Entrades amb l'etiqueta ‘Espanya’

El País Valencià sota les bombes (1936-1939)

dimarts, 14/12/2010

Dos membres del CEHI, en Rafael Aracil i en Joan Villaroya, acaben de publicar el llibre: El País Valencià sota les bombes (1936-1939), Publicacions de la Universitat de València, 2010, més informació en el següent enllaç: http://puv.uv.es/product_info.php?products_id=24388&osCsid=f0ce543c1a6d5e6332058b164d35379b&language=va

A la vegada us reproduïm ací l’entrevista que Rafael Muntaner li va fer al voltant del llibre a Rafael Aracil i que aparegué en el diari Levante el 12 de desembre de 2010 (pp. 16-17)

Italia debería pedir perdón a las ciudades valencianas que bombardeó

Rafael Aracil, con su libro en la Facultat de Geografia i Història de Valencia.  Fernando Bustamante

El historiador Rafael Aracil (Alcoi, 1940) es coautor junto a Joan Villarroya de la primera síntesis histórica sobre los bombardeos que sufrió la Comunitat Valenciana durante la Guerra Civil que acaba de publicar la Universitat de Valencia. Tras años de investigación de los registros civiles han podido cifrar en 1.850 muertos las víctimas de 637 días de ataques aéreos sobre la población civil valenciana.

R. MONTANER VALENCIA La Universitat de Valencia acaba de publicar la primera síntesis histórica sobre los bombardeos aéreos que sufrió la Comunitat Valenciana durante la Guerra Civil, una obra en la que por vez primera se reúnen los nombres y apellidos de más de 1.300 víctimas de esta «muerte que venía del cielo». Los autores de este trabajo, los catedráticos de Historia Contemporánea de la Universitat de Barcelona (UB), el emérito Rafael Aracil y Joan Villarroya, revelan que en los 637 días de bombardeos que sufrió la C. Valenciana entre 1936 y 1939 murieron casi dos mil personas, la mayoría mujeres, niños y ancianos.

Villarroya (Badalona, 1953) dedica el libro a la memoria de su padre, hijo del municipio castellonense de San Rafael del Riu. Mientras que Aracil, que nació en Alcoi hace 70 años y se licenció en la Universitat de València, continúa investigando en el Centre d´Estudis Històrics Internacionals (CEHI) de la UB. El historiador alcoyano ha estado recientemente en Valencia para participar en las jornadas que la Universitat ha dedicado al historiador catalán Jaume Vicens i Vives con motivo del centenario de su nacimiento. El Estudi General ha homenajeado a los discípulos de Vicens i Vives que sentaron catedra en sus aulas, como Emili Giralt, profesor de Aracil en Valencia.

En su libro recoge una anotación del diario personal del conde Galeano Ciano, yerno de Mussolini y ministro de Exteriores de la Italia fascista, en la que el 26 de agosto de 1937 ordena que esa noche se bombardee Valencia «para aterrorizar al enemigo». ¿Ése era el objetivo prioritario?
Sí, ése es uno de los principales objetivos. Se sabía que aterrorizando a la población se tenía una parte de la guerra ganada. Esto ocurre no sólo en Valencia, sino en cantidad de municipios que sufrieron bombardeos absolutamente inútiles desde el punto de vista militar. Como el bombardeo del mercado de Alicante, el de un tren en la estación de Xàtiva o el ataque sobre Manuel. En todos ellos hay muchos muertos y es evidente que no son objetivos militares de ninguna manera. Lo que se trataba es de aterrorizar al enemigo en la retaguardia, cosa que después se utilizará también en la II Guerra Mundial.

Los bombarderos que Mussolini y Hitler pusieron al servicio de Franco castigaron 50 municipios valencianos. En su obra explica que la Aviazione Legionaria arrojó en 121 días de ataques sobre la C. Valenciana 717,7 toneladas de bombas. Aparte de muerte y devastación, ¿qué otros efectos destacaría de esta tempestad de acero?
Sus consecuencias psicológicas sobre la población. Una cosa son los grandes bombardeos que causan un terror importante, como los ya citados del mercado de Alicante, el de Xàtiva, o Valencia, ciudad que padeció algunos meses terribles, y otra los ataques sobre municipios pequeños: Rossell, Benasal, Manuel… donde hay cinco, seis, 10 o 12 muertos, pero se trata de pueblos con 500, 1.000 o 2.000 habitantes. Esto es algo que aterroriza a la población, que la deja en casa absolutamente inactiva. Y este era uno de los objetivos.

Su investigación revela que la C. Valenciana fue bombardeada 637 de los 992 días que duró la guerra, con diversos ataques en un mismo día. ¿Cuántas personas murieron bajo las bombas?
Nosotros hemos contabilizado 1.850 muertos en los bombardeos del País Valenciano, de los cuales hemos podido identificar a 1.322. Seguramente hubo más, pero este balance creemos que es un aproximación bastante buena. De estas muertes hay que pensar que sólo cinco ciudades suman 1.408 víctimas: Valencia, con 515; Alicante, con 490; Xàtiva, 144; Castelló, 131, y Segorbe, 128. Si a ellas se añaden Sagunt, con 78 fallecidos, Alcoi (64) y Vila-real (48), se alcanzan las 1.600. Estas ocho ciudades son un concentrado de lo que fueron los ataques aéreos.

Una estadística publicada en enero de 1939 cita hasta esa fecha más de 800 muertes en Valencia por los bombardeos, cifra que su estudio reduce a 515. ¿Por qué esa diferencia?

Hemos preferido ir sobre seguro y ser rigurosos. Esa estimación, que no sabemos si fue más o menos acertada, tendría que haber dejado un rastro. ¿Dónde están esos 800 muertos? Para localizarlos hemos intentado, primero, dos cosas. Una, consultar los registros civiles, sobre los que hemos hecho un análisis muy estricto, y, dos, intentar diferenciar entre las víctimas de un bombardeo y los soldados heridos que mueren tras ser evacuados del frente, que en una ciudad como Valencia había cantidad. Mientras no se puedan constatar esos 800 muertos, que quizá alguna vez se pueda, me inclino por la cifra que nosotros hemos podido comprobar.

Esta obra es única porque por primera vez se ponen nombres y apellidos a más de 1.300 víctimas valencianas de, cómo ustedes dicen, «la muerte que venía del cielo». ¿Cómo ha sido esto posible?

Primero recogiendo toda la información que una cantidad inmensa de historiadores valencianos ha elaborado en los últimos años sobre los bombardeos del País Valenciano, sobre todo a partir del año 1985. Desde mitad de la década de los 80 del pasado siglo hay mucha gente que empieza a trabajar en estos temas. Entonces, de una manera dispersa, había nombres y apellidos en muchos sitios que hemos intentado recoger en esta obra. Luego a partir de las fechas y los lugares de los bombardeos hemos analizado los registros civiles en busca de posibles víctimas de los ataques, identificándolas a partir de la causa de la muerte. Ha sido, como se decía antes, ´un trabajo de chinos´, porque a veces las víctimas no se anotan en el registro civil la jornada después del ataque, sino días e incluso meses después. Creo que este libro es una buena y primera aproximación a los bombardeos del País Valenciano, que tiene que perfilarse mucho mejor. A partir de aquí se puede trabajar mucho mejor este tema. Así, por ejemplo, Alicante, que tuvo 490 muertos, creo que debería tener una monografía sobre los ataques aéreos. Pienso que este listado de muertos ira perfeccionándose, pero de momento hay esto, una síntesis sobre los bombardeos en el País Valenciano, que no estaba hecha.

¿Qué sintió al redactar la lista de muertos y ver que la mayoría son mujeres, niños y ancianos?
Rabia e impotencia. Han pasado más de 70 años y piensas que esto se sigue repitiendo exactamente igual en otras partes del mundo. A pesar del avance de la democracia, la ciencia y la tecnología, a pesar de que parece ser que somos mejores que antes, que hemos aprendido de la historia… estas matanzas siguen ocurriendo. España fue en 1936-1939 un campo de experimentación de otras potencias, y ahora esto está pasando en otras parte del mundo. Esto no ha cambiado. La única variación ha sido a peor, pues ahora muere más gente porque la potencia destructiva de las bombas es mucho mayor. Hay que pensar que en estas incursiones sobre del País Valenciano, los que bombardeaban eran dos, tres aviones, cinco, seis ´Savoias´. Ahora no, ahora en cada bombardeo participan cientos de aviones.

A su juicio, los bombardeos sobre la C. Valenciana tuvieron una «dudosa eficacia militar».
De eficacia militar, ninguna, porque los objetivos no eran militares. Los objetivos estratégicos se alcanzaron pocas veces incluso. Las grandes fábricas textiles y metalúrgicas de Alcoi o del Valle del Vinalopó, no fueron destruidas. Sí, es verdad que algunas fábricas resultaron dañadas gravemente por las bombas, pero en general la capacidad productiva de las fábricas valencianas durante la guerra no bajo demasiado. La industria bélica continuó funcionando. Entonces, estos muertos ¿para qué y por qué?

Además, destacan en el libro que muchos de estos bombardeos contra la población civil llegaron en un momento que no tenía ningún sentido, pues se hicieron cuando Franco ya tenía la guerra prácticamente ganada. Así, por ejemplo, inciden en que sólo en los tres últimos meses de la contienda la C. Valenciana sufrió 80 ataques aéreos que dejaron 242 muertos.

Pero no sólo en 1939, sino también a finales de 1938 e incluso antes, pues después de la Campaña de Levante —la ofensiva que el bando franquista lanzó sobre Castelló y Valencia entre abril y julio de 1938— y la Batalla del Ebro que le siguió (entre julio y noviembre), a partir de estos momentos ya se sabe que la guerra estaba acabada, y en 1939 más todavía. Imagínese que el último muerto de los bombardeos de la Guerra Civil tiene lugar en Gandia el 28 de marzo de 1939. Y, además, hay 50 muertos en Valencia en 1939 y más de 30 días de bombardeos…

Entonces, ¿para qué derramar tanta sangre si la contienda ya estaba ganada?
Porque se estaba preparando el camino de la victoria, y para ello había que aplastar a las posibles poblaciones que podían oponerse. La guerra terminó el 1 de abril porque los vencedores pensaron que el camino de la victoria ya estaba allanado, que quedaba poca gente que podía levantar la cabeza. Cuando eso se sabe, se acaba la guerra, porque sino la hubieran continuado. Y eso es terrible todavía ahora.

La mayoría de los bombardeos más mortíferos que sufrió la Comunitat Valenciana fueron protagonizados por la aviación italiana. ¿Usted cree que, al igual que ha hecho Alemania en Guernica, Italia debería pedir perdón por los ataques sobre las ciudades valencianas?

Sí, deberían hacerlo en unas cuantas ciudades valencianas. En Xàtiva, en Alicante… En esta capital, el bombardeo del mercado el 25 de mayo de 1938 superó los 250 muertos, ¡Más que en Guernica! El objetivo era un mercado en pleno centro urbano y lleno de gente. ¿Cómo se pudo pensar este ataque? ¿Cómo se pudo equivocar la Aviazione Legionaria que no se equivocó nunca? Que iba al puerto y bombardeaba el puerto. Y si fue un error, con más razón todavía Italia debería pedir perdón.

«Levante-EMV hizo un grandísimo trabajo»
La monografía sobre los bombardeos de la Comunitat Valenciana que firman los catedráticos de la Universitat de Barcelona  Rafael Aracil y Joan Villarroya cita entre la bibliografía utilizada para elaborar esta síntesis histórica los dos suplementos publicados por este periódico  en 2009 con motivo del 70 aniversario del final de los ataques aéreos sobre la población valenciana.

«Yo creo que Levante-EMV hizo un grandísimo trabajo—explica Aracil—, que a mí me dio pistas realmente buenas. Agradezco que el periódico realizara estos suplementos, porque si hubiéramos publicado el libro antes de aparecer los suplementos de este periódico habrían quedado cosas sueltas que después me habría dado mucha rabia no haberlo conocido antes. Tuve la suerte de que esto se publicó antes de que finalizásemos nuestro libro, con lo que me dio muchas pistas sobre bombardeos a pueblos, con fechas de los ataques y las víctimas mortales que dejaron. Esto nos facilitó mucho nuestro análisis de los registros civiles.»

Este diario, en un esfuerzo sin precedentes en la prensa valenciana, recuperó la memoria gráfica de los bombardeos a través del  trabajo del fotoperiodista de Levante-EMV e historiador de la fotografía, José Aleixandre, quien reprodujo 882 fotografías aéreas, la mayoría nunca vistas por el gran público, y documentos de los bombardeos de Mussolini sobre la C. Valenciana, que se guardan en el Ufficio Storico dell´Aeronautica Militare de Roma.

(Autor: CEHI)

Independentistes des de 1931. Una perspectiva històrica.

divendres, 26/11/2010

La setmana passada, tot coincidint amb la recta final de la campanya electoral, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)  publicà un vídeo encapçalat pel lema Independentistes des de 1931. Una vegada transcorreguda la jornada electoral del 28-N creiem que cal  emprar el prisma de  l’historiador per tal  d’atorgar la perspectiva històrica  que es mereix aquesta afirmació.

El naixement d’ERC fou a conseqüència de la celebració de la Conferència d’Esquerres Catalanes, convocada pels dies 17,18 i 19 de març de 1931, amb la finalitat de formar un partit polític amb una certa homogeneïtat per a les eleccions municipals del 12 d’abril d’aquell any, les quals, mercès al triomf de les forces republicanes i progressistes, acabarien amb la monarquia d’Alfons XIII i la proclamació de la IIª República.

A grans trets el partit estava format per 4 grans grups. El primer era el de les persones agrupades entorn del grup “L’Opinió”, nom que venia donat per la publicació homònima apareguda per primera vegada el febrer de 1928. El seu objectiu era la lluita contra la dictadura de Primo de Rivera i políticament eren republicans d’esquerra. Els membres més destacats eren Joan Casanovas, Joan Lluhí i Vallescà i Antoni Xirau, entre d’altres. Estat Català, una organització separatista encapçalada per Francesc Macià, personatge que esdevingué símbol del nacionalisme català a la fi de la dictadura primorriverista, que comptava amb el suport de figures com Ventura Gassol, Jaume Aiguadé o Josep Dencàs, formava el segon gran grup que s’integrà a ERC. El tercer corrent era aquell que procedia del Partit Republicà Català, partit lligat a l’obrerisme i a l’associacionisme rabassaire, dirigit per Lluís Companys. Finalment hi havia els centres republicans i catalanistes escampats per tot el país, hereus de la tradició republicana federal nascuda a cavall entre el vuit-cents i el nou-cents, tots ells adherits entusiastament al nou partit que esdevingué la força hegemònica a Catalunya durant els anys 30. L’ERC d’aleshores no era independentista, per bé que personatges com Daniel Cardona, Josep Dencàs o el mateix Francesc Macià sí que ho eren. De les quatre grans famílies d’ERC, només la procedent d’Estat Català era strictu sensu separatista. Per tant, a ERC hi havia independentistes, però això no significa que fos aleshores un partit independentista.

És més: una de les característiques que van definir la política d’Esquerra Republicana de Catalunya durant la IIª República fou la participació en la política espanyola, tot refermant el moviment nacionalista. El mateix Lluís Companys fou ministre de Marina del govern espanyol entre el 12 de juliol i el 12 de setembre de 1933 (veure fotografia que acompanya aquest article). Miquel Santaló, diputat d’ERC, conseller primer de la Generalitat encapçalada per Macià i membre del Comitè executiu del partit, fou Ministre de Comunicacions durant el govern d’Azaña; Joan Lluhí i Vallescà ocupà diferents ministeris durant el govern del Front Popular a 1936; el fundador d’ERC, alcalde de Barcelona entre 1931-1934 i diputat, Jaume Aiguadé i Miró, fou també Ministre de Treball amb el govern de Juan Negrín; etc… El patriotisme d’Esquerra durant el període republicà es canalitzà doncs en la voluntat de modernitzar Catalunya i Espanya en tots els terrenys; en aplicar des de les institucions i des del govern els valors i principis de llibertat, igualtat i justícia social. Així ho sintetitza Josep Huguet, actual conseller d’Innovació, Universitats i Empresa en funcions per ERC: “Macià va guanyar les eleccions, no únicament per la fama dels fets de Prats de Molló. El va fer guanyar la caseta i l’hortet, és a dir, darrere hi tenia un projecte social, de dret de vot de les dones, de laïcitat, de divorci… Un projecte global de societat que va permetre que una àmplia majoria votés un projecte liderat per un independentista, malgrat que ERC llavors no ho era”.

El lligam entre independentisme i benestar col·lectiu és el que va entendre Josep–Lluís Carod – Rovira, arquitecte del tripartit, i qui ja ideà el 1998, amb Pasqual Maragall, la formació d’un govern catalanista i d’esquerres un cop finalitzés l’hegemonia convergent de Jordi Pujol. Tal com va explicar Pasqual Maragall en el discurs d’investidura com a President de la Generalitat, no era la primera vegada a la història contemporània de Catalunya que es formava un govern plural definit com a catalanista i d’esquerres. Els antecedents històrics del tripartit cal cercar-los en els governs de coalició encapçalats per Francesc Macià i Lluís Companys, formats amb majoria de consellers d’ERC juntament amb consellers socialistes com Manuel Serra i Moret, Joan Comorera o Estanislau Ruiz Ponsetí, obreristes com l’ugetista Salvador Vidal  o bé membres d’Acció Catalana Republicana com Martí Esteve. És en aquest punt on es pot discutir l’afirmació, que sovint sorgeix de les esferes més independentistes, de que Macià i Companys mai haguessin fet el tripartit amb Pasqual Maragall i José Montilla. Durant la IIª República, quan ERC va esdevenir la força hegemònica política i electoralment, ja van pactar amb socialistes catalans i forces obreristes. Sovint, però, es sosté que el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), a diferència de la Unió Socialista de Catalunya (USC), és un partit sucursalista del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), i per tant, d’òrbita espanyola. Per discutir aquesta qüestió em remeto a unes quantes línies més amunt, quan l’Esquerra Republicana dels anys trenta no és que donés suport als governs espanyols d’Azaña i posteriorment Casares Quiroga, Largo Caballero i Negrín, sinó que en va formar part fins al punt d’ocupar diferents ministeris. Altrament, ERC formà part del Front d’Esquerres –nom que rebé a Catalunya el Front Popular-, la coalició electoral i més tard de govern, mercès a la victòria de les eleccions legislatives del 16 de febrer de 1936, formada per diferents partits republicans, nacionalistes, socialistes i comunistes.

És a partir de la segona meitat dels anys 80 quan el partit inicia una metamorfosi. Es mantenen les sigles del partit però té lloc una profunda renovació amb l’entrada de gent procedent de la Crida a la Solidaritat i de Nacionalistes d’Esquerra. Aquest procés va iniciar-se el 1987 amb la Crida Nacional a ERC, un manifest signat per un centenar de personalitats de la vida pública catalana, encapçalades per Àngel Colom i Josep-Lluís Carod-Rovira, amb l’ objectiu que ERC aglutinés la nova generació independentista. Molts d’ells havien naufragat anteriorment amb experiències com el Bloc d’Esquerra d’Alliberament Nacional (BEAN), Nacionalistes d’Esquerra o Catalunya Lliure. La formalització d’aquest procés va tenir lloc durant el 16è Congrés Nacional d’ERC, celebrat a Lleida el 18 i 19 de novembre de 1989, amb l’elecció d’ una nova direcció liderada per Àngel Colom que assumeix com a objectiu la independència de Catalunya i el convertir el partit en el pal de paller de l’independentisme català. És només a partir d’aquest moment que estatutàriament Esquerra es defineix com a força independentista.

Fa només dues setmanes, el setmanari El Temps publicava una entrevista amb el conseller en funcions  Josep Huguet on explica la conversió d’Esquerra cap a l’independentisme: “L’any 1980 l’independentisme organitzat era aproximadament un 2% de l’electorat. ERC llavors no ho era. I era un independentisme vinculat a la lluita armada. Llavors, amb l’entrada d’una nova generació a Esquerra,  amb Àngel Colom i de més gent que hi varem entrar, es fa una proposta totalment desmarcada de la lluita armada.” D’ací el paper que sempre se li ha reconegut a Àngel Colom d’integrar dins la via política  a aquells que començaven a plantejar-se la violència com a camí per assolir la independència; i a Carod-Rovira d’aplegar l’independentisme i fer de les sigles d’ERC un partit de govern. Des de diumenge passat, quantitativament Esquerra Republicana de Catalunya  ha retrocedit electoralment dues dècades. Qualitativament tot l’independentisme català ha esdevingut un moviment cívic, popular i que parteix exclusivament de vies pacífiques i democràtiques.

(Autor: Albert Planas i Serra)

Camp Definitiu. Diari d’un exiliat al Barcarès.

divendres, 26/11/2010

A finals de gener de 1939, després de la caiguda de Barcelona en mans de les tropes franquistes, es desfermà l’èxode de població civil cap a la frontera francesa, fugint de la dura repressió que imposaren els militars sollevats. També s’accelerà la retirada de l’Exèrcit Republicà, que en pocs dies arribà a la frontera amb França. Entre els més de 200.000 militars que es desplaçaven cap a la frontera francesa i que s’exiliarien al país veí, hi havia Josep Rubió i Cabeceran. Rubió havia nascut a Bellcaire d’Urgell l’any 1905. Havia estat militant de la USC i posteriorment del PSUC. Passà la frontera amb els seus companys d’unitat el dia 10 de febrer de 1939, pel pas del Coll d’Ares. Després d’unes primeres setmanes de caos i confusió als diferents camps de concentració francesos, a finals de març era instal·lat de forma permanent al camp del Barcarès, situat a la platja d’aquesta localitat rossellonesa. Començava d’aquesta manera per a Rubió (i per a centenars de milers de republicans) un internament en unes condicions infrahumanes, que no se sabia ni quan ni com acabaria, ni tampoc quin sentit tenia.

Davant d’aquesta situació, Rubió es veié amb la necessitat de plasmar en un paper aquella experiència traumàtica i inhumana per tal de transformar-la, amb l’ús de la ironia i l’humor, en una realitat acceptable. Així doncs, el 25 de maig de 1939, des del camp de concentració del Barcarès, començava la redacció de Camp Definitiu:

«Fa més de tres mesos, en la població vallespinenca que evoca tants i tants records encara, Prats de Molló, coincidíem en l’èxode procedent de la guerra espanyola cinc refugiats pertanyents a distintes unitats militars, tots ells, de dret o de fet, fills del mateix poble lleidatà: Bellcaire d’Urgell.

De Prats de Molló a Amélie les Bains, d’ací al Camp Provisional de Le Barcarés, més tard al “Camp Definitiu” del mateix nom, els cinc companys ens hem anat retrobant i junts hem anat coincidint amb altres companys fins a formar un grup d’onze components, el Grup B., unit, per raó de naixença o de veïnatge, en veritable camaraderia.

Cap dels components del Grup B. hem assolit càrrecs militars ni governatius del més petit relleu dins la República Espanyola. Podem parlar com a soldats o com a senzills ciutadans, i en intentar donar a conèixer el nostre pensament, ho fem amb la millor serenitat d’esperit, amb el mínim d’impediments, amb la màxima sinceritat, amb un mínim d’orgull, tal com correspon a uns homes lliures i de cor. Les privacions de l’exili, la severitat dels camps de concentració, no han atuït el nostre ànim, no ens han deprimit. Pel contrari, constitueixen un estimulant per a la reflexió pròpia.

El nostre objectiu és parlar dels camps de concentració francesos, (i en particular del del Barcarès), vist a través d’un reduït grup de combatents.»

Amb la seva ploma, Josep Rubió va provar de crear un món paral·lel dins les mateixes filferrades, on la dignitat humana no es veiés totalment anorreada. L’objectiu era no embogir, com els passava a tants d’altres refugiats, sobrepassats pel drama de la pèrdua de la guerra, l’exili i la vida misèrrima als camps de concentració.

D’aquesta manera naixia el diari Camp Definitiu, que és un retrat fidedigne de la vida quotidiana al camp de concentració del Barcarès. Descriu amb tot luxe de detalls els espais, els pobladors i les rutines diàries del centre d’internament. Per aquest motiu és una eina excepcional per acostar-nos d’una forma propera i humana a aquest esdeveniment històric, l’exili concentracionari francès.

Sens dubte, l’obra de Josep Rubió aporta un valor afegit a la bibliografia i els testimonis sobre l’exili republicà i per aquest motiu el Centre d’Estudis Històrics Internacionals de la Universitat de Barcelona n’ha impulsat la seva publicació. A diferència del que succeeix sovint, es tracta del testimoni d’un soldat republicà sense responsabilitats polítiques d’alta volada, és a dir, és molt més representatiu del col·lectiu d’exiliats anònims que es varen veure obligats a travessar la frontera amb França el febrer de 1939. A més a més, ens aporta una descripció de primera mà de la vida i l’organització del camp de Barcarès en els mesos immediatament posteriors a la fi de la Guerra Civil a Catalunya. Sens dubte, es tracta d’un testimoni que enriqueix el nostre coneixement de l’exili.

Us convidem a tots a la presentació d’aquest llibre, Camp Definitiu. Diari d’un exiliat al Barcarès, que tindrà lloc el proper dijous dia 2 de desembre, a les 19 h, a la Llibreria Catalònia (Ronda de Sant Pere, 3. Barcelona). Intervindran a la presentació Jordi Rubió i Carné, fill de l’autor; Antoni Segura i Mas, autor del pròleg i director del Centre d’Estudis Històrics Internacionals de la Universitat de Barcelona; i Elisenda Barbé i Pou, curadora de l’edició.

(Autora: Elisenda Barbé i Pou)

¿Qué te crees, que eres Miguel Núñez?

dilluns, 15/11/2010

El títol d’aquest post fa referència a una frase terrible pronunciada sovint per el Cap de la Brigada Politico-Social, el comissari Antonio Juan Creix, i adreçada a aquells que estaven sent apallissats, torturats, a les dependències de la Jefatura de policia a la Via Laietana de Barcelona durant les primeres tres dècades del franquisme. La frase feia referència a les salvatges tortures practicades a Miguel Nuñez, cap de l’organització comunista a Catalunya, que aquest miraculosament va resistir però a qui l’ara torturat no havia de pretendre emular.

La frase apareix repetidament en el llibre del membre del CEHI i professor de periodisme de la Universitat Rovira i Virgili, Antoni Batista, La Carta. Historia de un comisario franquista (Barcelona, Debate, 2010), una manera diferent i nova d’apropar-se al període de la història d’Espanya que va de la Guerra Civil  a la Transició utilitzant com a fil conductor la carta que el comissari Creix adreçà a Rodolfo Martin Villa, governador civil de Barcelona, el 14 de setembre de 1974 després de ser sancionat i apartat de la funció policial no pas per el tracte als detinguts sinó per una inventada malversació fons.

Com molt bé explica Antoni Batista, Antonio Juan Creix és cessat en les seves funcions senzillament perquè fa nosa a aquells membres del franquisme que veuen que no els hi tocarà altre remei que reciclar-se en demòcrates i per a lo qual necessiten començar a disposar de credencials democràtiques. La fulminació de Creix en seria una.

En certa manera el llibre és la història d’un viatge personal que comença amb el patiment de la tortura en la txeca del carrer Vallmajor a Barcelona durant la Guerra Civil, continua amb la seva conversió en perseguidor implacable dels enèmics polítics del règim a Catalunya, el País Basc i Andalusia durant el franquisme, tasca per la qual rep tota mena d’honors i premis, per finalitzar segellant passaports a l’aeroport de Barcelona defenestrat per els mateixos que just abans l’honoraven.

És un llibre imprescindible, dur, que ens passeja per allò que anomenaríem les clavegueres de l’estat franquista, que no estalvia detalls – les descripcions que inclou del tracte que patien els detinguts polítics a les comissaries són esgarrifoses –  i que conclou amb aquest fragment de la darrera conversa mantinguda per Antoni Batista amb Miguel Núñez l’1 de novembre de 2008:

-me dijiste que si te encontrabas con Creix hace veinte años, le pegabas cuatro tiros, ¿recuerdas?

-Por supuesto, perfectamente.

-Bien, pues tengo otra pregunta.

-Tu dirás.

-Si te encuentras a Creix hace veinte años, le pegas cuatro tiros. ¿Y si te encontraras a Creix ahora?

Tras un breve silencio, responde:

-Ahora, no.

Miguel Núñez moria 11 dies després en una residència geriàtrica del districte d’Horta-Guinardó a Barcelona. Antonio Juan Creix havia mort l’any 1985 a l’Hospital de la Creu Roja de la mateixa ciutat.  L’any 1958, Creix havia tingut a Núñez tres dies penjat d’una canonada de la calefacció a Via Laietana. No va parlar i quan el van treure de Jefatura per portar-lo a la presó Model, Creix, que l’esperava, li allargà la mà tot dient-li: sin rencor. Núñez la refusà responent-li que aquella mà estava tacada de sang. Una mena d’admiració estranya de Creix cap a Núñez naixé després d’aquella experiència, la qual s’expressava amb la frase ¿qué te crees, que eres Miguel Núñez? que encapçala aquest text.

(Autor: Víctor Gavín)

No és la independència, són drets humans

dimecres, 10/11/2010

Trenta-cinc anys després que Espanya cedís al Marroc l’administració del Sàhara Occidental, no la sobirania (no es pot cedir el que no es té), Rabat ha acabat violentament amb la protesta que es desenvolupava a uns quilòmetres d’Aaiun. En el moment d’escriure aquestes línies havia començat, tot i que amb males perspectives de continuïtat, la reunió convocada a Nova York per Christopher Ross, enviat personal del secretari general de Nacions Unides, per intentar trobar una sortida al conflicte en el marc del pla de pau de l’ONU -que va ser acceptat per les parts- del 1988, que, malgrat els canvis introduïts (acords de Houston del 1997, plans Baker I i II del 2001 i 2003), també inclou la celebració d’un referèndum d’autodeterminació. És molt difícil no relacionar la intervenció d’ahir contra el campament d’Aaiun amb la intenció de fer fracassar la reunió. Rabat continua creient que l’statu quo vigent afavoreix la seva intenció d’annexionar-se definitivament l’excolònia espanyola.

Fins fa uns quants anys, l’statu quo afavoria el Marroc. Però els càlculs de Rabat van començar a saltar pels aires el 2005 amb la primera intifada d’Aaiun. El que Rabat no va entendre en aquell moment -i continua sense entendre ara- és que ja no s’enfronta a un grup polític sorgit del desengany de les promeses incomplertes per part de l’antiga potència colonial, sinó que s’enfronta a uns joves nascuts ja sota l’administració marroquina que reivindiquen el que hauria de ser normal: el final de la discriminació contra els sahrauís, la igualtat d’oportunitats, l’accés a un lloc de treball i a una vivenda dignes, la llibertat d’expressió i el respecte als drets humans. Els acampats d’Aaiun no estaven demanant la independència, sinó que demanaven uns drets bàsics i fonamentals que qualsevol Estat de dret hauria de respectar. Tot i amb això, la resposta de Rabat ha estat molt poc intel·ligent: acabar per la força amb la protesta, amb un resultat encara incert de morts i ferits.

La ministra espanyola d’Afers Estrangers, Trinidad Jiménez, ha demanat calma i el manteniment de les converses de Nova York per superar la tensió creada a Aaiun. Però, la intifada ni tan sols està en mans del Front Polisario, sinó d’uns dirigents de l’interior que mostren la seva disconformitat amb les condicions de vida en què es troba la població sahrauí després de 35 anys d’administració marroquina. I això és molt més difícil de desactivar que les exigències d’independència proclamades des dels campaments de refugiats de Tindouf (Algèria), perquè no hi ha censura -Rabat impedeix l’accés dels mitjans de comunicació- que pugui ocultar el que està passant a Aaiun. La situació encara podria empitjorar si la comunitat internacional no té el coratge de comminar el Marroc a posar fi pacíficament i immediatament a la situació d’injustícia que pateixen els sahrauís. Al mateix temps, estaria bé que les associacions de drets humans marroquins demostressin la seva credibilitat denunciant el que passa al Sàhara Occidental. I encara estaria millor si Rabat mostrés intenció de rectificar.

(Autor: Antoni Segura i Mas. Article aparegut al  Periódico de Catalunya el 8 de novembre de 2010)

Qui va construir el Valle de los Caídos?

dilluns, 1/11/2010

L’Anna Abadia feia un comentari a l’anterior post centrat en El Valle de los Caídos on planteja dues qüestions que amb el coordinador del blog hem coincidit a donar resposta. Per una banda comenta que durant la construcció de la cripta hi van morir molts dels homes que hi treballaven, que quedaren colgats en mig de la nova construcció. Per altra banda aposta per l’enderrocament del monument. Anem per parts.

Al voltant del Valle de los Caídos s’ha anat creant tota una llegenda negra en què, com en totes les llegendes, hi ha una base de veritat que s’ha anat amplificant fins a convertir-se en quelcom que cada cop més sembla que no s’ajusta a la realitat. Durant els anys de la seva construcció (1940-1958) i posteriorment, la idea que a Cuelgamuros hi havien mort milers d’homes forçats a treballar-hi fou atiada per pel·lícules, exposicions, algun programa de televisió… I amb aquesta idea també anà creixent la llegenda negra que molts d’ells havien estat sepultats entre els seus murs. Certament al Valle hi van treballar penats, i sí, n’hi van morir, però ni molt menys van ser milers, ni centenars, i encara menys van ser enterrats entre els seus murs: amb els ossos que es traslladaren a partir de 1958 el dictador en tenia prou.

Els autors que més han estudiat aquest aspecte (Daniel Sueiro el 1977 i Fernando Olmeda el 2009), constaten que fins l’any 1942 hi va haver Batallons de Treballadors destinats a la construcció, i que posteriorment foren presos amb condemna ferma per “Auxilio a la Rebelión” els qui hi foren traslladats per tal que la feina els disminuís els anys de presó als que havien estat condemnats. A partir, però, de 1950 tots els treballadors son homes lliures amb sou que, a més, viuen al poble que degut a l’allargament de les obres ha nascut a la falda de la muntanya de Cuelgamuros. Quants homes van morir durant aquests anys? Doncs tot indica, fins avui mateix, que foren pocs. Tant Sueiro com Olmeda aporten la dada de 14, sí, 14 morts. Tot i que alhora tots dos informen que no han pogut establir aquesta dada a partir de documentació, sinó de testimonis, en aquest cas de presoners que hi van treballar i, sobretot, dels metges que hi van estar destinats, i també accepten que no és, ni molt menys una dada definitiva, atès que els testimonis dels metges només es tenen des de 1944. Quants morts hi va haver abans? Avui per avui no es pot donar la xifra exacta, però tot indica que no són els milers que la llegenda negra del Valle ha anat engrandint amb el temps. Ara bé, sí que cal tenir en compte dues coses: segurament quan finalment es conegui la xifra exacta de morts durant la construcció del Valle de los Caídos, aquesta serà molt menor a les que fins ara s’han donat sobre dimensionades. Però s’haurà de tenir molt en compte també, les morts que mai no es podran arribar a xifrar, les d’aquells que no van morir directament al Valle però que o bé van ser ferits i van morir posteriorment a un hospital de Madrid o bé van emmalaltir de problemes pulmonars greus pel fet d’haver de respirar constantment la pols de granit que la perforació de la roca comportava.

L’altra qüestió que planteja l’Anna Abadia és què fer amb el monument, tot proposant el seu enderrocament. Molta gent aposta per aquesta opció, i molta altra gent es pregunta per què l’Estat no actua més enllà del que ha fet a partir de l’anomenada “Ley de la memória histórica”, prohibint les manifestacions feixistes. Altres persones aposten per la museïtzació del complex, i altres per deixar-ho tal i com està. Què farà l’Estat? Doncs, avui per avui, l’Estat poca cosa hi pot fer degut a la gran complexitat jurídica i religiosa que envolta el monument. Entre altre coses cal tenir en compte que la gestió del Valle de los Caídos pertany, des de l’any 1982, a Patrimonio Nacional, quan aquest i altres béns que pertanyien a Franco i a la Corona espanyola son cedits a l’Estat; el poble que va néixer dins el recinte de Cuelgamuros encara existeix i els treballadors de Patrimonio Nacional que vulguin tenen la opció de viure-hi amb certs avantatges i, finalment, una comunitat benedictina hi té seu i es l’encarregada de l’aspecte religiós del Valle que, no ho oblidem, està reconegut pel Vaticà com a Cripta. Què pot fer l’Estat? Més enllà d’opinions molt diverses de tothom, té les mans bastant lligades per la pròpia idiosincràsia que el Valle ha anat gestant al seu voltant.

Però una cosa és el Valle de los Caídos globalment i una altra són aspectes puntuals com les restes òssies que conté. Restes repartides en vuit criptes i de les que s’ha donat una xifra total oficial: 33.847. D’aquestes, 21.317 estan identificades, mentre que 12.530 serien d’identificació desconeguda i, per tant, restes bàsicament de soldats republicans. És possible que a nivell governamental sigui difícil actuar al Valle de los Caídos, decidir si es tanca o no per sempre, si s’enderroca o es fa un museu, si es manté o no com a indret religiós… Però el que és clar és que respecte les restes es pot actuar: si és un cementiri la Llei de Policia Mortuòria és aplicable i per tant s’hi pot actuar; si no és considerat com un cementiri… aleshores per què s’hi ha de mantenir unes restes que les darreres informacions publicades diuen que les caixes amb les que van ser col·locades (de fusta de pi –vegeu la fotografia del post anterior-) s’han desfet i han convertit les estances, totes elles malaltes d’humitat, en una gran muntanya d’ossos barrejats? Indubtablement, els familiars dels qui hi són, fossin o no franquistes, si coneguessin com estan actualment les restes voldrien alguna actuació que els tornés la dignitat, en alguns casos atorgada al règim sense saber que aquest la denigraria; en molts altres usurpada pel dictador.

(Autora: Queralt Solè i Barjau)

La CNT. Cent anys de la Confederació.

dilluns, 25/10/2010

Els dies 30 i 31 d’octubre i 1 de novembre de 1910, aquesta setmana fa cent anys, en un congrés obrer celebrat al Palau de Belles Arts de Barcelona, un dels grans edificis bastits amb motiu de l’Exposició Universal del 1888, es fundà la central sindical anarcosindicalista Confederació Regional del Treball, que l’any següent agafaria el nom de Confederació Nacional del Treball (CNT). En el seu origen la CNT fou explícitament catalana, i la seva fundació representà la culminació d’un procés de reorganització de les societats obreres que havia començat tres anys abans amb la constitució de l’organització sindical Solidaritat Obrera.

A Catalunya, el moviment obrer havia sortit greument danyat de la repressió governamental contra l’anarquisme terrorista de finals del segle XIX, i amb el procés de Montjuïc s’havia tancat una època clàssica del societarisme obrer i de l‘anarquisme d’acció, que deixà l’obrerisme afeblit i desmoralitzat. Foren les mobilitzacions i les vagues generals dels primers anys del segle XX, el que estimulà la reorganització de les societats obreres, la qual, ideològicament, va estar molt influenciada per  l’anarcosindicalisme francès, que tot just acabava de liderar la reestructuració de la Confédération Générale du Travail (CGT). Ideològicament el model se sustentava en la reafirmació dels principis de l’apoliticisme dels sindicats i l’acció directa;  plantejaments que eren àmpliament difosos per la premsa i les publicacions anarquistes de l’època. A partir d’aquell moment, el procés de reconstrucció i modernització del moviment obrer estava en marxa. Les reunions entre sindicalistes catalans per crear una federació sindical barcelonina van culminar l’agost del 1907 amb la creació de Solidaritat Obrera que, tot i estar formada per societats de tipus divers amb l’única exclusió clara dels lerrouxistes, des del principi va estar liderada pels anarquistes.

A Espanya, tradicionalment, a diferència del que ocorregué en altres països, l’anarquisme va estar sempre vinculat a les reivindicacions del moviment obrer, i la seva influència acabaria essent determinant en el desenvolupament de les organitzacions sindicals. Els anarquistes havien intervingut en la constitució de les societats obreres, i tot i que bona part d’aquestes es declaraven formalment apolítiques i havien desenvolupat uns objectius molt pragmàtics en el sentit de lluitar per la millora de les condicions salarials i laborals, estigueren molt influenciades pels bakuninistes.

La força de Solidaritat Obrera és difícil d’avaluar, però entre 1907 i 1908, passà de barcelonina a catalana, i  es començaren a dibuixar les tendències favorables a ampliar el camp d’acció per tota Espanya. El procés iniciat amb Solidaritat Obrera es va veure interromput pels els fets de la Setmana Tràgica (1909) i la repressió que va seguir. Finalment, però, el consell directiu del sindicat convocà un congrés  pels darrers dies d’octubre del 1910 en el que els representants de les societats obrers i federacions locals de tendència anarquista, van constituir  una Confederació Regional del Treball, inicialment d’àmbit català, que l’any següent va ampliar el seu camp d’acció a la resta d’Espanya i va passar a anomenar-se Confederació Nacional del Treball, coneguda de tots per les seves sigles, CNT.

La CNT era una central sindical explícitament anarcosindicalista, o sindical revolucionaria. Propugnava el sindicalisme com a mitjà de lluita per assolir un canvi revolucionari; defensava que els mitjans de producció havien d’estar en mans dels sindicats, i que les vagues generals no podien tenir només objectius pragmàtics sinó que s’havien de plantejar amb un objectiu més radical. La seva força radicava a Catalunya i Andalusia i, amb fluctuacions, des de la seva fundació i fins el 1937, fou el sindicat predominant a Catalunya i una alternativa a la UGT, fundada l’any 1888, en molts indrets d’Espanya.  La història de la CNT esta marcada pel creixement continuo i les successives reestructuracions que denoten la seva fortalesa, però també per la clandestinitat, les polèmiques internes i la violència, generada i patida, que l’acabaren debilitant.

Paral·lelament, i com a part del procés de modernització del sindicalisme, el 19 d’octubre de 1907, Solidat Obrera havia iniciat la publicació d’un setmanari portaveu de l’organització, que portaria el mateix nom, Solidaridad Obrera; el periòdic, convertit en òrgan de la CNT, passà a  ser diari i amb el temps esdevingué el principal periòdic del sindicalisme català, reflex fidel dels avatars de la història de la Confederació fins el 1939.

(Autora: Teresa Abelló Güell)

Qui està enterrat a les criptes del Valle de los Caídos?

dilluns, 18/10/2010

El 9 d’abril de 1959,  l’any d’inauguració del monument i pocs dies després del 20è aniversari commemoratiu del final de la Guerra Civil, havien entrat a la Cripta del Valle de los Caídos 10.001 restes de civils i soldats, franquistes i republicans, morts durant el conflicte i que fins llavors havien estat sota terra en centenars de fosses comunes repartides per tot l’Estat. Al juny de 1983 s’inhumava l’última resta a la Basílica, provenia de la província de Barcelona i els familiars havien demanat expressament el seu trasllat al Valle de los Caídos. Als anys vuitanta, ja en democràcia, encara existia, per tant, la possibilitat de demanar ser enterrat al costat del dictador; durant les dècades dels 50, 60 i 70 no hi va haver opció i moltes restes van ser traslladades cap a Cuelgamuros amb l’absolut desconeixement dels seus familiars, tant republicans com, també i encara que pugui semblar sorprenent, franquistes.

El Valle de los Caídos es començà a construir l’any 1940, i havia de ser fet en un any. Un cop finalitzada l’obra, aquesta havia de rebre les despulles dels soldats franquistes, però també de tots aquells civils que demanessin que el seu familiar, màrtir de la guerra, fos enterrat al gran mausoleu. Hem de suposar que l’any 1940, la recent instaurada dictadura, victoriosa, pletòrica, al costat de les forces de l’eix a Europa, confiava plenament en què les criptes del Valle no serien suficients per encabir-hi els milers de franquistes que voldrien que els seus familiars hi fossin enterrats. Però l’obra no es construí en un any, ni en cinc, ni en quinze. Finalment foren 19 anys els que calgueren per acabar-la. I aleshores tot havia canviat: la mateixa dictadura, el context internacional, i els ànims dels triomfadors del conflicte. Si l’any 40 potser, només potser, hi hauria pogut haver-hi més ànim per traslladar familiars al Valle de los Caídos, l’any 1958 la gent el què volia era els seus morts a prop de casa.
Tot i així, el 1958, va començar un moviment de terres que va abastar tot el territori espanyol per anar omplint d’antics “màrtirs” (civils represaliats a la reraguarda republicana) i “herois” (soldats de l’exèrcit rebel) a les cavitats construïdes expressament en els laterals de la basílica i l’altar major. El procés es va realitzar amb absoluta transparència, es van publicar als principals diaris estatals i en els butlletins oficials de totes les províncies anuncis oferint la possibilitat de la inhumació al Valle de los Caídos. Però la resposta per part de familiars de víctimes franquistes de la guerra no va ser ni molt menys la que el règim esperava. Les sol·licituds individuals dels familiars dels “màrtirs” van distar tant de les previsions, que es va decidir incrementar les exhumacions de fosses de soldats franquistes morts al front, així com afegir-hi l’exhumació i trasllat de fosses de soldats republicans sense, en aquest cas, informar els familiars.

En la seva majoria, dels soldats i civils franquistes es sabien les dades: dels primers, l’exèrcit vencedor va preservar durant 20 anys la informació dels llocs on s’havien obert grans fosses: a l’Ebre, a Terol, a Madrid … és més, els soldats havien estat enterrats amb ampolles en què hi havia la seva filiació; els segons, els civils,  les seves famílies havien pogut servir-se de la Causa General per saber on havien estat enterrats els seus familiars i recuperar-ne les restes. En canvi, els republicans havien perdut la guerra, i amb ella qualsevol possibilitat de localitzar les grans fosses de soldats i civils, unes fosses que ara costa tant obrir i que el 1958 el règim, després de sol·licitar i rebre informacions des de tots els Governs Civils de l’estat respecte la ubicació dels grans fossars de soldats republicans, sovint anomenades “zanjas de rojos”, les va obrir i buidar per omplir d’ossos el que havia de ser la tomba del dictador i els seus partidaris. I val a dir també que utilitzar el terme exhumació per parlar d’aquest fet, seria un eufemisme. Les restes òssies es treien amb pic i pala de la terra que les havia acollit durant vint anys, es posaven en caixes de fusta de pi, sempre de la mateixa mida, on podien cabre els restes de fins a 15 persones, i estant totes les restes barrejades es traslladaven al Valle, on en arribar se’ls resava un Pare Nostre i servien per anar omplint la monumental cripta.
Els noms dels que estan enterrats enllà es coneixen en part: els llistats es poden consultar  lliurement, igual que la documentació, a l’Archivo General de la Administración a Alcalà de Henares o en el “Libro de los Muertos” custodiat per la Biblioteca del Palacio Real de Madrid. Però molts dels familiars mai van ser informats. I més enllà dels noms que es coneixen, no oblidem que hi ha milers, desenes de milers de restes que van ser traslladades sense conèixer la seva identitat, la majoria restes de soldats republicans. Les xifres no poden ser exactes, tot i que darrerament es parla que serien unes 40.000 restes en total les que hi haurien a les criptes.

En resum, molts dels que van lluitar en el seu dia contra Franco ara estan forçats a acompanyar-lo en la major fossa comuna d’Espanya, l’única gran tomba de la Guerra Civil, la tomba del dictador que per més restes de les que s’envoltés mai no li podran fer ombra, i menys en l’estat en què es troben: les caixes s’han desfet, les criptes son grans nínxols d’humitat, i els ossos s’amunteguen barrejats els uns amb els altres. Cap individualitat s’ha conservat, cap identificació possible…. i és que Franco no va cuidar ni dels seus morts, tenia molt clar que no li havien de poder fer cap mena d’ombra en un monument que va ser pensat, ideat i construït per a perpetuar amb ciment el que va ser el règim franquista.

(Autora: Queralt Solé i Barjau)

Vaga general, un moment històric

dimecres, 29/09/2010

“Quan els treballadors fan vaga, no és que no vulguin treballar, sinó que volen fer-ho en millors condicions”.

Aquesta cita d’una de les personalitats més il·lustres del moviment obrer català, el polític republicà i advocat laboralista Francesc Layret, expressa de forma tan senzilla com contundent la naturalesa de la vaga com a recurs dels treballadors per millorar la seva sort. Però quan al concepte de vaga li afegim el qualificatiu de “general”, ja no estem parlant d’un qüestió merament laboral i focalitzada en una fàbrica o un sector productiu concret; en parlar de “vaga general” ens endinsem en el món de la lluita política, perquè l’escenari del conflicte és d’abast nacional i els objectius que es persegueixen transcendeixen l’àmbit de decisió de l’empresa. Amb la vaga al centre de treball, l’interlocutor és el patró; amb la vaga general l’interlocutor (i el poder amb el qual s’estableix un pols de força) és el Govern.

Així doncs, no resulta estrany que el sindicalisme, al llarg de la seva història, hagi plantejat i utilitzat la vaga general com un poderós instrument per defensar els seus interessos. Un instrument al qual, a vegades, se li han atribuït propietats gairebé màgiques per transformar la realitat, tal i com reconeix el mateix Friedrich Engels en la seva crítica al concepte de vaga general dels anarquistes:

“En el programa bakuninista, la vaga general és la palanca de què cal valdre’s per a desencadenar la revolució social. Un bon matí, els obrers de tots els gremis d’un país i fins i tot del món sencer deixen el treball i, en quatre setmanes com a màxim, obliguen les classes posseïdores a donar-se per vençudes o llançar-se contra els obrers, amb el que donen a aquests el dret a defensar-se i a derrocar, aprofitant l’ocasió, tota la vella organització social”.

Però la creença en la infal·libilitat de la vaga general, com a instrument òptim de la classe treballadora per assolir les seves fites polítiques i socials, no ha estat un plantejament exclusiu dels anarquistes. Aquesta mateixa creença es va veure reflectida en les convocatòries de la Jornada de Reconciliació Nacional (1958) i la Vaga Nacional Pacífica (1959) promogudes pels comunistes espanyols i catalans, acompanyats d’altres forces opositores, durant la Dictadura franquista. Aquestes mobilitzacions apostaven per una demostració de força massiva i directa com la millor manera d’enderrocar la Dictadura. El fracàs d’aquestes convocatòries obligarà a una rectificació en l’estratègia de l’oposició, que lligarà la lluita política per la democràcia amb les reivindicacions laborals, estudiantils i veïnals, dins d’una estratègia de desgast indirecte del règim franquista que, tot i que no renunciava a la vaga general com a recurs polític, l’entenia com el punt culminant d’un procés d’acumulació de forces i de vertebració del teixit social antifranquista.

No obstant, encara que la vaga general no sigui una eina infal·lible, continua sent un instrument vàlid per modificar l’ordre de coses existents, tal i com posa de manifest l’experiència de les vagues generals esdevingudes des de la transició democràtica a Espanya. Des de l’aprovació de la Constitució l’any 1978, hi ha hagut quatre vagues generals de 24 hores (1985, 1988, 1994 i 2002) i una vaga general de mitja jornada l’any 1992.

La primera vaga general, el 20 de juny de 1985, contra la llei de pensions promoguda pel govern socialista de Felipe González que augmentava el període de càlcul de les pensions, no va gaudir d’un recolzament unitari per part del moviment obrer. La Unió General de Treballadors (UGT) es va deslligar de la convocatòria de Comissions Obreres (CC.OO) i altres sindicats minoritaris. El resultat fou un seguiment molt desigual de la protesta i un replantejament de l’estratègia sindical per part dels convocants.

El 14 de desembre de 1988 arribaria la primera vaga convocada de forma unitària pels sindicats majoritaris contra el pla d’ocupació juvenil (amb els famosos “contractes escombreria”) i la política econòmica del govern, que es considerava allunyada dels interessos de les classes populars. Aquesta data marcaria un punt d’inflexió en la història del socialisme espanyol, perquè per primera vegada un sindicat socialista com l’UGT plantava cara a les polítiques del govern socialista del PSOE. La vaga assoliria un èxit sense precedents i el govern es veuria obligat a imprimir a la seva política un “gir social” i a pactar amb els sindicats.

La vaga de mitja jornada del 28 de maig de 1992 contra el decret que reduïa les prestacions als desocupats i el projecte de llei de vaga no arribà als nivells de seguiment del 14-D, i s’hauria d’esperar fins el 27 de gener de 1994 per visualitzar una jornada de vaga general comparable a la del any 1988. Malgrat el seguiment massiu de la protesta contra una reforma laboral que retallava drets als treballadors, el govern no modificà la seva política. I és que l’èxit de la mobilització és una condició necessària, però no suficient, per canviar les coses.

Amb el Partit Popular de José María Aznar al poder arribaria l’última vaga general fins la data d’avui. La jornada del 20 de juny de 2002 expressava el rebuig al “decretazo” del  govern per reformar el mercat laboral, un decret que 5 anys més tard el Tribunal Constitucional declararia inconstitucional. Tot i que el seguiment de la protesta va ser motiu de polèmica entre govern i sindicats (polèmica que costà una condemna judicial a TVE pel tractament de la vaga), les massives manifestacions van portar al govern d’Aznar a fer marxa enrere amb els aspectes més importants de la citada reforma laboral.

Arribats a aquest punt, podem afirmar que la vaga general d’avui, 29 de setembre de 2010, independentment dels seus resultats, passarà a formar part de la història política i laboral del nostre país. El 29-S esdevindrà una jornada històrica que no només representa un repte per al govern de torn, sinó també per als sindicats. La vaga general és un recurs que necessita un elevat grau d’organització, conscienciació i mobilització del moviment obrer per portar-se a terme, amb el cost que això implica per als organitzadors. I és que convé recordar una cosa: qualsevol tipus de lluita política implica un desgast (que és multiplica en cas de derrota). Sense desgast, no hi ha lluita; però sense lluita tampoc hi ha esperança d’un futur millor, tal i com recorden les paraules de l’activista nord-americà i lluitador contra la esclavitud Frederick Douglass:

“Sense lluita no hi ha progrés. Aquells que diuen estar a favor de la llibertat però menyspreen l’agitació política son persones que volen collir sense haver sembrat, volen la pluja sense el llamp i el tro, volen l’oceà sense l’horrible estrèpit de les seves cabaloses aigües”.

(Autor: José Manuel Rúa)



Joan Pinsach i Solé, L’Alcalde de Santa Pau afusellat pel franquisme.

dilluns, 19/07/2010

En aquests dies de juliol esdevé inevitable historiar el 74è aniversari de l’aixecament militar contra el govern de la República i l’inici de la Guerra Civil Espanyola (1936-1939). En aquest cas m’agradaria que el lector m’atorgués la llicència a deixar de banda la “gran història” i de fer un breu esment a com aquells esdeveniments van afectar a  una petita localitat de la Garrotxa, Santa Pau, on la Guerra Civil – com a la majoria de poblacions del nostre país- dividí la societat civil i política en dos bàndols oposats i amb una creixent radicalitat, desencadenant inicialment una violència revolucionària contra els sectors conservadors i una revolució social que trastocà la quotidianitat del municipi, així com la posterior repressió, a partir de 1939, del bàndol guanyador contra tots aquells que havien pres la iniciativa revolucionària i la defensa de la legalitat vigent aquell juliol de 1936.

Mentre en la consciència col·lectiva dels catalans es serva la figura del President màrtir Lluís Companys i el seu afusellament per part del règim franquista, el nom de Joan Pinsach i Solé esdevé desconegut per a la majoria dels Santapauencs. No és solament que desconeguin l’afusellament pel franquisme de l’alcalde que Santa Pau tingué durant la Guerra Civil, sinó que l’imaginari col·lectiu desconeix la transcendència de l’obra de govern promoguda pel Consell Municipal durant el trienni 1936-1939 així com la magnitud de la repressió franquista que es produí a partir del 7 de febrer de 1939.

La primera i única ruptura que es produeix en el govern de les institucions públiques de Santa Pau, fou durant el període comprès entre el juliol de 1936 i l’esmenta’t 7 de febrer de 1939. Per primera vegada les classes subalternes del poble –treballadores i populars– assoleixen el control del consistori i altres organismes de poder local. Joan Pinsach i Solé esdevé alcalde i inicia una acció de govern que durarà gairebé tres anys i on rau  precisament la seva rellevància històrica.

Les noves generacions de Santapauencs tenim dret a conèixer la història més recent de Santa Pau, el poble en què hem nascut i crescut, tenim dret a saber què va succeir en el nostre municipi durant la Guerra Civil i el franquisme, precisament allò que els nostres pares també desconeixen i allò que els nostres avis i besavis mai ens han volgut explicar.

Aquests són també els principis que han regit la creació del Memorial Democràtic, l’entitat que ha subvencionat la recerca sobre la figura d’en Pinsach. Catalunya ha hagut d’esperar fins el 2003, amb la formació del primer govern d’esquerres i catalanista al capdavant de la Generalitat, per a disposar d’un instrument propi encarregat de dur a terme polítiques públiques de recuperació de la memòria històrica. Quelcom que els successius executius de CiU a Catalunya i del PSOE i PP a Espanya es negaren a impulsar.

Setanta anys després del seu afusellament, el 22 d’octubre de 1939, el cos de Joan Pinsach i Solé roman en un lloc indeterminat de la fossa comuna del cementiri de Girona,  on va ser llençat el seu cos sense vida. Dit altrament, el cos de Joan Pinsach i Solé ha estat enterrat, però mai sepultat. Els seus familiars ni tant sols tenen un lloc on dipositar flors el dia de Tots Sants. Aquesta és la darrera humiliació que encara ara han de suportar els perdedors de la Guerra Civil. Dignificar la memòria de Joan Pinsach i Solé i la reparació moral dels seus familiars, han estat, en darrera instància, els motius més que necessaris per impulsar tal investigació els resultats de la qual podeu consultar en aquesta adreça web:

(http://www20.gencat.cat/docs/memorialdemocratic/08_Memoria_escrita/01_documents/joan_pinsach_i%20sole.pdf.)

(Autor: Albert Planas i Serra)