
Fragmento de antefija recuperado.
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En los edificios importantes, los romanos solían incluir un elemento decorativo para rematar los tejados; unas placas que se adherían en la última hilera de tejas y que reciben el nombre de antefijas. A menudo se representan con relieve palmitas, personajes mitológicos u otros. Tarragona es la ciudad hispánica con más antefijas catalogadas; algunas son importadas, pero la mayoría se fabricaron en las alfarerías de Tarraco o de las villas de los alrededores. La producción local de antefijas se produjo en una época muy concreta: entre finales del siglo I a.C. y mediados del I d.C.

Dibujo del modelo de vuelo de un tejado.
El fragmento encontrado en las excavaciones de la Catedral se ha localizado en un nivel de la Antigüedad Tardía y pertenece a un tipo muy conocido que sabemos que se fabricaba en la misma ciudad y también en la gran alfarería del Roquís (Riudoms). En la imagen se puede apreciar la mitad inferior de un busto femenino; los pechos cubiertos con un vestido y el cuello, pero falta la cabeza.
Se trata de una imagen de la diosa Ártemis (Diana) como señora de la Luna (Selene), que en las antefijas tarraconenses se representa como un busto femenino con una diadema en forma de media luna, con un velo que cubre la figura hasta los hombros, formando pliegos. El cabello, largo y suelto, se reparte a ambos lados de la cara y debajo de las orejas cae trenzado por el lado de los pechos. Viste un chiton cerrado en V, que se ciñe al cuerpo formando pliegos.
Jordi López (ICAC)