Arxiu de la categoria ‘04. Catalunya, la fàbrica d’Espanya: transformacions agràries, expansió industrial i canvis socials al segle XIX’

La crema de la Fàbrica Bonaplata

divendres, 9/12/2011

Un nou moviment de bullanga, l’agost de 1835, va adreçar-se contra les autoritats militars ja que el general Bassa acudia en una actitud provocadora a castigar els barcelonins després de les primeres bullangues i emparant-se en el context de la Primera Guerra Carlina. Bassa va ser assassinat per un grup d’assaltants i llançat daltabaix del balcó sense que la milícia ni la tropa fessin res per evitar-lo. El cadàver va ser arrossegat i cremat posteriorment a costat de la destrucció de l’estàtua de Ferran VII i la crema de les casetes dels burots i de la fàbrica Bonaplata.

La crema del vapor Bonaplata va ser un acte de ludisme, un atac a la industrialització i mecanització, en un període en que la persistència de la guerra carlina creava dificultats de treball i ocupació. Aquest fet revelava que els burgesos no podien controlar les masses populars amb la facilitat que havien cregut quan van estimular la seva agitació o l’havien tolerada mentre les seves accions respectaven la seva propietat. La crema del Vapor faria néixer el temor a les masses descontrolades, apartaria els més tebis de l’acció revolucionària i donaria lloc a que l’autoritat actués sense contemplacions.

D’aquesta manera es relataven els fets que van culminar amb l’incendi de la fàbrica Bonaplata al diari liberal barceloní El Vapor de 10 d’agost de 1835:

el vapor.jpg

La fuerza impotente de la facción carlista del Norte; los repetidos descalabros que nuestro valiente ejército sufrió en Navarra; el aumento escandaloso de la facción de Cataluña, y su insolente audacia; los asesinatos de los urbanos de Manresa, Camarasa, Reus y otras poblaciones; los continuos robos que diariamente estaban haciendo los facciosos a los ciudadanos más pacíficos y honrados, deteniéndolos en los caminos públicos o sacándolos de su casa para exigirles por su libertad cantidades que no podían pagar ni aun desposeyéndose de cuanto tenían; las quemas de las diligencias y de los coches que conducen la correspondencia pública; la obstrucción, por estos medios, del comercio exterior y consecuente paralización de la industria […] hechos eran que hacían penetrar en los espíritus de todas las personas interesadas en el nuevo orden de cosas aquella inquietud que precede ordinariamente las grandes crisis […].

Autorizado con este decreto venía el general Bassa a castigar de un modo ejemplar a los que hubiesen tomado parte en los acontecimientos de la noche del 25 al 26 de julio: la resistencia del Pueblo produjo la muerte del general gobernador.

En ambos días las propiedades de los particulares habían sido respetadas, y en medio del desorden reinaba cierto orden que honraba al pueblo barcelonés; pero por una de aquellas desgracias, inevitables en una población de 150.000 habitantes, un enemigo de las prosperidad pública logró sin duda seducir a algunos sugiriéndoles la idea de que la fábrica de vapor de Bonaplata, Vilaregut, Rull y compañía, perjudicaba al pobre jornalero, porque causaba la disminución en el precio de su jornal.

incendi fabrica bonaplata.jpgCon este engaño los seducidos, en vez de acudir a la Junta de Autoridades pidiendo leyes que mejorasen la suerte de las clases inferiores; que diesen una instrucción proporcionada a sus hijos para que con el tiempo pudiesen ser unos ciudadanos útiles, que disminuyesen los enormes derechos que pesan sobre la clase más pobre y más numerosa; que reformasen la ley de elecciones, para que los Procuradores pudiesen ser verdaderos representantes de la Nación española; que la elección de alcaldes y regidores, como que es un gobierno de familia, pudiese recaer en cualquier ciudadano que mereciese la confianza del pueblo sin necesidad de la autorización del Gobierno; que la policía dependiese exclusivamente del alcalde del pueblo, como autoridad central del Gobierno civil de la Provincia, a fin que la policía no pudiese ser convertida en un medio de opresión del hombre de bien, libertando al pueblo de las engorrosas y dispendiosas trabas con que hasta ahora se le ha mortificado: leyes que autorizasen a los individuos de una compañía de la Milicia ciudadana, protectora especial de los derechos del Pueblo, a nombrar sus oficiales y los capitanes de batallón, la plana mayor; que toda la Milicia de España estuviese organizada por batallones […]; que concediesen libertad de imprenta […], leyes en fin que declarasen nacionales los bienes del clero […].

En vez, repetimos, de ocuparse el Pueblo en pedir estas leyes que podían hacer su felicidad y establecer sólidamente un verdadero gobierno representativo, se detuvo en destruir los elementos de la riqueza nacional quemando la fábrica de Bonaplata y compañía. Con ello, los que lo hicieron, acreditaron las voces de que Barcelona estaba llena de anarquistas que sólo aspiraban a enriquecerse con el robo de la propiedad de los ciudadanos pacíficos […]. Dieron con su ejemplo motivo a otros desórdenes y son responsables de los castigos que algunos desgraciados sufran: desmintieron a los que habían prometido que el pueblo no cometería ningún exceso de este género: privaron al Pueblo inocente y desgraciado de sus mejores defensores que de ordinario son filósofos, que al paso que intentan hacer restituir al pueblo los derechos que le competen, son enemigos del robo y del asesinato: finalmente, fueron ingratos con los jefes de aquella fábrica que en aquel mismo día los habían conducido al combate.

d7eed8d81e047d730dc59d4129290485_1M.png.jpgY cuando todas las naciones de Europa recompensan con munificencia a los inventores de un descubrimiento que acelere los motores de las máquinas de vapor para dar mayor vigor a la industria; cuando por medio de caminos de hierro se conducen por el vapor con extraordinaria rapidez, facilidad y baratura de las primeras materias, los géneros de consumo y los artefactos; cuando por el vapor llegamos con velocidad y tiempo determinado a las regiones más distantes; cuando sin el vapor seremos siempre y necesariamente tributarios de la industria extranjera porque nunca podremos rivalizar ni competir con ella; cuando por carecer España de aguas no pueden abrirse canales; y sin el vapor no puede haber caminos de hierro que nos transporten los granos de que abundan otras provincias para comer el pan barato […] ¿no es un enemigo del Pueblo el que induce a quemar las máquinas de vapor? ¿Podremos nunca sin el vapor fabricar las muselinas, holandas y otras manufacturas que tenemos ahora que comprar al extranjero, y en qué se emplearían los brazos del jornalero español? […].

Pero el mal está hecho: de lo que debe tratarse ahora es de repararlo. La política y la justicia lo exigen. Lo primero, para que se vea que cuando en un trastorno político se causa un mal, se repara; lo segundo, porque si no nos engañamos: y en efecto los gobernantes, siguiendo un sistema erróneo, dieron lugar al estallido popular de resultas del cual se quemó la fábrica, es justo y muy justo que la Nación indemnice a los propietarios de los perjuicios sufridos, toda vez que por carecer de una ley de responsabilidad no pueden los propietarios reclamar la responsabilidad de los agentes del poder.

Si nuestro dictamen debiese prevalecer, la Junta de Autoridades autorizaría a la de Comercio para que abriese una suscripción voluntaria y recaudase las sumas que entregasen para la indemnización: la Junta de Autoridades pediría la Reina Gobernadora el terreno de uno de los conventos derruidos de esta ciudad para que vendiéndolo se aplicase su producto a la indemnización entregando lo restante, si lo hubiese, al Ayuntamiento para el equipo de los que se alistasen ahora a la Milicia Urbana y no tuviesen facultades para costearse el uniforme.

Espanya en el segle XIX: la societat

dimecres, 5/01/2011

La revolució liberal i el procés industrialitzador que va viure Espanya en el segle XIX van transformar profundament la societat ja que els estaments característics d’una societat de l’Antic Règim van deixar pas a l’articulació d’una societat de classes pròpia d’una societat capitalista. Tanmateix, la societat espanyola del vuit-cents presentaria uns trets diferencials força diferents segons el territori al qual ens referim.

En el conjunt d’Espanya, la preeminència del sector agrícola i el baix desenvolupament industrial van fer que la classe burgesa fos relativament feble, mentre que la noblesa conservava molta més influència que en altres països de l’Europa Occidental. A causa d’aquest fet, la societat espanyola va evolucionar molt més lentament que d’altres societats del seu entorn perquè la pervivència de la mentalitat i els costums aristocràtics van dificultar l’arrelament de les formes de vida burgeses, mentre que l’Església va continuar exercint una gran influència social.

Duques-Montpensier.jpg

A Catalunya, en canvi, el desenvolupament industrial i el creixement urbà, preferentment de Barcelona, van donar a la societat catalana uns trets diferencials. La noblesa va anar perdent de forma progressiva la seva preeminència econòmica i social, mentre que la puixant burgesia industrial creixia tant en el nombre dels seus integrants com en rellevància social. Ara bé, aquesta burgesia va ocupar un lloc molt secundari en l’organització de l’aparell estatal liberal espanyol, que, en bona part, va continuar en mans dels grans propietaris agrícoles. També va ser a Catalunya on es concentrava la part més important del proletariat espanyol, el que va suposar que les associacions obreres i l’obrerisme hi tinguessin la seva força més gran.

Les classes dirigents:

La noblesa terratinent, que havia perdut els drets senyorials, però havia conservat bona part de la propietat de la terra, va continuar tenint un paper rellevant en la societat espanyola del segle XIX. Tot i això, cap a finals de segle, algunes d’aquestes famílies aristocràtiques, incapaces d’incorporar-se a les noves activitats econòmiques pròpies del capitalisme com la indústria i el comerç, van acabar arruïnant-se i venent bona part del seu patrimoni.

La nova classe acabalada era l’alta burgesia, que compartia amb la noblesa l’hegemonia social. Aquesta, era propietària de les noves indústries, les grans companyies empresarials i els bancs. També s’havia convertit en terratinent perquè havia comprat bona part de les terres que s’havien posat a la venta després de les desamortitzacions. Així, a Catalunya, la burgesia comercial, classe hegemònica en el segle XVIII, va anar perdent terreny davant d’una nova classe industrial, organitzada mitjançant la “Comissió de Fàbriques”, amb uns interessos propis i que s’aniria enfortint i consolidant al llarg del segle.

Ramon Casas i Carbó. Interior al aire libre.jpg

La burgesia industrial catalana va anar adquirint, a poc a poc, una cohesió ideològica i va anar organitzant-se fins a constituir, el 1889, un sol organisme que l’agrupés: el Foment del Treball Nacional, organització que tindria molta importància en les darreries de segle i inicis del segle XX. L’objectiu d’aquesta burgesia era defensar de la competència estrangera els mercats que considerava que li corresponien. D’aquesta manera, va fer del proteccionisme la seva bandera enfront del lliurecanvisme, esdevenint sovint aquesta pugna un conflicte entre els seus interessos i els de les classes dirigents de Madrid.

Les classes populars:

El proletariat era escàs en el conjunt d’Espanya i es concentrava a les grans ciutats de les zones més industrialitzades del país (Catalunya, País Basc, Astúries, Madrid). Així, a Catalunya, la industrialització va generar l’aparició d’un nombrós proletariat a les ciutats a causa de les onades d’emigrants que hi arribaven procedents del medi rural. Les condicions de vida que tenien eren precàries perquè vivien en barris que no tenien infraestructures, però també ho eren les condicions en les quals treballaven. Això va facilitar, de forma progressiva i al llarg de tot el segle, la seva presa de consciència i la seva organització.

il_quarto_stato_volpedo.jpg

La pagesia constituïa la part majoritària de la població espanyola del segle XIX i les seves condicions de vida van ser força precàries. A molts llocs no tenien terres o aquestes eren insuficients per a mantenir una família, fet que va comportar l’aparició una gran massa de jornalers, un autèntic proletariat rural que treballava per uns salaris molt baixos. Això explica que les revoltes pageses es succeïssin durant tot el segle i que, amb l’objectiu de mantenir l’ordre en les zones rurals, el 1844 es creés el cos de la Guàrdia Civil.

Imagen1.jpg

A Catalunya, les condicions de vida dels pagesos eren molt més bones que a la resta de l’Estat ja que tenien contractes d’arrendament a llarg termini (masoveria, emfiteusi, rabassa morta). La prosperitat agrícola del segle XIX i els canvis en les formes de propietat de la terra (desamortitzacions i lleis desvinculatòries) van fer perdre terreny social a l’aristocràcia en favor de la burgesia comercial i també, en alguns casos, d’una pagesia que va passar a ser propietària de la terra que tenia en arrendament. Tanmateix, com a conseqüència d’aquest procés també es va reforçar la massa de jornalers en el camp català.

La indústria tèxtil catalana en el segle XIX

dimarts, 4/01/2011

A mitjans del segle XVIII ja hi havia a Catalunya una important producció manufacturera d’indianes (teixits de cotó estampats). Aquest procés de protoindustrialització, però, es veuria estroncat a inicis del segle XIX a causa de l’esclat de la Guerra del Francès. Així, el desenvolupament de la indústria tèxtil catalana va haver d’esperar fins als anys trenta i va haver de fer front a dues limitacions força importants que van condicionar la seva evolució: les manques energètiques i la feblesa del mercat espanyol.

La indústria tèxtil catalana en el segle XIX.jpg

En primer lloc, a causa de la pobresa del subsòl català, escàs en carbó, i a les dificultats de transport per proveir-se de l’hulla procedent d’Astúries, va donar-se una dependència energètica de l’estranger, especialment de la Gran Bretanya, d’on provindria la major part del carbó que es consumia a la Catalunya industrial.

En segon lloc, el tèxtil català va haver de fer front a la feblesa del mercat espanyol, que es trobava constituït bàsicament per una pagesia amb poca capacitat adquisitiva, fet que suposava una demanda minsa i lligada a les fluctuacions d’una producció agrària endarrerida i exposada a les crisis de subsistència.

D’aquesta manera, la indústria tèxtil va esdevenir un sector que exigia constantment al govern la promulgació de mesures proteccionistes per afrontar la competència d’uns teixits estrangers que tenien un cost de producció més reduït i, per tant, eren més barats.

revolució industrial catalunya.jpg

La industrialització catalana va caracteritzar-se per la seva concentració en el camp de la indústria lleugera, bàsicament en el sector tèxtil. En concret, van predominar les indústries intensives en capacitat empresarial i comercial i es van eludir les intensives en capital. Així, la indústria tèxtil es va iniciar amb l’aportació de petits capitals provinents fonamentalment dels beneficis agrícoles i del comerç colonial i va créixer a partir de la reinversió dels guanys. En general, van predominar les petites i mitjanes empreses, i es va mantenir una certa producció domèstica. Tot i això, un nombre limitat de grans empresaris era el que donava la seva major solidesa a l’estructura industrial catalana.

industrialització catalunya xix.JPG

Pel que fa a la localització industrial, en una primera etapa, entre 1830 i 1860, i amb l’objectiu de reduir els costos de producció, la major part dels vapors van situar-se a la costa, a prop dels ports per on arribava el cotó a Catalunya, i així el protagonisme de la Revolució Industrial va correspondre a les comarques del Barcelonès, el Maresme i el Garraf.

En aquesta etapa de la industrialització, el model d’organització de la producció industrial predominant va ser el dels vapors. Aquest era el nom que es donava a les indústries tèxtils que utilitzaven l’energia del carbó i estaven situades als barris industrials de les ciutats, preferentment al costat de les estacions de ferrocarril per poder abastar-se fàcilment de carbó. Els vapors constaven, fonamentalment, de l’edifici fabril i els seus annexos (carbonera, màquina de vapor, magatzems, etc.)

vapor-terrassa.jpg

En una segona etapa, a partir de la dècada de 1870, i per tal d’estalviar els alts costos que comportava l’ús del carbó, es van buscar cursos d’aigua utilitzables per a obtenir energia hidràulica, i d’aquesta manera la indústria va desplaçar-se cap a les conques del Besòs, el Llobregat, el Cardener i el Ter.

Així, el model d’organització de la producció industrial predominant en aquesta etapa serien les colònies situades a prop dels rius. Aquestes estaven allunyades dels nuclis urbans i comportaven l’edificació d’un conjunt d’immobles complementaris (església, escola, habitatges, economat, centres recreatius, etc.) perquè els treballadors i les seves famílies poguessin viure en la mateixa colònia.

Aquest model presentava inconvenients i avantatges per a la producció. Les colònies eren unes construccions més complexes i el model productiu exigia reduir el procés de producció quan, en els mesos d’estiu, es reduïa el cabal d’aigua. A més, el cost del transport era elevat a causa de la distància entre la fàbrica i els ports per on entraven al país les primeres matèries, així com fins als centres de consum situats fonamentalment en els nuclis urbans. En canvi, les colònies resultaven avantatjoses per la gratuïtat de l’aigua, pel fet de comptar amb una mà d’obra més barata i menys reivindicativa que l’urbana, i pels beneficis concedits per les diverses disposicions legals encaminades a fomentar el poblament rural.

La industrialització de Catalunya en el segle XIX

dilluns, 3/01/2011

El segle XIX va ser per a molts països d’Europa una etapa de canvis profunds en la seva estructura econòmica. Es va fer el pas de societats agràries a societats industrials, amb tota una sèrie de canvis paral·lels de caire institucional, econòmic, social i cultural. A Catalunya, aquest canvi es quedaria a mig camí perquè, malgrat el desenvolupament d’un nucli industrial, aquest era de dimensions reduïdes i sobretot limitat al sector tèxtil, sense fer el salt qualitatiu cap a una industrialització complexa.

El procés d’industrialització català va iniciar-se en el segle XVIII, lligat a la indústria cotonera i les fàbriques d’indianes que havien incrementat la seva producció i havien incorporat les primeres filadores mecàniques. Aquest procés, però, va veure’s troncat a principis del segle XIX a causa de l’esclat de la Guerra del Francès ja que el conflicte va significar un desgavell econòmic i l’entrada de productes estrangers, però sobretot va provocar la pèrdua dels mercats colonials quan les colònies americanes van independitzar-se.

D’aquesta manera, quan s’havia de realitzar el pas de la manufactura a la producció industrial moderna, els productes tèxtils catalans es veien obligats a adreçar-se cap a un mercat reduït i mal articulat com era l’espanyol, que oferia poques possibilitats d’expansió a causa de la seva escassa integració, amb greus problemes de comunicació, i amb un baix nivell adquisitiu.

El procés de modernització i mecanització de la indústria catalana va haver de realitzar-se sempre de manera retardada i limitada respecte a la resta d’Europa. Catalunya també va patir una mancança de recursos naturals, especialment carbó i ferro, que eren elements bàsics per a poder iniciar un procés d’industrialització completa. Tot i això, la prosperitat agrícola del període va beneficiar el desenvolupament industrial amb la generació de capitals.

El principal sector industrial va ser el tèxtil cotoner i llaner, que la llarg del segle va experimentar una creixent mecanització. Altres sectors destacats van ser la metal·lúrgia, amb indústries com La Maquinista Terrestre i Marítima, amb escasses possibilitats d’expansió per la manca de matèries primeres, i indústries com la química i l’elèctrica. Per contra, la construcció naval va patir una greu regressió com a conseqüència de la pèrdua dels mercats colonials.

La indústria catalana (1856):

Sectors Estructura sector industrial Percentatge sobre el total espanyol
Alimentàries 21,9% 10,1%
Tèxtils 61,3% 66,3%
Ceràmica 3,3% 15,7%
Paper 2,9% 31,8%
Metal·lúrgiques 2,7% 21%
Químiques 2,4% 17,5%
Fusta i suro 2,2% 46%
Cuir 2% 13,3%
Diverses 1,4% 32,5%
TOTAL 100% 25,6%

L’organització industrial catalana té les seves arrels en el segle XVIII quan va constituir-se la Junta de Comerç, dins de la qual va constituir-se la Comissió de Fàbriques el 1799. Aquesta Comissió va evolucionar fins a convertir-se en l’Institut Industrial de Catalunya (1848), el símbol de la burgesia industrial.

La pèrdua de les colònies va significar un fort cop per a Catalunya, del qual no es recuperaria fins a 1830, quan Ferran VII, davant de l’enfrontament dinàstic amb el seu germà Carles, va necessitar incrementar el nombre dels seus partidaris i va començar unes reformes de caràcter liberal. Les mesures liberalitzadores de la producció i el mercat que van acompanyar la revolució liberal, i molt especialment la supressió dels privilegis gremials, van assegurar el lliure exercici de l’activitat industrial i van permetre la mecanització de la indústria en una Catalunya que ja comptava amb capitals i empresaris.

Aquest moviment va ser aprofitat per la indústria catalana, gràcies a les mesures proteccionistes que prohibien la importació de manufactures de cotó estrangeres, per a mecanitzar-se. En aquest canvi va tenir molta importància el català Gaspar de Remisa, un negociant i banquer que va ser secretari del Tresor Reial (1826-33) i membre del Consell Reial de Ferran VII, des d’on va defensar el reformisme de caràcter liberal i el proteccionisme econòmic. Així, el salt cap a una economia industrialitzada va anar acompanyat de la introducció de la màquina de vapor i la mecanització del procés productiu.

Així, la primera màquina de vapor es va instal·lar a la fàbrica tèxtil Bonaplata de Barcelona, el 1833. Malgrat tot, a causa de la inestabilitat política i social provocada per la revolució liberal i la Primera Guerra Carlina, la modernització tecnològica catalana no va experimentar una autèntica revolució fins a la dècada dels quaranta. Les màquines de filar tradicional, com ara la bergadana, van ser substituïdes per la mule-jenny durant els anys trenta i quaranta, fet que va incrementar significativament la producció de fil.

Però el procés de mecanització no es va aturar, i durant la dècada dels cinquanta va començar la substitució de la mule-jenny per les selfactines (de l’anglès self-acting) i les contínues, que eren màquines més modernes i que requerien menys mà d’obra a les fàbriques, fet que va produir el rebuig dels obrers. Quant els telers, sembla que el primer teler mecànic va instal·lar-se a Sallent l’any 1828, però el nombre de telers manuals i mecànics no s’igualaria fins a la dècada dels seixanta.

El procés de mecanització de la indústria cotonera catalana, les màquines en funcionament:

MECANITZACIÓ DE LA FILATURA
1835 1841 1850 1861
Fusos manuals (berguedans i jennies) 691.949 315.162 183.778 7.366
Fusos mecànics (mule-jennies, contínues i selfactines) 27.220 346.681 622.858 763.051
Mule-jennies 27.220 323.937 475.490 ?
Contínues 22.744 51.040 ?
Selfactines 96.328 ?
TOTAL FUSOS 719.169 661.843 806.636 770.417
MECANITZACIÓ DEL TISSATGE
1835 1841 1850 1861
Telers manuals ? 24.880 24.008 12.026
Telers mecànics ? 231 5.580 9.695
TOTAL TELERS ? 25.111 29.588 21.721

És també a partir dels anys quaranta quan va començar a Catalunya la revolució dels transports, construint-se una xarxa de ferrocarrils que iniciaria una extraordinària onada de prosperitat. El primer tren va construir-se el 1848 entre Barcelona i Mataró. Aquests anys també van significar una gran expansió financera i borsàtil amb la creació de nombrosos bancs, com el Banc de Barcelona (1844) i la Societat Catalana General de Crèdit (1856), i la consolidació de Barcelona com la principal plaça financera de Catalunya i Espanya.

El drama de Catalunya va ser que mentre els seus interessos es basaven a la recerca del proteccionisme per a la seva indústria, l’Estat liberal espanyol que es configurat en el segon terç del segle XIX i defensat per les classes dirigents espanyoles partia d’un pensament lliurecanvista i antiindustrialista. Així, el desenvolupament del nucli industrial català va estar sempre lligat a la demanda de lleis proteccionistes ja que la competència amb els productes estrangers era sempre desfavorable pels teixits catalans.

La bona marxa de l’economia va allargar-se fins als anys seixanta del segle XIX quan, com a conseqüència de la Guerra de Secessió nord-americana, va esclatar una forta crisi en la indústria cotonera per la interrupció de les importacions del cotó dels Estats Units (fam de cotó), fet que va provocar una desacceleració de les activitats econòmiques.

A més, aquesta activitat va veure’s frenada per la crisi econòmica de 1866 que va provocar la fallida de molts bancs i el crac de la Borsa de Barcelona. L’encariment del cotó, la desviació de capitals cap a la compra de deute estatal (menys arriscat i amb interessos elevats) i la baixa rendibilitat dels ferrocarrils en explotació van ser les causes d’una crisi que va fer trontollar les febles bases de la monarquia d’Isabel II i va conduir cap a la Revolució Gloriosa de 1868. El Sexenni Democràtic, però, va suposar un període de gran inestabilitat política i de dificultats per a l’economia catalana com a resultat dels tractats comercials, de marcat caràcter lliurecanvista, negociats amb França i Anglaterra.

La Restauració va significar l’inici d’una nova etapa d’expansió, la febre d’or, que va proporcionar a Catalunya una gran prosperitat durant la dècada dels setanta i els primers vuitanta. Tres processos de renovació marcarien aquest període: la millora de la maquinària basada en la mecanització del tissatge, la transformació dels edificis industrials com a resultat de la introducció de la nova maquinària pesant i la substitució energètica. La utilització de l’energia hidràulica en comptes del vapor va comportar un canvi en la localització de les fàbriques i el sorgiment d’un gran nombre de colònies industrials a la vora dels rius, factor que va fer que poblets desconeguts i rurals passessin a ser uns centres urbans relativament importants i amb personalitat pròpia gràcies a la seva situació geogràfica a prop d’un corrent d’aigua, una font d’energia importantíssima durant el segle XIX.

Producció d’energies primàries a Catalunya en el segle XIX (en tones equivalents de carbó):

Any Aigua (ús directe) Carbó Hidroelectricitat TOTAL
1860 88.651 4.705 93.356
1870 125.472 11.686 137.158
1880 169.358 10.571 2.001 181.930
1890 216.585 61.992 6.704 285.281
1900 299.489 54.986 39.693 394.168

Consum d’energies primàries a Catalunya en el segle XIX (en tones equivalents de carbó):

Any Aigua (ús directe) Carbó Hidroelectricitat Petroli TOTAL
1860 88.651 131.367 220.018
1870 125.472 187.355 6.059 318.886
1880 169.358 367.419 2.014 5.552 544.343
1890 216.585 547.387 6.692 7.470 778.134
1900 299.489 775.661 39.694 9.670 1.124.514

L’objectiu dels empresaris catalans va ser monopolitzar el mercat peninsular i les restes del mercat colonial (Cuba, Puerto Rico i Filipines) mitjançant una política proteccionista. Aquests són anys d’importants canvis urbanístics, amb la modernització del port de Barcelona i la planificació de l’Eixample de la ciutat. Un procés que culminaria amb l’Exposició Universal de 1888. Les bases d’aquesta expansió, però, eren febles i, a partir de 1885, van començar a notar-se els primers símptomes de crisi. L’extensió de la fil·loxera a Catalunya i el nou tomb governamental cap a una política més lliurecanvista amb tractats comercials amb França van iniciar una etapa de dificultats que culminaria de forma dramàtica amb la pèrdua de les darreres colònies el 1898.

Espanya en el segle XIX: la indústria

diumenge, 2/01/2011

En l’Espanya del segle XIX, les transformacions econòmiques no van ser tan intenses com a d’altres països europeus com ara Gran Bretanya o Alemanya. Això va ser motivat per diversos factors com, per exemple, l’escassetat de matèries primeres, les males comunicacions, la manca d’un mercat per als productes (tant per la pobresa de la població com per la pèrdua de bona part de l’Imperi colonial) i la falta d’inversions. Per això, moltes vegades van ser empreses estrangeres les que més van invertir en la creació de fàbriques, bancs i infraestructures.

Les primeres indústries modernes van localitzar-se en zones molt concretes de l’Estat, i les més destacades van ser la tèxtil catalana i les siderúrgiques del País Basc, Astúries i Andalusia.  Paral·lelament, es van fundar les primeres institucions financeres, com ara els bancs moderns i la borsa de Madrid.

La siderúrgia. Les primeres indústries siderúrgiques van crear-se a Màlaga i Astúries per la proximitat de les mines de ferro i carbó en aquests punts de la geografia espanyola. Tot i això, aquestes indústries mai van acabar de consolidar-se a causa dels elevats costos de transport del carbó asturià i de l’escassa capacitat calorífica que representava aquest mineral. D’aquesta manera, a partir de la dècada de 1850, les siderúrgiques establertes a Astúries i Andalusia ja no van poder competir amb les basques.

Costos de producció del ferro (1864-1865):

La Concepción (Màlaga) La Felguera (Astúries)
Carbó vegetal 481,72 rals/tona Carbó vegetal 127,3 rals/tona
Minerals 84,48 rals/tona Minerals 140,84 rals/tona
Calcària i pissarra 2,16 rals/tona Calcària i pissarra 18,88 rals/tona
Mà d’obra 26,72 rals/tona Mà d’obra 22,17 rals/tona
Altres 38,44 rals/tona Altres 39,72 rals/tona
TOTAL 633,52 rals/tona TOTAL 348,91 rals/tona

A Biscaia sí que es va desenvolupar una indústria siderúrgica potent. Les raons del seu èxit les trobem en la consolidació de l’articulació d’un eix comercial, pel qual s’exportava ferro a Anglaterra a canvi de la importació de carbó gal·lès; en l’augment de la mecanització agrícola i tèxtil; i per l’aparició de noves indústries de construcció mecàniques, com ara el ferrocarril. A partir del desenvolupament de la indústria siderúrgica, l’economia basca va diversificar-se amb la creació d’importants empreses de construcció mecànica i naval. A més, al País Basc va desenvolupar-se un important sector bancari (Banc de Bilbao, Banc de Biscaia) que va donar suport financer a la industrialització.

La mineria. El subsòl espanyol és ric en jaciments miners i la seva explotació massiva va començar arran de l’aprovació de la nova legislació de mines de 1868. Així, l’explotació dels jaciments de plom (Linares, La Carolina), coure (Riotinto), mercuri (Almadén) i zinc (Reocín) van ser importants en el procés d’industrialització espanyol. Ara bé, per recaptar fons i pal·liar el deute de la hisenda espanyola, l’explotació d’un bon nombre d’aquests jaciments va ser concedida a companyies estrangeres, sobretot franceses i angleses. A més, una part important del mineral que s’extreia s’exportava a Europa, on la demanda d’aquesta matèria primera era més elevada que a Espanya.

Les dues activitats mineres més importants d’aquest període estaven relacionades amb el carbó i el ferro. Els jaciments carbonífers més importants estaven a Astúries, però el carbó que s’extreia era de baixa qualitat i no va poder resistir la competència del carbó gal·lès, caloríficament molt més poderós. D’altra banda, les mines de ferro eren a Biscaia, i per la seva manca de fòsfor presentava una gran qualitat per a ser utilitzat en la fabricació d’acer. La poca demanda interior va comportar que la immensa majoria de la producció de ferro es dediqués a l’exportació. Això sí, l’augment de les importacions va fer que Espanya esdevingués el principal subministrador de mineral de ferro a Europa.

xarxa-de-ferrocarrils-a-espanya.pngEl ferrocarril. Un dels grans impulsors del procés d’industrialització espanyol va ser la construcció de la xarxa ferroviària. Malgrat les iniciatives anteriors, la construcció d’una gran xarxa de ferrocarrils va haver d’esperar a que s’aprovés la Llei General de Ferrocarrils, el juny de 1855. Després de l’aprovació d’aquesta llei, entre el 1856 i el 1866 es van fabricar a l’Estat més de mil quilòmetres de via per any, una etapa d’intensa construcció que, amb la interrupció per la crisi de 1866, va allargar-se fins a les primeres dècades del segle XX.

La necessitat de construir amb rapidesa la xarxa ferroviària, especialment amb l’objectiu d’estimular el comerç interior, va fer que la majoria de materials per construir-la fossin importats de l’estranger sense l’aplicació d’aranzels. Aquest fet va representar una important ocasió que va ser desaprofitada per la siderúrgia espanyola, que no es va poder beneficiar de l’augment de la demanda que suposava la construcció del ferrocarril.

La xarxa ferroviària que va articular-se en aquest període tenia una estructura radial amb centre a Madrid i l’ample entre carrils era més gran que a la resta d’Europa, fet que va dificultar els intercanvis amb la resta del continent ja que obligava a transbordar les mercaderies a la frontera, amb les conseqüències d’un increment dels costos i una pèrdua de temps considerable.

Els nous sectors industrials. A finals del segle XIX la indústria espanyola va consolidar-se i també van desenvolupar-se nous sectors: l’electricitat, que es va utilitzar per a la il·luminació dels carrers de les grans ciutats, les fàbriques i els espais públics i com a font d’energia per a la indústria; el petroli, que va permetre la difusió de l’automòbil (Hispano Suïssa, 1904); i la indústria química, amb la fabricació d’adobs, pintures, medicaments i explosius, entre d’altres productes.

mapain.jpgEls problemes de la industrialització espanyola. Durant el darrer terç del segle XIX, la indústria va escampar-se per més zones del territori. Així, Madrid va esdevenir la tercera regió industrial del país, per darrere de Catalunya i el País Basc, com a conseqüència de que moltes empreses, tant espanyoles com estrangeres, van instal·lar-s’hi i del seu creixement demogràfic que va estimular la demanda de béns de consum.

Però la indústria espanyola tenia dos problemes molt greus per al seu desenvolupament. En primer lloc, era un sector econòmic poc competitiu, per això l’Estat gravava amb uns alts impostos els productes estrangers com a únic recurs per aconseguir encarir-ne el preu i que la població comprés els productes nacionals a un preu més barat. En segon lloc, tot i l’expansió de la industrialització, els sectors moderns es concentraven en molt poques zones del territori (fonamentalment Catalunya i les províncies basques), mentre que la resta de l’Estat continuava molt endarrerida i persistien desequilibris profunds en la distribució regional de la riquesa.

Espanya en el segle XIX: l’agricultura

dimarts, 21/12/2010

Un dels principals problemes que va afectar el desenvolupament econòmic d’Espanya en el segle XIX va ser el fet que l’agricultura va continuar sent el principal sector econòmic del país, en el qual es concentrava el 70% de la població activa. A més, la reforma agrària, és a dir, el conjunt de transformacions que tenien com a objectiu abolir l’Antic Règim al camp i introduir-hi formes de propietat i de producció capitalistes, va presentar serioses deficiències que llastrarien el creixement agrícola i la inserció del secor en una economia de mercat competitiva.

La propietat de la terra. La principal transformació que es va produir en l’agricultura espanyola del segle XIX va ser la liberalització de les terres. Des de l’Antic Règim, bona part de les terres estaven vinculades a l’aristocràcia, l’Església o els ajuntaments i no es podien vendre ni cedir. Així, la reforma agrària es va dur a terme durant la primera meitat del segle XIX, a partir de la pujada al poder dels progressistes el 1837, i durant aquest procés es va abolir el règim senyorial, es va desvincular la propietat i es van desamortitzar la majoria de les terres que pertanyien a l’Església i els ajuntaments.

lasespigadoras.jpgLa construcció de l’Estat liberal burgés va comportar uns canvis importants respecte a la propietat de la terra. Així, el 1837 van ser abolits els mayorazgos, transformant-los en immensos latifundis privats en mans dels mateixos nobles. La diferència seria que des d’aquest moment els propietaris podrien vendre les seves terres per saldar deutes o pel simple desig d’obtenir els diners derivats de la venta.

L’abolició dels drets jurisdiccionals senyorials va permetre que sortissin a la venda part dels patrimonis nobiliaris que, per exemple, representaven el 45% de la terra catalana el 1811. Aquest fet beneficiava el conjunt de la societat ja que la noblesa va veure una possibilitat d’augmentar els seus ingressos, la pagesia va alliberar-se de les càrregues feudals i la burgesia va poder adquirir noves propietats. La desvinculació de la terra va significar la transformació de la propietat feudal en propietat capitalista.

La desamortització de les terres, que consistia en l’eliminació de les clàusules jurídiques que impedien la venda dels béns de mans mortes, la seva confiscació i posterior venda pública per part de l’Estat, es va portar a terme en dues fases: la primera va ser la desamortització de Mendizábal de 1836, que va afectar les terres del clergat; i la segona, l’any 1855, va ser la desamortització de Madoz, que va posar a la venda les terres del ajuntaments i altres institucions.

La desamortització en el segle XIX (1836-1895):

Finques venudes Valor en taxació (en rals) Valor en venda (en rals) Percentatge Estat
Província de Barcelona 3.354 267.634.000 435.692.000 3,85%
Província de Girona 3.616 50.392.000 104.547.000 0,92%
Província de Lleida 9.573 52.443.000 101.450.000 0,89%
Província de Tarragona 4.480 50.629.000 102.349.000 0,91%
Total Catalunya 21.023 421.098.000 745.065.000 6,57%
Total Espanya 615.063 5.725.613.000 11.308.937.000 99,92%

Aquestes reformes van consolidar a Espanya la propietat individual i privada de la terra, que es va transformar en una mercaderia que es podia vendre i comprar lliurement. La desamortització dels béns eclesiàstics i comunals que representaven una gran quantitat de terres, normalment mal explotades o improductives, va suposar a Catalunya un increment de la productivitat ja que els nous propietaris van rendibilitzar al màxim les noves terres adquirides. Aquest procés, però,  no va produir-se a la resta de l’Estat espanyol on van crear-se nous latifundis.

Aquest doble procés va suposar que les terres de “mans mortes” (propietats de l’Església, la noblesa i els municipis) a Catalunya passessin, en acabar el segle, a mans d’una burgesia comercial i industrial que va ser la gran beneficiada del procés desamortitzador dels liberals. La pagesia afectada per aquests processos va ser la gran perjudicada ja que els nous propietaris van incrementar els censos per tal d’augmentar els seus ingressos. Aquest fet, entre d’altres, permet explicar el fort arrelament que va tenir el carlisme entre la pagesia catalana.

segadoresXIX.jpg

Els problemes de l’agricultura espanyola. Tot i el procés de reforma agrària del segle XIX, els pagesos no van poder accedir a la propietat de la terra, i per això van passar a treballar les parcel·les com a jornalers empobrits o van veure’s abocats a emigrar a les ciutats. Així, la liberalització també va produir l’empobriment de molts camperols, que havien perdut els béns comunals dels ajuntaments que eren una part important d’allò que els permetia mantenir-se dins d’un règim proper a la subsistència.

Moltes de les terres van continuar pertanyent a grans propietaris que continuaven usant els antics mètodes de producció ja que la permanència de mà d’obra barata no va estimular la mecanització ni l’augment de la productivitat. El resultat va ser el manteniment d’uns rendiments agrícoles baixos i la pobresa d’una part de la població agrària, fet que, a més, suposava un pobre estímul de cara a la industrialització del país.

En l’endarreriment agrari hi van tenir una influència molt destacada la distribució de la propietat de la terra i les desigualtats de riquesa al camp. Així, en una bona part de Castella i d’Andalusia hi havia grans latifundis amb uns propietaris absentistes que obtenien els seus beneficis gràcies al manteniment d’uns salaris molt baixos. A l’altre extrem del país, a la Meseta nord i a Galícia, hi predominava el minifundi, i en aquest cas l’escassa dimensió de les propietats no permetia la mecanització i els rendiments amb prou feines arribaven per a poder mantenir una família. Només en alguns territoris com ara Catalunya, València, la cornisa cantàbrica i La Rioja, l’estructura de la propietat era més equilibrada i va permetre el desenvolupament agrícola.

estructura-propietat-agricola-segle-XIX.jpg

El desenvolupament agrari de Catalunya. A Catalunya, el segle XIX representa la continuació de les transformacions al camp que havien començat durant el segle XVIII. Així, es pot observar una tendència a l’expansió agrícola, tot i que en el darrer quart del segle van aparèixer els primers símptomes de crisi amb la plaga de la fil·loxera i la competència dels productes estrangers a causa de la política lliurecanvista del govern central.

En quant als conreus, a Catalunya trobem dos tipus: els cereals, especialment el blat, adreçats al consum local i comarcal, que van experimentar una regressió generalitzada, i la vinya i els arbres fruiters, que significaven una agricultura especialitzada i orientada cap a l’exportació. El conreu de la vinya va tenir un fort increment durant gran part del segle, artigant-se fins i tot boscos, muntanyes i terres de baixa qualitat. Aquesta expansió es deguda a l’increment de la demanda, especialment de l’exterior, i a l’alça permanent dels preus, tant del vi com de l’aiguardent. L’existència d’un contracte agrari tan beneficiós per als pagesos com la rabassa morta contribuïa a aquesta expansió.

El moment de major prosperitat per a la vinya catalana va produir-se quan els ceps francesos van ser atacats per la plaga de l’oïdi (1845-55), ja que aquest fet va representar un fort increment de les exportacions. Aquesta prosperitat va veure’s interrompuda el 1878 quan va la plaga de la fil·loxera va passar de França a Catalunya i va atacar els ceps catalans. Els efectes van ser catastròfics per la manca de previsió i per l’afany d’aconseguir guanys immediats. El 1895 s’havien perdut 385.000 hectàrees de vinya i algunes comarques, com el Priorat, van quedar ermes i despoblades.

filoxera.JPG

Respecte als altres conreus, cal destacar l’olivera, tot i que a la segona meitat del segle XIX va entrar en crisi a causa de la competència de l’oli italià i l’aparició del petroli i el llum de gas com a base de l’enllumenament domèstic i urbà. L’ametller i l’avellaner van ser altres productes destacats.

Evolució tècnica de l’agricultura catalana:

  • Implantació de noves rotacions de conreus, amb una disminució notable del guaret.
  • Substitució dels cereals per arbres fruiters.
  • Increment de la superfície irrigable, encara que la major part de les obres foren fruit d’esforços individuals i no estatals. L’obra més important d’aquest període va ser la construcció del Canal d’Urgell (1861).
  • Utilització de nous fertilitzants amb la introducció d’adobs inorgànics i la difusió del guano.
  • Millora de d’utillatge introduint nous models d’arada i llavors seleccionades.

En els segles XVIII i XIX, l’increment dels preus del vi i l’aiguardent va fer que els pagesos poguessin comercialitzar més fàcilment la seva producció. Així, la pràctica dels colgats, que tenia per objectiu allargar indefinidament la vida de les vinyes, va provocar que el contracte s’allargués indefinidament. La reacció dels propietaris de les terres no va fer-se esperar i ja durant el segle XVIII van aparèixer els primers plets rabassaires amb l’objectiu de fixar un termini a la durada dels contractes.

Els rabassaires, per la seva banda, van reaccionar demanant la renovació dels antics contractes i millors condicions contractuals. Els tribunals, generalment identificats amb els propietaris, van fixar un termini de cinquanta anys, però quan a finals de segle la fil·loxera va destruir la majoria dels ceps, els propietaris van considerar que els contractes de rabassa morta es podien donar per extingits. Aquesta situació va portar una gran agitació al camp català durant els anys 1890-95 fins que va arruïnar-se a un acord el 1896 que va suposar la renovació dels contractes d’una forma més favorable als pagesos, però amb la terra cedida no sota un contracte de rabassa morta, sinó en règim de parceria.

Espanya en el segle XIX: la població

dilluns, 20/12/2010

El creixement demogràfic. La població espanyola va créixer considerablement al llarg del segle XIX, però en unes proporcions menors que en d’altres països europeus. Així, entre 1787 i 1900, Espanya va passar de tenir poc més d’onze milions d’habitants a superar els divuit milions, un augment superior al 60%. No obstant això, la mortalitat es va mantenir lleugerament més elevada a Espanya que a d’altres Estats europeus, fet que explica que el creixement demogràfic espanyol fos més baix que en d’altres països del seu entorn.

Evolució demogràfica d’alguns països europeus en el segle XIX en relació a Espanya i Catalunya:

Població Augment 1800-1900 Taxa de mortalitat el 1900 Taxa de natalitat el 1900
1800 1900
Alemanya 24.500.000 50.600.000 106,5% 22 per mil 36 per mil
Espanya 11.500.000 18.600.000 61,7% 29 per mil 34 per mil
Gran Bretanya 10.900.000 37.000.000 239,4% 18 per mil 29 per mil
Itàlia 17.200.000 32.500.000 89% 24 per mil 33 per mil
Catalunya 900.000 1.900.000 111,1% 23,5 per mil 27,6 per mil

Aquest increment va produir-se gràcies a una lleugera disminució de la mortalitat i el manteniment d’una elevada taxa de natalitat. El descens de la mortalitat va produir-se com a conseqüència de l’augment de la producció agrària i de la millora de la dieta alimentària, amb la qual cosa la població es va tornar menys vulnerable a les malalties. Com a conseqüència, les grans epidèmies que durant l’Antic Règim havien delmat la població van anar desapareixent de mica en mica. La mortalitat infantil va disminuir notablement i l’esperança de vida va augmentar de manera progressiva. També hi van contribuir unes millors condicions higièniques i els avenços mèdics.

Pirámide_de_población_de_España_(1900).png

Aquest augment demogràfic, però, no va ser homogeni a tota la Península i al llarg del segle el pes demogràfic de la perifèria va anar augmentant en relació a les regions de l’interior del país. D’aquesta manera, allà on es va produir un creixement més gran va ser a Catalunya, el País Basc i Navarra, gràcies al desenvolupament industrial; Llevant, Navarra i La Rioja, gràcies al desenvolupament de l’agricultura comercial; i Madrid, pel fet de ser la capital del país. És a dir, les regions més avançades econòmicament van ser aquelles que van créixer per sobre la mitjana estatal.

Variación_de_la_población_española_entre_1787_y_1857.png

Variación_de_la_población_española_entre_1857_y_1887.png

Evolució de la població espanyola i catalana en el segle XIX:

Catalunya Espanya Percentatge català dins de la població espanyola
1797 899.600 10.541.865 8,8%
1857 1.652.300 15.544.340 10,7%
1877 1.752.000 16.534.345 10,5%
1887 1.843.600 17.534.416 10,6%
1900 1.996.400 18.594.405 10,5%
1910 2.084.900 19.927.150 11%

D’aquesta manera, durant el segle XIX Catalunya va experimentar un gran creixement demogràfic passant dels 900.000 habitants de 1797 a vorejar els dos milions el 1900. Dins d’aquest període d’expansió demogràfica podem distingir dues grans etapes:

1. En un primer període, fins 1842, la població catalana va experimentar un gran augment, passant de 1.030.000 habitants i una densitat de 24 habitants per quilòmetre quadrat el 1819, a 1.280.000 habitants i una densitat de 30,9 habitants per quilòmetre quadrat el 1842, segons el cens de Pascual Madoz. Aquestes xifres són només orientatives ja que el primer cens modern no va realitzar-se fins 1857. La demografia catalana d’aquest període es caracteritzava per l’alta taxa de natalitat; una disminució de la mortalitat com a conseqüència dels avenços mèdics (vacuna antivariolosa); l’increment de l’esperança de vida; i el predomini dels nuclis de població reduïts.

2. En un segon període, a partir de 1857 (primer cens modern), Catalunya presentarà una població de 1.652.291 habitants. Aquesta població anirà augmentant i cap a finals de segle arribarà a 2.271.960 habitants amb una densitat de població de 50,8 habitants per quilòmetre quadrat. A les darreries d’aquesta fase, però, el creixement va desaccelerar-se a causa d’un descens del nombre de naixements.

Els moviments migratoris. L’abolició del règim senyorial, que va expulsar molts pagesos de les terres que havien treballat anteriorment; les transformacions tècniques de l’agricultura; la millora dels transports; i les expectatives d’una vida millor en un altre indret van animar o van obligar un bon nombre de pagesos a abandonar el seu lloc de residència al llarg del segle XIX.

Densidades_de_población_en_España_(1787).png

En un primer moment, els emigrants van adreçar-se cap als nuclis urbans més propers o als més dinàmics econòmicament. Així, especialment a partir dels anys seixanta del segle XIX, va iniciar-se un procés d’èxode rural que va tenir com a principals destinacions Madrid, Barcelona i Biscaia. En el cas de Catalunya, aquestes migracions internes van tenir una intensitat més alta que en d’altres indrets de l’Estat. Així, les comarques catalanes més industrialitzades, com el Barcelonès, el Vallès Occidental i el Baix Llobregat, van absorbir una bona part d’aquest èxode.

Igualment, tot i que la immigració peninsular a Catalunya no va jugar en el segle XIX un paper excessivament destacat, durant la segona meitat del segle ja podem constatar el començament de la immigració valenciana i aragonesa cap a terres catalanes, però en unes quantitats reduïdes i procedents, generalment, de les zones de parla catalana. Els primers murcians arribarien durant l’època de la febre d’or (1876-1886).

Densidades_de_población_en_España_(1900).png

En una segona etapa, a finals del segle XIX, la tensió entre l’augment de la població i les escasses oportunitats d’ocupació existents van obligar molts espanyols a emigrar, sobretot a l’Amèrica Llatina. Tot i l’existència d’uns importants moviments migratoris catalans cap a Cuba i Puerto Rico en la primera meitat del segle, les regions espanyoles de les quals van marxar més immigrants cap a Amèrica (fonamentalment Argentina i Cuba) van ser Galícia i, en general, tota la cornisa cantàbrica, així com de les Illes Canàries.

El creixement de les ciutats. L’èxode rural va comportar un augment de la urbanització del territori espanyol. D’aquesta manera, entre 1850 i 1900, la població urbana va arribar a duplicar-se. Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla, Màlaga i Saragossa van ser les ciutats que més van créixer. Però, malgrat tot, a començaments del segle XX la majoria de la població espanyola continuava emmarcada en el món rural.

demografia espanya segle xix.png

A Catalunya, al contrari, l’increment de població va traduir-se en un augment de la urbanització més intens que a la resta de l’Estat. Les ciutats de més de 10.000 habitants, que el 1857 representaven el 28,45%, van passar a ser el 43% el 1900. El fenomen més destacable va viure’s en nuclis industrials com Barcelona, Badalona, Sabadell, Terrassa i Manresa que van absorbir el percentatge més alt de l’augment de població, esdevenint les ciutats més poblades del Principat. Així, en la segona meitat del segle, la població va començar a concentrar-se en les comarques del litoral i el prelitoral mentre que les comarques muntanyenques i de l’interior iniciaven un clar procés de despoblació.