Entrades amb l'etiqueta ‘Felip V’

La llengua catalana en el segle XVIII

divendres, 26/10/2012

Com és sabut, la repressió borbònica sobre Catalunya després de la desfeta de 1714 no només es va limitar al camp social i polític, sinó que va fer-se extensiva a la cultura i la llengua. D’aquesta manera, després de la derrota catalana es va dur a terme una repressió cívica l’extinció d’antigues tradicions i costums i, sobretot, va realitzar-se una repressió cultural i lingüística amb un programa de progressiva introducció del castellà a les escoles. En aquest sentit, és evident que en el segle XVIII la llengua catalana va veure’s cada cop més reduïda a l’esfera familiar, tot distanciant-se de la cultura i la literatura superiors.

Felipe_V_de_España.jpg

Felip V

La llengua constituïa un tret significatiu de la personalitat nacional i, com a tal, un obstacle per a la dominació del país per les noves autoritats borbòniques. Per exemple, en una instrucció de 1716 dirigida als corregidors, José Rodrigo Villalpando, fiscal del Consell de Castella, recomanava que els judicis, l’ensenyament i l’educació religiosa es fessin exclusivament en llengua castellana:

La importancia de hacer uniforme la lengua se ha reconocido siempre por grande y es una señal de dominación o superioridad de los príncipes o naciones […]. Pero como a cada nación parece que señaló la naturaleza su idioma particular, tiene en esto mucho que vencer el arte y necesita tiempo para lograrlo, y más cuando el genio de la nación, como el de los catalanes, es tenaz, altivo y amante de las cosas de su país.

Tanmateix, si bé la legislació de Felip V, concretada en el Decret de Nova Planta, ja buscava introduir el castellà a la Reial Audiència, la realitat és que la substitució del català pel castellà va ser lent i no va prendre veritable embranzida fins al regnat de Carles III quan, entre 1768 1772, van promulgar-se una sèrie de decrets que imposaven el castellà com a llengua en l’educació escolar i interferien en els afers mercantils ordenant que les cases de comerç duguessin els comptes i els llibres en castellà.

Charles_III_of_Spain.jpg

Carles III

D’aquesta manera, el 1768 es promulgava la Reial Cèdula d’Aranjuez per la qual s’establia l’obligatorietat del castellà com a llengua en tots els nivells de l’ensenyament:

Finalmente, mando que la enseñanza de primeras Letras, Latinidad y Retórica se haga en lengua castellana generalmente, donde quiera que no se practique, cuidando de su cumplimiento las Audiencias y las Justicias respectivas, recomendándose también por el mi consejo a los Diocesanos, Universidades, y Superiores Regulares para su exacta observancia, y diligencia en extender el idioma general de la Nación para su mayor armonía y enlace recíproco.

Igualment, a partir del 1768, es va prohibir l’edició de llibres en català, tot i que va publicar-se algun sota llicència eclesial. A més, des del 1772, els llibres de comptes també havien de realitzar-se obligatòriament en llengua castellana. En conseqüència, des de 1768 i fins a la segona meitat del segle XIX, l’ús de la llengua castellana va consolidar-se en l’administració pública i eclesiàstica, en l’ensenyament superior, en la literatura i la ciència, i en el procés de substitució del llatí com a vehicle de la cultura.

25717419_6836524.jpg

El pedagog Baldiri Reixach (1703-1781) en la seva obra "Instruccions per l’ensenyança de minyons" (1749), obra mestra en el camp de la pedagogia i l’educació del segle XVIII, defensava que l’educació havia de començar sempre en la llengua materna, és a dir, en català.

En aquest procés de consolidació de la llengua castellana a Catalunya va ser molt important l’assumpció per part de la burgesia de les estructures polítiques borbòniques i de la necessitat de dominar el castellà com a vehicle lligat al desenvolupament econòmic i social. Així, l’il·lustrat Antoni de Capmany considerava que:

La nación la forma, no el número de individuos, sino la unidad de voluntades, de las leyes, de las costumbres y del idioma que las encierra y mantiene de generación en generación […]. El catalán fue en una palabra, una lengua nacional, y no una xerga territorial, desde el siglo XII hasta principios del presente […]. Un idioma provincial muerto hoy para la república de las letras.

De la mateixa manera, el liberal mataroní Antoni Puigblanc afirmava el 1811 que:

Se hace indispensable abandone el idioma provincial, si ha de estrecharse más y más bajo las nuevas instituciones con el resto de la nación e igualarla en cultura. Desengañémonos ya, y entendamos que será siempre extranjero a su patria, y por consiguiente quedará privado de una gran parte de la ilustración que proporciona la recíproca comunicación de las luces, el que no posea como nativo la lengua nacional.

Ara bé, la repressió de la monarquia absolutista no va produir una veritable decadència de la llengua, sinó més bé un estancament. És indubtable que el castellà va esdevenir la llengua de l’alta cultura de la Il·lustració i de la literatura, però el català va sobreviure com a llengua eminentment popular, tal i com testimonien les produccions editorials adreçades a les classes populars, els dietaris de correspondència privada i els llibres de comptes de fabricants, pagesos i comerciants.

Felip V segons la memòria de la Il·lustració

dilluns, 1/10/2012

L’esforç de legitimació de la figura de Felip V i la nova dinastia dels Borbons a l’Espanya del segle XVIII s’havia centrat fonamentalment en la demostració de la catolicitat del monarca, però el handicap de rei estranger mai va poder ser totalment superat, ni abans ni després de la Guerra de Successió. En aquest sentit, la historiografia de la Il·lustració va trobar-se davant del desafiament de promoure la memòria del primer Borbó per convertir la seva figura en el monarca “restablecedor o restaurador”. Per això, és significatiu donar un cop d’ull a la memòria desacomplexada i reivindicativa impulsada per Pedro Rodríguez de Campomanes des de la Reial Acadèmia de la Història.

L’il·lustrat i acadèmic de la Història canari José de Viera y Clavijo (1731-1813) va guanyar el premi de la RAH pels seus Elogios a Felip V de 1779, on podem llegir:

En el apacible silencio de la corte, era inclinado a la cadena de los sentidos y a la melancolía, que su índole era de un príncipe modesto, blando, naturalmente timorato, escrupuloso, taciturno y menos inclinado a gobernar con imperio, que con consejo y dirección. De aquí era que necesitaba su alma tranquila de fuertes sacudimientos y grandes ocasiones para enardecerse y desplegar toda su impetuosidad y energía; y nada había en el mundo que ocasionase en su pecho esta conmoción sino el estruendo de la guerra […].

Felipe V fue un príncipe firme y animoso, sin embargo de su natural blando y tranquilo. Intrépido y guerrero, sin embargo de su corazón tierno y amoroso. Grande en las desgracias, sin embrago del desprecio con que miraba las grandezas. Amante de las letras y de las artes, sin embargo de su índole belicosa. Fue un rey lleno de candor, moderación, benignidad, bondad y justicia. Un rey casto, verdaderamente católico, pío, timorato, zeloso de la pureza de la religión, de sus ministros y de su culto. En suma, un heredero de la sangre y de la piedad de sus abuelos S. Fernando y S. Luis. Fue un esposo feliz, y mil veces feliz en haber tenido por mujeres dos verdaderas heroínas, que tiernamente amadas comunicaron fuerza y energía a su carácter, y ardieron en continuo zelo de su reputación. En fin, fue un padre el más dichoso, cuyos méritos quiso coronar el cielo desde la tierra, concediéndole unos hijos tan humanos, tan respetables, tan benéficos, tan amantes de la nación, unos hijos y nietos, que han sido y serán siempre las delicias de los españoles, la honra de los Borbones y la vanidad del género humano.

Una altra reivindicació de la figura de Felip V la trobem en l’il·lustrat i acadèmic cubà Francisco Javier Conde y Oquendo (1733-1799) i el seu Elogio de 1779:

Este valor y confianza, la primera de las virtudes militares, acompañada de la gallardía del cuerpo y de la dulzura de un trato medio entre popular y magestuoso, le hicieron señor de quantos les miraban. Por donde quiera que pasó dexó impresos los vestigios de su bondad y se llevó tras de sí el amor de los pueblos […].

Felipe no vacila, ni por las sugestiones del abuelo, ni por los encantos del país, ni por el apego natural a la herencia de sus mayores. Resueltamente dice delante de su corte y ministros de los extranjeros que no cambiaría por la Monarquía Universal la más pequeña parte de España […]. Un rey de otra gente y de otra tribu, nacido en otro cielo y educado por otras manos, entre costumbres y modales muy diferentes de las vuestras, ha mudado de carácter y de patria y se ha dexado atar a una nación extraña y de muchos tiempos enemiga, con nudos más estrechos que los de la carne y la sangre […].

Nuevas leyes y establecimientos, nuevas fábricas y telares, nuevas máquinas y maestros, nuevos caminos y canales, correo marítimo, comercio libre, revolución general del estado: todo se ha puesto en acción y movimiento: aquello va saliendo de la nada, y esto caminando a su perfección. Escuelas y academias restauran la milicia, las letras y la lengua: seminarios y monasterios educan la nobleza de ambos sexos: hospicios y sociedades destierran el ocio, ensalzan los oficios y honran los oficiales. Esto es ser reyes de la patria, y padres de familias: esto es gastar con sus vasayos la ternura de una madre con sus hijuelos.

També l’il·lustrat i acadèmic basc Manuel María de Aguirre (1748-1800) va escriure el seu Elogio de Felipe V el 1789, text que va presentar-se a les Juntas Generales de la Sociedad Vascongada i que apareixeria publicat a El Correo de Madrid:

Pueblos ilustrados, gentes, acudid a ver uno de los principales ensayos de sus adquiridos conocimientos, que va a presentaros la España, esa parte de la Europa, que tanto habéis culpado de preocupada y sumergida en inveterados errores. Sí. La Nación toda solicita hoy dar pruebas al mundo de cómo agradece, cómo ansía erigir eternos testimonios de su amor y reconocimiento al magnánimo rey, al que fue causa de que cayera la opresión, y de que sólidamente se estableciesen la dicha y el contento de las melancólicas gentes que la componían […].

Solamente Barcelona, la ciega y alucinada Barcelona, quiso endurecerse más y persistir en su engaño, mortificando las paternales entrañas de su digno monarca. A la cabeza de un exército lúcido y triunfante marcha Felipe a reducirla; la embiste, y nunca mostró más descubiertamente el amor que conservaba a estos vasallos, aunque tercos y obstinados […]. Obedecieron las tropas las humanas órdenes de su Soberano, rinden la ciudad, y desarman al Pueblo Feroz, que vio admirado la moderación y triunfante entrada de su Augusto conquistador […]. Ya no piensa Felipe sino en remediar el desorden de la contienda civil y los males acarreados por la encenada guerra sobstenida contra tantas Naciones.

Finalment, l’acadèmic de la Història valencià Juan Sempere i Guarinos (1754-1830) es manifestava amb rotunditat sobre la figura de Felip V en la seva obra Ensayo de una biblioteca española de los mejores escritores del reinado de Carlos III (1785-1789):

Apenas subió Felipe V al trono cuando el espíritu humano empezó a hacer sus esfuerzos para salir de la esclavitud y el abatimiento a que los tenía reducido el imperio de la opinión. Aquel gran rey dio muy presto a conocer el alto concepto que le merecía la ciencia y las artes y que convencido de su importancia estaba muy dispuesto para favorecerlas.

Documental: El setge de Cardona

dissabte, 29/09/2012

En aquest documental sobre la Guerra de Successió (1702-1714), emès per TV3 l’Onze de Setembre de 2012, s’explica com el castell de Cardona, defensat per poc més de 1.000 homes, va aconseguir derrotar l’exèrcit de Felip V, deu vegades més nombrós. Durant 34 dies, del 17 de novembre fins el l 18 de desembre de 1711, les tropes aliades de l’arxiduc Carles d’Àustria van resistir l’embat de l’exèrcit borbònic i, finalment, van aconseguir trencar el setge i derrotar les tropes filipistes. Una història desconeguda per a gran part del públic, però molt important per a Catalunya ja que va comportar allargar durant tres anys el conflicte.

El documental, titulat ‘1711. El Setge’, combina la crònica lineal amb la veu dels quatre grans protagonistes de l’episodi: el governador del castell de Cardona, Manuel Desvalls, l’enginyer militar Jean-Marie Joblot, el coronel austriacista Comte de Gehlem i el rector de Bergús, que encarna les vivències de la societat civil. El film també retrata els escenaris on van tenir lloc els esdeveniments i que, segons el guionista del documental, Dani Sala, continuen “pràcticament inalterats”. Totes les músiques del film són del músic igualadí, Jordi Savall, i han estat enregistrades a la Col·legiata Sant Vicenç del Castell de Cardona.


L’Espanya centralista del segle XVIII

dilluns, 24/09/2012

El triomf de Felip V en la Guerra de Successió va significar la implantació del model de l’absolutisme monàrquic vigent a França des del segle XVII. En aquesta fórmula política, el rei constituïa l’encarnació mateixa de l’Estat: li pertanyia el territori i les institucions emanaven de la seva persona. Sobre el paper, el seu poder era pràcticament il·limitat, era font de llei, autoritat màxima del poder i cap de la justícia. És a dir, els Borbons van posar fi a les limitacions que havien actuat sobre la corona durant la Monarquia Hispànica dels Àustries i es van esforçar per enfortir el poder reial.

Felipe_V_de_España.jpg

Felip V

En el cas de Catalunya, així com en els altres territoris de la Corona d’Aragó, el pactisme polític i l’organització composta de la monarquia van donar pas a l’absolutisme i el centralisme. D’aquesta manera, la Nova Planta respon a dues realitats: el dret de conquesta i la crisi de l’Espanya horitzontal de l’austriacisme. Des de l’òptica del monarca absolut, els austriacistes havien practicat un delicte de lesa majestat: s’havien rebel·lat contra el rei al qual havien jurat fidelitat i això mereixia un càstig fonamentat i legitimat en el dret de conquesta del territori. Tanmateix, la reorganització centralista no només responia a la implantació del model francès, sinó que tenia unes arrels pròpies a Espanya com a conseqüència dels problemes de governabilitat als quals ja s’havia enfrontat la Monarquia Hispànica dels Àustries al llarg del segle XVII, i que s’exemplifiquen en el projecte castellanitzador del Comte-duc d’Olivares.

Ara bé, la Nova Planta de Felip V no és estrictament un projecte castellanitzador de la Monarquia Hispànica en el qual es trasllada el model propi de Castella als altres territoris de la monarquia. En aquest sentit, la vella planta castellana també va patir transformacions: cadastre, secretaris de despatx, intendents, institucions d’arrel francesa. I tampoc podem considerar que la naixent Espanya dels Borbons respongués estrictament al model centralista francès perquè van sobreviure alguns elements del sistema foral com ara el dret civil català. En certa manera, la Nova Planta va traduir-se en una expressió de l’absolutisme pròpia de l’Estat espanyol.

nueva-planta.jpg

La Nova Planta troba la seva expressió definitiva en les anotacions de Felip V en els decrets de 1707 que abolien els furs dels regnes d’Aragó i València:

Felip V.jpg

Felip V

He juzgado conveniente (así por esto como por mi deseo de reducir todos mis reinos de España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres y tribunales, gobernándose igualmente todos por las leyes de Castilla, tan loables y plausibles en todo el Universo) abolir y derogar enteramente, como desde luego doy por abolidos y derogados, todos los referidos fueros, privilegios, práctica y costumbre hasta aquí observadas en los referidos reinos de Aragón y Valencia.

Siendo mi voluntad, que éstos se reduzcan a las leyes de Castilla, y al uso, práctica y forma de gobierno que se tiene y ha tenido en ella y en sus Tribunales sin diferencia alguna en nada; pudiendo obtener por esta razón mis fidelísimos vasallos los Castellanos oficios y empleos en Aragón y Valencia, de la misma manera que los Aragoneses y Valencianos han de poder en adelante gozarlos en Castilla sin ninguna distinción; facilitando yo por este medio a los Castellanos motivos para que acrediten de nuevo los efectos de mi gratitud, dispensando en ellos los mayores premios, y gracias tan merecidas de su experimentada y acrisolada fidelidad, y dando a los Aragoneses y Valencianos recíproca e igualmente mayores pruebas de mi benignidad, habilitándolos para lo que no lo estaban, en medio de la gran libertad de los fueros que gozaban antes; y ahora quedan abolidos: en cuya consecuencia he resuelto, que la Audiencia de Ministros que se ha formado para Valencia, y la que he mandado se forme para Aragón, se gobiernen y manejen en todo y por todo como las dos Chancillerías de Valladolid y Granada, observando literalmente las mismas regalías, leyes, práctica, ordenanzas y costumbres que se guardan en estas, sin la menor distinción y diferencia en nada, excepto en las controversias y puntos de jurisdicción eclesiástica, y modo de tratarla, que en esto se ha de observar la práctica y estilo que hubiere habido hasta aquí, en consecuencia de las concordias ajustadas con la Sede Apostólica, en que no se debe variar: de cuya resolución he querido participar al Consejo para que lo tenga entendido.

D’aquesta manera naixia una nova Espanya. En realitat, naixia Espanya com a Estat i no com a monarquia composta. Amb el desmantellament dels furs i la desaparició de les institucions històriques pròpies dels regnes que havien integrat la Monarquia Hispànica dels Àustries es convertia Espanya en una monarquia en la qual tots els súbdits restaven sotmesos a un mateix règim comú, a unes mateixes lleis i a una sola administració. Només existia l’excepció de Navarra i el País Basc. El terme Espanya no s’arriba a mencionar, però la voluntat uniformitzadora i de construcció d’un Estat centralitzat és evident. En definitiva, la Nova planta és el gran exercici del nacionalisme d’Estat a l’Espanya del segle XVIII, tot i que va ser una realització més pràctica que conceptual.

Isabel de Farnese, la parmesana

divendres, 21/09/2012

Filla dels prínceps Eduard de Parma i Dorotea Sofia del Palatinat, Isabel de Farnese (1692-1766) va casar-se el 1714 amb Felip V, el qual havia quedat vidu després de la mort de Maria Lluïsa Gabriela de Savoia. Com a conseqüència del seu fort caràcter, amb la nova reina arribaria l’escàndol a la cort de Madrid. Però també el canvi. Cap altre personatge ens permet apropar-nos al Felip V posterior a la Guerra de Successió, un rei doliente, malaltís i depressiu, que després de fer-se amb el tron semblava haver perdut tot interès per la política.

Isabel_de_Farnesio.jpg

Isabel de Farnese

En paraules del cardenal Giulio Alberoni, bisbe de Màlaga, artífex de l’enllaç matrimonial i posterior primer ministre gràcies a influència d’Isabel, la nova reina d’Espanya “se trataba de una buena muchacha de veintidós años, feúcha, insignificante, que se atiborra de mantequilla y de queso parmesano y que jamás había oído hablar de nada que no fuera coser o bordar”. És a dir, la parmesana arribava a la cort sota la sospita. Només seria acceptada sempre que no exigís res per a ella mateixa i els seus fills. La cort esperava una reina consort que mantingués un discret segon pla a l’ombra del monarca. Res més allunyat de la realitat.

No va mostrar mai afecte pels seus fillastres. I és que els fills de la primera esposa del rei, Maria Lluïsa de Savoia, constituïen un problema per aconseguir el seu principal objectiu polític: dotar els seus fills d’un regne on governar. Però el seu caràcter intrigant, d’una manca de destresa sensual, que la cort va anar descobrint a mida que s’implicava en les tasques de govern, va provocar el rebuig dels espanyols. La parmesana no volia esdevenir una figura decorativa, ni tan sols per aconseguir els objectius que cercava pels seus fills.

La_familia_de_Felipe_V_.jpg

La família de Felip V

La parmesana. Sempre pronunciat amb aquell característic menyspreu tan propi d’Espanya. Era una molèstia per a la rància noblesa (una nova estrangera en la cort de la puresa de sang), però també pels ministres arribats de Versalles (acostumats a l’omnipresència del Rei Sol) i pels fills de Felip V i Maria Lluïsa (amenaçats en el seu futur). I mentre la cort rebutjava les seves intrigues polítiques, Felip V anava submergint-se en un estat melancòlic, donant pas a la depressió clínica. El rei venjador que s’havia imposat amb fermesa en la Guerra de Successió havia deixat pas a un monarca excèntric, que vorejava el patetisme. El comportament del rei aixecaria tot tipus de comentaris cortesans. Isabel no podia haver arribat a un escenari més hostil.

Felipe_V_e_Isabel_de_Farnesio_.jpg

Felip V i Isabel de Farnese

El gener de 1724, la depressió de Felip V va portar-lo a abdicar. Era un gest inèdit, sorprenent. Lluís I, el primogènit, arribava al tron espanyol mentre que el primer Borbó es refugiava en el seu palau de La Granja de San Ildefonso de Segòvia, un petit Versalles encara a mig construir però amb una considerable zona de caça, la darrera i única passió d’un rei embogit. S’ha especulat amb la possibilitat que aquesta abdicació fos una maniobra que tenia com a objectiu l’accés al tron de França davant d’una possible mort prematura de Lluís XV. És difícil de creure.

Luis_I_rey_de_España.jpg

Lluís I d'Espanya

Però aquesta retirada va ser breu. Lluís I moria el 31 d’agost sense descendència i Felip V recuperava la corona passant per sobre dels drets de Ferran, el jove príncep d’Astúries.

Aquest va ser el gran moment d’Isabel, la parmesana esdevenia “reina mare” sense que aquest paper li correspongui. És el moment d’oposar-se al predomini austríac a Itàlia amb la finalitat d’obtenir Estats per als seus fills, de neutralitzar els enemics i de preparar el país per a la guerra mitjançant la construcció de la marina. D’aquesta manera, la parmesana va passar la major part del temps immersa en les intrigues polítiques que havien de dotar els seus fills d’un futur brillant. I el seu èxit és innegable: Carles de Borbó obtenia el ducat de Parma (1731) i el Regne de les Dues Sicílies (1735), mentre que Felip de Borbó assolia el ducat de Parma (1748).

La_Granja_Palacio.jpg

La Granja de San Ildefonso

I a què es dedicava Felip V en mig del joc d’intrigues polítiques i diplomàtiques d’Isabel de Farnese? A construir els jardins versallescos de La Granja, solitari i cada cop més melancòlic, hipocondríac i embogit. Les intrigues de palau es desenvolupaven al marge d’un monarca que regnava absent del seu món.

El 1746, en morir Felip V i coronar-se Ferran VI, Isabel va buscar mantenir la seva influència, però el nou rei tenia clar que la seva madrastra havia de ser allunyada del poder i el 1747 va desterrar-la a La Granja. Justícia poètica devia pensar el nou rei. Però el seu darrer triomf encara havia d’arribar: Ferran VI moria el 1759 sense descendència i el seu fill Carles III ascendia al tron. Convertida en reina regent fins a l’arribada de Carles, Isabel retornava a la cort. Però el seu caràcter intrigant no havia desaparegut i aviat esclatarien les desavinences amb la jove reina Maria Amàlia de Saxònia, fet que provocaria un nou desterrament a Aranjuez, on moriria l’11 de juliol de 1766.

Fernando_VI.jpg

Ferran VI d'Espanya

Carlos_III.jpg

Carles III d'Espanya

L’anticastellanisme català i les crides a la resistència de 1713-1714

divendres, 14/09/2012

Un cop la guerra semblava perduda i l’abandó internacional va esdevenir un fet després de la coronació de l’arxiduc Carles com a emperador austríac, la publicística bèl·lica en el bàndol austriacista català va prendre un to marcadament anticastellà, propi de l’ambient de guerra civil més que no pas de guerra dinàstica que va caracteritzar la fase final del conflicte successori. Això contrastava amb l’amalgama de motius que havien conduït cap a l’auge de l’austriacisme i al predomini de l’antifrancesisme que havia caracteritzat els inicis del conflicte.

11-setembre-1714.jpg

D’aquesta manera, moltes cançons i composicions poètiques populars comencen a retratar els castellans com a despietats invasors i animen els catalans a la resistència armada. D’entre els diversos exemples que trobem en aquest sentit destaquen aquests versos:

Anem a dar batalla
als cruels castellans
y visca Catalunya
y visca la llibertat.

Igualment, l’anticastellanisme també es fa present en els grans textos polítics de la Catalunya resistent del bienni 1713-1714, els quals reflecteixen un rebuig al model absolutista imperant a Castella i una forta càrrega de denúncia política contra la seva classe dirigent per voler imposar aquest model al conjunt dels territoris de la monarquia a costa de la destrucció de les constitucions catalanes.

Per exemple, un abrandat discurs del cavaller Emmanuel Ferrer i Sitges adreçat al braç militar el 6 de juliol de 1713 va comportar que aquest estament reconsiderés la seva posició d’abandonament de la lluita després de l’abandó dels aliats. La lluita per les llibertats catalanes significava, alhora, l’alliberament del despotisme dels ministres castellans a tots els territoris de la vella Monarquia Hispànica, la “nostra Espanya” segons les paraules de Ferrer.

Ferrer i Sitges rebutjava qualsevol intent de sortida negociada a la Guerra de Successió a Catalunya i es manifestava partidari de la resistència sota l’argument del caràcter de nació lliure dels catalans des dels temps de Carlemany mentre que apel·lava al dret natural i a les lleis jurades i pactades per defensar la llibertat:

¿Tenen per ventura nostres lleis i privilegis indignes establiments i principis? […] ¿No donen nostres lleis i privilegis facultat per oposar-se als que injustament volen oprimir-nos? […] ¿Què motius té lo sereníssim duc d’Anjou per haver deliberat lo oprimir-nos ab tan rigor, com volen reduir-nos de pobles francs i líberos a nació del tot subjecta i esclava?

Tot i que el discurs conté una sèrie de greuges històrics, és una reprovació adreçada no tant a Castella (perquè recorda que els castellans ja van perdre les seves llibertats a Villalar el 1520) sinó cap els “dispòtics” ministres castellans:

Digne de compassió és lo enganyat poble de Castella i, en general, tota Espanya, que l’ambició, vanitat i cobdícia dels passats ministres que com afamades sangoneres han xuclat per sa ignorant conducta, ab crueltat, la sang dels senzillos pobles i essent ells los autors de civils discòrdies entre los vassalls d’un mateix príncep, sent l’ocasió de la ruïna del Regne, del rei i de la pròpia Pàtria.

Cal destacar el fet que en aquest discurs, igual que en la major part de la propaganda del període, França i sentiment antifrancès ja queden en un segon lloc, com una potència aliada de Castella, qui s’ha convertit en l’enemic de Catalunya. Igualment, les exaltacions de fidelitat a la casa d’Àustria que havien caracteritzat la publicística dels inicis del conflicte desapareixen com a conseqüència de l’abandonament internacional.

D’altra banda, trobem un altre exemple en la crida dels diputats de la Generalitat, feta el 12 de juliol de 1713, amb l’objectiu que els catalans lluitessin per la defensa de les constitucions, en la qual el general Rafel Nebot advertia els catalans que el rei castellà els volia convertir en esclaus, que els volia anorrear les institucions i arruïnar el país.

Finalment, cal citar el fulletó anònim Despertador de Catalunya de 1713, el qual tenia per objectiu esperonar els catalans a resistir, tot basant les seves argumentacions en el pactisme amenaçat per l’absolutisme:

Aquest insuportable jugo s’ha fet més pesat en Castella després que s’introduí lo govern francès que ha augmentat casi per meitat tots los drets, posant noves gabelles (sobre lo que no s’havia pensat), ressellant per més gravàmens lo paper sellat i altres arbitris que ha inventat la francesa política. I sobretot és lo ja indicat de poder lo príncep ab absoluta jurisdicció imposar qualsevoles talls i taxes, servint de llei s’absoluta voluntat, estenent-se fins a llevar los fills a sos pares per la guerra, quintant i requintant a son arbitre. D’ahont pot interferir lo menos advertit la gran distinció i notable distància del govern de Castella al de Catalunya. Consistint aquell en una dura esclavitud i éstes en una suau llibertat […]. Despertau-vos, despertau-vos, catalans adormits […], no sepulteu vostra honra, vostres lleis i la llibertat de vostra amada Pàtria en la negra obscuritat d’una perpètua, deplorable, esclavitud.

Barcelona, 11 de setembre de 1714: els fets

divendres, 7/09/2012

La fase final de la Guerra de Successió, després de la pau internacional signada a Utrecht el 1713, era una altra guerra. Era un conflicte marcat per la religiositat exacerbada i la violència extrema. Era, més que mai, una cruenta guerra civil. Òbviament, també era una guerra per la defensa de les lleis i constitucions del país, per les llibertats amenaçades per un enemic que presentava un anticatalanisme radical. Però no convé simplificar el caràcter de la guerra, s’ha de visualitzar en tot el seu context.

Felipe V.jpg

Felip V

Després de la Pau d’Utrecht van emergir els símptomes de distanciament entre els sectors moderats, partidaris de la negociació amb els comandaments de Felip V, i els radicals, defensors de la resistència a ultrança davant la previsible intransigència del Borbó. En aquest context, el juliol de 1713, va convocar-se la Junta de Braços per valorar i decidir el camí que calia prendre davant l’abandó internacional. D’entrada, només el braç reial va mostrar-se partidari de la resistència. Tanmateix, el braç militar es sumaria a la opció de continuar la guerra. Les cartes estaven sobre la taula. La salvaguarda de les constitucions era l’objectiu prioritari pel qual calia lluitar.

Ara bé, la decisió de resistir i la radicalització de les actituds va comportar la fugida de famílies de la noblesa, de la burgesia, de canonges de la catedral i de molts capitans de la Coronela cap a la zona filipista. Les divisions eren evidents. És més, a Barcelona es produiria un autèntic conflicte entre el Consell de Cent, la Generalitat i el comandament militar per fer-se amb el poder. Finalment, el febrer de 1714, una Diputació del General financerament asfixiada cediria el comandament de la guerra al Consell de Cent.

Per la seva banda, els borbònics, amb un exèrcit de 50.000 homes, van ocupar la quasi totalitat del Principat entre 1713 i 1714. Ciutats austriacistes de primera hora com Vic i Valls ja restaven en mans dels filipistes. D’aquesta manera, arribats a 1714, la desproporció entre les forces ocupants de Catalunya i el reduït contingent de resistents, concentrats a Barcelona i Cardona, era abismal.

Barcino_magna_parens.jpg

Tanmateix, les requises, extorsions i represàlies indiscriminades dels borbònics van derivar en un gran aixecament antifilipista quan el ministre Jean Orry va voler introduir una tributació extraordinària. Les comarques del Penedès, el Camp de Tarragona, la Conca de Barberà, la Ribera de l’Ebre, el Maresme, el Vallès, la Plana de Vic, el Lluçanès, el Ripollès, l’Alt Urgell i la Noguera van alçar-se al crit de “Via fora lladres!” i “Visca la Pàtria!”. L’aixecament descordinat i sense connexió amb Barcelona, va ser esclafat per una brutal repressió dirigida pel Duc de Pòpoli.

Havia arribat l’hora d’iniciar l’assalt sobre Barcelona, tot i les reticències que Lluís XIV de França adreçava a Felip V l’agost de 1713:

El partido que había tomado de bloquear a Barcelona sin sitiarla parece muy conveniente al estado presente de las cosas; y como no ha de ser socorrida por nadie, tarde o temprano la someteréis.

Tenéis razón al querer reducir a Barcelona por la fuerza; pero cuando falta, quiere la prudencia que se empleen otros medios. Nada de mayor interés ni de más consecuencias para V.M. que pacificar a España. Sois vos quien habéis de juzgar cuales son los medios que deben emplearse para conseguirlo, desde el momento en que no podéis contar con el éxito de la guerra.

Louis_XIV_of_France.jpg

Lluís XIV

Però Felip V no faria cas al seu avi i, després que els resistents evitessin el bloqueig de la ciutat durant els mesos de febrer i març, el duc de Pòpoli bombardejaria Barcelona per primer cop l’abril de 1714. Aquell mateix mes, Lluís XIV aconseguiria el relleu de Pòpoli per James Fitz-Stuart, el duc de Berwick, protagonista del dramàtic setge final. Aquesta era la postura de Berwick respecte del setge de Barcelona:

Los barceloneses merecen toda clase de castigos, hasta el de ser exterminados, por haber osado mantenerse con tanta obstinación en su rebeldía, pero son, sin embargo, vuestros súbditos, y V.M., con su gran clemencia, querrá darles ocasión para que vuelvan a su deber sin destruirlos. Son enfermos que aún están bajo un acceso de furor. Quiero se les procure un remedio un poco dulce en apariencia. Aumentarán su mal y llegarán a la desesperación.

James_FitzJames_1st_Duke_of_Berwick.jpg

James Fitz-Stuart, duc de Berwick

Tanmateix, el juliol, Lluís XIV insistia en la prudència necessària en la presa de Barcelona:

Espero que dentro de poco tendréis a Barcelona reducida. Más, aun cuando merezca esta ciudad ser castigada, creo que es de vuestro interés moderar la severidad que queréis usar con sus habitantes, pues aun cuando sean vuestros súbditos, debéis tratarlos como a padre y corregirlos sin perderlos: Vous devez les traitter en père et les corriger sans les perdre. Bien habrá dentro de la ciudad un buen número de habitantes cuya fidelidad a vos no se ha entibiado nunca, habiendo solo sido oprimidos por la insolencia. Y, sin embargo, los envolvéis con los rebeldes, y perecerán juntos como subsistan las órdenes que habéis dado al mariscal de Berwick. Os aconsejo, pues, que le concedáis más libertad de la que le habéis dado, y os ruego que creáis mi opinión como fundada en la experiencia.

Però el fracàs dels bombardejos de maig i l’estancament de les negociacions del ministre Jean Orry amb l’austriacista Pau Ignasi de Dalmases van precipitar el setge des de finals de juliol. Uns 40.000 soldats dels exèrcits hispànic i francès van començar l’assalt definitiu d’una ciutat defensada per uns 5.500 homes, la majoria dels quals es trobaven enquadrats en les companyies gremials, sota les ordres del general Antoni de Villarroel i del conseller en cap Rafael de Casanova.

Sitio-barcelona-11-septiembre-1714.jpg

Els intensos bombardejos i les bretxes produïdes a les muralles van facilitar l’assalt final de les forces borbòniques l’Onze de Setembre. Ara bé, la presa de la ciutat no va produir-se sense dificultats perquè el baluard de Sant Pere va ser pres pels filipistes i reconquerit onze vegades en un dia pels resistents barcelonins. La defensa va ser heroica, però no generalitzada. Felip V comptava amb complicitats en la ciutat, possiblement entre sectors de l’aristocràcia i l’alta burgesia que no havien pogut abandonar la capital catalana i que veien en l’entrada dels filipistes la gran oportunitat de fer-se amb un lloc destacat en la nova Catalunya dels Borbons.

Es lluitaria cos a cos i casa per casa fins que, cap a les dues de la tarda, Rafael de Casanova va caure ferit i Antoni de Villarroel va ordenar la capitulació de la ciutat. La ciutat comtal, el cap i casal de Catalunya, finalment havia caigut. L’esdeveniment donava pas al mite.

11-setembre-1714.jpg

Les cròniques borbòniques del moment farien referència a la capacitat de resistència dels barcelonins durant el setge:

Sufrían con la mayor constancia quantas fatigas e injurias trae un cerco, despreciando valerosamente el fuego tan cruel que se les hacía, sin demostrar jamás menor flaqueza ni desmayo […]. Viendo ya el fatal amago de su perdición sin flaquear en nada era tanta su vigilancia y las fuerzas que incansables aplicaban a aquel parage que pudo y con razón poner a los sitiadores en bastante cuidado, reconociéndose que en ellos más que el valor obraba la desesperación […]. Quedó presa el día 11 de setiembre del año 1714 la tan ruidosa Plaza de Barcelona y que tanto dio que decir en la Europa (y aun fuerza de ella) en poder de España después de una larga y valerosa resistencia. Tal que con dificultad se encontrará una semejante en las Historias. Porque fue la que atrevidamente quiso mantenerse entre España y Francia, defendida solo por sus belicosos naturales, osadía valerosa que en otros términos era digna de aplausos inmortales.

Almanach_pour_1715_la_prise_de_Barcelone_par_le_duc_de_Berwick_le_13_septembre_1714.jpg

Durant el setge, els defensors havien patit unes 7.000 víctimes i una tercera part de les cases de Barcelona van ser destruïdes per les 30.000 bombes llançades per l’exèrcit borbònic, mentre que els assaltants van comptabilitzar unes 14.200 baixes. I la repressió consegüent seria especialment dura i d’un abast profund, tant polític, com econòmic i cultural. Així, entre els anys 1714 i 1716, les autoritats borbòniques es van dedicar a posar les bases d’una repressió sistemàtica fonamentada en un estat d’excepció permanent i aplicat a tots els àmbits de la vida col·lectiva.

El cas dels catalans

dijous, 6/09/2012

Després de la coronació de l’arxiduc Carles com a nou emperador austríac el Cas dels catalans, tal i com es coneixia la qüestió de Catalunya en les cancelleries europees, va prendre protagonisme en les negociacions de pau d’Utrecht i Rastatt. Tant l’ambaixador anglès Baró de Lexington com el mateix Lluís XIV de França van realitzar gestions i instàncies perquè es es mostrés una certa flexibilitat, es respectessin les constitucions catalanes i s’assolís una pau ràpida, però van topar amb la intransigència i el radicalisme anticatalà desenvolupat per un Felip V cegat pel càstig i la repressió com a eines de la raó d’Estat i que no perdonava la revolta catalana.

Felipe_V_de_España.jpg

Felip V

En aquest sentit, el radicalisme anticatalà exhibit per Felip V en les negociacions celebrades a Utrecht es reflecteix en les instruccions donades als seus emissaris:

En quanto a Hespanya combiene tener presente como punto de suma importancia que de ninguna manera se den oydos a propósito de pacto que mire que a los catalanes se les conserven sus pretendidos fueros, pues sobre ser tan indignos de ellos aunque fueren solo los que tenían en tiempos del Rey Don Carlos II, mi tío […]. No es de conveniencia ni decoro que la paz general salga garante de tan vergonzante condición ni que por ella quedase a la abitual propensión de los cathalanes a la rebelión, con amarres y permitido recurso a los coligados enemigos.

O en aquesta carta adreçada al seu avi Lluís XIV en el marc de les negociacions del Tractat de Rastatt:

Quiero tomar algún temperamento por lo que mira á ellos. V.M. sabe les concedía que quedarían sobre el pie de los castellanos. Esta gracia que no merecían, no ha hecho cesar su rebelión; después les he dado todo el tiempo de reconciliarse, les he varias veces hecho ofrecer una amnistía, y todo esto no ha producido nada. En fin, si es menester, les conservaré sus Privilegios con condición que estos no sean más que aquellos que se llaman municipales, y de los que será excluido todo lo que es contrario a mi autoridad y a mis derechos de soberanía, y con condición también de que me pagaran todos los gastos de la guerra de Cataluña, hechos así en Mar como en Tierra, desde el 1º de julio hasta que se hayan rendido las armas.

Louis_XIV_of_France.jpg

Lluís XIV, rei de França

Finalment, en els acords de pau entre Anglaterra i Felip V de juliol de 1713 s’establia que aquest concediria als catalans “tots aquells privilegis que posseeixin els habitants de les dues Castelles”. Ara bé, la manca explícita del reconeixement específic dels drets constitucionals dels catalans va motivar uns intensos i interessants debats polítics a Anglaterra, on els whigs van fer de l’anomenat Cas dels catalans un dels principals cavalls de batalla contra els tories en la primavera de 1714. I és que el radicalisme anticatalà de Felip V no va ser políticament correcte a Europa.

Per exemple, el 3 d’abril de 1714, Lord William Cowper va presentar una súplica per a la reina Anna en nom de vint-i-quatre lords en la qual es demanava a la monarca que continués intercedint perquè els catalans poguessin conservar “aquelles llibertats que no poden sinó ésser molt valuoses per a ells” i d’aquesta manera “seguir tenint el complet gaudiment de llurs justos i antics privilegis”. Tanmateix, la reina Anna va respondre amb evasives i desviant l’atenció cap a l’antic arxiduc i actual emperador austríac Carles VI perquè “en el temps en què vaig concloure la meva pau amb Espanya, vaig resoldre de continuar la meva interposició, a cada escaient ocasió, per obtenir aquelles llibertats i per prevenir, si fos possible, els infortunis als quals aquell poble és exposat per la conducta d’aquells als quals toca més a prop d’auxiliar-los”.

LordChancellorWilliamCowper.jpg

Lord William Cowper

Anna, reina de la Gran Bretanya

D’altra banda, dos impresos anònims fent-se ressò del Cas dels catalans van aparèixer a Londres el 1714: The Deplorable History of the Catalans (La deplorable història dels catalans) i The Case of the Catalans Considered (Consideracions sobre el Cas dels catalans). tots dos es mostraven molt crítics amb la monarquia britànica, a qual retreien la falta de respecte dels compromisos contrets amb els catalans després d’haver-los incitat a la rebel·lió contra Felip V.

Per exemple, a The Case of the Catalans Considered podem llegir:

És evident que els catalans es van sotmetre al rei Carles per instigació dels anglesos […]. Encara que deixem de donar suport a l’emperador no hauríem d’abandonar els catalans […]. És ridícul pensar que els nostres ministres siguin guardians tan ineptes de l’honor de la nostra Nació. Vam tenir en les nostres mans el poder d’imposar qualsevol condició que volguéssim. ¿Abandonarem un poble fidel, l’únic crim del qual consisteix a haver-se adherit a nosaltres? […]. ¿Ha de ser sacrificat aquest poble a la còlera del qui és ara el seu rei? ¿No seria la seva sang un monument etern a la nostra crueltat? […]. Tot això toca el cor de tot ciutadà britànic generós quan considera el cas dels catalans […]. [Si] aquell poble és abandonat i perdut, ¿no mereixem la censura de tothom com a autors de la seva ruïna? ¿El mot catalans no serà sinònim de la nostra deshonra?

Un cop finalitzada la guerra, el Cas del catalans va seguir cuejant. Així, el Committee of Secrecy nomenat per la Cambra Baixa del Parlament britànic va qüestionar les ordres de l’ambaixador Baró de Lexington per reconèixer Felip V com a rei d’Espanya, fet que va permetre-li el rebuig de les lleis i constitucions catalanes. Igualment es criticava que Lexington havia qualificat els catalans de “rebels” i de “poble turbulent”. Tampoc escapava de la crítica el vescomte de Bolingbroke, qui havia declarat que assegurar que preservar la llibertat dels catalans no era de l’interès d’Anglaterra i que els catalans havien de viure en una deguda subjecció a l’autoritat. I en les conclusions de l’informe s’afirmava que els antics aliats catalans havien estat abandonats per Anglaterra tot contradient la paraula donada.

Viscount Bolingbroke.jpg

Vescomte de Bolingbroke

King_George_I_by_Sir_Godfrey_Kneller,_Bt.jpg

Jordi I, rei de la Gran Bretanya

Del distanciament europeu respecte de Felip V i el Cas dels catalans segurament trobem el millor testimoni en l’obra de Voltaire, qui va parlar admirat de la memòria de la resistència heroica de Catalunya a Le Siècle de Louis XIV (1752), tot i que des d’una posició més ambigua del que sovint s’ha volgut interpretar:

Voltaire.jpg

Voltaire

Cataluña es uno de los países más fértiles de la tierra y de los mejor situados […]. Produce todo lo que es requerido para las necesidades del hombre […]. Puede pasar del universo entero y sus vecinos no pueden pasar de ella. Lejos que la abundancia y las delicias hayan reblandecido a sus hombres, estos han sido siempre guerreros. Pero a pesar de su valor y su amor extremo por la libertad han sido sojuzgados en todos los tiempos: los romanos, los godos, los vándalos, los sarracenos la conquistaron […].

Felipe V, librado de su competidor, no pudo reducir el solo a los catalanes. Luis XIV le ayudó […]. Los sitiados se defendieron con un coraje fortificado por el fanatismo. Un fanatismo de libertad les hizo sordos a todas las promesas que recibieron del rey […]. Habiendo penetrado los sitiadores, los sitiados se batieron de calle en calle […]. No obtuvieron más que la vida y los bienes. La mayor parte de sus privilegios fueron destruidos […]. Este furor de los catalanes, que no les había animado cuando Carlos VI estaba entre ellos y que les transportó cuando estuvieron sin auxilio, fue la última llama del incendio que había abrasado tan largo tiempo la más bella parte de Europa por el testamento de Carlos II.

L’arxiduc Carles d’Àustria i Catalunya

dimarts, 4/09/2012

Després de la caiguda de Barcelona, l’octubre de 1705, l’arxiduc Carles va instal·lar la seva cort a la capital catalana on va rebre l’obediència dels representants de les institucions del Principat i diverses mostres d’entusiasme popular. El 7 de desembre jurava solemnement respectar les lleis i constitucions de Catalunya i va convocar les corts que es desenvoluparien entre desembre de 1705 i març de 1706. En el fons, tot era massa similar al que havia passat el 1701 amb Felip V, una repetició de la jugada.

S’iniciava una nova etapa de l’austriacisme: la de la pràctica política mitjançant el govern de l’arxiduc, entronitzat com a Carles III, a bona part de la Corona d’Aragó. És el moment de la catalanització de l’austriacisme.

Carles-III-de-Catalunya.jpg

L'arxiduc Carles d’Àustria

Des d’un primer moment, l’arxiduc Carles va actuar condicionat per les necessitats de la guerra europea i pels seus anhels de fer-se amb el tron espanyol. Per això, l’arxiduc va buscar eixamplar al màxim la base social del seu suport a Catalunya. Així, les corts de 1705-1706 van confirmar les mesures econòmiques favorables a la burgesia comercial i mercantil establertes per Felip V en 1701-1702 en la línia d’afavorir el lliure comerç i impulsar la producció pròpia de nous teixits a la vegada que es s’estimulava l’entrada d’artesans estrangers no francesos i es prohibia la importació de manufactures des de França.

Igualment, les corts van aprovar un seguit de disposicions polítiques satisfactòries per a l’oligarquia catalana, tot reparant els greuges del passat i sota la promesa d’un paper destacat de Catalunya en la Monarquia Hispànica de Carles III. D’aquesta manera, l’arxiduc aprovava el retorn de les insaculacions a les institucions catalanes, regulava la qüestió dels allotjaments, prometia el retorn a Catalunya del Rosselló i la Cerdanya, i restituïa a la Corona d’Aragó els territoris italians de Sicília, Sardenya i Nàpols.

Per la seva part, els braços catalans van accedir a la pretensió austriacista que els Borbons quedessin perpètuament exclosos de la successió al títol de comte de Barcelona i van atorgar al nou rei un generós donatiu de 1.900.000 lliures. A més, la Diputació i el Consell de Cent van comprometre’s a reclutar i sostenir dos regiments de 500 homes per a la defensa del Principat.

Carles_III_Habsburg_Lluc_A_I_Alomar.jpg

Escut de l'arxiduc Carles com a sobirà de la Monarquia Hispànica (Museu del santuari de Lluc, Mallorca)

D’altra banda, en el seu intent d’afalagar i seduir els catalans per ampliar la seva base social, l’arxiduc va buscar l’articulació d’una nova elit privilegiada i fidel a la causa austriacista mitjançant l’atorgament de títols. En conseqüència, entre 1705 i 1712 el rei va concedir 82 privilegis de ciutadà honrat, 51 títols de cavaller i 49 de noble. De la mateixa manera, va concedir honors i privilegis a diferents ciutats (Vic va ser nominada com a “ciutat fidelíssima” i Reus i Valls van obtenir el títol de “ciutat imperial”).

Malgrat totes les promeses, la pràctica de govern de l’arxiduc no va presentar gaires diferències respecte de la d’un monarca absolut. Òbviament existia el condicionament de la guerra, però la realitat és que Carles III va seguir controlant les nòmines de la insaculació, va imposar mesures d’excepció contra els sospitosos filipistes (empresonaments, deportacions, confiscacions de béns, etc.) i va formar un govern que es veuria esquitxat per la corrupció i la malversació de fons públics. Tot això sumat al desgast de la guerra, els problemes financers, l’increment de la pressió fiscal, els abusos de les tropes d’ambdós bàndols i l’empitjorament generalitzat de les condicions de vida.

En conseqüència, l’entusiasme inicial de Catalunya amb l’austriacisme i la figura de l’arxiduc Carles aviat va derivar en el desencís. És més, des de 1706 ja es pot observar una clara escissió de l’austriacisme entre els partidaris del pactisme i el constitucionalisme i aquells que emparats en l’emergència de la conjuntura bèl·lica estaven disposats a renunciar a determinats privilegis constitucionals en favor de l’autoritarisme reial. És a dir, la defensa de les llibertats i privilegis de Catalunya no era la gran causa de l’austriacisme, sinó que aquesta era assolir el tron espanyol encara que fos passant per sobre de l’equilibri entre el poder del rei i el poder dels braços.

Johann_Gottfried_Auerbach_002.JPG

L'arxiduc Carles d’Àustria, com a emperador Carles VI del Sacre Imperi Romanogermànic

Repassant la literatura austriacista del període, podem observar que més que projectes polítics, socials i econòmics, el que es projecta en la propaganda favorable a l’arxiduc Carles són arguments de caràcter emocional. Així, aquesta literatura es caracteritza per l’exaltació del paper protagonista dels “vigatans”, el rebuig als “botiflers”, identificats amb els gavatxos i els catalans agavatxats o partidaris de Felip V, les exaltacions de la figura de Carles III i les crítiques a Felip V, sempre rebaixat a la denominació de Duc d’Anjou. És a dir, per molt que el projecte austriacista desenvolupat a Catalunya radiqués en la vigilància del pactisme i el constitucionalisme, aquestes pràctiques no apareixen en la seva literatura propagandística. Un mal símptoma.

I si passem a la propaganda borbònica a Catalunya podem trobar un gran rebuig cap a la construcció de la nova elit austriacista en el record dels fets de 1705:

Hallaron la mayor parte oportunidad los facinerosos y malvados y llenaron la tierra de sacrilegios, violencias, adulterios, robos y homicidios, y si acaso encontraban un parcial de los Borbones no lo trataban con piedad, sino le daban luego muerte. Pasó la violencia a un furor que lo atropellaba todo. Los mismos católicos violaban los templos, buscaban a los que tenían fama de ricos y a la fuerza de tormentos querían exprimir aún más de lo que los infelices poseían […]. No puede la imaginosa malicia inventar atrocidades y crímenes que no cometieran los catalanes contra sí mismos.

Arribats a 1712, a la progressiva desfeta de les tropes austriacistes va afegir-se una situació inesperada que capgiraria definitivament les expectatives inicials de la guerra: l’emperador Josep I va morir i va nomenar hereu al tron imperial el seu germà l’arxiduc Carles, proclamat com a emperador Carles VI. En conseqüència, l’arxiduc va abandonar la cort de Barcelona, sense renunciar a la corona espanyola, per convertir-se en el nou emperador. La seva esposa, Elisabeth de Brunsvic va restar a Barcelona com a reina regent, lloctinent i capità general i com a garantia de la fidelitat del nou emperador a la causa catalana.

Elisabeth_Christine_of_Braunschweig_Wolfenbuettel.jpg

Elisabeth de Brunsvic

En aquest context, el temor a la constitució d’una gran potència habsburguesa a Europa, com en temps de l’emperador Carles V, va donar pas a les negociacions diplomàtiques que culminarien en els Tractats d’Utrecht i Rastatt de 1713-1714. Les tropes angleses van ser evacuades de Catalunya la tardor del 1712, el març de 1713 la reina regent Elisabeth de Brunsvic va marxar cap a Viena i l’estiu d’aquell any les tropes imperials abandonaven el país. Els catalans havien estat abandonats a la seva sort, tal com es posa de manifest en les paraules del mateix arxiduc Carles l’estiu de 1713:

Si yo creyese que con el sacrificio de mis tropas pudiera aliviar vuestro desconsuelo, no tiene la menor duda que lo haría. Pero perderlas para perderos más, no creo que sea medio que aconseje vuestra prudencia. Me persuado á estaréis ciertos de que antes de llegar á esa resolución no ha habido camino ni senda que no haya buscado para mantener á nuestros aliados en el empeño contraído. Pero, por nuestra común desgracia, nada ha bastado de calidad, que han llegado á firmar la paz sin consentir yo en ella [sic]. Bien presente tendrá vuestra discreción que, separada la alianza de las potencias marítimas, nos queda por consecuencia cerrado del todo el paso de las comunicación de Cataluña con Italia y Alemania, siendo impracticable en tal postura enviar socorro alguno, respecto á que los enemigos, libres del freno de las flotas de Inglaterra y Holanda en el Mediterráneo, serán enteramente dueños de aquellos mares, por lo cual el mantenerme yo firme en continuar la guerra en España produciría la total ruina de este país, que es el principal motivo que he tenido para la conclusión del Tratado de Armisticio.

Espero que, consideradas estas razones, comprenderéis que vuestro bien mismo ó, por mejor decir, el menor mal vuestro, me ha obligado á ello, pero que jamás podré apartaros un punto de mi memoria.

L’auge de l’austriacisme (1702-1705)

dissabte, 1/09/2012

A partir de 1702, en paral·lel a la declaració de guerra per part d’Anglaterra a França i Espanya, es produeix l’emergència del partit austriacista a Catalunya. En realitat, l’austriacisme no neix com a moviment polític, sinó que es va configurant al llarg del temps com el refugi dels sectors descontents amb l’entronització de Felip V i molts oportunistes que creien més probable una victòria aliada en la guerra. És a dir, el 1702 el projecte polític i econòmic de l’austriacisme no existeix sinó que vindria després. És més, fins a 1705, seria més correcte parlar d’antifilipisme que d’austriacisme.

La principal base social de l’incipient austriacisme a Catalunya es trobava en els membres constitucionalistes del braç militar, en un important nucli de la burgesia barcelonina, en part de l’estament eclesiàstic i en el grup “vigatà” de propietaris benestants. Per tant, era un grup heterogeni i que només pot entendre’s en funció dels interessos conjunturals de cadascun dels estaments que l’integraven. En conseqüència, aquest austriacisme es troba força lluny de la visió estereotipada d’un austriacisme representant d’una fidelitat incondicional cap a la casa d’Àustria com a representant d’una Espanya horitzontal descentralitzada enfrontada a l’Espanya vertical de l’absolutisme borbònic. Tot és més complex. A més, cal tenir en compte que l’austriacisme no va ser un fenomen exclusiu de la Corona d’Aragó, ni de Catalunya, de la mateixa manera que el filipisme no va ser un monopoli de Castella.

Felipe V.jpg

Felip V

D’aquesta manera, arribats a 1704, el discurs de l’austriacisme es recolzaria en els següents arguments:

1. La memòria històrica positiva dels anys de regnat de la dinastia dels Àustries.

2. La il·legitimitat del testament de Carles II com a conseqüència de les pressions diplomàtiques dels francesos.

3. La crítica de la legitimació divina de Felip V.

4. Els primers textos de suport a l’arxiduc Carles, ja denominat Carles III.

5. El rebuig a França com a conseqüència de la francofòbia derivada de la mutilació de Catalunya el 1659, les ocupacions constants del Principat en la segona meitat del segle XVII i la competència que aquest país suposava per a les manufactures catalanes.

6. El rebuig a Castella manifestat en les actituds de rebuig enfront dels oficials reials i els oficials de l’exèrcit.

7. La defensa dels privilegis i constitucions del Principat enfront del govern absolutista del virrei Velasco.

8. L’optimisme respecte de la situació internacional, tot considerant que França seria derrotada pels aliats.

9. Les aspiracions dels sectors econòmics mercantils ens ascens que tenien uns interessos més propers a Anglaterra i els Països Baixos que no pas a França.

Aquest minoritari nucli austriacista de primera hora estava ben connectat amb representants de les potències aliades, com és el cas del príncep austríac Jorge de Darmstadt o els comerciants i cònsols anglesos i holandesos residents a Catalunya. Igualment, l’element clau per a l’expansió de l’austriacisme va ser l’activisme dels eclesiàstics, els quals van desenvolupar una tasca fonamental de difusió de les idees i les consignes antifilipistes i van oferir els mitjans organitzatius imprescindibles (llocs de reunió, contactes, publicació de romanços i cançons, prèdiques, etc.) per al naixent partit austriacista.

La primera demostració de força de l’austriacisme va ser l’intent fallit de lliurar Barcelona a la flota aliada, composta per un estol de vaixells que transportava 2.400 homes dirigits per Jorge de Darmstadt, al maig de 1704. La conspiració va fracassar pel control ferri del virrei Velasco, el qual va iniciar una àmplia repressió contra l’austriacisme que no va fer més que donar visibilitat i popularitat a la seva causa. El distanciament respecte dels Borbons s’aguditzava.

Carles-III-de-Catalunya.jpg

L'arxiduc Carles d’Àustria

El 20 de juny de 1705 es signava el Pacte de Gènova que preveia el compromís de Catalunya amb les potències de la Gran Aliança de la Haia per tal de proclamar l’arxiduc Carles com a nou rei d’Espanya. Ara bé, no es pot exagerar la representativitat d’aquesta iniciativa política que involucrava els catalans en el conflicte europeu. La realitat és que aquest pacte va ser impulsat, fonamentalment, per prohoms catalans procedents del nucli de “vigatans” insurrectes que es mantenien en contacte amb els aliats des de 1704.

Així, el pacte militar dels austriacistes amb els aliats no va suscitar grans adhesions ni entusiasmes immediats. La mateixa expectació que havia caracteritzat l’arribada de Felip V a Catalunya es repetia amb l’arxiduc Carles. D’aquesta manera, l’actitud de les institucions catalanes i dels municipis va caracteritzar-se per anar a remolc dels esdeveniments, sempre guardant el degut respecte a la legalitat vigent.

Posteriorment, l’agost de 1705, una flota aliada de tres-cents vaixells va desembarcar uns 17.000 soldats anglesos, holandesos i austríacs a les costes catalanes. En resposta a la invasió, el virrei Velasco va concentrar la defensa borbònica en la defensa de Barcelona mentre que les partides de “vigatans” i les tropes aliades començaven a controlar la resta del país. El 9 d’octubre de 1705, després d’un llarg setge i patir duríssims bombardejos (més de 6.000 bombes van caure sobre la ciutat), Barcelona va rendir-se. El 22 d’octubre l’arxiduc Carles instal·laria la seva cort a la capital catalana mentre uns 6.000 filipistes fugien de la ciutat.