sembla ser que va fer el viatge per mar i que va passar pel convent franciscà de La Rábida.

El fet que Colom escollís aquest punt d’entrada a Castella resulta sorprenent, ja que estem parlant d’un port secundari del període. És més, el camí natural hauria estat una ruta terrestre des de Portugal, fet que reforça la teoria de la fugida del regne portuguès. Els historiadors consideren que el primer destí castellà va ser Palos perquè Colom va deixar el seu fill Diego a càrrec de la seva cunyada Violant (o Briolanja) Monis, la qual vivia en un poble cercà a Huelva casada amb el castellà Miguel de Muliarte. Fins i tot, alguns historiadors han especulat amb la possibilitat que el navegant aprofités la seva estança a Huelva per entrevistar-se amb algun dels “predescobridors” d’Amèrica, com ho seria Pedro Vázquez de la Frontera (o Pedro de Velasco).

Un altre misteri de l’entrada de Colom a Espanya el trobem en el desplaçament a La Rábida, fonamentalment perquè aquest monestir no es troba en el camí de Palos a Huelva. Això implica que Colom va desviar-se expressament de la seva ruta. Quin va ser el motiu de la seva visita a La Rábida? Possiblement buscar el recolzament dels monjos que tenien assignada la tasca missionera a les Illes Canàries. Allà va establir la seva relació amb el pare Fray Juan Pérez, el qual va recomenar-lo a la cort.

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Colom explicant als monjos de La Rábida el seu projecte

La tradició també ens diu que va ser per aquelles dates quan Colom va entrevistar-se amb el frare i astrònom Antonio de Marchena. Aquest era un home amb una certa influència en la cort dels Reis Catòlics, i va escoltar amb atenció i certa credulitat les seves teories sobre el viatge a les Índies. Ara bé, segons alguns autors, Marchena no va entrevistar-se amb Colom fins 1491.

Després de la seva estança a Palos i Huelva, Colom va passar a la ciutat de Còrdova. Des d’allí, possiblement gràcies a la recomanació dels monjos de La Rábida, el navegant va poder establir relació amb alguns dels personatges més importants de l’església castellana, com el cardenal primat Pedro González de Mendoza o el confessor reial Hernando de Talavera. Colom buscava exposar la seva teoria i establir un camí que el permetés accedir a la cort dels Reis Catòlics per oferir-los el seu projecte.

Gràcies a les relacions i influències que va anar teixint en aquest període, d’entre les quals hi ha autors que destaquen als ducs de Medinaceli i Medina Sidonia, Colom va aconseguir una primera audiència amb els Reis Catòlics pel gener de 1486 a Alcalá de Henares. I pel febrer es tornarien a trobar a Madrid. La impressió que el projecte naval de Colom va causar en els monarques, però, no va ser l’esperada i inicialment va ser rebutjat. Tanmateix, les gestions del pare Marchena van permetre que els reis accedissin a crear una junta que examinés la qüestió. Però la junta de geògrafs, astrònoms, funcionaris i experts en marineria rebutjaria novament el projecte colombí per considerar-lo científicament inviable.

EC049396_ARCHIVO ESPAÑA_LIBRE DE DERECHOSEscena en el interior de un palacio. Al fondo y bajo un dosel con el escudo real los tronos ocupados por los Reyes Católicos. A ambos lados, bancos ocupados por diversos consejeros y uno haciendo lectura pública de un documento.Ȳ

Tot i la negativa reial, Colom no va rendir-se i va tornar a reunir-se amb els Reis Catòlics a Màlaga cap a finals de 1487. La resposta tornaria a ser negativa: la guerra de Granada absorbia en aquells moments bona part de la despesa de la monarquia.

La negativa dels Reis Catòlics va portar Colom a una situació econòmica compromesa. Per sobreviure va haver de recórrer a vendre llibres i mapes que ell mateix dibuixava per a subsistir, a més comptar amb alguna minsa subvenció reial (“A Cristóbal Colon que está aquí faciendo algunas cosas consideradas de interés para sus altezas”) mentre aquests decidien definitivament sobre el projecte.

Segons la narració de Bernáldez, el capellà de Los Palacios:

Ovo un hombre de tierra de Milán, mercader de libros de estampa, que trataba en esta tierra de Andaluzía, y principalmente en Sevilla, que llamaban Cristóbal Colon.

I segons el relat de Las Casas:

Habíanle llegado [a Colom] hasta allí un tanto estrecho los años que había estado en la corte, que, según se dijo, algunos días se sustentó con la industria de su buen ingenio y trabajo de sus manos, haciendo o pintando cartas de marear, las cuales sabía muy bien hacer, como creo que arriba tocamos, vendiéndolas a los mareantes […].

No pudiendo ya sufrir tan inoportuna e infructuosa dilación, mayormente faltándole ya las cosas para su sustentación necesarias, perdida toda esperanza de hallar remedio en Castilla, acordó desamparar la cortesana residencia.

Aleshores, sembla ser que Colom va optar per escriure a Joan II i aquest va oferir-li la possibilitat de retornar a Lisboa. Tanmateix, la historiografia qüestiona si aquest viatge de retorn a Portugal va arribar a produir-se. Hi ha autors que donen per fet que el navegant va tornar a oferir el seu projecte a Joan II, el qual tornaria a rebutjar-lo. Fins i tot, hi ha alguns historiadors creuen que, en paral·lel, el seu germà Bartolomé va viatjar a França i Anglaterra per oferir el projecte colombí. D’altres investigadors, però, consideren que Colom va retornar a Lisboa com un agent dels Reis Catòlics amb l’objectiu de descobrir informació de primera mà sobre la gesta de Bartolomeu Dias, el qual acabava d’arribar al Cap de Bona Esperança, obrint el camí directe cap a l’Oceà Índic. I, finalment, hi ha autors que neguen que aquest viatge mai es produís. En qualsevol cas, ens trobem davant d’un més dels enigmes que envolten la figura de Colom.

Si Colom realment va realitzar el viatge a Lisboa per entrevistar-se novament amb Joan II, la resposta del monarca va ser negativa perquè cap a finals de 1488 havia retornat a Castella, on va ser acollit per Luis de Cerda, el duc de Medinaceli. Sembla ser que el mateix duc va estudiar la possibilitat de finançar personalment l’empresa colombina, però l’opció va ser descartada. Tanmateix, l’estança amb el duc de Medinaceli va resultar profitosa per a Colom ja que poder aconseguir nous recolzaments d’homes importants en la cort com el cardenal Mendoza, Alonso de Quintanilla o Diego de Deza, els quals van aconseguir una nova entrevista amb els Reis Catòlics, celebrada a Jaen. La resposta va ser la mateixa que en ocasions anteriors: el projecte de Colom era rebutjat per tercera vegada.

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En paral·lel, en el peregrinatge de Colom per Castella a la recerca de la persona que financés la seva empresa, aquest va passar diverses vegades per Còrdova. Allà va establir una relació amorosa amb Beatriz Enríquez de Arana, de la qual en va ser fruit el seu fill Hernando. Colom mai es casaria amb aquesta dona d’origen humil i la va mantenir en la foscor de la història, tot i que va atorgar-li quantioses sumes de diners.

Decebut per les negatives reials, Colom va buscar refugi a La Rábida, on va rebre l’ajuda de Fray Juan Pérez, l’antic confessor de la reina Isabel. Aquest va escriure una carta a la reina i en resposta aquesta va convocar al navegant al campament de Santa Fe, centre d’operacions del setge sobre el Regne de Granada, cap a finals de 1491. Juntament amb la convocatòria, Isabel de Castella enviava diners a Colom perquè es presentés adequadament vestit i una autorització pel lloguer d’una mula.

A Granada, Colom trobar nous defensors per al seu projecte: Lluís de Santàngel i Gabriel Sánchez, funcionaris del Tresor de la Corona d’Aragó i homes propers a Ferran el Catòlic. Tot i això, Colom va veure com el viatge era rebutjat per quarta vegada, ara a causa de la desmesura de les pretensions que exigia en diners i títols en cas de tenir èxit en la seva empresa.

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Lluís de Santàngel

La tradició assenyala que, el 2 de gener de 1492, quan els Reis Catòlics van assegurar el seu triomf a Granada i Colom s’allunyava de Santa Fe en direcció a La Rábida amb la intenció d’abandonar Castella definitivament, un missatger va interceptar al navegant i va ordenar-li retornar a Granada per reunir-se amb els monarques. L’eufòria per la derrota del darrer reducte musulmà a la Península i la intercessió de persones de gran ascendència com Juan Pérez i Lluís de Santàngel havien comportat un canvi d’actitud en els Reis Catòlics: començaven les negociacions i els preparatius per a la realització del viatge a les Índies.

Catecisme espanyol de 1808

dimecres, 2/11/2011

La invasió napoleònica de 1808 va comportar l’entronització de Josep Bonaparte, el qual va intentar portar a terme una experiència reformista amb l’objectiu de liquidar l’Antic Règim. D’aquesta manera, el monarca va abolir el règim senyorial, va desamortitzar terres de l’Església, va desvincular les terres de les primogenitures i va acabar amb les terres de mans mortes. També estava prevista l’abolició dels privilegis, declarar la invulnerabilitat del domicili, la llibertat de residència, el lliure accés a totes les professions, la unificació dels diferents codis jurídics, l’abolició de les duanes interiors, la fixació d’una extensió màxima pels mayorazgos i l’abolició de la Inquisició.

Tot i ser una reforma raonable, aquesta va tenir poc suport i va topar amb una total incomprensió entre la societat espanyola que considerava que estava governada per un govern il·legítim, estranger i basat en el poder de les armes. D’aquesta manera, els càlculs de Napoleó respecte d’Espanya van demostrar-se erronis. Ni el clergat, excepció feta de la jerarquia superior, era tan fàcil de controlar, ni la resta de la societat espanyola podia reduir-se a “populacho” com ell creia. Tenia raó quan pensava que la força dels exèrcit espanyols era ben escassa, però no havia previst la importància que tindrien les forces irregulars i la poderosa combinació que podrien formar resistència i tropes regulars britàniques. La resistència popular espanyola a la introducció dels francesos faria esclatar la Guerra de la Independència.

Aquesta és la resposta propagandística que el patriotisme espanyol va donar a l’impuls modernitzador de la monarquia napoleònica per a mobilitzar a la població contra els francesos, tot instant als valors propis de l’Antic Règim: la defensa de la religió, la pàtria i el rei, a la vegada que presenta a Ferran VII com a veritable i legítim rei d’Espanya i a l’invasor francès i la Il·lustració com a culpables de tots els mals del país:

Catecismo español de 1808:

Capítulo I

– Dime hijo: ¿qué eres tú?
– Soy español, por la gracia de Dios.
– ¿Qué quiere decir español?
– Hombre de bien.
– ¿Cuántas obligaciones tiene un español?
– Tres: ser cristiano y defender la patria y el rey.
– ¿Quién es vuestro rey?
– Fernando VII.
– ¿Con qué ardor debe ser amado?
– Con el más vivo y cual merecen sus virtudes y sus desgracias.
– ¿Quién es el enemigo de nuestra felicidad?
– El emperador de los franceses.
– ¿Quién es este hombre?
– Un malvado, un ambicioso, principio de todos los males, fin de todos los bienes y compuesto y depósito de todos los vicios.
– ¿Cuántas naturalezas tiene?
– Dos: una diabólica y una humana.
– ¿Cuántos emperadores hay?
– Uno verdadero en tres personas engañosas.
– ¿Cuáles son?
– Napoleón, Murat y Godoy.
 

Capítulo II

– ¿Qué son los franceses?
– Antiguos cristianos y herejes modernos.
– ¿Quién los ha conducido a semejante esclavitud?
– La falsa filosofía y la corrupción de las costumbres.
– ¿Cuándo se acabará su atroz despotismo?
– Ya se halla cercano su fin.
– ¿De dónde nos puede provenir esta esperanza?
– De los esfuerzos que haga nuestra amada patria.
– ¿Qué es patria?
– La reunión de muchos gobernados por un rey, según nuestras leyes.
– ¿Qué castigo merece un español que falte a sus justos deberes?
– La infamia, la muerte material reservada al traidor y la muerte civil para sus descendientes.
 

Capítulo III

– ¿Es pecado asesinar a un francés?
– No, padre; se hace una obra meritoria librando a la patria de estos violentos opresores.
 

Capítulo IV

– ¿Qué debemos hacer en el combate?
– Aumentar la gloria de la nación, defender nuestros hermanos y salvar la patria.
– ¿Quiénes deben tomar las armas?
– Todo el que pueda; los designados por el gobierno menos necesarios para los destinos públicos.
 

Capítulo V

– ¿Cuál debe ser la política de los españoles?
– Las máximas de Jesucristo.
– ¿Cuáles son las de nuestros enemigos?
– Las de Maquiavelo.
– ¿En qué consisten éstas?
– En el egoísmo.
 

Capítulo VI

– ¿Qué felicidades debemos esperar?
– Las que los tiranos no nos pueden dar.
– ¿Cuáles son?
– La seguridad en nuestros derechos, el libre uso de nuestro santo culto, el restablecimiento monárquico con arreglo a las Constituciones españolas y las relaciones con la Europa.
– Pero ¿no las teníamos?
– Sí padre, más degradadas por la adulación de las autoridades que nos han gobernado.
– ¿Quién debe restablecerlas y asegurarlas?
– La España reunida en Cortes, a quien solo compete derecho, tan luego como tenga sacudido el yugo extranjero.
– ¿Quién nos autoriza a esta grande empresa?
– Fernando VII, que deseamos a todo nuestro corazón ver entrar entre nosotros por los siglos de los siglos.
– Amén.

Encapçalats inicialment pel clergat i l’aristocràcia, els integrants del front patriòtic antifrancès cercaven el retorn de l’absolutisme sota la monarquia de Ferran VII, defensaven la tradició i la religió catòlica i rebutjaven qualsevol canvi social. A més, l’Església veia en la lluita contra els francesos l’oportunitat d’anar contra les disposicions reformistes implantades per Godoy (en especial les desamortitzacions) i contra un Napoleó que representava l’herència de la Revolució francesa. La incorporació a aquest front dels il·lustrats espanyols i dels incipients representants del liberalisme hispànic comportaria el naixement de posicions polítiques antagòniques en el si de l’oposició a Napoleó.