Entrades amb l'etiqueta ‘Carles IV’

Carles IV i Napoleó

dimecres, 9/11/2011

La por que la presència francesa a Espanya acabés en una invasió real del país després dels acords de Fontainebleau va anar prenent cos entre la població al llarg de 1808. Una por agreujada pel fet que Godoy i Carles IV haguessin decidit retirar-se a Aranjuez, des d’on pensaven viatjar cap a Sevilla on embarcarien cap a Amèrica. Això va fer esclatar la crisi de la monarquia amb el Motí d’Aranjuez contra Godoy, el 18 de març de 1808. El motí va ser protagonitzat per les capes populars, però estava dirigit per l’aristocràcia palatina, el clergat i els oficials de l’exèrcit, i el seu objectiu era la caiguda del valido i l’abdicació de Carles IV en la figura del príncep Ferran, esperança de redreçament de la crisi que patia el país.

El motí triomfar i els amotinats van aconseguir el seu objectiu de derrocar Carles IV i Godoy, però els fets sobretot van evidenciar la profunda crisi en la qual estava immersa la monarquia espanyola. Ferran VII era proclamat com a nou rei d’Espanya, però Carles IV no va acceptar la derrota i va recórrer a demanar auxili a Napoleó per a recuperar el tron arrabassat pel seu propi fill:

Señor mi hermano: V. M. sabrá sin duda con pena los sucesos de Aranjuez y sus resultas; y no verá con indiferencia á un rey, que forzado á renunciar la corona, acude á ponerse en los brazos de un grande monarca aliado suyo, subordinándose totalmente á la disposición del único que puede darle su felicidad, la de toda su familia y la de sus fieles vasallos. Yo no he renunciado en favor de mi hijo sino por la fuerza de las circunstancias, cuando el estruendo de las armas y los clamores de una guardia sublevada me hacían conocer bastante la necesidad de escoger la vida ó la muerte, pues esta última se hubiera seguido después de la de la reina.

Yo fui forzado á renunciar; pero asegurado ahora con plena confianza en la magnanimidad y el genio del grande hombre que siempre ha mostrado ser amigo mío, yo he tomado la resolución de conformarme con todo lo que este mismo grande hombre quiera disponer de nosotros y de mi suerte, la de la reina y la del príncipe de la Paz.

Dirijo á V. M. I. y R. una protesta contra los sucesos de Aranjuez y contra mi abdicación. Me entrego y enteramente confío en el corazón y amistad de V. M., con lo cual ruego á Dios que os conserve en su santa y digna guarda.

De V. M. I. y R. su muy afecto hermano y amigo,

Carlos.

El Tractat de Fontainebleau

dilluns, 7/11/2011

Els inicis de la Guerra de la Independència o Guerra del Francès cal situar-los en els acords del Tractat de Fontainebleau del 27 d’octubre 1807, aliança franco-espanyola que deterioraria encara més la situació del país. Segons l’acord negociat per Godoy amb el vistiplau de Carles IV, Espanya autoritzava l’entrada al país de les tropes franceses (uns 28.000 soldats) per a realitzar l’ocupació de Portugal, aliat de la Gran Bretanya, i procedir el seu posterior repartiment en tres parts: una per França, una per Espanya i un principat per a Godoy.

Tratado de Fontainebleau (27 de octubre de 1807):

Napoleón emperador de los franceses […]. Habiendo visto y examinado el tratado concluido, arreglado y firmado en Fontainebleau á 27 de octubre de 1807 por el general de división Miguel Duroc, gran mariscal de nuestro palacio etc., en virtud de los plenos poderes que le hemos conferido á este efecto, con don Eugenio Izquierdo, consejero honorario de Estado y de Guerra de S. M. el rey de España, igualmente autorizado con plenos poderes de su soberano, de cuyo tratado es el tenor como sigue:

S. M. el emperador de los franceses y S. M. el rey de España queriendo arreglar de común acuerdo los intereses de los dos estados, y determinar la suerte futura de Portugal de un modo que concilie la política de los dos países, han nombrado por sus ministros plenipotenciarios, á saber: S. M. el emperador de los franceses al general Duroc, y S. M. el rey de España á don Eugenio Izquierdo, los cuales después de haber canjeado sus plenos poderes, se han convenido en lo que sigue :

1. La provincia de Entre-Duero-y-Miño con la ciudad de Oporto se dará en toda propiedad y soberanía a S.M. el Rey de Etruria con el título de Rey de la Lusitania Septentrional.

2. La provincia de Alentejo y el Reino de los Algarbes se darán en toda propiedad y soberanía al Príncipe de la Paz para que las disfrute con el título de Príncipe de los Algarbes.

3. Las provincias de Beira, Tras-los-Montes y la Extremadura portuguesa quedarán en depósito hasta la paz general, para disponer de ellas según las circunstancias y conforme a lo que se convenga entre las dos altas partes contratantes.

4. El Reino de la Lusitania Septentrional será poseído por los descendientes de S.M. el Rey de Etruria, hereditariamente y siguiendo las leyes que están en uso en la familia reinante de S.M. el Rey de España.

5. El principado de los Algarbes será poseído por los descendientes del Príncipe de la Paz hereditariamente y siguiendo las reglas del artículo anterior.

6. En defecto de descendientes o herederos legítimos del Rey de la Lusitania Septentrional, o del Príncipe de los Algarbes, estos paises se darán por investidura por S.M. el Rey de España, sin que jamás puedan ser reunidos bajo una misma cabeza, o a la Corona de España.

7. El Reino de la Lusitania Septentrional y el principado de los Algarbes reconocerán por protector a S.M. el Rey de España y en ningún caso los soberanos de estos países podrán hacer ni la paz ni la guerra sin su consentimiento.

8. En el caso de que las provincias de Beira, Tras-los-Montes y Extremadura portuguesa, tenidas en secuestro, fuesen devueltas a la paz general a la casa de Braganza, en cambio de Gibraltar, la Trinidad y otras colonias que los ingleses han conquistado sobre la España y sus aliados, el nuevo soberano de estas provincias tendría con respecto a S.M. el Rey de España los mismos vínculos que el Rey de la Lusitania Septentrional y el Príncipe de los Algarbes y serán poseídas por aquel bajo las mismas condiciones.

9. S.M. el Rey de Etruria cede en toda propiedad y soberanía el Reino de Etruria a S.M. el Emperador de los franceses.

10. Cuando se efectúe la ocupación definitiva de las provincias de Portugal, los diferentes Príncipes que deben poseerlas nombrarán de acuerdo comisarios para fijar sus límites naturales.

11. S.M. el Emperador de los franceses sale garante a S.M. el Rey de España de la posesión de sus Estados del continente de Europa, situados al Mediodía de los Pirineos.

12. S.M. el Emperador de los franceses se obliga a reconocer a S.M. el Rey de España como Emperador de las dos Américas, cuando todo esté preparado para que S.M. pueda tomar este título; lo que podrá ser, o bien a la paz general, o a más tardar dentro de tres años.

13. Las dos altas partes contratantes se entenderán para hacer un repartimiento igual de las islas, colonias y otras propiedades ultramarinas de Portugal.

14. El presente tratado quedará secreto, será ratificado y las ratificaciones serán canjeadas en Madrid veinte días, a más tardar, después del día en que se ha firmado.

Convención anexa al tratado anterior:

1. Un cuerpo de tropas imperiales francesas de veinticinco mil hombres de infantería y tres mil de caballería entrará en España y marchará en derechura a Lisboa. Se reunirá a este cuerpo otro de ocho mil hombres de infantería y de tres mil de caballería de tropas españolas, con treinta piezas de artillería.

2. Al mismo tiempo, una división de tropas españolas de diez mil hombres tomará posesión de la provincia Entre-Duero-y-Miño y de la ciudad de Oporto; y otra división de seis mil hombres, compuesta igualmente de tropas españolas, tomará posesión de la provincia de Alentejo y del Reino de los Algarbes.

3. Las tropas francesas serán alimentadas y mantenidas por España, y sus sueldos pagados por Francia, durante todo el tiempo de su tránsito por España.

4. Desde el momento en que las tropas combinadas hayan entrado en Portugal, las provincias de Beira, Tras-los-Montes y la Extremadura portuguesa (que deben quedar secuestradas) serán administradas y gobernadas por el general comandante de las tropas francesas, y las contribuciones que se impongan quedarán a beneficio de la Francia. Las provincias que deban formar el Reino de Lusitania Septentrional y el principado de los Algarbes, serán administradas y gobernadas por los generales comandantes de las divisiones españolas, que entrarán en ellas, y las contribuciones que se impongan quedarán a beneficio de la España.

5. El cuerpo del centro estará bajo las órdenes de los comandantes de las tropas francesas, y a el estarán sujetas las tropas españolas que se reúnan a aquellas. Sin embargo, si el Rey de España o el Príncipe de la Paz juzgaran conveniente trasladarse a este cuerpo de ejército, el general comandante de las tropas francesas, y estas mismas, quedarán bajo sus órdenes.

6. Un nuevo cuerpo de cuarenta mil hombres de tropas francesas se reunirá en Bayona, a más tardar, en 20 de Noviembre próximo, para estar pronto a entrar en España y trasladarse a Portugal, en el caso que los ingleses enviasen refuerzos y amenazasen atacarle. Este nuevo cuerpo no entrará, sin embargo, en España, hasta que las dos altas potencias contratantes se hayan puesto de acuerdo a este efecto.

La monarquia de Carles IV i la por al contagi de la Revolució francesa

dissabte, 5/11/2011

Durant les primeres etapes de la Revolució francesa, la política de Carles IV va caracteritzar-se pel retrocés polític en relació a les reformes endegades pel despotisme il·lustrat al llarg del segle XVIII. Així, la monarquia espanyola va abandonar la política reformista i amb ella van desaparèixer de l’escena política els ministres il·lustrats com Floridablanca o Jovellanos, això acompanyat de la censura de llibres i premsa, i la repressió al carrer. A més, a través de l’Observancia de las anteriores prohibiciones con nuevas declaraciones para evitar la introducción de libros prohibidos Carles IV va segellar les fronteres per evitar que penetressin a Espanya les idees progressistes procedents de la França revolucionària:

Carlos_IV.jpg

Carles IV

Con motivo de haber dado noticia a la vía reservada de Hacienda los Administradores de las aduanas de Sevilla, Cádiz y Ágreda de haber llegado a ellas varias remesas de libros Franceses, preguntando lo que deberían ejecutar, se examinó este punto en mi Consejo de Estado; y hecho cargo de lo prevenido y dispuesto en las anteriores órdenes y cédulas; y considerando que de la traída, detención y retorno de los libros que fueren corrientes, y no hubieren venido a Madrid se originarían al comercio y a los interesados muchos embarazos y perjuicios; he resuelto […]:

1. Que todas las brochuras o papeles impresos o manuscritos que traten de las revoluciones y nueva constitución de la Francia desde su principio hasta ahora, luego que lleguen a las Aduanas, se remitan por los Administradores de ellas directamente al ministerio de Estado, que es a quien corresponden los asuntos relativos a Naciones extranjeras.

2. Que los abanicos, caxas, cintas y otras maniobras que tengan alusión a los mismos asuntos, se remitan al Ministerio de Hacienda, que dispondrá se les quiten las tales alusiones, antes de entregarlas a sus dueños.

3. Que todos los libros en lengua Francesa, que lleguen a las aduanas de las fronteras y puertos con destino a Madrid, se remitan por los Administradores de ellas, cerrados y sellados, a los Directores Generales de Rentas; los quales avisen su llegada al Gobernador del Consejo, para que haciéndolos reconocer, se dé el pase a los que fueren corrientes, deteniendo los sediciosos, y que traten de las revoluciones de Francia, que se deberán remitir por dichos Directores al Ministerio de Estado […].

Real Orden de 15 de julio y Cédula del Consejo de 22 de agosto de 1792.

Catalunya en temps de la Revolució francesa

diumenge, 20/03/2011

L’esclat de la Revolució francesa el 1789, el gran esforç col·lectiu francès per acabar amb l’Antic Règim i el feudalisme, va provocar una onada de temor que va estendre’s per totes les monarquies de l’Europa de l’absolutisme, i l’espanyola dels Borbons no en va ser una excepció.

Carlos_IV.jpg

Carles IV

La Revolució va coincidir en el temps amb el regnat de Carles IV (1788-1808). L’aristocràcia espanyola, que ja estava descontenta amb les mesures reformistes que l’anterior rei, Carles III, havia realitzat des dels principis del despotisme il·lustrat, s’havia acostat al príncep regent en els darrers anys de regnat del seu pare. Així, en arribar al tron, Carles IV va sentir-se forçat pels aristòcrates a frenar les idees de la Il·lustració i de certs sectors del poble, els quals, animats per les notícies que arribaven de França, va dur a terme petites accions per reclamar els seus drets. D’aquesta manera, la resposta de la monarquia espanyola a la Revolució va ser la destitució dels ministres il·lustrats (Jovellanos fins i tot va ser desterrat), la censura de llibres i premsa, i la repressió al carrer.

En definitiva, durant les primeres etapes de la Revolució francesa, la política de Carles IV va caracteritzar-se pel retrocés polític en relació a les reformes endegades pel despotisme il·lustrat al llarg del segle XVIII. L’aristocràcia va recuperar els privilegis perduts i, cada cop més enfortida, en el segle XIX va acabar enfrontant-se al propi monarca per demanar-li que abdiqués en favor del príncep Ferran, el qual semblava encara més favorable als seus interessos.

D’altra banda, en paral·lel a la repressió política, va produir-se un endarreriment cultural i científic. Espanya va descuidar les universitats i l’ensenyament primari, es va retornar a la religiositat tradicional enfortint novament la Inquisició, van suprimir-se alguns diaris, van limitar-se les Societats d’Amics del País i van tancar-se les fronteres amb França (1790). Però, tot i això, determinats sectors de la societat, minoritaris, no van renunciar a les idees liberals i van esforçar-se per convertir el país en un Estat constitucional.

Els francesos, ja des de la convocatòria dels Estats Generals i la seva deriva en Assemblea Nacional Constituent, havien pensat a estendre les idees de la Revolució, i van plantejar-se convertir Catalunya en una base d’actuació dels seus activistes a la Península. Els comitès revolucionaris de les ciutats de Perpinyà i Baiona van arribar a plantejar-se l’esclat de la Revolució a Espanya, i amb aquest objectiu van introduir clandestinament diversos opuscles i llibres de propaganda traduïts al català, al mateix temps que a Catalunya i a la resta de l’Estat arribaven agents revolucionaris per observar el grau de consciència revolucionària del país.

Aquest esforç propagandístic desplegat per la França revolucionària, però, no va arribar a quallar a l’Espanya del període. Malgrat que la crisi de l’Antic Règim també hi era present amb la seva injustícia econòmica i social, ni la monarquia ni l’absolutisme eren qüestionats com a sistema de govern. Així, tot i que els Rebomboris del Pa del 1789 semblaven indicar, almenys a Barcelona, una situació social favorable a la revolta, l’antipatia tradicional vers França i el pes de la tradició religiosa en un ampli sector de la població va provocar un moviment contrari, de forta hostilitat al nou règim revolucionari francès.

Prise_de_la_Bastille.jpg

En canvi, la influència dels immigrats francesos reialistes a Catalunya i Espanya sí que es va deixar notar. Així de l’esclat de la Revolució, Catalunya va rebre un bon nombre d’emigrats provinents de la Provença, el Llenguadoc i el Rosselló. Tanmateix, la seva arribada a terres catalanes tampoc va ser ben rebuda per la població i les autoritats, tot provocant recels i problemes de convivència.

Gairebé totes les parròquies catalanes van haver d’allotjar religiosos francesos que s’havien negat a jurar la Constitució Civil del Clergat. Tot i tractar-se d’elements obertament contraris a la Revolució, van despertar la desconfiança de les autoritats i de la població catalanes. Així, no se’ls permetia predicar i els bisbes feien vigilar les seves converses. Com va explicar Rafael d’Amat, el baró de Maldà, en el seus dietaris: “se’ls examina amb tota escrupolositat perquè no sembrin en aquest regne catòlic ni en aquesta província cap sedició i alteració en la santa doctrina”.

En una situació pitjor es trobaven els refugiats que no eren eclesiàstics i comptaven amb minsos recursos econòmics: les fondes estaven plenes, la gent dormia pels carrers i els que tenien algun ofici s’oferien per a treballar cobrant un sou més baix del que era habitual. I, a més, no eren ven vistos per una població que encara estava impregnada del sentiment antifrancès derivat de les campanyes del segle XVII i els fets de la Guerra de Successió.

Aquells emigrats, fugitius, camperols rics, nobles de la Gascogne, bisbes i sacerdots, burgesos, soldats i oficials, desertors la majoria d’ells, van organitzar la contrarevolució des del seu exili a la Península, formant legions de voluntaris encarregades d’ajudar els exèrcits europeus en l’atac contra el París revolucionari. Amb aquest objectiu, a Barcelona va formar-se l’anomenat Regiment del Rosselló, allotjats a la Caserna de l’Esplanada.

Hinrichtung_Ludwig_des_XVI.png

Així, quan el monarca francès Lluís XVI va ser executat el 1792 va néixer en el poble català un desig de venjança força arrelat. La Revolució estava atacant una institució inqüestionable per a la societat de l’Antic Règim i, en resposta, va articular-se un corrent d’opinió que demanava el trencament de les relacions de l’Estat espanyol amb la França revolucionària a la vegada que propugnava la prestació de qualsevol mena d’ajut per tal de frenar la seva expansió.

Aquesta ajuda va veure’s traduïda a Catalunya en la formació d’un cos de vuit-cents voluntaris de totes les comarques que aniria a lluitar a França al costat de la contrarevolució, la formació d’un altre cos de voluntaris religiosos per a servir en l’exèrcit i els hospitals, així com en la recaptació per part dels gremis d’ajudes i subscripcions en metàl·lic per socórrer les famílies de les víctimes.

En qualsevol cas, la presència dels emigrats francesos a Catalunya va permetre el Principat conèixer i viure indirectament la Revolució. El principal mitjà amb el qual van comptar els catalans per assabentar-se de la Revolució va ser el testimoni dels refugiats un cop la frontera va ser tancada per evitar la penetració de la propaganda revolucionària.

Si bé entre les capes altes de la societat existia la possibilitat de comprar la premsa contrarevolucionària que editaven els nobles emigrats a l’estranger i que alguns impressors catalans van traduir, la resta de la població alfabetitzada comptava amb poc mitjans per conèixer els fets que s’estaven produint més enllà dels Pirineus. Per exemple, el 1792 va aparèixer el Diario de Barcelona, però la seva informació sobre les notícies provinents de la França revolucionària, ja fos per la censura o per la ideologia dels editors, presentava moltes mancances.

Per la seva banda, l’Església i l’Estat van difondre una visió deformada de la Revolució que permetia salvaguardar els seus interessos. Mitjançant cançons i romanços, cantats als mercats o impresos, s’oferia una visió esbiaixada del que succeïa a França, tot esforçant-se a camuflar la Revolució contra l’Antic Règim i el sistema feudal sota la imatge d’un aixecament anticatòlic contra la religió i la monarquia.

Tot i que, inicialment, Carles IV no havia volgut adherir-se a la coalició europea contra la França revolucionària, fonamentalment per la manca de preparació militar i també amb l’esperança d’afavorir Lluís XVI, quan el rei francès va ser executat Espanya va declarar la guerra a la República francesa. Va ser la Guerra Gran (1793-1795), en la qual Espanya formaria part de la coalició per a preservar l’absolutisme i les institucions de l’Antic Règim.

guerra gran.jpg

L’exèrcit espanyol va obrir tres fronts al Pirineu, dos clarament defensius, al País Basc i a l’Aragó, i un tercer amb vocació ofensiva, a Catalunya. Però l’exèrcit que va iniciar la invasió de les terres franceses del Rosselló no passava dels 3.500 homes armats amb fusells. Tot i això, en un primer moment, els exèrcits espanyols destacats a Catalunya, comandats pel general Antonio Ricardos, van aconseguir victòries a les comarques del sud de França (Rosselló, Conflent, etc.).

Tot un seguit de pobles francesos van lliurar-se sense resistència a l’exèrcit espanyol perquè estaven enfrontats amb el govern de la Convenció i creien que la monarquia espanyola seria un mal menor davant el republicanisme francès, però això va canviar quan l’exèrcit mal proveït va iniciar la rapinya i els voluntaris van realitzar actes de violència. Les tropes espanyoles van intentar la presa de Perpinyà sense èxit, i amb l’arribada de l’hivern van haver de retirar-se a posicions defensives, tot advertint al govern que si no es milloraven les seves condicions s’aniria cap al desastre.

El 1794, en el moment àlgid de la Revolució francesa, en reprendre’s els combats la guerra va canviar de signe: les tropes espanyoles van ser expulsades del Rosselló i l’exèrcit francès en la seva contraofensiva va travessar la frontera per ocupar la Vall d’Aran, la Cerdanya i part de l’Empordà. El govern va respondre iniciant un procés de militarització de Catalunya que ressuscitava el sometent per tal de no haver de sortejar quintes.

Couthon.JPG

Georges Couthon

Malgrat les mostres d’hostilitat vers la Revolució que s’havien evidenciat des de Catalunya, el Comtiè de Salut Pública, després d’escoltar les opinions expressades en els informes del general Dugommier i els observadors Milhaud i Sobrany, va considerar que “els catalans, sempre amants de les seves llibertats, es troben madurs per a la Revolució i, si l’exèrcit francès entra a Catalunya com un benefactor, aconseguirà enfront d’Espanya un baluard molt més segur que no els Pirineus”. Ara bé, mentre que Dugommier proposava la incorporació de Catalunya a la República francesa, Georges Couthon va optar per convertir el territori català en una República germana independent i revolucionària. Els revolucionaris havien oblidat l’advertència de Robespierre: “ningú estima els missioners armats”.

Amb aquest sentiment de fraternitat, els soldats revolucionaris francesos van envair Catalunya. El castell de Figueres, la primera gran plaça forta que es trobava un cop travessats els Pirineus, va rendir-se a les tropes franceses sense que cap dels seus 10.000 soldats entrés en combat ni disparés cap dels 200 canons amb els que estaven armats. La porta de Catalunya restava així oberta a l’invasor.

Aleshores, l’ajuntament de Manresa va proposar al de Barcelona que convoqués una reunió de representants de diversos districtes per tal de prendre mesures contra el desastre que s’apropava. Així, van reunir-se una cinquantena de representants de les principals localitats catalanes que van constituir la Junta General del Principat, una mena de govern català imposat per les circumstàncies i tolerat per les autoritats espanyoles ja que contribuïa decisivament a un esforç bèl·lic finançat amb una insuficiència manifesta. La Junta va acordar la creació d’un cos de miquelets integrat per 18.000 homes per reemplaçar l’ineficaç sometent i un seguit de mesures econòmiques com la contribució general de defensa.

paz de basilea.jpg

El 1795, amb els reforços proveïts per la Junta, la situació a Catalunya va començar a millorar recuperant algunes places i derrotant els francesos en alguns combats. En canvi, al País Basc les coses no anaven tant be i els francesos van arribar a ocupar Bilbao. La derrota de les tropes espanyoles era contundent. La situació va complicar-se quan el govern va tenir temor a que es produís un cop republicà i perquè era incapaç de sostenir decorosament la guerra. Llavors van iniciar-se les gestions per signar la pau. El 1795 es signava la Pau de Basilea i els francesos abandonaven la Península Ibèrica.

L’esfondrament de la monarquia borbònica i l’entrada de Napoleó a Espanya

dijous, 2/12/2010

La caiguda de la monarquia. Els inicis de la Guerra de la Independència o Guerra del Francès cal situar-los en els acords del Tractat de Fontainebleau del 27 d’octubre 1807, aliança franco-espanyola que deterioraria encara més la situació del país. Segons l’acord negociat per Godoy amb el vistiplau de Carles IV, Espanya autoritzava l’entrada al país de les tropes franceses (uns 28.000 soldats) per a realitzar l’ocupació de Portugal, aliat de la Gran Bretanya, i procedir el seu posterior repartiment en tres parts: una per França, una per Espanya i un principat per a Godoy.

Els francesos van travessar els Pirineus i van entrar a Catalunya el febrer del 1808. La seva presència va ser acceptada per les autoritats borbòniques, malgrat que va provocar força irritació entre la població. Les tropes es van situar en llocs estratègics com ara Barcelona, Vitòria i Madrid, des d’on havien de desplegar-se per tot el territori.

La por que la presència francesa acabés en una invasió real del país va anar prenent cos entre la població. Una por agreujada pel fet que Godoy i Carles IV haguessin decidit retirar-se a Aranjuez, des d’on pensaven viatjar cap a Sevilla on embarcarien cap a Amèrica. Això va fer esclatar la crisi amb el Motí d’Aranjuez contra Godoy el 18 de març de 1808. El motí va ser protagonitzat per les capes populars, però estava dirigit per l’aristocràcia palatina, el clergat i els oficials de l’exèrcit, i el seu objectiu era la caiguda del valido Godoy i l’abdicació de Carles IV en la figura del príncep Ferran, esperança de redreçament de la crisi que patia el país.

Motín_de_Aranjuez.JPG

El motí triomfar i els amotinats van aconseguir el seu objectiu de derrocar Carles IV i Godoy, però els fets sobretot van evidenciar la profunda crisi en la qual estava immersa la monarquia espanyola. Ferran VII era proclamat rei d’Espanya, però Carles IV no va acceptar la derrota i va recórrer a demanar auxili a Napoleó per a recuperar el tron arrabassat pel seu propi fill.

Els fets van confirmar a Napoleó la seva convicció de la feblesa, la corrupció i la incapacitat de la monarquia dels Borbons espanyols, i el van decidir a ocupar el país per fer-ne un satèl·lit de l’Imperi. Així Espanya es regeneraria il·lustradament en agraïment a que ajudés a la lluita contra Anglaterra i a l’engrandiment de França. A més, dominar Espanya volia dir tenir el comandament de les índies i controlar el corrent de metalls preciosos que procedien de les colònies americanes. L’emperador estava convençut que l’Espanya d’inicis del segle XIX, governada per una dinastia inepta, seria un enemic sense importància i que podia dominar-se amb poc esforç en la seva lluita pel control d’Europa.

La monarquia de Josep I Bonaparte. Així, Carles IV i Ferran VII van ser convocats per Napoleó a Baiona (abril-maig de 1808) i aquest va forçar l’abdicació, sense cap resistència, dels Borbons en la seva persona. Legitimat per les abdicacions de Baiona, Napoleó va tenir les mans lliures per introduir la dinastia bonapartista a Espanya en la figura de Josep I, el seu germà.

Jose-Bonaparte.jpg

Josep I

A continuació, Napoleó va convocar les corts per tal d’aprovar una constitució que acabés amb l’Antic Règim i ratifiqués el nomenament de Josep I com a nou rei d’Espanya. En conseqüència va aprovar-se el Codi de Baiona pel qual es reconeixia la igualtat dels espanyols davant la llei, en els impostos i en l’accés als càrrecs públics. Tot i això, l’Estatut de Baiona destacava pels seus signes autoritaris per sobre dels ingredients liberals ja que instaurava un sistema centralista amb unes Corts reduïdes a la mínima expressió per la seva representació de caràcter estamental, mancada d’influència a l’Espanya de principis de segle. Josep I juraria el seu càrrec el 7 de juliol de 1808 convertint-se en el nou monarca davant la passivitat de la major part de l’administració borbònica.

Josep Bonaparte va intentar portar a terme una experiència reformista amb l’objectiu de liquidar l’Antic Règim. D’aquesta manera, el monarca va abolir el règim senyorial, va desamortitzar terres de l’Església, va desvincular les terres de les primogenitures i va acabar amb les terres de mans mortes. També estava prevista l’abolició dels privilegis, declarar la invulnerabilitat del domicili, la llibertat de residència, el lliure accés a totes les professions, la unificació dels diferents codis jurídics, l’abolició de les duanes interiors, la fixació d’una extensió màxima pels mayorazgos i l’abolició de la Inquisició.

Tot i ser una reforma raonable, aquesta va tenir poc suport i va topar amb una total incomprensió entre la societat espanyola que considerava que estava governada per un govern il·legítim, estranger i basat en el poder de les armes. D’aquesta manera, els càlculs de Napoleó respecte d’Espanya van demostrar-se erronis. Ni el clergat, excepció feta de la jerarquia superior, era tan fàcil de controlar, ni la resta de la societat espanyola podia reduir-se a “populacho” com ell creia. Tenia raó quan pensava que la força dels exèrcit espanyols era ben escassa, però no havia previst la importància que tindrien les forces irregulars i la poderosa combinació que podrien formar resistència i tropes regulars britàniques. La resistència popular espanyola a la introducció dels francesos faria esclatar la Guerra de la Independència.

El regnat de Carles IV: l’impacte de la Revolució francesa

dimecres, 1/12/2010

El regnat de Carles IV (1788-1808) va estar marcat per l’esclat de la Revolució francesa i les seves conseqüències així com per ser una època de crisi generalitzada per a la societat espanyola. Espanya no es podrà mantenir en una posició neutral davant l’esclat revolucionari i així Carles IV es veurà obligat a escollir entre els imperatius estratègics i les motivacions ideològiques per decantar-se en una aliança amb Anglaterra o França.

Carlos_IV.jpg

Carles IV

familia de carlos iv.jpg

Carles IV va abandonar la política reformista i amb ella van desaparèixer de l’escena política els ministres il·lustrats com Floridablanca o Jovellanos. A més, va segellar les fronteres per evitar que penetressin a Espanya les idees progressistes procedents de la França revolucionària. El 1792, Manuel Godoy, un jove militar allunyat dels cercles nobiliaris que fins aquell moment havien gaudit del poder a la cort, va ser nomenat valido de la monarquia (primer ministre) per Carles IV.

Manuel_Godoy.jpg

Manuel Godoy

El 1793 a França era guillotinat el rei Lluís XVI: ens trobem en la fase més radical de la Revolució francesa. A Espanya, si la Inquisició ja s’encarregava d’evitar l’entrada al país de les idees revolucionàries franceses, després de l’execució de Lluís XVI Godoy va decretar l’expulsió del país dels súbdits francesos. Davant la radicalitat de la Revolució Carles IV va declarar, en coalició amb d’altres monarques europeus units en la Primera Coalició, la guerra a la França de la Convenció.

Va ser la Guerra Gran (1793-1795), en la qual Espanya formaria part de la coalició per a preservar l’absolutisme i les institucions de l’Antic Règim. El País Basc, Navarra i Catalunya serien els principals escenaris del conflicte. Aquesta guerra, que duraria poc més de dos anys, va afectar de formar especial a Catalunya i va ser un bon testimoni de les actituds polítiques dels catalans vuitanta anys després del final de la Guerra de Successió.

El Tercer Pacte de Família es trencava definitivament donant lloc a una aliança hispano-britànica per fer front a la guerra. Durant el conflicte la propaganda revolucionària a territori espanyol va augmentar i això va unir-se a la crisi que vivia el país amb l’increment dels preus i dels impostos indirectes per fer front a les despeses bèl·liques. Els intents revolucionaris interna i les manifestacions van augmentar.

La guerra va ser pagada substancialment a costa d’un fortíssim endeutament de la monarquia que seria el preludi de la crisi final de la hisenda absolutista en els primers anys del segle XIX. El cost econòmic de la guerra va ser de 935 milions de rals. Entre 1794 i 1795 van emetre’s vals reials destinats a pagar les despeses corrents de la guerra, però aquests no van bastar ni per cobrir el 10%.

guerra gran.jpg

El pla de campanya preveia la formació de tres exèrcits a Catalunya, Guipúscoa i Aragó, però l’exèrcit que va iniciar la invasió de les terres franceses del Rosselló no passava dels 3.500 homes armats amb fusells. En un principi, entre març de 1793 i febrer de 1794, tot un seguit de pobles van lliurar-se sense resistència a l’exèrcit espanyol perquè estaven enfrontats amb el govern de la Convenció i creien que la monarquia espanyola seria un mal menor davant el republicanisme francès, però això va canviar quan l’exèrcit mal proveït va iniciar la rapinya i els voluntaris van realitzar actes de violència.

Les tropes espanyoles van intentar la presa de Perpinyà i amb l’arribada de l’hivern van haver de retirar-se a posicions defensives advertint al govern que si no es milloraven les seves condicions s’aniria cap al desastre. El govern va respondre iniciant un procés de militarització de Catalunya ressuscitant el sometent. Tot i això, la campanya de 1794 va significar la desfeta de l’exèrcit espanyol amb la contraofensiva francesa que va capgirar la situació i va suposar la penetració francesa a Catalunya ocupant la Seu d’Urgell i Puigcerdà.

L’ajuntament de Manresa va proposar al de Barcelona que convoqués una reunió de representants de diversos districtes per tal de prendre mesures contra el desastre que s’apropava. Així, van reunir-se una cinquantena de representants de les principals localitats catalanes que van acordar la creació d’un cos de miquelets integrat per 18.000 homes per reemplaçar l’ineficaç sometent i un seguit de mesures econòmiques com la contribució general de defensa.

El 1795, amb els reforços proveïts per aquesta assemblea, la situació a Catalunya va començar a millorar recuperant algunes places catalanes i derrotant els francesos en alguns combats. En canvi, al País Basc les coses no anaven tant be i els francesos van arribar a ocupar Bilbao. La derrota de les tropes espanyoles era contundent.

La situació va complicar-se quan el govern va tenir temor a que es produís un cop republicà i perquè era incapaç de sostenir decorosament la guerra. Llavors Godoy va iniciar les gestions per signar la pau. El conflicte entre els absolutistes i els revolucionaris francesos va perllongar-se des de 1793 fins a 1795 quan es signava la Pau de Basilea i els francesos abandonaven la Península Ibèrica.

paz de basilea.jpg

La Pau de Basilea suposava que Espanya recuperava els territoris que havien ocupat els republicans francesos a canvi de la cessió a França de la part espanyola de l’illa de Santo Domingo i del reconeixement d’una sèrie de privilegis comercials a França. A més, els costos econòmics i humans serien considerables, especialment les pèrdues demogràfiques i de collites a la zona de frontera on s’havien desenvolupat les accions bèl·liques de la Guerra Gran.

La Guerra Gran va ser una mostra palpable de la debilitat de l’Antic Règim i va servir als catalans per redescobrir la seva capacitat d’organització autònoma, dos fets que tindrien un pes important en el futur. No hi havia res en la política dels Borbons que afavorís el creixement català: no entenien el que passava a Catalunya i alguns eren francament hostils. Així, la hostilitat i la incomprensió entre catalans i castellans s’anava agreujant. A més, la marxa decidida de l’economia i la societat catalana cap el desenvolupament capitalista i la industrialització topaven amb una societat espanyola força endarrerida i que no assumirà la conveniència d’aquest camí.

godoy-carlos4.jpg

D’altra banda, la Pau de Basilea va suposar un canvi en les aliances internacionals. A partir d’aquest moment Espanya serà novament un aliat subordinat de França contra la monarquia anglesa, en especial després del pacte segellat a Sant Ildefons el 1796. Aquest tractat suposava una aliança ofensiva i defensiva contra Anglaterra.

El 1801 Espanya, pressionada per França, trencarà les relacions amb Portugal davant la negativa portuguesa a tancar les seves fronteres al comerç britànic. Quan Napoleó sigui proclamat emperador en 1804 es declararà el blocatge continental al comerç Britànic i Portugal serà l’únic aliat continental dels britànics al continent europeu. Carles IV es tornarà a aliar amb França. L’aliança hispano-francesa, però, viuria una forta derrota enfront els anglesos el 1805 al front de Trafalgar davant l’almirall Nelson. Això suposava la destrucció de la flota espanyola i el final de la força naval de l’exèrcit espanyol.

battle-of-trafalgar1.jpg

A més, la desastrosa política exterior de Godoy va complicar encara més les coses per a l’economia del país que entre 1796 i 1802 viuria una forta crisi per la interrupció del comerç marítim agreujada per les males collites. El posterior desastre naval a Trafalgar paralitzaria el comerç colonial, agreujant encara més la crisi de la hisenda reial que es veia privada dels ingressos provinents del comerç amb Amèrica. igualment, la producció tèxtil catalana va veure’s força afectada perquè veia perillar un dels seus principals mercats.

Per a fer front a la crisi, Godoy va recórrer a l’endeutament, a l’augment de les contribucions i a reformes com ara la desamortització i venda de terres eclesiàstiques. Aquestes mesures van provocar una àmplia oposició entre amplis sectors de la noblesa i l’Església que ja des de bon començament eren hostils a la figura de Godoy pel seu origen plebeu. Així, moviments aristocràtics contraris a la figura del favorit reial van reunir-se al voltant de la figura del príncep Ferran (fernandistes). La monarquia es trobava per tant en mig d’un conflicte dinàstic entre els partidaris de Carles IV i els partidaris de Ferran VII.

Fernando_VII.jpg

Ferran VII

Els impostos sobre la pagesia, tant els senyorials com els estatals, van estimular el creixement del descontentament popular, incrementat per les epidèmies, la fam i la carestia que vivia el país que van costar la vida a entre 350.000 i 500.000 persones en només vint anys. La incapacitat del govern per a resoldre aquesta crisi va alimentar que es produïssin avalots i protestes que responsabilitzaven Godoy de la greu crisi que assolava el país.

L’Espanya dels Borbons (segle XVIII)

dissabte, 27/11/2010

Per a Espanya, el segle XVIII va suposar un període a mig camí entre la modernització i la decadència. Així, els monarques de l’entronitzada casa de Borbó van intentar dur a terme grans reformes per a frenar la decadència hispànica iniciada en el segle XVII, tot i que l’èxit de les seves mesures és força qüestionable.

En el camp de la política interior, els Borbons van imposar l’absolutisme monàrquic a través de la introducció d’una administració centralitzada que va suprimir els furs d’algunes de les nacionalitats peninsulars, van modernitzar l’exèrcit i la marina i van procurar de protegir el desenvolupament econòmic i artístic.

En el camp de la política exterior, el segle XVIII va suposar la confirmació que Espanya s’havia convertit en una potència secundària en el mapa europeu posterior als Tractats d’Utrecht i Rastatt, tot i el seu gran imperi ultramarí. Els Borbons, fonamentalment, van mantenir aliances amb França (pactes de família), donat el parentiu entre ambdues famílies reials.

Des de 1700 fins a 1808, van ser cinc els Borbons que van ocupar el tron espanyol: Felip V, Lluís I, Ferran VI, Carles III i Carles IV.

arbol_genealogico_borbones.jpg

Felip V (1700-1724 i 1724-1746). El nou rei va decidir reformar l’estructura política espanyola heretada dels Àustries per fer-la homologable al sistema absolutista francès. Amb aquest objectiu, Felip V va imposar una administració centralitzada i va unificar les corts en una sola institució tot aprofitant-se de la derrota dels regnes de la Corona d’Aragó en la Guerra de Successió. Així, va suprimir els furs i institucions pròpies d’aquests regnes (Corts, Diputació del General, etc.) a través dels Decrets de Nova Planta, mitjançant els quals es liquidava l’estructura de monarquia composta dels Àustries per donar pas a un Estat centralista.

Felipe_V_de_España.jpg

Felip V

A més, Felip V va impulsar una castellanització de la política elevant les institucions castellanes (Consell de Castella, Corts, etc.) al rang d’estatals i va modificar el sistema administratiu creant nous òrgans de govern com les Secretaries d’Estat (antecedent dels ministeris) i dividint el país en capitanies dirigides per capitans generals i intendents nomenats directament pel monarca. Un altre fet destacat del seu regnat va ser la introducció de la Llei Sàlica, segons la qual les dones eren excloses de la successió al tron.

Pel que fa a la política exterior, Felip V va practicar una política d’acostament a França que comportaria la signatura, el 1733, del primer Pacte de Família amb l’objectiu de contrarestar l’hegemonia d’Anglaterra. Així, Espanya donaria suport al rei francès en la seva lluita en la Guerra de Successió de Polònia, mitjançant la qual l’infant Carles de Borbó (futur Carles III) va ser nomenat rei de Nàpols i Sicília. Posteriorment, després del segon Pacte de Família (1743), Espanya participaria en la Guerra de Successió austríaca.

Lluís I (1724). Fill de Felip V i Maria Lluïsa de Savoia, el seu pare va abdicar i li va cedir la corona espanyola. El jove rei, però, va caure malalt de verola i va morir havent regnat tant sols set mesos intranscendents en la història de la monarquia espanyola. Així, Felip V va haver de retornar al tron espanyol.

Luis_I_rey_de_España.jpg

Lluís I

Ferran VI (1746-1759). Fill de Felip V i Maria Lluïsa de Savoia, era un personatge intel·ligent i pacífic que va morir sense deixar successió. Durant el seu regnat, Espanya va mantenir-se al marge dels enfrontaments bèl·lics europeus: des de 1748, data de la firma del Tractat d’Aquisgrà que cloïa la Guerra de Successió austríaca, fins a la seva mort, Espanya no va prendre part en cap altra guerra. Ferran VI va dedicar els seus esforços a continuar la política d’implantació de l’absolutisme monàrquic i a la reconstrucció econòmica del país, tasca per a la qual va comptar amb la col·laboració de ministres com el marquès de l’Ensenada que va crear els pòsits de cereals.

Fernando_VI.jpg

Ferran VI

Carles III (1759-1788). Fill de Felip V i Isabel de Farnese, era el prototipus de dèspota il·lustrat, amant de la cultura i protector de savis i artistes. Durant el seu regnat va intentar introduir reformes que ja havia experimentat en la seva etapa com a rei de Nàpols tot envoltant-se de ministres reformistes italians com Esquilache i Grimaldi. Però el seu programa reformista va ser frenat per l’esclat de l’anomenat Motí d’Esquilache (1766), un aixecament popular contra el ministre que tenia el seu origen en l’escassetat de subsistències que patia el país, tot i que, possiblement, va ser promogut des dels sectors privilegiats que es veien perjudicats per la nova política reformista.

Carlos_III.jpg

Carles III

Després del motí semblava que arribava el torn pels il·lustrats espanyols i Carles III va saber envoltar-se de ministres eficients com Aranda, Floridablanca, Campomanes i Jovellanos en el seu intent de treure Espanya de la decadència a través de les reformes il·lustrades. Així, els nous ministres van apostar per aplicar mesures fisiocràtiques amb l’objectiu de reformar l’agricultura i d’altres sectors de l’economia.

També van voler reformar l’educació, que estava en mans del clergat, i generalitzar-la a tots els sectors de la societat. També pretenien fer desaparèixer la Inquisició, a la qual consideraven com un obstacle per al progrés del país. A més, van intentar de difondre les idees de la Il·lustració mitjançant les Societats Econòmiques del País.

Un dels objectius reformistes era la reducció dels privilegis de que gaudien la noblesa i el clergat per potenciar el treball i amb ell la riquesa del país. Amb aquest objectiu, el rei va imposar la seva autoritat sobre l’Església i es va arribar a actuar directament contra alguns ordres religiosos, com els jesuïtes que van ser expulsats d’Espanya. Emmarcat en aquest procés, totes les professions van ser declarades honestes amb l’objectiu que el treball esdevingués una virtut social.

Quant a la política exterior, Carles III va renovar els pactes amb França i va signar el tercer Pacte de Família (1761), pel qual Espanya va tornar a les guerres europees intervenint en la Guerra dels Set Anys. El país també va intervenir aliat amb França en la Guerra d’Independència dels Estats Units afavorint els rebels i, per la Pau de Versalles de 1783, va poder recuperar Menorca i la Florida.

Carles IV (1788-1808). El seu regnat, marcat per l’esclat de la Revolució francesa, va ser una època de crisi generalitzada per a la societat espanyola. En pujar al tron va frenar les reformes introduïdes pel seu antecessor en identificar la Il·lustració amb la Revolució. A més, només una minoritària elit cultural donava suport al programa il·lustrat, mentre que la majoria dels privilegiats s’hi oposaven frontalment. En definitiva, la Il·lustració espanyola va ser un moviment minoritari que no es va generalitzar en la societat.

Carlos_IV.jpg

Carles IV

Respecte del context internacional, en un primer moment, Espanya va intervenir en la guerra contra la França revolucionària, amb resultats no gaire favorables. Caiguda la Convenció jacobina, però, Carles IV signaria el Tractat de Sant Ildefonso (1796) que l’aliava amb la França del Directori i posteriorment amb la França napoleònica i que portaria Espanya a la guerra amb Anglaterra i a les desfetes de San Vicente (1797) i Trafalgar (1805). Tots aquests conflictes van conduir a un trencament de les relacions normals amb els mercats colonials, fet que comportaria greus conseqüències econòmiques.