Arxiu de la categoria ‘1. Història i Historiografia’

Selecció bibliogràfica sobre la Revolució francesa

dijous, 30/09/2010

El nombre d’obres que tracten la Revolució francesa és immens, aquí us deixem una breu llista de títols que poden ser útils de cara a introduir-se en la qüestió i en els quals es basen els nostres articles:

CASTELLS OLIVÁN, Irene, La Revolución francesa (1789-1799). Ed. Síntesis. Madrid, 1997.

FERRO, Marc. Historia de Francia. Ed. Cátedra. Madrid, 2003.

FORBES, Jill i KELLY, Michael (Eds.). French cultural Studies: an Introduction. Ed. Clarendon. Oxford, 1995.

FURET, François. La Révolution: de Turgot à Jules Ferry, 1770-1880. Ed. Hachette. París, 1988.

FURET, François i OZOUF, Mona (Ed.). Diccionario crítico de la Revolución francesa, Ed. Alianza. Madrid, 1989.

GAUTHIER, Florence. “Crítica del concepte de “revolució burgesa” aplicat a les revolucions dels drets de l’home i del ciutadà del segle XVIII”. Publicat a: Actuel Marx nº 20 (1996).

HOBSBAWM, Eric. Los ecos de la Marsellesa, Ed. Crítica. Barcelona, 1992.

HOBSBAWM, Eric. La era de la Revolución (1789-1848). Ed. Crítica. Barcelona, 2003.

McPHEE, Peter. La Revolución francesa, 1789-1799. Una nueva historia. Ed. Crítica. Barcelona, 2003.

PRIETO, Fernando. La Revolución francesa. Ed. Istmo. Madrid, 1989.

REICHARDT, Rolf. La Revolución francesa y la cultura dedocrática. Ed. Siglo Veintiuno, 2002.

RUDÉ, George. La Revolución francesa. Ed. Vergara, Buenos Aires, 1989.

RUDÉ, George. Europa en el siglo XVIII. La aristocracia y el desafío burgués. Alianza Editorial. Madrid, 1995.

SOBOUL, Albert. Comprender la Revolución francesa. Ed. Crítica. Barcelona, 1983.

SOBOUL, Albert. Los sans-culottes: movimiento popular y gobierno revolucionario. Alianza Editorial. Madrid, 1987.

TODD, Allan. Las Revoluciones, 1789-1917. Alianza Editorial. Madrid, 2000.

VOVELLE, Michel. Introducción a la historia de la Revolución francesa. Ed. Crítica. Barcelona, 1989.

Bibliografia Història Medieval

dimarts , 28/09/2010

Bibliografia Història Medieval:

ASIMOV, Issac. La formación de Francia. Alianza Editorial. Madrid, 2000.

BARCELÓ, Miquel (Coord.). Arqueología medieval. En las afueras del medievalismo. Ed. Crítica. Barcelona, 1988.

BLOCH, Marc. Los reyes taumaturgos. Ed. Fondo de Cultura Económica. México, 2006.

DD.AA. Història de les Civilitzacions i de l’Art. Ed. Teide. Barcelona, 1994.

DHONT, Jan. La Alta Edad Media. Ed. Siglo XXI. Madrid, 1993.

DUBY, Georges. Damas del siglo XII. Alianza Editorial. Madrid, 1998.

DUBY, Georges i PERROT, Michelle (Dir.). Historia de las Mujeres. La Edad Media. Ed. Taurus. Madrid, 2000.

DUBY, Georges. Europa en la Edad Media. Ed. Paidós. Barcelona, 2007.

DUBY, Georges. La época de las catedrales. Arte y sociedad, 980-1420. Ed. Cátedra. Madrid, 2008.

DUBY, Georges. Guerreros y campesinos. Desarrollo inicial de la economía europea, 500-1200. Ed. Siglo XXI. Madrid, 2009.

ESLAVA GALÁN, Juan. Los templarios y otros enigmas medievales. Ed. Planeta, Barcelona, 2001.

FOSSIER, Robert. Gente de la Edad Media. Ed. Taurus. Madrid, 2007.

FLORI, Jean. Caballeros y caballería en la Edad Media. Ed. Paidós. Barcelona, 2001.

GARCÍA DE CORTÁZAR, José Ángel i SESMA MUÑOZ, José Ángel. Historia Medieval. Alianza Editorial. Madrid, 2008.

LE GOFF, Jacques. En busca de la Edad Media. Ed. Paidós. Barcelona, 2003.

LE GOFF, Jacques. Mercaderes y banqueros de la Edad Media. Alianza Editorial. Madrid, 2004.

LE GOFF, Jacques i TRUONG, Nicolas. Una historia del cuerpo en la Edad Media. Ed. Paidós. Barcelona, 2005.

LE GOFF, Jacques. Una larga Edad Media. Ed. Paidós. Barcelona, 2008.

MONTANELLI, Indro i GERVASO, Roberto. Historia de la Edad Media. Ed. Plaza & Janés. Barcelona, 2008.

PIRENNE, Henry. Las ciudades de la Edad Media. Alianza Editorial. Madrid, 2007.

RUIZ-DOMÈNEC, José enrique. El Mediterráneo. Historia y cultura. Ed. Península. Barcelona, 2004.

RUIZ-DOMÈNEC, José enrique. Atardeceres rojos. Cuatro vidas entre el Islam y la cristiandad en la época de las cruzadas. Ed. Ariel. Madrid, 2007.

TOUBERT, Pierre. Castillos, señores y campesinos en la Italia medieval. Ed. Crítica. Barcelona, 1990.

Bibliografia Prehistòria i Història Antiga

dilluns, 12/07/2010

Bibliografia Prehistòria i Història Antiga:

ARSUAGA, Juan Luis i MARTÍNEZ, Ignacio. La especie elegida. La larga marcha de la evolución humana. Ed. Temas de Hoy. Barcelona, 1998.

BERTOLINI, Francisco. Historia de Roma. Ed. Edimat. Madrid, 1995.

BINFORD, Lewis R. En busca del pasado. Ed. Crítica. Barcelona, 1998.

BRAUDEL, Fernand. Memorias del Mediterráneo. Ed. Cátedra. Madrid, 1998.

COTTERELL, Arthur (Ed.). Historia de las Civilizaciones Antiguas. Ed. Crítica. Barcelona, 1984.

CUNLIFFE, Barry. Prehistoria de Europa. Ed. Crítica. Barcelona, 1998.

DD.AA. Història de les Civilitzacions i de l’Art. Ed. Teide. Barcelona, 1994.

DD.AA. Egipto. Hombres, Dioses, Faraones. Ed. Taschen. Madrid, 2005.

GABUCCI, Ada (Ed.). Grandes Civilizaciones: Roma. Ed. Mondadori. Barcelona, 2008.

GÓMEZ ESPELOSÍN, Francisco Javier. Introducción a la Grecia Antigua. Alianza Editorial. Madrid, 1998.

MONTANELLI, Indro. Historia de Roma. Ed. Plaza & Janés. Barcelona, 2001.

REDMAN, Charles L. Los orígenes de la civilización. Desde los primeros agricultores hasta la sociedad urbana en el Próximo Oriente. Ed. Crítica. Barcelona, 1990.

RENFREW, Collin. Arqueología. Teorías, métodos y práctica. Ed. Akal. Madrid, 1998.

ROBERTS, John M. Historia Universal. De los orígenes a las invasiones bárbaras. Ed. RBA. Madrid, 2009.

SANMARTÍN, Joaquín i SERRANO, José Miguel. Historia Antigua del Próximo Oriente: Mesopotamia y Egipto. Ed. Akal. Madrid, 1998.

STRINGER, Christopher i GAMBLE, Clive. En busca de los neandertales. Ed. Crítica. Barcelona, 1996.

WEISS, Walter M. Tutankhamón. La tumba y sus tesoros. Ed. Dieter Semmelmann. Barcelona, 2009.

Bibliografia Història i Historiografia

dilluns, 12/07/2010

Bibliografia Història i Historiografia:

CARR, Edward H. ¿Qué es la Historia? Ed. Ariel. Barcelona, 2001.

DD.AA. La historia hoy. Ed. Avance. Barcelona, 1976.

FONTANA, Josep. Historia: análisis del pasado y proyecto social. Ed. Crítica. Barcelona, 1999.

FONTANA, Josep. La historia de los hombres. Ed. Crítica. Barcelona, 2001.

MORADIELOS, Enrique. El oficio de historiador. Ed. Siglo XXI. Madrid, 2003.

RUIZ-DOMÈNEC, José Enrique. Lecturas para un nuevo milenio. Ed. Península. Barcelona, 2001.

RUIZ-DOMÈNEC, José Enrique. El reto del historiador. Ed. Península. Barcelona, 2006.

SÁNCHEZ LEÓN, Pablo i IZQUIERDO MARTÍN, Jesús. El fin de los historiadores. Ed. Siglo XXI. Madrid, 2008.

A la recerca de les claus de la història d’Europa

dimecres, 19/05/2010

Europa és un continent que es troba en mig de la recerca de si mateix. Envoltat d’una geografia plena de contradiccions que es mouen entre les ferides més sagnants i els èxits més gloriosos en el seu passat històric i guaitant els grans reptes que suposa el seu futur Europa ha de començar a pensar la seva història com a unitat, com ja alguns visionaris havien fet en un passat no tan llunyà.

Europa és el nou (i vell) objecte d’estudi de José Enrique Ruiz-Domènec que a la seva nova obra Europa. Las claves de su historia busca mostrar els pilars de la nostra història comuna com a europeus. I és que “el europeo está condicionado por su historia, pero no la conoce” en paraules de l’autor. Ahir m’arribava el llibre i només llegint-ne la introducció i les referències publicades a la premsa ja m’atreveixo a dir que serà imprescindible lectura amb el pas dels anys.

Ruiz-Domènec presenta una Europa de les nacions amb una història que és comuna:

Los países ejes que marcan Europa, es decir, Francia, Alemania, Gran Bretaña e incluso Italia tienen la Historia como un elemento estructural. Europa es una idea mucho más compleja, rica y transversal que el Occidente. Europa es un juego de espacios políticos muy diversos en la que intervienen múltiples tradiciones, incluida la bizantina, que no podemos olvidar porque forma parte de un núcleo duro de Europa, que llega hasta Rusia.

Una història amb arrels perdudes en la descomposició de l’Imperi Romà d’Occident, quan apareix per primera vegada la idea d’Europa:

La idea surge tras la descomposición del Imperio Romano, en los siglos IV y V de nuestra era. Un imperio, no lo olvidemos, más panmediterráneo que europeo: Roma estaba más interesada en países como Egipto y Siria que en Galia o Hispania.

La noche de san Silvestre del año 406 el Rin se heló. Miles de hombres mujeres y niños lanzaron los carromatos sobre el río, y el hielo aguantó. No necesitaron puentes para atravesarlo. Las tropas imperiales quedaron desbordadas por la avalancha; pero nunca sospecharon el papel que les reservaba la historia. Con ese gesto comenzaron las invasiones bárbaras en Occidente. La muralla se agrietó. Nunca volvería a restaurarse.

Sobre les arrels cristianes afirma:

Europa se construye en diferentes fases. Hay muchas raíces cristianas, pero también ha habido reformas desde el cristianismo primitivo, como la renovación franciscana o la luterana. El cristianismo se ha reinventado en Europa. ¿Cómo ajusta sus tesis con una Europa laica, ilustrada? Creo que el cristianismo está en trance de reinventarse y eso es positivo. Lo conservador es algo contradictorio con el cristianismo. Se puede hacer esa evolución sin tergiversar el mensaje original.

Aquest, però és un

diálogo que debe establecer entre los que son cristianos y los que aseguran que no lo son, porque en Europa, incluso los que aseguran que no son cristianos, lo son, porque su educación, resulta evidente, no es confucionista. Los principios cristianos han influido en todos. Ahí está Goya, Rubens, Leonardo da Vinci. Tenemos que aprender a establecer una convivencia. No se puede evitar la historia.

Però no només hi ha unes bases cristianes per parlar d’Europa: hi ha una cultura (de l’edat mitjana al romanticisme), una geografia, un esperit científic, una separació del fet secular i el fet religiós, unes formes de govern (de les monarquies absolutes a les democràcies passant per la Revolució) i uns mites comuns (el greal).

Al voltant de la Il·lustració, el romanticisme i el nazisme, Ruiz-Domènec afirma:

La Ilustración francesa y alemana no se pusieron de acuerdo. El mundo de Goethe no logró establecer contacto con Les Lumières y la Revolución Francesa puso fin a los posibles contactos. De ese fracaso, el Romanticismo forma la síntesis. El Romanticismo se apropia de los valores de la Ilustración pero los subvierte. Y hoy en día el Romanticismo está en plena vigencia, lo que prueba que la Ilustración no cristalizó como los ilustrados hubieran deseado.

Los fascismos son románticos, en buena parte, al menos en su caldo de cultivo: es la idea de la tierra, del sueño como terror. Todo esto no era pensable por la Ilustración, que hubiera creado otro tipo de Estados autoritarios, otro tipo de desastres si se quiere, pero no la locura del nazismo.

I sobre les deficiències de l’Europa d’avui dia Ruiz-Domènec considera que

Nos falta lo que siempre ha tenido Europa: think-tanks. No podemos tener los pensamientos de otros. No puede permitirse el lujo de no tener una universidad entre las quince mejores del mundo.

No es sólo un problema económico. Es la credibilidad de las ideas. Si se pierde, se fracturará el sistema. Europa siempre ha arbitrado soluciones a grandes problemas y en momentos más difíciles que los actuales. Ahora sólo se apuesta por la investigación aplicada y no el pensamiento. Las dos son igual de importantes. Siempre hubo ese equilibrio: Einstein y Thomas Mann. Nunca hubo una disociación entre lo matérico y los espiritual.

Los políticos no están a la altura de las circunstancias. Han creado una crónica de su mundo a través de los medios de comunicación. No es bueno. A los políticos se les hace una crónica diaria excesiva. Las personas lo que quieren es que les resuelvan los problemas. Una respuesta clara.

Cuando en España hay más BMW que en Francia y peores universidades que en el país galo, es que falla algo. Muchos estudiantes se van a EE UU para hacer un curso y ya quedarse allí. Nosotros tenemos la fuga de cerebros en la fase formativa.

En resum, als europeus

nos gusta el lugar que ocupa la tierra y la lengua de cada uno dentro de un cosmos más o menos ordenados; nos gustan las viejas ciudades reconstruidas, nos gusta Rotemburgo, Carcasona o el barrio gótico de Barcelona. El europeo ha creado su patrimonio cultural y nadie lo discute, pero esa reconstrucción, esa restauración de un pasado, es la antítesis del pensamiento ilustrado, que lo que proponía era deshacerse de un pasado oscurantista y construir encima de él, aun destruyéndolo. Y con el Romanticismo se cuela también la religión, el hecho religioso, que tiene ahora, en pleno siglo XXI una presencia extraordinaria. Si Jean-Paul Sartre levantara la cabeza nos tomaría por locos.

No perdeu la pista d’aquest llibre on, un cop més, Ruiz-Domènec ens dóna una obra imprescindible en la qual, es comparteixin o no les tesis de l’autor, principalment se’ns convida a pensar i reflexionar sobre nosaltres mateixos. Una obra especialment il·luminadora sobre el passat per entendre el perquè del present. I tot sota una metàfora que m’evoca un pensament compartit amb el mestre Ruiz-Domènec: la imatge de la construcció de la Torre Eiffel (símbol parisenc, símbol francès) com a reflex de la construcció de la pròpia Europa (símbol d’una Exposició Universal, símbol europeu, símbol del món).

Les diverses interpretacions d’un fet històric

dimecres, 19/05/2010

La interpretació dels diferents fets històrics depèn, gairebé sempre, dels aspectes que cada historiador consideri fonamentals. És a dir, la Història és una ciència social perquè segueix un mètode de treball determinat, però les conclusions no sempre seran les mateixes en tots els estudis ja que, en darrera instància, és la subjectivitat de la selecció i interpretació de les fonts per part de l’historiador la que marcarà les conclusions.

Cal precisar que no estem parlant de manipulacions intencionades dels fets a través de una selecció parcial de la informació (que n’hi hauria alguns exemples), sinó de les diferents maneres tant metodològiques com ideològiques que existeixen a l’hora de que l’historiador s’aproximi a un període històric i realitzi la seva narració.

Per exemple, si donem un cop d’ull a les interpretacions clàssiques de la Revolució francesa (com ho podríem fer amb la Guerra Civil espanyola i amb una infinitat d’exemples) trobem tot un seguit de versions diferents en el discurs dels diferents autors que han treballat un mateix fet concret.

Així, l’historiador republicà Jules Michelet considerava a la seva monumental obra Història de la Revolució francesa (1847-1853) que la causa determinant que havia portat a l’esclat revolucionari del poble de París el 1789 havia estat la misèria que aquest havia patit al llarg de l’absolutisme i que l’aixecament era enfront de d’una organització social injusta a la qual considerava culpable de la seva opressió secular.

bastille.jpg

En canvi, el socialista Jean Jaurès a la seva Història socialista de la Revolució francesa (1901-1903) considerava que la causa de l’aixecament del poble de París no va ser l’opressió de l’absolutisme de l’Antic Règim, sinó la creixent riquesa d’una burgesia que aspirava a participar del poder i a eliminar tots els obstacles que s’oposaven al creixement econòmic de França, fet que limitava la seva pròpia progressió social.

Serment_du_jeu_de_paume.jpg

Finalment, l’historiador Ernest Labrousse, especialitzat en història econòmica i social, en la seva obra Crise de l’économie française à la fin de l’Ancien Régime et au début de la Révolution (1944) va arribar a la conclusió que en els orígens de la Revolució francesa convergien ambdues opcions. És a dir, l’esclat revolucionari de 1789 tindria el seu origen tant en la prosperitat d’una burgesia limitada pel sistema polític i econòmic de l’Antic Règim com en les misèries patides pel poble menut (proletariat) de França, i va ser la crisi econòmica la que va unir totes dues tendències en l’oposició al règim de l’absolutisme.

Per tant, l’historiador es troba condicionat d’una banda per les fonts amb les quals treballa, però també, i això és molt important que mai s’oblidi, per les preocupacions dels seus temps és a dir, pels ulls amb els quals mira al passat des del seu present. Les preocupacions de cadascun d’aquests grans historiadors van condicionar la seva formar d’interpretar un mateix fet, en aquest cas els orígens de la Revolució francesa. No va fallar ni el treball de les fonts ni van ser parcials. Simplement cadascú responia a les preguntes tal i com se les formulava des del seu present. Michelet estava immers en el temps del romanticisme, Jaurès en la lluita proletària. Tots dos tenien raó i van aplicar el mètode científic per arribar a les seves conclusions. No oblidem mai aquesta subjectivitat presentista que molts cops afecta l’obra dels historiadors.

1789 Droits De LHomme.jpg

I el que escriu aquest humil blog s’ha de situar el primer de la llista. Sospiteu d’aquells que neguin pertànyer a aquesta llista perquè ells són els que buscaran enganyar-vos.

La Història en l’època contemporània

dimarts , 18/05/2010

Fonamentalment, hi ha quatre grans elements que han acabat de configurar l’estudi de la història en els darrers dos segles: l’impacte de les Revolucions liberals, el positivisme, el materialisme històric i l’Escola dels Annals. Podríem dir que de l’evolució i la síntesi d’aquests quatre grans moviments sorgeix la Història tal i com la concebem actualment.

L’estudi de la Revolució francesa va suposar l’aparició del poble com a protagonista d’una història que fins aleshores només s’havia fixat en la vida i els fets dels grans homes (reis, conqueridors, etc.). Va ser a les obres de l’historiador francès Jules Michelet (1798-1874) on trobem representat per primer cop aquest canvi d’orientació.

Jules_Michelet.jpg

Jules Michelet

A la vegada, l’experiència de les transformacions socials provocades per la industrialització va fer veure als contemporanis que l’evolució històrica i econòmica no podien estudiar-se de forma separada perquè, com va dir l’economista francès Jérome Adolphe Blanqui (1798-1854), “la primera proporciona els fets i la segona ens explica les causes i permet deduir-ne les conseqüències”.

D’aquesta manera, el desenvolupament de l’economia liberal i l’aparició dels moviments de masses en la vida pública van permetre al polític i historiador francès Louis Blanc (1811-1882) avançar una interpretació de la història en funció de la lluita de classes en la seva obra Histoire de dix ans, 1830-1840 (1841).

Però, seria amb l’obra de Karl Marx (1818-1883) quan prendria cos la teoria de la lluita de classes com a motor de la història. Així, Marx no va intentar explicar la història d’una manera mecànica partint d’una sèrie de fets econòmics, sinó que va buscar explicar el perquè les circumstàncies materials en les quals es desenvolupa la vida de les societats humanes condiciona la seva organització política i com és que aquestes societats tendeixen a crear una consciència social i una concepció del món coherent.

Karl_Marx.jpg

Karl Marx

Dels plantejaments de Marx neix l’expressió materialisme històric aplicada a la concepció marxista de la història. Aquests conceptes que el marxisme després aplicaria a l’anàlisi de la història apareixen, fonamentalment, en els Manuscrit econòmics i filosòfics (1844), el Manifest Comunista (1848) i El capital (1867). Marx considerava que l’evolució històrica venia determinada, en darrer terme, pels conflictes entre les diferents classes socials, conflictes derivats a la seva vegada de la pròpia estructura econòmica de les societats.

D’altra banda, i en paral·lel al desenvolupament de la teoria marxista, en el segle XIX va aparèixer una història conservadora i acadèmica, en la qual va destacar la figura de l’historiador alemany Leopold von Ranke (1795-1886). Ranke va esdevenir el màxim representant de l’historicisme, una metodologia de treball que intentava separar l’estudi del passat de totes les passions del present amb la finalitat d’obtenir la màxima objectivitat.

Leopold_Von_Ranke.jpg

Leopold von Ranke

Més endavant apareixeria el positivisme, una teoria filosòfica que anava més enllà encara negant la possibilitat de que l’historiador realitzés cap tipus d’interpretació dels fets històrics que explicava, ja que pels positivistes la història havia de ser quelcom neutre i limitat únicament a presentar els fets del passat degudament verificats per la documentació existent als arxius.

Fent el salt al segle XX, en el període d’entreguerres, i com a reacció davant de l’extensió del positivisme i el marxisme, va sorgir una nova via d’investigació històrica. El 1929 es fundava la revista Annales d’histoire économique et sociale de la mà dels historiadors francesos Lucien Febvre (1878-1956) i Marc Bloch (1886-1944). Des de les seves pàgines, aquests autors aspiraven a una “història total” que integrés l’estudi dels fets polítics, l’evolució econòmica i la cultura.

annales.jpeg

Portada de la revista Annales d'histoire économique et sociale

També en el període d’entreguerres, el materialisme històric havia assolit un gran desenvolupament teòric a partir dels treballs clàssics d’autors com el socialista francès Jean Jaurès (1859-1914), l’italià Antonio Gramsci (1891-1937), el britànic Maurice Dobb (1900-1976) o l’arqueòleg australià Vere Gordon Childe (1892-1957).

Després de la Segona Guerra Mundial, la renovació del marxisme va centrar-se en les discussions sobre grans les qüestions teòriques, com la plantejada per Dobb al voltant de la transició del feudalisme al capitalisme; o la que l’historiador britànic Eric Hobsbawn va obrir al voltant de la crisi del segle XVII; o la polèmica sobre la crisi del segle XIV i l’expansió del XV que va enfrontar partidaris de la lluita de classes amb els defensors d’altres concepcions estructurals, com l’historiador francès Emmanuel Le Roy Ladurie que destacava la importància del clima i la demografia en l’evolució històrica; i així podríem enumerar innumerables discussions teòriques que van omplir milers de fulles.

En paral·lel al desenvolupament teòric del materialisme històric, una altra tendència historiogràfica va anar obrint-se pas des dels anys setanta del segle passat fins a convertir-se en tot un referent: la història de les mentalitats, que té com a base l’estudi de la societat a través de la seva ideologia i les seves creences. Un dels seus millors representants va ser l’historiador francès Georges Duby (1919-1996).

duby.jpg

Georges Duby

La caiguda de la Unió Soviètica, el desprestigi conseqüent del marxisme i la hegemonia del capitalisme va permetre als partidaris d’aquest nou ordre mundial profetitzar la mort de la història amb obres com La fi de la Història i l’últim home del politòleg nord-americà Francis Fukuyama. Ara bé, no crec que valgui la pena perdre el temps en desacreditar aquest certificat de defunció després de veure (i patir) les conseqüències del capitalisme salvatge de la primera dècada del segle XXI i que han portat a la gran crisi econòmica i financera iniciada el 2008. Es refundarà el capitalisme? Cap a on camina la societat del segle XXI? Afortunadament, encara queden moltes pàgines de la història per escriure.

Del Renaixement a la Il·lustració: cap a una Història científica

dilluns, 17/05/2010

Al llarg del Renaixement, entre els segles XIV i XV, a les ciutats estats italianes, d’entre les quals cal destacar en especial Florència, es revolucionarien les concepcions politico-històriques, conduint-les cap a nous models interpretatius.

D’aquesta manera, el retorn al passat grecoromà que propugnaven els humanistes va tenir com a resultat més important la separació entre la teologia i la història, per l’estudi de les quals va recuperar-se els principis de l’Antiguitat clàssica. Tanmateix, en fer servir el model dels historiadors romans, la història humanística del Renaixement va convertir-se en una font d’ensenyaments polítics i morals que tornava a abusar del sistema dels discursos posats en boca dels grans personatges estudiats.

L’humanista Leonardo Bruni (1370-1444) va obrir aquest corrent intel·lectual, destacant com a representants més destacats les obres de Maquiavel i Guicciardini.

Nicolau Maquiavel (1469-1527) va analitzar la teoria del govern i la mateixa figura del príncep o governant. Aquest florentí va interpretar la història dins d’unes coordenades estrictament humanes i amb una dimensió social. Així, per exemple, a la seva Istorie fiorentine es va proposar d’explicar la història de Florència atenent als conflictes socials que s’hi havien produït per tal de comprendre els fracassos de la república.

Maquiavel.jpg

Nicolau Maquiavel

Per la seva banda, el filòsof i historiador Francesco Guicciardini (1483-1540) va continuar amb aquesta renovació de la història a la seva Storia d’Italia, obra en la qual va aportar una nova exigència de rigor en l’ús de les fonts.

En paral·lel, a Roma van aparèixer els primers intents de crítica històrica sobre els documents amb les obres de Lorenzo Valla (1407-1457).

Amb posterioritat, a la França de la segona meitat del segle XVI, amb les obres dels intel·lectuals Étienne Pasquier (1529-1615) i Jean Bodin (1530-1596) va desenvolupar-se la crítica de les fonts i van aparèixer les primeres temptatives de realitzar una història econòmica que pretenia explicar la revolució dels preus del segle XVI a partir de l’arribada d’or procedent d’Amèrica.

D’altra banda, el descobriment i la colonització d’Amèrica, en posar en contacte els europeus amb unes societats constituïdes sobre unes pautes totalment diferents i desconegudes, va propiciar l’aparició d’una història que no només relatava les grans accions dels conqueridors, sinó que també buscava deixar constància de les realitats d’aquell nou món acabat de descobrir. És, per exemple el que va intentar el pare Bartolomé de Las Casas (1474-1566). És en aquest moment quan van començar a escriure’s els primers anàlisis econòmics i socials dels efectes de la colonització.

Bartolomedelascasas.jpg

Bartolomé de Las Casas

Finalment, els diferents cismes religiosos del segle XVI van fomentar la crítica al mites que omplien els vells escrits històrics medievals. Els atacs dels protestants a les llegendes pietoses del catolicisme tradicional van obligar Roma a iniciar una depuració crítica des de dins. És el que va anomenar-se com la guerra dels diplomes entre els anomenats bol·landistes (jesuïtes, especialment) i els maurins (encapçalats per Mabillon).

Així, durant el segle XVII, van anar apareixent algunes de les principals ciències auxiliars de la història, com ara la paleografia, la diplomàtica o la numismàtica, consolidant-se el procés de crítica científica de les fonts històriques. El representant més destacat d’aquest procés va ser Jean Mabillon (1632-1707), fundador de la ciència de la diplomàtica.

Si la història s’havia alliberat paulatinament de la influència de la teologia des del Renaixement i s’havia anat dotant d’uns instruments en el segle XVII, el pas definitiu per a esdevenir una veritable ciència social arribaria un segle més tard amb l’aparició de l’obra Scienza nuova del filòsof napolità Giambattista Vico (1725). Vico plantejava en les seves pàgines per primer cop el problema del naixement, progrés, decadència i fi de les nacions i buscava trobar una sèrie de lleis que caracteritzessin aquest procés.

Vico_La_scienza_nuova.gif

Ja dins del moviment de la Il·lustració francesa, cal destacar l’obra Considération sur les causes de la grandeur des Romains et de leur décadence (1734) de Montesquieu (1689-1755), que pot ser considerada amb molta seguretat com l’origen del pensament històric modern. En aquesta transcendent obra, Montesquieu expressava unes idees que són considerades com a pedra fundacional d’una concepció científica de la història:

No és la Fortuna qui governa el món. Hi ha unes causes generals, siguin morals, siguin físiques, que treballen en cada monarquia, la porten cap amunt, la mantenen o la precipiten al buit. Tots els accidents estan sotmesos a aquestes causes, i si l’atzar d’una batalla –això és una causa particular– ha portat a la ruïna a un Estat, és perquè abans hi havia una causa general que aquest Estat hagués de caure per una única batalla.

Montesquieu.png

El baró de Montesquieu

D’aquesta manera, de la mà dels autors Il·lustrats la crítica històrica va anar més enllà de la simple discussió de la validesa d’un document o la certesa d’una dada, per a ser a ser utilitzada com a arma de combat per intel·lectuals com Bayle o Voltaire en la lluita contra el prejudici i la intolerància. Amb tot, però, en aquests autors hi mancaria encara un anàlisi profund dels mecanismes de l’evolució social.

Així, l’elaboració definitiva de la història com a ciència que estudia l’evolució de les societats humanes va realitzar-se a Anglaterra, en els inicis de la Revolució Industrial. A mitjans del segle XVIII, dins de l’anomenada escola històrica escocesa (John Millar, Adam Ferguson, Adam Smith i William Robertson) es concebia per primer cop la teoria dels quatre estadis, segons la qual cada societat passa per quatre estadis consecutius de desenvolupament (dins d’una successió de causa i efecte). Cada estadi es correspondria amb diferents concepcions respecte de la propietat i el govern; el factor essencial dels quals seria el mode de subsistència, del qual en dependrien les lleis i la mateixa organització de les societats. Aquests quatre estadis eren: caça i recol·lecció, ramaderia, agricultura i comerç.

La Història en l’Antiguitat i l’edat mitjana

dissabte, 15/05/2010

Abans de l’aparició de l’escriptura, la transmissió dels records del passat de les tribus i la genealogia dels clans i les famílies es realitzava de forma oral. Així, ja en els pobles primitius trobem formes orals i representacions per a transmetre els esdeveniments del passat de les comunitats.

L’aparició de l’escriptura en les civilitzacions del Pròxim Orient va permetre de fixar amb una major exactitud els fets històrics. El doble procés de desenvolupament de l’escriptura i de la cronologia va fer possible l’aparició d’una forma de fixar i transmetre a les futures generacions les llistes de sobirans i els fets més destacats dels seus regnats.

Així, el text històric més antic que conservem és la pedra de Palerm (cap a 2.500 a.C.), que recull la cronologia dels faraons egipcis i els fets més destacats que van anar succeint-se any a any a l’antic Egipte. Aquesta forma inicial de narració històrica la podem trobar, d’una o altra manera, en totes les grans civilitzacions desenvolupades en l’Antiguitat a l’Extrem Orient. En moltes civilitzacions antigues aquest incipient registre d’anals i cròniques va ser un ofici lligat a un càrrec institucional, i per tant controlat per l’Estat.

Seria a la Grècia clàssica on, fa uns 2.500 anys, va donar-se el pas de la narració tradicional dels fets històrics com a simple recordatori de dates i fets a la seva interpretació, permetent una visió més completa de la vida dels pobles en l’Antiguitat.

Per exemple, Herodot (484-420 a.C.), l’historiador de les guerres mèdiques, va ser el primer a interessar-se per conèixer les causes dels aconteixements i va aspirar a establir relacions entre ells. Per això és considerat com el pare de la Història.

Herodot.jpg

Herodot

D’altra banda, Tucídides (465-395 a.C.), l’autor de la Història de la Guerra del Peloponés, va centrar el seu relat en els fets bèl·lics, intentant ser objectiu i reflectir la realitat dels fets. Aquest autor afirmava que, per a veure amb claredat els fets del passat i els futurs, era necessari observar les seves similituds i analogies. Seria només després d’aquest anàlisi quan el coneixement del passat seria útil.

Thucydides.jpg

Tucídides

La tradició grega va continuar dins del món romà. Ara bé, a Roma la història va tenir, fonamentalment, una intenció moralitzant desenvolupada en els discursos que els historiadors atribuïen als personatges històrics (sovint sense cap veracitat ni fonament). Autors com Polibi (200-125 a.C.) Tit Livi  (64 a.C.-17 d.C.) o Tàcit (55-116 d.C.) van ser els més destacats historiadors de Roma.

Gaius_Cornelius_Tacitus.jpg

Tàcit

La difusió del cristianisme va implicar l’acceptació de l’Antic Testament com a narració històrica, fet que va portar els historiadors a explicar el passat en funció dels designis divins. Així, la historiografia medieval cristiana va donar pas a relats històrics que barrejaven elements divins i humans. En aquest període es consideraria la història del món com una manifestació de la voluntat divina, dins una tradició que va anar des de Sant Agustí a Bossuet.

En conclusió, bona part de la historiografia medieval es redueix a una transcripció bíblica, amb intents de cristianització dels mites pagans més populars, donant lloc a alguns dels mites nacionals enllaçats amb annals històrics de temps més propers.

En paral·lel a aquestes grans síntesis que pretenien relatar història del món des dels orígens seguint els textos bíblics, van desenvolupar-se d’altres gèneres, de pretensions més modestes, com la crònica, generalment personal o familiar, que era una relació dels fets d’un sobirà o d’una de les dinasties nacionals medievals. En qualsevol cas, els historiadors o narradors van evitar qualsevol interpretació dels fets més enllà de la simple acceptació dels aconteixements com a voluntat divina.

cronica jaume i.jpg

Crònica de Jaume I

D’altra banda, en el món musulmà destacava la figura d’Ibn Jaldun (1332-1406), que va dedicar bona part de la seva obra a la investigació de les causes que havien donat lloc al naixement dels imperis i les cultures. Aquest autor va realitzar els primers intents de realitzar una Història crítica metòdica i va atorgar gran importància en l’evolució de les societats a elements com la geografia, la demografia o l’economia. A més, va ser un dels primers historiadors que va intentar realitzar un anàlisi del funcionament del poder polític lliure dels prejudicis religiosos que caracteritzaven les obres dels autors cristians.

Seria cap a finals de l’edat mitjana quan la història tornaria a secularitzar-se, inicialment en als grans centres de cultura de la Itàlia renaixentista, transformant-se en una reflexió al voltant de la societat, cercant en els homes mateixos l’explicació dels seu destí. S’iniciava d’aquesta manera el camí cap a una Història científica.

La Història com a disciplina

dimecres, 12/05/2010

La tasca dels historiadors és la reconstrucció del nostre passat des del present, és a dir, l’estudi i la interpretació dels aconteixements que van protagonitzar els homes en el passat.

Ηistoria.jpeg

Al·legoria de la Història

Per a realitzar aquesta feina, els historiadors comptem amb diverses fonts d’informació: arqueològiques (fòssils, monedes, eines, ceràmica), artístiques (obres d’art, edificis), orals (llegendes, poesies, cançons, testimonis vius) i, especialment, qualsevol mena de fonts escrites (llibres i documents de tot tipus: papirs, pergamins, arxius eclesiàstics, arxius privats, arxius d’accés públic, etc.).

L’estudi i selecció d’aquestes fons (i no d’altres) es realitza mitjançant la coexistència amb les ciències auxiliars de la història, com són l’epigrafia, la paleografia, la diplomàtica o la numismàtica, entre d’altres. I a la vegada, amb l’ajuda de tècniques molt diverses; les fons arqueològiques, per exemple, que ens permeten datar mitjançant mètodes químics i físics les restes que s’estudien.

A continuació, els historiadors han de seleccionar i interpretar els fets històrics que van fent-se accessibles a través de les diferents fonts treballades. Aquesta és sempre una tasca subjectiva i subjecta a la crítica. No oblidem que els historiadors, la majoria de vegades, en mirar al passat busquem bàsicament respostes a les qüestions del nostre temps, deixant de banda d’altres elements. Ara bé, aquesta selecció i la interpretació donada, sempre parteix d’un anàlisi sistemàtic i rigorós (o així hauria de ser).

Clío.jpg

Clio, la musa de la Història

Per tot això, i tot i la polèmica que molts cops desperta aquesta afirmació, creiem que la Història és una disciplina científica, emmarcada en el camp de les Ciències Socials, perquè fa servir una sèrie de mètodes de treball propis amb un únic objectiu: l’estudi dels homes i les societats.

No discutim una certa part de treball artesanal que consistiria en l’aplicació d’una sèrie de tècniques literàries per a construir una narració ordenada que permeti al lector seguir el discurs (i molts cops omplir amb coherència buits en la pròpia documentació), però això no implicaria la negació d’un mètode científic en la manera en què l’historiador s’apropa al nostre passat.