Arqueologia en directe: aventura a Efes (I de VI)

Com es viu per dins una excavació arqueològica?

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Horacio González

 Durant les properes tres setmanes tindrem com a convidat en aquest blog l’Horacio González, un jove investigador en formació de l’ICAC que, com ja us vam explicar en aquest post,  col·labora amb l’Institut Austríac d’Arqueologia en les excavacions a la ciutat grecoromana d’Efes (Selçuk, Turquia). Cada setmana l’Horacio ens anirà explicant, en forma de diari de viatge, les seves aventures a la missió arqueològica d’Efes:  li farem arribar els vostres comentaris i preguntes, i sobretot, no us perdeu les seves peripècies!

 

 

 Buenos días a todos,

Voy a contaros brevemente cómo van mis derroteros por Éfeso, donde por tercer año consecutivo participo en la misión arqueológica liderada por el Instituto Austriaco de Arqueología (ÖAI). Para mi siempre es un honor poder estar trabajando en uno de los yacimientos más espectaculares del mundo antiguo, donde lo micénico precede a lo jónico, las cerámicas de barniz negro se superponen a las monedas lidias y donde Ártemis acaba dejando paso a San Juan y éste a su vez al sonido de los muecines, que a estas alturas del año llaman a la oración a horas tan adecuadas como las 5.15h de la madrugada.

L'investigador en formació de l'ICAC, Horacio González (esquerra), amb el seu equip a l'excavació d'Efes (Turquia)

Sin embargo, he de reconocer que este año la primera semana en Éfeso se ha presentado más movida que en los precedentes, debido principalmente a dos cosas: la cantidad ingente de trabajo con la que me he encontrado y la visita de Heinz Fischer, presidente de la República Austriaca,  acompañado del ministro de ciencia y tecnología (si, en los países como Austria con 3% de paro, existe una cartera ministerial dedicada a la ciencia donde también entran las humanidades).

Mi llegada al aeropuerto de Izmir, después de un vuelo de dos horas y media desde Berlín, con tormenta eléctrica incluida, fue a las 2.45h de la madrugada. No es que para ahorrar gastos hubiese volado con la compañía turca más barata que había encontrado, para nada, ya que los austriacos me pagan el vuelo con Lufthansa, sino que era la única posibilidad de volar directo y no tirarme varias horas en el aeropuerto de Estambul o, peor aún, en el de Ankara o Antalya. Dicho esto, tuve que echarme a dormir en cualquier lugar y esperar hasta que saliera el primer tren a Selcuk a eso de las 8.30h de la mañana. He de decir que Turquía es un país en pleno auge, y eso se nota en los trenes, ya que el que cogí esta vez poco tiene que ver con aquel cargado de campesinas y donde te sentabas frente al típico retrato de Ataturk vestido de militar, que había conocido en primer viaje al país hace ya más de diez años y que aún se mantenía en el 2010. Si bien estos cambios  hacen perder cierto encanto, está claro que el progreso bien entendido repercute en el bienestar de la gente y creo que en Turquía cada vez se vive mejor.

La llegada a Selcuk siempre tiene un toque mágico. El Mediterráneo turco sigue siendo muy virgen, con un bosque muy frondoso y variado en especies vegetales y animales, que copa las continuas montañas de la antigua Jonia, si a eso le sumamos que lo primero que se ve al llegar es la fortaleza medieval que domina la basílica de San Juan y los imponentes restos de uno de los varios acueductos bizantinos, como arqueólogo uno tiene la sensación de haber llegado al lugar adecuado.

Kazi Evi per dins, la casa d'excavacions que l'Institut Austríac d'Arqueologia té a Efes

Antes de dirigirme al “Avusturia Kazi Evi” (Casa de excavaciones del Instituto austriaco), decidí pasarme a tomar un té por el restaurante-cafetería de Mehmet, donde tantas veces había cenado con Tamàs Bezeczky, mi verdadero mentor en esta aventura de las actividades comerciales en la Antigüedad en la que para bien o para mal ando metido. Tras saludarme efusivamente, Mehmet me comentó que este año había llovido mucho y hasta muy tarde, por lo que si empezaban a subir las temperaturas, la plaga de mosquitos iba a ser tremenda. Y es que no tenemos que olvidar que Éfeso, al igual que las cercanas Priene o Mileto, se encontraba en la Antigüedad en la misma línea de costa, mientras que la continua sedimentación de los ríos ha que actualmente se encuentren a varios kilómetros de la costa y que exista una tierra inundable, marcada por el curso del Meandro y del Caystros, muy proclive a la malaria y a las plagas de mosquitos.

Continurarà…

Horacio González
Investigador en formació de l’ICAC

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