Entrades amb l'etiqueta ‘Catalunya contemporània’

El pronunciament del general Franco

diumenge, 17/07/2011

El 17 de juliol de 1936 va succeir el que tothom es temia: l’exèrcit va sublevar-se. A Melilla, el coronel Yagüe, cap de la Legió, va aixecar-se en armes contra la República i la insurrecció, l’Alzamiento Nacional, va estendre’s ràpidament a la resta del protectorat marroquí. El 18 de juliol, el general Franco, un cop assegurat el triomf de la insurrecció a Canàries, va passar al Marroc per posar-se al capdavant de l’exèrcit de l’Àfrica i dirigir-se cap a la Península. Seguidament, entre el 18 i el 19 de juliol, la majoria de les guarnicions militars de la resta d’Espanya van unir-se al cop d’Estat, així com sectors civil de la Falange i els requetès carlins. Aquest va ser el pronunciament amb el que Franco va dirigir-se als espanyols:

franco.jpgDon Francisco Franco Bahamonde, General de División, Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos y Alto Comisario.

Hago saber:

Una vez más el Ejército, unido a las demás fuerzas de la nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles que vetan con amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: España.

Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República, no solamente en sus apariencias o signos exteriores, sino también en su misma esencia; para ello precisa obrar con justicia, que no repara en clases ni categorías sociales, a las que ni se halaga ni se persigue, cesando de estar dividido el país en dos grupos: el de los que disfrutan el poder y el de los que eran atropellados en sus derechos, aun tratándose de leyes hechas por los mismos que las vulneraron; la conducta de cada uno guiará la conducta que con relación a él seguirá la autoridad, otro elemento desaparecido de nuestra nación, y que es indispensable en toda colectividad humana, tanto si es en régimen democrático como si es en régimen soviético, en donde llegará a su máximo rigor. El restablecimiento de este principio de autoridad, olvidado en los últimos años, exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con que se impondrán y la rapidez con que se llevarán a cabo, sin titubeos ni vacilaciones.

Por lo que afecta al elemento obrero, queda garantizada la libertad de trabajo, no admitiéndose coacciones ni de una parte ni de otra. Las aspiraciones de patronos y obreros serán estudiadas y resueltas con la mayor justicia posible en un plan de cooperación, confiando en la sensatez de los últimos y la caridad de los primeros, hermanándose con la razón, la justicia y el patriotismo sabrán conducir las luchas sociales a un terreno de comprensión con beneficio para todos y para el país. El que voluntariamente se niegue a cooperar o dificulte la consecución de estos fines será el que primero y principalmente sufrirá las consecuencias.

Para llevar a cabo la labor anunciada rápidamente, ordeno y mando:

Art. 1º. Queda declarado el Estado de Guerra en todo el territorio de Marruecos Español, y como primera consecuencia, militarizadas todas las fuerzas armadas, sea cualquiera la autoridad de quien dependían anteriormente, con los deberes y atribuciones que competen a las del Ejército y sujetas igualmente al Código de Justicia Militar.

Art. 2º. No precisará intimación ni aviso para repeler por la fuerza agresiones a las fuerzas indicadas anteriormente, ni a los locales o edificios que sean custodiados por aquellas, así como los atentados y “sabotajes” a vías y medios de comunicación y transporte de toda clase, y a los servicios de agua, gas y electricidad y artículos de primera calidad. Se tendrá en cuenta la misma norma para impedir los intentos de fuga de los detenidos.

Art. 3º. Quedan sometidos a jurisdicción de guerra y tramitados por procedimiento sumarísimo: a) Los hechos comprendidos en el artículo anterior. b) Los delitos de rebelión, sedición y los conexos de ambos, los de atentado y resistencia a los agentes de la autoridad, los de desacato, injuria, calumnia, amenaza y menosprecio a los anteriores o al personal militar o militarizado que lleve distintivo de tal, cualquiera que sea el medio empleado, así como los mismos delitos cometidos contra el personal civil que desempeñe funciones de servicio público. Los de tenencia ilícita de armas o cualquiera otro objeto de agresión utilizado o utilizable por las fuerzas armadas con fines de lucha o destrucción. A los efectos de este apartado quedan caducadas todas las licencias de uso de armas concedidas con anterioridad a esta fecha. Las nuevas serán tramitadas y despachadas en la forma que oportunamente se señalará.

Art. 4º. Se considerarán también como autores de los delitos anteriores los incitadores, agentes de enlace, repartidores de hojas y proclamas clandestinas o subversivas; los dirigentes de las entidades que patrocinen, fomenten o aconsejen tales delitos, así como todos los que directa o indirectamente contribuyan a su comisión o preparación, así como los que directa o indirectamente tomen parte en atracos y robos a mano armada o empleen para cometerlos cualquiera otra coacción o violencia.

Art. 5º. Quedan totalmente prohibidos los “lockouts” y huelgas. Se considerará como sedición el abandono del trabajo y serán principalmente responsables los dirigentes de las asociaciones o sindicatos a que pertenezcan los huelguistas, aun cuando simplemente adopten la actitud de “brazos caídos”.

Art. 6º. Quedan prohibidos el uso de banderas, insignias, uniformes, distintivos y análogos que sean contrarios a este Bando y al espíritu que le inspira, así como al canto de himnos de análoga significación.

Art. 7º. Se prohíben igualmente las reuniones de cualquier clase que sean, aun cuando tengan lugar en sitios públicos, como restaurantes o cafés, así como las manifestaciones públicas.

Art. 8º. Serán depuestas las Autoridades principales o subordinadas que no ofrezcan confianza o no presten el auxilio debido y sustituidas por las que se designe.

Art. 9º. Quedan en suspensión todas las leyes o disposiciones que no tengan fuerza de tales en todo el territorio nacional, excepto aquéllas que por su antigüedad sean ya tradicionales. Las consultas resolverán los casos dudosos.

Art. 10º. Los reclutas en Caja, los soldados de 1ª y 2ª, situación de servicio activo, y los de reserva que sean acusados de delitos comprendidos en este Bando o en el Código de Justicia Militar quedan sometidos a la jurisdicción de guerra.

Art. 11º. Los jefes más caracterizados o más antiguos de la Guardia Civil, Carabineros, Seguridad y Asalto, con mando, y a falta de ellos, los de los Cuerpos forales, Mozos de Escuadra, etcétera (donde existan), se harán cargo del mando civil en los territorios de su demarcación, siempre que en ellos no haya fuerza del Ejército, a quienes compete en primer lugar.

Art. 12º. Quedan sometidas a la censura militar todas las publicaciones impresas de cualquier clase que sean. Para la difusión de noticias se utilizará la radiodifusión y los periódicos, los cuales tienen la obligación de reservar en el lugar que se les indique espacio suficiente para la inserción de las noticias oficiales, únicas que sobre orden público y política podrán insertarse. También quedan sometidas a la censura las comunicaciones eléctricas urbanas e interurbanas.

Art. 13º. Queda prohibido, por el momento, el funcionamiento de todas las estaciones radioemisoras particulares de onda corta o extracorta, incurriendo los infractores en los delitos indicados en los artículos tercero y cuarto.

Art. 14º. Ante el bien supremo de la Patria quedan en suspenso todas las garantías individuales establecidas en la Constitución, aun cuando no se hayan consignado espacialmente en este Bando.

Art. 15º. A los efectos legales, este Bando surtirá efecto inmediatamente después de su publicación.

Por último, espero la colaboración de todas las personas patrióticas, amantes del orden y de la paz que suspiraban por este movimiento, sin necesidad de que sean requeridas espacialmente para ello, ya que siendo sin duda estas personas la mayoría por comodidad, falta de valor cívico o por carencia de aglutinante que aunara los esfuerzos de todos, hemos sido dominados hasta ahora por unas minorías audaces sujetas a órdenes de internacionales de índole varia, pero todas igualmente antiespañolas. Por esto termino con un solo clamor que deseo sea sentido por todos los corazones y repetido por todas las voluntades: ¡Viva España!

Tetuán, 18 de julio de 1936.

Els Segadors

divendres, 15/07/2011

Els Segadors és una cançó popular catalana, sorgida pels volts del 1640 com a romanç històric referit al Corpus de Sang i la Guerra dels Segadors, la guerra de separació de Catalunya de la Monarquia Hispànica de Felip IV i el Comte-duc d’Olivares. Conservada popularment i amb moltes variants melòdiques i textuals documentades a través dels segles, la cançó va anar adquirint el seu caràcter d’himne nacional català a partir de la Renaixença i el naixement del catalanisme en el segle XIX.

Els dos textos més difosos han estat l’històric (publicat en una primera versió literària per l’escriptor i filòsof Manuel Milà i Fontanals el 1882 en el seu Romancerillo Catalán i en la primera edició musical per Francesc Alió el 1892 en el seu recull de Cançons populars catalanes) i l’actual, obra d’Emili Guanyavents, el més polític i reivindicatiu, vencedor en un concurs convocat amb aquesta finalitat per la Unió Catalanista el 1899 i que va provocar una apassionada polèmica pública i periodística.

Text literari recollit per Manuel Milà i Fontanals (1882):

Ai, ditxosa Catalunya / qui t’ha vist rica i plena.
Ara el rei nostre senyor / declarada ens té la guerra.
Lo gran comte d’Olivar / sempre li burxa l’aurella:
“Ara és hora, nostre rei / ara és hora que fem guerra”.

Contra de los catalans / ja ho veieu quina n’han feta:
seguiren viles i llocs / fins al lloc de Riudarenes,
n’han cremada una església / que Santa Coloma es deia,
cremen albes i casulles / los calzes i les patenes.

I el Santíssim Sagrament / alabat sigui per sempre.
Mataren un sacerdot / mentres que la missa deia.
Mataren un cavaller / a la porta de la iglésia,
Don Lluís de Furrià / i els àngels i fan gran festa.

El pa que no era blanc / deien que era massa negre,
lo davan an als cavalls / sols per assolar la terra.
Lo vi que no era bo / engegaven les aixetes,
lo tiraven pels carrers / sols per a assolar la terra.

A presència dels seus pares / deshoraven les donzelles.
En daven part al virrei / del mal que aquells soldats feien:
“Llicència els he donat io / molta més se’n poden prendre”.
A vista de tot això / s’és esvalotat la terra.

Entraren a Barcelona / mil persones forasteres,
entren com a segadors / com eren a temps de sega.
De tres guàrdies que n’hi ha / ja n’han morta la primera.
En mataren el virrei / a l’entrant de la galera.
Mataren als diputats / i als jutges de l’Audiència.
Anaren a la presó / donen llibertat als presos.

Lo bisbe els va beneir / amb la mà dreta i esquerra:
“On és vostre capellà? / A on és la vostra bandera?”
Varen treure el bon Jesús / tot cobert amb un vel negre:
“Aquí és nostre capità / aquí és nostra bandera.
A les armes catalans / que us han declarat la guerra”.

Primera edició musical per Francesc Alió (1892):


Himne nacional de Catalunya, obra d’Emili Guanyavents (1899):

Catalunya triomfant,
tornarà a ser rica i plena.
Endarrere aquesta gent
tan ufana i tan superba.

Bon cop de falç!
Bon cop de falç!
Defensors de la terra!
Bon cop de falç!

Ara és hora, segadors.
Ara és hora d’estar alerta.
Per quan vingui un altre juny
esmolem ben bé les eines.

Bon cop de falç!
Bon cop de falç!
Defensors de la terra!
Bon cop de falç!

Que tremoli l’enemic
en veient la nostra ensenya.
Com fem caure espigues d’or,
quan convé seguem cadenes.

Bon cop de falç!
Bon cop de falç!
Defensors de la terra!
Bon cop de falç!


El 1937 el text de Guanyavents va figurar per primer cop com a “Himne nacional català” en el primer Cançoner Revolucionari Internacional publicat per la mateixa Generalitat republicana en el context de la Guerra Civil. Després que durant el franquisme fossin totalment prohibides i perseguides la interpretació i la difusió de l’himne, a partir del 1976, la cançó va convertir-se de nou l’himne nacional català, tot i que no va ser fins el 1993 quan el Parlament de Catalunya va declarar-lo com a himne oficial.

Barcelona, el laboratori de proves de la Segona Guerra Mundial

dimarts, 12/07/2011

La utilització de l’aviació per atacar la rereguarda de forma intensa i continuada va ser un element totalment nou que per primer cop en la història va practicar-se durant la Guerra Civil espanyola. L’evolució de la capacitat tècnica dels exèrcits va fer possible que la potència de foc i destrucció de l’agressió provinent des de l’aire esborrés definitivament, pel que fa a Catalunya, el vell concepte de rereguarda. Fins a la Primera Guerra Mundial la llunyania del front de guerra havia estat sempre un element bàsic de la seguretat de la població que romania en la rereguarda. Però aquest concepte va desaparèixer definitivament a partir de la Guerra Civil. Des d’aquest moment, qualsevol zona geogràfica podia ser abastada per la guerra.

Això va suposar un canvi estratègic de primer ordre per als exèrcits. L’experimentació, la comprovació i l’anàlisi de la resposta de la població civil, la població no militaritzada, van ser seguides amb especial atenció, en especial per les potències europees, que preveien que possiblement aviat haurien de passar per una situació similar com a conseqüència de l’expansionisme nazi-feixista dels anys trenta.

Si en els inicis de la Guerra Civil l’aviació amb la qual comptaven els exèrcits espanyols era certament antiquada i totalment obsoleta, aquesta situació aviat canviaria radicalment com a conseqüència de l’entrada en el conflicte de les potències estrangeres, fonamentalment l’Alemanya nazi, la Itàlia feixista i la Unió Soviètica. Aquests països van enviar a la Guerra d’Espanya els millors bombarders amb els que comptaven en aquells moments: els italians Savoia S-81 i S-79, els Dornier i els Heinkell 11 alemanys, i els Katiuska russos. Això convertia la Guerra Civil en un camp de proves i experimentació que a la Segona Guerra Mundial es demostraria, desgraciadament, força útil pels futurs països combatents.

Zentralbild"Legion Condor" in SpanienFaschistische deutsche Interventionstruppen unterstützen den Francoputsch 1936 - 1939 gegen die demokratische Republik Spanien.UBz.: Auf dem Flugplatz Levida. Beim Einhängen der Bomben.C 0214/07/13 N

A Catalunya la majoria dels bombardejos van ser efectuats des de l’aire per l’aviació italiana amb base a l’illa de Mallorca, circumstància que posava de manifest la importància transcendental i l’error que va suposar la no-ocupació de les Illes Balears per part de la República quan, malgrat els molts errors d’organització, des de Catalunya ja s’havia iniciat l’operació militar.

Si els bombardejos soferts en els primers anys de guerra, fins el 1938, van ser colpidors per a la rereguarda catalana, molt més ho serien a partir dels dies 16, 17 i 18 de març de 1938. Aleshores, l’augment en la intensitat i l’eficàcia va superar tota l’experiència viscuda fins aquell moment per demostrar una força terrorífica. Els projectils varen afectar de forma indiscriminada els barris més cèntrics de la ciutat, deixant un balanç de prop d’un miler de víctimes mortals, la destrucció total de 48 edificis, la destrucció parcial d’uns 75 edificis més i, el que era més important, el pànic estès entre tota la població. En el total de la guerra, Barcelona va ser bombardejada fins a 384 vegades, fet que va obligar a la construcció de més de 1.000 refugis subterranis.

Vista aèria de Barcelona, 17 de març de 1938.png

bombardeigs barcelona 1937.jpg

Fent referència a aquests fets, Stohrer, l’ambaixador nazi a Salamanca comentava: “He sabido que los ataques aéreos sobre Barcelona han sido literalmente terribles […]. No hay ningún indicio de que se hayan querido tocar objetivos militares”. D’altra banda, Bowers, l’ambaixador dels Estats Units, escrivia: “Nada en semejante aterradora escala, implicando a la raza blanca, se había conocido hasta entonces. Las bombas no perseguían ningún objetivo militar”. És a dir, els bombardejos no tenien cap finalitat militar estratègica, simplement buscaven desmoralitzar la població mitjançant el terror.

Una prova definitiva del que van suposar els bombardejos de març de 1938 a Barcelona, la primera gran ciutat que era objecte d’un atac aeri a gran escala en la història, per a l’imaginari europeu de l’època la trobem en les paraules de Winston Churchill, que durant la decisiva Batalla d’Anglaterra de 1940, l’atac aeri nazi sobre Londres durant la Segona Guerra Mundial, va posar el poble català com a exemple per afrontar l’agressió nazi: “No vull subvalorar la severitat del càstig que cau damunt nostre, però confio que els nostres conciutadans seran capaços de resistir com va fer-ho el valent poble de Barcelona”.

I és que d’altres bombardejos produïts durant la Guerra Civil, i que igualment van impactar profundament l’opinió pública internacional, com el cas de Gernika, havien estat realitzats com una operació aïllada. En canvi, l’atac a Barcelona va inscriure’s en el context militar del conflicte. I és que la ciutat va ser objectiu militar i civil durant els tres anys de guerra. Així, Catalunya va conèixer uns bombardejos sagnants i continuats des del principi fins el final de la guerra no només com a resultat de l’estratègia franquista d’aniquilació de l’adversari, sinó també com a conseqüència d’haver-se convertit en un camp de proves d’experimentació bèl·lica. Més de 5.000 víctimes a tot el país serien el resultat d’aquesta experimentació.

Les condicions de vida a l’Espanya franquista de la postguerra

dimecres, 29/06/2011

La reglamentació de l’economia espanyola en la postguerra com a conseqüència de l’autarquia franquista va donar lloc al control del mercat per part de l’Estat. Els productors agrícoles estaven obligats a lliurar la producció a un preu de taxa i l’administració era l’encarregada de vendre els productes a un preu també regulat. El resultat d’aquesta combinació de factors va ser la manca d’abastaments i el racionament dels productes de primera necessitat, els quals es subministraven mitjançant les cartilles de racionament.

hambre.jpgLa gana va ser un fet habitual a l’Espanya franquista ja que la producció agrícola no va retornar a les xifres de 1935 fins a la collita de 1957-58. Així, es pot entendre que fins el 1952 l’Estat no suprimís el racionament dels queviures de primera necessitat. El racionament estava a l’ordre del dia i, com a conseqüència dels salaris baixos, l’escassetat i el preu prohibitiu de molts productes, va produir-se un gran canvi en la dieta alimentària. El menjar de la gent era a base de pa i alguna altra cosa, ja que els aliments bàsics eren escassos.

El racionament d’una sèrie de productes, l’escassetat d’altres i la fixació d’uns preus oficials no basats en els costos de mercat van provocar l’ocultació generalitzada de tota mena de productes i mercaderies i la seva venda fraudulenta. Espanya va convertir-se en un gran mercat negre fins 1953-54 gràcies a la tolerància i la complicitat de moltes autoritats. Però no només hi havia mercat negre de queviures, sinó també de matèries primeres i de productes semielaborats i manufacturats. Els preus del mercat negre variaven considerablement en funció de les conjuntures i de les zones.

Al camp, per obtenir productes al marge del racionament es recorria al bescanvi. Així, la pagesia, per poder subsistir, bescanviava productes agraris de tot ordre. L’intercanvi d’oli per farina o per avellanes o garrofes sense passar pel control oficial van permetre a força gent subsistir mínimament. Els obrers industrials, en canvi, la van passar més magra. L’altra cara de l’estraperlo era l’anada massiva de gent de les ciutats al camp per adquirir directament als pagesos alguns aliments, fet que convertia la tornada a la ciutat en una autèntica odissea perquè s’havia d’evitar els nombrosos controls establerts per la Guardia Civil.

estraperlo.jpg

L’estraperlo, com s’anomenava la venda de productes al marge dels canals legals establerts pel règim, també va esdevenir un fet usual. Fins i tot, alguna cambra de comerç catalana airejava els preus del mercat negre en contraposició als oficials, esdevenint entre quatre i cinc vegades superiors. Els que podien fer-ho, compraven gran quantitat de gènere a preus per sobre de l’oficial. Aquests acaparadors de productes ho revenien a preus prohibitius a una minoria que s’ho podia permetre. Les fortunes que van amassar-se com a conseqüència de l’estraperlo van ser quantioses durant una llarga temporada ja que el racionament va mantenir-se fins el 1952. Els casos més forts de corrupció van provenir de persones que tenien càrrecs oficials o dels mateixos serveis que ho havien de controlar.

pan.jpgTambé eren molt habituals les adulteracions dels productes, la compra-venda de cupos sencers per empreses fantasmes que no existien, el tràfic i la falsificació de cartilles de racionament. Es va fer extensiu el qualificatiu d’estraperlo a l’adquisició corrupta de llicències d’importació i exportació o de crèdits preferents dels bancs oficials i a l’adjudicació fraudulenta de concursos d’obres, contractes i subhastes. Amb el temps, van crear-se enormes xarxes clandestines de distribució dels productes que només podien funcionar gràcies al fet de comptar amb el vist-i-plau de funcionaris, d’autoritats locals, de la Guardia Civil i d’alts empleats de l’administració. L’estraperlo generarà uns beneficis econòmics considerables i la formació del grup social dels “nous rics”.

Al costat d’aquesta situació, el nivell de vida de la població va disminuir considerablement com a conseqüència de la inflació i dels baixos salaris. Segons dades oficials, el cost de la vida a la ciutat de Barcelona va multiplicar-se per 5,4 en el període comprés entre 1937 i 1950, mentre que l’increment dels salaris només va multiplicar-se per 2,7. Una altra dada significativa és que, el 1945, la renda per càpita real dels espanyols era un terç inferior a l’existent abans de l’esclat de la Guerra Civil. A més, el poder adquisitiu dels treballadors de la indústria tèxtil era, el 1942, només un 28% del que tenien el 1936.

servicio social.JPG

D’aquesta manera, la fam va afectar a una part significativa de la població que va veure’s obligada a recórrer sistemàticament a la caritat institucionalitzada. Igualment, la precarietat va fer-se evident en la manca d’habitatges dignes, sobretot pel que fa a l’habitatge de les classes més modestes, i en especial dels emigrants. Es va produir una paralització quasi total de la construcció de tota mena d’habitatges, però especialment de les anomenades “cases barates”. En les grans ciutats com Barcelona, Madrid, València o Bilbao va estendre’s el fenomen del barraquisme, va desenvolupar-se el rellogament d’habitacions i, fins i tot, van habilitar-se coves com a habitatges.

somorrostro.jpg

També com a conseqüència de l’extensió de la misèria entre les classes populars, durant la llarga postguerra va produir-se un increment notable dels actes delictius, va aparèixer un immens sector de marginats socials, van proliferar els captaires i vagabunds i la prostitució va créixer de forma espectacular.

grafico-evolucion-natalidad-mortalidad-spain-siglo-xx.jpgLa subalimentació, el fred, la insalubritat dels edificis i l’esforç laboral van provocar una notable disminució de les defenses físiques dels treballadors i els va fer més vulnerables a malalties que, teòricament, ja havien estat eradicades, com ara la tuberculosi, el tifus o el còlera. Les malalties típiques de la subalimentació i les males condicions de vida afectaven de forma molt més marcada els nens que anaven a les escoles públiques. La tuberculosi era la malaltia dels pobres. A més, el sistema sanitari era força deficient. La ineficàcia i la insuficiència de les prestacions obreres ofertes pel Seguro Obligatorio de Enfermedad van forçar a molts treballadors i a empreses a contractar pel seu compte assegurances amb entitats privades, sobretot pels accidents laborals, maternitat i jubilació.

En conseqüència, el 1941, la taxa de mortalitat va arribar a assolir a Espanya un màxim del 18,7 per mil, i la mortalitat infantil va enfilar-se fins el 143 per mil. La fragilitat dels infants els va convertir en les víctimes d’altres problemes sanitaris com el raquitisme. En aquests anys el creixement vegetatiu espanyol va arribar a mínims del 0,9 per mil, i l’esperança de vida va situar-se, el 1945, a 47 anys pels homes i 53 anys per a les dones.

La política econòmica autàrquica del franquisme

dilluns, 27/06/2011

Un dels objectius principals de la primera etapa del franquisme va ser aconseguir l’autosuficiència econòmica, és a dir, l’autarquia. Per això, el règim va fomentar una política econòmica fonamentada en l’aïllament exterior i la substitució de la llibertat de mercat per la intervenció estatal en l’economia. Sempre sota la justificació d’un discurs de caràcter feixista i patriòtic. És a dir, la política autàrquica va ser una opció voluntària del franquisme i no va estar forçada pels danys provocats per la guerra o per factors externs. L’autarquia era el resultat d’un projecte polític totalitari conscient, el qual buscava la independència econòmica, sublimava l’aïllament i rebutjava el liberalisme.

Comerç exterior. El primer camp d’actuació de la política econòmica autàrquica va ser la reglamentació del comerç exterior. D’aquesta manera, les importacions i les exportacions van passar a ser completament controlades per l’Estat, i per a poder realitzar-ne calia una autorització administrativa. Amb aquesta mesura, el franquisme pretenia limitar al màxim els intercanvis amb l’exterior, de manera que van reduir-se les importacions a aquells productes que es consideraven imprescindibles.

El resultat d’aquestes restriccions, però, va ser l’encariment del preu dels productes que l’Estat havia d’importar i una gran escassetat de béns de consum. La manca d’abastaments va afectar també a les matèries primeres. Per exemple, les importacions de cotó per a la indústria tèxtil catalana al llarg de la dècada dels anys quaranta van oscil·lar entre els 50 i el 75% del volum previ a l’esclat de la Guerra Civil. També el subministrament elèctric va patir restriccions, fet que va comportar un notable descens de la producció industrial. El 1950, el 86% de la potència elèctrica instal·lada provenia de centrals elèctriques creades abans de la guerra, fet que contrastava amb l’increment de la demanda (més del 12% anual).

Així, la disminució dràstica del comerç exterior sota el total control del govern va afectar negativament a les economies dels sectors més dependents de les importacions. L’escassetat de productes va portar a la intervenció de l’administració que va passar a controlar la distribució de primeres matèries i dels productes més bàsics mitjançant l’establiment de cupos i la fixació dels seus preus oficials. Molts empresaris van haver de sortir-se de la legalitat i recórrer al mercat negre per aconseguir que les seves empreses funcionessin. Però, el mercat negre si bé solucionava en part els efectes del col·lapse de la producció, repercutia molt negativament en el poder adquisitiu de la població.

datos_postguerra.jpg

Indústria. Un segon àmbit d’actuació econòmica va ser el foment de la indústria, sobretot aquella que el règim considerava d’interès estratègic per assegurar la independència militar i política del Nuevo Estado. Una sèrie de lleis i de mesures polítiques van afavorir la creació d’empreses públiques i la nacionalització de sectors considerats indispensables. Però, en aquest context, el creixement de la indústria catalana durant la postguerra es va veure dificultat per les traves derivades de la política de discriminalització realitzada per l’administració franquista ja que la Llei d’Indústries d’Interès Nacional va donar avantatges a nous sectors productius i perjudicava a la “vella” industria catalana.

També es va fomentar el desenvolupament de les indústries de béns d’equip, que van rebre una ajuda pública continuada, fet que va derivar en l’increment de la despesa pública i en uns efectes deflacionistes considerables. Per exemple, el 1941, va crear-se la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE) i, el 1945, va nacionalitzar-se la Compañía Telefónica Nacional de España.

El 1941 va fundar-se l’Instituto Nacional de Industria (INI), organisme destinat a ser el promotor d’aquesta nova política industrial. l’INI va impulsar la creació d’un gran nombre d’empreses públiques, l’objectiu de les quals era la producció de béns que el sector privat no fabricava, ja fos per la manca de rendibilitat o perquè requerien unes despeses d’inversió excessivament altes. L’Estat va prioritzar les inversions en aquells sectors vinculats als interessos de la defensa militar: hidrocarburs, vehicles de transport, construcció naval, siderúrgia, etc. A més, en aquesta primera etapa del franquisme, van crear-se les principals empreses del grup: IBERIA (1943), Banco Exterior de España (1943), ENDESA (1944), ENHERM (1946), ENSIDESA (1949) i SEAT (1950).

La intervenció directa de l’Estat franquista en l’economia catalana va materialitzar-se en la reduïda instal·lació de l’INI i en les escasses i discriminades intervencions públiques com la creació de la fàbrica d’automòbils SEAT. El Plan de Regiones Devastadas gairebé no s’aplicà a Catalunya i les inversions públiques que es van concretar en la infraestructura van ser molt reduïdes en sectors tant bàsics com l’ensenyament, la sanitat i l’habitatge social. El 1951 es creava la FECSA després de la fallida de Barcelona Traction provocada a instància de Joan March i amb el suport del govern franquista.

Agricultura. El tercer àmbit d’intervencionisme estatal va afectar al sector agrari, el qual va veure com l’Estat regulava la seva producció, la comercialització, els preus i el consum de la majoria dels seus productes. Els baixos preus oficials van provocar un descens de la producció. Igualment, també va minvar la productivitat per hectàrees, la qual va arribar a situar-se durant els anys quaranta en nivells propis de començament del segle XX. Així, Espanya viurà una gran escassetat de blat i caldrà importar-lo des de l’Argentina. Va produir-se una notable restricció dels nivells de producció perquè els baixos preus oficials van fer que els petits propietaris tendissin a l’abandonament dels conreus i els grans i mitjans propietaris van practicar l’ocultació de la producció.

800px-Arando_-el_saucejo-.jpg

La política agrària autàrquica va propiciar que els grans i mitjans propietaris ocultessin bona part de les collites per distribuir-les després en el mercat negre, mentre que els petits propietaris difícilment podien eludir les quotes de lliurament obligatori. Més de la meitat de la collita espanyola de blat va anar a parar al mercat clandestí. Una ocultació tant gran de la producció només es podia donar amb la tolerància i la corrupció de les autoritats. La fixació dels cupos pel Servició Nacional del Trigo, a més, era força arbitrària. Les autoritats van trobar-se en més d’una ocasió amb l’escassa col·laboració dels pagesos a l’hora de lliurar els cupos de producció i amb molts petits propietaris i arrendataris que van preferir no sembrar cereals, com havien fet tota la vida, sinó farratge o deixar les terres per al pasturatge.

Conseqüències. El resultat de la política econòmica autàrquica va ser un profund estancament econòmic, caracteritzat pel col·lapse del comerç exterior, el descens dels nivells de producció i consum, un brutal retrocés en la capacitat adquisitiva i la disminució del nivell de vida de la població. A més, l’autarquia va suposar la distorsió del mercat capitalista i una frenada de les tendències modernitzadores que l’economia espanyola havia mostrat des dels inicis del segle XX, comportant a la vegada un distanciament amb els nivells de benestar dels països de l’Europa occidental. Si bé els països afectats per la Segona Guerra Mundial van trigar entre cinc i nou anys per recuperar els nivells econòmics de 1939, Espanya va trigar quinze anys a assolir els nivells de 1935.

Els germans Badia

dilluns, 20/06/2011

Els germans Miquel i Josep Badia, procedien d’una família pagesa de Lleida. En la dècada dels anys vint van traslladar-se a Barcelona. Miquel, partidari d’un nacionalisme radical, ja durant la Dictadura va afiliar-se a La Bandera Negra (dependent d’Estat Català). Acusat de participació en el complot de Garraf, al juny del 1925 va ser detingut i empresonat fins a la caiguda de la dictadura de Primo de Rivera, quan va ser amnistiat. Proclamada la República, va ser designat cap de les Joventuts d’Estat Català, secretari del conseller de la Generalitat Josep Dencàs, secretari general (desembre del 1933) i cap superior (març del 1934) dels serveis d’ordre públic, càrrec del qual va haver de dimitir. També intervindria en els fets del Sis d’Octubre. Exiliat a França, d’on va ser expulsat, es traslladaria a Amèrica, Alemanya, Bèlgica i, finalment, a Andorra. Amnistiat després del triomf del Front Popular, el 1936 va tornar a Barcelona on va dedicar-se a reorganitzar les joventuts d’Estat Català. El 28 d’abril va ser assassinat, juntament amb el seu germà Josep per pistolers de la FAI com a represàlia per la seva anterior campanya contra el pistolerisme.

germans_badia.jpg

Ara bé, aquesta biografia resta enfosquida pels seus coqueteigs amb el feixisme. Per això, coincidint amb el setanta-cinquè aniversari del seu assassinat, ens fem ressò del debat mantingut aquests dies pels historiadors Agustí Colomines i Fermí Rubiralta sobre la naturalesa feixista d’aquests personatges. Aquí teniu un extracte:

Agustí Colomines: “Sobre l’homenatge als germans Badia”

Des de fa anys que penso que la història d’aquest país està condicionada pel presentisme. Hi ha historiadors que es dediquen a justificar el present amb arguments històrics que no porten enlloc perquè són falsos […]. La història no és cap argument polític. Les comunitats es construeixen en el present i no pas en el passat. Ara bé, també és veritat que les comunitats no viuen sense identificacions. I aquí és on entra en joc el simbolisme, el ritual, la commemoració i la memòria. En fi, l’elaboració d’una tradició que empeny a l’adscripció, nacional o de grup. I la pregunta és si calia homenatjar els germans Badia com a part de la tradició nacionalista moderna. Crec que no, la veritat. Almenys aquests dos senyors no són part de la tradició política que servidor, adscrit políticament en la socialdemocràcia independentista, està disposat a assumir i a reivindicar. Com ja vaig plantejar en una conferència sobre el president Companys: “Una bella mort no justifica una vida”. Que els germans Badia fossin assassinats per la FAI, no vol dir que ells mateixos no fossin assassins i que no formessin part del nacionalisme radical fascinat per les ideologies, diguem-ne, fortes que predominaven durant el primer terç del segle XX.

[…] A Jaume Compte i el Partit Català Proletari, Imma Tubella va explicar la deriva comunista d’una part d’Estat Català. I a La Catalunya populista. Imatge, cultura i política en l’etapa republicana (1931-1939), Enric Ucelay-Da Cal va explicar molt bé que el populisme era el que va permetre unir en un mateix moviment polític representants de la burgesia industrial, de la petita burgesia i quadres de les organitzacions separatistes i obreres, amb Estat Català com a punta de llança “amada” de la causa nacional. Macià fou el líder que encarnà aquesta conjunció política, però amb crítiques molt severes d’aquells que en refusaven la tebior pragmàtica o l’aburgesament, segons fossin més purs o més esquerrans. A Estat Català hi van conviure, doncs, els que se sentien fascinats per l’estètica feixistitzant (predominants a Nosaltres Sols! i al Partit Nacionalista Català) i combatien els anarquistes, i els comunistes d’Estat Català Proletari, que, d’altra banda, van acabar sent un dels partits que van fundar el PSUC el 1936.

Fermí Rubiralta: “En defensa de Miquel Badia”

La coincidència enguany del 75è aniversari del seu assassinat ha contribuït a posar d’actualitat de nou la controvertida figura de Miquel Badia. I amb ell […], han tornat a aparèixer desqualificacions apriorístiques interessades que ja en el passat han portat, com deia Enric Ucelay, a donar més relleu a la desfilada de les JEREC el 22 d’octubre de 1933 que a l’acte fundacional de Falange a Madrid el cap de setmana següent.

És probable que diverses accions dels escamots de les JEREC i algunes de les actuacions de Miquel Badia el 1934 com a cap de l’ordre públic de la Generalitat, foren, des d’un punt de vista ètic, execrables i condemnables. Però, com que la ciència històrica no té com a objectiu el judici ètic i sí, en canvi, situar el personatge a les coordenades del seu moment i espai concret, una de les conclusions del nostre treball seria que no es pot considerar Badia com el líder d’un moviment feixista a la catalana.

És indubtable que en el seu modus operandi hi trobem aspectes coincidents amb alguns trets dels moviments feixistes de l’època. Però, […] totes aquestes expressions són presents també a d’altres moviments del moment. La presència d’una faramalla militarista n’és una, d’aquestes expressions. Però, a diferència, per exemple, de les joventuts socialistes unificades, el vestuari dels escamots no incorporava cap corretjam, […] com també apareix al dibuix adjunt que distorsiona el seu vertader uniforme, prenent com a model el de les SA.

[…] L’actuació dels escamots no arribà mai, a diferència de les patrulles de control, a provocar cap mort […]. la violència emprada s’exercia des de la legalitat i la defensa de les institucions […]. No s’acostuma a acusar de formar una “colla d’assassins” el cap de policia d’un país on impera l’estat de dret, com era la realitat de la Catalunya de l’any 1934.

A més que, com conclou el catedràtic Balcells, les formacions del moviment obrer “no els veien com a elements portadors del feixisme, que era el gran enemic a Europa del socialisme i el comunisme” […]. La pràctica totalitat de les joventuts ensinistrades pels germans Badia no sols combateren el feixisme durant la guerra civil, sinó, més enllà, des de les files del FNC.

Agustí Colomines: “Els Badia i l’excepcionalitat catalana”

Si el modus operandi coincidia amb els moviments feixistes i moltes de les coses que deien sobre la catalanitat també s’hi assemblaven, la meva observació que EC i els Escamots tenien característiques pròpies dels moviments feixistitzants no devia ser tan desafortunada […]. Que el nacionalisme català dels germans Badia els allunyés del feixisme espanyol no vol dir que ells i molts altres separatistes catalans no sucumbissin a la temptació totalitària. O és que a Catalunya els qui van ser seduïts pels ideals totalitaris feixistitzants tan sols eren els espanyolistes i, per tant, els franquistes? Hauria estat rar, oi? Tant és si hi ha un interès pervers a donar més relleu a la desfilada de les JEREC del 22 d’octubre del 1933, que tenia una estètica feixista evident, que a l’acte fundacional de Falange a Madrid del cap de setmana següent, perquè la desfilada va existir. L’interès és actual i, en canvi, el fet és del passat però ben real i té el valor que va tenir aleshores. És legítim, doncs, d’equiparar l’una cosa i l’altra per molt que les JEREC i la Falange fossin grups que s’enfrontessin ells amb ells. Tampoc no és estrany d’equiparar la violència dels Escamots amb la de les Patrulles de Control.

La immigració a Catalunya en el segle XX: les migracions massives dels anys del desarrollo (1960-1975)

dimarts, 31/05/2011

Amb l’abandonament de l’autarquia i el retorn a un sistema econòmic liberal per part del govern franquista i, especialment, amb l’immens esforç del conjunt de la societat espanyola, l’Estat espanyol i, de forma destacada, Catalunya, van anar sortint de la negra nit de la postguerra i del racionament. Els migrants van ser un dels protagonistes més destacats d’aquest fals miracle econòmic hispà gràcies al seu esforç al marxar a viure a un altre lloc, a la seva lluita per la supervivència i, especialment, al seu treball. Els que havien marxat a l’estranger van retornar els seus estalvis en forma de divises, però els que van desplaçar-se a Catalunya també van enviar part dels seus guanys als seus pobles d’origen contribuint al progrés econòmic de l’Estat.

Quadre 10. Creixement demogràfic per municipis (1940-1965)

Municipis 1940 1950 1960 1965 Creixement absolut
Barcelona 1.081.175 1.280.179 1.557.863 1.655.603 + 574.428
Badalona 48.284 61.654 92.257 125.002 + 76.718
Cornellà 8.214 11.473 24.714 53.049 + 44.835
L’Hospitalet de Llobregat 51.249 71.580 122.813 180.140 + 128.891
El Prat de Llobregat 8.941 10.401 14.131 20.286 + 11.345
Sant Adrià de Besòs 8.342 10.227 15.801 22.515 + 14.173
Sant Boi de Llobregat 10.310 10.811 19.968 29.191 + 18.881
Santa Coloma de Gramenet 17.318 15.281 32.590 58.165 + 40.847

FONT: Elaboració pròpia, a partir de: MOLINERO, Carme i YSÀS, Pere. “La població catalana de la postguerra, creixement i concentració (1939-1950)”. Publicat a: L’Avenç nº 102 (1987); i RIQUER, Borja de i CULLA, Joan B. El franquisme i la transició democràtica (1939-1988). Edicions 62. Barcelona, 1989.

Si durant les dècades de 1940 i 1950 va produir-se la recuperació del creixement demogràfic català amb l’augment del creixement natural i per la represa del moviment migratori, el veritable boom d’aquest fenomen encara estava per arribar quan des de l’any 1957 el règim va haver de liberalitzar definitivament els moviments de població pel territori i cap a l’exterior –França, Suïssa, Alemanya, etc.–. En global, el moviment migratori entre els anys 1950 i 1975 va comportar l’arribada al país de 1.400.000 immigrants, una xifra de rècord. El període de màxima immigració va ser la dècada dels anys seixanta amb l’arribada anual de 72.000 immigrants de mitjana enregistrada, recollint la tendència iniciada en els cinquanta i que es perllongaria durant el primer quinquenni de la dècada dels setanta –amb una mitjana anual de 45.000 nouvinguts–. Si en el període anterior destacàvem el pes dels individus actius, joves i solters, des de 1960 anirà produint-se una generalització del fenomen migratori entre tots els espectres demogràfics. I és que la demanda de mà d’obra que va generar l’arrencada econòmica dels anys seixanta no podia cobrir-se només amb el creixement natural del Principat. A més, amb la seva presència els immigrants van contribuir a modificar l’estructura d’edat, intervenint directament en l’anomenat baby boom dels anys seixanta que va rejovenir el país.

Catalunya seguia sent una terra amb demanda de mà d’obra especialment en el camp de la indústria del metall i la construcció i la immigració venia a ocupar els rengles més baixos d’aquests sectors. Els efectes del desarrollismo van donar lloc a un creixement econòmic accelerat que va canviar la fisonomia de l’economia catalana. Per sectors, l’agricultura baixa fins al 6,4% de la població activa el 1975, la indústria ocupa el 51% dels treballadors i els serveis al 40,7%. Aquesta reestructuració del món laboral a Catalunya no hauria estat possible sense l’arribada de mà d’obra des de la resta de l’Estat, ara ja sense traves per part del règim. Així, el sector del metall va viure una època expansiva amb la popularització i extensió de la indústria de l’automòbil al país (SEAT), l’electrificació d’equipaments i l’expansió dels electrodomèstics. La construcció, per la seva banda, també va créixer amb força, tant en el cas dels habitatges per a la població en expansió com en les edificacions industrials amb la proliferació de polígons.

Quadre 11. Naturalesa dels habitants de Barcelona per districtes municipals (1963)

Districte Barris Nascuts a Catalunya Nascuts fora de Catalunya
I Barceloneta, Ribera, Ciutat Vella 64,5% 35,5%
II Poble-Sec, Montjuïc, Can Tunis 25,42% 74,58%
III Sarrià, Bonanova, Sant Gervasi, les Tres Torres, el Putxet 73,77% 26,23%
IV Dreta de l’Eixample, Sant Pere 48,6% 51,4%
V Raval 30% 70%
VI Esquerra de l’Eixample 55% 45%
VII Sants, Hostafrancs, la Bordeta 54,59% 45,41%
VIII Gràcia, la Salut, el Coll, Vallcarca 69,62% 30,38%
IX Sagrera, Sant Andreu, Camp de l’Arpa, Verdum, Roquetes, la Trinitat, Vilapicina 19% 81%
X Clot, Verneda, Poblenou 42,7% 57,3%
XI Les Corts, Esquerra de l’Eixample 77,78% 22,22%
XII Sagrada Família, Guinardó, Carmel, Horta 57,4% 42,6%

FONT: EQUIPO DE ESTUDIOS DE CÁRITAS DIOCESANA. Visión sociográfica de Barcelona, 1965. Citat a: RIQUER, Borja de i CULLA, Joan B. El franquisme i la transició democràtica (1939-1988). Edicions 62. Barcelona, 1989.

Per aquest període podem parlar d’una màxima concentració de la immigració en les àrees urbanes –ara ja metropolitanes– en la mesura que al voltant de la ciutat de Barcelona van anar formant-se grans conurbacions, conseqüència de la saturació de la capital que veu l’inici de l’alentiment de la immigració que es desplaça cap als municipis immediats o propers. Al costat de les ja creixents Badalona i l’Hospitalet de Llobregat, poblacions com Santa Coloma de Gramenet, Sant Adrià del Besòs o Cornellà, entre d’altres, van esdevenir veritables ciutats dormitori duplicant o triplicant els seus habitants empadronats i, a poc a poc, enclavament de nous polígons industrials. La presència de nouvinguts, però, afectaria la pràctica totalitat del territori –els immigrants andalusos, per exemple, van arribar a ser presents en 700 dels 940 municipis catalans–. Entre totes les comarques catalanes, les més afectades per la immigració van ser el Barcelonès i el Baix Llobregat –on el 1970 el 52,9% de la població total era d’origen immigrant–. L’entramat familiar sobre el qual es recolzaven aquests moviments de població afavorien l’agrupament dels conterranis en les mateixes poblacions. En paral·lel, segueix observant-se el despoblament de les àrees rurals catalanes en favor del món urbà.

En el cas de Barcelona, en aquest període apareixen les noves formes d’assentament de la població que definirien per molts anys la Barcelona immigrant: els grups de polígons i habitatges socials, tant de promoció pública –Obra Sindical del Hogar, Ministerio de la Vivienda, Govern Civil, Patronat Municipal de l’Habitatge– com de semipública o privada. Aquestes van articular-se de forma urgent per eradicar nuclis de barraquisme o donar aixopluc a immigrants procedents d’indrets d’acollida –com el tristament citat Palau de les Missions–, d’inundacions o d’obres de remodelació urbana. Bona part d’aquests habitatges, concentrats a Montjuïc, Sant Martí i Sant Andreu, arribarà a ser considerat com un “barraquisme vertical” i objecte de denúncia i reivindicacions veïnals. Per barris, Ciutat Vella i Montjuïc, juntament amb els de la perifèria nord i est de la ciutat configuraven la Barcelona dels immigrants.

L’any 1970, el 37,7% dels residents a Catalunya no hi havia nascut, això sense comptar els desplaçats interiors des del camp a la ciutat. Aquesta proporció és la màxima observada al llarg de tot el segle i cal considerar que una part important dels 62,3% d’habitants nascuts a Catalunya estava constituïda per fills d’immigrants, ja fossin antics o recents. Per regions, els immigrants andalusos eren els més nombrosos amb diferència (16,5% del conjunt de la població catalana). Si bé els procedents de les zones tradicionals com l’Aragó (3,4%), Múrcia (2,7%) i el País Valencià (2,2%) encara eren importants, havien perdut el pes que tingueren anteriorment mentre que destacaven els contingents arribats d’Extremadura (2,9%) i de les dues Castelles i Lleó (6,1%).

Quadre 12. La immigració per regions d’origen a Barcelona i al conjunt de Catalunya (1961-1965)

Immigrants a la província de Barcelona (1961-1965) Immigrants a Catalunya (1962-1965)
Andalusia 211.594 51,8% 217.064 52,2%
Lleó i les dues Castelles 68.195 16,7% 70.447 17%
Extremadura 45.813 11,2% 48.661 11,7%
Aragó 22.893 5,6% 24.870 6%
Múrcia i Albacete 18.901 4,6% 17.574 4,2%
Galícia 17.612 4,3% 16.404 4%
País Valencià 10.049 2,4% 10.406 2,5%
Altres 13.486 3,4% 10.056 2,4%

FONT: Elaboració pròpia, a partir de: HIGUERAS, A. M. La emigración interior en España (1961-1965) i BANCA CATALANA. La migració a Catalunya. Citat a: RIQUER, Borja de i CULLA, Joan B. El franquisme i la transició democràtica (1939-1988). Edicions 62. Barcelona, 1989.

Quadre 13. Els immigrants a Catalunya en relació a la província  d’origen (1970)

Província Residents a Catalunya Província Residents a Cat. / Província d’origen
Granada 166.327 Terol 36,63%
Jaén 150.330 Almeria 33,95%
Córdova 144.631 Osca 25,84%
Almería 127.321 Jaén 22,74%
Múrcia 106.979 Granada 22,68%
Badajoz 99.747 Córdova 19,97%
Sevilla 97.524 Sòria 19,91%
Màlaga 84.313 Badajoz 14,51%
Terol 62.367 Conca 14,44%
Osca 57.417 Múrcia 12,85%

FONT: CABRÉ, Anna i PUJADAS, Isabel. “La població: inmigració i explosió demogràfica”. Dins: J. NADAL, J. MALUQUER, C. SUDRIÀ i F. CABANA (Dirs.). Història econòmica de la Catalunya contemporània (vol. 5). Ed. Enciclopèdia Catalana. Barcelona, 1989.

Òbviament, els contingents immigratoris dels anys seixanta i setanta ja no eren majoritàriament ni represaliats de guerra ni antics partidaris del bàndol republicà, sinó que eren víctimes d’una altra derrota: la pèrdua de l’esperança en progressar econòmicament en els seus pobles d’origen. Eren persones que van mantenir la seva residència durant les penúries econòmiques tot confiant en que les coses millorarien en algun moment i que, militants o no de l’antifranquisme, van acabar perdent tota esperança en la reforma agrària. L’evolució del món camperol espanyol, dominat encara pels grans propietaris va expulsar molta gent cap a les ciutats, i fins i tot molts petits i mitjans propietaris van veure’s impulsats a emigrar de les seves terres per fugir de la ruïna que els amenaçava en iniciar-se el procés de mecanització del camp.

La immigració a Catalunya en el segle XX: la llarga postguerra (1939-1959)

divendres, 27/05/2011

Amb l’exili que es produeix al final de la Guerra Civil, Catalunya es converteix de nou en terra d’emigració, tot i que només per un breu espai de temps. Es calcula que prop de 440.000 persones van creuar la frontera francesa a primers de l’any 1939 procedents de Catalunya, la meitat de les quals ja mai més retornarien a Espanya. Entre aquest gruix d’exiliats hi havia aproximadament 60.000 catalans.

Els refugiats de guerra que van restar a Catalunya van haver d’emprendre el camí de retorn cap a casa seva. Com a desplaçats de guerra que s’havien instal·lat a la rereguarda republicana passaven a ser sospitosos davant els ulls dels règim franquista que va tractar-los sense cap mirament perquè “continuando en esta ciudad familias de refugiados y evacuados de poblaciones ya liberadas y que indebidamente ocupan viviendas ajenas, agravando además con su presencia el problema de la alimentación benéfica que con tanto celo distribuyen los camaradas de “Auxilio Social” se les advierte la obligación de presentarse en las oficinas de “Evacuación de Refugiados” donde previos los trámites necesarios y la aprobación de la autoridad militar, les será facilitado un pase para el regreso a sus respectivas procedencias”. Els refugiats havien perdut el dret a residir on volguessin dins de l’Estat espanyol i eren obligats a tornar al lloc de sortida, segurament per la seva condició de “rojos” sospitosos.

La Catalunya de postguerra restava convertida en un niu de misèria. De la prosperitat, riquesa i desenvolupament pròpies de l’època contemporània es passava a la pobresa i el racionament. Així, si bé els salaris tornaven per decret als nivells de 1936, els preus no van deixar de pujar i la fam que ja s’havia fet present durant la guerra per la manca de productes bàsics no va fer més que agreujar-se ja que amb els excedents de producció arribats de la “zona nacional” no n’hi havia suficient per abastir tot l’Estat. I la solució econòmica autàrquica que va emprendre el règim encara empitjoraria més les coses al no poder recórrer a la importació de productes de l’estranger. La solució a la manca de productes seria l’intervencionisme econòmic mitjançant el racionament, fet que només va servir per estimular el mercat negre fomentant l’estraperlo. La gana s’instal·laria a Catalunya durant molts anys i amb ella reapareixerien malalties desaparegudes anteriorment com la tuberculosi i el tifus.

Durant els anys quaranta, la immigració procedent de fora de Catalunya va continuar tot i que les autoritats franquistes portaven a terme una política obertament contrària a les migracions cap a les grans ciutats. Així, ja des de la més immediata postguerra van reprendre’s les migracions anteriors a 1936. Les xifres dels saldos migratoris mostren aquesta imatge de represa desigual a Catalunya: les àrees urbanes rebran immigrants, i les àrees rurals n’expulsarien. Per tant, migracions interiors de catalans i migracions peninsulars conviurien com havia passat anteriorment. Les males condicions de vida en serien l’impuls més evident, però per força n’hi havien d’existir d’altres de complementàries ja que la misèria econòmica era general a tot l’Estat. Així, especialment des de 1946, arribarien a Catalunya un nombre molt important d’immigrants que abandonaven la seva terra cercant un lloc de treball, responent a les necessitats de la indústria catalana que insistia en la manca de mà d’obra per a les seves fàbriques, especialment en el camp del tèxtil que tenia un ampli mercat per abastir. La manca de mà d’obra va convertir-se en “motivo que ha obligado a los organismos correspondientes a autorizar, en forma metódica, la inmigración y, de forma prudencial, el trabajo de las mujeres casadas”.

Quadre 6. La immigració, clau de la recuperació demogràfica catalana (1940-1950)

1940 1950 Increment Creixement natural Immigració
Barcelona 1.931.875 2.232.119 15,54% 58.338 241.906
Tarragona 339.299 356.811 5,16% 13.655 3.857
Girona 322.360 327.321 1,53% 1.259 3.702
Lleida 297.440 324.062 8,95% 17.370 9.252
CATALUNYA 2.890.974 3.240.313 12,08% 90.622 258.717

FONT: RIQUER, Borja de i CULLA, Joan B. El franquisme i la transició democràtica (1939-1988). Edicions 62. Barcelona, 1989.

Quadre 7. El creixement de la població catalana (1941-1975)

Creixement Catalunya Creixement natural Immigració Increment població
1941-1945 182.280 21.406 160.874 6,31%
1946-1950 167.059 71.215 95.844 5,44%
1951-1955 293.871 93.994 199.877 9,07%
1956-1960 391.595 151.598 239.997 11,08%
1961-1965 567.628 213.466 354.162 14,46%
1966-1970 629.160 262.880 366.280 14,00%
1971-1975 640.224 308.393 231.831 12,50%
TOTAL 2.771.817 1.122.952 1.648.865 72,86%

FONT: Elaboració pròpia, a partir de: CABRÉ, Anna i PUJADAS, Isabel. “La població: immigració i explosió demogràfica”. Dins: J. NADAL, J. MALUQUER, C. SUDRIÀ i F. CABANA (Dirs.). Història econòmica de la Catalunya contemporània (vol. 5). Ed. Enciclopèdia Catalana. Barcelona, 1989.

El 1940 Catalunya tenia una població de 2.890.974 habitants, segons dades censals, xifra que suposava un estancament demogràfic respecte al creixement anterior com a conseqüència dels efectes de la Guerra Civil, però durant la dècada dels anys quaranta ja podem observar un creixement considerable fins arribar als 3.240.313 habitants amb un increment de 349.339 habitants i un saldo migratori positiu de 258.717 persones (el 8,94%), el que suposava un increment del creixement natural i, especialment, una represa del corrent migratori que ja superava el produït durant els anys deu, recuperant el ritme de creixement aturat durant la crisi econòmica de la dècada dels anys trenta.

La immigració dels anys quaranta i cinquanta va caracteritzar-se pel pes específic dels grups d’adults joves (de 15 a 34 anys) en el seu conjunt. Així, entre els nouvinguts destacaven els individus actius, joves i solters, però la quantitat d’homes i dones resultaria força equilibrada en contra de la creença general del paper masculí com a pioner de la immigració. El nombre de majors de 66 anys, és a dir gent inactiva, era certament insignificant (2,14%). Per tant, els immigrants eren majoritàriament contingents de gent activa que venia a treballar al país.

Els emigrats arribats a Catalunya en la postguerra procedien de les zones més deprimides de l’Espanya rural. Cal destacar que la procedència regional de la immigració va experimentar un canvi en aquest període, passant per primer cop del component murcià majoritari a la preponderància del component andalús. El 1957, la meitat dels immigrants arribats a Catalunya serien d’origen andalús, seguits pels procedents d’Extremadura, Castella la Nova i Aragó, a més dels immigrants procedents de les àrees interiors catalanes que encara protagonitzaven l’èxode rural. Per exemple, el 1950 a la ciutat de Barcelona si bé l’àrea llevantina (València i Múrcia) continua sent el primer lloc d’origen de la població no-catalana resident amb el 9,44% dels habitants –retrocedint del 10,19% de 1940–, la població d’origen andalús passa a representar el 7,01% –quan el 1940 només suposava el 4,36%–.

Els immigrants van distribuir-se de forma molt desigual en el territori català, esdevenint la regió de Barcelona, la franja litoral i els eixos fluvials del Llobregat i el Ter les àrees que van rebre el major volum d’aquestes migracions, és a dir: les àrees més industrialitzades. La població barcelonina continuava augmentant el seu pes relatiu al conjunt català en aquest període. Dels 349.339 nous habitants, 300.244 corresponen a la província de Barcelona. Els nuclis urbans de l’àrea metropolitana de Barcelona, i en conjunt de la província, experimenten un gran creixement gràcies a la immigració. Així, el 1950 el 78,04% de la població barcelonina viu als disset municipis de més de 10.000 habitants de la província –que en el seu conjunt representen el 53,76% de la població total de Catalunya–. Als anys quaranta el creixement relatiu va ser superior al cinturó industrial que a la pròpia Barcelona: és l’inici del gran creixement de municipis com l’Hospitalet de Llobregat, Cornellà, Terrassa, Sabadell, Santa Coloma de Gramenet, i Badalona, que són els municipis de màxim creixement del període i ho seguiran sent en la dècada de 1960. Per exemple, el 1950 a l’Hospitalet de Llobregat trobem 16.780 immigrants per una població total de 71.580 habitants.

Quadre 8. Distribució segons l’origen de la població dels municipis barcelonins amb més de 10.000 habitants (1950)

Població Total Nascuts al propi municipi Nascuts a altres municipis de la província Nascuts a altres províncies Immigració
Barcelona 1.280.179 47,81% 6,13% 44,3% 52,19%
Badalona 61.654 44,95% 15,86% 38,4% 55,06%
Cornellà 11.473 27,5% 29,12% 42,33% 72,5%
Granollers 15.480 45,9% 27,13% 26,38% 54,1%
L’Hospitalet 71.580 24,01% 25,78% 49,03% 75,99%
Igualada 16.945 52,68% 22,05% 24,64% 47,32%
Manresa 40.452 43,62% 25,88% 29,78% 56,37%
Mataró 31.642 52,85% 17,52% 28,47% 47,16%
El Prat de Llobregat 10.401 37,39% 17,23% 44,57% 62,61%
Sabadell 59.494 46,46% 17,98% 34,58% 53,55%
Sant Adrià 10.227 26,95% 28,57% 43,31% 73,05%
Sant Boi 10.811 34,29% 29,59% 35,54% 65,71%
Santa Coloma 15.281 25,99% 33,49% 39,58% 74,01%
Terrassa 58.880 40,65% 13,16% 45,5% 59,36%
Vic 16.975 55,69% 27,66% 16,54% 44,31%
Vilafranca del Penedès 11.177 46,41% 25,56% 27,21% 53,59%
Vilanova i la Geltrú 19.483 50,73% 12,61% 35,99% 49,27%

FONT: MOLINERO, Carme i YSÀS, Pere. “La població catalana de la postguerra, creixement i concentració (1939-1950)”. Publicat a: L’Avenç nº 102 (1987).

A la ciutat de Barcelona, el 1945, el 43% dels censats eren nascuts a la ciutat, el 16,7% procedia de la resta de Catalunya i el 30,3% procedia d’altres províncies espanyoles. Les pautes de l’assentament a la ciutat en els anys quaranta i cinquanta diferien poc respecte dels anys anteriors a la Guerra Civil. Els immigrants es concentraven majoritàriament als districtes de caràcter popular i obrer de Ciutat Vella, Sants, Nou Barris, Gràcia i Poblenou. Cal destacar, però, la consolidació i ampliació de les àrees de barraquisme a Montjuïc, el Somorrostro i el Camp de la Bota, a més de l’aparició de nous nuclis al Carmel, al Guinardó i a algunes zones de Sants i les Corts. Tot això sumat a l’aparició de vivendes d’autoconstrucció, especialment a Sant Andreu. El problema de l’habitatge i la proliferació del barraquisme, com veurem amb detall més endavant, serà un dels principals problemes a que hauran de fer front els nouvinguts.

En qualsevol cas, aquestes arribades sempre respondrien a unes xifres de mínims ja que parlem de migracions enregistrades ja fos a través dels censos o dels padrons municipals i, per tant, no comptabilitzen les migracions “il·legals”. Com és lògic, aquells nouvinguts que van arribar a Catalunya en els anys quaranta per instal·lar-se en una barraca, en una cova o de rellogats il·legals no van donar-se d’alta en el padró. Per tant, considerem que fins els anys seixanta aquestes xifres de les migracions les hauríem de qualificar d’immigració mínima –i, d’igual manera, a l’hora d’analitzar les xifres dels anys seixanta haurem de tenir en compte que molts immigrants es donaven d’alta quan regularitzaven la seva situació habitacional després de portar ja diversos anys al país i perquè el règim va deixar de perseguir les migracions el 1957–.

La immigració va convertir-se en una de les principals causes del creixement econòmic català i de la recuperació del nivell de vida en els anys cinquanta. Els immigrants haurien d’acceptar qualsevol feina, en les condicions que fos. No tenien gaire possibilitats d’escollir perquè eren un grup de persones sense o amb pocs estudis, inclús alguns d’analfabets, sense contactes personals i amb una qualificació laboral molt baixa sense experiència prèvia en les ocupacions industrials. Els homes podien fer de peons a la construcció o a les fàbriques industrials i les dones com a empleades de la llar o minyones. A més, van provocar un impuls “cap amunt” de part dels autòctons en ocupar aquests esglaons més baixos de l’oferta laboral ja que en engrandir amb la seva presència la força productiva i certes indústries els autòctons passaven a ocupar càrrecs de responsabilitat. La major part de la població activa catalana treballava en aquest període en el sector secundari. Relacionant aquestes dades amb les dels municipis amb percentatges més elevats d’immigració podem concloure que la immigració s’ocupava primer en el sector de la construcció i després anava passant a altres sectors productius dels sectors secundari o terciari. D’altra banda, aquest procés continuat de migracions faria que amb l’arribada de nous immigrants per ocupar els estrats més baixos s’impulsés cap amunt les primeres onades de la postguerra.

Quadre 9. Classificació de la població activa dels municipis barcelonins de més de 10.000 habitants segons l’activitat (1950)

Agricultura Indústria Construcció Comerç Transport Serveis
Barcelona 1,41% 41,46% 8,88% 15,54% 6,94% 22,83%
Badalona 4’98% 65,71% 5,66% 7,34% 5,49% 12,17%
Cornellà 11,74% 58,44% 10,16% 5,49% 2,55% 6,13%
Granollers 10,77% 54,17% 4,95% 12,17% 3,35% 10,63%
L’Hospitalet 8,6% 51,48% 12,37% 9,14% 4,73% 10,73%
Igualada 5,2% 62,63% 6,02% 9,95% 3,82% 9,73%
Manresa 5,72% 0,58% 4,31% 7,75% 5,86% 14,57%
Mataró 9,97% 60,38% 3,35% 7,58% 2,9% 13,99%
El Prat de Llobregat 23,39% 52,65% 4,95% 5,62% 5,19% 7,29%
Sabadell 2,51% 72% 3,58% 6,6% 2,42% 10,44%
Sant Adrià 4,84% 51,67% 10,63% 6,55% 7,15% 10,13%
Sant Boi 19,49% 41,88% 7,44% 4,49% 3,36% 19,76%
Santa Coloma 5,51% 52,14% 9,05% 6,66% 6,85% 7,93%
Terrassa 3,44% 70,03% 5,48% 5,9% 2,37% 9,12%
Vic 11% 47,31% 6,28% 9,27% 6,19% 17,1%
Vilafranca del Penedès 13,75% 33,11% 5,84% 16,93% 6,72% 18,16%
Vilanova i la Geltrú 12,16% 59,43% 6,13% 4,85% 8,67% 6,42%

FONT: Elaboració pròpia a partir de: MOLINERO, Carme i YSÀS, Pere. “La població catalana de la postguerra, creixement i concentració (1939-1950)”. Publicat a: L’Avenç nº 102 (1987).

Salaris minsos i dificultats per viure en condicions dignes. Així les coses, per què aquestes persones van buscar l’aventura de la immigració cap a Catalunya? La manca d’esperances de millora per part dels sectors més humils de la societat, especialment dels vençuts en la guerra, va ser el que va impulsar el nou èxode que mica en mica aniria incrementant-se, en paral·lel a la normalització de les comunicacions i els transports. Els antics partidaris del bàndol republicà, si s’havien lliurat d’anar a la presó, molts cops tenien dificultats per trobar feina, especialment a les àrees rurals, i molts d’ells van pensar que la millor opció era començar de nou en un lloc on fossin uns desconeguts no marcats per les seves antigues conviccions polítiques i es trobessin protegits de les represàlies que van patir els republicans en la postguerra. Les ciutats esdevenien així el territori perfecte per passar desapercebuts l’aiguat repressiu. Davant aquesta realitat les autoritats franquistes tancarien les fronteres i restringirien els moviments de població pel territori per facilitar les tasques repressives. Segons la historiadora Ángela Cenarro:

aquellos que volvían al pueblo en situación de libertad no podían cambiar de residencia, pues se había establecido que por guardia civil pueblos o alcaldes se llenará ficha clasificadora, lo que hacía evidente que las comunidades locales actuaron como auxiliadoras del control y la clasificación social que ejercían las autoridades franquistas centrales […] no es difícil atisbar que por debajo de las razones económicas, que se hacen explícitas [a les sol·licituds d’emigració], subyacen otro tipo de motivaciones que tienen que ver con las experiencias personales vividas durante la guerra, como la pérdida o el encarcelamiento de familiares, la fuerte enemistad surgida con ciertas familias del pueblo o la inhabilitación profesional motivada por los antecedentes izquierdistas.

Les autoritats franquistes limitarien de forma permanent la llibertat de residència, especialment a les grans ciutats de l’Estat perquè, com descriu l’historiador Francisco Moreno Gómez: “en medio de la aglomeración se hacía difícil mantener las vigilancias reglamentarias de la libertad condicional. Así pues, para dirigirse a estas ciudades había que demostrar vínculos con ellas anteriores al 18 de julio de 1936, además de otros variados informes. La Subdirección General [del Servicio de Libertad Vigilada] de Madrid llegó a precisar toda una relación de localidades y zonas prohibidas como lugar de residencia para los liberados. Se solicitaba también a las Juntas Provinciales que designaran las zonas o lugares prohibitivos en cada provincia, de manera que los pudiera tener en cuenta la Subdirección General y la Comisión Central a la hora de fijar los lugares de residencia de los confinados. Por supuesto eran zonas prohibidas todas la limítrofes con las fronteras de Portugal, Francia y Gibraltar”.

Els candidats a immigrants deixaven de ser lliures d’anar allà on volguessin, fins i tot dins del territori espanyol, donant lloc a un nou fenomen: l’aparició de la figura de l’immigrant espanyol il·legal –o “sense papers”– en la pròpia Espanya per la dificultat per obtenir la documentació necessària que permetés el canvi de residència. Així, les migracions dins de l’Estat van ser constantment interferides i les detencions d’“il·legals” esdevingueren una constant fins a l’any 1957. D’aquesta manera, els ajuntaments franquistes molts cops van respondre davant del fenomen de la immigració amb deportacions cap al lloc d’origen com es pot observar en el següent document:

El esfuerzo de la Municipalidad no se ha limitado a desarrollar y arraigar el sentimiento de hermandad entre los vecinos del Municipio, sino que lo ha expansionado hacia los que, atraídos por la fama industrial de que goza, adquieren el carácter de inmigrantes y que a causa de no encontrar trabajo continúan en estado de indigencia en que se hallaban al salir de sus respectivos pueblos […]. Este problema inmigratorio tiene una importancia extraordinaria y absorbe gran cantidad de medios personales y económicos de carácter municipal […]. El Ayuntamiento acoge a estos náufragos hasta que obtienen una colocación y de no encontrarla después de un tiempo prudencial, los repatría a su punto de origen.

Mancat de cap mena de drets, els immigrants restaven sotmesos a l’arbitrarietat de les autoritats. L’acció més espectacular la portaria a terme el Govern Civil de Barcelona que el 1945 habilità l’antic Palau de les Missions de Montjuïc com a camp de concentració per aquests immigrants il·legals que arribaven a Barcelona sense casa ni feina fixa –anomenant-lo Centro de Clasificación de Indigentes–. Les ordres del governador civil, Felipe Acedo Colunga eren les següents: “se impedirá en lo sucesivo la entrada y la subsiguiente permanencia en sus respectivos términos municipales de aquellas personas que por no tener domicilio tuvieren que recurrir a la vivienda no autorizada debiéndolos remitir a este Gobierno Civil para su evacuación por el servicio que se encuentra a este efecto establecido”. Així, entre 1952 i 1957 van ser deportats 15.000 “sense papers”cap als seus llocs d’origen a la resta d’Espanya, molts d’ells detinguts a les estacions de la ciutat de Barcelona tal i com arribaven des dels seus llocs d’origen. Ara bé, totes aquestes mesures repressives servirien relativament de ben poc i els immigrants anirien arribant en un degoteig continuat a Catalunya on trobaven feina i amb el temps podien arribar a instal·lar-se en un habitatge legal.

La immigració a Catalunya en el segle XX: de l’èxode rural a les primeres migracions peninsulars (1877-1939)

dijous, 26/05/2011

El primer cens modern espanyol, realitzat el 1857, donava a Catalunya una població de 1.652.291 habitants; el 1877 la població havia crescut fins els 1.752.033 i el 1900 ja era de 1.966.382 persones. El país es dividia geogràficament en dues grans àrees: la litoral o industrial i la continental o rural. A més, ja des de la segona meitat del segle XIX estava clarament definida la macrocefàlia barcelonina –el 1877 amb 353.853 habitants constituïa el 17,3% de la població catalana, arribant al 24% i 544.137 habitants el 1900–. Per tant, Catalunya comença a entrar en el règim demogràfic modern en aquest període, el que comportaria, com a la resta dels països industrials europeus, un èxode del camp cap a la ciutat.

Respecte de les migracions, cal remarcar que fins a finals del segle XIX Catalunya era terra d’emigrants. Molts d’ells sense sortir de Catalunya, d’altres marxant cap a l’Amèrica Llatina –colonial i independent–. Catalunya va créixer en habitants al llarg de la centúria, però aquests es concentraven majoritàriament a l’entorn de la ciutat de Barcelona i els saldos migratoris del país resultaven invariablement negatius. El que es produïa a nivell intern del país era un moviment de la població que anava de la muntanya al pla i de les àrees rurals a les zones urbanes buscant fer fortuna en les grans ciutats en procés d’industrialització. En paraules de l’historiador Jaume Vicens Vives: “L’estímul dels sous elevats promogué el començament del gran trasbals demogràfic català contemporani, caracteritzat, com arreu de l’Europa occidental, per l’emigració del camp a la ciutat i la transformació del pagès en obrer. Considerables masses humanes canviaren d’horitzons. Aquest fenomen es veié afavorit pel desenvolupament dels mitjans de transport des del regnat d’Isabel II: els ferrocarrils i les carreteres, pujant muntanya amunt, estengueren la xarxa que havia de xuclar cap a la indústria o l’emigració la sang de la pagesia catalana”.

Tot i així, en el període 1857-1877 encara van marxar de Catalunya 68.910 persones més de les que van arribar des de fora i el percentatge de no-catalans residents al país era només del 1,25%. Per tant, Catalunya era en aquest període una terra de sortida i no pas d’entrada d’immigrants. Seria cap a finals de la centúria quan les coses començarien a canviar i de l’Aragó i el País Valencià arribarien els primers grans contingents d’immigrants que convertirien Catalunya en un país receptor net de població en els següents cent anys. El resultat d’aquest procés seria que en el període 1877-1900 la tendència migratòria ja s’havia invertit, donant un saldo positiu  de 83.004 persones –el 3,33% dels residents a Catalunya–. Sense que l’èxode rural interior cap a les ciutats s’aturés, ara començarien a arribar immigrants no catalans –bàsicament valencians, aragonesos i els primers murcians–, a les principals poblacions urbanes i industrials del país com a conseqüència de  l’anomenada “febre de l’or” (1876-1886), de la generació de llocs de treball derivats de l’Exposició Universal de Barcelona de 1888 i de l’auge econòmic provocat pel sistema proteccionista de la Restauració.

Des de finals del segle XIX fins a pràcticament la Guerra Civil (1936-1939) la xarxa urbana catalana va anar creixent continuadament reestructurant-se respecte a les característiques pròpies del segle XIX. En especial va créixer la ciutat de Barcelona que va agregar-se el municipis veïns de Gràcia, Sants, Sant Andreu de Palomar, Sant Martí de Provençals, Sarrià, etc. Els moviments migratoris han estat de manera general el principal motor del creixement de la ciutat de Barcelona i no resulta exagerat dir que la gran expansió demogràfica de la capital catalana va alimentar-se gairebé de forma exclusiva de la immigració. També van créixer algunes de les velles ciutats del Principat (Girona, Manresa, Tarragona) i antigues poblacions rurals es convertien en ciutats (Sabadell, Terrassa), mentre que d’altres ciutats tradicionals o s’estancaven o bé retrocedien (Reus, Tortosa, Valls, Vic). Paral·lelament a aquest procés, anaven desenvolupant-se la indústria i el comerç, prenia cos la xarxa de transports ferroviaris i millorava la xarxa de carreteres. Catalunya esdevenia un país urbà i la ciutat de Barcelona era la gran protagonista del procés. L’aportació de la immigració va resultar determinant per aquest procés. Els ràpids creixements de la població no s’alimenten només del creixement natural –resultat de la diferència entre natalitat i mortalitat– perquè la capacitat natalícia d’una comunitat és limitada. Les migracions no només engrandeixen la població del lloc on van a parar per si mateixes, sinó per l’aportació que aquests mateixos provoquen a la natalitat, sempre més baixa, de les àrees urbanes. A més, la major part dels immigrants són gent jove en edat de procrear.

Aquestes primeres migracions vers Catalunya provocarien els primers conflictes interns entre els residents autòctons i els nouvinguts. Tot i ser generalment persones de parla catalana –valencians o aragonesos de la Franja de Ponent–, les tensions entre persones vingudes de llocs diferents i els que es consideraven “autòctons” perquè hi eren abans en el país van sorgir sota el mar de fons de les disputes pels llocs de treball que els autòctons veien amenaçats per l’arribada de nova mà d’obra. L’escenari immediat d’aquesta disputa seria, tal i com pot resseguir-se a la premsa de l’època, la disputa pels llocs d’oci, és a dir les tavernes.

Quadre 1. El creixement de la població catalana (1911-1940)

Creixement total Creixement natural Creixement migratori Increment població
1911-1915 55.181 33.489 21.692 2,65%
1916-1920 204.670 2.062 202.608 9,56%
1921-1925 166.922 59.569 107.353 7,12%
1926-1930 279.651 64.925 214.726 11,13%
1931-1935 99.062 49.177 49.885 3,55%
1936-1940 620 -59.318 59.938 0,02%
TOTAL (1911-1940) 806.106 149.904 656.202 5,67%

FONT: CABRÉ, Anna i PUJADAS, Isabel. “La població: immigració i explosió demogràfica”. Dins: NADAL, J.; MALUQUER, J.; SUDRIÀ C. i CABANA F.  (Dirs.). Història econòmica de la Catalunya contemporània (vol. 5). Ed. Enciclopèdia Catalana. Barcelona, 1989.

Quadre 2. Estimació dels saldos migratoris quinquennals i la seva participació en el creixement total (1901-1940)

Creixement total Creixement natural Creixement migratori Impacte de les migracions (%)
1901-1905 58.160 42.564 15.596 26,8%
1906-1910 60.326 42.253 18.073 30%
1911-1915 55.181 33.489 21.692 29,3%
1916-1920 204.670 2.062 202.608 99%
1921-1925 166.922 59.569 107.353 64,3%
1926-1930 279.651 64.925 214.726 76,8%
1931-1935 99.062 49.177 49.885 50,4%
1936-1940 620 -59.318 59.938 96,67%
TOTAL 924.592 234.721 689.871 68,54%

FONT: CABRÉ, Anna i PUJADAS, Isabel. “La població: immigració i explosió demogràfica”. Dins: NADAL, J.; MALUQUER, J.; SUDRIÀ C. i CABANA F.  (Dirs.). Història econòmica de la Catalunya contemporània (vol. 5). Ed. Enciclopèdia Catalana. Barcelona, 1989.

Ara bé, el veritable salt de qualitat arribaria a partir de la dècada de 1910, arribant Catalunya a la xifra de 2.344.719 habitants el 1920, un increment degut fonamentalment a la immigració, que va cobrir l’emigració catalana cap a una França mancada de braços en els anys de la Gran Guerra. Així, el saldo migratori per al període 1911-1930 supera el mig milió d’habitants i suposa el 77% del creixement total del país. Aquest moviment va arrencar amb força el 1916 i va mantenir-se amb intensitat fins al 1930. Els immigrants arribats a Catalunya en aquest període procedien majoritàriament del País Valencià, l’Aragó, Múrcia i Almeria, tant el 1920 com el 1930. Existia una forta atracció, especialment, sobre les províncies frontereres (Castelló, Osca, Terol), que van ser les que van subministrar la proporció més grans dels seus habitants. La seva proximitat geogràfica, cultural i lingüística, sumada al fet que ja havien arribat amb anterioritat altres onades migratòries va provocar una ràpida integració social. En canvi, els immigrants de Múrcia i Almeria representarien més del 10% de la població immigrada total i serien els que més contrastarien tant per la llengua com pels seus costums, provocant el primer debat al voltant del fet migratori en els anys vint i trenta.

Quadre 3. Població activa a Catalunya per sectors (1900-1940)

Sector Primari Sector Secundari Sector Terciari
1900 429.266 52,88% 221.419 27,28% 161.018 19,84%
1910 344.701 36,31% 338.685 37,87% 201.380 22,52%
1920 345.163 33,23% 431.142 41,52% 253.750 24,44%
1930 321.245 26,63% 612.262 50,76% 266.507 22,09%
1940 329.178 26,86% 523.924 42,76% 368.843 30,10%

FONT: CÁMARA OFICIAL DE COMERCIO, INDUSTRIA Y NAVEGACIÓN DE BARCELONA. Informe económico de Cataluña (1968).

Quadre 4. Evolució de la població activa per sectors d’activitat (1910-1930)

1910 1930 Increment 1910-1930
Actius % Actius % Absolut Relatiu
Agricultura 370.417 41,4% 317.956 26,3% -52.461 -14,16%
Indústria i mines 259.803 29% 554.415 45,8% 294.612 113,4%
Energia i aigua 2.938 0,3% 5.047 0,4% 2.609 107,01%
Construcció 47.852 5,3% 64.390 5,3% 16.538 34,56%
Comerç 58.520 6,5% 71.347 5,9% 12.827 21,92%
Transports 24.185 2,7% 40.564 3,4% 16.379 67,72%
Serveis 131.439 14,8% 156.474 12,9% 25.035 19,05%

FONT: CABRÉ, Anna i PUJADAS, Isabel. “La població: immigració i explosió demogràfica”. Dins: NADAL, J.; MALUQUER, J.; SUDRIÀ C. i CABANA F.  (Dirs.). Història econòmica de la Catalunya contemporània (vol. 5). Ed. Enciclopèdia Catalana. Barcelona, 1989.

Els immigrants arribaven a la Catalunya urbana a la recerca de noves possibilitats d’ocupació i de millora econòmica, partint d’àrees deprimides econòmicament, preferentment rurals. Estimulats pel rellançament industrial de Catalunya a causa de la no bel·ligerància a la Gran Guerra, per la gran quantitat d’obres públiques realitzades a Barcelona –xarxa de metro, obres de l’Exposició de 1929, obertura de la Via Laietana– i pel treball a les mines de sal potàssiques arribarien a Catalunya milers d’immigrants peninsulars. Per tant, la gran empenta al fenomen migratori va produir-se arran de la Primera Guerra Mundial i es mantindria amb un ritme important durant la dictadura de Primo de Rivera. L’estructura de la població activa catalana contrastava amb l’espanyola ja des de finals del segle XIX: un 52% estava dedicat al sector primari, un 27% al secundari o industrial i un 19,8% al terciari o serveis, mentre que al conjunt de l’Estat presentava pels diferents sectors l’estadística de 66,3% sector primari, 16% sector secundari i 17,7% sector terciari. Cap a 1920 la tendència s’havia incrementat ja que Catalunya tenia només un 33% de la població activa en el sector primari –per un 57,3% a Espanya–, un 41,5% en el secundari –per un 22% a Espanya– i un 24,4% en el terciari –per un 20% a Espanya–, i encara era necessària més mà d’obra per cobrir la demanda de treball. Aquesta necessitat de mà d’obra seria l’atracció principal que tindrien els immigrants a l’hora d’emprendre l’aventura.

Les circumstàncies econòmiques viscudes en els llocs d’origen sumades a la situació política que allí patien van impulsar aquestes persones a prendre la decisió de marxar cap a Catalunya, és el que l’historiador Carlos Serrano ha denominat com a grau zero de la revolta, l’acceptació de la impossibilitat de canviar la situació a casa seva i iniciar l’aventura de la immigració incluso cuando se alimenta de sueños de un esplendor futuro y de ilusiones de un regreso venturoso, significa siempre el rechazo a aceptar o la imposibilidad de soportar la vida que su propia sociedad ofrece al individuo. En este sentido, y cualesquiera que sean las explicaciones propuestas, evidencia una profunda distorsión e indica quienes son las víctimas—”.

Durant el primer terç del segle XX la població catalana es concentra al litoral. El destí principal de la immigració, per tant, seria la ciutat de Barcelona –de cada tres immigrants dos anaven a la capital catalana– i les comarques més properes a la capital. D’aquesta manera, la població de la ciutat de Barcelona va incrementar-se en 386.482 persones entre 1915 i 1930, de les quals aproximadament 185.000 eren no-catalanes, a més de 70.000 immigrants procedents de la resta de Catalunya. L’assentament dels immigrants a Barcelona dibuixaria una sèrie d’espais clarament diferenciats. Un d’ells era el de la “Barcelona autòctona”, amb predomini dels nascuts a la ciutat, localitzada principalment a la dreta de l’Eixample, part de Gràcia, el centre de Ciutat Vella i els antics nuclis municipals de Sants, Horta, Sarrià, Sant Andreu i Sant Martí (aquest en menor proporció) ara convertits en barris de la ciutat. Els altres espais configuraven la “Barcelona immigrant” localitzada a Ciutat Vella –el Barri Gòtic– i a la perifèria dels antics municipis com Sant Martí, Gràcia, Sants i la part alta de Sant Andreu. A més, trobem importants concentracions d’immigrants a als barris suburbials de cases barates i de barraques que es trobaven principalment a Montjuïc i la franja litoral, però també a la perifèria de l’esquerra de l’Eixample, la Sagrada Família i les Corts.

Quadre 5. La concentració de la població a Barcelona i les seves comarques immediates (1857-1930)

1857 1910 1930
Barcelona ciutat 13,9% 28,2% 36%
Comarca del Barcelonès 1,3% 2% 3,8%
Comarques immediates 12,5% 12,2% 13,3%
Resta de Catalunya 72,3% 57,6% 46,9%

FONT: TERMES, Josep. De la Revolució de Setembre a la fi de la Guerra Civil (1868-1939). Edicions 62. Barcelona, 1987.

La societat catalana va rebre aquesta immigració de maneres molt diferents segons el punt de vista adoptat: els sectors més conservadors els presentaven com una amenaça, els més progressistes com una esperança de futur. En aquells anys s’arribaria a crear un despectiu “murciano” que serviria per a denominar despectivament els nouvinguts. L’impacte certament havia de ser considerable ja que de l’1,25% de no-catalans residents al país el 1887 es passava a un volum d’immigrants que oscil·lava al voltant del 20% el 1930. Tot i que l’animadversió va centrar-se en els col·lectius murcians (73.826 immigrants) i almeriencs (37.544), la realitat és que en l’any 1930 trobem a Catalunya nombrosos immigrants procedents de València (50.707), Castelló (49.247), Osca (43.675), Terol (38.193), Saragossa (36.478), Alacant (26.211), Madrid (15.106) i les Illes Balears (11.317). La immigració espanyola a Catalunya el 1920 era de 300.871 persones, el que constituïa el 12,83% de la població –percentatge que creix fins el 19,21% de la població si només observem la província de Barcelona–, mentre que el 1930 ja era de 509.721 persones, el que representava el 18,26% de la població total catalana –el que suposava el 25,35% de la població de la província de Barcelona–. Val a dir que els immigrants catalans no barcelonins traslladats a la capital també feien un volum considerable, arribant als 192.226 el 1930.

L’Ajuntament de Barcelona debatria en el gener de 1933 sobre el problema de la immigració a la ciutat, per acabar concloent que no existia cap problema i desviant la proposició de formació d’una comissió destinada a l’estudi de la qüestió cap a la comissió de política social. El regidor radical Santamaria –un dels signants de la proposició– va dir que “tots els treballadors espanyols tenen dret a venir ací” i el regidor Vilalta de l’Esquerra Republicana va aclarir que el seu partit considerava “catalans tots els que del seu treball visquin a Catalunya”. El debat social existia, però les autoritats polítiques no van intervenir per frenar una immigració, que en aquells moments ja davallava per si sola com a conseqüència de la depressió.

L’allau immigratòria que havia caracteritzat els anys vint va estroncar-se en els anys de la República a causa de l’extensió a Espanya de la crisi econòmica europea derivada de la Gran Depressió, tot i que el nombre de nouvinguts pel quinquenni 1931-1935 encara seria considerable i suposava el 50,4% del creixement del país. Seria l’esclat de la Guerra Civil, el 1936, el que acabaria de convulsionar la situació. La importància de les migracions durant els anys de guerra és molt difícil d’avaluar ja que, si bé numèricament es presenta un increment de població importantíssim, realment s’hauria de parlar de desplaçaments forçats per motius de mobilització militar i d’allau de refugiats. Per tant, Catalunya va rebre durant la Guerra Civil gran quantitat de civils refugiats –es calcula una xifra aproximada de 200.000 refugiats “controlats”–, sobretot d’Astúries, el País Basc i l’Aragó, però seria només la conjuntura bèl·lica el que els portava al país i majoritàriament serien aquests refugiats els primers que fugirien cap a França davant de l’entrada franquista al país el 1939 o bé serien retornats als seus llocs d’origen per les autoritats franquistes a través de les anomenades Oficinas de Evacuación de Refugiados.

Franquisme i catalanisme cultural

dilluns, 16/05/2011

L’intent franquista d’esborrar la identitat catalana va tenir un gran impacte en l’àmbit cultural, fins al punt que segons l’anàlisi que n’han realitzat alguns autors es podria parlar d’un autèntic genocidi cultural. Ara bé, el catalanisme represaliat pel franquisme s’ha d’associar a aquells vessants referits a les institucions autonòmiques i pròpies de l’autogovern democràtic. Per al franquisme, l’Estat unitari era un autèntic dogma de fe. En canvi, el franquisme no sempre va represaliar el catalanisme cultural amb el mateix grau de duresa, depenia de la relació que aquest tingués amb el catalanisme polític. En definitiva, podem afirmar que va existir una política sistemàtica de repressió del catalanisme, però del catalanisme polític i el catalanisme cultural va ser una víctima més d’aquest procés.

represion.jpgD’aquesta manera, el franquisme va prohibir els símbols identitaris de Catalunya, va procedir a introduir una nova retolació en els carrers, va eliminar determinats monuments públics i va bandejar la llengua catalana de la vida pública. La vida cultural catalana de la postguerra va estar plena d’interferències i tensions polítiques. Això és un fet innegable, però el fet que una llengua s’exclogui del circuit escolar no l’elimina. El que va passar amb la llengua catalana és que va ser relegada a un segon pla per potenciar el castellà com a única llengua vehicular. Era un greuge vers la llengua del país, però no un genocidi lingüístic.

Així doncs, el franquisme va prohibir l’ús de la llengua catalana a l’administració pública, l’escola, els mitjans de comunicació, la vida econòmica i la vida social. A més, l’ús del català fora de l’àmbit familiar va ser objecte de multes i sancions. També va impedir-se el seu ús en l’edició de llibres, diaris i revistes, representacions teatrals, espectacles públics, cinema, ràdio, correspondència telegràfica i, fins i tot, a les esglésies.

Es van monopolitzar els mitjans de comunicació i les manifestacions culturals catalanes eren majoritàriament prohibides, arraconades o discriminades. Tanmateix, l’Església, en poblacions rurals petites, excepcionalment va ser autoritzada a fer servir el català en les homilies o sermons perquè era l’única llengua que permetia que arribés el missatge dels vencedors a la població. Es tallava de cop el procés de normalització social de la cultura catalana quan encara no estava arrelada de forma sòlida.

ESCOLA FRANQUISTA.JPGDurant molts anys, Catalunya va viure una evident situació diglòssica en que tan sols la cultura castellana tenia una projecció pública. Les principals institucions culturals del país, com l’Institut d’Estudis Catalans, van haver de passar a treballar des de la clandestinitat i la Biblioteca de Catalunya va convertir-se en la Biblioteca Central, mentre s’imposava una censura molt estricta sobre tot allò que s’havia de publicar. Es tractava, en definitiva, de recloure la llengua catalana a l’àmbit estrictament domèstic i d’imposar el castellà com la única llengua oficial.

Generalment, es van canviar els noms de les localitats per castellanitzar-los –amb alguna excepció com Sant Cugat o Sants–. El nomenclàtor urbà també va ser depurat per eliminar tota influència estrangera, esquerrana i catalanista. La castellanització dels topònims catalans i dels noms dels carrers va arribar a nivells ridículs. Es volgué eliminar qualsevol referència o vestigi de la catalanitat: la Plaça Catalunya va convertir-se durant unes setmanes en la Plaza del Ejército Español.

Els cartells propagandístics que circulaven pels carrers de les poblacions eren prou clars en aquest sentit: “Español habla español”. Però s’ha de tenir clar que no es volia esborrar totalment la llengua catalana perquè era un element que en un futur es podia aprofitar. Com va apuntar Josep Benet, la repressió lingüística i cultural cercava la desaparició de Catalunya com a minoria nacional dins de l’Estat espanyol, amb la destrucció de la seva personalitat lingüística i cultural i la reducció del seu idioma a la condició d’una llengua regional de caràcter folklòric.

fra-4635_0.jpg

fra-18-19.jpg

Tot i això, l’actitud resistencial de determinats sectors de la societat va impedir la culminació del projecte franquista, el qual, passats els primers anys, va veure’s obligat a fer unes petites concessions vers la llengua i la cultura. Així, a partir de mitjans dels anys quaranta, van començar a permetre’s representacions de teatre com Els Pastorets i cap als anys cinquanta van sorgir algunes entitats que van organitzar concerts musicals.

La cultura del llibre de la novel·la va veure com una llosa la repressió cultural. D’entrada, el franquisme va prohibir l’edició de llibres en català i en petites iniciatives van cremar-se alguns llibres.  Hi havia una censura d’edició que evitava la literatura de nova creació en català ja que calia editar-ho tot en castellà, amb l’excepció d’alguna obra autoritzada en català no normatiu (prefabrià), aspecte que va afavorir-se per crear confusió en la llengua.

Al llarg del franquisme van aparèixer els anomenats centres d’estudis, alguns dels quals estaven emparats en sota la tutela de la Diputació (l’Institut d’Estudis Ilerdencs de 1942, l’Institut d’Estudis Gironins de 1946, l’Institut d’Estudis Tarraconenses de 1946) i d’altres per persones o entitats de caràcter patriòtic resistencial (Centre d’Estudis Comarcals d’Igualada de 1947, Associació d’Estudis Reusencs de 1952, Institut d’Estudis Vallencs de 1960). Va ser gràcies a aquestes primeres iniciatives que va començar a escenificar-se la represa cultural catalana ja que representaven, en certa manera, el lligam entre el moviment cultural de recerca i de divulgació dels temps de la República.

Tanmateix, val a dir que, tot i permetre l’existència d’aquestes institucions, el joc cultural del franquisme en relació amb Catalunya serà perfectament coherent des dels seus inicis i fins a les acaballes del règim.