Arxiu de la categoria ‘12. La Guerra Civil’

La crisi de la República i les causes de la Guerra Civil segons Manuel Azaña

dimecres, 20/07/2011

El 1939, poc després d’iniciar el camí cap a l’exili francès del qual mai retornaria, Manuel Azaña, el ja dimitit president de la Segona República, va escriure un llarg article (que no va arribar a publicar-se en el seu moment) en el qual, tot dirigint-se a la opinió pública internacional, apuntava quines, segons la seva opinió, havien estat les causes que havien conduit a l’esclat de la Guerra Civil espanyola, a més de fer un anàlisi en profunditat dels anys de govern republicà i els entrebancs que aquest va trobar en el seu intent de modernitzar el país:

manuel-azana.jpg

Manuel Azaña

Las causas de la guerra y de la revolución que han asolado a España durante treinta y dos meses son de dos órdenes: de política interior española y de política internacional. Ambas series se sostienen mutuamente, de suerte que faltando una, la otra no habría sido bastante para desencadenar tanta calamidad. Sin el hecho interno español del alzamiento de julio de 1936, la acción de las potencias totalitarias, que ha convertido el conflicto de España en un problema internacional, no habría tenido ocasión de producirse, ni materia donde clavar la garra. Sin el auxilio previamente concertado de aquellas potencias, la rebelión y la guerra civil subsiguiente no se habrían producido. Es lógico comenzar por la situación política de España este rápido examen, que no se dirige a atacar a nadie ni a defender nada, sino a proveer de elementos de juicio al público extranjero, aturdido por la propaganda.

Desde julio del 36, la propaganda, arma de guerra equivalente a los gases tóxicos, hizo saber al mundo que el alzamiento militar tenía por objetivo: reprimir la anarquía, salir al paso a una inminente revolución comunista y librar a España del dominio de Moscú, defender la civilización cristiana en el occidente de Europa, restaurar la religión perseguida, consolidar la unidad nacional. A estos temas no tardaron en agregarse otros dos: realizar en España una revolución nacional-sindicalista, crear un nuevo imperio español. ¿Cuáles eran, desde el punto de vista de la evolución política de mi país y confrontados con la obra de la República, el origen y el valor de estos temas?

Sería erróneo representarse el movimiento de julio del 36 como una resolución desesperada que una parte del país adoptó ante un riesgo inminente. Los complots contra la República son casi coetáneos a la instauración del régimen. El más notable salió a la luz el 10 de agosto de 1932, con la sublevación de la guarnición de Sevilla y parte de la de Madrid. Detrás estaban, aunque en la sombra, las mismas fuerzas políticas y sociales que han preparado y sostenido el movimiento de julio del 36. Pero en aquella fecha no se había puesto en circulación el slogan del peligro comunista.

La instalación de la República, nacida pacíficamente de unas elecciones municipales, en abril de 1931, sorprendió, no solamente a la corona y los valedores del régimen monárquico, sino a un buen número de republicanos. Los asaltos a viva fuerza contra el nuevo régimen no empezaron antes porque sus enemigos necesitaron algún tiempo para reponerse del estupor y organizarse. El régimen monárquico se hundió por sus propias faltas, más que por el empuje de sus enemigos. La más grave de todas fue la de unir su suerte a la dictadura militar del general Primo de Rivera, instaurada en 1923 con la aprobación del rey. Siete años de opresión despertaron el sentimiento político de los españoles. En abril del 31, la inmensa mayoría era antimonárquica. La explosión del sufragio universal en esa fecha, más que un voto totalmente republicano, era un voto contra el rey y los dictadores. Pero la República era la consecuencia necesaria.

El nuevo régimen se instauró sin causar víctimas ni daños. Una alegría desbordante inundó todo el país. La República venía realmente a dar forma a las aspiraciones que desde los comienzos del siglo trabajaban el espíritu público, a satisfacer las exigencias más urgentes del pueblo. Pero el pueblo, excesivamente contento de su triunfo, no veía las dificultades del camino. En realidad, eran inmensas.

Las dificultades provenían del fondo mismo de la estructura social española y de su historia política en el último siglo. La sociedad española ofrecía los contrastes más violentos. En ciertos núcleos urbanos, un nivel de vida alto, adaptado a todos los usos de la civilización contemporánea, y a los pocos quilómetros, aldeas que parecen detenidas en el siglo XV. Casi a la vista de los palacios de Madrid, los albergues miserables de la montaña. Una corriente vigorosa de libertad intelectual, que en materia de religión se convertía en indiferencia y agnosticismo, junto a demostraciones públicas de fanatismo y superstición, muy distantes del puro sentimiento religioso. Provincias del noroeste donde la tierra está desmenuzada en pedacitos que no bastan a mantener al cultivador; provincias del sur y del oeste, donde el propietario de 14.000 hectáreas detenta en una sola mano todo el territorio de un pueblo. En las grandes ciudades y en las cuencas fabriles, un proletariado industrial bien encuadrado y defendido por los sindicatos; en Andalucía y Extremadura, un proletariado rural que no había saciado el hambre, propicio al anarquismo. La clase media no había realizado a fondo, durante el siglo XIX, la revolución liberal. Expropió las tierras de la Iglesia, fundó el régimen parlamentario. El atraso de la instrucción popular, y su consecuencia, la indiferencia por los asuntos públicos, dejaban sin base sólida al sistema. La industria, la banca, y, en general, la riqueza mobiliaria, resultante del espíritu de empresa, se desarrollaron poco. España siguió siendo un país rural, gobernado por unos cientos de familias. Aunque la Constitución limitaba teóricamente los poderes de la corona, el rey, en buen acuerdo con la Iglesia, reconciliada con la dinastía por la política de León XIII, y apoyado en el ejército, conservaba un predominio decisivo a través de unos partidos pendientes de la voluntad regia. La institución parlamentaria era poco más que una ficción.

Las clases mismas estaban internamente divididas. La porción más adelantada del proletariado formaba dos bandos irreconciliables. La Unión General de Trabajadores (UGT), inspirada y dirigida por el Partido Socialista, se distinguía por su moderación, su disciplina, su concepto de la responsabilidad. Colaboraba en los organismos oficiales (incluso durante la dictadura de Primo de Rivera), aceptaba la legislación social. La organización rival, Confederación Nacional del Trabajo (CNT), abrigaba en su seno a la Federación Anarquista Ibérica (FAI), rehusaba toda participación en los asuntos políticos, repudiaba la legislación social, sus miembros no votaban en las elecciones, practicaba la violencia, el sabotaje y la huelga revolucionaria. Las luchas entre la UGT y la CNT eran durísimas, a veces sangrientas. Por su parte, la clase media, en que el republicanismo liberal reclutaba los más de sus adeptos, también se dividía en bandos, por dos motivos: el religioso y el social. Muchos veían con horror todo intento de laicismo del Estado. A otros, cualquier concesión a las reivindicaciones del proletariado les infundía miedo, como un comienzo de revolución. En realidad, esa discordia interna de la clase media y, en general, de la burguesía, es el origen de la Guerra Civil. La República heredó también de la monarquía el problema de las autonomías regionales. Sobre todo la cuestión catalana venía siendo, desde hacía treinta años, una perturbación constante de la vida pública española.

El primer Parlamento y los primeros Gobiernos republicanos tenían que contemporizar entre esas fuerzas heterogéneas, habitualmente divergentes, acordes por un momento en el interés común de establecer la República. Una república socialista era imposible. Las tres cuartas partes del país la habrían rechazado. Tampoco era posible una república cerradamente burguesa, como lo fue bastantes años la Tercera República en Francia. No era posible, primero porque la burguesía liberal española no tenía fuerza bastante para implantar por si sola el nuevo régimen y defenderlo contra los ataques conjugados de la extrema derecha y de la extrema izquierda. Segundo, porque no habría sido ni justo ni útil que el proletariado español en su conjunto se hallase bajo la República en iguales condiciones que bajo la monarquía. En la evolución política española, la República representaba la posibilidad de transformar el Estado sin someter al país a los estragos de una conmoción violenta. El primer presidente del Gobierno provisional de la Republica, monárquico hasta dos años antes, jefe del partido republicano de la derecha, y católico, formó el Ministerio con republicanos de todos los matices y tres ministros socialistas. La colaboración socialista, indispensable en los primeros tiempos del régimen, a quien primero perjudicó fue al mismo partido, en cuyas filas abrieron brecha los ataques de los extremistas revolucionarios y de los comunistas.

La obra legislativa y de gobierno de la República arrancó de los principios clásicos de la democracia liberal: sufragio universal, Parlamento, elegibilidad de todos los poderes, libertad de conciencia y de cultos, abolición de tribunales y jurisdicciones privilegiados, etc. En las cuestiones económicas era imposible (con socialistas y sin socialistas) atenerse al liberalismo tradicional […].

Las reformas políticas de la República satisfacían a los burgueses liberales, interesaban poco a los proletarios, enemistaban con la República a la burguesía conservadora. Las reformas sociales, por moderadas que fuesen, irritaban a los capitalistas. Las realizaciones principales de la República (reforma agraria, separación de la Iglesia y el Estado, ley del divorcio, autonomía de Cataluña, disminución de la oficialidad en el ejército, etc.) suscitaron, como es normal, gran oposición. También fue rotundamente combatida la función de millares de escuelas y de un centenar de establecimientos de segunda enseñanza porque la instrucción era neutra en lo religioso […].

[En 1934] Había amenazas de un golpe de Estado, dado desde el poder por las derechas, y amenazas de insurrección de las masas proletarias. Huelga de campesinos en mayo del 34. Conflicto con Cataluña. Entrega del poder (octubre 1934) a los grupos de la derecha que no habían aceptado lealmente la República. Decisión gravísima, llena de riesgos. Réplica: insurrección proletaria en Asturias, e insurrección del gobierno catalán. Errores mucho más graves aún, e irreparables. El gobierno no se contentó con sofocar las dos insurrecciones. Realizada una represión atroz, suprimió la autonomía de Cataluña y metió en la cárcel a treinta mil personas. Era el prólogo de la Guerra Civil.

Del aluvión electoral de febrero de 1936, que produjo una mayoría de republicanos y socialistas, salió un gobierno de republicanos burgueses, sin participación socialista. Su programa, sumamente moderado, se publicó antes de las elecciones. El gobierno pronunció palabras de paz, no tomó represalias por las persecuciones sufridas, se esforzó en restablecer la vida normal de la democracia. Los dislates cometidos desde 1934 daban ahora sus frutos. Extremas derechas y extremas izquierdas se hacían ya la guerra. Ardieron algunas iglesias, ardieron Casas del Pueblo. Cayeron asesinadas algunas personas conocidas por su republicanismo y otras de los partidos de derecha. La Falange lanzaba públicas apelaciones a la violencia. Otro tanto hacían algunos grupos obreros. La organización militar clandestina, que funcionaba por lo menos desde dos años antes, y los grupos políticos que se habían procurado el concurso de Italia y Alemania, comenzaron el alzamiento en julio. Lo que esperaban golpe rápido, que en 48 horas les diese el dominio del país, se convirtió en Guerra Civil, en la que inmediatamente se insertó la intervención extranjera.

Carlos Sentís, un homenatge de dubtós mereixement

dimarts, 19/07/2011

El periodista Carlos Sentís ha mort avui, a l’edat de 99 anys. Personatge controvertit, va ser acusar de ser espia de Franco, càrrec que ell sempre va negar. Tot i així, va quedar acreditada la seva vinculació amb la Lliga, que el va deixar en una posició vulnerable quan va començar la Guerra Civil i es va exiliar a Itàlia i França. Va treballar als serveis d’informació de Cambó, que servien informació al bàndol franquista. El 1937 va tornar a Espanya i es va unir a l’exèrcit nacional. En la seva faceta política, durant la Transició va encapçalar la candidatura de la UCD per Barcelona i va ser elegit diputat al Congrés el 1977, càrrec que va repetir el 1979. Igualment, va ser un dels encarregats de gestionar el retorn del president de la Generalitat Josep Tarradellas i d’acompanyar-lo des de París a les primeres entrevistes amb el president del Govern Adolfo Suárez i el rei Joan Carles.

A la premsa digital s’ha lloat la introducció a Catalunya de les tècniques del reportatge modern a través de la seva sèrie de reportatges sobre les condicions en què viatjaven els immigrants murcians que acudien al país en autobusos batejats càusticament com a transmiserians. Llàstima que s’ha oblidat el racisme i el classisme cap al proletariat murcià i almerienc que es podia llegir en aquests articles:

Són molt pocs els habitants de la regió esmentada [murcianoalmerienca] que van a servir; la majoria perquè són tracomatosos des dels primers dies de la seva vida; d’altres perquè se l’encomanen expressament per estalviar-se el servei militar […] [La solució] consistiria en obligar a tots els tracomatosos, per a obtenir treball o per a conservar-lo, a exhibir un carnet en el qual els dispensaris enganxarien segells acreditatius del dia en què foren assistits. No posseir el carnet, o no tenir-lo en regla, equivaldria a no voler-se sotmetre a tractament, i, per tant a ésser bandejat de tot arreu. Però aquest procediment no evita el pretracomatós. Potser caldria proveir de carnet a tots els passatgers dels transmiserians a llur arribada a Barcelona.

SENTÍS, Carles. Viatge en Transmiserià. Crònica viscuda de la primera gran emigració a Catalunya. Ed. La Campana. Barcelona, 1994 [1932] (pàgs. 88 i 93).

Igualment, s’ha oblidat que va ser un franquista declarat com queda patent en aquesta crònica sobre la retirada dels republicans direcció a l’exili francès publicada a La Vanguardia Española el 17 de febrer de 1939 sota el títol “¿«FINÍS CATALONIAE»? El «fin» de una película de «gangsters», simplemente” en la qual assegurava que Franco arribava per alliberar la Catalunya eterna de la màfia republicana:

Entre la neblina que el sol de esto, domingo de lebrero deshilvana, se ha abierto el eco del último cañonazo sobre la tierra catalana.

Ante la serenidad inmutable de un Canigó enteramente blanco y un Cabo de Creus extendido perezosamente sobre un mar espumoso, han cesado las últimas escenas guerreras que ha presenciado este Pirineo tan conocedor de Ejércitos y de batallas.

Esta vez el Pirineo se ha limitado a funciones de Portero Mayor. Quizá el pobre viejo está ya tan cansado de presenciar luchas, que ha preferido contemplar un mero desfile. Una sencilla distracción o pasatiempo para el que ha visto pasar todo el Ejército de Aníbal.

Sí; porque por los mismos sitios y pisando las mismas piedras ha pasado el ejército rojo con sus grandes camiones e incluso con sus tanques, que son la modalidad moderna de los elefantes que componían las fuerzas de asalto de los cartagineses.

Pero, que el lector me perdone, aquí acabo con las comparaciones. No queda ya otra. El paso de los dos Ejércitos es, de tan distinto, opuesto. Unos iban, los otros corrían. Los primeros atacaban, los segundos escapaban.

El paso del ejército rojo se puede explicar o comentar de muchas maneras. De todas, menos en forma de cantar de gesta. Verdaguer no podía jamás prever que un día tendría lugar ésta parodia del «Paso de los Pirineos» que él cantó. ¿Recordáis los versos de epopeya?

I avall, onades d’homes a onades succeeixen,
Ones de ferro a onades d’acer sense parar,
Com mai encara en surten al cim, i ja cobreixen
El pla, les del Massana seguint cap a. la mar,
Mostrant al sol s’escata d’argent que lluenteja,
Apar serpent enorme que corre i anguileja
Des de Banyuls a Salces, de Salces fins Osseja,
Podent dues vegades el Rosselló faixar.

¡Dios mío! ¡Dios, mío! ¡Y qué monótona es la Historia! Exacto, matemáticamente exacto, se podría hoy así describir esta serpiente de material y hombres que por Port-Bou y El Peritas sale precisamente para Banyuls y Osseja, respectivamente. Dice Verdaguer que aquellas huestes podían fajar en doble vuelta al- Rosellón. Esta nueva columna de hombres, de hierro y de acero —«oleadas de hombres a oleadas suceden; olas de hierro a oleadas de acero sin parar»— se extendía días pasados de Gerona a la frontera. Más de una compañía, — concretamente el 32 batallón de Infantería— creyendo que por todas partes cuecen habas (lentejas en este caso), se negaba a desarmar y algunos puros pistoleros de las fuerzas del «Gouvernement» ya se habían escondido en los ejes de los vagones de la estación de Perpiñán, con sus bolsillos repletos de bombas de mano y sus pistolas-ametralladoras bajo el brazo… ¡Pobrecillos!… Del primer puñetazo les han cerrado la boca del estómago… ¡Infelices! Ellos desconocen el francés o, algunos, ni leer el periódico saben para enterarse que ya hoy en Francia son también los marxistas, «los marxistas presuntuosos», traducido literalmente de un periódico de izquierdas.

Los rojos, al volar tos puentes, nos han causado un perjuicio real y tremendo. Real y tremendo a mí y a mi amigo, este audaz operador de la Cinematografía Nacional que parece arrancado de un film americano. Pero a las Divisiones Navarras o Marroquíes, al Ejército en general, estas voladuras han sido tan ridículas como echar gravilla para impedir el paso de una apisonadora.

Pero los últimos puentes no estaban volados ya; les hubiesen cortado la propia retirada, como ya ocurrió a muchos grandes camiones de la D.C.A., que se han quedado a dos kilómetros de la frontera, inmóviles como rollizas perdices sorprendidas por el perro.

Yo no sé si Aníbal por aquellos caminos, que hoy cubre el asfalto do la carretera, dejaba muchos huesos de elefantes. Ignoro qué dejaba en pos de sí el coloso de las anchas espaldas. Pero en cambio he visto lo que ha dejado tras su huella este otro «coloso» de Negrín. Sencillamente ha dejado la mayor cantidad de restos de automóvil que se puede ver hoy en Europa —los cementerios de Automóviles de Detroit ya sabemos que son insuperables.

¡Cómo se ha parecido esta Revolución (en Cataluña) a una inmensa película de «gangsters»! ¡Qué copia tan siniestra de esta producción «standard», con la cual la judía Hollywood invade el mundo!… Todos recordamos que las primeras manifestaciones de la revolución en Barcelona fueron los grandes coches aristados de «Parabellums» y «Hammerless» derrapando por el asfalto de la calle Balines con los neumáticos chirriantes y enloquecidos.

Y, ahora, las últimas manifestaciones: coches quemados, como cerillas, en el Fluviá; coches aplastados en Figueras y coches despeñados por la carretera de P0rt de la Selva, como el final espectacular de una película de George Raft. Desde el fondo de los barrancos de la Costa Brava los coches muestran sus ejes y sus diferenciales, panza arriba en la última instantánea de su desplome que contemplaban, allá arriba, grupos huidizos de aficionados al espectáculo del celuloide. Les faltaba este detalle americano para completar dos años de esta vida de película de «gangsters»; grandes trajes, pistolas en el bolsillo interior de la americana, negocios de exportación y chantaje, borracheras colectivas y desorden integral.

No puedo resistirme de escribir ocho líneas de paréntesis: si el lector quiere vivir media hora de película del más puro sabor Metro Goldwin Mayer no tiene más que trasladarse a la Cheka instalada en casa de los Conde de San Gervasio: mezcla brutal de lujo y desorden; cigarrillos de marca U. E. of A.; revistas y periódicos americanos: el. «New York Worker», el «Nash»; discos de Benie Cárter, botellas vacías y material de tocador femenino.

Pero hacia las crestas —que uno tuvo que subir a pie por los puentes volados de la carretera— que costienen y basan el Cabo de Creus, las huellas no son tan americanas ni modernas. Aquí y allí, desperdigados por el monte, quedan los restos de cabras y carneros que sacrificó el Ejército rojo al dios de la derrota antes de saltar ágilmente la línea fronteriza. El sol saca destellos relucientes del tejido triposo del ganado ya devorado; los cuervos y los buitres desde muchos centenares de metros se lanzan veloces… No tienen, a Dios gracias, otra comida. Estos parajes de poesía, estas mágicas tierras del Ampurdán se han ahorrado, por esta vez, la visión de cadáveres humanos.

Contando con la rapidez de sus ocho cilindros, ha habido «ministros y ministrables» rojos que han llegado a distancias irrisorias. El día de la entrada en Barcelona comimos el arroz preparado para Juan Comorera, y según me contó un periodista francés en la frontera, Negrín pasó a las 3,45 —junto con su escolta de siete coches do poderosa marca americana—, eso es, a muy poco de llegar el propio General Solchaga. Azaña, por el contrario, pasó el primero y no se quedó en Perpiñán. Los periódicos franceses que nos entrega nuestro amigo, nos lo muestran en los alrededores de Chamonix, en casa de un compañero de su cuñado Rivas Cherif, la mujer del cual declara, a los periodistas: «¡Ah!, Si se hubiese escuchado a Azaña… Pero no se le escuchó y quisieron resistir…»

Ya empiezan, pues, las peleas y el descargo del muerto. La desgracia no los hará más dignos.

El propio periodista francés me da el último ejemplar del «Candide», semanario amigo de la España Nacional. En su primera página se lee: «LOS ÚLTIMOS DÍAS DE CATALUÑA.» «Finis Cataloniae».

Pero, ¡por Dios!… Estos periodistas franceses no curarán nunca. Tras lo pintoresco, tras el afán de dramatizarlo todo, caen en el folletín más falso. Señores, un poco de reflexión: Bueno, sí: «Los últimos días de Cataluña»… la de Durruti… «Las últimas horas de Cataluña»… la de Companys… la de Negrín… ¡Perfecto! Pero Cataluña es algo más y algo más eterno que eso.

Eso no ha sido más que «The End», el cartelito de «Fin» de esta gigantesca ampliación de «Scarface» o de «El Imperio del Crimen».

Aquella Cataluña acabó; pero la Cataluña real, que diría, vuestro y nuestro caro Charles Maurras, hoy, precisamente, empieza a amanecer.

En definitiva, avui ha mort el que, sense cap dubte va ser, un dels millors periodistes de la Catalunya dels anys trenta. Però que la memòria de l’oblit nascuda a la Transició no ens enganyi. Avui ha mort un home que va expressar opinions racistes vers la immigració peninsular en els anys trenta, i un franquista declarat i convençut des de la Guerra Civil.

El 19 de juliol de 1936 segons Lluís Companys

dimarts, 19/07/2011

Lluís Companys, el president de la Generalitat de Catalunya, va analitzar en primera persona els fets del 19 de juliol de 1936 a través d’aquestes declaracions que recollia el diari La Voz el 21 de juliol:

companys.jpg

Lluís Companys

A las cuatro de la madrugada, cuando se habían retirado de la Generalidad todos los consejeros y personalidades del Frente Popular que habían acudido a ofrecer su colaboración, quedé completamente solo y muy agotado. En el momento de ir a retirarme a descansar recibí noticias que acusaban una enorme gravedad, ya que el movimiento anunciado, y que se creía habíase aplazado, estallaba. A él se había adherido toda la guarnición, y eran cinco mil hombres armados con disciplina, disponiendo de ametralladoras y cañones, con los que se lanzaban a la calle para apoderarse de la ciudad.

Me di cuenta de la gravedad del momento, y decidí trasladarme a la Comisaría General. Mi presencia en aquel lugar produjo un gran entusiasmo, y, curtido ya por diversas emociones intensas experimentadas desde que inicié mi vida política, confieso que la mayor de todas la recibí en la Comisaría General de Cataluña durante la mañana y la tarde del domingo, hasta conocer la resolución del general Goded.

La incorporación a las fuerzas leales de guardias de Asalto, Seguridad y Guardia Civil y pueblo armado, me dieron la sensación de que podíamos entablar una lucha que debía ser a muerte o victoria decidida a nuestro favor […]. A medida que transcurría la mañana llegaban noticias en las que se decía que la lucha era cruenta. Muchos combatientes leales, heridos de importancia, se presentaban para saludarme, desarrollándose escenas de gran dramatismo, porque guardias, soldados y paisanos, rendidos y ensangrentados, al tenderles yo la mano, decíanme: “Señor Presidente, estamos a su disposición para defender a Cataluña y a la República” […].

Cerca de las once y media de la mañana, y en ocasión de encontrarme en el balcón de la Comisaría, desfilaron, al mando de un coronel, quinientos guardias civiles, que avanzaban lentamente hacia el edificio. ¿Qué iba a ocurrir? Algo emocionante, que provocó un entusiasmo frenético. Los guardias, con sus jefes, desfilaron, saludándome y vitoreando a la República. Este acto de acatamiento decidido al presidente de la Generalidad […] fue en extremo reconfortante.  No lo olvidaré en mucho tiempo.

Regresé a la Presidencia de la Generalidad a descansar, y a las ocho de la noche me anunciaron que traían prisionero al general Goded […].

El 19 de juliol de 1936 a Barcelona

dilluns, 18/07/2011

A Catalunya l’aixecament militar havia de ser dirigit pel general Goded, que va desplaçar-s’hi des de Mallorca, però aquest comptava amb un suport civil escàs. Pocs catalans havien optat per la insurrecció i els partits directament implicats tenien poca implantació en el Principat. A més, el principal partit conservador, la Lliga Catalana, no va participar ni va donar suport explícit al complot, tot i que després del 19 de juliol molts dels seus dirigents van sortir de Catalunya per donar suport a la causa del bàndol nacional.

Tot i la manca de suports civils, els militars confiaven que la majoria de l’exèrcit participaria de la insurrecció i que la Guàrdia Civil els seguiria. Així, a Barcelona la insurrecció va esclatar el dia 19, però els rebels van ser aturats gràcies a l’acció de la població, amb partits i sindicats d’esquerres armats per la Generalitat, i per la intervenció de les forces d’ordre públic, que van mantenir-se fidels a la República. El fracàs de la revolta a Barcelona va propiciar que a la resta del Principat els militars sublevats acabessin rendint-se. La victòria va viure’s com un gran triomf popular. El general Goded va ser arrestat i, posteriorment, jutjat i afusellat.

Aquesta va ser la crònica que el diari La Vanguardia del 22 de juliol va realitzar al voltant dels fets d’aquella llarga jornada:

Durante toda la noche del sábado se notó en las Ramblas y en otras calles céntricas de la ciudad, así como en las barriadas obreras, gran animación y efervescencia entre el público que transitaba por las calles. Circularon insistentes rumores según los cuales en aquella misma noche iban a salir de los cuarteles del extrarradio las tropas iniciando un movimiento subversivo contra la República […].

A las cinco menos cuarto de la madrugada sonaron en la Plaza de la Universidad los primeros disparos […]. El movimiento subversivo se había producido en nuestra ciudad, entablándose entre la Guardia de Asalto y Seguridad y las fuerzas sublevadas que procedían de los cuarteles de Pedralbes […]. Abriendo fuego intentaron avanzar, pero la reacción de las fuerzas leales al Gobierno fue aun más enérgica, consiguiendo impedir el avance […].

La acción de las tropas sublevadas fue decayendo a medida que se prolongaba la lucha. La dispersión total de estas fuerzas se produjo al entrar en combate contra las mismas de Aviación, que operaban al lado del régimen republicano y que con sus ametralladoras desmoralizaron la caballería rebelde […]. Rodeado el cuartel general de la IV División por fuerzas integradas por la Guardia Civil, de seguridad y paisanos, y viendo los sitiados la imposibilidad de resistir, a las seis de la tarde se izó la bandera blanca […]. Las fuerzas leales entraron en el interior del edificio haciendo prisionero al general Goded […].

La_Vanguardia_22_7_1936.png

El pronunciament del general Franco

diumenge, 17/07/2011

El 17 de juliol de 1936 va succeir el que tothom es temia: l’exèrcit va sublevar-se. A Melilla, el coronel Yagüe, cap de la Legió, va aixecar-se en armes contra la República i la insurrecció, l’Alzamiento Nacional, va estendre’s ràpidament a la resta del protectorat marroquí. El 18 de juliol, el general Franco, un cop assegurat el triomf de la insurrecció a Canàries, va passar al Marroc per posar-se al capdavant de l’exèrcit de l’Àfrica i dirigir-se cap a la Península. Seguidament, entre el 18 i el 19 de juliol, la majoria de les guarnicions militars de la resta d’Espanya van unir-se al cop d’Estat, així com sectors civil de la Falange i els requetès carlins. Aquest va ser el pronunciament amb el que Franco va dirigir-se als espanyols:

franco.jpgDon Francisco Franco Bahamonde, General de División, Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos y Alto Comisario.

Hago saber:

Una vez más el Ejército, unido a las demás fuerzas de la nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles que vetan con amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: España.

Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República, no solamente en sus apariencias o signos exteriores, sino también en su misma esencia; para ello precisa obrar con justicia, que no repara en clases ni categorías sociales, a las que ni se halaga ni se persigue, cesando de estar dividido el país en dos grupos: el de los que disfrutan el poder y el de los que eran atropellados en sus derechos, aun tratándose de leyes hechas por los mismos que las vulneraron; la conducta de cada uno guiará la conducta que con relación a él seguirá la autoridad, otro elemento desaparecido de nuestra nación, y que es indispensable en toda colectividad humana, tanto si es en régimen democrático como si es en régimen soviético, en donde llegará a su máximo rigor. El restablecimiento de este principio de autoridad, olvidado en los últimos años, exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con que se impondrán y la rapidez con que se llevarán a cabo, sin titubeos ni vacilaciones.

Por lo que afecta al elemento obrero, queda garantizada la libertad de trabajo, no admitiéndose coacciones ni de una parte ni de otra. Las aspiraciones de patronos y obreros serán estudiadas y resueltas con la mayor justicia posible en un plan de cooperación, confiando en la sensatez de los últimos y la caridad de los primeros, hermanándose con la razón, la justicia y el patriotismo sabrán conducir las luchas sociales a un terreno de comprensión con beneficio para todos y para el país. El que voluntariamente se niegue a cooperar o dificulte la consecución de estos fines será el que primero y principalmente sufrirá las consecuencias.

Para llevar a cabo la labor anunciada rápidamente, ordeno y mando:

Art. 1º. Queda declarado el Estado de Guerra en todo el territorio de Marruecos Español, y como primera consecuencia, militarizadas todas las fuerzas armadas, sea cualquiera la autoridad de quien dependían anteriormente, con los deberes y atribuciones que competen a las del Ejército y sujetas igualmente al Código de Justicia Militar.

Art. 2º. No precisará intimación ni aviso para repeler por la fuerza agresiones a las fuerzas indicadas anteriormente, ni a los locales o edificios que sean custodiados por aquellas, así como los atentados y “sabotajes” a vías y medios de comunicación y transporte de toda clase, y a los servicios de agua, gas y electricidad y artículos de primera calidad. Se tendrá en cuenta la misma norma para impedir los intentos de fuga de los detenidos.

Art. 3º. Quedan sometidos a jurisdicción de guerra y tramitados por procedimiento sumarísimo: a) Los hechos comprendidos en el artículo anterior. b) Los delitos de rebelión, sedición y los conexos de ambos, los de atentado y resistencia a los agentes de la autoridad, los de desacato, injuria, calumnia, amenaza y menosprecio a los anteriores o al personal militar o militarizado que lleve distintivo de tal, cualquiera que sea el medio empleado, así como los mismos delitos cometidos contra el personal civil que desempeñe funciones de servicio público. Los de tenencia ilícita de armas o cualquiera otro objeto de agresión utilizado o utilizable por las fuerzas armadas con fines de lucha o destrucción. A los efectos de este apartado quedan caducadas todas las licencias de uso de armas concedidas con anterioridad a esta fecha. Las nuevas serán tramitadas y despachadas en la forma que oportunamente se señalará.

Art. 4º. Se considerarán también como autores de los delitos anteriores los incitadores, agentes de enlace, repartidores de hojas y proclamas clandestinas o subversivas; los dirigentes de las entidades que patrocinen, fomenten o aconsejen tales delitos, así como todos los que directa o indirectamente contribuyan a su comisión o preparación, así como los que directa o indirectamente tomen parte en atracos y robos a mano armada o empleen para cometerlos cualquiera otra coacción o violencia.

Art. 5º. Quedan totalmente prohibidos los “lockouts” y huelgas. Se considerará como sedición el abandono del trabajo y serán principalmente responsables los dirigentes de las asociaciones o sindicatos a que pertenezcan los huelguistas, aun cuando simplemente adopten la actitud de “brazos caídos”.

Art. 6º. Quedan prohibidos el uso de banderas, insignias, uniformes, distintivos y análogos que sean contrarios a este Bando y al espíritu que le inspira, así como al canto de himnos de análoga significación.

Art. 7º. Se prohíben igualmente las reuniones de cualquier clase que sean, aun cuando tengan lugar en sitios públicos, como restaurantes o cafés, así como las manifestaciones públicas.

Art. 8º. Serán depuestas las Autoridades principales o subordinadas que no ofrezcan confianza o no presten el auxilio debido y sustituidas por las que se designe.

Art. 9º. Quedan en suspensión todas las leyes o disposiciones que no tengan fuerza de tales en todo el territorio nacional, excepto aquéllas que por su antigüedad sean ya tradicionales. Las consultas resolverán los casos dudosos.

Art. 10º. Los reclutas en Caja, los soldados de 1ª y 2ª, situación de servicio activo, y los de reserva que sean acusados de delitos comprendidos en este Bando o en el Código de Justicia Militar quedan sometidos a la jurisdicción de guerra.

Art. 11º. Los jefes más caracterizados o más antiguos de la Guardia Civil, Carabineros, Seguridad y Asalto, con mando, y a falta de ellos, los de los Cuerpos forales, Mozos de Escuadra, etcétera (donde existan), se harán cargo del mando civil en los territorios de su demarcación, siempre que en ellos no haya fuerza del Ejército, a quienes compete en primer lugar.

Art. 12º. Quedan sometidas a la censura militar todas las publicaciones impresas de cualquier clase que sean. Para la difusión de noticias se utilizará la radiodifusión y los periódicos, los cuales tienen la obligación de reservar en el lugar que se les indique espacio suficiente para la inserción de las noticias oficiales, únicas que sobre orden público y política podrán insertarse. También quedan sometidas a la censura las comunicaciones eléctricas urbanas e interurbanas.

Art. 13º. Queda prohibido, por el momento, el funcionamiento de todas las estaciones radioemisoras particulares de onda corta o extracorta, incurriendo los infractores en los delitos indicados en los artículos tercero y cuarto.

Art. 14º. Ante el bien supremo de la Patria quedan en suspenso todas las garantías individuales establecidas en la Constitución, aun cuando no se hayan consignado espacialmente en este Bando.

Art. 15º. A los efectos legales, este Bando surtirá efecto inmediatamente después de su publicación.

Por último, espero la colaboración de todas las personas patrióticas, amantes del orden y de la paz que suspiraban por este movimiento, sin necesidad de que sean requeridas espacialmente para ello, ya que siendo sin duda estas personas la mayoría por comodidad, falta de valor cívico o por carencia de aglutinante que aunara los esfuerzos de todos, hemos sido dominados hasta ahora por unas minorías audaces sujetas a órdenes de internacionales de índole varia, pero todas igualmente antiespañolas. Por esto termino con un solo clamor que deseo sea sentido por todos los corazones y repetido por todas las voluntades: ¡Viva España!

Tetuán, 18 de julio de 1936.

Barcelona, el laboratori de proves de la Segona Guerra Mundial

dimarts, 12/07/2011

La utilització de l’aviació per atacar la rereguarda de forma intensa i continuada va ser un element totalment nou que per primer cop en la història va practicar-se durant la Guerra Civil espanyola. L’evolució de la capacitat tècnica dels exèrcits va fer possible que la potència de foc i destrucció de l’agressió provinent des de l’aire esborrés definitivament, pel que fa a Catalunya, el vell concepte de rereguarda. Fins a la Primera Guerra Mundial la llunyania del front de guerra havia estat sempre un element bàsic de la seguretat de la població que romania en la rereguarda. Però aquest concepte va desaparèixer definitivament a partir de la Guerra Civil. Des d’aquest moment, qualsevol zona geogràfica podia ser abastada per la guerra.

Això va suposar un canvi estratègic de primer ordre per als exèrcits. L’experimentació, la comprovació i l’anàlisi de la resposta de la població civil, la població no militaritzada, van ser seguides amb especial atenció, en especial per les potències europees, que preveien que possiblement aviat haurien de passar per una situació similar com a conseqüència de l’expansionisme nazi-feixista dels anys trenta.

Si en els inicis de la Guerra Civil l’aviació amb la qual comptaven els exèrcits espanyols era certament antiquada i totalment obsoleta, aquesta situació aviat canviaria radicalment com a conseqüència de l’entrada en el conflicte de les potències estrangeres, fonamentalment l’Alemanya nazi, la Itàlia feixista i la Unió Soviètica. Aquests països van enviar a la Guerra d’Espanya els millors bombarders amb els que comptaven en aquells moments: els italians Savoia S-81 i S-79, els Dornier i els Heinkell 11 alemanys, i els Katiuska russos. Això convertia la Guerra Civil en un camp de proves i experimentació que a la Segona Guerra Mundial es demostraria, desgraciadament, força útil pels futurs països combatents.

Zentralbild"Legion Condor" in SpanienFaschistische deutsche Interventionstruppen unterstützen den Francoputsch 1936 - 1939 gegen die demokratische Republik Spanien.UBz.: Auf dem Flugplatz Levida. Beim Einhängen der Bomben.C 0214/07/13 N

A Catalunya la majoria dels bombardejos van ser efectuats des de l’aire per l’aviació italiana amb base a l’illa de Mallorca, circumstància que posava de manifest la importància transcendental i l’error que va suposar la no-ocupació de les Illes Balears per part de la República quan, malgrat els molts errors d’organització, des de Catalunya ja s’havia iniciat l’operació militar.

Si els bombardejos soferts en els primers anys de guerra, fins el 1938, van ser colpidors per a la rereguarda catalana, molt més ho serien a partir dels dies 16, 17 i 18 de març de 1938. Aleshores, l’augment en la intensitat i l’eficàcia va superar tota l’experiència viscuda fins aquell moment per demostrar una força terrorífica. Els projectils varen afectar de forma indiscriminada els barris més cèntrics de la ciutat, deixant un balanç de prop d’un miler de víctimes mortals, la destrucció total de 48 edificis, la destrucció parcial d’uns 75 edificis més i, el que era més important, el pànic estès entre tota la població. En el total de la guerra, Barcelona va ser bombardejada fins a 384 vegades, fet que va obligar a la construcció de més de 1.000 refugis subterranis.

Vista aèria de Barcelona, 17 de març de 1938.png

bombardeigs barcelona 1937.jpg

Fent referència a aquests fets, Stohrer, l’ambaixador nazi a Salamanca comentava: “He sabido que los ataques aéreos sobre Barcelona han sido literalmente terribles […]. No hay ningún indicio de que se hayan querido tocar objetivos militares”. D’altra banda, Bowers, l’ambaixador dels Estats Units, escrivia: “Nada en semejante aterradora escala, implicando a la raza blanca, se había conocido hasta entonces. Las bombas no perseguían ningún objetivo militar”. És a dir, els bombardejos no tenien cap finalitat militar estratègica, simplement buscaven desmoralitzar la població mitjançant el terror.

Una prova definitiva del que van suposar els bombardejos de març de 1938 a Barcelona, la primera gran ciutat que era objecte d’un atac aeri a gran escala en la història, per a l’imaginari europeu de l’època la trobem en les paraules de Winston Churchill, que durant la decisiva Batalla d’Anglaterra de 1940, l’atac aeri nazi sobre Londres durant la Segona Guerra Mundial, va posar el poble català com a exemple per afrontar l’agressió nazi: “No vull subvalorar la severitat del càstig que cau damunt nostre, però confio que els nostres conciutadans seran capaços de resistir com va fer-ho el valent poble de Barcelona”.

I és que d’altres bombardejos produïts durant la Guerra Civil, i que igualment van impactar profundament l’opinió pública internacional, com el cas de Gernika, havien estat realitzats com una operació aïllada. En canvi, l’atac a Barcelona va inscriure’s en el context militar del conflicte. I és que la ciutat va ser objectiu militar i civil durant els tres anys de guerra. Així, Catalunya va conèixer uns bombardejos sagnants i continuats des del principi fins el final de la guerra no només com a resultat de l’estratègia franquista d’aniquilació de l’adversari, sinó també com a conseqüència d’haver-se convertit en un camp de proves d’experimentació bèl·lica. Més de 5.000 víctimes a tot el país serien el resultat d’aquesta experimentació.

El cost humà i econòmic de la Guerra Civil a Catalunya

dimecres, 27/04/2011

El règim franquista s’estava construint des de 1936, en plena Guerra Civil, i va imposar-se a Catalunya a partir de 1939 a través de l’exercici d’una forta repressió. Evidentment cada repressió té el seu context i les seves pròpies explicacions, i la lògica de l’Estat que s’estava creant en la zona nacional tenia la repressió com a instrument fonamental.

El cens elaborat el 1940 atribueix a Catalunya una població total de 2.890.974 habitants, el que suposava un increment d’unes 99.000 persones respecte del 1930. Tot i així, el percentatge català sobre el total de la població de l’Estat espanyol baixava de l’11,8% al 11,2%. En comparació amb el cens realitzat per la Generalitat el maig de 1936 (dos mesos abans de l’esclat de la guerra) la pèrdua produïda als tres anys de conflicte seria d’aproximadament unes 30.000 persones.

Val a dir que el primer cens franquista de 1940 fou realitzat amb mitjans i procediments força discutibles i hi ha evidències d’una notable alteració dels resultats per minimitzar les pèrdues de la guerra inflant les xifres.

Els efectes de la Guerra Civil a Catalunya:

Morts

Morts en combat

32.000

Morts pels bombardejos

5.500

Morts per repressió a la rereguarda pels republicans

8.352

Executats pel franquisme

3.388

Total

49.240

Dels 32.000 morts en combat uns 30.000 eren del bàndol republicà. Els bombardejos sobre Catalunya no tenien cap precedent a Europa i van marcar la població que va quedar atemorida davant la possibilitat d’un bombardeig. La repressió a la rereguarda pel bàndol republicà i revolucionari va suposar una autèntica guerra de classes amb conflictes polítics i venjances.

Altre impacte de descapitalització del país són el gran nombre d’exiliats catalans, es calcula que uns 500.000 exiliats van deixar Catalunya. El total d’exiliats a Espanya va ser de 150.000 –un de cada tres exiliats va ser català–. A més, l’exili va suposar un fort enfrontament entre els polítics exiliats que es van creuar desqualificacions entre ells deixant clar el distanciament i la manca d’unitat entre els vençuts.

A aquestes xifres caldria sumar-hi la mortalitat que la guerra va provocar indirectament com a conseqüència de l’empitjorament de les condicions de vida, les dificultats en l’atenció sanitària, la carestia d’aliments o els desplaçaments forçats. En els darrers mesos de la guerra la sobremortalitat causada per les males condicions de vida va afectar especialment als infants i a la gent gran. Aquest factor es difícil de calcular, però està present i faria pujar els índexs de mortalitat entre el 2,3% i el 2,7% de la població.

A causa de la Guerra Civil desaparegueren de Catalunya, per mort i exili, entre 130.000 i 150.000 persones. Això va suposar la pèrdua de més del 4,5% de la població existent el 1936. La guerra no suposa un record èpic, un cop ha finalitat el conflicte suposarà un mal record entre la població. També manca un cens de discapacitats i mutilats com a conseqüència de la guerra. Això va suposar que hi haguessin mutilats que rebien facilitats per haver participat en el bàndol nacional mentre que els discapacitats republicans eren obviats.

Els morts del bàndol nacional rebien homenatges mentre que els familiars dels morts republicans tenien prohibit realitzar cap tipus d’homenatge o record públic (per exemple anar de dol). Orfes, vídues o altres familiars directes es van veure afectats per la finalització de la guerra. Un altre tipus de drama personal el vivien les dones que s’havien quedat solteres i castes (tietes) i seguirien així fins a la seva mort.

La societat civil es veurà afectada per l’exili i la repressió perquè gent implicada en entitats socials i culturals catalanes abandonaran el país. Per primer cop un règim feixista realitzava una depuració tant exhaustiva de la societat civil. Ni a Itàlia ni a Alemanya va arribar-se tant lluny en aquest sentit.

La major part dels morts a la guerra van ser homes i força joves. La immensa majoria de morts i exiliats eren homes en edat de procreació. La postguerra va suposar l’augment del control de la natalitat i l’empitjorament notable de les condicions de vida de la població. La població catalana dels anys quaranta estava fortament condicionada pel que havia significat la Guerra Civil. Va haver-hi un descens considerable del percentatge d’homes respecte de les dones i s’haurà d’esperar fins a la dècada dels anys setanta perquè els percentatges d’homes respecte dones a Catalunya tornin a ser els de 1930.

El mal moment econòmic que va patir l’Espanya franquista en els anys quaranta va justificar-se per la Guerra Civil. Tot i això, la realitat es que els costos materials causats per la guerra no van ser tant decisius com per destruir la infraestructura productiva de cap dels dos bàndols.

En termes d’indústria, poca cosa va ser destruïda per la guerra perquè la tècnica no ho permetia i, a més, els grans industrials generalment estaven amb el franquisme. Així, la indústria bèl·lica i les seves complementàries –com el tèxtil– van sortir reforçades per la guerra. Els danys no foren tan alts com la propaganda franquista afirmava. Les xifres contretes que es coneixen mostren que els danys van ser relativament baixos i que el gener de 1939 les indústries catalanes es trobaven en bones condicions de producció, amb maquinària renovada i estocs superiors al 1936.

La destrucció de l’equipament productiu industrial fou escàs. Més importants van ser els danys en el parc de vehicles a motor, en material ferroviari i en infraestructures com ports, carreteres, vies fèrries i ponts. Les xarxes viària i ferroviària si que van veure’s afectades per la guerra. El règim haurà de crear la RENFE, nacionalitzant l’empresa ferroviària per reconstruir la xarxa de comunicacions. El franquisme haurà de recórrer a estatalitzar part de l’economia i els problemes econòmics de postguerra seran atribuïts als rojos i als elements (la pertinaz sequía), mai a les seves pròpies carències.

En el món agrari les pèrdues foren considerables en maquinària i en la ramaderia. La penúria dels darrers mesos de guerra havia portat a sacrificar la major part de la ramaderia catalana.

La major part de les destrosses en habitatges i indústries van ser causades pels bombardejos de l’aviació franquista i no per l’exèrcit republicà en la seva retirada. Va ser l’orientació autàrquica del règim la que provocà el retrocés econòmic i l’agreujà amb el seu intervencionisme.

La Guerra Civil a Catalunya (4): la desfeta de 1939

dilluns, 18/04/2011

Els bombardejos aeris –fins al mes de desembre de 1938 l’activitat va ser intensa–, l’agreujament de l’escassetat de les subsistències, els efectes distorsionadors de l’allau de refugiats, la publicitat quintacolumnista i la generalització de la mobilització militar havien derrotat moralment la rereguarda catalana. Ara, el gener de 1939, es consumaria la derrota militar de Catalunya primer –que seria totalment ocupada per les tropes franquistes– i de la República desprès.

L’entrada triomfal dels homes de Franco en els territoris catalans resistents va anar acompanyada de l’acció de l’aviació que semblava donar l’anunci i la benvinguda als feixistes llançant bombes sobre la trasbalsada població civil que no havia fugit cap a l’exili. Així, en l’etapa final del conflicte l’activitat aèria també va ser intensa, un acte gairebé quotidià que no finalitzaria fins al darrer dia de guerra. Al final de la guerra el nombre de morts com a conseqüència dels bombardejos va arribar als 5.500, la meitat dels quals va morir a la ciutat de Barcelona.

franquistes a la gran via.jpg

S’ha comptabilitzat que prop de 50.000 catalans marxaren cap a l’exili dirigint-se a la frontera francesa en les més penoses situacions. Ells foren els darrers objectius de les bombes de Franco. Així, els darrers atacs aeris els patirien les comarques gironines un cop caiguda Barcelona. Quin era el blanc d’aquests atacs si el territori ja estava vençut? Doncs nuclis urbans que restaven totalment indefensos i col·lapsats per les llargues columnes de fugitius. La població ofegada per la presència de refugiats durant la guerra havia de convertir-se ara en refugiada… i el seu futur no seria gaire agradable.

refugiats.jpg

refugiats 2.jpg

Entre el 27 de gener i el 3 de febrer de 1939 es calcula que mig milió d’espanyols van entrar a França després de creuar la frontera catalana. Una munió de persones de totes les edats i de les condicions socials més diverses, amb cotxes, amb camions, a peu o arrossegant carros, van omplir les carreteres des de Barcelona fins a Portbou i la Jonquera per cercar refugi en el país veí. Una part d’aquests refugiats van ser reclosos en camps de concentració improvisats en les platges properes a Argelers i Sant Cebrià.

exili.jpg

map62.jpg

Posteriorment a l’ocupació franquista la situació de fam es perllongaria. La guerra no seria el període de gana i penúria, sinó que més aviat va resultar com un assaig del que vindria desprès. Si durant 1936-39 la fam era la lògica conseqüència del conflicte bèl·lic, ara esdevindria una arma poderosa a fer servir com a “mecanisme de disciplinament col·lectiu” tot i que els publicistes interiors del règim havien venut les bondats dels rebels. Una frase molt repetida ens il·lustra la situació: “durant la guerra encara es menjava, desprès no”.

ha llegado espana.jpg

L’excepció van ser els primers dies d’ocupació quan sobtadament la població va viure una sobtada abundància de menjar com a conseqüència de l’arribada de donatius procedents de la zona nacionalista, de l’aprofitament d’alguns estocs que el govern republicà guardava per a destinar al racionament i que va ser utilitzat tot d’un cop i de l’assalt a comerços que va donar-se en el breu buit de poder que va donar-se entre la sortida de les autoritats republicanes i l’arribada dels ocupants. Desprès fam i penúries.

La Guerra Civil a Catalunya (3): un país partit i assetjat

dissabte, 16/04/2011

A partir de 1938, la intensificació i eficàcia dels bombardejos sobre el territori català va incrementar-se, fet que va minvar força la ja minsa moral de la rereguarda. Barcelona, Lleida, Figueres, Granollers… el front de guerra cada cop era més proper. Una realitat llunyana esdevenia cada cop més real i mortífera. Els morts, els ferits, les nombroses destrosses materials i la proliferació de refugis antiaeris són les principals característiques que marcaran aquest decisiu període en l’evolució del conflicte.

Sense cap mena de dubte, la ciutat que va patir els atacs més devastadors va ser la capital. Barcelona seria colpida per l’aviació italiana amb base a Mallorca els dies 16, 17 i 18 de març amb una força terrorífica. Els projectils varen afectar de forma indiscriminada els barris més cèntrics de la ciutat, deixant un balanç de prop d’un miler de víctimes mortals, la destrucció total de 48 edificis, la destrucció parcial d’uns 75 edificis més i, el que era més important, el pànic estès entre tota la població. En el total de la guerra, Barcelona va ser bombardejada fins a 384 vegades, fet que va obligar a la construcció de més de 1.000 refugis subterranis.

barcelona bombardejada.jpg

bombardeigs barcelona 1937.jpg

bombardeigs.jpg

bombers bombardeigs.jpg

Deixant de banda els bombardejos sobre Barcelona, que aixecaren una forta crítica internacional, altres poblacions que van patir el pànic de les bombes van ser Lleida, Granollers i Tarragona. La capital lleidatana va veure com s’intensificava el foc a mida que les tropes franquistes avançaven en la conquesta del front oest català. El 27 de març l’aviació causaria quantioses destrosses materials i centenars de ferits. Poc desprès, la ciutat seria sotmesa pels feixistes. Altra població catalana durament colpida pels bombardeigs seria Granollers, el 31 de maig, causant la destrucció total o parcial de diversos edificis i més de 200 víctimes mortals. Els hospitals dels pobles del voltant i de Barcelona no donaven a l’abast per atendre les víctimes que arribaven des de la ciutat vallesana. Precisament, la gran mortalitat es deuria al fet que la població feia cua per aconseguir menjar (“la cua de les faves”), el que va comportar un gran nombre de dones i nens ferits. Finalment, el mes de desembre, a mida que front de l’Ebre es venia a baix, les accions aèries sobre terres tarragonines augmentarien fortament.

Aquesta tàctica d’atacs aeris a la població de la rereguarda era totalment innovadora i va donar lloc a la formació de les anomenades Juntes de Defensa Passiva (una Junta de Defensa Passiva de Catalunya i Juntes de caràcter local), una organització defensiva i de protecció que va haver de desenvolupar-se al llarg del conflicte partint des de zero. Sense cap precedent en el qual inspirar-se, les primeres mides que van prendre’s al llarg del 1937 foren l’organització de sistemes d’alarma, la construcció de refugis particulars a les plantes baixes i els soterranis de les cases, la protecció dels vidres i la instrucció d’apagar les llums per dificultar els objectius als atacants.

Aquestes mesures, però, van demostrar-se totalment ineficients davant l’increment terrorífic dels bombardejos durant el 1938. El següent pas seria la construcció de refugis col·lectius de formigó i ferro sota les places (organitzats per les institucions) i la construcció de refugis a les afores dels municipis aprofitant mines i galeries o simplement la rústica confecció de trinxeres que a l’hora de la veritat van esdevenir inútils i autèntiques trampes mortíferes per a la població. Davant la manca de pressupost, a Barcelona, per exemple, van aprofitar-se els túnels del metro com a refugis improvisats.

La construcció de refugis va posar a prova a la població de la rereguarda i va acabar convertint-se en un dels esforços més grans de la guerra. Les antigues xarxes de les associacions de barri o poble van transformar la seva fisonomia per a fer-ne front ja que les institucions es veien desbordades per l’allau de les complicacions derivades del conflicte. La població civil va reaccionar aleshores i gràcies a la seva iniciativa van poder fer-se plans i aconseguir els diners necessaris per a construir els refugis. Però, tot i el gran esforç realitzat no va poder evitar-se un terrible balanç: fins el 31 d’octubre de 1938 unes 5.000 persones moriren com a conseqüència dels atacs aeris (la meitat a la ciutat de Barcelona). A més, en total, van ser destruïts totalment 2.138 edificis i van veure’s afectats de forma parcial 3.789. no cal insistir en l’efecte demolidor que aquestes tràgiques dades tindrien en la moral de la població.

refugi barcelona.jpg

Altre factor que va contribuir a la desmoralització de la rereguarda catalana va ser el fet que cada cop més persones fossin cridades al front. Això es degué al fet que l’Exèrcit Popular necessitava progressivament de més efectius humans per a poder oferir una mínima resistència als franquistes. La pèrdua contínua de territoris per part de la República comportava la mobilització forçosa en els territoris que encara es mantenien fidels a causa. Això va tenir un important cost humà per a Catalunya: entre 35.000 i 40.000 soldats nascuts a casa nostra van perdre la vida al front. Això sense comptar el que potser podria resultar més dramàtic i palpable per la rereguarda, es a dir, el retorn de ferits, mutilats, la situació de dones vídues i de nens i nenes orfes que veien trencades de cop les seves il·lusions.

Il·lusions que saltaven per l’aire i fam cada cop més acusada. El 6 de gener de 1938 el consell de Ministres de la República decretava la unificació del control dels subministraments a través de la Comisión Nacional de Abastecimientos (comissió que comptaria amb una petita representació de la Generalitat). És un exemple més de com el govern Negrín va anar assumint poders que la Generalitat s’havia atribuït. El president Companys cedia els poders residents en el Departament de Proveïments per “la necessitat d’obtenir el màxim rendiment dels recursos econòmics de que disposen el govern de la República i el de Catalunya, per tal de resoldre de manera efectiva l’important problema del proveïment de la població i del front de guerra”. Cinc dies desprès, l’11 de gener, el Ministerio de Hacienda y Economía dotava la representació de la Comisión Nacional de Abastos, organisme que actuaria sota la presidència del sots secretari d’economia.

Des del gener de 1938 també van aparèixer els Tribunals de Subsistències i Preus Indeguts, a més de Jutjats Populars locals. Els delictes que havien de jutjar eren l’alteració dels preus oficials que havia fixat el govern republicà des de pocs mesos desprès de l’inici del conflicte, l’ocultació o acaparament de productes bàsics, les irregularitats en el pes de les mercaderies i l’ocultació de les seves característiques en les trameses comercials, i l’incompliment de les normes establertes pel racionament. El govern havia pres total consciència del greu problema alimentari que estava sobrevolant Catalunya. D’altra banda, van establir-se magatzems centrals per poder realitzar els racionaments en diverses vegueries sota el control de delegats del govern de la República.

Robert Capa 937

En aquests moments, la desnutrició ja començava a fer-se present en la població. Catalunya estava aïllada de la resta de l’Espanya republicana que resistia i el comerç ja era totalment impossible. A més, començava a caure part del propi territori nacional català (Lleida estava ocupada i el front de l’Ebre s’ensorrava). Aquesta conjunció comportaria l’aparició de problemes sanitaris derivats del problema de la subalimentació. Malalties que hom consideraria pròpies del segle XIX –com el tifus, la diftèria i la tuberculosi– van fer la seva reaparició. Per exemple, la mortaldat entre els ancians arribaria a cotes del 80 per cent. Com a darrera mesura desesperada per a solucionar la qüestió dels béns de primera necessitat, el 16 de novembre es constituïa la Junta Reguladora de Abastecimientos, institució depenent del Ministeri de Defensa. Aquest pas suposava la centralització absoluta en la qüestió dels proveïments. Les targetes de racionament i el control dels articles de primera necessitat ja s’estendrien a la pràctica totalitat de la població fins al final de la guerra.

En els darrers mesos del conflicte la publicitat quintacolumnista aniria creixent amb força en el seu intent de culpabilitzar els responsables de la distribució dels articles de primera necessitat. Per a aquests sectors dretans i reaccionaris de la societat catalana, que es mantenien amagats i camuflats, les autoritats republicanes eren la font de totes les mancances que patia la població –no els militars que s’havien aixecat contra l’ordre legalment establert– i no dubtarien en torpedinar des de dins la minvada moral de la rereguarda. La població ja no estava a aquestes alçades per guanyar la guerra, fet que cada cop es veia més impossible, sinó que desitjava el final del conflicte i la recuperació quan abans millor de la normalitat. L’eufòria inicial dels primers dies s’havia esvaït totalment. Molts ja creien que era preferible l’ocupació feixista abans que mantenir el martiri de la fam i la por als bombardejos.

La Guerra Civil a Catalunya (2): un punt d’inflexió, maig de 1937

dimarts, 12/04/2011

Ja el desembre de 1936 la CNT perdria el control dels subministraments. Estem davant de l’inici de l’auge del PSUC. Joan Comorera seria el nou encarregat de la qüestió dels proveïments, substituint l’anarcosindicalista Domènech. El primer objectiu d’aquest canvi era “la centralització política de proveïments i la dissolució de tots els comitès autònoms que actuessin al marge de la Conselleria”. S’havia iniciat una campanya propagandística contra la política de subministraments portada a terme pels cenetistes –amb els seus propis agents comercials– que, sumada a altres qüestions, desembocaria en els enfrontaments fratricides dels Fets de Maig.

comorera.jpg

Joan Comorera

Els canvis en el Departament ens indiquen l’inici del final del domini polític i social de la CNT, que deixaria de tenir aquesta preponderància en favor del PSUC. Seguint amb el cas de Tarragona, durant els Fets de Maig seria assassinat Josep Gallinsà (artífex de l’enllaç comercial amb Marsella i agent comercial cenetista) i la Cooperativa Popular assaltada i clausurada pels escamots de la UGT, integrats per botiguers i dependents, encapçalats pel nou delegat comercial de proveïments –del PSUC, es clar–. En conclusió, desprès dels Fets de Maig la política de subministraments de la CNT va ser desarticulada per passar a mans dels delegats comarcals de proveïments. Es a dir, ara la qüestió seria portada per homes del PSUC i la UGT, fet que no va solucionar els problemes. Es més, l’evolució del conflicte no faria més que agreujar-los.

Si fins a finals de 1936 i inicis de 1937 es podria parlar, malgrat tots els inconvenients relatats, d’una certa normalitat, ara la crisi de les subsistències s’agreujaria. La tasca de subministraments, teòricament centralitzada en el Departament de Proveïments de la Generalitat, es delegaria als ajuntaments, que no podrien satisfer les necessitats creixents de la població. Els batlles serien els encarregats de fer front al règim sanitari, administratiu i fiscal dels mercats municipals, el règim sanitari dels centres receptors o transformadors i dels dipòsits de combustibles. I per si tot això era poc, en el cas de que fos necessari (i ho era), dels serveis de racionament dels veïns. Aquesta delegació de funcions en els governs municipals escapava totalment a les seves possibilitats.

En aquesta etapa apareixerien (o en alguns casos es farien més evidents) el racionament, el mercat negre, la corrupció i els fraus. La dieta dels catalans de la rereguarda començava a empobrir-se significativament davant l’escassetat de productes que des d’aquest moment entrava en una espiral negativa que difícilment podria aturar-se, estigués qui estigués políticament al capdavant de la qüestió de les subsistències. La carn i les patates començarien a mancar des del gener i l’oli seria el següent absent de la dieta de la població. Això sumat a la forta inflació, desencadenada per l’emissió de moneda devaluada i els preus desorbitats per a la compra dels productes de subsistència, donarien lloc a que un producte com el tabac –també escàs– es convertís en element de bescanvi.

Aquesta situació d’increment de la carestia comportaria un enfrontament entre els comitès d’assistència social i les autoritats. La política de subministraments realitzada pel PSUC ara seria durament criticada pels homes de la CNT i d’ERC. En qualsevol cas, per moltes polítiques que volguessin dur a terme qualsevol dels grups crítics, la realitat és que l’evolució negativa de la guerra no deixava espai per a moltes alternatives viables.

En paral·lel a l’aparició del flagell de la fam, els tímids bombardejos inicials de que va ser objecte Catalunya van començar a intensificar-se el 1937. L’aviació va esdevenir una arma importantíssima en la Guerra Civil, especialment per la implicació de les potències estrangeres que van aprofitar el conflicte com a banc de proves del que seria la Segona Guerra Mundial. Les poblacions, tant costaneres com interiors, patirien, especialment des de mitjans 1937, els efectes devastadors dels bombardeigs. Però també els vaixells que transportaven productes de primera necessitat a Catalunya. Mallorca va esdevenir un autèntic portaavions per als italians aliats de Franco i des de la seva base van colpir amb duresa el territori català.

centelles-lleida.jpg

Bombardeig de la ciutat de Lleida

Per exemple, la ciutat de Lleida patiria el 2 de novembre de 1937 el bombardeig més devastador d’aquell any en terres catalanes. Les bombes que plovien del cel sense compassió varen destruir el Liceu Escolar causant una gran mordentat entre els nens que en aquell moment es trobaven a l’escola. De les 210 víctimes mortals de l’atac, hom estima que almenys una quarta part serien infants.

D’altra banda, i per complicar més el panorama de la rereguarda, l’allau de refugiats va intensificar-se des d’aquest any, produint la saturació dels centres d’acolliment i comportant a la vegada una intensificació del problema del ja malmès proveïment. Cap a finals d’any es calcula la presència d’uns 700.000 refugiats. Aquesta segona onada de gent que fugia de l’ocupació franquista es derivava principalment de la caiguda del front del nord peninsular (Bilbao el mes de juny i Astúries a l’octubre). Per donar solució als problemes creixents, l’agost de 1937, el conjunt de tasques derivades d’aquesta nova arribada de desplaçats va centralitzar-se en el Comissariat d’Assistència als Refugiats, adscrit a la Direcció General d’Assistència Social.

madrid_front.jpg

Refugiats de guerra

A més, derivats de la massiva presència de sobrepoblació refugiada, apareixerien problemes sanitaris i d’allotjament. Els nouvinguts foren començats a instal·lar en cases particulars. Així, cada família d’acollida havia de proporcionar un matalàs, una flassada, un coixí i dos llençols per a l’atenció dels refugiats. La seva manutenció va esdevenir un altre problema per la manca de subsistències ja ressenyada.

Poc a poc, a mida que la guerra es perllongava, va passar-se de rebre els arribats amb mostres d’afecte i solidaritat per la desgraciada situació que vivien a veure’ls amb recel per la disminució acusada de les condicions de vida. La qüestió de l’idioma i les diferències culturals no deurien ser cap problema greu o insalvable, ja que Catalunya des de finals del segle XIX havia esdevingut ja un país d’acollida. La intervenció d’organitzacions humanitàries i l’ocupació dels refugiats –els pocs que estaven en condicions de treballar ja que la majoria eren nens, dones i gent gran– en treballs complementaris de la indústria, alleugeririen una mica aquesta tensa situació.