El 19 de juliol de 1936 segons Lluís Companys

Lluís Companys, el president de la Generalitat de Catalunya, va analitzar en primera persona els fets del 19 de juliol de 1936 a través d’aquestes declaracions que recollia el diari La Voz el 21 de juliol:

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Lluís Companys

A las cuatro de la madrugada, cuando se habían retirado de la Generalidad todos los consejeros y personalidades del Frente Popular que habían acudido a ofrecer su colaboración, quedé completamente solo y muy agotado. En el momento de ir a retirarme a descansar recibí noticias que acusaban una enorme gravedad, ya que el movimiento anunciado, y que se creía habíase aplazado, estallaba. A él se había adherido toda la guarnición, y eran cinco mil hombres armados con disciplina, disponiendo de ametralladoras y cañones, con los que se lanzaban a la calle para apoderarse de la ciudad.

Me di cuenta de la gravedad del momento, y decidí trasladarme a la Comisaría General. Mi presencia en aquel lugar produjo un gran entusiasmo, y, curtido ya por diversas emociones intensas experimentadas desde que inicié mi vida política, confieso que la mayor de todas la recibí en la Comisaría General de Cataluña durante la mañana y la tarde del domingo, hasta conocer la resolución del general Goded.

La incorporación a las fuerzas leales de guardias de Asalto, Seguridad y Guardia Civil y pueblo armado, me dieron la sensación de que podíamos entablar una lucha que debía ser a muerte o victoria decidida a nuestro favor […]. A medida que transcurría la mañana llegaban noticias en las que se decía que la lucha era cruenta. Muchos combatientes leales, heridos de importancia, se presentaban para saludarme, desarrollándose escenas de gran dramatismo, porque guardias, soldados y paisanos, rendidos y ensangrentados, al tenderles yo la mano, decíanme: “Señor Presidente, estamos a su disposición para defender a Cataluña y a la República” […].

Cerca de las once y media de la mañana, y en ocasión de encontrarme en el balcón de la Comisaría, desfilaron, al mando de un coronel, quinientos guardias civiles, que avanzaban lentamente hacia el edificio. ¿Qué iba a ocurrir? Algo emocionante, que provocó un entusiasmo frenético. Los guardias, con sus jefes, desfilaron, saludándome y vitoreando a la República. Este acto de acatamiento decidido al presidente de la Generalidad […] fue en extremo reconfortante.  No lo olvidaré en mucho tiempo.

Regresé a la Presidencia de la Generalidad a descansar, y a las ocho de la noche me anunciaron que traían prisionero al general Goded […].

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